HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 11 Feb 2016 22:40

BATALLA DE TALAMANCA


La Batalla de Talamanca (13 y 14 de agosto de 1714) fue una victoria del austracista ejército de Cataluña al mando del Marqués del Poal sobre las tropas borbónicas de Felipe V al mando del Conde de Montemar, en el actual municipio de Talamanca (Barcelona), en el marco de la Campaña de Cataluña (1713-1714) —última fase de la Guerra de Sucesión Española—. El combate de Talamanca fue la última victoria militar del ejército austracista catalán que obligó a las fuerzas borbónicas a retirarse hasta Sabadell.

Talamanca, junto con otras poblaciones de la montaña de la Cataluña Central, como Mura, era entonces un punto de importancia geoestratégica, ya que se dominaba el paso del collado de Estenalles, que conectaba la plana vallesana con la Cataluña interior. El Coronel Antonio Desvalls y de Vergós, nombrado marqués del Poal y comandante supremo de todas las tropas austracistas en el exterior de Barcelona con acuartelamiento en Cardona, se encontraba con sus fuerzas en el castillo de Talamanca. Desde allí vio la llegada de las tropas borbónicas desde Mussarra, masía situada en el actual término municipal de Monistrol de Calders. Tanto el Coronel Antonio Desvalls como el jefe borbónico Conde de Montemar eran conocedores de la importancia de aquel territorio y ambos aspiraban a dominarlo, uno para mantener comunicaciones con la Barcelona asediada para intentar auxiliar la ciudad, y el otro para impedirlo.
La batalla

Los tropas borbónicas, comandadas por José Carrillo de Albornoz conde de Montemar, se encontraban en el llano de Mussarra, al noreste de Talamanca, donde instaló su puesto de mando. Los borbónicos sumaban más de 3.000 hombres, menos de la mitad de ellos de caballería. La batalla comenzó el 13 de agosto, en la riera de Talamanca, y se prolongó hasta el día 14, con las tropas austracistas persiguiendo a los borbónicos hasta la vista de Sabadell, con enfrentamientos en Sant Llorenç Savall y Castellar del Vallès. La victoria del ejército austracista en la batalla se debió en buena parte al conocimiento de la complicada orografía del territorio y a la mejor visión sobre el escenario de la batalla. Entre sus mandos figuraban algunos de los oficiales más destacados que integraban el ejército del pretendiente Carlos en Cataluña: el coronel Pedro Bricfeus, el coronel Francisco Busquets y Mitjans y los coroneles de fusileros Armengol Amill, Juan Vilar y Ferrer y Ramón de Rialp.

Las narraciones de la época hablan de unas 650 bajas, entre muertos y heridos, cifra elevada en la carta del marqués del Poal a los Consellers de Barcelona hasta 800 bajas borbónicas. No se puede precisar el número exacto de muertos, pero se calcula que aproximadamente murieron 100 hombres, 80 de los cuales borbónicos, y alrededor de 20 austracistas. El campo de batalla ha sido objeto de prospecciones arqueológicas y existe la intención de musealizar el mismo.

El resultado de la batalla fue la victoria de las tropas austracistas sobre las borbónicas y la retirada de éstas hasta Sabadell. Reunidos los oficiales del ejército del Pretendiente en un Consejo de guerra en Olesa de Montserrat, decidieron proseguir la ofensiva para auxiliar a Barcelona rompiendo el asedio. Pero a pesar de que lo intentaron por todos los medios, incluso por mar, la intentona se vio frustrada. Pocos días después, el 12 de septiembre de 1714, la ciudad de Barcelona capituló ante las tropas borbónicas del mariscal de Francia, duque de Berwick.

Tras el fracaso de la intentona para auxiliar a la ciudad asediada, las tropas austracistas en el exterior de la ciudad se replegaron a su acuartelamiento en la fortaleza de Cardona, de la que era gobernador Manuel Desvalls, hermano del coronel Antonio Desvalls. Finalmente, el 18 de septiembre de 1714, el gobernador de la plaza Manuel Desvalls rindió el castillo al Conde de Montemar, dándose por concluidas todas las operaciones militares en el Principado de Cataluña.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 11 Feb 2016 22:45

BATALLA DEL CABO DE LA ROCA

La Batalla del cabo de la Roca fue un enfrentamiento naval enmarcado dentro de la Guerra de Sucesión Española y que tuvo lugar el 22 de mayo de 1703. En la batalla se enfrentaron un convoy con escolta comandado por Roemer Vlacq y perteneciente a las Provincias Unidas de los Países Bajos y un escuadrón naval francés bajo las órdenes de Alain Emmanuel de Coëtlogon. La batalla se saldó con una victoria francesa.

Esta batalla algunas veces es nombrada como la "Batalla de la Bahía de Vizcaya", pero es geográficamente incorrecto pues el Cabo da Roca está situado al Sur de Portugal.


Antecedentes

Durante la Guerra de Sucesión Española las flotas españolas y francesas no podían hacer frente a la poderosa flota aliada anglo-neerlandesa por lo que se incrementaron las acciones de los corsarios. Esta situación obligó a ingleses y neerlandeses a proteger sus barcos mercantes organizando convoyes con escolta.

El 21 de mayo de 1703 una gran flota mercante aliada formada por 110 buques cargados principalmente con sal, pero también con vino, azúcar y otras mercancías, abandonaron Lisboa escoltados por 5 barcos de guerra neerlandeses. La escolta estaba formado por:

3 navíos de línea; Muiderberg de 50 cañones, Gaesterland de 46 y Schermerde 48.
2 fragatas; Rotterdam con 34 cañones y Rozendaal con 36.

El convoy estaba comandado por el capitán Roemer Vlacq quien iba a bordo del Muiderberg.

Al día siguiente, el 22 de mayo, cerca del Cabo da Roca el convoy se encontró con el escuadrón francés del marqués de Coëtlogon compuesto por 5 navíos de línea : Le Vainqueur, 88 cañones, Le Monarque, 86 cañones, L'Éole, 64 cañones, L'Orgueilleux 80 cañones y La Couronne 82 cañones. En general los barcos franceses eran mejores y estaban más artillados que los navíos aliados
La batalla

Vlacq, después de hacer señales a los mercantes para que emprendieran la huida, montó una línea con sus barcos para cubrir a la flota en su retirada y enfrentarse a los franceses. Los neerlandeses lucharon valientemente pero los franceses eran muy superiores y barco tras barco fueron capitulando.

Roemer Vlacq en el Muiderberg peleó hasta que la mitad de su tripulación estuvo muerta o herida. El capitán perdió un brazo y parte del hombro, pero sólo se rindió cuando el palo mayor cayó y el barco estaba a punto de hundirse. Los supervivientes fueron evacuados antes de que el Muiderberg ardiera en llamas y se hundiera.

Resultado de la batalla
Pérdidas neerlandesas Navío Cañones Capitán Desenlace Prisioneros Apresado por
Muydenberg 50 Romio Vlaq Hundido 220 Apresado por Le Monarque
Roosendaël 32 André Borel Capturado 143 Abordado por L’Éole
Rotterdam 46 Fornam Capturado 180 Apresado por L’Orgueilleux
Rescherner 48 Teenos Capturado 200 Apresado por La Couronne
Gasterlaudt 46 De Widt Capturado 190 Apresado por Le Vainqueur

Los navíos capturados junto con sus tripulaciones fueron conducidos a Tolón donde el capitán Vlacq falleció el 17 de julio a causa de las heridas recibidas.

A pesar de ser una incontestable victoria para los franceses la tenaz resistencia de Vlacq propició que el convoy mercante llegara intacto a su destino por lo que la derrota naval, a la postre, tuvo escasa repercusión en la causa de la Segunda Gran Alianza.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Feb 2016 15:43

BATALLA DE BRIHUEGA

La batalla de Brihuega tuvo lugar el 8 de diciembre de 1710 durante la Guerra de Sucesión Española. La retaguardia del ejército aliado que se retiraba de Madrid, compuesta por las tropas británicas lideradas por Lord James Stanhope, fue atacada y derrotada por el ejército franco-español al mando de Luis José de Borbón, Duque de Vendôme.

Stanhope se rindió junto con casi todos sus hombres supervivientes y fue hecho prisionero. Sólo un pequeño destacamento inglés logró llegar a Barcelona, y tras la subsiguiente batalla de Villaviciosa, la alianza formada alrededor de la Casa de Habsburgo empezó a derrumbarse.

Tras las victorias de Almenar (27 de julio) y Zaragoza (20 de agosto), los aliados, partidarios del Archiduque Carlos, conquistaron Madrid por segunda vez: el 21 de septiembre el Archiduque entraba en la ciudad.

Pero la invasión de 1710 resultó ser una repetición de la de 1706. El ejército aliado, que contaba inicalmente con 23.000 hombres, sufrió unas 2.000 bajas entre muertos y heridos tras las batallas de Almenar y Zaragoza; las enfermedades y las acciones guerrilleras rebajaron aún más su número, de forma que la fuerza resultante, sin ayuda portuguesa, era totalmente incapaz de ocupar militarmente ambas Castillas.

Las tropas españolas se reorganizaron bajo el mando de Luis José de Borbón, Duque de Vendôme, enviado a las órdenes de Felipe V de España por su abuelo; a estas se sumaron los soldados de la Brigada Irlandesa, así como varios franceses que se alistaron al servicio de España.

La posición de los aliados en Madrid, evacuada por casi toda la población civil exceptuando a los sectores más pobres, era insostenible. El 9 de noviembre procedieron a abandonar la ciudad, iniciando su retirada hacia Cataluña. El Archiduque se adelantó al resto del ejército junto con 2.000 jinetes, llegando a Barcelona a marchas forzadas. El resto del ejército avanzó separado en dos grupos debido a las dificultades para aprovisionar a las fuerzas sobre el terreno si se mantenían unidas. El general Starhemberg lideraba el cuerpo principal, de unos 12.000 hombres, avanzando a un día de marcha de las tropas británicas, unos 5.000 hombres a las órdenes de James Stanhope, Primer conde de Stanhope. Semejante distribución era una invitación al desastre contra un general tan capaz como Vendôme.

Enterado del inicio de la retirada, Vendôme partió de Talavera con el grueso de las fuerzas bajo su mando, algo más de 20.000 hombres según todas las fuentes, y comenzó la persecución del ejército aliado en retirada, con sorprendente velocidad e intensidad. Las tropas marcharon día y noche, cruzando a nado y en barcazas el río Henares, y en tan sólo unos días atrapó al pequeño grupo de retaguardia inglés liderado por Stanhope. Este, ignorante de la acelerada aproximación del ejército franco-español, había decidido detenerse en Brihuega para dar un descanso a las tropas, y llevaba dos días acantonado en dicho pueblo.

"Nadie de los que me acompañaban", dijo posteriormente el general inglés, "imaginó que hubiera tropas enemigas a menos de varios días de marcha de nosotros, y nuestra desgracia vino causada por la increíble diligencia con la que el ejército enemigo avanzó." Pillado casi por sorpresa, Stanhope apenas tuvo tiempo de enviar un mensajero al grueso de su propio ejército, que se encontraba casi a un día de marcha de Brihuega, antes de que Vendôme y sus hombres le alcanzaran la noche del 8 de diciembre. Las tropas británicas se atrincheraron en el pueblo, esperando poder resistir hasta que llegara la ayuda, mientras el ejército franco-español, superior en una proporción de más de 5 a 1, les rodeaba casi por completo.

A la mañana siguiente se lanzó el asalto por todos los frentes. Las murallas fueron batidas con fuego de artillería, y una batería logró hacer saltar la puerta de la ciudad. En el asalto subsiguiente, los soldados ingleses mantuvieron un fuego graneado sobre los atacantes, causándoles tremendas bajas, y defendiéndose a la bayoneta al agotar la pólvora. Tras repeler varias oleadas, y consciente de que la defensa era ya imposible, Stanhope negoció la rendición, y la tarde del 9 de diciembre los supervivientes de su grupo se rendían en términos honorables.

Al poco de haber firmado las condiciones de capitulación, Vendôme recibió noticias de la aproximación de Guido Starhemberg al mando del resto del ejército aliado, en un intento de auxiliar a Stanhope. Acto seguido procedió a encaminarse a Villaviciosa de Tajuña, donde se les enfrentó al día siguiente, 10 de diciembre, en la que sería llamada batalla de Villaviciosa.

Los soldados ingleses no permanecieron durante mucho tiempo como prisioneros de guerra; en octubre de 1711 fueron canjeados y llevados de vuelta a Inglaterra.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Feb 2016 15:47

BATALLA DE CADIZ

En julio de 1702, una gran flota anglo-neerlandesa bajo el mando de George Rooke y el Duque de Ormonde fue enviada a la captura de Cádiz, con el fin de obtener una base naval en la zona mediterránea. Pequeñas disputas entre los mandos, y la dificultad de desembarco de las tropas, permitieron que el conde Fernán Núñez llegara a la ciudadela en poco tiempo con refuerzos. Villadarias y su caballería ligera, los famosos jinetes españoles, fueron desplegados con excelente efecto, explotando el terreno para hostigar e impedir el avance inglés. Los abusos anglo-neerlandeses enfurecieron a la población civil, y la aparentemente desesperada defensa de la ciudad tuvo el carácter popular de una cruzada contra los agresores protestantes.

La flota anglo-neerlandesa, mientras tanto, que disponía de 25 navíos de línea, no pudo reducir las defensas exteriores de Cádiz. Después de un mes de vana lucha, los ingleses y neerlandeses se retiraron y zarparon hacia Lisboa.

Antes de reembarcar el 19 de septiembre, las tropas aliadas se dedicaron al pillaje y al saqueo del Puerto de Santa María y de Rota, lo que sería utilizado por la propaganda borbónica -según el felipista Marqués de San Felipe los soldados «cometieron los más enormes sacrilegios, juntando la rabia de enemigos a la de herejes, porque no se libraron de su furor los templos y las sagradas imágenes»- e hizo imposible que Andalucía se sublevara contra Felipe V tal como tenían planeado los austracistas castellanos encabezados por el almirante de Castilla.

Ingleses y neerlandeses tuvieron que retirarse, pero se oía en las casas que el tesoro de la flota española de América, acompañado por una flota francesa, había anclado en la ría de Vigo. Rooke compensó la mayor parte del fracaso en la conquista de Cádiz por valor de 14.000 libras de plata en la batalla de Rande.

Rooke partiría a la toma de Gibraltar dos años más tarde, supuestamente en nombre del archiduque Carlos, a pesar de que esta distinción sería menos clara a los británicos en el curso de las negociaciones de paz.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Feb 2016 15:49

BATALLA DE CALCINATO

La batalla de Calcinato se libró en el marco de la Guerra de Sucesión Española en las cercanías de Calcinato, Italia, el 19 de abril de 1706, entre las tropas franco-españolas del mariscal Vendôme (41.000 hombres) y las austriacas del general Reventlow (19.000 hombres). La victoria correspondió al bando franco-español.

En 1706, en Italia había dos disputas abiertas: La lucha por el Piamonte y la lucha entre las tropas francesas de Lombardía y el Segundo ejército austriaco que se unió a Victor Amadeo y Starhemberg en el Piamonte. Este último ejército, rechazado por Vendome en el combate de Cassano, se había retirado a Brescia y el lago Garda. Vendome le siguió y se estableció cerca de Castiglione y Mantua.

En abril de 1706, aprovechando la ausencia de Eugenio de Saboya, Vendome atacó el campamento imperial de Montechiaro-Calcinato. Su intención era sorprender mediante una marcha nocturna el puesto de Ponte San Marco en el flanco izquierdo, pero al amanecer descubrió que podía atacar el flanco izquierdo de su enemigo sin que el flanco derecho pudiera intervenir. Sus vanguardias rompieron las defensas imperiales y empujó los restos de su ejército hacia las montañas, donde el Príncipe Eugenio tuvo la mayor dificultad para reorganizarlos de nuevo.

Los franco-españoles apenas tuvieron 500 bajas, mientras que las pérdidas austriacas llegaron a 6.000 hombres. Hasta mediados de junio, Vendome desbarató todos los intentos del Príncipe Eugenio de penetrar en el Piamonte. Pero ese mes Vendome fue trasladado con su ejército a Flandes como refuerzo a causa de la estrepitosa derrota de Ramillies. En consecuencia, la posición francesa en Italia se debilitó, y a finales del año los franceses fueron expulsados de Italia.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Feb 2016 15:55

SITIO DE CEUTA

El sitio de Ceuta, también llamado sitio de los treinta y tres años, fue un bloqueo armado de fuerzas marroquíes sobre la ciudad de Ceuta. Comenzó el 23 de octubre de 1694 y se dio por finalizado el 22 de abril de 1727. Durante los treinta y tres años que se prolongó el asedio la ciudad de Ceuta experimentó una transformación que provocó la pérdida de su carácter portugués. Aunque la mayoría de las operaciones se desarrollaron en torno a las murallas reales, también se produjeron pequeñas incursiones de los españoles en zonas de la costa marroquí y captura de barcos en el estrecho de Gibraltar. Es uno de los asedios más largos de la historia, superando en varios años al sitio de Candía.

Muley Ismaíl había conseguido crear un nuevo Estado capaz de combatir a los europeos en el norte de África y a los otomanos en la actual Argelia. Sus tropas habían tomado La Mámora, Tánger, Larache y finalmente, Arcila en el año 1691. En el año 1694 encomendó al gobernador Alí ben Abdalá la conquista de Ceuta.

Tras la ocupación del campo exterior de Ceuta, las tropas del sultán comenzaron a construir casas y roturar el campo para abastecer las tropas. El gobernador de Ceuta pidió inmediatamente ayuda a la corte de Madrid. Llegaron efectivos de las capitales andaluzas y de Portugal. La llegada de estos últimos causó fricciones entre la población local. Se dudaba de sus intenciones, puesto que Ceuta había sido portuguesa hasta hacía unas décadas y la presencia de tropas lusas se consideraba un intento de ejercer presión para retornar a la soberanía del rey de Portugal. Las tropas portuguesas se retiraron sin llegar a entrar en combate.

Durante todos estos años se produjeron una serie de bombardeos, tomas y pérdidas de posiciones, conquistas y reconquistas alrededor de las murallas reales. En julio de 1695 bajo una intensa niebla, muy común en los meses de verano en Ceuta, las tropas marroquíes sorprendieron a la españolas durante un cambio de guardia. Los sitiadores tomaron la Plaza de Armas y los sitiados que no pudieron cruzar el puente levadizo perecieron en el enfrentamiento o al arrojarse al foso intentando escapar. Un contraataque posterior de los sitiados recuperó la Plaza de Armas.

En 1704 tropas anglo-neerlandesas conquistaron Gibraltar. Esto supuso un duro golpe para Ceuta ya que Gibraltar era la principal vía de abastecimiento de Ceuta con la península. La comunicación con Tarifa resultaba dificultosa por los vientos en el estrecho de Gibraltar y el resto de ciudades peninsulares cercanas estaban enfrascadas en la Guerra de Sucesión Española.

El día 7 de agosto de ese año el Príncipe de Darmstadt envió a Juan Basset con algunos buques a Ceuta para que se rindiesen al archiduque Carlos de Austria con la promesa de que el cerco a la ciudad se acabaría. El marqués de Gironella, gobernador de Ceuta, y la población se negaron a rendirse a los británicos y reforzaron la zona de la Almina previendo un posible bombardeo de la flota británica. El ataque británico nunca llegó a efectuarse debido a que la flota británica se dirigió a enfrentarse a una flota franco-española que pretendía reconquistar Gibraltar.

Desde la llegada de los británicos a Gibraltar, se prestaría desde allí abastecimiento a los sitiadores marroquíes.

El asedio continuaría durante los siguientes años sin apenas cambios reseñables hasta la llegada en 1720 de 16.000 soldados con el marqués de Lede. Las tropas del marqués regresaban de la Guerra de la Cuádruple Alianza, que no había dado los frutos esperados. Al perder todos los territorios italianos, Ceuta se convirtió en un sitio estratégico del cordón defensivo del Mediterráneo. El marqués inició una expedición victoriosa contra los sitiadores, que se retiraron hacia Tetuán. Sin embargo, unos meses más tarde se declara una epidemia de peste en Ceuta y el marqués decidirá marcharse de la ciudad ante la nula perspectiva de poder tomar Tetuán o Tánger. Los marroquíes retornan inmediatamente el sitio.

El asedio continuaría, con varios combates, hasta la muerte de Muley Ismaíl en 1727. Los hijos del sultán se enfrentaron en una guerra por el trono. Una expedición de reconocimiento desde Ceuta comprobó que los marroquíes se habían marchado el 22 de abril de 1727.

Tras treinta y tres años de asedio muchos edificios fueron destruidos y tuvieron que ser reconstruidos. La zona de la Almina, que hasta el principio del asedio estaba prácticamente deshabitada, comenzó a ser poblada. Por otra parte, una de las consecuencias más notables del asedio fue la progresiva pérdida de los rasgos portugueses en Ceuta: la moneda y la lengua portuguesa fueron reemplazadas por la moneda y la lengua castellana. A esto ayudó el éxodo de varias familias de la ciudad que huyeron por el dilatado asedio y que los soldados que auxiliaron a Ceuta, así como otras personas atraídas por el número de tropas, procedieran principalmente de Andalucía.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Feb 2016 21:06

DESEMBARCO DE BARCELONA

El desembarco de Barcelona fue uno de los episodios de la Guerra de Sucesión Española, en el que fuerzas aliadas intentaron tomar la ciudad de Barcelona en 1704.

Tras la muerte el 1 de noviembre de 1700 de Carlos II de España sin descendencia, Felipe de Anjou ocupó el trono de la Monarquía Hispánica según lo estipulado en el testamento del rey fallecido. Una de las primeras medidas que tomó fue destituir al virrey de Cataluña Jorge de Darmstadt por su vinculación con la Casa de Austria –que no lo había reconocido como rey– y en abril de 1701 lo expulsó de sus dominios.

Durante los tres años en que había desempeñado el cargo de virrey de Cataluña, el príncipe de Darmstadt había alcanzado una gran popularidad gracias al apoyo que había dado a las reivindicaciones de las instituciones catalanas, como la de recuperar el control de la insaculación para la designación de los miembros de la Diputación del General y del Consejo de Ciento, dos de los Tres Comunes de Cataluña, o intentar resolver el controvertido tema de los alojamientos de tropas en el Principado. También le había granjeado muchos apoyos la reclamación de más medios para defender Cataluña de los ataques franceses y la decisión de aumentar los aranceles de los tejidos de lana y de seda franceses para proteger la manufactura catalana. Llegó a asistir incluso a una de las reuniones de la «Academia de los Desconfiados» que agrupaba a los miembros de la élite catalana más firmes partidarios de la Casa de Austria, en un momento en que en la corte de Madrid se dilucidaba quien sería el sucesor de Carlos II.

El príncipe de Damstadt, convertido en uno de los principales valedores de la causa del archiduque Carlos, le acompañó a Lisboa en marzo de 1704 y allí fue nombrado vicario de la Corona de Aragón, siendo destinado junto con el almirante George Rooke a bordo de la flota angloholandesa del Mediterráneo.

Mientras tanto en Cataluña el "partido austracista", con cuyos dirigentes Darmstadt mantenía contacto, iba ganando adeptos, especialmente por el rechazo a la política autoritaria y represiva emprendida por el nuevo virrey de Cataluña Francisco Antonio Fernández de Velasco y Tovar, chocando continuamente con la Conferencia de los Tres Comunes, lo que, al contrario de lo sucedido con Darmstadt, le había ganado la antipatía de los catalanes. Como Barcelona estaba estrechamente vigilada por los oficiales del virrey, el primer núcleo activo austracista surgió en el interior de Cataluña, en la Plana de Vic –de ahí el nombre que recibieron sus miembros de vigatans, apodo que luego se extendería al conjunto de los partidarios del Archiduque Carlos–. Los vigatans prepararon el ambiente para realizar un movimiento armado, persiguiendo a los felipistas motejándolos de botiflers o gabachos, y llegando incluso a retirar el retrato de Felipe V del ayuntamiento de Vich.

El desembarco fracasa


El 27 de mayo de 1704 una escuadra de 30 barcos ingleses y 18 holandeses, comandados por el almirante George Rooke y con Jorge de Darmstadt al frente, se presentó ante Barcelona a la espera de que se produjera el alzamiento austracista de la ciudad. Pero los implicados en la sublevación fallaron y tampoco las instituciones catalanas actuaron, a pesar de sus simpatías por la causa del Archiduque, adoptando en cambio una actitud temerosa y servil ante el virrey.5 El virrey tuvo que solicitar la formación de la milicia de los gremios de Barcelona, la Coronela, con 3.700 hombres, para reforzar los setecientos infantes y ciento ochenta soldados de caballería de la guarnición, entre la ciudad y Montjuïc.

"Harto de esperar una respuesta y molesto por la ambigüedad de las instituciones catalanas [que se debatían entre una admiración incuestionable hacia Darmstadt y la fidelidad debida a Felipe V, máxime cuando la amenaza de represión por parte del virrey Velasco era incontrovertible], Darmstadt bombardeó la ciudad, desconcertando a sus partidarios". También ordenó que desembarcara un contingente de 2.600 soldados en la desembocadura del río Besós, pero esto tampoco logró disipar los temores de los austracistas y el alzamiento de la ciudad nunca se produjo, por lo que los soldados reembarcaron y la flota aliada abandonó las aguas de Barcelona.

Conocida la existencia de la armada aliada, el 22 de julio zarpaba de Tolón la escuadra borbónica de Luis Alejandro de Borbón con 51 navíos, 6 fragatas y 5 galeras al encuentro de George Rooke, pero no pudo evitar que en el viaje de regreso a Lisboa la escuadra aliada tomara Gibraltar.

La escalada represiva del virrey Velasco

El virrey Velasco dedujo de unos documentos encontrados al austracista Josep Duran –que había sido uno de los enlaces del príncipe de Darmstadt– que era la Conferencia de los Tres Comunes, presidida por el deán y canónigo de Tarragona Buenaventura de Lanuça, «la oficina donde se formó la conspiración antecedente» y señalaba al brazo militar de Cataluña como «la parte más poderosa y dominante» de aquella. El virrey se excusó en «lo que le estrechan las Constituciones» y en la «benignidad del rey» para justificar no haber abortado a tiempo la conspiración austracista. Procedió entonces a encarcelar a muchos sospechosos, la mayoría de ellos miembros de la Conferencia de los Tres Comunes, entre los cuales se encontraban uno de los líderes del austracismo catalán, Narcís Feliu de la Penya, el jefe de los vigatans Jaume Puig de Perafita y miembros de las principales familias de la nobleza catalana, lo que hizo que muchos indecisos se decantaran ya claramente a favor del Archiduque, incrementándose así los miembros del "partido austracista" –todo lo contrario de lo que pretendía el virrey–. No pudo detener a una parte de los conjurados porque habían embarcado con Darmstadt rumbo a Lisboa –participando en la toma de Gibraltar– donde se reunieron con el Archiduque. Velasco también ordenó requisar las estampas, efigies cuadros e imágenes de Jorge de Darmstadt. La espiral represiva continuó al año siguiente, durante el cual fueron detenidos jueces de la Audiencia de Cataluña y miembros del Consejo de Ciento, así como el obispo de Barcelona Benet Sala Caramany. Finalmente el virrey Velasco ordenó la supresión de la Conferencia de los Tres Comunes.

En ese contexto de persecución de austracismo catalán fue en el que se produjo la firma el 20 de junio de 1705 del famoso pacto de Génova entre el Reino de Inglaterra y Cataluña con el objetivo de derrocar a Felipe V y hacer rey al Archiduque Carlos, a cambio de mantener las leyes e instituciones catalanas.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Feb 2016 21:11

SITIO DE GERONA

El asedio de Gerona fue uno de los últimos episodios de la Guerra de Sucesión Española. Se desarrolló entre finales de 1710 y principios de 1711 y culminó con la toma de la ciudad, que se mantenía fiel a la causa del archiduque Carlos, por parte de un ejército francés.

Durante la Guerra de Sucesión Española, Francia había luchado del lado de Felipe V, el nieto del entonces monarca francés Luis XIV.

En 1709, al encontrarse al borde del colapso militar y económico, el "Rey Sol" se vio obligado a buscar la paz. Pero las inaceptables condiciones que exigían los representantes de la Gran Alianza, que incluso querían que luchase contra su nieto, hizo imposible llegar a un acuerdo.

Ante este panorama Luis XIV, mediante levas forzosas, levantó un nuevo ejército que dividió entre todos los frentes: Claude Louis Hector de Villars en el frente continental, y Luis José de Vendôme y Adrien Maurice de Noailles en el frente peninsular, en auxilio de su nieto Felipe V.

Desde ese momento Francia consiguió numerosos éxitos militares: en el frente continental, el duque de Villars logró una victoria decisiva en la Batalla de Denain, y en el peninsular, Vendôme salió victorioso en las batallas de Brihuega y Villaviciosa.

Vendôme y Felipe V trazaron la nueva estrategia: Alexandre Maître de Bay defendería la frontera con Portugal, Noailles asediaría Cataluña, cruzando los Pirineos por el Rosellón, mientras Vendôme se ocuparía de la defensa de la península.1

Noailles, pues, se lanzó a la invasión del norte de Cataluña, que finalizaría definitivamente con la caída de la ciudad de Gerona.

La previa contraofensiva austracista de 1710 había dejado Cataluña con un contingente militar insuficiente, que fue incapaz de detener la ofensiva sobre el norte catalán. Por tanto, las tropas francesas, comandadas por Noailles, llegaron a la ciudad de Gerona.

La ciudad fue asediada a mediados de diciembre de 1710, y el 29 de diciembre ya capitulaba el Castillo de Montjuïc de Gerona (al norte), hecho que permitió a Noailles emplazar sus baterías en el Puig d' en Roca, desde donde bombardeó la ciudad, ataque solo parado por las fuertes lluvias y la crecida del río Oñar, del 9 al 12 de enero, que inmovilizó a las tropas francesas. La ciudad capituló el 14 de enero de 1711 y el día 25 fueron firmadas las capitulaciones, por las que los ciudadanos que habían sido movilizados no serían castigados.

Con la capitulación de Gerona la resistencia catalana a las tropas de Felipe V quedaba reducida a las plazas de Cardona y Barcelona. Tras reunirse los brazos generales, se decidió continuar con la lucha en defensa propia. En marzo de 1713 las tropas de Felipe V, dirigidas por el duque de Berwick, iniciaban el asedio de Barcelona.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Feb 2016 21:19

BATALLA DE LA GUDIÑA

La Batalla de La Gudiña, en Portugal conocida como Batalla de Caia (en portugués Batalha de Caia), fue un enfrentamiento ocurrido el 7 de mayo de 1709 a mitad de camino entre Elvas y Badajoz, en la frontera hispano-portuguesa, entre tropas borbónicas españolas al mando de Alexandre Maître, Marqués de Bay y un ejército británico y portugués comandado por el conde de Galway y el marqués de Fronteira. El choque tuvo como resultado una aplastante derrota anglo-portuguesa con más de 4.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros contra los 400 soldados españoles muertos o heridos.

Avanzando desde la población de Elvas y tras cruzar el río Caya (Caia en portugués) el ejército anglo-portugués tenía enfrente al ejército español y el 17 de mayo ambas fuerzas se encontraron en la "llanura de La Gudiña". La caballería portuguesa fue derrotada sin apenas resistencia dejando expuestos a dos batallones ingleses de infantería que fueron rodeados y obligados a dejar sus armas. El conde de Galway también estuvo a punto de ser capturado, pero poseedor de un veloz caballo, consiguió escapar. El resto de portugueses y británicos se retiraron hasta Elvas manteniendo esa posición durante el resto de la campaña.

Como consecuencia la amenaza austracista en la frontera portuguesa fue neutralizada por el momento.

Después de la derrota en la Batalla de Almansa los británicos se encontraban en una situación desesperada. Apenas tenían presencia en el Sudoeste de la Península Ibérica y su peso e influencia en la guerra era poca o ninguna. Fue entonces cuando el conde de Galway realizó una petición formal a Londres solicitando refuerzos y Londres contestó mandando 25.000 hombres de los que aproximadamente 8.000 fueron enviados a Portugal bajo las órdenes de Galway y el resto a Cataluña.

En Portugal, Galway tuvo un encuentro con el marqués de Fronteira para preparar su ataque conjunto contra los aliados borbónicos en España y avanzar hacia Madrid. Pero para ello, primero debían capturar la ciudad de Badajoz cercana a la frontera portuguesa. En el pasado el conde de Galway ya había intentado conquistar la ciudad hasta en dos ocasiones sin éxito, pero en esta ocasión no quiso correr riesgos. Sabiendo que los franceses había retirado sus tropas a causa de las derrotas sufridas por Luis XIV en su patria, su ejército anglo-portugués (compuesto por 20.000 portugueses y 8.000 británicos) atravesó la frontera cerca de la fortaleza de Campomayor en las proximidades de Badajoz. Mientras el enorme convoy de suministros atravesaba el río Caya los anglo-portugueses se encontraron en los campos de La Gudiña con la vanguardia de la caballería española.

Según el recuento portugués su ejército lo componían 49 regimientos de infantería y caballería contra los 40 de los borbónicos. Según la Gaceta de Londres Nº4538 el ejército aliado estaba formado de unos 17.000 hombres a pie y 5.000 a caballo "todos en muy buen orden" y según el informe posterior de los supervivientes y en cualquier caso, los aliados eran muy superiores en número a los españoles.

Por otra parte las fuerzas españolas, según su informe oficial de la batalla, estaba compuesta por 24 batallones y 47 escuadrones. La artillería de ambas partes se encontraba equilibrada con 20 piezas en cada bando.

El ejército conjunto, quien había tendido hasta nueve puentes a lo largo del río Caya, estaba preparado para la lucha. En el centro fueron desplegadas las tropas del marqués de Fronteira, aunque sus hombres no llegaban a ver a la infantería española por lo que no sabían qué ocurría en el campo de batalla. En el flanco izquierdo la primera línea la mandaba el conde de San Juan y la segunda línea, con tres regimientos británicos, estaba bajo las órdenes del conde de Galway. De este modo buscaban alargar su flanco aprovechando su superioridad numérica y así sobrepasar el flanco opuesto del enemigo.

Tras varios ataques españoles ideados para atraer a las fuerzas anglo-portuguesas, Alexandre Maître, Marqués de Bay, quien había posicionado a la caballería española en el flanco derecho, lanzó un ataque sobre las tropas portuguesas de la primera línea. La muy experimentada y bien entrenada caballería española obligó a los portugueses a retirarse y aunque el conde de San Juan trató desesperadamente de reorganizar sus tropas le resultó imposible y fue capturado por la caballería junto a muchos de sus hombres y una batería de artillería.

Lord Galway entonces lanzó un ataque con tres regimientos para tratar de retomar la batería pero los dragones españoles desmontaron y entablaron combate contra ellos obligando a los ingleses a retirarse dentro de un edificio. Fue en ese momento cuando Lord Galway montó en un caballo y huyó. Dos oficiales ingleses fueron capturados y los regimientos británicos prácticamente aniquilados.

La primera y segunda línea británico-portuguesa huyeron y el centro de la formación, sin caballería, también huyó antes incluso de que la caballería española llegara a su posición abandonando en su huida sobre el campo de batalla pertrechos, equipamiento y armas. Huyeron atravesando de nuevo el río Caya pero sin destruir los puentes a su paso. La caballería española los persiguió matando a unos 1.500 y capturando a unos 1.000.

El ejército conjunto anglo-portugués sufrió una severa derrota. En total, sus bajas ascendieron a unos 4.000 hombres de los que 1.700 resultaron muertos o heridos y unos 2.300 hechos prisioneros, siendo los ingleses quienes soportaron mayores perdidas contabilizándose entre los prisioneros 1.500 ingleses y 800 portugueses. Por el otro lado, los españoles tan sólo perdieron 400 hombres y 100 caballos entre muertos y heridos además de apresar 17 cañones, 15 estandartes, diverso equipamiento y varios oficiales de alto rango aunque Lord Galway consiguió escapar por muy poco.

Sobre el comportamiento de los británicos en el campo de batalla, quienes desacreditaron a los portugueses, un analista londinense actual ha dicho: "Por mi parte yo creo que las historias y las excusas que nos llegaron desde allí son, como poco, tan pobres como parece haber sido nuestra conducta y lucha. La victoria que trajo tan buenos resultados a Felipe V de España se debe al brigada Henry Crofton quien al mando de su regimiento de dragones formado por cuatro escuadrones estaba en la primera línea del ala derecha y su impetuosa carga sobre los oponentes portugueses rompió, superó y puso en fuga en menos de media hora a toda la caballería de la segunda línea".

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Feb 2016 21:33

HECHOS DE LA GLEVA

Los Hechos de la Gleva se refieren al combate librado entre lo que podría llamarse Ejército de Cataluña y el Real Ejército de Felipe V el 3 de febrero de 1714, y la posterior masacre de prisioneros de guerra catalanes ocurrida en el santuario de La Gleva (Las Masías de Voltregá) el 4 de febrero de 1714, en el marco de la Campaña de Cataluña —última fase de la Guerra de Sucesión Española—.

La muerte sin descendencia del rey Carlos II en 1700 dio lugar a una guerra internacional que pronto se volvió guerra civil dentro de la misma Monarquía de España entre los partidarios de que su sucesor fuera del archiduque Carlos de Austria y los partidarios del duque Felipe de Anjou. Este último había sido elegido legítimo sucesor testamentario y en 1701 fue nombrado rey Felipe V de Castilla y IV de Aragón. En 1702 juró respetar las Constituciones de Cataluña pero la guerra ya había comenzado en los campos de batalla de Europa para la Casa de Austria había invadido los territorios españoles de Italia reclamando la sucesión para el archiduque Carlos de Austria. Ante las continuas derrotas militares borbónicas Felipe V no pudo continuar su itinerario para jurar los fueros del reino de Aragón y del reino de Valencia, trasladándose en persona al frente italiano. Ya en Barcelona en 1703 los austracistas, los partidarios del archiduque Carlos de Austria, recibieron el mote de Imperiales y Aguiluchos, mientras que los borbónicos, los partidarios de Felipe V, eran tildados de Butifleros. La Casa de Austria firmó una alianza militar con Inglaterra y Holanda y en 1704 las tropas aliadas lanzaron un desembarco sobre Barcelona con la complicidad de un reducido número de aguilucho barceloneses. Pero la tentativa fracasó y varios caudillos austracistas se tuvieron que exiliarse. Para evitar nuevos intentos de insurrección el virrey de Cataluña Francisco de Velasco lanzó una represión indiscriminada, conculcando repetidamente las Constituciones de Cataluña, hecho que incrementó el odio contra Felipe V. Habiendo este regresado a Madrid después de la campaña italiana, la ciudad de Barcelona, que tenía el privilegio de nombrar embajadores propios, nombró embajador Pau Ignasi Dalmases para denunciar ante Felipe V en persona la actitud del virrey Velasco y la constante vulneración de las constituciones catalanas. Pero el 5 de febrero de 1705 , nada más llegar a la corte de Madrid, el embajador fue detenido y encarcelado. Tres meses después estallaba la revuelta en Cataluña, siendo Vich el centro de la rebelión, y el 20 de junio de 1705 los caudillos austracistas catalanes exiliados firmaban el Tratado de Génova, una alianza militar entre Cataluña e Inglaterra en virtud de la cual Cataluña se comprometía a luchar por la causa del pretendiente al trono español Carlos de Austria con la ayuda militar de Inglaterra, y ésta se comprometía a defender las Constituciones de Cataluña fuera cual fuera el resultado de la guerra. En octubre de 1705 las tropas del archiduque Carlos de Austria conquistaron Barcelona tras asediarla, y la Generalidad de Cataluña y los Consellers de Barcelona le aclamaron como a un liberador. Días más tarde el archiduque Carlos de Austria era proclamado legítimo rey Carlos III de España, jurando respetar las Constituciones de Cataluña y convirtiendo a Barcelona en sede de su corte y baluarte austriacista durante el resto de la guerra.

En abril de 1706 las tropas de Felipe V contraatacaron e iniciaron el sitio de Barcelona (1706) para reconquistar la ciudad. Fracasado el asedio, poco después el reino de Aragón y el reino de Valencia reconocían a Carlos de Austria como a legítimo rey. Las tropas austracistas conquistaron Madrid en 1706 , pero se retiraron de la ciudad hasta ser derrotados en la Batalla de Almansa en 1707. Tras un fallido tratado de paz en 1709, las tropas austracistas lanzaron una nueva ofensiva que culminó en 1710 con la conquista nuevamente de Madrid, pero fueron forzados a abandonar la ciudad tras la llegada de refuerzos franceses. En 1711 la posición militar de los austracistas era ya muy comprometida; en septiembre de este año del archiduque Carlos de Austria dejó la Península porque su hermano había muerto y él era el sucesor como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. El 1712, durante las primeras negociaciones de paz en Utrecht, los embajadores del ya emperador Carlos VI insistieron en que el Principado de Cataluña fuera elevado a la categoría de república independiente. Pero tras la renuncia de Felipe V al trono de Francia (artículo 2), la entrega del peñón de Gibraltar (artículo 10 º) y de la isla de Menorca (artículo 11 º), y las concesiones comerciales en América (artículo 12 º), los ingleses cedieron ante Felipe V. A pesar de haber firmado el Tratado de Génova en virtud de la cual Inglaterra se comprometía a defender las Constituciones de Cataluña fuera cual fuera el resultado de la guerra, abandonaron la causa de los catalanes y firmaron la paz con Felipe V. Este se comprometió en el artículo 13 º del Tratado de Utrecht a conceder una amnistía general a los catalanes, y a concederles sólo los mismos derechos y privilegios que los habitantes de Castilla, lo que suponía una abolición de facto de las Constituciones de Cataluña.

El 9 de julio del 1713 Cataluña declaró oficialmente la guerra contra Felipe V y contra Francia. En esta carta del 25 de julio de 1713 enviada a diversas villas y ciudades catalanas los Consellers de Barcelona informaban de la proclamación de la guerra y apelaban a la lucha para que «pueda la Nación Catalana lograr glorioso desempeña en tanto justa empresa»

El 30 de junio de 1713, ante las noticias que iban anticipando la consumación de la traición inglesa, se convocó en Barcelona un Parlamento de Brazos (Junta de Brazos) para deliberar si Cataluña debía someterse a Felipe V o proseguir la guerra en solitario. Finalmente el 6 de julio de 1713 se llegó a la resolución de continuar la guerra, pero los diputados de la Generalitat, contrarios a la proclamación, dilataron la entrada en vigor legal del edicto tres días. En la sexta instancia presentada por los parlamentarios de los brazos generales se recordaba a los diputados de la Generalitat que era su deber la «conservación de las libertades, privilegios y prerrogativas de los catalanes, que nuestros antecesores a costa de sangre gloriosamente derramada consiguieron, y nosotros hemos asimismo de mantener ». Finalmente el 9 de julio de 1713 Cataluña declaraba oficialmente la guerra contra Felipe V y contra Francia.2 Proclamada la guerra se inició la movilización para levantar el Ejército de Cataluña; días después los representantes del reino de Aragón y del reino de Valencia exiliados en Barcelona se adhirieron formalmente a la declaración de guerra. Mientras estando las tropas aliadas habían ido abandonado sus posiciones en Cataluña para ser evacuadas, y las tropas borbónicas ocuparon todo el Principado sin la menor oposición mientras proclamaban que la guerra había terminado y que Felipe V respetaría las Constituciones de Cataluña. El 25 de julio de 1713 llegaron ante las murallas de Barcelona, que junto con las fortalezas de Cardona y Castellciutat eran los últimos baluartes resistentes a la invasión borbónica, mientras el resto de villas y ciudades catalanas confiaban en que la guerra había terminado.

Los dirigentes catalanes cercados por las tropas borbónicas en Barcelona se apresuraron a enviar cartas a todas las villas y ciudades desmintiendo la propaganda borbónica e informando que en Barcelona se había declarado la guerra contra Felipe V y contra Francia para que en el Tratado de Utrecht Felipe V no se había comprometido a respetar las Constituciones de Cataluña, sino que en realidad las había abolido de facto imponiendo en Cataluña las leyes de Castilla. Durante agosto salió de Barcelona una expedición militar a fin de explicar los hechos ocurridos, abrir el frente de guerra en el exterior de Barcelona, reclutar tropas para la Ejército de Cataluña, y enlazar con las guarniciones que resistían a Cardona y Castellciutat, pero la expedición terminó en fracaso. En noviembre del 1713 Rafael Casanova llegó al poder en Barcelona y su nuevo gobierno supuso un cambio radical con el anterior ejecutivo, que había sido encabezado por Manuel Flix, quien públicamente había declarado contrario a la guerra pero había continuado en el cargo por lealtad institucional. Durante los tres meses de su gobierno Rafael Casanova racionalizó la jerarquía militar de las tropas catalanas y cambió la estrategia bélica. El ejército catalán pasó a la ofensiva y en enero de 1714 se abrió finalmente el frente de guerra en el exterior de Barcelona. El éxito del gobierno de Rafael Casanova vino favorecido por la revuelta armada en diversos puntos del país debido al cobro de las contribuciones, un impuesto de guerra que las tropas borbónicas querían cobrar a todas las villas del país. La razón era que el intendente del ejército borbónico José Patiño Rosales había recibido órdenes de la corte de Madrid de cobrar a cualquier precio impuestos en Cataluña para evitar la inminente bancarrota que amenazaba las arcas de Felipe V, lo que de producirse le imposibilitaría continuar la guerra en Cataluña. Uno de los principales focos de la revuelta del enero del 1714 fue el Llusanés.


Los Hechos de La Gleva

El combate

En una fecha no determinada del mes de enero del 1714 los recaudadores borbónicos fueron a San Hipólito de Voltregá y de otras villas de zona para cobrar las contribuciones, el impuesto de guerra. Con las armas en la mano los lugareños se enfrentaron a los recaudadores borbónicos y en diferentes lugares los tomaron 89 caballos. El coronel de infantería Antonio Desvalls y de Vergós , marqués del Poal, había sido nombrado comandante supremo de todas las tropas catalanas que luchaban en el exterior de Barcelona. El 27 de enero ordenó al capitán de caballería aragonés Juan de Casanova que se dirigiera con un escuadrón de 30 caballos en la villa de San Hipólito de Voltregá para apoyar los aldeanos sublevados.

El 3 de febrero, llegado a La Gleva, el capitán Juan de Casanova reunió hasta 1.200 habitantes enviados por los Alcaldes de sus pueblos para levantar somatenes y preparar la defensa contra la previsible ofensiva borbónica. Poco después le llegó la noticia de que el mariscal de campo borbónico José Carrillo de Albornoz conde de Montemar había llegado a Vich, ciudad sometida por los borbónicos, y había ordenado al caudillo leal a la causa borbónica Ambrosio que con sus hombres cortaran los pasos cercanos a San Hipólito para evitar que las tropas catalanas pudieran retirarse mientras él preparaba el cuerpo principal de las tropas borbónicas para atacarlos frontalmente. El capitán Juan de Casanova informó de la situación al capitán José Cararac y de Solà, hijo de la localidad cercana de San Martín de Sescorts y veterano de la guerra, pues había servido en el Real Ejército de Carlos de Austria en el regimiento de La Reina. Viendo que les habían cortado la retirada por los caminos, y que no había ningún otro escapatoria posible más que huir hacia la montaña pie arriba, el capitán Casanova y el veterano capitán de infantería José Cararac acordaron que este último con 300 aldeanos se haría fuerte en la villa de La Gleva para cubrir la retirada por la montaña del resto de somatenes. El capitán aragonés Juan de Casanova se comprometió a que en tres días retornaría con el grueso de las tropas catalanas a las órdenes del marqués del Poal para rescatarlos. En este tiempo, mientras terminan de organizar las tropas y los preparativos para la defensa, las tropas borbónico del mariscal conde de Montemar embistieron La Gleva y en la confusión de la retirada sólo quedaron en la villa con capitán Cararac 120 hombres, mientras el capitán Casanova con 58 caballos se enfrentó con las tropas borbónicas el tiempo suficiente para que los lugareños, en número de hasta 1.400, atravesaran la plana y huyeran por la montaña.

La masacre de La Gleva

El capitán Cararac, al encontrarse con menos hombres de los que había previsto, no pudo defender las casas y subió al santuario de La Gleva, una posición elevada desde la que podía defenderse con más seguridad. Seguidamente ordenó fortificar la posición y construir parapetos. Los hombres bajo las órdenes del capitán Cararac se mantuvieron toda la tarde del 3 de febrero defendiendo la posición, pero al día siguiente, 4 de febrero, mientras estaba reconociendo la línea de defensa temiendo que las tropas borbónicas se construyeran fornells para hundirlas y atacarlos, fue muerto de un disparo. Muerto el capitán Cararac, todo el resto del día 4 de febrero quedó como comandante el capitán Rata, de San Hipólito de Voltregá. Habiendo perdido al veterano capitán Cararac y sintiéndose abandonados, el párroco de San Hipólito y el cura que residía en La Gleva5 persuadieron los lugareños que se rindieran y que permitieran que se acercaran dos oficiales borbónicos con los que podrían pactar una capitulación de palabra, las condiciones que obtuvieron los dos clérigos fueron las siguientes: que respetaran la vida de los lugareños, que no les desnudaran, ni les pidieran documentación, y que fueran conmutados en el primer cambio de prisioneros de guerra que hubiera. El capitán Rata consiguió escapar sin ser descubierto aprovechando la oscuridad de la noche del 4 al 5 de febrero. El 5 de febrero de madrugada llegaron a toda prisa 4.000 hombres bajo las órdenes del marqués del Poal, las tropas catalanas atacaron el destacamento borbónico que quedaba en San Hipólito para socorrer a los sitiados en el santuario de La Gleva, mientras el grueso de tropas borbónicas se mantenía a salvo al otro lado del río después de haber incendiado la población. Pero entonces ya era demasiado tarde; una vez rendidos y desarmados, las tropas borbónicas habían traicionado la buena fe y la palabra dada a los religiosos de San Hipólito: entre 100 y 1205 aldeanos presos de guerra habían sido degollados.

Venganza por la masacre de La Gleva
Masacre del collado de la Matanza


Durante la sublevación del enero del 1714 también había tenido lugar el combate de Balsareny. Después del combate dos batallones borbónicos enteros del regimiento de infantería de León se habían rendido a las tropas catalanas. Los soldados leoneses prisioneros eran conducidos a la fortaleza de Cardona para estar encarcelados, pero de camino un destacamento borbónico comenzó a perseguir la columna con la esperanza de liberar a los soldados borbónicos cautivos. El comandante del destacamento felipista envió a decir a las tropas catalanas que custodiaban los presos que estaba tan cerca que los cogería a todos y les haría colgar como les había sucedido a los de La Gleva. Informados de esta manera de lo que había sucedido en La Gleva, las tropas catalanas que custodiaban los presos borbónicos comenzaron a decir «Mueran estos, pues los nuestros fueron muertos», y todos los presos de guerra leoneses fueron asesinados en venganza por la masacre que anteriormente habían cometido los borbónicos en La Gleva.

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