HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 06 Abr 2016 22:51

Excmo. Sr. D. José Eduardo VILLALBA RUBIO General del Ejercito Español


José Eduardo Villalba Rubio (Toledo 1882 – Madrid, 1960 ) fue un militar español, hijo de José Villalba Riquelme que fue ministro de la Guerra, insigne militar, escritor y fundador de la Legión Española entre otras cosas, hermano de Álvaro Villalba Rubio, Carlos Villalba Rubio, Ricardo Villalba Rubio, Antonio Villalba Rubio y Fernando Villalba Rubio, todos oficiales que combatieron en el bando Nacional, al contrario de Jose Eduardo que luchó en la guerra civil española a favor de la República. Jefe militar de Málaga cuando esta se perdió para la República en febrero de 1937.

Era hijo del general Don José Villalba Riquelme, ministro de la guerra en los años 1919-20 y de Doña Luz Rubio Rivas, tuvo cinco hermanos todos ellos militares del ejército español, Ricardo Villalba Rubio, Antonio Villalba Rubio, Álvaro Villalba Rubio, Fernando Villalba Rubio y Carlos Villalba Rubio, Tuvo, además, cuatro hermanas: Luz, Adela, María Luisa e Isabel, casadas con oficiales del ejército español.

Caso con Doña María Luisa Gómez-Jordana y Sousa hija de Capitán general Francisco Gómez-Jordana Sousa, alto comisario del Protectorado español de Marruecos y tuvo dos hijos Carlos Villalba Gómez-Jordana y José Luis Villalba Gómez –Jordana, oficiales del ejército español. Don José Eduardo Villalba Rubio está vinculado a dos dinastías de gran tradición militar que dieron a España insignes militares y a su vez sus hijos también siguieron la carrera de las armas.

Ingresa en la Academia de Infantería como alumno el día 31 de agosto del año 1904 y sale con el grado de 2º Teniente el 13 de julio del año 1908, por lo tanto tuvo a su Padre como Coronel director de dicha academia, tras un corto periodo de tiempo en Barcelona en el Batallón de Cazadores Alfonso XII Nº 15 se incorpora al teatro de operaciones de África.

Guerra de Marruecos

El día 15 de julio del año 1909 sale junto a su batallón camino de Melilla, incorporándose seguidamente a la columna que mandaba el Coronel Don Ignacio Axo que entra inmediatamente en campaña, es el bautismo de fuego de este militar y desde ese momento ya no dejara de combatir en los escenarios Marroquíes durante casi 20 años, recibe su primera Cruz de 1.ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo por sus méritos contraídos en los combates mantenidos el 27 de julio en la Loma de Aif-aixa, barrancos del Lobo, estribaciones del Gurugu.

Asciende a Primer Teniente en propuesta extraordinaria y comienza un periplo por diferentes regimientos: Batallón Cazadores Alfonso XIINº 15, Regimiento de Infantería Isabel I Nº32, Regimiento de Infantería Ceriñola Nº42, Regimiento Infantería Serrallo Nº 69, en las fuerzas indígenas de Melilla, en el regimiento de Infantería Alcántara Nº 58, son los años 1909-1913, destinado en las fuerzas de policía indígena de Melilla entre 1913-1915, antecesoras de las fuerzas Regulares, recibe numerosas citaciones por hechos distinguidos en combate.

Tras un corto destino en Barcelona regresa a África, al Gabinete Militar del Exmo Sr Alto Comisario de España en Marruecos, en la Jefatura del Estado Mayor del Ejército de España en África, más tarde fue destinado al grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuan Nº 1 en donde presta servicio hasta primeros de 1919 que pasa a ser instructor de la Mehal-la Jalifiana, haciéndose cargo de la 4.ª Mia de Infantería y entrando inmediatamente en combate engrosando la columna del Teniente Coronel Don Alberto Castro-Girona, en dicha situación al frente de una Mia de la Mehal-la Jalifianas combatió para restaurar las posiciones españolas tras el Desastre de Annual y junto a su Padre y hermanos tuvo una activa participación en la historia militar de la Guerra de Marruecos.

Combatió en la campaña de 1924-25 al mando de la tercera bandera de la Legión Española, que había fundado su Padre Don José Villalba Riquelme cuando fue Ministro de la Guerra el año 1920, recibiendo numerosas condecoraciones y varias heridas, siendo felicitado de forma oficial en numerosas ocasiones4

Desembarco de Alhucemas

El día 8 de septiembre de 1925 se inicia el desembarco de Alhucemas y en primera línea al mando de las Harcas de Regulares va el Comandante José Villalba junto a las tropas legionarias al mando de Teniente Coronel Francisco Franco, tras la batalla es destinado a mandar segunda Bandera de la Legión Española, cuerpo fundado por su padre José Villalba Riquelme cuando fue en Ministro de la Guerra el año 1920. Combate por toda la zona del Protectorado Español en Marruecos recibiendo numerosas condecoraciones8 y varias heridas, siendo felicitado de forma oficial en numerosas ocasiones.

Posteriormente asciende a Teniente Coronel y es destinado a la Guarnición de Ronda y sale de los escenarios africanos.

Guerra Civil

A principios de 1936 es ascendido a coronel, y en abril es nombrado jefe de la 2º media brigada de la 1º Brigada de montaña, con sede en Barbastro y batallones en Barbastro y la Seo de Urgel.

Durante los meses siguientes tiene conocimiento de la preparación de la sublevación y se muestra partidario de ella. Por tradición familiar, todos sus hermanos, primos, tíos y hasta sus dos hijos estuvieron del lado de los sublevados, por sus convicciones políticas y por su forma de entender España estaba con el bando que se iba a sublevar. Se reunirá con Miguel Cabanellas un par de veces y prepara la revuelta en Barbastro. Se concretaron actividades en caso de que se produjera dicha sublevación.

El Coronel Villalba se haría cargo de todas las tropas y del mando de la Guardia Civil y declararía el estado de Guerra a favor de la sublevación No obstante, al producirse la sublevación cambia de idea sin que se conozcan bien los motivos, aunque quizás pudo deberse a la incomunicación con respecto a los demás sublevados, a la presión anarquista incluso dentro de sus propias tropas, a la falta de unidad entre sus oficiales y al fracaso de la sublevación en Madrid y Barcelona. Según Mola, el Director del Alzamiento, "hubo defecciones por cobardía y las hubo por traición, y por algo más: tal, por ejemplo, el caso del flamante General de División José Eduardo Villalba Rubio, que exigió veinte mil duros ¡Cien mil pesetas! para sublevar la guarnición de Barbastro, cantidad que, como es lógico, no le dimos". Posteriormente, en el juicio de guerra por auxilio a la rebelión militar al que se vio sometido el coronel Jose Eduardo Villalba Rubio se comprobó que este dato era un infundio.

Pronto se pone en acción, y avanza sobre Huesca con sus tropas. Por su experiencia se le otorgó el mando de todas las unidades que asediaban Huesca, realizando ataques contra la ciudad en septiembre y en octubre sin llegar a conquistarla. Pronto tuvo alguna discusión con los jefes anarquistas, caso de Durruti, por la forma de llevar la lucha en Aragón. En algunos documentos de este periodo aparece como jefe del Frente de Aragón, pero este cargo ni le fue otorgado oficialmente ni llegó a desempeñarlo, ya que toda su labor se centró en torno a Huesca.

El 16 de diciembre de 1936 Villalba pasa a mandar la 2º División del Ejército de Cataluña, con cabecera en Gerona, cargo de tipo administrativo, dejando el cerco sobre Huesca. El 4 de enero de 1937 se le nombra jefe del sector de Córdoba, en sustitución de Hernández Saravia. Al producirse el ataque rebelde sobre la costa malagueña el 14 de enero, Martínez Monje, jefe del Ejército del Sur, se dirige a la zona, y ante la deficiente organización militar decide sustituir al jefe del sector, Hernández Arteaga, por Villalba, que se incorpora a su puesto hacia el 23 de enero.

Hacia el 1 de febrero de 1937 es nombrado jefe del Ejército del Sur, en sustitución de Martínez Monje, aunque mantiene el mando directo sobre el sector de Málaga. Cuando se produce la ofensiva rebelde sobre dicha ciudad, no puede evitar que esta caiga, retirándose de la misma el día 8. Ante esta retirada, José Asensio Torrado, subsecretario del Ministerio de la Guerra, le ordena que vuelva a la ciudad, ya que esta no ha caído aún, pero Villalba desobedece dicha orden. Con los restos de unidades intenta fijar el frente en la provincia de Granada, pero sólo la llegada de refuerzos a la zona frenará la ofensiva de los sublevados.

Como dato curioso, al huir de Málaga, dejó al parecer entre sus pertenencias la mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús la cual pertenecía a las Carmelitas de Ronda. Dicha reliquia le será entregada a Franco, que la llevará hasta su muerte.

Tras la pérdida de Málaga varios militares, como los Generales Asensio Torrado, Martínez Monje y Toribio Martínez Cabrera, junto con el propio Villalba, serán juzgados por traición. Ya el 21 de febrero de 1937 es cesado de su cargo en el Ejército del Sur, y días después se dicta un auto de procesamiento contra él. Permanecerá entonces en prisión hasta casi el final de la guerra, siendo entonces rehabilitado y nombrado comandante militar de Gerona en febrero de 1939, en cuyo cargo organiza la retirada a Francia de los restos del ejército republicano.

El 12 de febrero sale hacia Francia, permaneciendo en dicho país hasta 1950, año en que regresó a España, siendo juzgado, condenado y posteriormente indultado, al concurrir en su persona” clara desafección al bando rojo, que el procesado auxilio en momentos críticos a personas afines a la Causa Nacional y que había manifestado en numerosas ocasiones que no compartía las ideas predominantes en la Zona de nuestra Patria que estuvo bajo la dominación roja”, de la sentencia del Consejo de Guerra, reconociéndosele el Grado de Coronel en la reserva con los estipendios correspondientes.

Condecoraciones

Medalla conmemorativa de los sitios de Zaragoza
Medalla Militar colectiva de la Mehal-la de Tetuan y Legion Extranjera
Distintivo de permanencia durante 15 años en tropas de choque
Siete Cruces de 1.ª Clase del Mérito Militar con distintivo rojo
Doce Cruces Rojas sencillas
Medalla de Melilla con el pasador de Beni-bu-Gador
Cuatro Cruces de 1.ª Clase de María Cristina
Cinco medallas de sufrimientos por la Patria
Medalla de África
Medalla de servicios especiales en tropas de Policía Indígena e intervenciones militares
Pasador de Melilla en la Medalla de la Campaña de Melilla
Medalla de Marruecos con el pasador “Tetuan”
Cruz de San Hermenegildo
Placa de San Hermenegildo concedida con fecha de julio de 1927
Cruz Roja al Mérito Naval
Tres ascensos por méritos de guerra
Siete veces propuesto para ascenso por méritos de guerra
Gran Cruz de Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 06 Abr 2016 22:58

Excmo Sr. D. José MONASTERIO ITUARTE Teniente General del Ejercito Español


osé Monasterio Ituarte (Palma de Mallorca, 1882 - Valencia, 1952) fue un militar español, oficial del arma de caballería que combatió en Marruecos y en el bando sublevado durante la Guerra civil española. Alcanzó el grado de general.

Militar de caballería. Combatió en la campaña de Marruecos. Durante la República fue ayudante del ministro de la Guerra, Gil-Robles en 1935. Colaboró con el general Miguel Cabanellas en la preparación del Golpe de Estado de julio de 1936 que dio lugar a la Guerra Civil Española.

Al declararse la guerra estaba destinado en Zaragoza, donde se unió a la rebelión. Logró el enlace del Ejército del Norte con el Ejército del Sur en Arenas de San Pedro (Ávila), el 9 de septiembre de 1936. Fue ascendido a general y nombrado jefe de la primera División de Caballería durante toda la guerra. Participó en numerosos combates y derrotó a las fuerzas de la República en el río Alfambra (Teruel) en febrero de 1938, donde dirigió lo que se ha considerado la última carga de caballería de la historia militar de España. Al mismo tiempo era Jefe de las Milicias y consejero nacional de FET y de las JONS.

En 1940 fue nombrado caballero gran cruz de la Orden de San Lázaro de Jerusalén.

Tras la guerra fue teniente general. En septiembre de 1943, envió una carta al general Franco, junto a otros oficiales, en la que según su opinión había de implantarse la monarquía. Pese a ello fue nombrado capitán general de la V Región Militar (Zaragoza) y de la III Región (Valencia). Fue procurador en Cortes.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 06 Abr 2016 23:05

Excmo Sr. D. José MOSCARDO ITUARTE Capitán General del Ejercito Español


Militar español nacido en Madrid el 26 de octubre de 1878 y muerto en la misma ciudad el 12 de abril de 1956. Militar de carrera, aún sin terminar sus estudios militares en la Academia de Infantería (iniciados en 1896, a los dieciocho años) combatió en la guerra de Filipinas en 1897. Vuelto a España para finalizarlos, fue destinado a África. Su valor en las campañas de Marruecos le valieron varios ascensos, de modo que en 1913 era ya comandante.

En 1920, con el rango de coronel, obtuvo el mando del Regimiento de Voluntarios del Serrallo, y en 1929 la dirección del Colegio de Huérfanos de Infantería María Cristina (Toledo). Al instaurarse la Segunda República Española en 1931 se invalidó su ascenso a coronel, siendo rebajado a teniente coronel; no obstante, volvería poseer ese grado poco después por antigüedad. Fue nombrado entonces director de la Escuela Central del Ejército de Toledo y comandante militar de la ciudad. Estos puestos tenía cuando en julio de 1936 estalló la Guerra Civil Española.

Recibió al poco la orden del subsecretario de Guerra republicano, el general Federico de la Cruz Boullosa, de enviar a Madrid el material militar depositado en la fábrica de armas de Toledo y de armar a los milicianos. No obstante, no sólo no obedeció a aquel ni a otros militares republicanos que lo solicitaron, sino que trasladó el armamento a los depósitos del Alcázar. Acto seguido se encerró en él junto con 1250 soldados (muchos de ellos cadetes y guardias civiles) y medio centenar de civiles, no sin haber intercambiado algunos disparos con un contingente republicano recién llegado desde Madrid, que se había hecho con el control de la ciudad.

Asediado el Alcázar desde el día 22 de julio, Moscardó fue instado a rendirse bajo la amenaza de ejecución de su hijo Luis, que estaba prisionero. Habiéndose negado, éste fue fusilado, lo que coincidió prácticamente con el fusilamiento en Barcelona, unos días después, de otro de los hijos de Moscardó, José, a quien el Alzamiento había sorprendido en aquella ciudad mientras se dirigía a participar en las Olimpiadas de Berlín.

A continuación se inició un fuerte bombardeo del Alcázar desde tierra y aire, que se prolongó diariamente durante más de dos meses (71 días). Así castigados, faltos de alimentos y medicinas, Moscardó y sus hombres supervivientes resistieron hasta su liberación por el general José Enrique Varela el 27 de septiembre de 1936, cuando ya el edificio estaba casi totalmente demolido.

Ascendido a general de brigada, comandó a partir de octubre la división 72 de Soria. Como tal luchó en la batalla de Guadalajara (marzo de 1937) apoyando al cuerpo expedicionario italiano del general Mario Roatta. Jefe del Cuerpo de Ejército de Aragón en septiembre de 1937, en diciembre de 1938 rompió el frente republicano y avanzó por Cataluña hasta alcanzar la frontera francesa.

Luego, en los últimos meses de la guerra, participó en distintas operaciones en el centro del país: así, tomó Cuenca y Minglanilla (provincia de Cuenca) y obtuvo la rendición de los ejércitos enemigos del sector. En febrero de 1939 había sido ascendido a general de división y nombrado jefe de la Casa Militar del Jefe del Estado, el general Francisco Franco.

Finalizada la Guerra Civil, en 1941 fue jefe de milicias de la FET de las JONS, y en marzo de 1943 se le encomendó el mando de la capitanía general de Cataluña (IV Región Militar), encargado de acabar con los maquis del Pirineo catalán. Alcanzó en junio el grado de teniente general, y en 1945 volvió a ser nombrado jefe de la Casa Militar del general Franco. El año siguiente, el 6 de abril, recibió la capitanía general de Andalucía (II Región Militar), que mantuvo hasta el 26 de octubre del mismo año, fecha en que cumplió 68 años y pasó a la reserva.

Se centró entonces en su cargo de delegado nacional de Deportes y en la presidencia del Comité Olímpico Español (COE, desde 1941) y de los Juegos del Mediterráneo, además de otras funciones (por ejemplo, ejercer como vocal de la Comisión Nacional de Cooperación con las Naciones Unidas). El 18 de julio de 1948 fue titulado conde del Alcázar de Toledo, que se añadió al que ya poseía de caballero de la Real Maestranza de Zaragoza. Poco después de la finalización del episodio del Alcázar fue condecorado con la Gran Cruz Laureada de San Fernando, a la que se unieron después otras distinciones españolas e italianas. Ya fallecido, fue ascendido póstumamente a capitán general.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 06 Abr 2016 23:21

Excmo. Sr. D. Agustín MUÑOZ GRANDES Capitán General del Ejercito Español


Agustín Muñoz Grandes (Madrid, 27 de enero de 1896 – ibídem, 11 de julio de 1970) fue un militar y político español que combatió en la Guerra de Marruecos, en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial.

Nació en Carabanchel Bajo (Madrid), en el seno de una familia humilde. Siendo todavía un adolescente, ingresó en la Academia de Infantería de Toledo, de la que entonces era jefe el coronel José Villalba Riquelme.

Militar africanista

A los dos años de su graduación, en 1915, se traslada al frente marroquí, donde permanecerá largo tiempo. Una década después es gravemente herido al recibir un impacto en el pecho en la batalla de Alhucemas. Rechazó ser ayudante del rey Alfonso XIII y prefirió seguir en la harka.

Segunda República

Con el gobierno republicano en 1931 asciende en la escala militar y es nombrado segundo jefe de la Guardia de Asalto. En esta época fue uno de los dirigentes que se encargaron de sofocar la sublevación minera que tuvo lugar en Asturias, según su biógrafo.

Guardia de Asalto

El 23 de septiembre del año 1933 fue nombrado, por el entonces Director General de Seguridad José Valdivia en el cuarto gobierno presidido por Manuel Azaña, primer jefe y fundador del Cuerpo de Seguridad y Asalto permaneciendo al frente de la nueva policía republicana hasta el quinto gobierno de Lerroux, año 1935.

Para su nombramiento influyó la gran fama adquirida al organizar y dirigir las tropas regulares de Marruecos. Así se convirtió en el máximo responsable del orden público en las grandes ciudades y según su biógrafo, su recto mando nunca fue cuestionado, salvo rumores infundados sobre sus veleidades golpistas, ya que fue tentado sin éxito por Amaro del Rosal a sumarse a la intentona.

Guerra Civil

Aunque trató de huir al comienzo de la Guerra Civil Española, fue rápidamente localizado y encarcelado en la cárcel Modelo de Madrid. Junto con Juan Yagüe Blanco fue uno de los pocos militares falangistas. En 1937 se encuentra ya en el frente franquista, dirigiendo la IV Brigada Navarra. Más tarde fue ascendido a general. Desde este cargo dirigió el Cuerpo de Ejército Marroquí.

Posguerra

El fundador de los Guardias de Asalto al comienzo de la Segunda República Española, y su jefe hasta la primavera de 1936, fue elegido por Franco para ser el primer Ministro Secretario General del Movimiento, en sustitución de Raimundo Fernández-Cuesta, que había sido el primer Ministro Secretario General del Movimiento nombrado ministro. Muñoz Grandes no era ni monárquico, ni tradicionalista, ni antiguo falangista, sino más bien de tendencia republicana y centrista. Por eso su nombramiento fue una auténtica sorpresa. Más tarde encabezó el Gobierno Militar del Campo de Gibraltar.

División Azul

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y coincidiendo con la Invasión alemana de la URSS, Franco le situó al frente de la unidad de voluntarios españoles, la División Azul.

En esta misión Muñoz Grandes contaba con una ventaja, ya que conocía a los alemanes. De hecho, en una ocasión fue asesor táctico de Wilhelm Canaris. En el mes de septiembre de 1941 mantuvo una entrevista con Hitler en el cuartel general de Rastenburg, también conocido como «Guarida del lobo». El primer dirigente nazi, después del desinterés mostrado por Franco y la impotencia de Ramón Serrano Súñer, pensaba que Muñoz Grandes se sumaría a su causa. Por sus hechos de armas fue condecorado por Hitler con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con hojas de roble.

A partir de este momento, su carrera sigue en ascenso y cuando regresa a España en 1943, es ascendido a teniente general y nombrado jefe de la Casa Militar de Franco. No obstante, conviene hacer notar que, con el mentado ascenso, Muñoz Grandes dejaba de tener mando sobre tropas, motivo por el cual dicho ascenso ha sido interpretado en ocasiones como una maniobra de Franco para quitar de enmedio a un enemigo potencial, quizá excesivamente identificado con la causa de la Alemania nazi.

Ministro del Ejército

En 1945 fue nombrado Capitán General de la I Región Militar. El 18 de julio de 1951 Franco formaba su octavo Gobierno, el del nuevo concordato con el Vaticano y los acuerdos con los Estados Unidos, el mismo que el 1 de mayo de 1952 dio el tercer indulto general. En este gobierno ocupa la cartera de ministro del Ejército, posteriormente alcanzó el grado de capitán general, ocupando el número 52 desde la institución del cargo por el monarca Carlos III.

Vicepresidente del Gobierno

Ocupó la Jefatura del Alto Estado Mayor hasta julio de 1962, cuando fue nombrado vicepresidente del gobierno, cargo que luego ocuparía en su lugar Carrero Blanco.

Negociador con los Estados Unidos

El gobierno necesitaba el apoyo norteamericano, la gran potencia mundial de su tiempo y dispuesta a estrechar lazos. Le correspondió la misión militar y diplomática más delicada, primero como Ministro, luego como jefe del Alto Estado Mayor y finalmente como vicepresidente del gobierno: negociar los acuerdos con Estados Unidos.

No se trataba de un plato de buen gusto, ya que la entrega voluntaria de bases a una potencia anglosajona le recordaba mucho a Gibraltar. Por otro lado, debía sopesar que España necesitaba recursos y apoyo internacional y que las bases eran necesarias en el enfrentamiento con la Unión Soviética, potencia contra la cual había combatido.

Condecoraciones

- Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con hojas de roble
- Palma de Plata de la Falange
- Legión al Mérito

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 07 Abr 2016 00:01

Excmo. Sr. D. Luis ORGAZ YOLDI Teniente General del Ejercito Español


Luis Orgaz Yoldi (Vitoria (Álava) 28 de mayo de 1881 - Madrid, 31 de enero de 1946) fue un militar español, jefe del Alto Estado Mayor. Fue desterrado por el gobierno de II República a Canarias, cuya sublevación dirigió. Fue jefe de la División Reforzada de Madrid y creador de las eficaces academias de oficiales provisionales durante la Guerra Civil Española. Varias veces conspirador contra el general Franco en favor del pretendiente Juan de Borbón.

Aun así, procurador en las Cortes Españolas durante la primera legislatura del período franquista.

Campaña de Marruecos

El 11 de febrero de 1920, el alto comisario Berenguer inicia su ofensiva sobre Xauen, Orgaz manda una columna que desde Tetuán penetra a través del macizo de Beni Hosmar. El 8 de septiembre de 1925, con el empleo de coronel de Intervenciones de la Comandancia, manda la vanguardia de la columna Sousa encargada de socorrer la posición asediada de Cudia Tahar, clave para la defensa de Tetuán.

Regresa a la península y en 1926 es contertulio de Francisco Franco en la Gran Peña. El 4 de marzo de 1926, tras el acuerdo entre el mariscal Petain y el general Primo de Rivera, se produce la ruptura del frente que busca la aniquilación de Abd el Krim. La columa del coronel Orgaz rodea desde la cabeza de puente de Axdir el Yebel para silenciar la artillería rifeña. El general Castro Girona ordenó en septiembre de 1926 la convergencia en el Llano Amarillo de Ketama de las columnas de Pozas, Orgaz y Capaz.

Dictadura

José Sánchez Guerra, exiliado a Francia en 1927, regresó a España y el 29 de enero de 1929 encabezó en Valencia la Conspiración Constitucionalista de 1929, una conspiración militar contra el dictador Primo de Rivera. El regimiento de artillería de guarnición en Ciudad Real la secundó, y fue reducido por la aviación y la marcha de una columna de Madrid dirigida por Sanjurjo y Orgaz.

Luis Orgaz Yoldi fue desterrado a Canarias por su implicación en la sublevación de Sanjurjo en agosto de 1932.

Golpe de Estado

El 8 de marzo de 1936, víspera de su traslado a Canarias, el general Franco participa en la reunión celebrada en la madrileña calle del general Arrando, 19, estando presentes, al menos, Emilio Mola, Luis Orgaz, Rafael Villegas, Joaquín Fanjul, Ángel Rodríguez del Barrio, Andrés Saliquet y José Enrique Varela. Se trata abiertamente la posibilidad de que fuera imprescindible un golpe militar, indicándose a Sanjurjo como el jefe más adecuado. Según Luis Suárez Fernández, Franco evitó comprometerse, si bien estuvo de acuerdo con los demás sobre dos puntos: la disolución de la Guardia Civil y el relevo en masa de oficiales del Ejército sería la señal de que se iba a implantar en España la dictadura marxista. Según Ricardo de la Cierva, en la minuta redactada por González Carrasco resume lo tratado en la reunión, actuando en las funciones de secretario el teniente coronel Galarza, acordando la formación de una Junta constituida por los generales comprometidos residentes en Madrid.

Señalada como fecha para el pronunciamiento el 20 de abril de 1936, no se movió una sola unidad pero el gobierno se enteró lo suficiente como para encerrar al general Varela en el castillo gaditano de Santa Catalina y confinar al general Orgaz en Canarias, donde se puso inmediatamente en contacto con el general Franco. Ante las numerosas dudas de Franco sobre la decisión de sumarse al golpe de Estado, este comentario pone de manifiesto la labor de persuasión realizada por Orgaz:

«...Es decir que mi consigna fue el principio estratégico de acción conjunta y sorpresa: sin eso, como todos los militares sabíamos, era muy difícil vencer. Me daba cuenta de que el movimiento militar iba a ser reprimido con la mayor energía y por eso rechazaba la opinión, muy extendida, como afirmaba el general Orgaz, y que tú también oíste cuando lo dijo en Tenerife: que iba a ser una perita en dulce y si yo no me decidía se la iba a comer otro...»
Opinión del general Franco, comunicada a su primo Franco Salgado el 27 de abril de 1968

Levantamiento contra el gobierno

El 16 de julio de 1936, separado del servicio y desterrado en Canarias, despacha con el general Franco en Santa Cruz de Tenerife cuando buscaba la forma de trasladarse a Las Palmas.

Acude a Las Palmas, donde se celebran funerales por el fallecido gobernador militar de general Amado Balmes, nunca aclarada del todo su muerte. Antes de las cuatro de la mañana del 18 de julio de 1936, otros militares rebeldes como Martínez Fuset y Franco Salgado despiertan al general Franco con la noticia del golpe de Estado en Melilla. Franco sale inmediatamente para la Comandancia con sus colaboradores y el general Orgaz, encargado de que sus fuerzas ocupen los edificios y objetivos previstos.

La guardia de la Comandancia y los destacamentos dispuestos por Orgaz repelen a los manifestantes y establecen el orden rebelde. El general Franco, antes de emprender el viaje más importante de su vida, transmite a Orgaz el mando de la sublevación en Canarias.:

«...Franco tiene el camino libre para tomar el mando del Ejército de África que se le asignaba en las instrucciones de Mola. La situación en Canarias parece suficientemente asegurada y Franco la deja en manos del general Orgaz que consumará con eficacia el Alzamiento en todas las islas. ...»
Ricardo de la Cierva, Franco, la historia, página 313.


Una vez llegado a Tetuán, el futuro Generalísimo ordenó a Orgaz que se incautara del bimotor de la Lufthansa que acababa de llegar a Canarias y se viniese con él a Marruecos. La tarde del 5 de agosto acompaña al general Franco en el puesto de mando situado en el fuerte del Hacho dirigendo el Convoy de la victoria de Ceuta a Algeciras.

Nombrado Alto Comisario Español en Marruecos por el bando sublevado, aseguró la recluta y envío de tropas marroquíes a la península en connivencia con los jefes tribales marroquíes.

Elección de Franco

Reunida el 28 de septiembre en Salamanca, la Junta de Defensa Nacional plantea la necesidad de establecer el mando único en una guerra en la que participaban aliados diversos. Junto con los generales Alfredo Kindelán y Emilio Mola, Orgaz toma la iniciativa de proponer al general Franco como Generalísimo. Según Luis Suárez Fernández, el apoyo incondicional tanto de Orgaz como Kindelán venía motivado por considerar a Franco como garantía de que la Monarquía sería reinstaurada, y no se equivocaron, salvo en el tiempo. Sin embargo, Orgaz y Kindelán querían una designación temporal restringida a la duración de la guerra. Ricardo de la Cierva manifiesta que el general Franco le confesó que nunca pretendió el mando único total, pero si no se le ofrecía, rechazaría el mando militar exclusivo.

Guerra Civil

Participó como Jefe de una división en la batalla de Madrid, en la del Jarama y en la de Guadalajara, donde fracasó estrepitosamente. El 6 de enero de 1937, el general Luis Orgaz -que había sustituido a José Enrique Varela, herido el 25 de diciembre de 1936- en medio de durísimos forcejeos alcanzó la carretera de La Coruña.

En febrero de 1937 la División Reforzada de Madrid desbordó el flanco opuesto, el derecho, de las defensas del Ejército Popular en el sector del Jarama y trató de alcanzar Arganda y Alcalá de Henares para cortar la comunicación con Valencia. El general Miaja logró frenar a las fuerzas de Orgaz, que fijaron allí el frente hasta el final de la guerra.

En 1937 fue nombrado consejero nacional de FET y de las JONS y, poco tiempo antes de terminar la contienda, jefe del Ejército de Levante hasta el final de la Guerra Civil.17
Academias de Alféreces Provisionales

A finales de marzo de 1937, fue nombrado Inspector de Movilización, Instrucción y Recuperación (MIR) con la misión de preparar e instruir a la nueva oficialidad. Una de sus primeras medidas fue reformar las Escuelas creadas por la Junta de Defensa Nacional y convertirlas en Academias de Alféreces Provisionales, cada una con un coronel director al frente. Se le considera el creador de la oficialidad provisional. En junio de 1938 el Generalísimo le otorgó el empleo de alférez honorario del arma de Infantería, empleo que éste ostentó con orgullo hasta su muerte y cuyo distintivo llevó siempre sobre la guerrera.

Posguerra

Fue capitán general de Cataluña de 1939 a 1941, donde firma numerosas sentencias de guerra en Barcelona ciudad a detenidos de diversa índole, así como a militares fieles a la república y que se ejecutan en el conocido Campo de la Bota. El 12 de mayo de 1941, es nombrado Alto Comisario Español en Marruecos, permaneciendo durante este su segundo mandato hasta 1945.

Las comunidades judías de Tánger y de Tetuán, donde ya cientos de judíos húngaros habían encontrado refugio, se dirigieron el 22 de mayo de 1944 a Orgaz, quien autoriza la entrada en Tánger de 500 niños huérfanos, acompañados por 70 adultos. Provenían de Hungría gracias a la gestión de Ángel Sanz Briz.

Este nombramiento es objeto de un editorial agresivo del diario falangista Arriba, dentro de su creciente polémica con el Madrid, de tendencia ajena a la Falange y veladamente monárquica. El fondo de la cuestión es el claro propósito del general Franco de arrebatar a la Falange un monopolio político que además nunca había detentado. Nombres como Galarza, Orgaz, Iturmendi y Carrero eran pruebas de esa pérdida de influencia.

Participa en la Conspiración monárquica contra Franco, cuya primera fecha documentada data del 10 de julio de 1941, según el diario de Gil-Robles: Recibo -dice- una consulta de Carrascal, a quien reiteradamente se ha pedido en nombre del general Orgaz la colaboración de las gentes de Acción Popular para un movimiento de tipo monárquico. Aunque Gil-Robles mantiene la lealtad a Franco, reconoce que el movimiento conspiratorio del general Orgaz alcanza extensas ramificaciones.

La segunda fase de la conspiración transcurre de diciembre de 1941 a mayo de 1942. En esta fase, el trabajo callado de Eugenio Vegas Latapie y de Pedro Sainz Rodríguez, junto con el protagonismo de Varela, Ponte, Barrón, Rada y Tella, se suman a Aranda, Kindelán, Solchaga y Saliquet para derribar a Serrano Súñer en la conocida como crisis de enero de 1942 que termina con negativa y refuerzo de Serrano.

El 8 de noviembre de 1942, cuando el general Franco recibe una carta de Roosevelt relativa a la operación Torch, el desembarco aliado en Marruecos, ordena a Orgaz que regrese al Protectorado y mantenga a sus subordinados en estado de alerta en previsión a una posible reacción alemana. El 12 de noviembre, el general Yagüe, sacado del ostracismo, recibe el mando de las fuerzas españolas en Marruecos. Por encima de él se hallaba el alto comisario, Luis Orgaz, pero la dependencia era directa del general Franco. Después del exitoso desembarco de las tropas norteamericanas en el Norte de África, el general Orgaz ha de entrevistarse con el general norteamericano George Patton.

Pidió a Franco la restauración de la monarquía junto con otros militares, y cuando el general Franco recibe el Manifiesto de los Veintisiete, petición de restauración de la monarquía, convoca a Orgaz, en quien confiaban los monárquicos, consiguiendo, según manifiesta el conde de Jordana, amansarlo. Los conspiradores monárquicos progresan en su acción dentro del Ejército, contando con la colabración de algunos generales prestigiosos.

«...Entre ellos era uno de los más entusiastas el general Luis Orgaz Yoldi, muy resentido con Franco por su cese en la Alta Comisaría de Marruecos, quien, según refleja José María Gil-Robles el 23 de agosto, comunica a Sainz Rodríguez por intermedio de Sangróniz que está dispuesto a sublevarse a favor de la Monarquía con más de cien mil hombres y de acuerdo con Aranda y otros generales. Nadie explicó nunca de dónde saldrían esos cien mil hombres, en todo caso formaba parte de un proyecto prematuro; lo que hacía el general Orgaz era preparar un escrito que con otros tenientes generales sería presentado a Franco cuando volviera del Pazo de Meirás..

Continúa en su empeño y el 8 de septiembre de 1943, un grupo de generales de prestigio, Orgaz, Dávila, Varela, Solchaga, Kindelán, Saliquet, Monasterio y Ponte, suscriben en tono muy respetuoso: parece llegada la ocasión de no demorar más el retorno a aquellos modos de gobierno genuinamente españoles. Se apuntaba que la Monarquía era el modo de impedir el retorno del Frente Popular. El general Franco consideró esta carta como un simple acto de indisciplina ante el que guardó silencio. El mismo Orgaz, que pocas semanas antes soñaba con sublevarse al frente de cien mil hombres, ahora -26 de septiembre- lo ve difícil, pues los generales jóvenes y la oficialidad de comandante para abajo están con Franco. José María Gil-Robles le llama pobre hombre.

En la Pascua Militar, el 6 de enero de 1944, fue entregado al general Franco un bastón de mando y un álbum en el que figuraba la firma de todos los generales y jefes, incluyendo a los que suscribieron el manifiesto.

A mediados de noviembre de 1944, opositores republicanos y monárquicos declaraban su oposición al comunismo y su acuerdo de integrar a los socialistas. Su programa pasa por convencer a los aliados de que victoria sobre el fascismo no sería completa mientras no hubiesen derribado al general Franco. Para ello el general Aranda prepara un gobierno provisional jactándose de contar con el apoyo de Orgaz.

Según manifiesta el exministro Laureano López Rodó, el conde de Barcelona estaba seguro de contar entonces con Orgaz, Aranda y Kindelán para organizar en España un golpe de Estado tolerado por los aliados.

Como si presintiera la ofensiva general contra su persona y su régimen que iba a desencadenarse con la primavera, el general Franco reajusta a primeros y mediados de marzo de 1945 sus cuadros de apoyo militar, que al menos aparentemente no habían vuelto a resentirse desde la Pascua Militar del año anterior. Luis Orgaz es designado para el cargo de jefe adjunto del Alto Estado Mayor, cuyo mando superior seguía en manos del general Dávila desde que cesó el 5 de marzo de 1941 como capitán general de Sevilla.35 En el verano de 1945 sus consejeros convencen a Juan de Borbón de la necesidad de salir del encierro suizo y establecerse en Estoril como antesala del trono.

Discuten un borrador de documento conminatorio, encargando al general Orgaz la consulta a los capitanes generales sobre el documento. Estaba claro que al pretendiente le interesaba por encima de todo un pronunciamiento militar.36 Pero el general Franco, que no perdía ojo a la conspiración monárquica, designó a Orgaz jefe del Alto Estado Mayor y Orgaz contestó al general Kindelán:

«...Cuando a mí algunas gentes me hablan de un gobierno de generales, yo miro en derredor y no les encuentro. Ante el desánimo de Orgaz, el infante dirige la consulta a varios generales: ¿Debe dirigir el rey al Generalísimo una suprema exhortación para que abandone el poder? ...»

Ante las vacilaciones de sus adversarios, el general Franco actúa cesando a Kindelán en su cargo de director de la Escuela Superior del Ejército. Al comentar este cese, Orgaz proponía en carta a Kindelán acentuar la soledad de Franco, y el propio cesado pensó en un momento en pedir el retiro.

Según Paul Preston, Orgaz era un firme monárquico alfonsista. Como todos los miembros de su grupo, ninguno de ellos deseaba acabar con el régimen de Franco, sino más bien reducir el poder que la Falange tenía en él, y que se declarase oficialmente, aunque sólo fuese en teoría, que España era una monarquía.38
Procurador

La designación de conspicuos monárquicos como procuradores en Cortes alarma a Sainz Rodríguez y a Juan March, incorporado ya a la conspiración pero sin romper con Franco, que visitan a José María Gil Robles el 14 de febrero de 1943. Los tres coinciden en que el conde de Barcelona debe declarar públicamente su insolidaridad con el general Franco y sus nuevas Cortes Españolas. Sin embargo, don Juan se resiste a romper con Franco y no prohíbe a los monárquicos como Orgaz su incorporación a las Cortes.

Procurador en Cortes del grupo de los designados por el Jefe del Estado en la I Legislatura de las Cortes Españolas (1943-1946). Falleció antes de finalizar la legislatura.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 07 Abr 2016 19:44

Sr. D. RafaelORTIZ DE ZARATE LOPEZ Comandante del Ejercito Español


Era miembro de una familia de larga tradición militar.

En julio de 1936 era comandante de ingenieros destinado en Guadalajara, y estaba implicado en la conspiración militar. Tras el estallido de la Guerra civil, el 20 de julio el Regimiento de Aerostación se sublevó bajo la dirección de Ortiz de Zárate y logró hacerse con el control de la ciudad. Ortiz de Zárate procedió a liberar de la cárcel a varios generales y militares conspiradores que habían sido encarcelados por el gobierno, entre otros los generales Barrera y González de Lara. Este último se convirtió en el jefe de los rebeldes, aunque la situación de estos era muy difícil. Tras el fracaso de la sublevación en Madrid partieron hacia Guadalajara varias columnas de milicianos, policías y guardias civiles al mando del coronel Ildefonso Puigdendolas2 El 22 de julio las fuerzas republicanas lograron derrotar a los sublevados y reconquistar la ciudad tras una breve pero intensa lucha. Ortiz de Zárate fue capturado e inmediatamente fusilado.

Tras la contienda, la Dictadura franquista le dio a un Hospital de Guadalajara su nombre.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 07 Abr 2016 22:03

Excmo. SR. D. Gonzalo QUEIPO DE LLANO Y SIERRA Teniente General del Ejercito Español


Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, marqués de Queipo de Llano (Tordesillas, 5 de febrero de 1875 – Sevilla, 9 de marzo de 1951) fue un militar español, teniente general del arma de Caballería, conocido por su participación en la Guerra Civil Española.

Educado en un seminario, combatió en la Guerra hispano-estadounidense y en la Guerra del Rif, ascendiendo a general de brigada en 1923. Aunque apoyó en un principio al dictador Miguel Primo de Rivera, sus críticas hacia su política provocaron su postergamiento y traslado a la reserva en 1928. Conspiró para derribar la monarquía alfonsina y dirigió la Cuartelada de Cuatro Vientos (1930), lo que le obligó a exiliarse en Portugal. Proclamada la República, fue nombrado Capitán General de Madrid e Inspector General del Ejército, contribuyendo de forma fundamental al éxito de las reformas militares de Manuel Azaña. Con posterioridad fue nombrado Jefe del Cuarto Militar del presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, del que llegaría a ser consuegro, hasta que renunció en 1933 a raíz de las críticas recibidas, dado su cargo, por una serie de injerencias en la vida política.

Cada vez más descontento con el rumbo que iba tomando la política republicana, y en especial tras la destitución de Alcalá Zamora, fue junto con Mola y Sanjurjo uno de los cabecillas principales del golpe militar contra el gobierno del Frente Popular, cuyo fracaso parcial originó la Guerra Civil Española.

Con un número reducido de hombres dirigió el golpe militar en Sevilla, uno de los baluartes frentepopulistas, e inició una fuerte represión que ocasionó solamente en Sevilla en el periodo comprendido entre el 18 de julio de 1936 y enero de 1937 la muerte de 3.028 personas.

Se destacó por su uso de la radiodifusión como medio de guerra psicológica, con sus famosas charlas a través de Unión Radio Sevilla. Nombrado Jefe del Ejército del Sur, asumió el gobierno militar y civil, y a lo largo de la guerra actuó con casi total independencia, lo que llevó a ser conocido como el «Virrey de Andalucía».

Ascendido a teniente general y condecorado con la Laureada de San Fernando tras su triunfo en la Guerra Civil, fue sin embargo cada vez más postergado por Franco, al que se refería con el pintoresco apodo de «Paca la Culona»

Gonzalo era hijo del juez municipal de Tordesillas, Gonzalo Queipo de Llano y Sánchez, y de Mercedes Sierra y Vázquez de Novoa; sus otros hermanos eran Tomás, Gerardo, Alfredo, Aurelio, Aurelio, Rosario, Encarnación y María Luisa.

Según costumbre de la época realizó los estudios secundarios en el seminario diocesano local. Tras una etapa formativa como músico de trompeta ingresó a los 18 años en la Academia de Caballería de Valladolid,6 donde recibió una formación militar poco técnica aunque cimentada en los tradicionales principios del amor a la Patria, obediencia al mando, culto al honor, lealtad, valor frente al enemigo y disciplina ante todo. Aunque más dotado para las letras, en palabras de su madre, Gonzalo «tenía raza» y así finalizó su formación en la Academia (1893-1896), ingresando como segundo teniente siendo destinado a la guerra colonial de Cuba. Allí obtuvo cinco cruces de la Reina Cristina por méritos de guerra, ascendiendo hasta capitán. Tras la derrota de 1898 regresó a España «con lo puesto», y en 1901 contrajo matrimonio con Genoveva Martí Tovar, hija del presidente de la Audiencia de Valladolid.

Tratándose de una biografía militar hay que tener en cuenta que el oficial que ingresa en el Ejército es un funcionario del Estado sujeto a reglas burocráticas comunes: sueldo con incentivos, escalafón e historial reflejado en hoja se servicio. La única posibilidad de promoción para muchos oficiales sin patrimonio era ir voluntarios a Marruecos, donde el sueldo era más alto en todos los grados, y donde se concedían generosamente los ascensos por méritos de guerra.

«En la confusión político-militar que fueron las guerras coloniales, se había reintroducido en 1910 por el ministro de la Guerra de turno, general Luque, la ley de ascensos por méritos de guerra. Una práctica nefasta, contra toda lógica militar sensata. Los ascensos y medallas pensionadas solían concederse para recompensar un mal entendido heroísmo, que se medía en función del número de heridas recibidas, y no de los resultados militares reales, desconsiderando las pérdidas de vidas humanas sacrificadas en ataques a pecho descubierto. Un sistema de valoración de méritos que proporcionó, mayoritariamente, ascensos y recompensas a los oficiales de Infantería y Caballería, supervivientes de algunos disparatados ataques, en detrimento de otros militares, tales como los artilleros y los médicos, o los destinados en servicios complementarios, sin cuyo concurso la guerra no podía ser llevada a cabo con éxito».

El capitán Queipo de Llano se dio a conocer en 1909 en una expedición a Melilla con el Regimiento de Lanceros de la Reina . En 1910 es sorprendido por la policía cuando se disponía a batirse en duelo con un periodista. En el mismo año es encerrado en la prisión militar del Castillo de Santa Catalina (Cádiz) por haberse significado en una manifestación de oficiales en Madrid ante el periódico La Correspondencia Militar. Vuelto a Marruecos, pronto alcanzó el grado de coronel y se dedicó en parte a negocios de intermediación como comisionista de carbón inglés. Apareció de nuevo en la prensa como partícipe en el duelo entre el general José Sanjurjo y el coronel José Riquelme, en calidad de padrino del primero. En 1923 fue ascendido a general de brigada y saliendo destinado a la segunda jefatura de la zona de Ceuta.
Actividad conspirativa

A pesar de su formación militar, Queipo tenía una teoría recíproca y personalista, que no institucional, de la lealtad: "sólo debo lealtad a la persona que me es leal". Proclamada la Dictadura, Queipo de Llano tuvo roces continuos con el dictador, general Primo de Rivera, cinco años mayor que él, que había sido buen amigo suyo. Fundó en Ceuta en 1924 una publicación política llamada La Revista de las Tropas Coloniales. Por desavenencias con su superior, el general Manuel Montero Navarro, fue expedientado y luego destinado como segundo jefe al Gobierno Militar de Cádiz. Al mes siguiente regresó a la campaña de Marruecos (30 de agosto de 1924), de nuevo como segundo jefe de la zona de Ceuta.

El Dictador se nombró a sí mismo Alto Comisario y General en Jefe del Ejército para dirigir de forma personal y directa su proyectada estrategia. En ese mes de septiembre Queipo participó activamente con su columna en numerosas y sonadas acciones, como las batallas de Beni-Selat y Zinat. Experto en arriesgadas cargas de caballería, fue sumariado y arrestado dos meses en Ferrol, por una presunta negligencia en la protección de la columna del general José Riquelme y López Bayo.

Ya en la Península, el resentido general fue destituido como gobernador militar de Córdoba por haber afirmado públicamente que las letras UP, tanto podían significar Unión Patriótica, el partido del régimen, como «Urinario Público». En ese año se produjo el intento de derrocamiento de la dictadura conocido como la Sanjuanada de 1926. El 17 de mayo de 1928 la junta clasificadora del Ejército, controlada por Primo de Rivera, decidió pasar a Queipo a la reserva, por «indisciplinado, díscolo y difícil de ser mandado», por lo que no podía ascender. En una de sus destituciones tuvo que ayudarse económicamente fabricando jabón casero y vendiéndolo personalmente por los comercios de Madrid.

Una vez caída la dictadura, había despotricado tanto contra Primo de Rivera que sus hijos José Antonio y Miguel, Sancho Dávila y unos cuantos parientes jóvenes arremetieron contra él a puñetazos en una cafetería.

Durante el mandato del general Berenguer y fracasada la sublevación de Jaca, el 15 de diciembre de 1930 Queipo se implicó como codirector en el putsch pro-republicano del aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid) En esta acción, llevada a cabo junto con Ramón Franco, se hizo con la estación de radio y difundió la falsa noticia de que se había instaurado la República en toda España: «Sublevada guarnición Madrid. Proclamada República. Toque diana». Sofocada fácilmente la asonada por el general Orgaz, que rodeó el aeródromo y aprisionó al personal sublevado, huyeron en tres aviones en dirección a Portugal no sin antes arrojar unas octavillas sobre Madrid.

En Lisboa solicitó pasaportes para Francia, Bélgica y Holanda. refugiándose en Francia, donde trabó conocimiento con Indalecio Prieto, así como con Marcelino Domingo, entre otros republicanos españoles. Fue incoado un proceso militar a los responsables del pronunciamiento, pero al encontrarse huido ante las requisitorias judiciales, el 25 de febrero de 1931 fue dado de baja en el Ejército por una Real Orden «por hallarse ausente de su destino más de dos meses». Sin embargo tal desatinada aventura convirtió a Queipo de Llano en un popular héroe republicano.

El exilio duró poco, pues el 14 de abril de 1931 se proclamó la II República. Regresó aclamado a España para ser rehabilitado inmediatamente por el Gobierno Provisional como Capitán General de Madrid, (más tarde 1ª División Orgánica) convirtiéndose en poco tiempo en uno de los militares fundamentales de la democracia, apoyando con aplomo como Inspector General del Ejército y como miembro del Consejo Superior de Guerra las reformas implantadas por Manuel Azaña, aunque el ministro de la Guerra desconfiara de sus aptitudes. Como capitán general se mostró dispuesto a hacer cumplir el código de justicia militar ante cualquier incidente de orden público.

Instalado con su familia en una residencia adecuada a su rango en la calle García de Paredes de Madrid, Queipo de Llano comenzó a sentir la República como cosa propia. Lo mismo aparecía en un desfile montando la yegua «Favorita», que había pertenecido al rey, que utilizaba el automóvil blindado que había sido de Primo de Rivera para desplazarse. Se le acusa durante esta época de abusar de su privilegiada posición en el reparto de favores, lo que más tarde él mismo denigrara como "enchufismo".

Ascendido a general de división, fue nombrado Jefe del Cuarto Militar del Presidente de la República Alcalá Zamora, con el que emparentó como consuegro, hasta el 9 de marzo de 1933 en que fue relevado del mismo tras conocerse una serie de injerencias políticas realizadas por el general con algunos parlamentarios. «Reconozco —dijo el general— que he cometido una ligereza, y por eso me voy. He puesto mi cargo a disposición del presidente de la República».

Precisamente con la intención de mantenerlo alejado de la política se le nombró Director General de Carabineros, pero debido a la publicación de una carta reservada en el periódico Informaciones, en defensa del salario de sus subordinados, el Consejo de Ministros lo destituyó. A partir de ese momento quedó relegado a un segundo plano, aunque un posterior gobierno de la derecha (que incluía a Lerroux y Gil Robles), le nombró Inspector General de Carabineros. El aura republicana de Queipo se iba extinguiendo lentamente.

Prolegómenos del golpe de Estado

La política militar de los sucesivos gobiernos democráticos encontró la oposición del espíritu conspirativo de buena parte del Ejército. La destitución del conservador Alcalá Zamora como presidente de la República por el Parlamento operó un cambio profundo en el ánimo de Queipo de Llano. Esgrimiendo los argumentos catastrofistas, la profanación de las esencias patrias y otros tópicos habituales a la ideología conservadora, y evocando misiones salvíficas irrenunciables, en sus memorias Queipo se atribuye la iniciativa de un «golpe militar necesario» contra el recién instaurado gobierno del Frente Popular, si bien delegando su organización en el sistemático general Emilio Mola Vidal. Pero en realidad su incorporación a la trama fue tardía.

Tras un viaje por Alemania, en febrero de 1936, el exiliado general José Sanjurjo Sacanell comprobó las posibilidades de los regímenes totalitarios. Aunque había salvado la vida al ser amnistiado tras otro pronunciamiento fallido cuatro años antes (conocido como la «Sanjurjada»), aceptó encabezar una rebelión militar, organizada esta vez con más método por el general Mola junto a otros generales de prestigio. Mola (conocido durante la preparación del golpe como «el director») era un general de brigada africanista, ególatra e inteligente, que no habría contado en un principio con Queipo de Llano.

En su diseño del golpe convergente sobre Madrid, él mismo avanzaría desde el norte, Franco desde el sur y Goded desde el nordeste. Una vez tomada la capital por las armas, Sanjurjo acudiría en avión desde Portugal y se haría cargo de un hipotético directorio militar en el que Mola sería ministro de Gobernación. Queipo de Llano insistía en colaborar prometiendo convencer para la causa al general Miguel Cabanellas. Era ya un maduro general de división, de temperamento temerario y con suficiente experiencia africanista. Desde el bienio radical-cedista el gobierno le había confiado la Inspección General de Carabineros, cargo relativamente menor (aunque bien remunerado) pero que lo obligaba a viajar. Como él mismo declararía cínicamente más tarde, eso le permitió desplazarse por todas las guarniciones de España burlando la vigilancia del gobierno del Frente Popular, contactando con algunos de los militares comprometidos en el alzamiento.

Al no tener mando en ninguna plaza, Queipo quería sublevarse en Valladolid, su tierra. Su adscripción a la guarnición de Sevilla (cabeza de la 2ª División Orgánica) no se decidió hasta finales de junio de 1936 por la dirección del comité de conspiradores. Queipo pregonó después que sus compañeros de intriga le habían "largado el mochuelo" de Sevilla.

Los golpes de estado europeos anteriores habían tenido éxito siguiendo unos patrones represivos precisos. En este caso se trataba de un golpe militar o pronunciamiento militar: cuando la toma del poder legítimo del Estado es realizada por miembros de las fuerzas armadas. Las instrucciones circulaban de manera secreta y efectiva entre Mola y los militares comprometidos. El punto débil del complot eran los mandos indecisos, así como el comportamiento aleatorio de la Guardia Civil. Para evitar los abusos africanistas, que tan bien conocían, habían convenido no concederse ascensos ni recompensas por hechos de guerra, al menos mientras durase la campaña.

Al producirse la rebelión en las guarniciones de Marruecos, el 17 de julio de 1936, Queipo de Llano se encontraba en Huelva simulando una inspección. Estando en el cine fue informado de la ejecución del golpe, seña para el comienzo de lo planeado (el 11 de julio ya había enviado a su familia desde Madrid a casa de su hija casada en Málaga, por creerla un buen refugio). Burlando la vigilancia gubernativa no se presentó hasta la madrugada del 18 de julio en Sevilla, donde esperaba contar con la preparación civil de José García Carranza «El Algabeño», un famoso torero y hombre de acción local al que no conocía, pero que se le ofreció con 1.500 falangistas. Pero a la hora de la verdad los prometidos falangistas se quedaron en quince, a los que se añadieron otros sesenta liberados de la cárcel más tarde. El Estado Mayor de la División y una gran parte de la numerosa oficialidad de guarnición en Sevilla estaba avisada del complot, incluyendo a la Guardia Civil, y a la espera de órdenes. Una descripción pormenorizada de la rebelión militar fue publicada por el gobernador civil republicano José Mª Varela Rendueles.

La sublevación en Sevilla

«Los preparativos deben hacerse rápidamente y con el mayor sigilo, a fin de llamar la atención lo menos posible, especialmente en el caso de que haya jefes no simpatizantes del movimiento que vivan en el cuartel. (Deberá tenerse previsto el caso para la actuación consiguiente y mejor aún prevenirlo y «evitarlo» por la desmoralización que puede traer a la tropa). Antes de salir del cuartel, tener preparadas las municiones, armamento, unas botellas de coñac, granadas de mano y, si es posible, un desayuno en frío, según la hora de la salida. Se dará a beber coñac a la tropa (muy importante) y se la arengará en tonos patrióticos, pero haciendo presente también que los generales directores del movimiento prometen el ascenso a los que se distingan, o un destino civil, según sus deseos, lo mismo que a los cabos y a los soldados el trabajo necesario y seguro, o un destino según sus aptitudes [...]».

Queipo se hospedaba en el Hotel Simón, desde donde se desplazó en coche al edificio de la División (Capitanía) situado en la plaza de la Gavidia, en el centro de Sevilla, donde es escondido por los oficiales cómplices.

Uniformado, armado y rodeado de una camarilla de conscriptos se dirige al jefe de la 2ª División Orgánica, el general Villa-Abrille, que no le presenta oposición (más bien estaba preocupado por el fracaso del golpe y el exilio consiguiente, como le ocurriera a Sanjurjo), y Queipo lo mantiene retenido en un despacho de la propia División junto al general de artillería López-Viota.

A continuación se traslada al acuartelamiento del regimiento Granada nº 6 (antiguo Soria), situado en las proximidades de la División, donde se encuentra con la oposición de su coronel Manuel Allanegui Lusarreta, al que también detiene. Ante la postura indecisa de la oficialidad, logra hacerse con el mando del mismo.

Queipo manda capturar inmediatamente la Maestranza de Artillería, con lo cual se priva a los posibles opositores al golpe de las armas necesarias para hacerle frente. Sevilla «la Roja», ciudad con un amplio movimiento obrero, se aprestó en precario a su defensa en barrios como Triana, La Macarena, San Marcos, San Julián y otros, en los que tras un llamamiento a la huelga general lanzado desde Unión Radio de Sevilla, se formaron barricadas y se incendiaron iglesias y algunos edificios pertenecientes a la aristocracia, tales como de las familias Marañón, Fernández Palacios, Grosso, Delgado Brackembury y la del marqués de Villamarta, así como la fábrica de jabones y perfumes del marqués de Luca de Tena, propietario del diario ABC y, según se supo luego, implicado en la sublevación.

Fingiéndose leales a la República, y mediante otros engaños, los oficiales del Regimiento de Artillería 3º Ligero proveen a los demás facciosos de medios para hacerse con el control del centro de Sevilla. Usando el tiro de piezas de artillería contra los edificios civiles (Hotel Inglaterra, Telefónica, Gobierno Civil) los militares sublevados consiguen la rendición del gobernador civil y la toma del Edificio Telefónica, situada en la plaza Nueva.

Cabe destacar la magnánima descripción de su clemencia, en el pequeño patio de la División, para con los 200 guardias de asalto tomados prisioneros y condenados inmediatamente a muerte, descrita con sencillez castrense por el mismo Queipo en sus memorias. Denota una vesania no justificable.

Estaba previsto que en un principio, antes de que empezasen a hacerse efectivas las sanciones a que diera lugar el bando de Estado de Guerra, debían consentirse ciertas revueltas generadoras de caos social a cargo de comandos civiles armados (pioneros o pistoleros), lo que el falangista Dionisio Ridruejo postuló como «represión informal y espontánea». En realidad se trataba de:

La destrucción física de los cuadros de los partidos del Frente Popular, de los sindicatos obreros y de las organizaciones masónicas, sin perder de vista tampoco a los partidos democráticos más moderados y a las personalidades independientes [...] se puede hablar de una operación perfecta de extirpación de las fuerzas políticas que habían patrocinado y sostenido la República.

Dejando aparte anécdotas hagiográficas escritas por amigos del general Queipo, la toma consolidada de Sevilla en los días siguientes por el Tercio y los Regulares llegados de Cádiz se produce por el empleo indiscriminado de la artillería y del salvaje terror africanista en los barrios que resistían. Para reducir los costes de la rebelión ante posibles represalias y como respuesta a la resistencia de los adversarios, los golpistas habían acordado emplear en territorio español las mismas medidas represivas y de escarmiento de Marruecos; una combinación brutal de detenciones, violaciones, fusilamientos, emasculaciones y otras sevicias.

Los crímenes, sin ningún tipo de juicio, declaración o defensa se sucedieron generalmente junto a los cementerios o en las cunetas de las carreteras. En los libros registros civiles de juzgados y en los de cementerios puede leerse: «Desconocido o bien Fulano [...] fallecido el día XX de julio de 1936 a las [en blanco] a consecuencia de aplicación del bando de guerra». En otros casos el médico certificaba lo evidente «por herida de bala, hemorragia, anemia aguda, etc.». La acusación era verbal, sobre la base de delaciones, listas negras o informes oficiosos, en todo caso consentidos o inducidos por la autoridad militar:65 se los llevaban y eran fusilados en el acto. En los escasos registros o sumarios encontrados, las víctimas civiles fueron acusadas de «delitos» como ser votante de izquierda, ser familia de republicanos destacados, haber discutido con alguien de política o haber mirado mal al cura. Cualquier cosa, por insignificante que fuera, podía ser motivo para el escarmiento.

Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado.
General Mola: Instrucción Reservada. Base 5ª


Siguiendo los usos castrenses la sublevación se consumó formalmente con la lectura del bando firmado por el general Queipo de Llano con el sello de la República declarando con naturalidad el estado de guerra en la Plaza Nueva, delante del ayuntamiento. Queipo de Llano dispuso que se leyera por la radio cada media hora. En su virtud, convirtiendo a los leales a la República en traidores (o «la Justicia al revés», en palabras de Serrano Suñer), el general se hizo con la fuente de toda legitimidad. En un primer ensayo de autoselección Queipo había dispuesto:

Para poder distinguir a las personas de orden y amantes de la verdadera justicia, todos los que por tal se tengan deben presentarse al Gobierno Civil o Jefatura de la División a ofrecer el concurso que su conciencia le dicte.

A sus 61 años, asentado en Capitanía y con la ayuda del teléfono, del telégrafo y del micrófono, se convirtió en el cabecilla indiscutible para Andalucía del plan represivo maestro llamado técnicamente por los historiadores limpieza política. Una voluntad premeditada y programada de aniquilamiento de la democracia aplicando sistemáticamente la brutalidad en todo el país conforme se desarrollara el golpe de estado.

Inicio de la represión

El general vallisoletano contó con la inestimable ayuda de una nomenclatura local que supo elegir: los militares comandante José Cuesta Monereo (Estado Mayor), capitán de la Legión Manuel Díaz Criado (Delegado de Orden Público) y los auditores Felipe Acedo Colunga y Francisco Bohórquez Vecina, que se encargaron respectivamente de la planificación del golpe y de la represión de sus opositores mediante la ley marcial impuesta por el Bando de Guerra (redactado por ellos mismos con la firma de Queipo de Llano).

«En cuanto a los obreros, nadie me ganará en amor al proletariado, cuyas legítimas conquistas apoyará el Ejército». «Me dirigía a los obreros en tono paternal, que me hiciesen caso a mí era lo más conveniente para ellos, pues yo tenía una idea muy arraigada de que el pueblo era igual que los niños, a los que hay que cuidar y mimar cuando son buenos, pero que no se pueden dejar nunca sin castigo sus malas acciones».
—Queipo de Llano, Memorias


Por el hecho de proclamar el bando en las plazas públicas de cada lugar quedaba automáticamente implementado el «estado de guerra» con todas sus consecuencias: «la mirada que acusa, el dedo que denuncia, la mano que apunta los nombres en la lista... estaban dentro de los pueblos, y muchas de las víctimas eran conducidas a la muerte por vecinos conocidos». Con su autoproclamada autoridad, el general que fue expulsado por dos veces del Ejército consiguió la legitimidad jurídica.

El fiscal Felipe Acedo Colunga sentó jurisprudencia: «Considerando que el Exmo. Sr. General D. Gonzalo Queipo de Llano una vez posesionado del mando militar de la División y declarado el Estado de Guerra [es] la única autoridad legítima ante la tradición de la Patria y su historia futura [...]». Durante cinco días no hubo mayor autoridad que él en Andalucía. La subsiguiente represión se desencadena bajo una seriación de Bandos y Órdenes más específicos que emanaban directamente del general Queipo de Llano. Se dictaron instrucciones precisas para que no se inscribiera a los asesinados en los Registros civiles, con la intención de dejar el menor rastro posible.

Este estado de cosas duró hasta el 28 de febrero de 1937, cuando el general Queipo de Llano telegrafía a los gobernadores militares de las provincias ocupadas:

Ordene a todas las autoridades dependientes de su jurisdicción se abstengan de ordenar aplicación mis bandos en que se imponga última pena, debiendo seguirse procedimiento judicial que indique el auditor [...].

Responsabilidad en el asesinato de Federico García Lorca

Ian Gibson acusó en su biografía de Lorca a Queipo de haber ordenado el fusilamiento del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca. Queipo, en conversación telefónica, habría dicho la frase clave «dadle café, mucho café». De esta conversación, sin embargo, no existe constancia documental, conservándose únicamente el testimonio del telefonista de la capitanía de Sevilla, relatado posteriormente a sus parientes. La frase clave escondería el acrónimo «Camaradas Arriba Falange Española», grito usado tras los fusilamientos llevados a cabo por los milicianos de la Falange Española. En el caso de Lorca fue el abogado de la CEDA, Juan Luis Trescastro de Medina, junto al ex-diputado Ramón Ruiz Alonso los que dieron el grito tras el fusilamiento, consentido por el capitán José María Nestares Cuéllar.

Por añadidura, Queipo de Llano fue el más antifalangista de todos los generales del bando nacional, debido a su oposición a la dictadura de Miguel Primo de Rivera y a las profundas divergencias con su hijo José Antonio, que llegó a abofetearle.

El enredo jerárquico

La muerte accidental de Sanjurjo el 20 de julio dejó un peligroso vacío en la dirección militar de los golpistas. Se suscitó un importante conflicto de mando entre los cabecillas de la rebelión. Los generales Cabanellas y Queipo de Llano tenían más antigüedad que el general Franco. Varela y Mola eran de rango inferior. El 24 de julio de 1936 se constituyó en Burgos una llamada Junta de Defensa Nacional presidida por el general Cabanellas, que pretendió un cierto control administrativo-jurídico colegiado del nuevo Estado

...[Esta Junta de Defensa Nacional] que provisionalmente asuma el Poder hasta que se constituya en Madrid el Directorio Militar que gobernará España.

En un primer momento la Junta distribuyó las funciones de guerra entre los caudillos con cierta ambigüedad calculada nombrando a Queipo de Llano el 26 de agosto general en jefe de las «fuerzas que operan en Andalucía», al general Mola «general en jefe del ejército del Norte» y al General Franco «jefe de las fuerzas de Marruecos y del Ejército Expedicionario» que los servicios de prensa interesados traducían como «Ejército de África y Sur de España».

En calidad de tal, Franco había instalado transitoriamente su cuartel general aparte en Sevilla en el requisado Palacio de Yanduri donde, aun hoy, hay una placa conmemorativa. Queipo tenía su cuartel general en Capitanía y venía utilizando para sus conquistas en Andalucía a moros y legionarios que Franco traía de África.

Pero esta autonomía de mando duró poco tiempo para el general Queipo de Llano, quien a finales de septiembre de 1936 se vio forzado a intervenir en una reunión secreta en una finca ganadera próxima a Salamanca en la que, contra las previsiones iniciales de la Junta de Defensa y «seguros de interpretar el verdadero sentir nacional», varios militares decididos eligieron al general Franco como Jefe del Gobierno del Estado (función suficientemente explícita en los sistemas democráticos de gobierno) que llevaba aparejada la de general en jefe de los ejércitos («generalísimo» en la hipérbole retórica fascista).

A renglón seguido Franco dio un oscuro «golpe dentro del golpe»: usando un truco legalista de su asesor Martínez Fuset se autonombró Jefe del Estado (El Caudillo) y subordinó bajo su mando de manera irreversible a todos los generales sublevados llevando en adelante la dirección militar y civil y dando paso al régimen totalitario (conocido más tarde como Movimiento). En su charla radiofónica, Queipo dijo escuetamente de Franco:

Se le ha conferido en honor de sus excepcionales condiciones el primer puesto para salvar a España de la canalla marxista.

En relación con estos hechos tres enigmas históricos parecen cuestionar la sinceridad del plan golpista:

Los generales de división Queipo de Llano y Franco no fueron incorporados a la Junta de Defensa Nacional desde el primer momento, lo que permitió maniobrar a Mola.
Las oscuras relaciones jerárquicas de subordinación entre los diferentes generales de la cúpula insurgente en los primeros días del golpe (entre el 19 de julio y el 30 de septiembre de 1936).
Por qué el general Queipo de Llano no se opuso en la reunión de Salamanca (junto a Cabanellas siendo los de mayor antigüedad) al nombramiento de Francisco Franco como Generalísimo.

Jefe del Ejército del Sur

Una vez confirmado como general jefe del Ejército de Operaciones del Sur, Queipo siguió devengando haberes como Jefe de la II División Orgánica y como general Inspector del Cuerpo de Carabineros. Organizó las fuerzas de la región andaluza ocupada, asumiendo los asuntos militares y los de la gobernanza, actuando con aparente independencia durante toda la guerra, lo que le valió el sobrenombre de «virrey» y una cierta antipatía por parte de Franco, ya jefe supremo, poco acostumbrado a que no se contara con él en todas las decisiones. En los pueblos y ciudades que sus «soldaditos» (como gustaba llamar a sus hombres) iban ocupando, se aplicó por orden suya una feroz y coactiva rapacidad recaudatoria:

Vais a ver ondear enseguida la bandera roja y gualda que debéis mantener siempre como colores indelebles en vuestro corazón, ofreciéndole sin vacilar vuestra vida y vuestro oro.

También recordaré que poseemos 43 sucursales del Banco de España, y ellos sólo 28.

Mantenía abiertas varias cuestaciones a la vez y los nombres aparecían en la prensa, pero recién detectada la menor «fatiga de los donantes» Queipo de Llano ordenaba una nueva colecta patriótica voluntaria.

En la región bajo su mando utilizó la misma violencia higiénica que en los barrios sevillanos, por lo que durante muchos años ha sido recordado con espanto por el imaginario colectivo andaluz. Utilizó para este trabajo fundamentalmente a la Guardia Civil, a los falangistas, carlistas, Policía Montada y otras fuerzas paramilitares derechistas.

Al igual que Mola en el norte, Queipo utilizó la radiodifusión como medio de guerra psicológica. Son famosas sus «charlas» radiofónicas a través de los micrófonos de Unión Radio Sevilla, dirigida por el teniente coronel Antonio Fontán, en las que todos los días, generalmente a las diez de la noche, con el fin de amedrentar al enemigo y animar a los partidarios nacionalistas en zona republicana, en un lenguaje directo y generalmente chabacano, se burlaba de los dirigentes de la República y hacía alusiones a la virilidad de legionarios y regulares, con comentarios tales como:

En San Fernando hay muchos familiares de tripulantes de la escuadra pirata que están en nuestro poder; nos servirán de rehenes y sus vidas responderán de los que mueran en San Sebastián.

La no menos célebre Pasionaria — que la ha tomado conmigo porque no se da cuenta de que admiro sinceramente, y no en broma, su ascenso desde criada de 30 reales a primera figura del régimen.

Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen.

Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los «rojos» preparando sus mantones de luto.

Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad.

Como toque internacionalista, alguna de estas charlas llevaba una coletilla con frases en francés. Queipo de Llano representó al terror con sus despiadadas consignas desde la radio, en las que anticipaba el asesinato de miles de personas, señalaba a las víctimas, y azuzaba a los asesinos. Estas charlas eran muy celebradas y seguidas con gran interés en la zona sublevada y su texto, una vez pulido, era publicado al día siguiente obligatoriamente por todos los periódicos.

Sus epítetos e insultos al adversario animaron el acervo coloquial de la gente de orden si bien, con el paso del tiempo y con el avance de la contienda se iban sofisticando cada vez más: «hordas», «indocumentados», «salvajes», «rojos», «ratas», «pandilla», «facinerosos», «barcos pirata», «hijos de la Pasionaria», «lacayos», «bolcheviques», «marxistas», «turbas», «canallas», «energúmenos», «rojo-separatista», «Moscú», «hebreo», «enchufista» , «Canallero» (por Largo Caballero), entre otros muchos. En este sentido, el poeta Roy Campbell en su poema "The flowering rifle" llegó a comparar a Queipo con Quevedo. En el lado republicano se le denigraba con su tópico más conocido, la bebida. Aunque era propio de la donosura del general sus frecuentes invitaciones a una copa, se cuenta que en aquellos años ya no probaba el vino por padecer una afección hepática.

¡Atención! Radio Sevilla.
Queipo de Llano es quien ladra,
Quien muge, quien gargajea,
Quien rebuzna a cuatro patas.
¡Radio Sevilla, señores!
Aquí un salvador de España.
¡Viva el vino, viva el vómito!
Esta noche tomo Málaga;
El lunes tomé Jerez;
El martes, Montilla y Cazalla (…)

Rafael Alberti. Choque, Órgano del 10º Batallón del Regimiento de Infantería, nº 1, 14 de febrero de 1937

Finalmente, en febrero de 1938 y siguiendo instrucciones del mando político de Salamanca fueron suspendidas, ya que su tono no convenía a la imagen que del nuevo régimen se pretendía dar a las potencias democráticas con vistas a un eventual reconocimiento por parte de éstas.

En enero de 1937 dirigió las operaciones de la ocupación de Málaga con la ayuda de tropas italianas fascistas mecanizadas al mando del general Roatta, que concluyó con una de las mayores matanzas de civiles de toda la guerra. Queipo contempló el bombardeo a bordo del crucero Canarias.

La toma de Málaga ha sido algo parecido a los juegos de los prestímanos. ¿Veis Málaga de este lado? ¿veis que está roja? Se echan unos polvos de la madre Celestina y… Málaga se ha vuelto blanca para siempre. Málaga no volverá a ser roja jamás.

A los tres cuartos de hora, un parte de nuestra aviación me comunicaba que grandes masas huían a todo correr hacia Motril. Para acompañarles en su huida y hacerles correr más aprisa, enviamos a nuestra aviación que bombardeó, incendiando algunos camiones…


Pero la implacable crueldad de Queipo se había vuelto contra él en lo tocante a su propia familia, que en parte había quedado aislada en Málaga. Como dijo Pemán, «el general que reía ante el micrófono mientras su corazón lloraba». Ignacio Suárez Somonte comparó a Queipo con Guzmán el Bueno.También su hermana Rosario permaneció retenida en la cárcel Modelo de Madrid. Queipo hizo todo lo posible para salvar a su familia que al fin fue liberada el 11 de agosto gracias al cónsul italiano D. Tranquilo Bianchi. Al efecto disponía de un adecuado surtido de rehenes cuya vida conservaba ex profeso. Por ejemplo, tenían en la cárcel de Melilla a la familia (mujer y seis hijos) del general republicano Miaja, y todas las noches Queipo dejaba caer por la radio:

«...Miaja, tenemos a tu familia en nuestro poder y todos ellos pagarán con sus vidas en represalia por lo que tú hagas...», afinando que con su piel iban a hacer carteras o petacas.

Los historiadores no han logrado desentrañar el por qué Miaja no atacó Córdoba cuando lo tenía muy fácil. Al final de la guerra, Rosario Queipo de Llano pudo ser canjeada por el hijo de Largo Caballero, mantenido a expensas del general en la cárcel de Sevilla.

El 2 de diciembre de 1937 se integró políticamente en la estructura ideológica del Movimiento Nacional jurando como «Consejero Nacional» de la Falange en undécimo lugar.123 La autoridad de Queipo en Andalucía tras la conquista de Málaga no sólo había aumentado sino que se hacía más autónoma.

Andalucía se convirtió casi en un feudo de Queipo de Llano, que ejercía a su manera en todos los ministerios: lo mismo prohibía el vuelo de palomas buchonas, que el luto en el vestir; que dictaba disposiciones comerciales, exigía gabelas, repartía licencias de exportación a través de los puertos de Sevilla, Cádiz, Huelva y Algeciras, distribuía el trabajo forzado de sus prisioneros, extendía el cultivo del arroz (muy escaso al quedar Valencia en zona republicana) a las marismas del Guadalquivir e incluso construía viviendas sociales y poblados de colonización mediante la compra a precios «simbólicos» de tierras a aquellos terratenientes que, en algún modo, habían simpatizado con el régimen republicano.

De todas estas actuaciones administrativas no se rendían cuentas oficiales a la Junta de Burgos. Los lazos del vallisoletano con la alta burguesía andaluza, cuyo caciquismo político y social aspiraba emular, le convertían en un peligro. Consciente, Franco mandó a su hermano Nicolás a Sevilla, pero fracasó en su misión de socavar el poder del jefe del Ejército del Sur. Franco quiso ascenderlo para, sin duda, controlarlo más de cerca, proponiéndole el Ministerio de Agricultura en su primer gobierno (1 de febrero de 1938). A pesar de su vocación gestora, Queipo lo rechazó.

La disidencia y el ostracismo

En el culmen de su gloria sevillana, Queipo quedó inmortalizado por el pintor Carlos Vázquez en un celebrado tríptico que fue expuesto en la sala Loscertales, llevando por título «Sevilla, 18 de julio de 1936». Queipo aparecía en el panel central como gallardo héroe, acompañado de su ayudante César López Guerrero en el momento de entrar en el regimiento Soria para iniciar la sublevación. En el panel de la izquierda se representa una visión trágica de la Sevilla frentepopulista. En el panel de la derecha aparece Sevilla en forma de bella mujer esplendorosa haciendo el saludo fascista.

Finalizada la guerra fue ascendido a teniente general, al ser restablecido este rango anteriormente suprimido por la República. En su transcurso habían muerto los generales Sanjurjo, Mola y Cabanellas. Quedaban Queipo y Franco como Generalísimo. Queipo y todos los generales vencedores esperaban obtener de Franco las recompensas que creían merecer por todo lo que habían hecho. En forma de substanciosas condecoraciones pensionadas, de ministerios o de otras prebendas políticas. Se creían con más derechos que los falangistas u otros advenedizos.

Pero Queipo sentía que se le acababa el recorrido. ¿Qué podría hacer un hombre incómodo como él hasta su pase a la reserva? El Duce había aconsejado a Franco por aquellos días que se liberara cuanto antes de todos los elementos de los que no pudiera fiarse para la revolución. Con su carácter atolondrado e impulsivo Queipo entraba con facilidad «al trapo». Para evitar previsibles excesos verbales en la inminente reunión extraordinaria del Consejo Nacional del Movimiento que se preparaba, y al que pertenecía, fue quitado de enmedio con un viaje oficial a Alemania, donde agasajó a la Legión Cóndor, saludó a Hitler y se entrevistó con Goering.

De regreso, aprovechó el tercer aniversario de su golpe en Sevilla para dar en público rienda suelta a su frustración. No se conoce bien ni todo lo que dijo ni dónde lo dijo. Probablemente fuera en la comida de confraternidad ofrecida al capitán de milicias cívicas Rafael Coronel Torres, con asistencia de jefes, oficiales y soldados que le ayudaron a sublevarse, o bien en el acto formal ofrecido por la noche en el Ayuntamiento de Sevilla al que asistieron también las autoridades civiles y eclesiásticas.

Habló con su rudo estilo sobre la afrenta que Franco le acababa de infligir al otorgar ese mismo día la Laureada colectiva de San Fernando a la ciudad de Valladolid y no a la de Sevilla, base de su poder. Queipo no sólo atribuía el papel principal en la sublevación de 1936 a sí mismo y a Sevilla, sino que sugirió que el triunfo de Franco y de su Ejército del Centro se debió a la ayuda en hombres y material recibida de esta ciudad. También aprovechó para denunciar el nombramiento de ministros arribistas y de jóvenes políticos recién instalados (en referencia a la Falange), afirmando que, como le había aconsejado Goering, el nuevo Estado debería quedar en manos de los combatientes que con su esfuerzo ganaron la guerra. Franco, que estaba de antiguo resentido por los agravios recibidos de Queipo en los años en que fue su superior en el Ejército de Marruecos, y sus consejeros empezaron a recelar de la inadaptabilidad de Queipo alguna acción imprudente.

Dentro del aparato Queipo hizo dos enemigos más poderosos que él: el general Varela y Serrano Súñer falangista y ministro de la Gobernación. Ambos intrigaron cerca de Franco, y el 19 de julio de 1939, con varios cargos en su contra, Queipo fue relevado fulminantemente del mando de la División y de la Inspección de carabineros por Franco en Junta Superior de Guerra celebrada en Burgos. Fue sustituido por el general Andrés Saliquet. El discurso incriminado (censurado en la prensa) no fue más que el pretexto que Franco esperaba desde hacía tiempo.

Queipo estaba acabado. De héroe pasó a villano. Según confesó en sus memorias, se le prohibió entrar en Sevilla y ser citado en la prensa. Vigilado por la policía fue enviado, al no responsabilizarse Argentina de su seguridad personal como embajador, al frente de una misión militar ficticia a la Italia fascista, «al servicio de otros ministerios» como una forma de librarse de su incómoda presencia. En este momento parece que Queipo se arrepintió, pero Franco no lo perdonó en tanto que Jefe de Estado.

Embarcó en el puerto de Barcelona en el buque italiano Augustus llegando a Génova el 18 de agosto de 1939 acompañado por su hija Maruja, su secretario y futuro yerno Juliano Quevedo y un reducido séquito de policías e informadores. En septiembre tuvo su primer permiso por un accidente grave de su hijo Gonzalo. Regresó en noviembre siendo portador de un obsequio enológico para el conde Ciano.

De sus funciones en Italia se sabe poco pero todo lo que hacía era conocido por Madrid. Queipo descubrió que su principal espía era nada menos que su propio ayudante y confidente de toda la vida, el fiel y corpulento teniente coronel César López Guerrero y Portocarrero. Las siguientes solicitudes de permisos fueron sistemáticamente denegadas por el ministro del Ejército general Varela. Aunque una vez destituido por Franco, el 18 de junio de 1942 volvió discretamente de su exilio como disponible forzoso (al cumplir la edad de la reserva).

Como buen funcionario, Queipo había precisado en julio de 1939: «Yo no pedí la Cruz Laureada, que creo merecer, por tres motivos: primero, porque antes del Alzamiento convinimos con Mola en no pedir recompensas; segundo, porque entonces no tenía jefe superior a mí, y tercero, porque en enero de 1938 se me dijo que no se me daba la recompensa porque no pareciera obra de compadrazgo, que se me daría al formar Gobierno».

Mediante decreto de 26 de febrero de 1944 (Diario Oficial del 3 de marzo de 1944), se le concedió la Cruz Laureada de San Fernando en su categoría de Gran Cruz (por ser general), la cual había solicitado en vano al acabar la guerra, posiblemente por sus discrepancias con el general Franco, quien el 6 de mayo hace su 5ª visita a Sevilla para imponer la Laureada al teniente general Queipo de Llano. El Generalísimo se la impuso en público en un acto en la plaza de España de Sevilla.

Epílogo

En la amargura de su destierro romano Queipo de Llano había cerrado la última contradicción de su vida y, en sus propias palabras , había recobrado al final el juicio, como Alonso Quijano.

Con mis 65 años [...] me he nombrado a mí mismo viejo honorario, decidido a no volver a hacer sacrificio alguno en servicio de mi patria. Ya he cobrado por servirla, cantidades fabulosas de ingratitud, y quiero dedicarme a vivir tranquilamente en mi casa y dedicado a mi familia [...]. Yo sólo pienso en que siga viviendo la patria para que yo pueda cobrar. Es muy triste esto, ¿verdad?. Pues así me han hecho los españoles. Loco, toda mi vida, por mi ideal, que fue ver grande a mi patria.

Si antes de rendir mi vida a Dios pudiera vislumbrar el resurgir de España, por desaparición del Régimen actual, vería dulcificado los últimos años de mi vida [...].


En los años sucesivos del franquismo, el general Queipo de Llano fue prácticamente borrado de la memoria heroica del Régimen. Estuvo entre los 16 generales ennoblecidos por Franco, como marqués de Queipo de Llano (1950), aunque él rechazó ostentar el título para sí. Con su familia ennoblecida y situada, vivió sus últimos años aislado de la hambruna reinante convertido en hacendado de varias fincas, cazador, ganadero y cultivador de frutales, cáñamo y arroz.

Falleció el día 9 de marzo de 1951 en su propiedad del término de Camas, denominada Cortijo Gambogaz (luego Hacienda San Gonzalo), que le había regalado el ayuntamiento de Sevilla por suscripción popular en 1937 siendo alcalde el marqués de Sotohermoso (donde se cuenta que trabajó de zagal el que sería famoso torero Curro Romero). Fue enterrado al día siguiente y en loor de multitudes en la basílica de La Macarena de la ciudad de Sevilla, a cuya erección contribuyó y de cuya hermandad había sido nombrado en vida Cofrade de Honor y con cuya túnica fue amortajado.

En el templo de San Gil, la presencia del cadáver del general alcanzaba límites de insospechada emoción cuando el hijo del finado, don Gonzalo, echaba la primera paletada de tierra sobre el cuerpo del que había sido marido amoroso y padre ejemplar. Y entre el grupo de los íntimos de don Gonzalo, se destacaba con el rostro inundado por las lágrimas, aquel fiel enfermero, don José Pinilla que, sin duda, recordaba una frase del general dirigida a él, y que resumía la dolorosa realidad de este momento: «Pepe: Yo ya no soy castellano; yo ya soy sevillano y quiero ir a morirme a mi Sevilla y que me entierren en la Macarena...

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 07 Abr 2016 22:11

Excmo. Sr. D. Domingo REY D'HARCOURT Coronel del Ejercito Español


Domingo Rey d'Harcourt (Calamocha, Teruel, 1883 - Pont de Molins, Gerona, 7 de febrero de 1939) fue un militar español que participó en la Guerra Civil Española, destacando por su actuación durante la Batalla de Teruel. Hecho prisionero tras resistir durante dos semanas, sería fusilado por tropas republicanas al final de la Campaña de Cataluña, junto a otro grupo de prisioneros franquistas.

A los 18 años ingresó en el Ejército. Coronel de artillería, se encontraba en Zaragoza cuando se unió a la sublevación militar que dio comienzo a la Guerra Civil Española.

Guerra Civil Española

El bando sublevado le situó al mando de la guarnición de Teruel durante la guerra, y en tal calidad fue sitiado en la ciudad por el ejército republicano a fines del año 1937. Ante la superioridad republicana retiró sus tropas al casco urbano y desistió de mantener la defensa en la posición de La Muela.

Los mandos franquistas ordenaron al Coronel que mantuviera la defensa de la posición hasta que llegaran las tropas de socorro para levantar el cerco. Pero ante la evidente superioridad militar de los republicanos hubo de capitular y el 8 de enero de 1938 firmó el acta de rendición, pasando al cautiverio junto al Obispo de Teruel y otros 1.500 prisioneros.

La capitulación le valió a Rey d'Harcourt el reproche general de la cúpula militar franquista, quienes esperaban que continuara resistiendo hasta el último hombre. Su rendición fue considerada poco menos que una cobardía para la España franquista y la censura hacia su rendición se mantuvo inclusive después del fin de la guerra civil.

Rey d'Harcourt fue juzgado por traición a la República y quedó encarcelado primero en Valencia y luego en Barcelona. Al iniciarse la Ofensiva de Cataluña fue conducido por soldados republicanos hacia la frontera con Francia.

La mañana del 7 de febrero de 1939 sus últimos guardias le condujeron hasta un área situada poco antes de llegar a los pasos fronterizos. Tras tomar la carretera de Les Escaules, se detuvieron al kilómetro y medio, muy cerca del barranco Can Tretze, obligando a los prisioneros a subir por el cauce seco del río Muga hasta el lugar donde fueron ejecutados.

Junto con él fueron fusilados otros cuarenta y dos prisioneros franquistas de la batalla de Teruel, entre los que se encontraba Anselmo Polanco, obispo de Teruel. Este fusilamiento obedeció sobre todo a la desesperación y frustración del momento, en medio de la catástrofe republicana durante Campaña de Cataluña. En el mismo lugar, en 1940, el Régimen franquista levantó un monumento en memoria de los asesinados.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 07 Abr 2016 22:49

Sr. D. Wolfram VON RICHTHOFEN Mariscal del Ejercito Aleman (Coronel de la Legion Condor)


Wolfram Freiherr (barón) von Richthofen (* 10 de octubre de 1895 - †12 de julio de 1945), fue un militar alemán con el grado de Mariscal de Campo de la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial. Fue el mariscal más joven de la Luftwaffe y recibió la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con hojas de roble en 1943.

Wolfram von Richthofen nació en Barzdorf, región de los Sudetes, ahora ciudad de Pernoltice en la República Checa. Era miembro de la familia aristocrática von Richthofen y era primo de Manfred von Richthofen, as de la aviación llamado Barón rojo. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió en una unidad alemana de caballería, y en 1918 solicitó su pase a la aviación.

En marzo de 1918 le destinan a la Jasta 11, al mando de su pariente Manfred von Richthofen, y para el final de la guerra había derribado ocho aviones, ganándose el título de As.

El 18 de septiembre de 1920, se casó con Jutta von Selchow (1896-1991) en Breslau (ahora Wrocław en Polonia), con la que tuvo tres hijos.

Ingresó en la recién creada Luftwaffe en 1933 como asistente técnico especializándose en la técnica del bombardeo rasante. En 1936 fue enviado a España, donde asumió el mando como Jefe del Estado Mayor de la Legión Cóndor en la Guerra Civil Española. Ocupó este puesto durante gran parte de 1937, siendo responsable del bombardeo de Guernica.

Regresó a Alemania en 1937, volviendo de nuevo a España en 1938 con el grado de coronel y asumiendo el mando de la Legión Cóndor. Por su labor, fue condecorado por el general Francisco Franco con la Cruz española de oro y brillantes y fue ascendido a mayor general.

El 16 de julio de 1939, ad portas de la Segunda Guerra Mundial, con el grado de capitán general fue puesto al mando del recién formado VIII Cuerpo Aéreo bajo las órdenes del general del aire Alexander Löhr; intervino en el ataque a Varsovia y en la Campaña de Creta, participó en los Balcanes y en el bombardeo de Belgrado en 1941.

El 17 de julio de 1941 fue condecorado con las Hojas de Roble de la Cruz de Caballero. El VIII Cuerpo Aéreo fue en apoyo del VI Ejército del General Walter von Reichenau en Francia, en Italia, Grecia y luego en el frente del este en la Operación Barbarroja en apoyo de las fuerzas del general Erich von Manstein en dirección a Moscú y Stalingrado. Cuando el VI Ejército fue cercado en Stalingrado estuvo a cargo del puente aéreo para abastecer con suministros a las fuerzas de Friedrich Von Paulus.

El 16 de febrero de 1943 fue promovido a Mariscal de campo estando a cargo del IV cuerpo aéreo. Se le detectó un tumor cerebral en octubre de 1944 que lo hizo solicitar el retiro por enfermedad del servicio activo a finales de 1944. Murió el 12 de julio de 1945 en un hospital militar en Bad Ischl (Austria), siendo prisionero de los estadounidenses

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 07 Abr 2016 22:54

Sr. D. Mario ROATTA MANCINI General del Ejercito Italiano (Jefe del CTV)


Mario Roatta Mancini (Módena, 1887 - Roma, 1968) fue un militar italiano fascista que llegó al grado de teniente general.

Ingresó en la Academia de Infantería en 1906 y, después de pasar por la Escuela de Guerra, alcanzó el grado de capitán, siendo destinado al Estado Mayor. Participó con dicha graduación en la Primera Guerra Mundial. En 1934 ocupa el puesto de Jefe del Servizio Informazioni Militari, con el grado de coronel, hasta 1935. En 1936 se hace cargo, como Comandante en Jefe y con el grado de general, de las tropas italianas desplazadas a España, el Corpo di Truppe Volontarie, en apoyo a los sublevados contra la Segunda República y, así, participa en la Guerra Civil Española. Siguió manteniendo un alto nivel de control sobre el Servicio de Información Militar en Italia, aunque nominalmente había sido relevado.

En 1939 fue enviado a Berlín como agregado militar de la embajada italiana en la capital alemana. Iniciada la Segunda Guerra Mundial ocupó diversos puestos de responsabilidad en el Estado Mayor fascista. En 1942 se le destinó a Croacia, como Comandante del II Ejército, y más tarde se situó al mando de las tropas instaladas en Eslovenia y Dalmacia. Durante este tiempo destacó su falta de piedad, provocando situaciones de terror entre la población civil en su combate con los partisanos yugoslavos.

En 1943 fue destinado como Comandante en Jefe del VI Ejército a Sicilia, donde llegó a ser General en Jefe. En noviembre del mismo año fue trasladado a Roma, para ocupar el puesto de Comandante General del Estado Mayor. Detenido en 1945, consiguió evadirse el 4 de marzo durante el juicio por el asesinato de los hermanos Roselli, gracias al apoyo de un comando de los carabineros, lo que provocó la indignación general de la población. Capturado de nuevo, fue condenado a cadena perpetua, pero perdonado en 1946.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.


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