HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
Brasilla
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 18:45

BATALLA DE EL CANEY 1DE JULIO DE 1898


El día 1 de Julio era el elegido por el US Army para iniciar su ataque sobre Santiago de Cuba. Ante la ciudad se elevaban las estratégicas Lomas de San Juan, sobre las que debería centrarse el ataque principal norteamericano, realizándose un ataque secundario y otro de diversión sobre otras posiciones españolas.

Unos km. al norte de las Lomas de San Juan existía una pequeña guarnición española en el poblado de El Caney.
Las unidades españolas allí desplegadas no representaban un serio problema, pero el general Lawton propuso realizar sobre esta posición el ataque secundario y aniquilar su guarnición en menos de dos horas para después acudir con sus tropas en apoyo del ataque principal sobre Las Lomas de San Juan.

En el poblado, protegido por el pequeño fuerte de piedra de El Viso, había 550 soldados españoles al mando del general Vara de Rey, que totalizaban un total de 3 cías. del regimiento de la Constitución, un destacamento del regimiento de Cuba, otro de movilizados cubanos, una guerrilla y dos cañones de montaña.

Las posiciones españolas, además del fuerte mencionado, se encontraban defendidas por 6 blocaos de madera dispuestos alrededor del poblado y denominados "Río, Norte, Asia, Matadero, Cementerio e Izquierdo", y por trincheras del tipo "carlista", es decir, trincheras en donde la tierra que se extraía de su excavación se esparcía hacia atrás en lugar de formar parapetos con ella, lo que las hacía más difíciles de localizar.

La iglesia y la cárcel, ambas de piedra, fueron aspilleradas (al igual que las paredes traseras de las viviendas) para contribuir a la defensa. Las posiciones defensivas españolas se completaban con una línea de alambradas de espino que dificultaban el acceso a las calles del poblado.

Al tiempo que se fortificaba el poblado, las tropas españolas de Vara del Rey practicaron diversos movimientos tácticos que sin duda habrían de desarrollar durante el combate.

El despliegue de las tropas españolas, al iniciarse el combate fue el siguiente:

El Viso y sus trincheras los hombres pertenecientes al Regimiento de Cuba;
Compañías del Regimiento de la Constitución en las trincheras y blocaos de El Caney;
Compañía del Constitución de reserva en la plaza y sus edificios;
Voluntarios cubanos distribuidos entre las casas aspilleradas.

Con este ataque se intentaba evitar que las fuerzas españolas del General Vara del Rey pudieran hostigar los flancos de los norteamericanos durante su ataque sobre las Lomas de San Juan, poniendo en peligro todo su despliegue.

Al mismo tiempo, para crear más dificultades al mando español, se llevaría acabo un ataque de diversión sobre Aguadores para evitar que el General Linares pudiera acudir en socorro de las Lomas y de El Caney con las unidades existentes en la zona.

Para atacar El Caney se utilizaron las tropas de Lawton, compuestas por la 2ª División del US. Army que contaban con cuatro brigadas con su artillería de campaña.

El despliegue norteamericano se realizó de la siguiente manera:

la 1ª Brigada, situada sobre el camino de Santiago, al suroeste del poblado.Su misión era aislar El Caney de Santiago de Cuba;
la 2ª Brigada constituía la reserva. Finalmente, al hacerse necesario su concurso debido a la dura resistencia de las tropas españolas, se desplegaría a la derecha de la 1ª Brigada;
la 3ª Brigada, se encontraba situada al este, cerca del fuerte de El Viso;
la Brigada Independiente se encontraba en camino hacia el escenario del combate.
Para apoyar el ataque se contaba con una Batería de 4 cañones de 81 mm. situada a algo más de 1 km al sur de El Caney, sobre una altura que dominaba El Viso, protegida por 1 Regimiento de Infantería y 1 Escuadrón de Caballería.

La artillería comenzó a atacar las posiciones españolas hacia las 06:30 horas de la mañana, cuando aún las tropas norteamericanas no se habían desplegado. Los dos cañones españoles de montaña no responderían al fuego sencillamente porque no contaban con munición. Hacia las 07:00 horas iniciaron el ataque dos brigadas americanas que contaban con casi 4.000 hombres, mientras las dos brigadas restantes, confiando en no ser necesaria su intervención, se mantenían algo más alejadas.
Sin embargo, las descargas efectuadas por los soldados españoles resultaron ser tan eficaces que frenaron el avance de los norteamericanos. Uno de los regimientos americanos llegó a coronar la cima, aunque fue expulsado de la misma poco después, siendo rechazado este primer ataque.

Sin embargo, Lawton lanzó a la lucha una nueva brigada con otros 1.500 hombres, que no lograría culminar con éxito su ataque.

Mientras tanto, el general Shafter, que había encontrado fuerte resistencia en su ataque a las Lomas de San Juan, pedía a Lawton que cesase el ataque sobre El Caney y se le reuniese.

Sin embargo, éste no quería que se le escapase la victoria, por lo que desoyó las órdenes de su superior e hizo entrar en lucha a la última brigada que le quedaba, aunque tampoco conseguiría nada de provecho
.
Sobre las 14:00 horas tendría lugar un hecho de capital importancia en el desenlace final de la lucha: la artillería norteamericana, que hasta ese momento no había desempeñado un papel relevante en toda la acción, adelantó su posición hasta unos 500 metros del poblado, comenzando a batir con efectividad El Viso.

A eso de las 15:00 las tropas de Chaffe se lanzaron al asalto de El Viso, apoderándose de la posición tras superar a los escasos defensores que aún se mantenían en el pequeño fuerte.

A pesar de ello, las tropas españolas siguieron combatiendo en las calles del pueblo hasta las 17:00 horas, momento en el que los norteamericanos conseguían, por fin, apoderarse del poblado cuando el batallón que lo defendía prácticamente había agotado toda su dotación de munición, consistente en 150 cartuchos de mauser por hombre, y había visto mermado su número por las bajas. El General Vara del Rey, que había visto fallecer en la acción a dos de sus hijos, moría al ser alcanzado por una descarga de fusilería cuando era evacuado en una camilla.

El resultado, para los americanos, era desolador.
Habían conseguido la victoria pero a un precio elevado: 550 soldados españoles habían resistido durante casi 10 horas el ataque de casi 7.000 soldados norteamericanos, toda la división de Lawton, distrayéndoles de su objetivo principal (que no era otro que el ataque a las Lomas de San Juan), sufriendo 235 bajas entre muertos y heridos, incluido el general Vara de Rey y sus dos hijos, y alrededor de 120 prisioneros, y causando al US. Army 81 muertos y 360 heridos.

El resto de la guarnición, unos 100 supervivientes al mando del Teniente Coronel Puñet, pudo llegar a Santiago de Cuba por un sendero inadvertido por los americanos.

Las palabras del Capitán sueco Wester, agregado militar de las embajadas de Suecia y Noruega en Washington, testigo ocular del combate muestran la admiración que los soldados españoles despertaron aquel día tanto en los propios norteamericanos como en los observadores neutrales allí presentes:

(...); la confianza reina en el campo americano, donde el único temor consiste en que el enemigo se escape sin combatir; pero en El Caney, como se verá, están muy lejos de pensar así.

Las casas del pueblo han sido aspilleradas, se han abierto trincheras en un terreno pedregoso, y el fuego de unas y otras es rasante sobre un espacio de 600 a 1.200 metros; en la punta nordeste de la posición, el fuerte de El Viso, guarnecido con una compañía, ocupa una colina desde la cual se dominan todos los aproches(...).

Hacia las seis de la mañana comenzó el fuego de las trincheras españolas; de improviso se descubre sobre ellas una línea de sombreros de paja; inmediatamente el ruido de una descarga, seguido de la desaparición de los sombreros; esta operación se repite cada minuto, observándose una gran regularidad y la acción de una voluntad firme, lo que no deja de producir una profunda impresión en la línea de exploradores norteamericanos; las balas cruzan el aire, rasando el suelo, hiriendo y matando.

Poco tiempo después, toda la brigada Chafee se encontró desplegada, pero sin poder avanzar un paso, y la de Ludlow se vió también detenida.

(...); la batería norteamericana comienza a disparar.

(...) A los pocos momentos las granadas estallaban por encima de las trincheras, alcanzaban las casas del pueblo y perforaban los muros de El Viso, proyectando los shrapnels su lluvia de plomo sobre la posición; mas, a pesar de todo, en el fuego español se observa igual continuidad e igual violencia.

Delante de El Viso se descubría un oficial paseándose tranquilamente a lo largo de las trincheras: fácil es comprender que el objeto de este peligroso viaje en medio de los proyectiles de que el aire está cruzado no es otro sino animar con el ejemplo a los bravos defensores; se le vio, de cuando en cuando, agitar la mano con su sombrero y se escuchaban aclamaciones.
¡Ah, sí! ¡Viva España! ¡ Viva el pueblo que cuenta con tales hombres!

Las masas de infantería americana se echaban y apretaban contra el suelo hasta el punto de parecer clavadas a él, no pudiendo pensar en moverse a causa de las descargas que la pequeña fuerza española les enviaba a cada instante. Se hizo preciso pedir socorros, (...).

Por fin, a las tres y treinta y seis minutos la brigada Chafee se lanza al ataque contra El Viso; pero queda al principio detenida al pie de la colina, y no invade el fuerte sino después de un segundo y violento empuje.

Los españoles ceden lentamente el terreno, demostrando con su tenacidad en defenderse lo que muchos militares de autoridad no han querido admitir: que una buena infantería puede sostenerse largo tiempo bajo el fuego rápido de las armas de repetición. ¡El último soldado americano que cayó fue herido a 22 pasos de las trincheras!

Aunque la clave de la posición estaba conquistada, la faena continuaba(...).

Desde El Viso, una vez ocupado, las tropas americanas comienzan a tirar sobre el pueblo (...), pero la ocupación no se efectuó hasta las cuatro y media, hora en que los últimos españoles abandonaron las casas para recomenzar el fuego desde una colina situada 600 metros al oeste.

¡Admirable obstinación de resistencia, a la que todos contribuyen hasta el último instante.

(...)El ruido del combate no cesó sino cuando el sol estaba a punto de ponerse. Durante cerca de diez horas 500 bravos soldados resistieron unidos y como encadenados sin ceder un palmo de terreno a otros 6.500 provistos de una batería, y les impidieron tomar parte en el principal combate contra las alturas del monte San Juan.

¡Después de esto, ni una sola palabra más se escucha en el campo americano sobre la cuestión de la inferioridad de la raza española!

Y esta lucha de El Caney ¿no aparecerá siempre ante todo el mundo como uno de los ejemplos más hermosos de valor humano y de abnegación militar?

(...) ¡Contemplad ese pueblo! Las casas están arruinadas por las granadas, las calles cubiertas de muertos y heridos (...) Todos han cumplido su deber, desde el primero hasta el último.

¡Dichoso el país que es tan querido de sus hijos!
¡Dichosos los héroes que han sucumbido en un combate tan glorioso!

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 18:56

BATALLA DE LAS LOMAS DE SAN JUAN 1 DE JULIO DE 1898


Las Lomas de San Juan se encontraban protegidas inicialmente por 137 hombres del Regimiento de Talavera, y formaban parte del dispositivo español alrededor de Santiago de Cuba. Llama la atención el hecho de que a pesar de la importancia de la posición se hubiera destinado a su defensa tan exiguas tropas.

La estratégica posición se encontraba situada en un terreno abrupto y con densa vegetación aunque las tropas españolas habían despejado algunas áreas de terreno (de igual manera que en El Caney) para facilitar así el tiro desde las posiciones defensivas.

Contaba como defensas naturales con la presencia del río San Juan y de varios arroyos que discurrían cercano a las Lomas, y con una colina (llamada "Kettle" por los americanos) como avanzadilla del sistema defensivo.

Entre esta colina y las Lomas existía, además, un estanque de agua que contribuía a facilitar su defensa.

Para reforzar el dispositivo español se habían realizado, con anterioridad al ataque norteamericano, obras defensivas consistentes en un blocao de ladrillo y algunos de madera en la cima de las Lomas, mientras que en la colina de Kettle se aprovecharon las infraestructuras de una plantación de caña. Todo el conjunto se mejoró con la excavación de trincheras "carlistas", pozos de tirador y el tendido de alambradas.
La pequeña guarnición fue reforzada con otras 2 compañías (una del Provisional de Puerto Rico y otra del Talavera, 60 Voluntarios y 2 piezas de montaña Krupp de tiro rápido. En total 521 soldados.
Una segunda línea defensiva, establecida a unos 700 metros por detrás de las Lomas de San Juan, en el punto donde el General Linares estableció su Cuartel General, estaba constituida por 3 compañías del Talavera con un total de 411 hombres.

Las fuerzas de esta segunda línea fueron desplegadas de la siguiente manera:

1 Cía. en el camino de El Pozo, cuya finalidad era evitar que las tropas norteamericanas envolvieran las posiciones españolas;
1 Cía. en la intersección de los caminos de El Pozo y El Caney;
1 Cía. en el camino a El Caney.

La tercera línea defensiva se encontraba cerca del fuerte de La Canosa, formada por una Guerrilla a caballo de 140 hombres, que formaban la reserva. A estas fuerzas se sumarían, ya finalizando el combate, 1.000 hombres de las dotaciones de la escuadra de Cervera al mando de Bustamante, que protagonizaron un contraataque que no obtuvo resultados.
Entre las Lomas de San Juan y la colina de Kettle Hill las tropas españolas habían erigido una línea de trincheras y alambradas desde las que dificultar el avance americano.

Mientras el general Lawton atacaba El Caney con casi 7.000 hombres, imaginándose poco menos que un paseo, el general Shafter se preparaba apara realizar el ataque principal sobre éste enclave.

Sus planes preveían desplegar a la derecha la división de caballería, frente a Kettle y la 1ª división de infantería a la izquierda, directamente sobre San Juan.

Como fuerzas de reserva contaba con la 2ª brigada de la división de infantería.
Una vez desplegadas estas fuerzas, la artillería batiría las posiciones españolas mientras los norteamericanos las asaltaban.

Al mismo tiempo, las "victoriosas" unidades de la división Lawton tras aniquilar El Caney deberían sumarse al ataque a la hora prevista para ello (las 10:00 de la mañana), haciéndolo por la derecha del despliegue americano.

Hacia las 08:20 de la mañana la artillería americana comienza a abrir fuego sobre las Lomas, desde una distancia algo mayor a los 2.000 metros para proteger el avance de sus tropas pero, delatados por el humo que producen sus disparos al utilizar pólvora negra, son acallados por el fuego de contrabatería de los dos cañones krupp españoles a las 09:00 de la mañana, causando bajas no sólo entre los artilleros norteamericanos sino también sobre algunas unidades que han sido desplegadas cerca de las piezas. Las tropas norteamericanas, fiadas en su superioridad numérica y en la creencia de la escasa combatividad de las tropas españolas, se lanzaron directamente al ataque sin reconocer previamente el terreno, repitiéndose la misma escena que en El Caney: lo certero y el volumen de los disparos españoles obligan a los americanos a echarse al suelo sin poder avanzar. Las tropas comienzan a apelotonarse sobre el intrincado terreno, negándose incluso algunas unidades a avanzar, por lo que son obligadas a abandonar los caminos para no entorpecer las evoluciones del resto de tropas.

El caos reinante es enorme en esos primeros momentos del combate entre las fuerzas del U.S. Army, un hecho que no llega a ser aprovechado por las tropas españolas debido a la falta de refuerzos. Ante el intenso fuego español que impedía los movimientos de las tropas americanas, éstas elevaron un globo de observación, hacia las 09:30 de la mañana, de un color amarillo que contrastaba fuertemente sobre el azul del cielo y que fue prontamente abatido por los cañones españoles.

Además, los cañones españoles dirigen su fuego sobre el lugar desde donde se ha elevado el globo al suponer, acertadamente, que allí se concentran unidades americanas, causándoles gran número de bajas. Sin embargo, antes de ser abatido desde el globo de observación se ha avistado un sendero por el que son desplegando las apelotonadas unidades del US. Army.

A pesar de ello, el fuego español no decreció ni en intensidad ni en puntería, a pesar de las bajas, obligando a los norteamericanos a ralentizar su avance ante las pérdidas que estaba sufriendo.
Sobre las 10:00 de la mañana, algunas unidades americanas ya se han desplegado frente a Kettle Hill mientras otras se han situado en posición tal que les permite llevar a cabo el ataque sobre San Juan. Sin el apoyo de sus baterías, el avance norteamericano es recibido con un nutrido fuego por parte de los 2 cañones y de los mauser españoles que provocan una gran cantidad de bajas entre sus filas, pero pronto la munición de las dos piezas comienza a agotarse. Los planes de las tropas norteamericanas se han visto seriamente alterados debido a la dura resistencia que oponen las tropas españolas.

Dándose cuenta del error cometido al enviar sobre El Caney las fuerzas de la división Lawton, que no terminan de aplastar la resistencia de las tropas de Vara del Rey y por tanto no pueden participar en el ataque a San Juan, se les ordena cesar la acción y regresar de inmediato.

Pero Lawton está librando su propia guerra y, aunque se trate de un triunfo estéril, no desea dejar escapar la oportunidad de alcanzar su propia victoria por lo que desacata las órdenes recibidas y continúa con su ataque sobre El Caney, comprometiendo seriamente las operaciones sobre el verdadero objetivo.

A las 13:00 de la mañana, las unidades de la Brigada Summer pertenecientes a la división de Caballería (los regimientos 3º, 6º y 9º) inician el asalto de Kettle Hill, al principio muy lentamente debido a la resistencia española.

Finalmente, el número se impone y los defensores, que tras haberse defendido con gran determinación han sufrido numerosas bajas que no pueden ser cubiertas con tropas de refuerzo, se repliegan hacia sus nuevas posiciones en las Lomas, permitiendo a los norteamericanos conquistar la colina.

La conquista de esta posición tendría fatales consecuencias para la escasa guarnición española, que se verá obligada a distraer unidades para defender uno de los flancos que desde Kettle Hill ahora amenazaban las tropas americanas.

Apoyados por el fuego que desde la recién conquistada posición efectúan sobre los defensores españoles las fuerzas de la Brigada Summers, se inicia el ataque a las defensas principales de San Juan.

El 16º y el 6º de Infantería de la Brigada Hawkins se lanzan al asalto, viendo su avance frenado por el fuego que desde las trincheras españolas les llega.

Mientras tanto, los dos cañones españoles que con su fuego bien dirigido habían silenciado a la artillería americana, se quedaban sin municiones, permitiéndo a los norteamericanos utilizar, ahora ya impunemente, sus baterías.

A una distancia de poco más de 500 metros, los norteamericanos sitúan 3 ametralladoras gatling que comienzan a barrer las posiciones españolas arrojando sobre ellas en pocos minutos una cantidad ingente de proyectiles que barren las trincheras provocando multitud de bajas. Poco después, a la acción de las ametralladoras se uniría el fuego de la artillería norteamericana que tan eficazmente había sido anulada por los españoles y que ahora no encontraba oposición alguna a su fuego.

Apoyados por las tropas que ocupan Kettle, las tropas americanas se lanzan al asalto de las trincheras españolas, ya vacías y encontrando tan sólo la oposición que desde los blocaos hacen un puñado de defensores.

Pero la situación para las tropas españolas es ya insostenible, con la mayoría de los defensores muertos o heridos, y sin posibilidad de recibir refuerzos, deben retirarse progresivamente hacia la seguna línea defensiva. Es tal la situación de inferioridad numérica en la que se encuentran las fuerzas españolas que para reforzar algunas de las posiciones se utilizan algunos hombres convalecientes de heridas o enfermedades, sacándolos para ello de los hospitales en los que se encuentran.

Las Lomas de San Juan son totalmente ocupadas por los extenuados soldados americanos, que se deben enfrentar ahora a las tropas españolas situadas en la segunda línea defensiva. Pero en ese momento, cuando parece que el avance norteamericano va a continuar sobre esta línea, se produce un inesperado contraataque español, llevado a cabo por una compañía formada por los trozos de desembarco de la escuadra de Cervera, al mando de Capitán de Navío Bustamante, que a no consigue recuperar las posiciones perdidas.

Bustamante, que dirige el ataque montado a caballo, es herido en el vientre, falleciendo a consecuencia de las heridas el día 19 de julio.

Sin embargo, esta acción detiene el avance americano, que ve como aún no hacen acto de presencia en el campo de batalla las tan necesitadas tropas que todavía están colapsadas en El Caney.

Por tanto, ante el temor de nuevos contraataques españoles que puedan ser llevados a cabo por las tropas de refuerzo que se sabe están a punto de recibir los españoles, les lleva a tomar la determinación de reforzar sus posiciones en todo el frente, continuando los combates, con menor intensidad, durante dos días más, pero sin decidirse a realizar un ataque definitivo.

Las tropas españolas lamentaron tanto en las Lomas como en el Caney un total de 165 muertos, 376 heridos y 121 prisioneros. Los norteamericanos sufrieron en los duros combates por hacerse con el control de las Lomas de San Juan un total de 205 muertos y 1.180heridos, lo que supone casi un 10% de las tropas del U.S. Army destinadas en Cuba.Las tropas cubanas de Calixto que participaron en la acción sufrieron unas 200 bajas.

El combate en las Lomas de San Juan produjo una honda preocupación en los mandos americanos, así como una gran desmoralización.

El propio Roosevelt escribía al senador Henry Cabot lo siguiente:
"Diga al presidente que, por amor del cielo, nos envíe cada regimiento y, sobre todo, cada batería que sea posible. Hasta ahora hemos ganado con un alto coste, pero los españoles luchan muy duramente y estamos muy cerca de un terrible desastre militar(...)".

La desesperación en las filas americanas ante la imposibilidad de superar las defensas españolas es tal, que el día 3 de julio el general Shafter le envió al Secretario de Guerra el siguiente telegrama:

"Tenemos la ciudad cercada por el norte y por el este, pero con una línea muy débil(...) y estoy considerando seriamente una retirada de 5 millas(...)".

Sin embargo, ese mismo día, se servía en bandeja la victoria a los americanos al realizar, a plena luz del día, su salida de la bahía de Santiago la escuadra española.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 19:33

Excmo. Sr. D. Joaquin VARA DE REY RUBIO General del Ejercito Español


Joaquín Vara de Rey y Rubio (Ibiza, 1840 - Santiago de Cuba, 1 de julio de 1898) fue un militar y político español, héroe de la Guerra de Cuba por su defensa del fortín de El Viso.

Se graduó en el Colegio General como subteniente, ascendiendo al grado de teniente en 1862. Combatió las rebeliones cantonales de Cartagena y Valencia y luchó en la Tercera Guerra Carlista. En 1884 solicitó su traslado a Filipinas, donde permaneció hasta 1890, tras servir como Capitán General de Filipinas y Gobernador de las Islas Marianas.

De regreso a España se le asignó la comandancia de la guarnición de Ávila hasta abril de 1895. Posteriormente se presentó voluntario para servir en Cuba. Fue nombrado comandante militar de Bayamo. Mandó el regimiento que luchó en la Batalla de Loma de Gato, en la que los españoles acabaron con el cabecilla rebelde José Maceo, hermano de Antonio Maceo. Debido a su brillante actuación fue promovido a brigadier general.

Tras el desembarco norteamericano en la isla, el general Shafter envió al 5º Cuerpo de Ejército contra Santiago de Cuba el 1 de julio de 1898. Desde el día anterior, las tropas norteamericanas y sus aliados cubanos habían estado tomando posiciones al lado este de la ciudad con la intención de comenzar el ataque al amanecer. El 5º Cuerpo estadounidense estaba organizado en tres Divisiones y dos brigadas independientes que sumaban unos 18.000 hombres. El Caney era una pequeña posición defensiva apoyada sobre el fortín de El Viso, sin artillería ni ametralladoras, con una guarnición de 550 hombres al mando de Vara de Rey. Shafter decidió tomar esta posición con el fin de no dejar tropas españolas sobre su flanco derecho. La misión se la encomendó a la 2ª División del general Henry Lawton, 6.899 hombres apoyados por una batería de artillería (4 cañones de 81 mm) al mando del capitán Capron.

El combate comenzó con la primera luz del día cuando los norteamericanos sometieron al fuego artillero las edificaciones y los pequeños fortines de madera de El Caney. Una hora después avanzaba la primera oleada de asaltantes, que se vio frenada por las descargas cerradas que los soldados españoles realizaban con sus Máuser. Los norteamericanos creyeron que los españoles huirían ante su aplastante superioridad numérica (10:1), pero a las 9 de la mañana ya había quedado claro que los españoles se preparaban para resistir. El propio Vara del Rey se paseaba impasible por las trincheras animando a sus hombres.

Lawton había calculado una hora, o dos como máximo, para que sus hombres desalojaran a los 550 españoles de El Caney, pero necesitó cerca de 12 horas. Las oleadas de asaltantes se sucedieron una tras otra, pero fueron rechazadas sistemáticamente por los españoles. La artillería estadonidense cambió de posición y se aproximó a El Viso, núcleo de la resistencia, y su fuego empezó a batir con eficacia el fortín, cuyos muros empezaron a ser demolidos por los impactos continuos que recibían. Con El Viso casi destruido y ya pasadas las 4 de la tarde, tuvo lugar un nuevo y feroz asalto, que fue frenado ante los mismos muros del fortín. Vara de Rey siguió, a pesar de sus heridas, arengando a sus hombres. A las 5 El Viso fue tomado, sólo quedaban allí muertos y algunos heridos. La artillería se situó en el mismo fortín para poder batir las casas del pueblo y las trincheras. La resistencia era ya inútil y los pocos defensores que quedaban, 84 de los 550, se retiraron ordenadamente hacia Santiago dirigidos por el Teniente Coronel Puñet.

Cuando era retirado el General Vara del Rey cargado por dos camilleros, tanto el postrado general como sus cargadores fueron atacados a tiros por tropas de los insurrectos, o mambises. El general herido fue ejecutado en su camilla, y bajo el fuego de los rebeldes cubanos, sus camilleros abandonaron el cuerpo. Este tipo de ensañamiento de los insurrectos sobre los militares heridos fue bastante común durante la guerra de Cuba, como evidencia la tristemente famosa práctica de "enguasabar" a sus prisioneros, y hasta los actos evidenciados contra los supervivientes hispanos que lograron alcanzar la costa a nado, exangües y desarmados, tras el hundimiento de sus buques en la batalla naval de Santiago. Aquellos desdichados que sobrevivieron el hundimiento y quema de sus buques, y las hordas de voraces tiburones, fueron atacados a machetazos por grupos de mambises que los esperaban en las playas.

En la batalla también murieron dos de sus hijos. El general Vara de Rey recibió la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo por parte de España y debido a su heroica actuación, mientras que, en reconocimiento de ese mismo valor, el ejército estadounidense enterró al General Vara de Rey con todos los honores. Pasando así a engrosar la lista de hombres y acciones que darían una imagen heroica del "soldado español" ante el público norteamericano de la época.

Finalizada la guerra, sus restos serían repatriados a España en 1898 con la colaboración estadounidense.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 20:51

Excmo. Sr. D. Eloy GONZALO GARCIA Soldado del Ejercito Español, (HEROE DE CASCORRO)


A primera hora de la noche del 1 de diciembre de 1868, las monjitas de la inclusa de Madrid recogieron a un bebé que alguien había abandonado en la puerta. El recién nacido, acurrucado dentro del canastillo, llevaba una nota que decía: "Este niño nació a las seis de la mañana. Está sin bautizar y rogamos que le ponga por nombre Eloy Gonzalo García, hijo legítimo de Luisa García, soltera, natural de Peñafiel".

La inclusa servía para eso, de modo que nadie se escandalizó ni la truculenta historia salió en los avisos del día. Las monjas se encargaron de bautizar al pequeño con el nombre y los apellidos consignados en la nota, y le buscaron una madre de alquiler, a la que la propia inclusa pagaría mensualmente por hacerse cargo del crío. La elegida fue la mujer de un guardia civil que acababa de perder un hijo y se encontraba "en actitud de lactar". Braulia Miguel se llamaba la buena mujer, y fue lo único parecido a una madre que tuvo el desdichado Eloy, obligado a vivir en una casa cuartel, donde comió poco y obedeció mucho.

A los doce o trece años, cuando la inclusa dejó de pagar los gastos del chiquillo, Braulia tuvo que pedirle que se independizase. Y así lo hizo: como tantos jovenzuelos de la época, se metió a aprendiz de albañil, de barbero y hasta de carpintero; pero ningún oficio le terminaba de convencer. Al final, en 1889 se alistó como quinto en el Regimiento de Dragones de Lusitania, donde, sacrificado como era, llegó a cabo en sólo dos años. De ahí pasó al Instituto de Carabineros del Reino, un cuerpo muy prestigioso que dependía del ministro de Hacienda.

Por aquel entonces el joven Eloy tenía el pelo, castaño; los ojos, azules; la nariz, regular; "la barba, poca"; era un cadete bien plantado que medía "1 metro con 705 centímetros " y gozaba "de color sano". La vida le sonreía; pero quiso la mala suerte entrometerse de nuevo en su vida, y además cometió un error. Cuando, una noche de 1895, se dirigía a encontrarse con su prometida, la pilló en flagrante infidelidad con un superior, un teniente al que amenazó con su arma reglamentaria. La falta le costó la expulsión del cuerpo y una larga condena en la cárcel militar de Valladolid.

Ese verano, sin embargo, algo que estaba sucediendo a miles de kilómetros de Castilla cambió su suerte para siempre. El estallido de la guerra en Cuba, con el Grito de Baire, obligó al Gobierno a efectuar una recluta extraordinaria, a la que podían concurrir los militares convictos por faltas leves. Eloy Gonzalo se apresuró a comprar ese billete a la libertad y se alistó en el primer reemplazo, bajo el juramento de verter su sangre "por la nación en los campos de la isla de Cuba".

En noviembre partió de La Coruña a bordo del vapor León XIII. Cumplió los 27 años en el mar y llegó a La Habana el 9 de diciembre. Nada más poner pie en la isla le enviaron al interior, a Camagüey, con el Regimiento de Infantería María Cristina nº 63. El tipo de guerra que los españoles se encontraron en Cuba era desconcertante para el soldado de a pie. No existían los frentes, y el enemigo aparecía y desaparecía con celeridad después de dar certeros golpes. La estrategia del general Weyler consistía, a grandes rasgos, en partir la isla en varios sectores, que, aislados entre sí, se controlaban con fortificaciones o blocaos dotados de artillería y guarniciones de infantería.

Cascorro era uno de esos blocaos, uno de los pequeños y más insignificantes. El pueblo, rodeado por plantaciones de azúcar, carecía de valor estratégico y era sumamente difícil de mantener. El cuartel más cercano estaba en Camagüey, a más de 60 kilómetros, y, por su ubicación, era presa fácil de las partidas de mambises, que se movían a su antojo por la sabana, asaltando las posiciones españolas mal defendidas en ataques en los que, por lo general, no se hacían prisioneros.

El blocao de Cascorro tenía tres fuertes, unidos por una línea de trincheras que se embarraba hasta hacerse intransitable en cuanto se ponía a llover, circunstancia climatológica muy frecuente en la isla entre mayo y octubre. El 22 de septiembre de 1896, de madrugada, un batallón de unos 2.500 rebeldes equipados con dos piezas de artillería atacó la plaza, con el conocimiento de que la guarnición española era escasa y estaba mal armada. El oficial al mando, el capitán Neila, sólo tuvo tiempo de enviar un mensajero a pedir socorro al cuartel general.

A la semana y media de sitio, la guarnición española estaba al límite de sus fuerzas. La disentería causaba estragos, y la ayuda desde Camagüey no llegaba porque los fusileros y la caballería que había enviado el general Jiménez Castellanos estaban atascados en el camino por culpa de las fuertes lluvias. Para colmo, la munición escaseaba, apenas quedaban víveres y algunos soldados estaban cayendo víctimas del tifus y la malaria. Los rebeldes, entre tanto, bombardeaban incansablemente los fuertes.

El guerrillero Máximo Gómez, sabedor de que los soldados del Rey estaban en las últimas, envió un mensaje en que conminaba a Neila a rendirse: aunque respetaba su "valor y resistencia", no era necesario hacer "mayores sacrificios". Neila respondió de inmediato como lo hubiese hecho un capitán de los Tercios de Flandes:

He admitido al parlamentario que me envía usted porque creí que, habiéndose desvanecido todas vuestras ilusiones de triunfar, y aprovechando la bondad de España, veníais a acogeros al indulto. Nosotros no nos rendiremos nunca, y no me envíen más recado, o haré fuego sobre el emisario.

El capitán sabía que la infantería española no se rendía jamás, y estaba preparado para entregar su vida y la de todos sus hombres. Los cubanos, españoles rebeldes, pero españoles al fin y al cabo, eran de idéntico talante, así que lo de Cascorro se prometía tan largo y tan sangriento como siempre que dos de los nuestros se entierran hasta la cintura y se lían a palos. Hacía falta un milagro.

A Neila se le ocurrió que el único medio de romper el asedio sería infiltrar a un hombre dispuesto a morir en el cuartel enemigo –a sólo 50 metros de distancia–; su objetivo sería incendiarlo. El 5 de octubre por la tarde pidió voluntarios entre la tropa. Eloy Gonzalo, aquel inclusero madrileño que había ido a la guerra para librarse de la prisión, dio un paso al frente. Era huérfano, nadie le esperaba en España y, si sobrevivía, podría reiniciar su carrera militar donde en mala hora y por mala mujer la había dejado año y medio antes.

Sólo pidió una cosa: que le atasen con una cuerda para que, si fallaba el plan, sus compañeros pudiesen recuperar su cadáver y honrarlo.

Salió al anochecer pertrechado de un máuser, una antorcha y una lata de petróleo. Y cumplió su cometido: aún en la noche, la casa Miguel Hernández, cuartel general de los rebeldes, era pasto de las llamas, mientras Gonzalo, agazapado, batía rebeldes sin cuento. Neila envió un pelotón en ayuda de Gonzalo, al que trajeron de vuelta a las líneas monárquicas, ya convertido en el héroe de Cascorro.

Al día siguiente llegaron las tropas de refuerzo de Jiménez Castellanos. Desmoralizados, los mambises se dispersaron. El sitio de Cascorro había sido levantado, y con heroísmo. La noticia viajó rauda en ferrocarril hasta La Habana, y de ahí a Madrid. Weyler envió un telegrama a Neila en el que le informó de que le había sido concedida la Laureada de San Fernando y se la había ascendido a comandante. El auténtico héroe, Eloy Gonzalo, tuvo que conformarse con la Cruz de Plata al mérito militar.

La machada del joven infante del regimiento María Cristina era el canto del cisne de un ejército condenado a la derrota. Dos años después, estalló la definitiva Guerra de Cuba. Nadie se acuerda de los héroes cuando las guerras se pierden. En España, a Eloy Gonzalo se le daba por muerto, y sus paisanos de Madrid recreaban una y otra vez la heroica historia del desheredado de la fortuna que daba su vida por la patria como nos gusta aquí, a pecho descubierto y con un par.

Pero no, Eloy Gonzalo no murió en Cascorro, sino unos meses después, en un hospital de Matanzas, de enterocolitis ulcerosa gangrenosa, causada por la mala vida y peor alimentación del ejército español en Cuba. Los héroes no mueren así, de algo tan vulgar como una colitis, por eso nos inventamos una versión alternativa más acorde con la talla del personaje y de la gesta. Años después, cuando las heridas empezaban a cicatrizar, el ayuntamiento de Madrid repatrió el cadáver y le erigió un monumento en una plazuela del Rastro. Y allí quedó, inmortalizado para la eternidad, corriendo con su lata de petróleo, su fusil al hombro, su bayoneta calada y su determinación suicida. España perdió una guerra; Madrid, en cambio, ganó un héroe. Y qué héroe, el de Cascorro. Casi nada.

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Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 21:11

Excmo. Sr. D. Filomeno SANCHEZ RUBIO Soldado del Ejercito Español (HEROE DEL ASIENTO DE MABUYO

Cuando en 1928 el rey Alfonso XIII acudió a Guadalupe el día 11 de octubre, para asistir al día siguiente al acto de la Coronación de la Virgen de Guadalupen, en las escaleras del atrio que precede a la entrada a la Basílica esperaban al rey, que llegaba en automóvil, un gran número de personalidades políticas, militares, judiciales, eclesiásticas y personas destacadas de toda Extremadura, aparte de varios ministros y de todo
el pueblo de Guadalupe que se congregaba para ver y vitorear al rey.

Entre las autoridades estaba el alcalde de la localidad y, a su lado, vestido con una humilde chambra azul y pantalones de pana limpios pero viejos, zapatos de cuero y manoseando nervioso un raído sombrero de paño, con una medalla en el pecho, se encontraba el guadalupense Filomeno Sánchez Rubio, un hombre humilde a la par que reservado.

El rey saludó una tras otra a las distintas personalidades que permanecían en fila, descubiertos y en posición respetuosa. Cuando se acercó y vio en la fila de autoridades a aquel hombrecillo menudo, de
aspecto enjuto y con atuendo de anticuado labriego se mostró inicialmente sorprendido, pero al reparar en la condecoración que en forma de medalla pendía de su pecho, la Gran Cruz Laureada de San
Fernando por méritos de guerra, que el propio rey no poseía, dio un respingo, se cuadró, hizo un sonoro taconazo, se llevó la mano a la visera de la gorra saludándole militarmente, dando un paso atrás y
descubriéndose y quitándose los guantes le tendió la mano a don Filomeno Sánchez ante el general asombro de todos por el gesto deferente y especial del rey.

El alcalde hizo la oportuna presentación y expuso al rey los méritos del guadalupense y le aclaró que aparte de la Laureada ostentaba el título de Caballero Cubierto, que le atribuía la facultad de no descubrirse ante
nadie, ni siquiera ante el rey de España, aunque el interesado por su sencillez y su respetuosidad tenía el sombrero entre las manos.

A continuación, el rey tomó la prenda y la colocó en la cabeza de Filomeno, ante la presencia de todo el pueblo allí congregado.

Llamó su majestad a todos los más importantes militares que asistían al acto para que les fuera presentando uno a uno a Filomeno Sánchez.

Seguidamente se produjo un desfile de las tropas con el objetivo de proceder a rendir honores al rey, durante el cual el soberano al presidirlo estuvo acompañado de los jefes militares así como del propio laureado Filomeno que S.M. quiso tener junto a él.

Al día siguiente, el histórico día 12 de octubre de 1928, en que la Virgen de Guadalupe fue coronada como “Hispaniorum Regina”, el hombre sencillo y bueno de Filomeno tuvo el privilegio y honor de desfilar a paso marcial junto a la bandera de España, al costado del oficial que la portaba.

Filomeno Sánchez Rubio era un hombre bueno y sencillo como acabamos de mencionar, menudo de estatura, que nació y vivió en Guadalupe y que siempre se dedicó a las tareas agrícolas.

Estaba casado y no tenía hijos.

Como soldado del Batallón “Arapiles nº 11”, fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando de Segunda Clase, por Real Orden de 23 de febrero de 1899, según refleja el Diario Oficial del Ministerio de
la Guerra nº 43/1899, por méritos de guerra, en la de Cuba, por su acción en el sitio llamado “Asiento de Mabuya” el día 7 de julio de 1.897.

El relator explica que las fuerzas españolas se lanzaban con ímpetu para recuperar unas posiciones que el enemigo había tomado, siendo constante y sucesivamente rechazadas con enormes bajas y pérdidas
humanas, por la perseverancia y contundencia de los ocupantes.

Filomeno se dirigió a sus superiores y, aunque era un simple soldado, pidió que se le autorizara dirigir una acción para tomar el sitio,solicitando que se le dotara de cinco soldados escogidos por él. Así se le
concedió, sin muchas esperanzas en los resultados, dadas las dificultades ya comprobadas y sufridas, y su falta de experiencia en dirigir tropas.

Filomeno se destacó por su bravura en aquel hecho de armas, consiguiendo para las fuerzas españolas el fin propuesto, siendo el primero en coronar una trinchera enemiga que estaba apoyada en sus flancos por acantilados inaccesibles y que era defendida por gran número de insurrectos. Destacó igualmente en cuantas acciones siguieron en la campaña.

Antes de su muerte, legó testamentariamente al tesoro de la Virgen de Guadalupe su medalla, la máxima condecoración que España concede a sus héroes.

Una anécdota curiosa es también que al finalizar la guerra civil española, en 1939, Filomeno Sánchez tuvo que desplazarse a Madrid, como infante y miembro en activo Caballero de la Real Orden de San Fernando, a fin de dar su aprobación y rubricar la concesión de la Cruz Laureada al general Franco.

Mi agradecimiento al compañero forero Cabo_Tito, que en un hilo me hizo conocer la historia de este héroe español.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 21:23

BATALLA DE CARDENAS


La batalla de Cárdenas fue una escaramuza naval durante la guerra hispano-estadounidense.

El 25 de abril de 1898, Estados Unidos declaró la guerra a España. Para protegerse de los buques estadounidenses (que ya operaban en la zona antes de la declaración formal de guerra), la Ligera y la Alerta, dos lanchas cañoneras de 40 toneladas, equipadas cada una con dos cañones, y el Antonio López, un remolcador, se refugiaron en el puerto de Cárdenas (provincia de Matanzas). El Antonio López fue armado con un cañón de tiro rápido "Nordenfelt" de 57 mm para poder atacar a los insurrectos cubanos.

El mismo día 25, la Ligera entabló un combate con un torpedero estadounidense1 que reconocía la zona. El torpedero disparó 70 veces sobre el barco español, de los cuales sólo uno acertó y sin graves consecuencias. La Ligera respondió al fuego enemigo dejándole con graves averías en la sala de máquinas con 10 disparos. El buque estadounidense no tuvo más remedio que retirarse.

Esta escaramuza se convirtió en el primer combate de la guerra hispano-estadounidense.

Segundo combate

Los tres barcos españoles quedaron bloqueados en la bahía por un escuadrón estadounidense formado por el cañonero USS ''Wilmington (PG-8) (1.571 t) con 16 cañones de 10 cm y 4 ametralladoras, la goleta reconvertida en cañonero USS Machias (PG-5) (1.177 t), el guardacostas USS Hudson con 2 cañones de 57 mm de tiro rápido, y el torpedero USS Winslow.

Tras varias escaramuzas sin relevancia, y al ver los estadounidense que el bloqueo duraba demasiado, decidieron atacar frontalmente. El 11 de mayo, el Machias, el Hudson y el Winslow entraron en la bahía. Las lanchas españolas se retiraron y buscaron refugio en las zonas de menor profundidad, donde los buques estadounidenses no podían llegar. El Antonio López de mayor calado, se dirigió al puerto para que su tripulación pudiera evacuar el barco si fuese necesario.

Después de barrer el área en busca de minas navales, el capitán Todd ordenó al Winslow aproximarse a la costa e investigar. Al ver al solitario remolcador español, se dirigió hacia él disparando sus cañones. El Antonio López respondió, con tan buen acierto que al segundo disparo, ya había dejado al Winslow sin sistema de gobierno. El Wilmington acudió veloz a ayudar a sus compatriotas dando fuego de cobertura, pero tampoco consiguió gran cosa, mientras el Hudson evacuaba a la tripulación del Winslow. Tal situación era impensable para los estadounidenses, por lo que comenzaron a bombardear la ciudad esperando destruir inexistentes baterías ocultas que creían que les disparaban.

Tras dos horas y media de combate, el Wilmington se retiró con dos impactos, seguido del Hudson, con cuatro impactos, que remolcaba al Winslow, con las máquinas inutilizadas y graves averías, que obligaron a la Armada estadounidense a darle de baja.

Este combate se convirtió en la mayor victoria española de la guerra, ya que causó más bajas en el bando estadounidense que en todos los combates anteriores y posteriores.

Por su victoria, el teniente de navío Montes, comandante del Antonio López recibió la Cruz Laureada de San Fernando y el teniente de navío Pérez Rendón, comandante de la Ligera, por su acción del 25 de abril, la Cruz Naval de María Cristina

Hechos similares ocurrieron en las bahías de Manzanillo y Cienfuegos.
Versión estadounidense

En todas las publicaciones estadounidenses este combate es descrito como una batalla contra poderosas baterías ocultas. A pesar de que el comandante de artillería Severo Gómez Núñez niega su existencia en su libro "La Guerra Hispano-Americana" (1899), un año después escritores ingleses y franceses continúan dando por buena la versión estadounidense. En 1902, "A History of the United States Navy" volvió a justificar su derrota en las baterías ocultas.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 21:34

Bombardeo de San Juan de Puerto Rico


El bombardeo de San Juan o ataque a San Juan fue un enfrentamiento entre las defensas de San Juan de Puerto Rico y una escuadra estadounidense ocurrido en 1898, en el marco de la Guerra hispano-estadounidense en Puerto Rico.

Estado de las defensas de la ciudad

La ciudad estaba defendida por una serie de fortificaciones de los siglos XVI, XVII y XVIII, medianamente reformadas en la década de 1880 y reartilladas en 1896. Eran: el Castillo de San Cristóbal, el Castillo de San Felipe del Morro y los bastiones de, San Sebastián, Santo Tomás, Ánimas, Santa Teresa, Santa Rosa, San António, San Fernando, Santa Elena, San Agustín. Se disponía de un total de 54 piezas de artillería (de las que sólo se usaron 44 en el ataque) distribuidas en 19 baterías. Además se contaba con 20 cañones de campaña.

La guarnición, contando al Ejército, a los Regimientos de Voluntarios y otros cuerpos de reserva (como la Guardia Civil), ascendía a unos 18.000 hombres.

El ataque

El 12 de mayo de 1898 se presentó ante San Juan (Puerto Rico) una escuadra estadounidense formada por dos acorazados, el Iowa (12.647 toneladas) y el Indiana (10.288 T), el crucero acorazado New York (8.200 T), los monitores Terror (3.990 T) y Amphitrite, los cruceros Detroit y Montgomery, y el remolcador Wonpatuk (que no llegó a participar), con una fuerza total de 164 cañones. La flota, comandada por el almirante William Thomas Sampson, tenía por objetivo interceptar la escuadra que Pascual Cervera traía desde la Península.

El Iowa efectuó el primer disparo y el Castillo de San Cristóbal fue el primero en responder.

Tras 2 horas y 19 minutos de intensos disparos, la flota estadounidense se retiró.

Los barcos estadounidenses dispararon un total de 1.360 proyectiles, de los cuales el 80% no estallaron por estar defectuosos o por estar mal preparados; el 20% se quedaron cortos y cayeron en el mar, el 60% fueron largos y cayeron lejos de las baterías, y sólo el 20% dieron en las baterías o cerca de ellas.

Por ello, aunque el objetivo principal era el Castillo del Morro, muchos disparos cayeron dentro de la ciudad, otros en la bahía, dañando a los barcos atracados (como el Alfonso XIII o el buque de guerra francés Admiral Rigaud, en visita de cortesía).

Las fortificaciones españolas realizaron 441 disparos, alcanzando al Iowa y al New York.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 22:14

Batalla de CIENFUEGOS


La batalla de Cienfuegos fue una refriega en la guerra hispano-estadounidense, que formó parte de las acciones estadounidenses llevadas a cabo para estrechar el bloqueo de Cuba.

Aunque las patrullas estadounidenses que se llevaron a cabo en abril con el fin de capturar mercantes españoles fueron un éxito, los barcos de la Marina española eludían las fuerzas estadounidenses y proseguían abasteciendo con tropas y avituallamiento a Cuba. Cuando Estados Unidos descubrió que existían cables subacuáticos que daban al puerto de Cienfuegos una comunicación vital para la coordinación naval, enviaron a los cruceros Marblehead y Nashville para cortar las comunicaciones.

El 11 de mayo, una fuerza de 52 marines estadounidenses, todos voluntarios, se embarcó en dos botes de pequeño tamaño para cortar los cables con hachas y sierras mientras recibían fuego de cobertura de los dos cruceros y de un barco artillado. Aunque las baterías de artillería españolas eran demasiado imprecisas como para acertar en los barcos, el fuego de los fusiles provocaron agujeros en los botes y bajas y heridos en la tripulación de éstos.

Después de una hora larga de intercambio de fuego, dos cables fueron cortados. Los marines acabaron retrocediendo en sus botes a posiciones seguras. El tercer y último cable se mantuvo intacto al acabar la refriega.

Los cincuenta y dos voluntarios recibieron la Medalla de Honor por su «ejemplo de extraordinaria bravura y por su frialdad bajo el fuego enemigo».

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 22:19

EL USS MERRIMAC

El USS Merrimac (a veces llamado erróneamente "USS Merrimack") fue un buque de vapor de la armada de los Estados Unidos que se hundió en la Guerra hispano-estadounidense de 1898. Fue el único buque estadounidense que hundió España en ese conflicto, aunque había logrado dejar a algunos buques menores bastante dañados en escaramuzas como la Batalla de Cárdenas o la Batalla de Manzanillo.

A menudo es llamado erróneamente "Merrimack" y confundido con una serie de buques estadounidenses entre los cuales destaca el USS Merrimack (1855), que dio lugar a uno de los primeros acorazados de la historia: el CSS Virginia que luchó en la guerra civil estadounidense (1861-1865).

El "Merrimac" fue un barco de vapor, construido por Swan & Hunter astillero como "SS Solveig" en Wallsend (Inglaterra) en noviembre de 1894. Fue comprado por la Armada de Estados Unidos en abril de 1898 en previsión de una guerra contra España en Cuba. El contraalmirante William T. Sampson le ordenó que fuera hundido en la entrada del puerto de Santiago de Cuba para bloquear la salida de la española flota allí estacionada, mandada por el Almirante Cervera. En la noche de junio del 2 al 3, ocho voluntarios intentaron ejecutar esta misión, pero las baterias terrestres del puerto le dañaron seriamente y le dejaron desgobernado alejándose del puerto. Posteriormente fue hundido por los disparos y los torpedos del crucero protegido Vizcaya, el crucero Reina Mercedes, y el destructor Plutón sin lograr su objetivo de obstruir la entrada del puerto. Sus tripulantes fueron rescatados por los españoles y hechos prisioneros de guerra, siendo bien tratados y reconociéndolo posteriormente.

Un mes después sucedió la Batalla naval de Santiago de Cuba, el la cual se destruyó la flota española y los hombres fueron puestos en libertad. Los ocho tripulantes fueron premiados con la Medalla de Honor por su participación en la fracasada misión.

Curiosamente es posible visitar de forma guiada el pecio de este buque junto con los restos de los barcos españoles de la escuadra del Almirante Cervera hundidos un mes después y que se encuentran relativamente cerca.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 31 Mar 2016 22:25

TOMA DE GUAM


La toma de Guam fue el acto que terminó con el dominio colonial español sobre la isla de Guam. Este fue también uno de los episodios menos sangrientos entre los Estados Unidos y España durante la guerra hispano-estadounidense ya que se tomó la isla sin resistencia alguna.

Guam, bajo control español desde que Miguel López de Legazpi tomara posesión, en nombre del Rey de España, de la misma e islas adyacentes el 22 de enero de 1565, era para finales del siglo XIX una posesión olvidada con un reducido destacamento de hombres protegiéndola. El último mensaje que las autoridades españolas de Guam recibieron de España era del 14 de abril de 1898, un mes antes del conflicto Hispano-Estadounidense, en el cual se manifestaba la posibilidad de un acercamiento diplomático que evitara un conflicto armado. Henry Glass, capitán del crucero USS Charleston, estaba dirigiéndose a Manila cuando recibió órdenes de tomar Guam.

Glass decidió entonces poner a prueba a su inexperta tropa. El 20 de junio, Glass consiguió llegar a las playas de Guam. El Charleston disparó sobre la isla con tres de sus cañones. La andanada pareció no surtir efecto, hasta tal punto que el mando de la isla supuso que se trataba de salvas de cortesía. Las autoridades españolas enviaron una barca en la que transportaba a una representación española formada por el oficial al mando del puerto, un médico y el hijo del comerciante más influyente de la isla, Sr. Portuach, el cual hizo de intérprete.

El oficial subió al crucero estadounidense y se disculpó por no haber respondido a sus salvas de saludo, debido a que los cañones de los fortines del puerto, dado que hacía más de un siglo que no se usaban, estaban muy erosionados por el salitre marino y nadie quería dispararlos por miedo a que reventasen. Glass le informó al oficial que había estallado la guerra entre España y Estados Unidos y que a partir de ese momento pasaba a ser prisionero de guerra. Después de esto, Glass liberó al español y lo envió de vuelta a la isla con el mensaje de rendir la isla.

El oficial español se negó a acatar la orden porque las leyes españolas impedían obedecer a un oficial extranjero. Glass le notificó que mandaría a un oficial a las 9,00 a.m. del día siguiente para establecer los términos de la rendición. Al día siguiente, a las 9,30 a.m., el oficial del Charleston se encontraba en la playa, por el que conminaba a la rendición de la isla en el plazo de 30 minutos.

Debido a la inferioridad numérica de la guarnición española, escasez de cartuchos, sin fortificaciones en la isla, y sin posibilidad de ayuda, pasado el plazo de 30 minutos el gobernador de la isla, el general Juan Marina, rendía la isla haciendo constar lo siguiente:

Sin defensas de ninguna clase, ni elementos que oponer con probabilidad de éxito a los que usted trae, me veo en la triste decisión de rendirme, bien que protestando por el acto de fuerza que conmigo se verifica y la forma en que se ha hecho, pues no tengo noticia de mi Gobierno de haberse declarado la guerra entre nuestras dos naciones.
Juan Marina, General del destacamento en Guaján, 1898

A las 16h00, los infantes de marina del Charleston desarmaron las tropas españolas y los Chamorros sin incidentes. Los españoles fueron llevados a bordo del transporte Ciudad De Sydney. Los chamorros, sorprendentemente, celebraron la partida de sus antiguos compañeros, y arrancaron los botones de sus propios uniformes dándolos a los americanos como recuerdos.

En el mismo día, la guarnición española y el gobernador Marina marcharon al crucero Charleston. Las órdenes por parte de los estadounidenses fueron ondear la bandera estadounidense sobre las fortificaciones y destruir éstas. Sin embargo, cuando Glass vio el grado de deterioro de las mismas, decidió respetarlas.

Curiosidades

Los únicos cañones que pudieron encontrar los estadounidenses en la isla fueron cuatro cañones antiguos de hierro fundido, guardado con fines ceremoniales, y que eran inseguros hasta para disparar las salvas de saludo.

Marina protestó por no haber sido informado del estallido de la guerra.

El capitán de navío Henry Glass, siguió sus órdenes al pie de la letra conminando a las autoridades españolas a rendir la isla de Guam, sin saber que esta isla era la sede de gobernación de la demarcación de las islas Marianas y que, en el mismo acto, podía haber tomado posesión de todas ellas. Esta cuestión fue aprovechada por España, que posteriormente vendería el resto de islas Marianas a Alemania, con las consecuencias evidentes en posteriores conflictos bélicos entre los dos países.

Al no haber dejado el Charleston guarnición alguna en Guam, una vez que los buques estadounidenses partieron, los funcionarios españoles (que a diferencia de los militares no habían sido tomados prisioneros) volvieron a izar la bandera española en un acto puramente simbólico.

Después de la toma

Con Guam como la primera posesión de Estados Unidos en el océano Pacífico, Glass continuó su camino a Manila. Las Filipinas, la isla Wake, y Hawái se convirtieron en posiciones estadounidenses al acabar el conflicto. Guam ha permanecido desde entonces bajo dominio estadounidense, exceptuando la toma por Japón en la 2ª Guerra Mundial

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