HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 08 Feb 2016 18:33

BATALLA DE PUENTESAMPAYO

La Pontesampaio fue un enfrentamiento armado de la Guerra de la Independencia Española, que tuvo lugar en la localidad gallega de Pontesampaio (actualmente perteneciente al municipio de Pontevedra) entre el 7 y 9 de junio de 1809.

El coronel Pablo Morillo fue encargado de organizar y alistar a todas las fuerzas posibles en torno a la ciudad de Pontevedra para convertirlas en un ejército para la lucha contra los franceses. Una vez organizadas las tropas en lo que se denominó la División del Miño, Morillo recibió una petición de ayuda de Cachamuiña, quien se encontraba defendiendo Vigo.

Ambos jefes acordaron actuar conjuntamente y el ataque español sobre Vigo se saldó con éxito, obligando a la guarnición francesa a rendirse. El mismo Cachamuiña derribó con un hacha de mano la puerta de Gamboa.

Tras la rendición de la ciudad, la guarnición francesa fue embarcada en un buque británico para salvarla de la ira popular. Posteriormente, Morillo decidió atacar Marín, donde había un destacamento francés. Con la ayuda de dos buques ingleses, las tropas españolas atacaron por tierra y mar desde la península del Morrazo. La guarnición francesa de Marín huyó y se refugió en Pontevedra.

La acción decidida de las tropas españolas liberó prácticamente toda la provincia de Pontevedra excepto la capital. Mientras, Morillo dividió sus fuerzas en dos partes, la de El Morrazo y la de Cotobade, también llamada la unidad.

Morillo, organizado ya su ejército, decidió marchar hacia la ciudad de Pontevedra. Las tropas francesas se retiraron a Santiago de Compostela al enterarse del avance español, donde fueron reforzadas con otras tropas llegadas de La Coruña. Tras el nuevo vuelco de la situación, Morillo recibió el encargo de cortar el avance francés y decidió plantar batalla en Puentesampayo. Las tropas españolas cortaron dos arcos del puente sobre el río Verdugo y se atrincheraron en la orilla sur con la intención de detener el avance del Cuerpo de Ejército, mandado por el mariscal Michel Ney. Los defensores contaban con dos cañones facilitados por Antonio Gago, de Marín, y tres provenientes de Redondela. Al mando de la defensa del paso estuvo el alférez de navío Juan O'Dogherty Browne.

El 7 de junio, el mariscal Ney, al mando de 10.000 hombres, realizó un ataque frontal sobre el puente cortado, siendo rechazado con serias pérdidas. Al día siguiente, Ney ordenó a una parte de sus fuerzas que atacaran en Caldelas, dos leguas río arriba, cuyo puente no había sido destruido. Al otro lado del río, los paisanos de Comarca de O Morrazo, Pontevedra y A Lama se atrincheraron con piedras y troncos de árboles. La batalla, al igual que en Pontesampaio, fue terrible. Los mamelucos, la caballería de élite del ejército francés, cargaron en tres ocasiones contra los voluntarios gallegos, que los rechazaron en otras tantas ocasiones.

El día 9, Ney convocó consejo de sus oficiales y decidió la retirada. Esta fue penosa porque el ejército francés resultó acosado por los guerrilleros que atacaban y mataban a los soldados rezagados. Las tropas de Ney se reunieron en Lugo con las de Jean de Dieu Soult que habían tenido que abandonar Portugal, y todos juntos se retiraron de Galicia en julio de 1809. El choque supuso la definitiva evacuación de Galicia por parte del ejército napoleónico y la creación de un nuevo frente para sus armas.

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Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 08 Feb 2016 18:40

BATALLA DEL PORTAZGO

La batalla del Portazgo fue uno de los enfrentamientos principales durante el asedio a Cádiz, y toma el nombre de la batería del Portazgo, que fue instalada a posteriori en el lugar del enfrentamiento a 700 metros del Puente Zuazo. El día 6 de febrero de 1810 el duque de Alburquerque se aprestó a defender la isla de León del asalto del ejército francés al mando del mariscal Victor, que trataba así de hacer su entrada en la ciudad de Cádiz y rendir el último reducto de resistencia. Tras dicha batalla y ante la imposibilidad de atravesar las lineas defensivas entorno al caño de Sancti Petri, los galos hubieron de replegarse y verse obligados a establecer un cerco a la plaza.

La batería fue instalada poco después del combate, y se convirtió en un foco vital de choques entre ambos bandos. Esto se debía a su posición, a 700 m. de la cabeza del puente Zuazo sobre el arrecife de Puerto Real, punto en el que actualmente se encuentra el nudo de comunicación entre las poblaciones de San Fernando, Chiclana, Puerto Real y el poligono industrial de tres camino. El caño Zurraque discurre por su flanco derecho, y multitud de pequeños caños y salinas lo cercan por el izquierdo.

Se artilló con 20 piezas:
Tres de a 24, siete de a 16, dos de a 12, dos de a 8, dos de a 4, tres obuses de 9 pulgadas y uno de 7.

Su guarnición la formaban durante el día 136 combatientes, de los cuales existían: 1 capitán, 2 subalternos, 5 sargentos, 1 tambor, 13 cabos y 117 soldados. Durante la noche la batería era reforzada por 139 combatientes de los que existían: 1 capitán, 3 subalternos, 8 sargentos, 1 tambor, 14 cabos y 116 soldados. Formando un total de 308 en los que se encontraban incluidos los artilleros y los fusileros de los puestos avanzados.

Según recoge el Diario de operaciones del Supremo Consejo de Regencia, el dia 6 de Febrero de 1810, el Mariscal Victor solicita la rendicion de la plaza de la Isla de Leon, para acceder a Cadiz; a lo que es contestado energica y negativamente por parte de las autoridades españolas.

Día 6 de Febrero de 1810; al recibir la negativa española, el Mariscal francés lanza un gran ataque contra las primeras posiciones Españolas, a lo que la artillería de Alvear contesta produciendo tal estrago en los asaltantes que los obliga a replegar hasta la posición que hoy ocupa Tres Caminos.

Día 7 de Febrero de 1810; el ejercito francés lanza un nuevo ataque a las posiciones de la Cabeza del Puente Zuazo, siendo nuevamente rechazados.

Día 8 de Febrero de 1810; se consigue establecer una batería provisional avanzada mediante saquillos terreros para dos piezas de artillería, la situación de ese emplazamiento, coincide con la antigua Venta del Corral, hoy transformada en almacén de venta de objetos antiguos.

Día 9 de Febrero de 1810; se abre fuego desde esta estratégica posición, expulsando a los franceses de su anterior asentamiento en lo que hoy es Tres Caminos, provocándoles gran pérdida de hombres y caballos.

Día 10 de Febrero de 1810; se modifica la línea de defensa de la Isla de León, estableciendo en las posiciones de las que replegaron los franceses, una batería bien defendida que se nombro como del Portazgo.

Día 11 de Febrero de 1810; tras el desembarco de 3000 ingleses del General Stuart y el Regimiento portugués de Campomayor, el ejército francés se resigna a mantener un bloqueo de las posiciones defensivas isleñas.

Es destacable, que las primeras resistencias a los envites franceses, se hicieron en posiciones defensivas realizadas con maderas de casas ruinosas de la Isla de León; llevándose a cabo con gran precipitación.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 08 Feb 2016 20:36

BATALLA DE VALENCIA

La primera batalla de Valencia fue un enfrentamiento armado de la Guerra de la Independencia Española que tuvo lugar en la ciudad de Valencia el 28 de junio de 1808.

Antecedentes

En la Europa de principios del siglo XIX, donde apenas diecisiete ciudades superaban los 100 000 habitantes, la tercera ciudad de España era Valencia con 80 000 habitantes. Su economía estaba basada en la producción de tejidos de seda y de cerámica además de la producción agrícola de la huerta que la rodea. Tiene puerto, universidad y una guarnición de un millar de soldados del Real Ejército. La crisis europea de finales del siglo XVIII ha generado una masa desempleada que en Valencia ya se demostró incontrolable en los disturbios por el reclutamiento de 1801.

El 28 de octubre de 1807 por el tratado de Fontainebleau se autoriza a que un cuerpo de ejército francés atraviese el territorio español para invadir Portugal. Pero en febrero y marzo de 1808 otros cuatro cuerpos de ejército entran en España sin autorización ocupando Pamplona, Barcelona, San Sebastián y el castillo de Figueras. Cunde la alarma en la población y la corte españolas, produciéndose el 19 de marzo de 1808 el Motín de Aranjuez en el que cae Godoy y el rey Carlos IV abdica. El 23 de marzo de 1808 el mariscal del Imperio Joaquín Murat entra en Madrid con los cuerpos de ejército de Dupont y Moncey. Con el ejército español desplegado en las costas frente al enemigo británico y los teóricos aliados franceses rodeando la capital, el joven rey Fernando VII no tiene más salida que ir a Bayona a negociar. Pero Napoleón le exige la corona y el 2 de mayo de 1808 Murat aplasta la revuelta de la población madrileña. El día 6 de mayo Fernando VII devuelve la corona a su padre Carlos IV, que la entrega a Napoleón y éste la cede a su hermano como José I Bonaparte rey de España.

En la Gazeta de Madrid del 20 de mayo de 1808 se anuncian las abdicaciones de Bayona, y a medida que va llegando a las distintas capitales empiezan las sublevaciones en nombre de Fernando VII: el 22 se subleva Cartagena y en Valencia el 23 de mayo de 1808 el “crit del Palleter” declara la guerra a Napoleón, el padre Rico y los financieros Beltrán de Lis junto al capitán González Moreno del regimiento Saboya apoyan la agitación callejera, y el Real Acuerdo reunido por el capitán general conde de la Conquista llama al alistamiento general para formar un ejército que dirigirá el popular conde de Cervellón antiguo coronel del regimiento de infantería de línea “Corona”. El 25 de mayo se forma la Junta Suprema de Valencia, encabezada por el conde de la Conquista, y por medio del cónsul de Dinamarca el británico Pedro Tupper se envían cartas a Gibraltar informando de la situación y estableciendo la paz con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.
El mariscal Moncey se acerca a Valencia

Las sublevaciones se suceden por toda España y el mando francés envía desde Madrid el 23 de mayo al general Dupont hacia Andalucía y el 4 de junio al mariscal Moncey hacia Valencia. Mientras tanto en Valencia el canónigo Baltasar Calvo toma el control de los extremistas más fanáticos y la noche del 5 de junio se apodera de la Ciudadela junto a la Puerta de la Mar y asesina a los residentes franceses a los que la Junta había dado refugio, el 6 de junio los extremistas controlan las calles, pero por fin el 7 de junio la Junta logra capturar a Calvo y con la llegada del segundo batallón del Regimiento de Zapadores-Minadores fugado de Alcalá de Henares recupera el control de la Ciudadela.

El mariscal Bon Adrien Jeannot de Moncey llega a Cuenca el 11 de junio. Moncey es un veterano de 54 años que ya se enfrentó a los españoles en la Guerra de la Convención de 1793 a 1795, derrotó a los austriacos en Italia en 1800, en 1804 ha sido nombrado por Napoleón mariscal del Imperio y conde de Conegliano, y el dos de mayo de 1808 sus fuerzas han aplastado la revuelta madrileña. De su Cuerpo de Observación de las Costas del Océano para ésta campaña lleva a 10 000 de sus hombres: la 1ª división Musnier de infantería, la brigada Whatier de caballería, la artillería del general Couin con 16 piezas, los ingenieros del general Cazals y como jefe de su Estado Mayor al general Harispe, además de unidades logísticas y de transporte. Las unidades españolas que debían habérsele unido en Cuenca no aparecen, y hay noticias de que se han unido a los rebeldes.

Ante la amenaza la Junta de Valencia envía al coronel Pedro Adorno del regimiento Saboya como general en funciones que el 15 de junio llega a Requena tomando posiciones en las Hoces del Cabriel a 100 km al oeste de Valencia bloqueando con sus 4000 reclutas el camino secundario de Madrid a la ciudad por Cuenca. Desde Almansa 100 km al sur el general Pedro González-Llamas que bloqueaba el camino principal con sus 6000 soldados de Cartagena y Alicante acude en su ayuda, y desde la ciudad de Valencia parte el teniente general conde de Cervellón con una escolta de caballería para cubrir el hueco de Almansa a otros 100 km al suroeste de Valencia formando una fuerza de voluntarios de la milicia de los pueblos del sur de la actual provincia de Valencia y de Alicante.

La noche del 17 al 18 de junio, a cubierto de miradas inoportunas, el mariscal Moncey sale de Cuenca con sus fuerzas y avanza hacia Valencia. El 21 de junio llega a las Hoces del Cabriel: evita a la fuerza principal de Adorno en el puente de Vadocañas y en el Combate del puente del Pajazo aplasta a los defensores. El 23 de junio vuelve a romper la defensa en el Combate de las Cabrillas en el Portillo de Buñol a 40 km de Valencia, esta vez al segundo intento, y envía a la Junta de Valencia una propuesta de rendición que es rechazada.

Ante la amenaza la ciudad de Valencia se está fortificando a marchas forzadas, organizando la defensa el brigadier Felipe de Saint March que consigue retrasar un día a Moncey con el “Combate de la ermita de San Onofre” el 27 de junio a apenas 7 km de la ciudad. Nacido en Bélgica como Philippe-Aguste de Saint-Marq, sirve a la corona española desde los catorce años. Está en Madrid durante el Levantamiento del 2 de mayo de 1808 y a sus 46 años es capitán del regimiento de Reales Guardias Valonas de la guardia real habiendo españolizado su nombre como Felipe de Saint March. El 18 de mayo se fuga y el 24 de junio llega a Valencia donde como oficial más veterano es puesto al mando de las fuerzas disponibles para la defensa como brigadier en funciones.

Tras el combate Saint March envía al capitán de fragata José Caro, que ha mandado a la fuerza desplegada ante Cuart de Poblet, hacia el sur en busca del conde de Cervellón que se acerca desde Almansa con los voluntarios de la milicia que ha conseguido reunir. A las doce de la noche desde la población de Quart de Poblet el mariscal Moncey vuelve a exigir la rendición de la ciudad. Reunida esa madrugada la Junta de Valencia presidida por el capitán general conde de la Conquista, tras un breve debate en medio de la agitación callejera, se le responde: «Excmo. Señor. El pueblo de Valencia prefiere la muerte en su defensa a todo acomodamiento. Así lo ha hecho entender la Junta y ésta lo traslada a V.E. para su gobierno.»

La Valencia de entonces es la actual Ciutat Vella, rodeada por el río Turia al norte y la calle Colón al este con las calles Xátiva al sur y Guillem de Castro al oeste, pero ante cada puerta hay un arrabal indefendible y su población ha de refugiarse en la ciudad. Valencia no ha conocido un asedio desde hace siglos y apenas cuenta con sus viejas murallas medievales: tan viejas que la torre de Santa Catalina de la muralla, en el solar del actual IVAM al oeste de la ciudad cerca de la puerta de San José o Portal Nou, se derrumbó en 1772 dejando un hueco de grandes dimensiones que se ha tenido que bloquear construyendo un fortín de sacos terreros armado con cañones que dirige el comandante Manuel de Velasco.

En la ciudad la principal línea de defensa habrán de ser los cinco kilómetros de las viejas murallas medievales: se han instalado cañones en las puertas y la compañía fija del 2º Regimiento de la Real Artillería a Pie reforzada por marineros del Grao maneja las piezas. Los soldados regulares organizan a los 20.000 voluntarios de la milicia de Valencia y de los municipios de los alrededores refugiados en la ciudad. El padre Rico, el conde de la Conquista, el arzobispo Company y todo tipo de personajes recorren las calles animando a la defensa. La noche del 27 al 28 de junio de 1808 el brigadier Saint March oculta en el pueblo de Campanar, en la orilla norte del río Turia a apenas 1,2 km al noroeste de Valencia, al conde de Romrée con 1000 reclutas y soldados.

Al amanecer del día 28 de junio de 1808 los 10 000 soldados imperiales marchan hasta la Cruz de Mislata, a 2,5 km al oeste de Valencia, desplegándose para avanzar hacia la ciudad. Ocupan el arrabal de Quart, el mariscal Moncey despliega la artillería en el convento del Socorro y el Jardín Botánico, y tras tres horas de bombardeo a las dos del mediodía empieza el ataque de la infantería: de las dos brigadas de la 1ª división Musnier la brigada Brun se encuentra con el fortín de Santa Catalina del comandante Velasco donde los soldados del regimiento Provincial de Soria junto a los reclutas del regimiento Voluntarios de Segorbe y milicianos valencianos rechazan su ataque, mientras la brigada Isembourg en las Torres de Quart es rechazada por el barón de Petrés con soldados de los regimientos Reales Guardias Españolas y América junto a los veteranos de la Compañía de Inválidos Hábiles y milicianos valencianos.

A las tres de la tarde Moncey repite el ataque, pero tras otra hora de combate la fuerza oculta en Campanar ataca: el conde de Romrée con reclutas de los regimientos Voluntarios del Reino, Cazadores Voluntarios de Valencia, Voluntarios de Segorbe, los jinetes de la Maestranza de Valencia y los soldados del regimiento Dragones de Numancia asaltan la retaguardia francesa y la batería emplazada en el Jardín Botánico ha de inutilizar sus cañones para escapar, pero Moncey suspende el ataque para rechazar a esta fuerza que finalmente ha de replegarse a Campanar. A las cinco de la tarde las fuerzas francesas simulan atacar los mismos puntos, cuando desde el sur cayó un repentino diluvio artillero sobre la puerta de San Vicente —en la actual plaza de San Agustín— y la brigada Brun con los húsares de Whatiers atacaron: el coronel Bruno Barrera con soldados del regimiento Saboya y milicianos valencianos consiguieron rechazar el ataque.

A las ocho de la tarde de ese día 28 de junio de 1808 cayeron las sombras del anochecer y fueron los envalentonados defensores los que empezaron a hostigar a las fuerzas francesas: Moncey replegó sus tropas a Mislata y Quart de Poblet donde pasaron la noche, mientras en la ciudad reina la euforia. Popularmente han llamado la atención el torero Juan Bautista Moreno “Sabateret” en las Torres de Quart, y Miguel García mesonero de la calle San Vicente en las salidas al anochecer desde la puerta de Ruzafa, mientras por su dirección de la defensa Felipe de Saint March es ascendido a general de división —entonces llamado mariscal de campo—. Las cifras oficiales inscritas en el Archivo de la Guerra francés registran 200 muertos entre ellos el general de ingenieros Cazals y 500 heridos además de haber sido inutilizada parte de la artillería, mientras que protegidos tras los muros las bajas españolas han sido escasas y desde el oeste los 6000 soldados españoles del general Llamas ya están en la población de Chiva a apenas 25 kilómetros de Valencia. Moncey no puede arriesgarse a ser aplastado contra las murallas de la ciudad y al amanecer inicia la retirada a toda velocidad hacia el sur.

El Camino Real principal que une Valencia con Madrid está pavimentado desde 1761, y discurre desde Valencia cruzando el río Júcar por Alcira de camino hacia Játiva y el puerto de Almansa antes de marchar hacia Albacete y Madrid. El conde de Cervellón ha cortado el camino principal en el puente de Alcira sobre el río Júcar a 45 km al sur de Valencia con 10 000 voluntarios de la milicia y seis cañones, y 14 km río arriba otros 5000 al mando del general Roca cubren el otro posible punto de paso secundario en el Azud de Antella donde comienza la Acequia Real del Júcar.

El mariscal Moncey en la población de Silla se aparta del Camino Real tomando otro en desuso que sigue la Acequia Real desembocando desde la población de Alberique en el Azud de Antella el 1 de julio de 1808: lanza a todas sus fuerzas sobre los voluntarios de la milicia de Roca a los que arrolla y cierra las compuertas de la Casa del Rey provocando el desbordamiento del río Júcar para impedir que Cervellón pueda alcanzarlo. Esa misma tarde el general Llamas por el Camino Real llega al puente de Alcira donde se encuentra con el conde de Cervellón: el mariscal Moncey ha logrado escapar y sigue marchando hacia Almansa y Madrid.

En Valencia el 3 de julio de 1808 el criminal Baltasar Calvo es juzgado y ejecutado, ese mismo día desde Valencia el general Saint March parte hacia Cuenca y Zaragoza, y en Alcira el general Llamas ha reorganizado sus fuerzas y el 5 de julio continúa su persecución. En Andalucía el 19 de julio el general Dupont es vencido en la batalla de Bailén por las tropas españolas del general Castaños, José I Bonaparte abandona Madrid y el 1 de agosto el mariscal Moncey ha completado la evacuación francesa de la capital. El general Llamas con el Ejército de Valencia y Murcia llega a Madrid el 13 de agosto entre aclamaciones, y el 23 de agosto llega Castaños con su Ejército de Andalucía y el recibimiento alcanza el delirio. Mientras tanto el 14 de agosto de 1808 la división valenciana del general Saint March atraviesa el cerco de Zaragoza uniéndose a Palafox, que esa misma tarde contraataca: las fuerzas francesas del general Verdier levantan esa misma noche el cerco y se retiran al amparo de la oscuridad.

El 16 de julio de 1808 la Junta Suprema de Valencia había emitido un comunicado destinado a todas las juntas, solicitando la formación de una Junta Central que en nombre del rey Fernando VII unifique el esfuerzo común contra la invasión francesa: esa Junta Central se constituirá en Aranjuez el 25 de septiembre de 1808.

Las otras batallas de Valencia: 1810, 1812 y la ocupación francesa

La victoria española en verano de 1808 lleva a la segunda invasión en otoño del mismo año con Napoleón a la cabeza de su Grande Armée ocupando Madrid en diciembre, el contraataque español empieza en primavera de 1809 con las victorias de Tamames y del “ejército de Aragón y Valencia” en la batalla de Alcañiz pero termina en otoño con la gran derrota de Ocaña.

En verano de 1810 el duque de Wellington se protege tras Torres Vedras en Portugal, las fuerzas francesas ocupan Andalucía asediando Cádiz. Desde Aragón el mariscal Suchet se presenta ante Valencia el 5 de marzo de 1810, pero encuentra nuevas fortificaciones y al ahora capitán general José Caro dispuesto a la resistencia a cualquier precio: tras cinco días frente a las defensas de la ciudad atrincherado en el Palacio del Real —en la “Muntanyeta de Elío” de los actuales Viveros que eran sus jardines— el 10 de marzo de 1810 se retira volviendo de nuevo a Aragón. Tras la retirada de Suchet, y para evitar que pudiera ser utilizado de nuevo por el enemigo, el 12 de marzo de 1810 se ordena la demolición del Palacio del Real.

En 1811, Wellesley, el futuro duque de Wellington sigue sin moverse de Torres Vedras en Portugal y las fuerzas francesas se concentran en Aragón: el mariscal Suchet pasa a la ofensiva y cae Tarragona en septiembre, en octubre el contraataque del capitán general Joaquín Blake es derrotado el 25 de octubre de 1811 en la batalla de Sagunto que cae poco después, y a principios de diciembre se formaliza el asedio de la ciudad de Valencia. El contraataque de Blake del 28 de diciembre desde la propia ciudad es rechazado, se completan tres paralelas de asedio y el día 7 de enero de 1812 empiezan dos días de bombardeos que han de preceder al asalto: son destruidos la Universidad, el Palacio Arzobispal, el campanario del convento de Santo Domingo y muchos otros edificios, hasta que agotada la capacidad de resistencia el día 9 de enero de 1812 el capitán general Blake pide parlamento: Valencia cae, y con ella el Segundo ejército de la derecha español que la defendía.

El mariscal Suchet cruza el río Turia el 14 de enero de 1812 por el puente de San José y hace su entrada oficial en la ciudad. El emperador Napoleón le nombra mariscal del Imperio y conde de la Albufera, tomando como residencia el palacio de Cervellón en la actual plaza de Tetuán. Pero impone una multa por el asesinato de franceses de 1808, el altar mayor labrado en plata y el tesoro de orfebrería medieval de la catedral hubieron de ser fundidos para hacer moneda. Los profesores y alumnos de la Universidad del Batallón Universitario son internados como prisioneros en Francia, mientras el catedrático de Botánica y director del Jardín Botánico Vicente Alfonso Lorente es condenado a muerte intercediendo por él el botánico francés Léon Dufour que le salva la vida. A nivel arquitectónico replanta los árboles del paseo de la Alameda arrancados durante el asedio y proyecta los jardines del Parterre, aunque los construyó después de la guerra el capitán general Elio. En los alrededores de la ciudad guerrilleros como el saguntino José Romeu y Parras —el llamado “héroe Romeu”— o Asensio Nebot “El Fraile” acosan a las fuerzas francesas.

Napoleón retira tropas de España para su campaña en Rusia y en verano de 1812 el duque de Wellington vence al mariscal Marmont en la batalla de los Arapiles: José I Bonaparte abandona Madrid por segunda vez llegando a Valencia con su corte el 31 de agosto de 1812 instalándose en el palacio de los condes de Parcent —hoy su solar es el jardín del mismo nombre, en la plaza Juan de Villarrasa—. Tras la retirada de Wellesley a Portugal, el rey José I Bonaparte abandona Valencia el 16 de octubre de 1812 volviendo a Madrid. En la campaña de Rusia de 1812 el emperador Napoleón pierde a su “Grande Armée” y retira más fuerzas de España para reconstruir su ejército: Wellesley vence en la batalla de Vitoria a las tropas de José I Bonaparte, el mariscal Suchet evacua Valencia el 5 de julio retirándose hacia Aragón, y el 6 de julio de 1813 entran en la ciudad las tropas españolas del general Villacampa.

Conmemoración y recreación histórica

En 1908 la sociedad cultural Lo Rat Penat conmemoró el primer Centenario de la defensa de Valencia de 1808, quedando testimonio en la placa colocada en el mismo escenario de los hechos: las Torres de Quart.

Un siglo después en 2008 la Asociación Cultural de Amigos del Museo Histórico Militar de Valencia (ACAMHMV) organizó la celebración del 200 aniversario de la defensa de la ciudad de Valencia. Precedidos de la recreación del Crit del Palleter en el mes de mayo, el último fin de semana de junio se rememoró el Bicentenario de los hechos. Para ello se montó un campamento de época en el cauce del río Turia con aspectos de la vida cotidiana del momento, y en el entorno histórico original de las Torres de Quart grupos de recreación histórica tanto nacionales como venidos de distintos países junto a sociedades culturales y fallas representaron el ataque del mariscal Moncey, en recuerdo y homenaje a todas aquellas personas que vivieron aquellos hechos desde cualquiera de los bandos.

La gran afluencia de visitantes al campamento de época y de espectadores en la recreación, así como la notoria presencia de medios de comunicación, mostraron el interés generado por esta iniciativa de la que se espera su convocatoria anual a partir de esta celebración del bicentenario.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 08 Feb 2016 23:35

BATALLA DE SAGUNTO

La batalla de Sagunto se libró durante la Guerra de la Independencia española. Enfrentó a los ejércitos Español y Francés, con triunfo para los franceses, y supuso una victoria decisiva, de gran efecto estratégico, de cara a la posterior conquista de Valencia. Tuvo lugar el 25 de octubre de 1811 entre los términos de Sagunto y Puzol, 25 km al norte de la ciudad de Valencia. También es conocida como batalla de Puzol1 o de los Arenales de Puzol,2 si bien el Mariscal Suchet, vencedor de la batalla, la llamó de Sagunto, siendo este nombre el que figura grabado en los muros exteriores del Arco de Triunfo de París y con el que ha pasado a la historia.

En marzo de 1810 el mariscal Suchet, al mando del 3.er cuerpo del ejército francés (Armée Française d’Aragon), recibió las órdenes de acercarse a Valencia. El 4 de marzo entró en Murviedro (actual Sagunto) y debido a que la ciudad no estaba fortificada, los saguntinos decidieron someterse y lo recibieron con toda solemnidad, incluido repique de campanas.

Ese mismo día, Suchet visitó el castillo de Sagunto sobre el cerro que domina la ciudad. Según escribió en sus memorias,3 no pudo pensar entonces que aquellas ruinas ofrecerían más tarde tanta resistencia durante el sitio a Sagunto.

En Sagunto se le unió a Suchet el General Harbert y juntos salieron en dos columnas el 6 de marzo dirección a Valencia. Acamparon en El Puig (a 15 km de Valencia) y su intención era que Valencia se sublevara facilitando la entrada de los franceses a la ciudad. Este hecho no se produjo y el 10 de marzo, por la noche se retiraron dirigiéndose a Cataluña, donde conquistó Lérida, Tortosa y Tarragona.

A finales de 1810, el general inglés Doyle se dio cuenta de la importancia que tenía Sagunto como posición estratégica ante el avance de los franceses hacia Valencia, procedentes de Cataluña y Aragón, y le indicó al general Bassecourt (entonces comandante general de la división de operaciones del reino de Valencia) la necesidad de fortificar las ruinas del castillo de Sagunto. Desde enero a mayo de 1811 se acometieron las obras de fortificación y acondicionamiento de la muralla, quedándose sin finalizar por falta de tiempo. Según un informe del mayor de ingenieros con fecha de 25 de agosto, el castillo de Sagunto era un campo atrincherado no concluido, más que una fortaleza. Había varias aberturas en la muralla, boquetes, baterías sin terminar, carentes de terraplenes y sus flancos sin concluir.

El 25 de agosto de 1811 el mariscal Suchet, estando en Aragón, recibió la orden de invadir el Reino de Valencia, indicándole la misma orden que el 15 de septiembre debía estar lo más cerca posible de la capital.

El 13 de septiembre salió en dirección a Valencia con dos columnas procedentes de Morella y Teruel, dejando atrás 7000 hombres en Lérida, Montserrat, Tarragona y Aragón para cubrirse las espaldas. En Cabanes se le unieron las divisiones de Harispe y los napolitanos de Palombini. En total eran unos 22 000 hombres con caballería y artillería los que marchaban hacia Valencia.

El 21 de septiembre los franceses entraron en Villarreal. El general Blake, al frente del 2º Ejército español, que había situado en Sagunto su cuartel general, se retiró a Valencia con todos sus hombres, dejando un destacamento para la defensa de la plaza. La tarde del día 22, ante la proximidad del enemigo, entraron en el castillo de Sagunto cinco batallones (unos 2900 hombres) al mando del coronel Luis María Andriani, nombrado gobernador de la plaza. Blake se llevó consigo lo mejor del ejército dejando en Sagunto a los soldados más inexpertos, la mayoría acabados de reclutarse y algunos de ellos sin tan siquiera uniformidad.4 Disponían de 17 cañones (3 de 12 libras, 2 de a 8 y 9 de a 4) y 3 obuses de 7 pulgadas, insuficientes para la defensa de la plaza2 como demuestra que los franceses, una vez conquistada la fortaleza, la dotaran con medio centenar de cañones, muchos de ellos de grueso calibre (de a 16 y de a 24 libras).

El día 23 Suchet entró en Almenara, a solo 10 km de Sagunto. Desde el castillo de Sagunto ven avanzar a los franceses, hasta situarse en las proximidades de su ciudad.

La columna del general Harbert acampó al norte, en el monte del Cabeçol próximo a la ciudad de Sagunto. El mismo día 23 cruzó el rio Palancia y entró en la Villa, montando barricadas y rodeando el cerro del Castillo. La columna del general Harispe acampó al sur de Sagunto, a las faldas de los montes de Gausa. El general Palombini y su división italiana acamparon entre Petrés y Gilet, al noroeste, cerrando el camino que comunicaba con Aragón.

Así, el 23 de septiembre de 1811 comenzó el sitio de Sagunto, recordando al sitio que 2000 años antes hiciera Aníbal y que dio comienzo a la segunda guerra púnica entre Cartago y Roma.

El 28 de septiembre por la noche los franceses intentaron entrar en el castillo, con resultado fatal para ellos y gran triunfo de los españoles que adquirieron buena dosis de moral. Tras varios intentos de los franceses de entrar en la fortaleza atacando las zonas más vulnerables, Suchet se dio cuenta que para poder hacerse con el castillo debían atacar en toda regla.

Los franceses recibieron desde Tortosa refuerzos de artillería. Así, el 17 de octubre, tras 24 días de sitio, a las 6 de la mañana los franceses rompieron el fuego con 4 piezas de 24 libras, cuatro morteros de 8 pulgadas, y cinco obuses. Arrojaron ese día 500 balas rasas y 700 proyectiles huecos. La superioridad del fuego francés era tremenda. Los españoles perdieron un cañón de 12 libras y un obús.

El 18, se repitió el fuego francés y las tropas francesas se prepararon para el asalto. Varios ataques de granaderos franceses e italianos apoyados por la artillería los cuales fueron todos repelidos por los defensores españoles. Hay 500 muertos franceses por 180 españoles. Suchet es de nuevo humillado y decidió reforzar la artillería de grueso calibre con cinco cañones de 24 libras, dos morteros de 10 pulgadas y dos morteros de 6. Total, 22 piezas de artillería.

Cada día caían unas 1500 balas de grueso calibre y otras tantas bombas y granadas de los obuses y morteros. Con el incesante cañoneo las brechas se iban haciendo enormes. Los víveres y el agua escaseaban. Con esta situación desesperada, los defensores de Sagunto vieron aparecer la mañana del 25 de octubre, tras 32 días de sitio, al ejército español procedente de Valencia y comandado por el general Blake que llegaba para socorrerles. Ese día se librará la célebre batalla de Sagunto, con resultado funesto para los españoles.

El ejército español llegó a reunir 25 300 hombres a las órdenes del general Joaquin Blake procedentes del 2º, 3º y 4º Ejército. Blake estaba al mando del 2º ejército, con base en Valencia, el Teniente General Nicolás de Mahy y Romo al frente del 3.er ejército procedente de Murcia y el cuerpo de expedicionarios del 4º ejército estaba a las órdenes del mariscal de campo Lardizábal.

La defensa de Sagunto hizo que Suchet perdiera más tiempo del previsto en tomar la villa y permitió a Blake reunir su ejército y esperar a Lardizábal y a Mahy. Mahy salió de Murcia y pasó por Cuenca antes de dirigirse a Valencia. El día 23 de octubre llegó a Liria (a unos 30 km al NO de Valencia y a 30 km de Sagunto). El resto del ejército español aguardaba acampado en las proximidades de Valencia.

Así, el día 24 de octubre, tras la señal de 3 cañonazos, salió todo el ejército español a las órdenes de Blake desde Valencia hacia Sagunto, con el fin de encontrarse con Suchet. La misma noche del 24 situó Blake su cuartel general en El Puig, a 10 km de Sagunto. El mariscal de campo José Zayas tardó más de lo previsto en llegar al Puig debido a los problemas que tenía su artillería por lo malo del camino. Al Oeste acampó Juan Caro, con tres secciones de caballería, entre el Puig y la Cartuja de Ara Christi. Más a la izquierda, Lardizábal se estableció en la Cartuja con 3000 hombres. Todas estas fuerzas constituían el ala derecha del ataque español.

Por el este, en el mar, una corbeta inglesa de 18 cañones y siete cañoneros españoles cerraban el flanco derecho de los españoles.

En el ala izquierda, Mahy y su 3.er ejército que estaban en las proximidades de Lliria se adelantaron hasta las proximidades de Rafelbuñol. El general Carlos O’Donell, se situó tras dos pequeños cerros llamados Els Germanells con unos 3000 hombres. El General Miranda se estableció con su división de 4300 soldados entre Els Germanells y el pueblo de Rafelbuñol. Por detrás de O’Donell, a un kilómetro de su retaguardia, acampó el teniente general Mahy con su cuerpo de reserva, unos 5000 hombres. El mariscal de campo José Obispo, con unos 4000 hombres, debía aguardar en Náquera. La noche víspera de la batalla no se sabía nada del lugar en el que estaba acampado. Debía ser Obispo quien abriera el fuego la mañana del 25 y ocupara a los franceses en la calderona.

Esa noche, en el cuartel general de Blake situado en el pueblo de El Puig, se reunieron los oficiales y recibieron cada uno las órdenes pertinentes y horas en las que debían romper el fuego.

Mientras tanto Suchet continuaba con su asedio a Sagunto ignorante de los movimientos que se estaban produciendo. Alertado por un confidente suyo vecino del Puig cerca de la medianoche, Suchet dio la voz de alarma mediante 3 grandes hogueras y decidió esperar a los españoles, listos para enfrentarse al amanecer. Decide, entonces, situar Suchet sus fuerzas en línea entre La Vall de Jesús y el mar (al sur de Sagunto, cerca de Puzol).

En su ala izquierda, cerca del mar, situó al general Habert, con 3.000 soldados, incluidos dos escuadrones de dragones. A su derecha, en el Vall de Jesús, cerca de las montañas, se encontraba el general de división Harispe, en su vanguardia tres escuadrones de húsares. Entre ambos situó la artillería. Por detrás de los 4000 soldados de la división de Harispe se situó el general de división Palombini con cuatro batallones de italianos. Entre Harispe y los italianos de Palombini, 3 escuadrones de coraceros al mando del general Boussart. El total de los hombres situados en la Vall de Jesús sumaban unos 10 000.

El general de brigada Robert recibió la orden de defender a ultranza el desfiladero de Bétera a Santo Espíritu. Suchet lo consideraba de suma importancia. Para ello contaba con ocho batallones y un regimiento de Dragones, incluida la ayuda del general Chlopicki y su 44º regimiento. Los Napolitanos a las órdenes del teniente general Compere que se encontraban en Segorbe, bajaron para situarse entre Petrés y Gilet y proteger así el flanco derecho francés y tener controlado el camino a Segorbe.

Por último Suchet ordenó que el asedio de Sagunto debía continuar y dejó 6 batallones apoyando a las baterías sitiadoras, las cuales no dejarían de escupir fuego sobre el castillo saguntino.

Históricamente se ha atribuido al ala derecha española la misión de un encuentro frontal con el grueso de los franceses en la zona de La Vall de Jesús, por el Camino Real de Valencia, para después flanquearlos por la playa y llegar hasta Sagunto.2 Sin embargo Blake plantea el ataque con su ala izquierda como vanguardia, pensando que Suchet atacará por su derecha, por el camino de Bétera, buscando proteger su retaguardia con la sierra calderona y aprovechando lo despejado del terreno para que maniobre su caballería. Blake sitúa lo mejor de su ejército, la división de Miranda, en el flanco derecho del ala izquierda. Este flanco derecho, al mando del mariscal de campo Carlos O’Donell debía avanzar en oblicuo por el camino de Lliria hasta embestir a los franceses. El total del ala izquierda sumaba 16 000 hombres, de los cuales 1700 eran de caballería, y 14 piezas de artillería. El ala derecha española debía apoyar los movimientos de O’Donell.

Suchet piensa equivocadamente que el grueso del ataque español sería por la izquierda francesa, siguiendo el Camino Real de Valencia. Decide enviar al general Harispe por la derecha, protegiéndose las espaldas con las montañas, por el camino de Liria. El grueso de las fuerzas aguantaría la embestida española en La Vall de Jesús y Harispe bajaría hacia la playa para cortar la retirada de los españoles hacia Valencia.

A las 8 de la mañana comenzó la batalla. El campo de batalla estaba plagado de campos de garrofales, olivos y moreras con sus correspondientes acequias, cercas y vallados. Esto dificultaba el avance en línea contigua de las tropas, así como el seguimiento de la batalla por parte del general Blake desde El Puig.

Lardizábal avanzaba en dos columnas. Una por el camino Real hacia los Hostalets, y otra hacia un cerro junto al Vall de Jesús. Zayas trataba de cerrar el flanco derecho por la costa. Suchet había divisado el cerro hacia el que se dirigía Lardizábal y mandó hacia allí al General Harispe con los húsares. Demasiado tarde. Lardizábal se había apoderado del cerro y había plantado allí la artillería.

Los primeros movimientos de los españoles dan a su ejército una actitud de confianza. Nunca Suchet había visto en campo abierto avanzar así a las columnas españolas.3 Desde las murallas de Sagunto, los sitiados, ante tal espectáculo, confiaban en el éxito de los españoles y veían su liberación próxima. Mientras tanto, las baterías de brecha de los sitiadores continuaban con el asedio indiferentes a lo que ocurría en el campo de batalla.

Suchet, ante la importancia del cerro en posesión de los españoles, ordenó tomarlo. La división de Harispe se posicionó, con los generales ubicados a las cabezas de las columnas. Subieron los franceses a ritmo decidido y sin disparar un solo tiro. Fue una vez en la cumbre cuando se libró un sangriento conflicto acabando a bayonetazos. El general Paris fue herido gravemente, así como 2 edecanes. El caballo de Harispe fue muerto. A pesar de esto, Harispe tomó el cerro para los franceses y los españoles retrocedieron.

Esto no influyó en el ala derecha española que comenzaba a abrazar el lado izquierdo francés acercándose a Sagunto. Por la izquierda, Villacampa también obtenía ventaja, atacando a Chlopicki y el centro español, de momento, se mantenía firme.

Suchet vio el esfuerzo de las dos alas del ejército de Blake y decidió aprovecharlo para debilitar su centro y romperlo. El mariscal ordenó al general Palombini, que se encontraba en 2.ª línea, avanzar para atacar el centro español. Los coraceros se mantenían en reserva.

El mariscal de campo Lardizábal decidió contraatacar para recuperar el cerro perdido después de que su caballería, al mando de del general Caro hubiera arrollado al 4º regimiento de húsares y capturado cañones de los franceses.

En este momento, Suchet decidió mover a los coraceros al mando del general Boussart. En el momento que se encontraba arengándoles, según escribió en sus memoria, fue herido en un hombro de un balazo.

Los franceses comenzaron a ganar posiciones. Son heridos y hechos prisioneros los generales españoles Casimiro Loy y Juan Caro, y recuperadas las piezas de artillería capturadas por los españoles.

Por la izquierda también comenzaron a cambiar las cosas. O’Donell mandó a Villacampa a reforzar a Obispo contra el francés Robert. Mandó a Miranda a salir al encuentro de Chlopicki en dirección paralela a los franceses. Esto no gustó a Miranda pues se exponía a que los franceses lo atacaran por su flanco como así fue. Fueron O’Donell y Villacampa en su ayuda sin que nada pudieran hacer.

Atacaron los franceses por el centro, rompiendo en dos al ejército español.

Chlopicki atacó la izquierda española y Harispe, viniendo desde el centro, arremetió contra la división de reserva del general Mahy que había acudido con retraso a contener la cometida de los franceses. El ala izquierda española fue vencida.

Por la derecha, Zayas se retiró cuando vio roto el centro español. Harbert tomó Puzol y los españoles abandonaron el pueblo, dejando cantidad de prisioneros tras su huida.

El resultado de la batalla fue por parte de los españoles de 1000 muertos y heridos y 4681 prisioneros, de los cuales dos eran generales. También les fueron capturados 4200 fusiles, 12 piezas de artillería y cuatro banderas.

Por los franceses sus bajas fueron de 128 muertos y 596 heridos.

Al día siguiente de la batalla, el 26 de octubre por la mañana, la artillería francesa continuó con el asedio a Sagunto y ensanchó lo suficiente la brecha para que “muchos hombres de frente” pudieran montar el asalto.

Suchet decidió aprovechar el abatimiento de los españoles tras el resultado de la batalla y escribió al gobernador de la plaza, Andriani, ofreciéndole la rendición y anunciándole la derrota de Blake y la imposibilidad de que este volviera a rescatarle. Se le mostraron las banderas capturadas, los cañones y los prisioneros.

Andriani aceptó la rendición. Se firmó a las 9 de la noche del día 26 de octubre. Con la luz de la luna comenzaron a salir los 2571 hombres que quedaban en el fuerte. Salieron por la brecha abierta los batallones formados, con la bayoneta armada y las banderas desplegadas, deponiendo las armas al pie de la brecha.

Así, tras 34 días, acabó el sitio de Sagunto y continuó la marcha de Suchet hacia Valencia, su siguiente objetivo.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 08 Feb 2016 23:41

BATALLA DE SAHAGUN

La batalla de Sahagún (el 21 de diciembre de 1808) fue un choque de caballería en el que el 15.º Regimiento ligero de Dragones (húsares) británico derrotó a dos regimientos franceses durante la Campaña de la Coruña de la Guerra de la Independencia española, uno de los cuales fue completamente desbaratado. Esta acción marcó el final del avance del ejército británico hacia el interior de España, y fue seguido por la retirada de sus fuerzas hacia la costa y posterior evacuación.

A finales de 1808, Sir John Moore estaba al frente de las tropas británicas enviadas al noroeste peninsular en apoyo de los españoles en su lucha contra la ocupación francesa. Napoleón había penetrado en España al mando de un potente ejército (la Grande Armée) con el fin de recuperar las posiciones francesas, muy deterioradas en los últimos meses del conflicto. Esto, junto con la caída de Madrid en poder de los franceses, convertía la situación del ejército británico en prácticamente insostenible.

Moore, cuyo cuartel general se asentaba en Mayorga, era consciente de la necesidad de retirarse hacia la costa, ante los acontecimientos que se avecinaban. Sin embargo, sabía que las tropas del mariscal francés Soult estaban acampadas en las cercanías del río Carrión y, en principio, desasistidas. Antes de iniciar su retirada, decidió lanzar un ataque contra Soult, para lo que envió a Lord Henry Paget contra los franceses.

En una gélida noche, Lord Henry Paget dio orden al 10.º Regimiento ligero de Dragones (Húsares) de marchar hacia Sahagún, ocupada por la caballería francesa, mientras él rodeaba la villa con el 15.º Regimiento para completar el cerco. El general John Slade se retrasó en la salida del 10.º Regimiento, lo que permitió a la caballería francesa conocer las intenciones de los ingleses y salir por el este sin ser molestados.

Al amanecer, los franceses pudieron divisar al sur al 15.º regimiento de Húsares. Formaron entonces en dos líneas; delante, el 1.er. Regimiento de Chasseurs a cheval (Cazadores a caballo) (ligero), encabezado por el coronel Tascher, pariente de la Emperatriz Josefina, y el 8.º Regimiento de Dragones detrás. Sorprendentemente, la caballería francesa recibió la carga inglesa quieta y con descargas de carabina.

El 15.º Regimiento inglés inició la carga a 400 metros de las líneas francesas. El impacto contra los Chasseurs fue terrible y el ímpetu de los ingleses reventó las filas napoleónicas. Los franceses iniciaron la desbandada hacia el este, perseguidos por el ejército británico. Muchos de ellos fueron hechos prisioneros, lo que supuso la desaparición en la práctica del regimiento de Chasseurs.

Poco después, Sir John Moore recibió noticias de que el grueso de las tropas francesas se hallaban mucho más cerca de lo que él pensaba, por lo que la acción sobre Soult fue abandonada. La acción de caballería de Sahagún marcó el punto final antes de la larga, dolorosa y desastrosa retirada hacia La Coruña. La presencia británica había servido, como era la intención de Moore, para ganar un tiempo que permitió a los españoles restablecerse y reorganizarse tras las derrotas sufridas en la primera fase de la guerra.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 08 Feb 2016 23:52

LA BATALLA DE SAN MARCIAL Y EL INCENDIO DE SAN SEBASTIAN

La batalla de San Marcial tuvo lugar el 31 de agosto de 1813. El Cuarto Ejército español (de Galicia), bajo el mando del general Freire, hizo retroceder a las tropas del mariscal Soult, que había emprendido la ofensiva contra el ejército aliado hispano-luso-británico que dirigía Arthur Wellesley, duque de Wellington.

Wellington se acercó a San Sebastián tras el triunfo aliado en la batalla de Vitoria y sitió a la ciudad, ocupada por los franceses, en julio de 1813, buscando rendir esa importante plaza fuerte. Al mismo tiempo, tras su derrota, el ejército francés se retiraba hacia el este, intentando recuperarse y cuidar los heridos de la batalla de Vitoria. San Sebastián y Pamplona se situaban a los flancos de las fuerzas de Wellington, guardando los accesos a la frontera francesa y, por tanto debían ser tomadas antes de que los aliados tratasen de internarse en territorio galo. Sin embargo, el asalto contra San Sebastián demostró que Wellington había juzgado mal la determinación de la guarnición francesa y la de su comandante, el general Rey, ya que los asaltos británicos fueron rechazados con graves pérdidas, como los 600 muertos contabilizados en el ataque del 21 de julio.3 Antes de que Wellington pudiera replantear sus acciones, tuvo noticias de que el mariscal Soult había reorganizado sus fuerzas y reaparecía desde el este, bastante antes de lo que Wellesley había creído posible, de modo que parte del ejército aliado levantó el asedio de San Sebastián para enfrentarse al mariscal francés.

Mientras Wellington encaraba a Soult en la campaña de los Pirineos, el general Graham mantenía el bloqueo de San Sebastián y se preparaba para comenzar el nuevo asedio el 26 de agosto. Para ello, se construyó una línea de fortificaciones ligeras para resguardarse contra los asaltos de Soult, a la par que se establecía una importante línea de defensa en las orillas río Bidasoa. Se acrecentó la fuerza de las divisiones anglo-portuguesas en Vera, Lesaca y sobre todo Irún, con la inclusión de fuerzas de las divisiones españolas 3.ª, 5.ª y 7.ª sobre las alturas de San Marcial, que dominaban la ciudad de Irún, así como dos brigadas de la 4.ª división en reserva (que formaban parte del Cuarto Ejército español dirigido por el general Freire).

Tras cuatro semanas de recuperación, Soult había preparado una ofensiva hacia San Sebastián, concentrando sus nueve divisiones en Ainhoa, localidad del País Vasco francés, a poca distancia de la frontera, para un ataque sobre los alrededores de San Marcial. Ni las fuerzas francesas ni las españolas tenían la moral en perfecto estado: los franceses estaban desmoralizados por las retiradas recientes; en tanto que las pobremente equipadas tropas de Freire, con dificultades de suministro, no habían disfrutado de sus raciones completas en varios días.4 Detrás de ellos, los ejércitos aliados estaban enfrascados en los terribles combates por San Sebastián, que les costarían 2.376 muertos o heridos sólo en el día 31 de agosto.5

El plan francés era sencillo. Con tres divisiones debía atacar frontalmente la comarca del Bidasoa (Irún), mientras que otras cuatro avanzaban hacia Vera de Bidasoa en un movimiento que pretendía copar a las tropas españoles de Irún y abrir el camino de Oyarzun para aliviar así la situación de la guarnición de San Sebastián.

Envueltas por la niebla matinal, siete divisiones francesas marcharon hacia el Bidasoa el 31 de agosto, vadeando el río cubiertas por el fuego de su artillería. Las posiciones aliadas en Vera e Irún se vieron sorprendidas y sobrepasadas, pero no sin antes alertar a Freire, que dirigió sus tropas formando una línea en las alturas. Las columnas imperiales perdieron su orden cuando ascendieron sobre el difícil terreno, alcanzando las líneas de Freire como una masa confusa.6 Los españoles que formaban el 4ª Ejército, o Ejército de Galicia, no satisfechos con echarlos de su tierra, habían estado persiguiéndolos por Castilla, en San Marcial les recibieron con fuego y, avanzando contra ellos a bayoneta calada, arrollaron a los hombres de Soult, empujándolos ladera abajo.

Soult recompuso las unidades a medianoche y preparó tropas de refresco para un segundo asalto sobre las colinas, pero la línea de bayonetas española se mantuvo firme frente a este asalto final, batiendo nuevamente a los franceses. Impotente ante las sucesivas retiradas de sus hombres en el río Bidasoa, Soult ordenó la retirada hacia Irún. San Sebastián cayó tras una monumental batalla ese mismo día, siendo saqueada e incendiada por los supuestos aliados anglo-portugueses, y Soult se retiró hacia suelo francés.

El Duque de Wellington contempló la batalla desde su atalaya para luego referirse en estos términos al Ejército español y sus huestes gallegas en una arenga en el Cuartel de Lesaca, un 4 de septiembre de 1813:

«Guerreros del mundo civilizado: Aprended a serlo de los individuos del Cuarto Ejército que tengo la dicha de mandar. Cada soldado de él merece con más justo motivo el bastón que empuño. Todos somos testigos de un valor desconocido hasta ahora; del terror, la muerte. La arrogancia y serenidad, de todo disponen a su antojo. Dos divisiones fueron testigos de este combate original sin ayudarles en cosa alguna y esto por disposición mía para que se llevaran una gloria que no tiene compañera. Españoles: Dedicaos a imitar a los inimitables gallegos, distinguidos sean hasta el fin de los siglos por haber llegado en su denuedo hasta donde nunca nadie llegó. Nación española premia la sangre vertida por tantos cides. Diez y ocho mil enemigos con una numerosa artillería desaparecieron como el humo para que no os ofendieran jamás».
Consecuencias

La batalla de San Marcial fue muy cruenta. Entre muertos y heridos, hubo 1.658 bajas en el ejército español. El ejército francés sufrió más aún, mientras que ingleses y portugueses apenas tuvieron bajas. Más allá de las bajas, la jornada de San Marcial supuso el final de la ocupación francesa del País Vasco y Navarra, y el fin de la única fuerza temible de Soult, que "ya nunca combatiría con la acostumbrada habilidad y celo". La victoria de San Marcial figura entre los triunfos más brillantes del ejército español en la guerra.

El mismo día 31 de Agosto se producía la toma de San Sebastián por las tropas inglesas de Wellington, tras la batalla las tropas se darían al saqueo, pillaje y violaciones, masacrando al vecindario y destruyendo por completo la actual Parte Vieja de San Sebastián, que entonces era todo el núcleo urbano, debiendo ser reconstruida posteriormente tal y como decidieron los próceres de la ciudad reunidos en el barrio de Zubieta cerca de Lasarte.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Feb 2016 20:54

SITIO DE CIUDAD RODRIGO

El sitio de Ciudad Rodrigo de 1810 fue una batalla por la conquista del municipio salmantino homónimo entre los invasores franceses y los defensores españoles. Esta batalla se encuadra dentro de la serie de batallas que se dieron durante la Guerra de la Independencia Española.

La batalla se produjo entre el 26 de abril y el 9 de julio de 1810. 65 000 franceses lucharon contra una guarnición de 5500 españoles que defendía la ciudad; los franceses estaban comandados por el mariscal de campo Michel Ney mientras los españoles eran dirigidos por el también mariscal Don Andrés Pérez de Herrasti.


El VI Cuerpo de Ney incluía la 1.ª División de Jean Marchand (6500 hombres), la 2.ª División de Julien Mermet (7400), la 3.ª División de Louis Loison (6600), la brigada de caballería ligera de Auguste Lamotte (900), la brigada de dragones montados de Charles Gardannes y 60 cañones.

Por su parte Herrasti comandaba 5500 hombres formados por 3 batallones de regulares de Ávila, Segovia, el 1.er Regimiento de Infantería de Mallorca, 375 artilleros, 60 zapadores, 3 batallones de Voluntarios de Ciudad Rodrigo y una batallón de la Guardia de la ciudad.

Los 5500 defensores españoles establecieron una defensa valiente. Sin embargo la artillería francesa pudo abrir una brecha en las murallas. Finalmente la infantería tomó la ciudad al asalto y la saqueó. Los españoles sufrieron 461 muertos y 994 heridos mientras 4000 hombres y 118 cañones fueron capturados. En las tropas francesas 180 soldados murieron y más de 1000 fueron heridos durante el sitio.

El sitio retrasó más de un mes la invasión de Portugal del mariscal francés André Masséna. La siguiente acción del ejército francés fueron el sitio de Almeida y la batalla del Côa. El segundo sitio de Ciudad Rodrigo ocurrió en enero de 1812.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Feb 2016 20:58

2º SITIO DE CIUDAD RODRIGO

El asedio de Ciudad Rodrigo de 1812, fue un asedio por la conquista de la ciudad del mismo nombre, entre franceses y aliados, este asedio se encuadra dentro de la serie de asedios que se dieron durante la Guerra de la Independencia Española. El ejercitó anglo-portugués, comandado por Arthur Wellesley, primer duque de Wellington, tomó la ciudad donde estaba la guarnición francesa bajo el mando del brigadier general Baron Barrié el 20 de enero de 1812, tras el sitio que había comenzado el 7 de enero.

Previamente, los franceses habían tomado la ciudad a las fuerzas españolas tras el primer sitio de Ciudad de Rodrigo en 1810.

Como parte de su estrategia en la Guerra de Independencia, el Mariscal Auguste Marmont ordenó enviar 10.000 hombres al mariscal Suchet para ayudarle a conquistar Valencia y 4000 como refuerzo. Cuando Wellington recibió noticias que el Ejército francés de Portugal de Marmont había enviado fuerzas al este, se fue a Ciudad Rodrigo e inició el asedio el 8 de enero.

Ciudad Rodrigo era una fortaleza de segunda clase con murallas de 10 metros de alto construidas de «mala mampostería, sin flancos, con parapetos débiles y terraplenes débiles». Una colina cercana conocida como «Gran Tesón», de una altura de 180 metros, dominaba la ciudad. Los franceses construyeron una fortaleza adicional en ese lugar. La defensa francesa, compuesta por 2.000 hombres, incluía batallones del 34º Regimiento Ligero y el 113º Regimiento de Infantería, una sección de zapadores, 167 artilleros y 153 cañones. Era demasiado débil para poder defender la fortaleza.

El 8 de enero, la División Ligera tomó el Tesón Grande y empezó a cavar posiciones para las baterías. El Convento de Santa Cruz fue conquistado el 13 de enero por la Legión alemana del Rey y una compañía del 60º. El convento de San Francisco cayó el 14 de enero. Las baterías abrieron fuego el 14 de enero, incluyendo 23 cañones de 24 libras y cuatro de 18 libras. En cinco días, pudieron abrir dos brechas en las murallas. Wellington ordenó el asalto la noche del 19 de enero.

La 3ª División del General Thomas Picton entró en la brecha más grande situada en el noroeste de la muralla cercana a la catedral, mientras que la división ligera de Robert Craufurd penetró por la brecha del norte. Durante el sitio, Craufurd fue herido muriendo días después. La Brigada Portuguesa realizaría ataques de diversión en la Puerta de San Pelayo en el este y a través del río Águeda en el sur.
Resultado

El Ejército francés de Portugal perdió sus armas de asedio, incluidos 153 cañones. Irónicamente, el mariscal francés Suchet capturó Valencia antes que los refuerzos de Marmont llegasen.

La captura de Ciudad Rodrigo abrió un pasillo en el oeste de España que permitió a Wellington proceder a la captura de Badajoz.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Feb 2016 21:01

SITIO DE TORTOSA

El sitio de Tortosa se libró durante la Guerra de la Independencia Española. Enfrentó a los ejércitos Español y Francés, con triunfo para los franceses, y supuso una victoria importante, de cara a la posterior conquista de Valencia. Tuvo lugar entre diciembre de 1810 y el 1 de enero de 1811.

El nombre de Tortose figura grabado en los muros exteriores del Arco de Triunfo de París.

Ocupada Reus (febrero de 1809), Gerona (diciembre de 1809) y Lérida (mayo de 1810).

En el momento del asedio la guarnición de Tortosa tenía entre 8000 y 9000 hombres entre tropa y voluntarios. La ciudad tenía en aquellos momentos de 10 a 12 mil habitantes.

Bloqueada la plaza desde el 4 de julio de 1810 con la aparición de la división de Laval1 en la ribera derecha del Ebro, se iniciaron los primeros enfrentamientos.

El sitio del general Louis Gabriel Suchet (1770 - 1826) empezó el 15 de diciembre de 1810. Tras intensos bombardeos la noche del 1 de enero, los franceses abrieron brechas en la muralla. Entonces la ciudad capituló y firmó la rencición delante del III Ejército napoleónico que entró victorioso el 2 de enero de 1811. Durante el periodo de enfrentamiento hubo más de un millar de muertos por contra de algunos centenares entre las tropas francesas. Se hicieron miles de prisioneros.

Meses más tarde fue el turno de la ocupación de Tarragona (28 de junio de 1811), de Sagunto (25 de octubre de 1811) y de Valencia (14 de enero de 1812).

Al comienzo de 1812 Napoleón annexó de hecho el Principado de Cataluña a Francia. El territorio de Cataluña se dividió en cuatro departamentos. Tortosa se convirtió en cabeza de distrito (Sous-Préfecture de Tortose) del Departamento de las Bocas del Ebro que tenía a Lérida como capital.

La ocupación francesa se mantuvo hasta la evacuación de la ciudad del 18 de mayo de 1814.

De aquellos hechos surgieron héroes3 y relatos populares como el Milagro de la Bomba de la Real Capilla de la Virgen de la Cinta (Catedral de Tortosa; 30-12-1810).

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Feb 2016 21:27

BATALLA DE TALAVERA

La batalla de Talavera tuvo lugar en las inmediaciones de Talavera de la Reina (Toledo, España) el 28 de julio de 1809 y enfrentó a los ejércitos aliados (Reino Unido y España) contra los ejércitos napoleónicos de Francia.

Una vez expulsado el ejército de Soult de Portugal, Wellesley (futuro duque de Wellington) acude a petición de la Junta de Defensa española para colaborar en la lucha contra las tropas napoleónicas, concretamente para ayudar a vencer al ejército del mariscal Victor, concentrado en la ciudad de Mérida.

La reunión de Wellesley con el General Cuesta para establecer un plan común de acción no sale todo lo bien que ambos hubieran deseado, ya que entre ellos surgen numerosas disputas y desacuerdos en la forma de llevar a cabo los movimientos.

Mientras tanto, Victor traslada a sus hombres hacia Talavera, donde el rey José Bonaparte, al mando de la mayor parte del ejército de Madrid se dirige en su auxilio y a quienes se une también el general Sebastiani que observaba los movimientos del español Venegas por La Mancha.

Pese a todo, Wellesley y Cuesta logran alcanzar un mínimo acuerdo y el 20 de julio juntan sus ejércitos en Oropesa, a unos 40 km al oeste de Talavera de la Reina.

El día 27 de julio, el ejército aliado ya estaba posicionado unos kilómetros al oeste del río Alberche. Las tropas francesas al mando de Victor, sin esperar la llegada de José Bonaparte y Sebastiani, atravesaron el río Alberche a mediodía de ese mismo día 27 de julio, pillando desprevenida a una brigada inglesa con quienes se encontraba el propio Wellesley, en posición avanzada de observación. Éste estuvo a punto de ser hecho prisionero, salvándose en última instancia al poder subir a un caballo y huir a galope tras sus líneas.

En preparación del ataque inminente, el ejército aliado toma posiciones entre el Tajo y el Cerro de Medellín, situándose esa noche los españoles a la derecha junto a la ciudad de Talavera, formando tres líneas y convirtiéndose en la parte más fuerte de la línea defensiva, y los ingleses a la izquierda, ocupando el cerro y situando en el centro de las líneas un refugio artillado.

Justo en frente del cerro de Medellín se encuentra el cerro del Cascajal, que pronto se convertirá en el centro de la posición francesa, y separando ambas alturas se extiende un amplio valle de más de un kilómetro de anchura con un pequeño riachuelo, llamado arroyo de la Portiña, discurriendo por él.

Envalentonado por este primer escarceo y sin importarle lo avanzado de la noche, a las 22:00 horas Victor lanza la división Ruffin al ataque contra las posiciones del Cerro de Medellín. El asalto por las empinadas pendientes se hace a bayoneta calada contra la defensa dirigida por Hill, dominando la posición y expulsando a los ingleses de la altura. Rehechas las líneas inglesas, contraatacan de nuevo el cerro, reconquistándolo a los franceses.

Por parte francesa, el rey José Bonaparte y el general Jourdan preferían esperar la llegada de los refuerzos solicitados a Soult, quien se encuentra en camino desde Salamanca, pero instados por el general Victor comenzaron el ataque. El asalto por sorpresa de los franceses se inició de madrugada sobre las posiciones inglesas situadas en el Cerro de Medellín, quienes aguantaron los ataques tras haber reforzado su flanco izquierdo con la caballería española del duque de Alburquerque y la 5.ª división española de Bassecourt.

Visto el escaso éxito del ataque, José Bonaparte se reúne con Victor, Sebastiani y Jourdan para decidir si retirarse o continuar. Tras una larga deliberación y después de saber que Soult no llegaría a Plasencia hasta primeros de agosto y que además Venegas avanzaba hacia Toledo y Aranjuez con el ejército de La Mancha, se opta por seguir el criterio de Victor y continuar la batalla.

Mientras tanto, Wellesley aprovecha este descanso para reforzar sus posiciones y pedir al general Cuesta cuatro piezas de artillería de mayor calibre que las suyas para sustituir algunas pérdidas en la anterior refriega.

Hacia mediodía Jourdan ordenó bombardear el cerro con los cañones que se encontraban en la cercana colina del Cascajal, pero el pequeño calibre de éstos logró hacer poco daño en las filas inglesas. Es entonces cuando se ordena el ataque simultáneo de la infantería francesa contra las posiciones defendidas por los británicos. Tras una agotadora lucha, sostenido fundamentalmente por el regimiento n.º 45 de Infantería al mando de William Guard, sobre las 17 horas el ejército francés es repelido de sus posiciones dejando tras sí numerosas bajas (7000 en el bando francés, más de 5000 en el inglés y 1200 en el español).

Durante el resto de la tarde, y ante la tranquilidad de la situación, el ejército aliado se dedica a restablecer sus líneas y prepararse para pasar la noche y continuar batalla al día siguiente. Al amanecer del 29 de julio, los aliados observan sorprendidos que el ejército francés se ha retirado dejando a los aliados solos en el campo de batalla.

A pesar de la victoria y desoyendo la opinión de Cuesta de atacar a los franceses replegados ahora en Cazalegas, Wellesley, en vista de la inminente llegada de Soult con su ejército y temeroso de verse cortado de su base de operaciones en Portugal, decide una rápida retirada por Extremadura hacia la frontera, encargando a las tropas españolas la protección de su retaguardia y dejando abandonada la ciudad el 4 de agosto.

El 8 de agosto, el ejército de Soult se encontraría con el español, que cubría la retaguardia de Wellesley, en la batalla de Puente del Arzobispo. Por los méritos de la batalla Wellesley recibiría los títulos de Vizconde de Wellington y Vizconde de Talavera de la Reina. Por su parte, la Junta Central de Defensa concedió a Cuesta la gran cruz de la Orden de Carlos III.

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