Mensaje por VBull » 15 May 2009 19:07
Por donde yo me muevo detrás del corzo mas del 90% del terreno está dominado por pinares inmensos y algunos robledales. Hay una parte de siembras de cereal y poco más. Lo malo de las siembras es que a principios de temporada, la primera quincena de abril, entran a los brotes tiernos muy descuidados y son presa fácil. Pero a partir de mediados de abril cuando ya los hemos molestado y además las siembras empiezan a tirar, los machos se esconden en el monte, y ahí te quiero ver yo.
No hay más alternativa que caminar muy despacio por el monte, con el aire de cara, durante diez o quince minutos y parar a buscar con los prismáticos otros tantos. Que no ves nada, vuelta a caminar haciendo algo de ruido para moverlos y a buscar otra vez con los prismáticos, la curiosidad innata del corzo es nuestro aliado. Así una y otra vez hasta que das con él. No se trata de andar a lo tonto entre los pinos, hay que buscar vaguadas querenciosas por su pasto, trochas que estén tomadas, zarzas, charcas, repoblaciones con pinos jóvenes, alguna pequeña siembra estratégica dentro del monte, ...etc, y fijarse mucho en los raspones que dejan en jaras y pinachos rascándose la cuerna, si son recientes o no. En resumen, caminar y mirar para ver antes de ser visto.
La historia interminable, y maravillosa.
Saludos.
Por donde yo me muevo detrás del corzo mas del 90% del terreno está dominado por pinares inmensos y algunos robledales. Hay una parte de siembras de cereal y poco más. Lo malo de las siembras es que a principios de temporada, la primera quincena de abril, entran a los brotes tiernos muy descuidados y son presa fácil. Pero a partir de mediados de abril cuando ya los hemos molestado y además las siembras empiezan a tirar, los machos se esconden en el monte, y ahí te quiero ver yo.
No hay más alternativa que caminar muy despacio por el monte, con el aire de cara, durante diez o quince minutos y parar a buscar con los prismáticos otros tantos. Que no ves nada, vuelta a caminar haciendo algo de ruido para moverlos y a buscar otra vez con los prismáticos, la curiosidad innata del corzo es nuestro aliado. Así una y otra vez hasta que das con él. No se trata de andar a lo tonto entre los pinos, hay que buscar vaguadas querenciosas por su pasto, trochas que estén tomadas, zarzas, charcas, repoblaciones con pinos jóvenes, alguna pequeña siembra estratégica dentro del monte, ...etc, y fijarse mucho en los raspones que dejan en jaras y pinachos rascándose la cuerna, si son recientes o no. En resumen, caminar y mirar para ver antes de ser visto.
La historia interminable, y maravillosa.
Saludos.