HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 28 Jun 2015 00:58

D. RAFAEL DE LA IGLESIA DARRAC Teniente de Navío de la Armada Española



Vino al mundo en la ciudad de Cádiz, el 27 de noviembre de 1783, siendo sus padres don Francisco de la Iglesia y Berón, y doña María Antonia Darracq y Jepson.

Sentó plaza de Guardiamarina por Carta-Orden el 14 de julio de 1800, en la compañía del Departamento de Cádiz.

Al aprobar los exámenes de la teórica se le ordenó embarcar en el navío Santísima Trinidad, por lo que participó a su bordo en el fatídico combate de Trafalgar que tuvo lugar el día veintiuno de octubre del año de 1805, contra la escuadra británica del almirante Nelson.

Fue tan espectacular su actividad, que su batería se renovó por tres veces de artilleros por quedar sucesivamente sin ellos, llegando él a mandar la maniobra para apuntar los cañones, lo que aún llamó más atención de sus superiores, ya que la mayor parte de sus disparos daban inexorablemente en el blanco, demostrando que con a penas veinte años, mantenía una frialdad, serenidad é impavidez, que en nada le estorbaba el ver caer a los compañeros, lo que no era nada lógico en persona tan joven y tan poco acostumbrada al combate, marcando así desde el principio una gran diferencia con el resto.
.
Rendido el buque, fue abordado por una dotación de presa británica que al principio lo tuvo bien, pero al desatarse el temporal las cosas empezaron a ir muy mal, a bordo quedaban pocos españoles en condiciones de ayudarles y aún estaban sobre la cubierta los trescientos cadáveres de los muertos en el combate, por esta razón al pedir ayuda los británicos a los apresados, estos se negaron aduciendo que en poco les podían servir, al estar a punto de irse a pique el navío, habiendo abandonado los aprehensores el buque la Iglesia se agarró a un cable, deslizándose por él hasta el agua donde le prestaron auxilio, abordando medio desnudo un bote con el que alcanzaron tierra.

De aquí pasaron a presentarse con los apresados británicos, porque se habían vuelto las tornas, siendo conducidos al Arsenal de Cádiz, donde quedaron con licencia los españoles para recuperarse de lo sufrido, pasando él a su casa natal a restablecerse.

Se le pierde la pista y nos lo encontramos en la ciudad de Barinas en Costa-Firme, el día uno de junio del año de 1813, formando parte del jurado en el Consejo de Guerra que se mando formar al Alférez Antonio Nicolás Briceño.

Siendo destinado posteriormente al apostadero de Puerto Cabello, donde estaba al mando el brigadier Ceballos, quién le eligió para formar parte de las unidades de Infantería con el grado de cuartel-maestre, formando el primer ejército que se organizó en aquella costa. Al poco tiempo Ceballos fue llamado a la Península ocupando su puesto Cajigal, quien ya lo conocía y lo mantuvo en su puesto, añadiéndole el de ayudante secretario.

En el año de 1815 mandó una campaña contra los insurrectos entre los días catorce de abril al veintidós de junio. En uno de los enfrentamientos fue muerto su caballo y tuvo que caminar por tierras que no eran ni conocidas, hasta que consiguió en compañía de unos pocos regresar. Al llegar había sido reemplazado Cajigal, pero su sucesor lo volvió a confirmar en su puesto.

Permaneció en el cargo, hasta que por Real Órden fue designado como capitán del puerto de Puerto Cabello, pero poco le duró el descanso, porque el general al mando de la armada en aquellas aguas recibió la orden de bloquear la isla Margarita, por lo que reemplazó al que estaba al mando de ellas y designó a la Iglesia, entregándole el mando del bergantín Intrépido.

Para ser lo más imparciales posible, pasamos a transcribir la Gaceta de Madrid del día 1º de abril de 1817, donde a su vez se transcribieron los partes oficiales que conciernen plenamente a don Rafael de la Iglesia y que el lector juzgue.

<< El Comandante General de las fuerzas marítimas en la Costa Firme, D. Pascual Enrile, ha dirigido con fecha de 17 de septiembre último, desde el cuartel general de Santa Fé, al Sr. Secretario de Estado y del despacho universal de Marina, el oficio siguiente:

Aunque no he tenido parte alguno sobre las consecuencias de la mar de la costa de Venezuela, no admite duda que el sedicioso Bolivar se estrelló contra las bayonetas de S. M. y ha tenido que desaparecer del mar, huyendo de la escuadrilla que se formó en aquellos mares, debida á la actividad infatigable del teniente de navío D. Manuel de Cañas y del alférez de fragata D. Juan Gavasso, secundados por las medidas enérgicas del interino Capitán General el Brigadier D. Salvador Moxó, que con asombro de todos ha encontrado buques, hombres, pertrechos y dinero, donde menos había esperanza, y de este modo ha resarcido la falta de concurrencia de los buques que desde Febrero se estaban aprontando en Cartagena (de Indias).

La Armada ha perdido dos oficiales que han probado cuán justa era la opinión que se tenía de ellos: son el teniente de navío D. Rafael de la Iglesia, Comandante del bergantín Intrépido y el alférez de fragata D. Mateo Ocampo, Comandante de la goleta Rita.

Siete goletas de mucha fuerza, al mando del Almirante Brion, los atacaron. El combate fué obstinado y sangriento y sólo el número pudo triunfar. Ambos Comandantes perecieron en él y la Iglesia defendió varios abordajes. Elevo con mucho placer el conocimiento de S. M. estas bizarras acciones, pues aunque sucumbieron los valerosos que pelearon, sus nombres merecen un lugar muy distinguido entre los de aquellos que han seguido el sendero de la gloria, y recomiendo sus familias á la piedad y munificencia del Rey >>

<< Posteriormente ha recibido dicho Sr. Secretario del Despacho el Boletín del Ejército Espediccionario, num. 36, del 14 del propio mes, del cual resulta que hallándose D. Rafael de la Iglesia y don Mateo Ocampo, al N. de la isla Margarita con el bergantín Intrepido y la goleta Rita de su mando, fueron atacados por todas las de los sediciosos, emprendiéndose un combate tan obstinado, que la historia presenta pocas veces otro igual, principalmente con el Intrépido, que después de tres horas en que le batian tres buques enemigos de mayor fuerza, cuando estaba ya desarbolado, habían sido rechazados abordajes, perdido las dos terceras partes de la tripulación y su cubierta llena de cadáveres propios y enemigos; un tercero é irresistible hizo que se tirasen al agua muchos de los que quedaron vivos, y que muriese el valientísimo la Iglesia de dos balazos en la cabeza, prefiriendo perecer en la demanda á caer en las manos de tan infames asesinos; el buque fué tomado en un estado inservible, sin encontrarse á su bordo más que unos pocos marineros gravemente heridos; y la Rita, muerto su Comandante desde el principio de la acción, tuvo que rendirse á la fuerza triple que asimismo la atacaba >>

Por su parte en la Gaceta de Caracas del miércoles 10 de julio de 1816, se dice:

<< ¡Ah¡ ¡qué valor tan acreditado y tan heróicamente sostenido! ¡qué serenidad! aquella serenidad que no debe borrarse jamás de la memoria de los enemigos, aquello de familiarízarse con las balas y mirar su tremendo impulso á sangre fria, prohibir á sus subalternos que aun bajasen sus cabezas al oir inmediato el silbo horrible precursor de la muerte, como del memorable Churruca dijo su orador.

La muerte más bien pudo sacarle el alma, que arrancarle un suspiro, y ella cortó su vida y nuestras más lisongeras esperanzas, fundadas en el espíritu marcial, con que á toda hora lo inflamaba por la gloria de su patria, objeto preferente de su anhelo, y su pérdida por prematura aumenta nuestro desconsuelo >> (1)

El combate tuvo lugar y por lo tanto su fallecimiento el día treinta de abril del año de 1816.

Lo bien cierto, es que sus enemigos transportaron su cadáver, le tributaron honores y unas exequias que sin ninguna duda merecía, pero el ser reconocido por ellos aún reafirma más el valor demostrado y narrado en los partes, siendo enterrado con guardia de honor incluida. Es muy posiblemente que este detalle sea el único efectuado de esta naturaleza, que tubo lugar en aquella triste guerra de Independencia de nuestros anteriores Virreinatos.

Su familia al conocer la noticia, también realizo los consiguientes actos sacramentales en su honor, en la parroquia castrense de la ciudad de Cádiz.

Enterado don Fernando VII de esta demostración de patriotismo, llevando al límite de entregar antes la vida que abandonar la causa de su Rey, éste ordenó que se le pusiera el nombre a un bergantín uniendo a los dos protagonistas del combate, siendo llamado: Intrépido la Iglesia.

Por la falta de sus restos mortales, la Armada para perpetuidad de su gesta, colocó una lápida en el Panteón de Marinos Ilustres en la que se encuentra la siguiente descripción:

A la memoria
del Teniente de Navío
D. Rafael de la Iglesia
Muerto gloriosamente en el bergantín de su mando <<Intrepido>>
en Costa Firme en un abordaje sostenido contra varios
corsarios insurgente el 30 de abril de 1816

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Aquí la más principal
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y el modo cómo ha de ser
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 28 Jun 2015 23:12

D. JOSE MARIA LAZAGA Y RUIZ Alferez de Navío de la Real Armada Española

José María Lazaga y Ruiz fue un militar y marino español nacido en San Fernando (Cádiz), en 1896 y fallecido en Melilla en 1921.

Alférez de Marina, destinado en el cañonero Laya, tomó parte en la campaña de Melilla de 1921, llevando a cabo la evacuación de la posición avanzada de Sidi-Dris muy acosada por las fuerzas rifeñas. Lazaga mandaba los botes del Laya que recogían personal y pertrechos en la costa, y, al regresar el último bote, recibió una descarga de artillería enemiga, muriendo cuatro días después, a causa de las heridas en el Hospital Militar de Melilla.

Sus restos, reposan en el Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando (Cádiz).

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 28 Jun 2015 23:39

D. SANTIAGO DE LINIERS Y BREMONT

Santiago Antonio María de Liniers y Bremond (en francés: Jacques de Liniers, Niort, Francia, 25 de julio de 1753 – Cabeza de Tigre, cercanías de Cruz Alta, Intendencia de Córdoba, Virreinato de la Plata, 26 de agosto de 1810) fue un noble y militar de origen francés, caballero de la Orden de San Juan y de Montesa que se desempeñó como funcionario de la Corona de España y que por su destacada actuación en las dos fallidas Invasiones Inglesas, fue nombrado virrey del Río de la Plata entre 1807 y 1809, y en este último año, fue favorecido por Real Cédula con el título de conde de Buenos Aires. Fue el penúltimo virrey del Virreinato del Río de la Plata

Del escarmiento del Inglés memoria,
y de Liniers en Buenos Aires gloria
Dístico escrito al pie de las banderas británicas conservadas en el convento de Santo Domingo en Buenos Aires

Santiago José María de Liniers había nacido el 25 de julio de 1753 en la ciudad de Niort, de la antigua provincia de Poitou, en el occidente central del Reino de Francia, siendo hijo de Jacques Joseph Louis de Liniers (n. 9 de diciembre de 1723) —o bien castellanizado como Santiago José Luis de Liniers— caballero de San Luis, conde de Liniers y señor de Grand-Breuil, La Vallée, Cran y Chaban de la Poussardière, y desde 1758, subrigadier de la marina de Francia, hijo a su vez del señor de Saint-Pompain, Joseph de Liniers, y de Marie Avice. Su madre era Henriette Thérèse de Brémond d'Ars —o bien, Enriqueta Teresa de Bremond— una hermana del marqués de Bremond e hija del señor de Vernoux, Jacques de Brémond d'Ars, y de Suzanne Marguerite Aymer.

Por lo tanto su familia pertenecía a la antigua nobleza francesa del Poitou, con una gran tradición católica y militar, que se quedaron al margen de la Ilustración de París.

Entrando en la adolescencia, Santiago José de Liniers se vio beneficiado por el tercer Pacto de Familia de 1761, que permitió a los franceses participar en las empresas militares de España, en igualdad de derechos y obligaciones que los españoles. Ingresó en la escuela militar de la Orden de San Juan, donde después de tres años egresó, en 1768, con la cruz de caballero de Malta. Luego, en las siguientes décadas, se trasformaría también en capitán de navío de la Real Armada Española, Comandante General de Armas de Buenos Aires, virrey del Río de la Plata y ya en 1807, caballero de la Orden de Montesa.

En Francia llegó a subteniente de caballería en el regimiento de Royal-Piémont. Permaneció durante seis años en la guarnición, sin esperanza de ascenso. Golpeada por la guerra de los Siete Años, Francia se encontraba ya en paz, y el ministro Turgot —nombrado por el joven rey Luis XVI— redujo el presupuesto del ejército, dejando pocas oportunidades para los jóvenes oficiales como Liniers. Por ello terminó por solicitar la baja en 1774.

Al año siguiente se trasladó a Cádiz para ingresar en la armada española, siendo destinado como oficial en mayo de 1775 al puerto de Cartagena, en donde integró la flota de Pedro González Castejón, con cuarenta y seis buques, bajo las órdenes del general irlandés Alejandro O'Reilly, quien le asignó el navío «San José» como edecán del príncipe Camilo de Rohan.

La escuadra zarpó de Cartagena con el objetivo de lanzar una expedición contra Argel, lugar al que atacaron sin éxito a comienzos de julio. En cuanto regresó a la península, ingresó en la «Real Compañía de Caballeros Guardias Marinas», en noviembre del citado año.

En marzo de 1776, con el rango de Alférez de Fragata, participó del patrullaje naval por el Mediterráneo, y a finales del mismo año, zarpó de Cádiz con destino a Sudamérica.

El 3 de noviembre de 1776, desde Cádiz se embarcó hacia el flamante Virreinato del Río de la Plata, integrando una escuadra bajo las órdenes de Pedro de Ceballos, y de esta forma participó en la ocupación de la isla de Santa Catarina el 22 de febrero de 1777 —pero abandonada el 1 de octubre— y en el ataque a Colonia del Sacramento el 22 de mayo del citado año que se lograría conservar definitivamente, bajo la soberanía española.

Entre 1779 y 1781 fue oficial del navío «San Vicente», perteneciente a la escuadra franco-hispana que luchó contra la flota inglesa. Por su acción en el sitio de Mahón y en la conquista de Menorca, fue ascendido a teniente de navío. Luego actuó en el sitio de Gibraltar y por su acción en la toma de un corsario inglés, fue ascendido a capitán de fragata.

Hacia 1782 en Málaga, se unió en matrimonio con Juana Úrsula de Menvielle (m. 24 de marzo de 1790), con quien tuvo un único hijo. Éste fue Luis de Liniers y Menvielle (Málaga, 1783 - San Fernando, 21 de febrero de 1816), conde de Liniers desde 1809 —título francés que heredó de su tío residente en Buenos Aires— y el de conde de Buenos Aires, heredado de su padre en 1810 que en anuencia con España, lo transformó en conde de La Lealtad. Casado el 2 de marzo de 1815 con Rita Martínez de Junquera y Vélez de Guevara, con quien tuvo un hijo, que le sobrevivió, pero que falleció al poco tiempo, llamado Santiago de Liniers y Martínez Junquera, siendo el III conde de La Lealtad.

En 1788 fue enviado nuevamente al Río de la Plata para organizar una flotilla de cañoneras, llevando en este viaje a su hijo Luis y a su primera esposa. Pero al fallecer su cónyuge, Liniers contrajo nuevo enlace pero esta vez en Buenos Aires, el 3 de agosto de 1791, con María Martina de Sarratea y Altolaguirre (Buenos Aires, 20 de febrero de 1772 - delta del Parana, 27 de abril de 1805) quien de su padre —el vasco-español Martín Simón de Sarratea e Idígoras5 (Oñate de Guipúzcoa, 1743 - Buenos Aires, 1811)6 casado desde el 11 de febrero de 1767 con Tomasa Altolaguirre Pando (n. 20 de diciembre de 1749), padres también de Juana y Manuel de Sarratea, entre otros— había recibido en usufructo la casona paterna en el barrio de la Bajada de los Dominicos, construida en 1788. De este segundo enlace tuvo ocho hijos

Años después, Liniers dirigió la fortificación de Montevideo y en 1796 obtuvo el grado de capitán de navío como jefe de la escuadrilla española.

Como integrante del Consejo de Guerra de Oficiales Graduados fue citado a fin de juzgar al teniente de infantería Félix Gómez, quien estaba acusado de abandono de su puesto fronterizo durante la guerra con Portugal, siendo jefe de San Gabriel de Batoví —villa fundada el 2 de noviembre de 1800, en el lugar de la guardia precedente, por el español Félix de Azara— porque el 29 de junio de 1801 las tropas portuguesas al mando del coronel Patrício Corrêia da Câmara, primer vizconde de Pelotas, destruyeran la población y cuyos habitantes fueran trasladados a 6 km al este, en donde consideraban que era territorio brasileño. Liniers debía presentarse el día 18 de enero pero tuvo que postergar su viaje al ser llamado por el virrey el día 15 del corriente.

Juró en Buenos Aires el 1 de noviembre de 1802 como gobernador de las Misiones Guaraníes, cargo que el virrey Joaquín del Pino y Rozas lo había asignado y ocuparía el puesto el día 5 del citado año.13 Allí realizó un importante estudio político y científico de la zona.

En 1804 fue nombrado por el virrey Rafael de Sobremonte jefe de la estación naval de Buenos Aires, pero pronto sería trasladado a la Ensenada de Barragán. Se sentía desplazado por otros oficiales españoles, pues creía tener méritos para un destino mejor. Luego de dos años de gestión en el nordeste rioplatense debía volver a la capital virreinal.

Durante el viaje en sumaca desde Candelaria (Misiones) a Buenos Aires, el 27 de abril de 1805 y pasando por el delta del río Paraná, falleció su segunda esposa María Martina al dar a luz a María Dolores, tal vez por contraer una infección posparto, producto de una epidemia que contagiara también su pequeña hija Francisca, de dos años de edad.

Al morir Martina de Sarratea, pasaría el usufructo de la Casona de Sarratea por disposición del testamento de su padre, a su hermana Juana de Sarratea y Altolaguirre (n. 1782) —aunque Santiago residiera en ella hasta 1809— a quien años después, en 1811, se le haría efectiva la herencia por fallecimiento de su padre, casándose en 1813 con el futuro coronel de artillería Ángel Augusto de Monasterio "el Arquímides de la Revolución de Mayo".

El hermano mayor de Liniers, su homónimo en el primer nombre Santiago Luis Enrique, quien ostentara el título francés de conde de Liniers, participó en una conjuración con los ingleses para independizar el Virreinato del Río de la Plata, causándole problemas hasta su muerte en 1809, sucediéndole en el título nobiliario francés, su sobrino Luis de Liniers y Menvielle.

Estando en la Ensenada de Barragán se produjo en 1806 la primera Invasión Inglesa, comandada por el comodoro Home Popham. Liniers vio pasar los buques y dio aviso al virrey Rafael de Sobremonte pero no recibió orden de atacar, sino de regresar a Buenos Aires. Frente al hecho consumado de la toma de Buenos Aires por parte de los británicos el 27 de junio y la huida a Córdoba del virrey, consiguió permiso del gobernador británico para visitar la capital.

Allí se puso en contacto con los grupos que organizaba Martín de Álzaga para intentar la expulsión de los ingleses, viajando luego a Montevideo, donde su gobernador, Pascual Ruiz Huidobro, lo proveyó de hombres, armas y municiones, además de una escuadrilla de botes.

En Montevideo, la noticia de la caída de Buenos Aires en manos de los ingleses produjo una gran preocupación, ya que era previsible que el objetivo final de los ingleses era apoderarse de toda la rica región del Plata.

Pascual Ruiz Huidobro no era partidario de enviar una expedición a reconquistar Buenos Aires, dado que en esos momentos solamente contaba con una dotación militar de alrededor de quinientos hombres. Sin embargo, los habitantes de Montevideo, de los campos y poblados pusieron a disposición del Cabildo y del Gobernador el ofrecimiento de contribuir con hombres y recursos a reclutar un ejército, para desalojar a los ingleses de Buenos Aires antes de que les llegaran refuerzos.

En sesión que se realizó en el Cabildo de Montevideo el 18 de julio de 1806, se resolvió declarar que el abandono de su puesto por el Virrey Sobremonte, y el juramento de sujeción a los ingleses del Cabildo de Buenos Aires, colocaba al Gobernador de Montevideo como la máxima autoridad delegada del Rey de España en esta parte del continente; y en consecuencia, que éste debía emplear esa autoridad para desalojar a los invasores de Buenos Aires y así preservar a la ciudad de Montevideo.

Así se reclutó en pocos días un ejército de 1.600 hombres, encuadrados en las unidades militares con asiento regular en la ciudad. Ocurrió, entretanto, que los barcos de la escuadra inglesa aparecieron frente a Montevideo, creando una importante amenaza para su seguridad. De modo que el Gobernador decidió permanecer al frente de las defensas; y encomendó el mando de la fuerza expedicionaria que se dirigiría a Buenos Aires, a Liniers.

Llegó a la Colonia del Sacramento y allí lo esperaba una escuadrilla reunida por el capitán de fragata Juan Gutiérrez de la Concha dejando el suelo oriental el 3 de agosto.

Como Popham vigilaba las costas y el río de la Plata, las fuerzas de reconquista lideradas por Liniers esperaron que se precipitara cierta tormenta conocida en la región como sudestada: un temporal que dura días y que produce un intenso oleaje. Mientras se desarrollaba la sudestada, cruzaron el río sin ser vistos, a metros de los buques ingleses y llegaron al Tigre a principios de agosto.

Al desembarcar, se encontró con la desagradable sorpresa de que los ingleses habían logrado desbaratar un contingente de fuerzas leales, que supuestamente debían unírsele.

El 12 de agosto de 1806 inició la Reconquista de Buenos Aires. Atacó la ciudad, venció a los ingleses y obligó a su gobernador, William Carr Beresford a rendirse.17 Los rioplatenses se apoderaron de 26 cañones y de las banderas del regimiento 71. Estas insignias británicas fueron expuestas en la iglesia de Santo Domingo de Buenos Aires con la inscripción:

Del escarmiento del inglés, memoria, y de Liniers en Buenos Aires, gloria.

Por su parte el Rey de España, concedió a la ciudad de Montevideo el mérito de la acción cumplida, y emitió una Real Cédula concediéndole el título de “Muy Fiel y Reconquistadora“ y admitiendo que en el escudo de la ciudad se incorporaran las banderas de los vencidos, junto con otros ornatos alusivos.

El Virreinato del Río de la Plata en 1783 (creado en 1776, luego de ser separado del Virreinato del Perú), adjudicándole las islas luso-africanas Fernando Poo y Annobón desde 1778 hasta 1782, reducciones chaqueñas del Bermejo (hasta 1793), la Intendencia de Puno (hasta 1796), Corregimiento de Arica (hasta 1784), Misiones Orientales (hasta 1801), litoral del Pacífico (hasta 1803, en que volvió al Virreinato del Perú, y desde 1813 - 1826, año que pasó a Bolivia), desierto y Puna de Atacama (ambos hasta 1826), Patagonia oriental (en forma efectiva sólo en la costa atlántica desde 1779) e islas Malvinas. La Capitanía General de Chile, era una dependencia autónoma del Virreinato del Perú desde 1733 hasta el 15 de mayo de 1798.

Luego de la reconquista de Buenos Aires, Liniers fue considerado como un héroe por la población del Virreinato del Río de la Plata. Un cabildo abierto reemplazó a Sobremonte por Liniers como gobernador militar, y de hecho comenzó a administrar también en lo civil. El virrey, que no había sido depuesto, pasó a la Banda Oriental.

Sobremonte hizo una tentativa de refugiarse en Montevideo, pretendiendo asumir el mando de su defensa frente a la amenaza persistente de la flota de guerra inglesa fondeada frente a la ciudad; pero también el Cabildo de Montevideo rehusó admitir su autoridad, comisionando una delegación para lograr que saliera de la ciudad.

Liniers envió a los prisioneros al interior, pero se conmovió de los lamentos de Beresford y firmó una capitulación honrosa con el jefe vencido, antedatada al 12 de agosto, decisión que generó rechazo generalizado, pero que hizo que Beresford exigiera su liberación. Liniers cometió adicionalmente la imprudencia de dejar al inglés en Luján, de donde lo fueron a rescatar dos traidores que lo llevaron a la flota de Popham.

El gobierno de Liniers se dedicó casi exclusivamente a organizar tropas para resistir el inevitable contraataque inglés, ya que Beresford había pedido refuerzos. Se organizaron una decena de regimientos, reunidos por lugar de origen, entre los que se destacaban el compuesto por nativos de Buenos Aires, conocido como Patricios y el compuesto por nativos de las provincias del noroeste, conocido como Arribeños. En total, se formó un ejército de casi 8.000 hombres.

En 1807 se produjo un nuevo ataque inglés que inició la segunda Invasión Inglesa al Río de la Plata. Más razonablemente que el año anterior, los ingleses atacaron primero Montevideo, donde el virrey fracasó en repelerlos. En un acto inédito, el cabildo de Buenos Aires eligió a Liniers como virrey provisorio del Río de la Plata y depuso a Sobremonte, representante del mismo Rey. El acto encontró sus fundamentos en la epiqueya, principio jurídico de aplicación obligatoria.

En julio desembarcaron más de 10 000 soldados ingleses en Quilmes y avanzaron sobre Buenos Aires. Liniers colocó una defensa sobre el Riachuelo, en una posición muy mala, pero los ingleses creyeron que era una trampa y lo esquivaron. El virrey se trasladó con parte de sus fuerzas a los Corrales de Miserere, donde fue fácilmente derrotado por la vanguardia del general inglés John Whitelocke el 2 de julio en el Combate de Miserere. Liniers ofreció capitular, pero la ciudad, dirigida por Martín de Álzaga, se negó y decidió resistir. Inesperadamente, Whitelocke le dio tres días de tranquilidad y se pudo organizar la resistencia. Liniers logró entrar en la capital y apoyó a Álzaga.

El ataque inglés del 5 de julio fue descoordinado, en columnas separadas y con orden de no disparar antes de llegar a la plaza central. En esas condiciones, no tuvieron ninguna posibilidad y fueron abatidos en pocas horas.

Liniers exigió la rendición de los ingleses y Álzaga lo forzó a agregar la obligación de devolver también Montevideo. Se alcanzaron todos los objetivos exitosamente.

Al año siguiente, el rey confirmó el nombramiento de Liniers como virrey. Pero se lo acusó luego de nepotismo, cohecho y peculado, y la clase alta se mostró escandalizada por su romance con una mauriciana de origen francés de apellido Perichon y apodada La Perichona.

En agosto de 1808 recibió la visita de un enviado de Napoleón Bonaparte, el Marqués de Sassenay, que pretendía que el Virreinato reconociera a José Bonaparte como rey de España; Liniers lo recibió en público y rechazó todos los pedidos, pero días más tarde lo volvió a recibir en privado, lo que encendió los rumores de traición en su contra. A continuación, lanzó una proclama incitando al Virreinato a permanecer neutral en la guerra de independencia española que acababa de estallar.

El general Francisco Javier de Elío, gobernador de Montevideo, aprovechó esta serie de errores políticos para sublevar Montevideo, que el 7 de septiembre de 1808 convocó un cabildo abierto, y el día 20 creó una Junta de Gobierno, que —si bien no anunciaba la independencia— expresaba el derecho de cada ciudad a gobernarse por sí misma. Liniers no se atrevió a aplastar esa rebelión. En aquella ciudad la población gritaba frases como:

¡Hágase cabildo! ¡Muera Liniers! ¡Abajo el traidor! ¡Viva Elio!

En Buenos Aires mucha gente estaba en contra de su gobierno, entre ellos el cabildo y Martín de Álzaga, que se manifestaron por la creación de una junta similar a la de España. La invasión de Napoleón Bonaparte a la metrópli lo convirtió en sospechoso de simpatizar con los enemigos de España, por ser francés: ¡Abajo el francés Liniers! era la principal manifestación de los juntistas.

Liniers sólo contaba con el apoyo de los regimientos de milicias de Buenos Aires, por lo que dio la primera prioridad a pagar sus sueldos con puntualidad. El 1 de enero de 1809 estalló la llamada asonada de Álzaga: el alcalde Martín de Álzaga y los miembros del Cabildo pretendieron deponer a Liniers, que accedió a presentar su renuncia, creyendo que el movimiento contaba con apoyo popular. Pero la intervención de Cornelio Saavedra —comandante de los Patricios— lo hizo cambiar de idea: varios de los regimientos españoles que habían apoyado el alzamiento fueron disueltos, y Álzaga fue desterrado a Carmen de Patagones.

Mientras se desarrollaban en la capital virreinal estos sucesos, el 11 de febrero de 1809 por Real Cédula se creó a favor de Santiago de Liniers el título de nobleza por su exitosa defensa de estas tierras del rey de España frente a los dos frustrados intententos llevados a cabo en las dos Invasiones Inglesas al Río de la Plata.

Deseando la Junta Suprema Gubernativa del Reino premiar debidamente los sobresalientes méritos que ha contraído el mariscal de campo don Santiago Liniers, mientras ha estado en Buenos Aires de Virrey y Capitán General, se ha servido concederle, en nombre del Rey nuestro señor don Fernando VII, la gracia de título de Castilla, libre de lanzas para sus hijos, herederos y sucesiones.

El título nobiliario de conde de Buenos Aires fue elegido por el francés Liniers a favor de su patria adoptiva. El cabildo de Buenos Aires se opuso, manifestando que tal título ofendía los privilegios de la ciudad.

La Junta Suprema gubernativa de España é Indias, en nombre del Rey nuestro Señor Don Fernando VII, por un efecto de su soberana clemencia, se ha dignado conferirme la gracia de título de Castilla libre de lanzas y medias anatas para mí, mis hijos, herederos y sucesores, y cien mil reales de vellon de pension anual sobre las Cajas Reales de esta capital, ínterin se me asignan tierras en estos países que produzcan igual renta.

Y siendo ésta la recompensa mas lisonjera que yo podia esperar de un Gobierno justo y paternal, no puede mi gratitud dejar de comunicarlo á V. S., con la advertencia de que por decreto de este día he tomado el título de Conde de Buenos Aires, en tanto S. M. no se digne resolver otra cosa.
Dios guarde á usted muchos años.—Buenos Aires 15 de mayo de 1809.
Santiago Liniers. Señor...
Circular del Virrey, avisando el título que se le ha concedido, y el que él ha tomado.

Sin embargo, su denominación duró muy poco tiempo, ya que el Condado de Buenos Aires fue reemplazado por el Condado de la Lealtad. Ello se debió, en parte, a la protesta que efectuó el propio cabildo de Buenos Aires.

Pero los sucesos en la península modificaron la realidad. Estando prisionero el rey Fernando VII, las sospechas sobre Liniers aumentaron, por lo que el gobierno de España, representado por la Junta Suprema Central nombró en reemplazo de Liniers a Baltasar Hidalgo de Cisneros. Cuando éste llegó al Río de la Plata, en julio de 1809, algunos exaltados porteños pidieron a Liniers que se resistiera a entregar el mando, a lo que éste se negó.

El virrey Cisneros ordenó, el 14 de agosto de 1809, su traslado a Mendoza hasta tanto pudiera realizar el viaje que planeaba a España. Pero Linires compró y se instaló en una antigua estancia de los jesuitas en Alta Gracia, Intendencia de Córdoba del Tucumán.

En 1810, cuando ya estaba preparado para regresar a España, llegó a Córdoba la noticia de la Revolución de Mayo.

Instigado por su amigo y gobernador de la Intendencia de Córdoba del Tucumán, Juan Gutiérrez de la Concha, Liniers se unió al grupo que pretendía oponerse a la Primera Junta surgida de la Revolución de Mayo. El 15 de mayo, en una reunión entre el gobernador, el obispo Rodrigo de Orellana y el coronel Santiago Allende, entre otros, le informó a Liniers de los hechos ocurridos en Buenos Aires, a lo cual este comentó:

... será necesario considerar como rebeldes a los causantes de tanta inquietud. Como militar estoy pronto a cumplir con mi deber. Y me ofrezco desde ya a organizar las fuerzas necesarias.

y agregó:

”... la conducta de los de Buenos Aires con la Madre Patria, en la que se halla debido el atroz usurpador Bonaparte, es igual a la de un hijo que viendo a su padre enfermo, pero de un mal del que probablemente se salvaría, lo asesina en la cama para heredarlo.”

Mientras algunos de sus conocidos independentistas de Buenos Aires lo exhortaban a que se sumara al movimiento, el mismo Cisneros lo instó a oponerse a la Junta revolucionaria. Los preparativos de la contrarrevolución en Córdoba llegaron a verse muy avanzados, alcanzando a reunir 1.500 hombres. Pero cuando el 21 de julio llegó a la jurisdicción de Córdoba la Primera expedición auxiliadora al Alto Perú del revolucionario Francisco Ortiz de Ocampo, sus soldados desertaron en masa sumándose a la revolución. Los líderes contrarrevolucionarios huyeron hacia el norte pero fueron alcanzados por las avanzadas del ejército patriota comandadas por Antonio González Balcarce. El ayudante de campo José María Urien fue quien capturó a Liniers en la estancia de Piedritas, cerca de Chañar, el 6 de agosto. El día 7 fue capturado Orellana por el alférez Rojas, a ocho leguas de donde se halló a Liniers, ambos fueron maltratados por los soldados.

Ya el 28 de julio la Junta había decidido el fusilamiento de los cabecillas; sólo Manuel Alberti, por ser sacerdote, se abstuvo de firmar la orden.

Los sagrados derechos del Rey y de la Patria han armado el brazo de la justicia y esta Junta ha fulminado sentencia contra los conspiradores de Córdoba, acusados por la notoriedad de sus delitos y condenados por el voto general de todos los buenos. La Junta manda, que sean arcabuceados don Santiago Liniers, don Juan Gutiérrez de la Concha, el obispo de Córdoba, don Victorino Rodríguez, el coronel Allende y el oficial Real don Joaquín Moreno. En el momento que todos o cada uno de ellos sean pillados, sean cueles fuesen las circunstancias se ejecutará esta resolución, sin dar lugar a minutos, que proporcionasen ruegos y relaciones capaces de comprometer el cumplimiento de esta Orden y el honor de Vuestra Señoría.

Sin embargo, Ocampo no cumplió con la orden de ejecución, ya que había sido compañero de armas de Liniers durante las Invasiones Inglesas. El Cabildo de Córdoba, ya en mano de los revolucionarios, decidió entonces enviar a los presos a Buenos Aires. Los miembros de la Junta se sorprendieron, ya que significaba regresarlo a la ciudad que lo tenía por un héroe, lo que podía suponer un gran peligro. Juan José Castelli salió a su encuentro con orden terminante de fusilarlos:

Vaya usted —le dijo Mariano Moreno a Castelli— y espero que no incursione en la misma debilidad que nuestro general (Ocampo)... iré yo mismo si fuese necesario..."

El 26 de agosto, en el Monte de los Papagayos, cercano a la posta de Cabeza de Tigre, cerca de la actual Los Surgentes en el sudeste de Córdoba, Liniers fue fusilado junto con los demás jefes de la resistencia: Juan Gutiérrez de la Concha, brigadier de la Armada; Victorino Rodríguez, asesor; Santiago Allende, coronel de milicia, y Joaquín Moreno, oficial real. Sólo salvó su vida el obispo Orellana debido a su estado sacerdotal. El pelotón que arcabuceó a los contrarrevolucionarios fue dirigido por el coronel Domingo French.

El 15 de diciembre del mismo año, en Potosí, Castelli ordenaría la ejecución junto del coronel Vicente Nieto, el capitán de fragata José de Córdoba y Rojas y Francisco de Paula Sanz, gobernador de Potosí.

A raíz de este fusilamiento, Luis, el hijo de Liniers, repudió el título de conde de Buenos Aires que fue trocado —con anuencia de la monarquía española— por el de "conde de la Lealtad" (a los reyes españoles).

Después de haber hecho fusilar a Liniers y sus compañeros, Castelli ordenó enterrar los cadáveres en una zanja al costado de la cercana iglesia de Cruz Alta.

En 1861, el presidente de la Confederación Argentina, Santiago Derqui, quien era deudo de uno de los ajusticiados, designó una comisión para localizar los restos de los arcabuceados.

El comandante militar de Cruz Alta, Reyes Araya, manifestó que Pascual Almirón, su suegro de 72 años, había sido testigo de la inhumación de los restos por haber sido conductor de diligencias entre Cabeza de Tigre y Cruz Alta y que había ido en un potrillo rosillo al entierro de los maturrangos. Los cadáveres, que se encontraban semidesnudos y con los ojos picoteados por los caranchos, fueron conducidos unos sobre otros en una carretilla de cincha. Si bien no recordaba exactamente el lugar donde habían sido enterrados sino en forma aproximada, sí se acordaba que dado que la fosa no podía contener en sus superficie los cinco cadáveres y sí solo tres, dos de ellos se ubicaron traversalmente sin que conocíera a ninguno de ellos.

Con estos precisos datos aportados por Amirón se iniciaron las excavaciones en rumbos diversos hasta que se hallaron los restos tal como había sido efectuado su relato. En la fosa había diez suelas entre botas y zapatos y dos botones, de los cuales -en uno de ellos- surgía en forma ostentosa una corona real en relieve. Las cenizas fueron puestas en una urna de caoba y conducidas a la la Iglesia Matriz de Rosario.

Luego las cenizas fueran remitidas a la ciudad de Paraná. El 17 de abril del mismo año llegaron confundidas en una urna y se les efectuaron las exequias. Los dos hijos menores de Liniers, que residían en España, agradecieron "tan insigne acto de justicia, de magnanimidad y sana política".

En junio de 1862, el cónsul español en Rosario expresó en una nota al Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, el brigadier general Bartolomé Mitre, la satisfacción de Su Majestad por "el homenaje tributado al valor y a la lealtad de los que sellaron con su sangre los juramentos que habían prestado al trono y a la patria" y además pedía que "se pusiesen a disposición del consulado de Rosario los expresados restos mortales para trasladarlos a la Península".

El gobierno argentino accedió a la solicitud en el mes de julio. La hija mayor de Liniers se quejó a Mitre y exigió que los restos permanecieran en el país y fueran inhumados en la bóveda que la familia tenía en el Cementerio de la Recoleta. Pero no logró convencerlo y tanto los restos de Liniers como de Gutiérrez de la Concha fueron llevados a España, donde se los recibió con honores militares y fueron sepultados en Cádiz, en el Panteón de Marinos Ilustres.20 En Italia se construyó el mausoleo que llegó a Cádiz en abril de 1864, culminándose las obras de adecuación del Panteón en 1867.

La República Argentina donó una placa de bronce, ubicada en el mausoleo, que contiene la frase final del libro Santiago de Liniers, Conde Buenos Aires, de Paul Groussac:

Los últimos héroes de la Patria vieja fueron las primeras víctimas de la Patria nueva. Homenaje de la Marina de Guerra Argentina. Agosto de 1960.

La vida de Liniers fue representada en forma novelada en el libro El último virrey, escrito por Horacio Salduna, en 1987. El nombre del libro se debe a que, si bien Liniers no fue en los hechos el último virrey en los dominios españoles de América, sí fue el último nombrado por un rey español y no por una de las Juntas surgidas en España tras la invasión napoleónica.

La película argentina Cabeza de Tigre, 2001 trata de la última etapa de la vida de Liniers.
Homenajes en su memoria

En honor de Santiago de Liniers, llevan su nombre un barrio de la ciudad de Buenos Aires y una localidad de la provincia de Misiones.

En la nomenclatura de 1808 de las calles de Buenos Aires en la que se designaron con los nombres de los héroes de las jornadas de las Invasiones Inglesas, las hoy calles Reconquista y Defensa fueron nombradas Liniers, denominación que perduró hasta 1822.21 En la actualidad lleva su nombre una calle que recorre los barrios de Almagro y Boedo. También hay calles dedicadas a Liniers en otras localidades.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 29 Jun 2015 00:17

D. MIGUEL LOBO Y MALAGAMBA Capitán General de Cartagena

Miguel Lobo y Malagamba (San Fernando (Cádiz) 1821 - † París, 1876) fue un marino español. Era hijo del capitán Manuel Lobo, Caballero de Alcántara, y de Juana Malagamba.

Miguel Lobo inició su carrera en la Armada española en 1834, siendo su primer cometido el de guardiamarina en el departamento de Cádiz. Los años posteriores los pasó navegando por todos los mares a la vez que ascendía. Al mando de las fuerzas de Marina, estuvo durante la Guerra de África en 1860 en la Batalla de Los Castillejos, por cuya actuación en el desembarco se le concedió el grado de Coronel del Ejército de Tierra.

Tomó parte en la Guerra Hispano-Sudamericana en 1866 como Mayor General de la escuadra del Almirante Méndez Núñez, tomando el mando de la misma cuando éste fue herido en el Combate de El Callao.

Durante la insurrección cantonal de la Península en 1873, Lobo fue ascendido a contraalmirante con el objetivo de bloquear el puerto de Cartagena, en manos de los sublevados. Al mando de las fragatas Almansa, Vitoria y Zaragoza, además del vapor Colón, consiguió vencer a la escuadra cantonal en el Combate naval de Portmán, aunque posteriormente los buques rebeldes lograron poner en fuga su flota y romper el bloqueo naval. En 1874, una vez dominada la insurrección, fue nombrado Capitán General del Departamento de Cartagena.

En el año de 1876, el gran marino se vio azotado por una grave enfermedad mental, por lo que fue llevado a París, donde los adelantos médicos eran mayores, pero poco se pudo hacer, y en esa ciudad murió el 5 de abril del mismo año.

En el Ayuntamiento de San Fernando se conserva su biblioteca personal

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 29 Jun 2015 00:50

D. ALEJANDRO MALASPINA Brigadier de la Real Armada Española
Alessandro Malaspina, conocido en España como Alejandro Malaspina (Mulazzo, 5 de noviembre de 1754 - Pontremoli, 9 de abril de 1809) fue un noble y marino italiano al servicio de España, brigadier de la Real Armada, célebre por protagonizar uno de los grandes viajes científicos de la era ilustrada, la llamada Expedición Malaspina (1788-94). Tras conspirar para derribar a Godoy, cayó en desgracia, lo que llevó al olvido de sus grandes logros.

Alejandro Malaspina nació en Mulazzo, actual Italia, entonces parte del Gran Ducado de Toscana. Sus padres fueron el marqués Carlo Morelo y Caterina Meli Lupi di Soragna. De 1762 a 1765 él y su familia vivieron en Palermo, bajo la protección de su tío, el virrey de Sicilia Giovanni Fogliani d'Aragona. De 1765 a 1773 estudió en el Colegio Clementino en Roma, aceptando en 1773 ingresar en la Orden de Malta. Vivió en Malta un año, donde aprendió rudimentos de navegación en la flota de la Orden. En 1774 ingresó en la Marina Real española. El 18 de noviembre de ese año recibió el grado de guardiamarina.
Al servicio de España

Durante los años 1775 y 1776 tomó parte en varias acciones armadas en el norte de África (una de ellas, en enero de 1775, una expedición en auxilio de Melilla, asediada por partidas de piratas berberiscos). De 1777 a 1779, a bordo de la fragata Astrea, participó en un viaje a las Filipinas (ida y vuelta rodeando el Cabo de Buena Esperanza). Durante el mismo fue ascendido a teniente de fragata (1778). Tomó parte en varias acciones contra los británicos en 1780, tras lo cual fue ascendido a teniente de navío.

En 1782 fue denunciado ante la Inquisición como hereje, pero no fue encarcelado ni juzgado. Ese año tomó parte en el Gran Asedio a Gibraltar.

Durante 1783 y 1784, como segundo del comandante de la fragata Nuestra Señora de la Asunción, llevó a cabo un segundo viaje a las Filipinas. De septiembre de 1786 a mayo de 1788, al mando de la fragata Astrea, hizo un tercer viaje a las Filipinas, comisionado por la Real Compañía de Filipinas. Esta vez se trataba de una vuelta al mundo.

En septiembre de 1788, junto con su colega José de Bustamante y Guerra, propone al gobierno español organizar una expedición político-científica con el fin de visitar las posesiones españolas en América y Asia. Este viaje se conocería como expedición Malaspina. La expedición zarpó de Cádiz el 30 de julio de 1789.

A su regreso a España (21 de septiembre de 1794), Malaspina presentó un informe, Viaje político-científico alrededor del mundo, que incluía un informe político confidencial, con observaciones críticas de carácter político acerca de las instituciones coloniales españolas y favorable a la concesión de una amplia autonomía a las colonias españolas americanas y del Pacífico dentro de una confederación de estados relacionados mediante el comercio.

En septiembre de 1795, envió al gobierno español sus escritos, pero este juzgó poco oportuna su publicación en la situación política por entonces existente. Desencantado, Malaspina tomó parte en una conspiración para derribar a Manuel Godoy, lo que condujo a su arresto el 23 de noviembre. Tras un juicio dudoso, el 20 de abril de 1796 fue condenado a diez años de prisión en el castillo de San Antón de La Coruña. Durante su encarcelamiento, Malaspina escribió ensayos sobre estética, economía y literatura.

No llegó a cumplir la totalidad de la condena, pues a finales de 1802 fue puesto en libertad debido a las presiones de Napoleón (a instancias de Francesco Melzi d'Eril) y deportado a Italia. Malaspina partió para su localidad natal a través de Génova, asentándose finalmente en Pontremoli, a 10 km de Mulazzo, entonces parte del reino de Etruria. Allí se involucró en la política local. En 1804 se desplazó a Milán, capital de la República Italiana. En diciembre de ese año, el gobierno de la república le encargó la organización de la cuarentena entre la república y el reino de Etruria durante una epidemia de fiebre amarilla en Livorno. En 1805 fue nombrado miembro del Consejo de Estado del napoleónico Reino de Italia (en el que se había transformado la República Italiana). En diciembre de 1806, se desplazó a la corte del reino de Etruria en Florencia, siendo admitido en la Sociedad Colombina.

Alejandro Malaspina murió en Pontremoli en 1809 de un infarto.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 29 Jun 2015 00:53

D. JOSE MALCAMPO Y MONGE

José Malcampo y Monge (San Fernando, 1828 - Sanlúcar de Barrameda, 23 de mayo de 1880), marqués de San Rafael, fue un marino español, presidente del Consejo de Ministros durante el Reinado de Amadeo I. Le fueron concedidos los títulos nobiliarios de conde de Joló y vizconde de Mindanao.

Nació en San Fernando.2 Participó en la Revolución de 1868. Fue presidente del Consejo de Estado, gobernador y capitán general de Filipinas y senador3 por la provincia de Cádiz. Falleció el 23 de mayo de 1880 en Sanlúcar de Barrameda.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 29 Jun 2015 01:05

D. CIPRIANO MAULEON GODOY Teniente de Fragata de la Real Armada EspañolaTeniente de fragata de la Real Armada Española.

Entró en la Armada como meritorio de pilotos el 3 de diciembre de 1783, pasó el examen de acceso y el mismo día embarcó en el navío Rayo, transportando tropas a diferentes puertos del Mediterráneo, regresando a la bahía de Cádiz.

Al fondear recibió la orden del 15 de agosto de 1785 de trasbordar al navío Astuto, zarpando junto a la fragata Santa Tecla y la urca Regla, transportó al regimiento de infantería Princesa con rumbo a Cartagena de Indias, encontrándose aquí le llego la noticia fechada el 10 de diciembre siguiente siendo ascendido a tercer piloto.

De Cartagena de Indias pasó a la Habana, recibiendo la orden de trasbordar a la fragata Liebre, zarpando con rumbo a Veracruz donde embarcó caudales para desembarcarlos en la Habana, donde a su vez embarcaron situado para transportarlo a San Juan de Puerto Rico y Santo Domingo, regresando a la Habana, recibiendo la orden de trasbordar a la fragata Matilde, realizando la misma derrota, regresando de nuevo a la Habana.
.
Recibió la orden del 10 de diciembre de 1787 de trasbordar a la balandra San Miguel, zarpando en comisión de cruzar sobre la costa de los Mosquitos y Omoa, en uno de sus regresos a la Habana se le ordenó trasbordar a la goleta San Bruno, realizando la misma comisión anterior hasta el 28 de abril de 1792.

En este día recibió la orden de trasbordar a la fragata Ceres, permaneciendo hasta el 15 de agosto siguiente trasbordando al bergantín Princesa, zarpando con situado a la isla de Trinidad de Barlovento regresando a la Habana, donde se le dió la orden del 25 de noviembre siguiente de trasbordar al navío Pelayo, zarpando rumbo a la bahía de Cádiz, donde fondeó el 12 de mayo de 1793.

En 28 de octubre de 1793 fue ascendido a segundo piloto, el día 30 continuo se le dio la orden de embarcar en el navío San Isidro, permaneciendo hasta el 30 de diciembre de 1794.

Desembarcó por haberse recibido la Real orden del 20 de septiembre próximo pasado, por ser nombrado maestro de fortificación y dibujo en la Compañía de Guardiamarinas de Cádiz, transmitiendo además sus conocimientos como profesor de aritmética, geometría y maniobra.

El 21 de mayo de 1797 pasó al cuerpo de ingenieros de marina, con el grado de alférez de fragata graduado.

Producido el alzamiento nacional el 2 de mayo de 1808, entre los días 9 al 14 de junio siguiente participó con la batería emplazada en la Casería de Ocio, en la rendición de la escuadra francesa del almirante Rosilly, siendo los restos del combate de Trafalgar, sirvió después a las órdenes de don Francisco Prat en las obras de la población de San Carlos, permaneciendo en ellas hasta el 10 de diciembre siguiente, por pasar a Sevilla e incorporarse a los batallones de Marina en organización.

Por Real orden del 23 de febrero de 1809 obtuvo en efectividad el grado de alférez de fragata y ayudante de ingenieros, estando a las órdenes del jefe de escuadra don José Serrano Valdenebro, comandante del cantón de Santa Olalla y proyectando las fortificaciones que en él se hicieron, levantando después partidas de escopeteros patriotas.

Poco después al pasar el general Serrano a las órdenes del duque de Alburquerque, jefe del ejército de Extremadura, se incorporó con él, siendo nombrado ayudante del Duque, realizó la campaña de Extremadura, tomando parte en la famosa retirada a la Isla de León, siendo ascendido por sus acciones al grado de alférez de navío e ingeniero extraordinario por Real orden del 24 de junio del año 1809.

El 6 de febrero de 1810 se presentó en el Departamento de Cádiz, pasando destinado en el mismo día a las baterías del Arsenal de La Carraca, permaneció en ellas hasta el 12 de septiembre siguiente por ser nombrado ayudante de campo de Serrano Valdenebro, comandante general de las fuerzas estacionadas en la serranía de Ronda.

El 16 de noviembre siguiente sostuvo un duro combate contra los franceses, por encontrarse transportando el tren de artillería a la población de Ronda para instalarla por ser un punto de obligado paso para los napoleónicos, no solo defendió los cañones con gran valor a pesar de ser mayor el número de enemigos, sino que les obligó a replegarse, logrando llegar con su piezas y reforzar la plaza.

Entre el 4 y el 8 de diciembre participó en la sierra de Juan Santa en el combate que tuvo lugar, logrando parar a los enemigos, a los pocos días estaba defendiendo el pueblo de Igualejas, el 9 de marzo de 1811 participó en el ataque sobre Estepona, poco después en el de las lomas de Cantarranas, el 27 siguiente en el frente de la provincia de Cáceres, continuando los combates en la sierra de Loberia, en las cercanías de Pueblo de Gausín, el 17 de mayo continuo en la villa de Zahara, y el 5 de junio seguido al mando de varias partidas, hizo frente al ataque de toda la guarnición francesa de Ronda, consiguiendo rechazarlos y obligándoles a regresar a sus líneas de partida.

El 24 de mayo de 1811 fue ascendido al grado de teniente de fragata continuando su campaña en tierra, hasta recibir la orden de embarcar en la fragata Sabina en el puerto de Algeciras, de la que desembarcó el 17 de agosto siguiente en la bahía de Cádiz, recibiendo la Real orden del 19 de octubre de permanecer en el Departamento, pero destinado a servicios de mar.

Por ello se le otorgó el mando del cañonero nº 24, entregando su mando el 17 de noviembre siguiente, regresando al 4º ejército al ser reclamado por su jefe el general don Francisco Ballesteros, permaneció un tiempo por ser destinado posteriormente al Apostadero de Algeciras, siendo nombrado comandante del mismo cañonero anterior, después se le dio el mando del místico Bruno, a continuación el de la goleta Julia y más tarde el de la barca Golondrina, con todos ellos estuvo siempre prestando apoyo a las tropas del ejército, participando en varias acciones de guerra.

El 1 de mayo de 1813, se le otorgó el mando de una barca particular armada por nombre la Golondrina, (todo lo que flotaba y pudiera llevar un cañón era bueno para combatir), poco después se le otorgó el mando del falucho número 41, unos meses más tarde el místico Bruno, y más tarde el cañonero nº 1, con todos ellos realizó las mismas comisiones de apoyo a las tropas de tierra, así como buscar lugares apropiados para el desembarco de tropas o molestar a la artillería enemiga, para no darle descanso y menos aún confianza, permaneció en estas acciones hasta el 18 de enero de 1813, pues este día embarcó en la urca Astrea para ser transportado a la bahía de Cádiz, desembarcando el 21 de febrero continuo.

Por todos estos méritos y acciones, emanó una Real orden del 4 de mayo siguiente, pasando destinado al Cuerpo General de la Real Armada y el de Ingenieros, con el grado que ya poseía de teniente de fragata.

El 7 de febrero de 1814 se le otorgó el mando de la goleta-correo la Galatea, del porte de un cañón giratorio de á 12 libras, cuatro carronadas y dos obuses de á 4, con ochenta hombres de dotación, zarpando el 18 de septiembre siguiente con su carga habitual con rumbo a la Habana y Veracruz.

El 11 de noviembre siguiente estando a la vista de Matanzas, tuvo un durísimo combate con la goleta insurgente de Cartagena de Indias, la Superior, del porte de un cañón giratorio de á 18 libras y 12 carronadas de á 12, con ciento cincuenta hombres de dotación, ésta se acercó a él llevando izada la bandera de los Estados Unidos de Norteamérica.

La goleta insurgente abrió fuego al mismo tiempo que enarbolaba su autentico pabellón a tope de palo, indicando no habría cuartel, ante esto la Galatea, abrió fuego pero era tan corta la distancia que lo efectuó al mismo tiempo la artillería y la fusilería, causándose mutuamente muchas bajas y destrozos, pero las sufridas era vitales pues fueron a dar en el velamen, restándole velocidad y poder de maniobra, permitiendo a la enemiga abordarla con ochenta hombres, pero ya se llevaban siete muertos y diecinueve heridos, por ello el mismo comandante se puso al frente de sus hombres, siendo herido por seis golpes de sable en la cara y cabeza, y un balazo en el costado izquierdo dejándolo mal herido, fue relevado por el segundo, pero habiendo dado su palabra toda la dotación ninguno quiso arriar el pabellón español, actitud que enfureció tanto a los enemigos que al contador de la goleta don Antonio Duarte después de rendido se le disparó para herirle. Al final fueron nueve los muertos y veintiocho los heridos, entre estos el comandante, el segundo, el contramaestre y el oficial contador del Ministerio.

Como es preceptivo Mauleón tuvo que pasar un consejo de guerra de Generales, siendo el veredicto, absuelto de toda culpa, pero por estar complacido S. M. por su extraordinario comportamiento le distinguió a él y toda su dotación concediéndole la Cruz de la Marina de Diadema Real.

Por Real orden del 11 de abril de 1815 se le otorgó el mando de la goleta Galga, con el buque de su mando más el falucho San Fernando y la goleta Barbarita, navegaban por el canal de Bahama a finales del mes de abril de 1816 dando escolta a un convoy con tropas y pertrechos de guerra con destino a San Agustín de la Florida, cumplida la comisión se hicieron a la vela por el Canal Viejo de Bahama, cuando divisaron una división de corsarios insurgentes compuesta por seis buques todos de mayor porte, no siendo posible entablar combate por la gran diferencia de número y poder, dio la orden a sus buques de cazar el viento y huir, pero el falucho mucho más lento fue capturado por los más rápidos de los enemigos, mientras la Galga se dirigió a los arrecifes de cabo Savidal, donde embarrancó y después de salvar todo lo posible le dio fuego, una vez en tierra por ella llegaron a la Habana.

El 8 de septiembre siguiente paso por el consejo de guerra de Generales, pero el resultado fue el mismo que el anterior, absuelto con todos los pronunciamientos favorables a su conducta.

Por Real orden del 4 de octubre de 1817, se le otorgó el mando del bergantín Consulado, del porte de 14 cañones realizando varios cruceros por todo el seno mejicano y Antillas.

Se encontraba en el puerto de Veracruz, cuando por haberse recibido noticias de la presencia de buques corsarios en aguas de Tabasco y la Laguna, el virrey le dió la orden de zarpar y confirmarla, se hizo a la vela el 17 de diciembre de 1819, llegando en su crucero hasta Campeche sin avistar enemigos contra quienes combatir, estando de regreso se percató que pronto iba a saltar el viento de Norte, un temible viento por su dureza en esa zona, dando inmediatamente la orden de forzar de vela para poder entrar en Veracruz antes de que se declarara con toda su virulencia el temporal.

A pesar de la corta distancia que le separaba del puerto de destino, sobre la una de la madrugada del 31 de diciembre, al doblar la punta del Soldado, por ello a solo unas brazas de poder fondear algo protegido, sopló de pronto el viento, se lanzaron las anclas, cortaron los palos, pero nada pudo impedir fuera estrellado el casco contra el bajo de los Hornos, desapareciendo en pocos minutos, a pesar de ser vistos desde el castillo de San Juan de Ulúa, pero sin poder hacer nada por la gran fuerza de los vientos y la mar.

Al amanecer solo se vieron algunos trozos de madera y los cadáveres del comandante más treinta hombres de su dotación, unos veinte aún agarrados a las rocas pudieron ser rescatados desde la orilla sobre las ocho de la mañana cuando el viento comenzó a calmar.

Para hacernos una idea de lo que ocurrió esa noche, al mismo tiempo que el bergantín Consulado hizo unas salvas para avisar de su segura perdida, dentro del puerto otros cuatro mercantes estaban en su misma situación, al bergantín Voluntario le garraron sus anclas, yéndose a estrellar contra la goleta Guía, por el impacto ésta con su quilla cortó sus propios cables, siendo arrastrada sin remedio contra el bajo del Pastelillo donde se perdió, a su vez el bergantín fue arrastrado varando en la zapata del castillo, con grandes averías y embarcando gran cantidad de agua, los bergantines Saeta y Vengador, más la goleta Belona, estaban amarrados al resguardo del baluarte de San Crispín, golpeándose entre ellos causándose graves averías.

Se formó el Consejo de Guerra, en él se llegó al dictamen que todos los comandante habían cumplido con las normas, pero añadiendo los expertos de la zona que era imposible se sostuvieran con esa fuerza de viento con indiferencia de los cables que se hubieran utilizado, pues nunca habían visto tal temporal en su vida.

De los dos buques perdidos, el bergantín Consulado y la goleta Guía, no se sabe el número exacto de víctimas, basándose en lo que se pudo recoger de listas y a base de memoria de compañeros, se calculó fueron entorno a los ciento veinte, de todos estos solo aparecieron los treinta y un cadáveres en la playa, más los veinte supervivientes a los que ni siquiera se les llamó al Consejo de Guerra, los cuerpo de los recuperados fueron enterrados en la iglesia de la Boca del Río.

Falleció en la mar el 30 de diciembre de 1819. No sabemos la edad que tenía pero sí llevaba treinta y seis años al servicio de España y por no ser hijodalgo, solo llegó al grado de teniente de fragata, a pesar de tener más millas navegadas que muchos otros compañeros con grados superiores en la Real Armada.

En el Panteón de Marinos Ilustres se instaló una lápida que dice:

A la memoria
del Teniente de fragata
Don Cipriano Mauleón
Muerto en el naufragio del bergantín «Consulado»
de su mando en los bajos de Hornos a la entrada
del puerto de Veracruz 30 de diciembre de 1819

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 29 Jun 2015 23:34

D. IGNACIO MARIA MENDIZABAL VILDOSOLA

Nació en San Sebastián, de Guipúzcoa, por los años de 1727. Hijo de D. José de Mendizábal y D.ª Agustina Brígida de Vildósola. Empezó á servir en la Armada el I I de Julio de 1741, sentando plaza de Guardia marina en la compañía del Departamento de Cádiz.

Fué promovido á alférez de fragata en 20 de Noviembre del 49; á alférez de navío en 28 de Octubre del 51; á teniente de fragata el 1.º de Diciembre del 52; á teniente de navío el 19 de Agosto del 56; á teniente de navío y capitán de batallón de marina en I.º de Mayo del 63; á capitán de fragata en 6 de Agosto del 64, y á capitán de navío el 21 de Abril del 74.

Concluidos sus estudios en la Academia con gran aprovechamiento, pasó por tierra á Cartagena el año 1744, para embarcar en la Escuadra del mando del marqués de la Victoria, siendo destinado seguidamente al navío Santa Isabel, del mando de D. Ignacio Danteville, con el cual hizo una salida á corso, y ascendido dicho comandante á jefe de la Escuadra, quedó mandando una división de navíos, arbolando su insignia en el mismo buque y bajo las órdenes del capitán de navío D. Juan Hordán, que ya había ascendido en el mando, practicando otras dos salidas con el mismo objeto.

Á fines del referido año 44, transbordó al navío Real Felipe, de la insignia del marqués de la Victoria, en cuyo buque permaneció hasta el año 47, bajo el mando de los capitanes de navío D. Carlos de Casanova y D. Isidoro García del Postigo, que restituyó por tierra á Cádiz, pasando á servir á la compañía de Guardias marinas con agregación á los batallones de marina de Cádiz, para servir de ayudante.

En 6 de Marzo del 48, embarcó en el navío Soberbio,su comandante D. Juan Garbant, haciéndose á la mar seguidamente con la Escuadra del mando del general D. Francisco Liaño y Arjona, para escoltar un convoy hasta posponerlo de las islas Canarias, y á su vuelta á Cádiz, el 8 de Abril siguiente, quedó desembarcado.

Promovido a oficial pasó a servir á los batallones de marina, de los que fué habilitado. En 1751, embarcó en la fragata Jason, su comandante D. Juan de Echevarría, en la que pasó á Buenos Aires, en cuyas provincias estuvo empleado en la Comisión de límites de las posesiones americanas de España y Portugal ocho años, pasando allí las mayores fatigas y trabajos en aquella penosa comisión. En Agosto del 60, fué comisionado para llevar á la Corte pliegos y efectos del
comisario de la referida Comisión y al efecto se embarcó para Europa y haciendo las precisas escalas en los puertos de Río Janeiro, Isla de San Miguel de las Azores y Lisboa, entregó los pliegos en la Corte el mes de Abril del 61. Usó de Real licencia para San Sebastián y á su terminación fué destinado al Departamento de Ferrol á fines del mismo año.

En Ferrol el año 62, fué destinado al navío Príncipe, uno de los de la Escuadra mandada por el teniente general conde de Vega Florida, con cuyo buque, á las órdenes del capitán de fragata D. Martín de Lastania, hizo varias salidas que repitió con los navíos Brillante y Gallardo, que sucesivamente mandó Lastania.

Nombrado capitán de la primera compañía del primer batallón de marina en 12 de Junio del 63, embarcó con ella en el navío Príncipe, que también mandaba D. Martín de Lastania. Dió la vela para Cádiz, siguió para las islas Canarias, regresó á Cádiz y después á Ferrol, quedando desembarcado á fines del año 63, que siguió mandando su compañía. El año 64, por el mes de Mayo, embarcó en el navío Guerrero,que lo mandaba D. José de San Vicente, en el cual llegó á Cádiz, en cuyo Departamento quedó desembarcado con su compañia que pertenecía al batallón de aquel Departamento; embarcando el 26 de Abril del 65 en el navío Terrible, su comandante D. Francisco Garganta, hizo varias salidas al corso hasta fines de Noviembre del mismo año, que desembarcó con su compañía para prestar sus servicios con ella en el Departamento de Cádiz. En 29 de Junio del 66, fué destinado al navío Princesa, su comandante D. Miguel Clarebont, con cuyo buque corsó sobre Cabo San Vicente hasta fines de aquel año.

Con motivo de su ascenso a capitán de fragata, fué destinado al Departamento de Ferrol, en el que prestó sus servicios hasta Abril del 69, que, embarcando de segundo comandante en el navío San Julián, del mando de D. Joaquín Gutiérrez, salió de Ferrol, fondeó en Cádiz, desempeñó una comisión en Santa Cruz de Tenerife, y á fines del año regresó á Ferrol, quedando desembarcado.

Al año siguiente fué destinado al navío «Santo Domingo» del mando de D. Juan Antonio Cordero, con el cual salió el 21 de Julio en conserva de los nombrados Santísima Trinidad y
Guerrero, bajo la insignia del jefe de Escuadra D. Pedro de Castejón, por cuya disposición, después de practicadas las pruebas comparativas de los citados buques, siguió para Cádiz en el Santo Domingo,
y á su llegada a esta bahía, dió la vela convoyando á varias embarcaciones que hacían viaje á América, y dejándolos franqueados de las Canarias, volvió á Cádiz.

En Diciembre del 70, tomó posesión de la fragata Palos, cuyo mando le había sido confiado para hacer viaje redondo á Manila. Alistó su buque y dió la vela el 18 de Marzo del 71, fondeando en Cádiz de vuelta de tan penoso viaje, sin particular novedad que los contratiempos propios de una navegación larga y poco experimentada hasta entonces, el 17 de Julio de 1712. Hecha la descarga pasó al Arsenal de la Carraca, donde quedó desarmada á fines de aquel año, y por este motivo cesó en el mando, pasando á Ferrol á principios del 72, embarcado de transporte en el navío San Joaquín.

El año 74 le fué conferido el mando de la fragata Magdalena, con la cual salió para Cádiz en conserva de los navíos San Jenaro y Santo Domingo, y de aquella bahía con los mismos buques y el navío Rafael, todos bajo el mando del jefe de la Escuadra D. Pedro de Castejón, siguió á Cartagena de Levante, de donde regresó con tropas de transporte á las órdenes del brigadier D. Miguel Gastón, que mandaba los citados navíos y después siguió para Ferrol, donde desembarcó.

El año 76, le fué conferido el mando del navío San Lorenzo, que se encontraba en Ferrol, confiándole su habilitación y armamento. En Octubre del mismo año, dió la vela en conserva del
Galicia para Cádiz, y el 1.º de Noviembre siguiente, salió á desempeñar una comisión particular, y cumplida, volvió á Cádiz el 17 de Diciembre sucesivo.

El 4 de Abril del 77, volvió á salir con destino reservado, y el mesde Junio siguiente entró en el puerto de la Habana, donde quedó incorporado á la Escuadra del mando del general D. Juan Bautista Bonet.

El 28 de Enero del 78, dió la vela en unión de los buques de la Escuadra del mando del mencionado general, navíos Tapamimo, Angel de la Guarda, San Joaquín, San Gabriel, San Ramón y las fragatas Santa Cecilia y Santa Bárbara, y habiendo encontrado en la Sonda de la Tortuga á la flota del cargo de jefe de Escuadra D. Antonio de Ulloa, fué escoltada hasta el puerto de la Habana. Con el navío San Lorenzo, de su mando, siguió en refuerzo de los buques que convoyaban á la mencionada flota, fondeando con ella en Cádiz, quedando en dicha bahía agregado á la Escuadra del mando del teniente general D. Luis de Córdoba. Luego pasó á mandar el navío Santo Domingo el año 79, con cuyo buque formaba parte de la división de navío que mandaba el general D. Juan de Lángara, con la cual estuvo cruzando sobre el Cabo de Santa María. Murió gloriosamente en el combate que el 16 de Enero del 80 sostuvo dicha división contra triplicadas fuerza; inglesas del almirante Rodney, en el que voló el navío Santo Domingo, de su mando, pereciendo con toda su dotación.

Noticioso el Rey Carlos III de este trágico episodio, dispuso que á su viuda D.ª Tomasa Trizani y Coghen, se la atendiera con la pensión extraordinaria del sueldo que disfrutaba su esposo, y á su hijo D. Antonio, niño de cinco años de edad, se le sentara plaza de Guardia marina por gracia especial, y mas adelante, en 1.º de Agosto del 86, le otorgó S. M. la gracia de hacerle su caballero paje, corriendo de su real cuenta su educación y carrera.

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Mensajepor Rescoldo » 30 Jun 2015 00:08

D. CASTO MENDEZ NUÑEZ Contralmirante de la Real Armada Española

Casto Méndez Núñez (Vigo, 1 de julio de 1824 - Pontevedra, 21 de agosto de 1869) fue un marino y militar español, contraalmirante de la Real Armada Española y héroe de la Guerra Hispano-Sudamericana, distinguiéndose en el Combate del Callao (1866).

Sus restos mortales fueron sepultados en Pontevedra. Cinco años después de su muerte se trasladaron al panteón de la familia en la capilla de El Real, en Moaña, provincia de Pontevedra, ría de Vigo, donde fueron visitados el 2 de agosto de 1877 por el rey Alfonso XII, decretándose que fueran trasladados al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz), lo que se realizó el 9 de junio de 1883, conduciendo los restos la fragata Lealtad, uniéndose a los honores la Escuadra británica al mando del almirante Dowell, que se hallaba fondeada en el puerto de Vigo.

El 23 de marzo de 1840 sentó plaza de guardiamarina en la compañía del Departamento de Ferrol. En el mismo año, se le ordenó embarcar en el bergantín Nervión. En 1842, embarcado como guardiamarina, realizó un viaje a la isla de Fernando Poo, distinguiéndose tanto por su buen hacer, que por orden superior se le rebajó en un año su permanencia en ese empleo, por lo que en 16 de enero de 1846 se le ascendió al grado de alférez de navío. Trasbordado al bergantín Volador, por los grandes méritos que atesoraba se le nombró encargado de los guardiamarinas.

Por aquel tiempo, los disturbios producidos en Italia por los intentos de unificación y la proclamación de la República Romana habían despojado al Papa de sus bienes temporales. Narváez, por entonces Presidente del Consejo de Ministros, ordenó la formación de un ejército y despachó una expedición a Roma, habiendo acordado previamente su apoyo con las principales potencias católicas: Austria, Francia y las Dos Sicilias.

Era la primera vez en muchos años que España afrontaba un desplazamiento de hombres y buques sin apoyo directo de la península, lo que no dejaba de ser un reto importante. La expedición estaba formada por los vapores de ruedas Isabel II, Vulcano, Lepanto, Piles, Castilla y Blasco de Garay, la fragata Cortés y las corbetas Villa de Bilbao y Mazarredo, al mando del brigadier José María de Bustillo Gómez de Barreda. Transportaban a un ejército de cinco mil hombres al mando del general Fernando Fernández de Córdova, marqués de Mendigorría.

Después de una travesía un poco molesta por los malos vientos y un temporal, llegaron a Gaeta, y el Papa Pío IX pasó revista a las fuerzas, a las que bendijo. Se pusieron, pues, en marcha, tomando posiciones en Terracina, sin encontrar una resistencia seria a su paso. Al poco, y ya con el campo despejado, entró el general francés Nicolas Oudinot en Roma, al frente de treinta mil hombres, por lo que se restablecieron los Estados Pontificios y la fuerza expedicionaria española regresó a la Península desilusionada. A Méndez Núñez se le concedió, al igual que a todos los integrantes de esta expedición, la Cruz de Pío IX, concedida por el Papa, más el reconocimiento por sus distinguidos servicios, recibiendo las Gracias por Real Orden.

En 1850 se le ascendió a teniente de navío y se le otorgó el mando de la goleta Cruz, del porte de siete cañones. Con este buque realizó, por la urgencia de trasladar unos pliegos a La Habana, un viaje de dificultad extrema, pues la goleta estaba a punto de entrar en carena, pero la premura y la escasez de buques le obligó a llevarlo a cabo. En tan malas condiciones iba el buque y los tiempos fueron tan malos, que durante el viaje no pudieron encender el fuego ni un solo día, y sólo la pericia de Méndez Núñez la hizo recalar en aquel puerto sin sufrir graves averías, habiéndose convertido en un viaje muy arriesgado y agotador, tanto para el mando como para la dotación. Posteriormente, fue trasbordando de un buque a otro, todos bajo su mando, entre ellos el vapor de ruedas Narváez, la fragata de hélice Berenguela y la urca Niña.

En el año de 1855, al terminar esta progresión de mandos y por sus dotes ya demostradas, fue llamado al Ministerio de Marina. Como su carácter era inquieto, en este puesto poco podía hacer, por lo que se dedicó a aprender procedimientos técnicos, por medio de la lectura y su estudio, llevándole a traducir del inglés un Tratado de Artillería Naval, que fue presentado a la Reina Isabel II , recibiendo por ello las Gracias por Real Orden.

Este mismo año recibió la orden de presentarse en las islas Filipinas, por lo que embarcó en el vapor de ruedas Narváez y se dirigió a su nuevo destino. A su llegada se le otorgó el mando del vapor de ruedas Jorge Juan, que pertenecía a las fuerzas navales del Apostadero de Manila. En una de las derrotas, que eran rutina, en estado de vigilancia y protección de la navegación, frente a la costa de Basilán, se enfrentó a tres “barotos”, un tipo de embarcación casi insumergible, más dos “bancas” piratas joloanas, que llevaban derrota a las islas Bisayas y al mando del príncipe indígena Datto, Pau-Li-Ma. En el enfrentamiento todos los buques piratas fueron echados a pique a pesar de que el Jorge Juan sólo contaba con treinta hombres y un único cañón en colisa, por lo que era muy inferior en número y armamento a sus enemigos.

En 1861, fue ascendido a capitán de fragata y se le otorgó el mando de la goleta Constancia y con ella anexas todas las fuerzas sutiles del Sur del archipiélago de las Filipinas.

Se le informó que el rajá de Buayán (en Mindanao) se había hecho fuerte en la cota de Pagalungán, a orillas del Gran Río, en una fortaleza que se suponía inexpugnable; estaba rodeada de una muralla de 7 m de altura y 6 de espesor, la circundaba y protegía un foso de 15 m de anchura y estaba artillada con cañones de corto alcance, a más de muy bien guarnecida y pertrechada. A pesar de todo ello decidió atacar, mandando a aquel lugar a toda su división, formada por las goletas Constancia y Valiente y las cañoneras Arayat, Pampanga, Luzón y Toal. Ordenó el desembarco de las dos compañías del ejército que transportaban, las cuales intentaron avanzar protegidas por el fuego de las goletas, pero el terreno cenagoso impedía un avance rápido. Viendo que así lo único que se conseguía era tener bajas innecesarias, ordenó la retirada.

Después de una noche de recuperación de fuerzas, al amanecer se volvió a atacar, siendo los jefes el teniente de navío Malcampo y el alférez de navío Pascual Cervera, que iba como segundo de la fuerza. En el desembarco fueron apoyados por los cañoneros Arayat y Pampanga, y con su apoyo artillero lograron alcanzar un terreno mucho mejor, pero a una distancia mayor de la fortaleza; asimismo, aunque con dificultad, lograron posicionar varias piezas de artillería de desembarco. Aun así la tenaz resistencia de los joloanos no permitía el acercarse más a la Cota; fue cuando Méndez Núñez decidió dar el golpe final. Ordenó sondar algunas zonas con botes y bajo el fuego enemigo, y al comunicársele la profundidad decidió tomar al abordaje la Fortaleza como si de un buque se tratara. Elegido el lugar lanzó a su goleta contra la fortaleza. Maniobrando con maestría, logró que sus hombres asaltaran la pertinaz cota, al mismo tiempo que las fuerzas desembarcadas se lanzaban sobre la muralla. Aunque en el ataque cayó herido Malcampo, con un balazo que le atravesó el pecho saliéndole la bala por la espalda, la cota cayó en manos de los españoles gracias a la decidida y arriesgada decisión de su comandante en jefe.

En enero del año de 1862 se le ascendió a capitán de navío, lo que le obligó a dejar las islas Filipinas y regresar a España. Al poco de su llegada se le otorgó el mando del vapor de ruedas Isabel II, con el cual participó en diversas comisiones, que una vez más pondrían su nombre como el de los de más méritos. Cuando estalló la Guerra Federal en Venezuela, se dirigió allí y negándose a reconocer el bloqueo que practicaban los insurgentes, con arreglo al derecho internacional, penetró en Puerto Cabello y protegió los bienes y vidas de los extranjeros.

Estaba carboneando su buque en el apostadero de Santiago de Cuba, cuando le llegaron noticias del levantamiento en Puerto Plata, en la isla de Santo Domingo. Apresuró la labor que se efectuaba en el buque y ordenó el embarco de seiscientos cincuenta hombres del ejército con una batería de artillería de montaña, y se hizo a la mar. Aprovechando que era una noche sin luna, penetró en el puerto sorteando los bajíos que en él se hallan, y logró desembarcar a sus fuerzas tan sigilosamente que éstas consiguieron llegar al único fuerte que aún quedaba en manos de los españoles, sin que los rebeldes lograran apercibirse del refuerzo llegado.

A su regreso a la península, se le dio el mando de la fragata Princesa de Asturias, con la que participó en el bloqueo de Manzanillo y de Montecristi, aunque no por mucho tiempo, pues siendo bien conocido de sus superiores, se le asignó el mando en el Ministerio de Marina, como jefe de personal.

Durante la guerra hispano-sudamericana entre Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, por un lado, y España, por el otro (1864-1866), dirigió la escuadra española a bordo de la fragata Numancia y bombardeó la ciudad y puerto de Valparaíso, habiendo dado un preaviso de cuatro días para su evacuación, lo que permitió retirarse a las unidades británicas y estadounidenses que se encontraban en el puerto. A continuación atacó las fortificaciones del puerto del Callao (2 de mayo de 1866). Sobre las 5 de la tarde, Méndez Núñez ordenó finalizar el ataque, con dos de sus cinco buques averiados y herido en su camarote. También dio orden de que "suba la gente a las jarcias y se den los tres vivas de ordenanza antes de retirarnos", al entender que había cumplido su propósito. Como consecuencia de esa campaña se divulgó de forma extraordinaria una frase que se le atribuye, con distintas formulaciones.-

"Más vale honra sin barcos que barcos sin honra"

Por este hecho fue ascendido a jefe de escuadra según Real Decreto de 10 de junio de 1866 rubricado por la reina Isabel II en Aranjuez y por de 27 de junio de 1866 le fue concedida la Gran Cruz de Carlos III.

Tras la revolución de la Gloriosa fue ascendido a teniente general por Decreto de 15 de octubre de 1868. Este ascenso se reajustó según la nueva clasificación del cuadro general de la Armada aprobado por Decreto de 24 de noviembre de ese mismo año, al desaparecer el grado de teniente general de la Armada y sustituirlo por el de vicealmirante al que rehusó según consta en el Decreto del 26 de diciembre de 1868 quedando con el grado de contralmirante.

Fue nombrado vicepresidente de la Junta Provisional de Gobierno de la Armada por Decreto del Gobierno Provisional fechado el 20 de octubre de 1868, pasando por otro Decreto de 9 de marzo de 1869 a ser vicepresidente del Almirantazgo (organismo que sustituyó a la Junta Provisional de Gobierno de la Armada) puesto que desempeñaba cuando le alcanzó la muerte a la edad de 45 años.

Desde poco después de su fallecimiento, han existido cuatro buques de la Armada Española que han portado su nombre: una Fragata blindada, un crucero ligero, un destructor, procedente de la ayuda norteamericana, antes nombrado como USS O'Hare (DD-889) y una Fragata F-100.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 30 Jun 2015 23:39

D. AUGUSTO MIRANDA GODOY

Augusto Miranda y Godoy, fue un militar, político y escritor español nacido en Archidona (Málaga) el 27 de mayo de 1855 y fallecido en Santiago de Compostela (La Coruña) el 28 de abril de 1920.

A la edad de 15 años, y en compañía de su hermano Luciano formó parte de la primera promoción de la Escuela Naval Flotante, que se ubicó a bordo de la antigua Asturias, con base en Ferrol, y cuyo director era el capitán de Navío Victoriano Sánchez Barcáiztegui, su nombramiento como aspirante, se publicó en la Real Orden de 11 de enero de 1871.

Al finalizar su periodo de formación inicial, recibió el nombramiento de guardiamarina de 2ª clase el 16 de abril de 1872, y a continuación, embarcó en la Fragata blindada Vitoria, que se incorporó a la Escuadra en Barcelona, y realizó un crucero por España, con objeto de conducir a Amadeo I a varios puertos del Norte.

Posteriormente, embarcó en la fragata Concepción, y realiza un viaje de instrucción en Filipinas, fue promovido a guardiamarina de 1ª clase el 16 de julio de 1875.

Finalizados sus estudios, fue ascendido a Alférez de Navío el 27 de mayo de 1876. Con este empleo y con el de Teniente de navío estuvo embarcado en diversos buques. Desempeñó múltiples comisiones y destinos a flote, tomando parte activa en acciones de guerra contra fuerzas sublevadas en Cuba. Fue oficial de derrota y profesor de guardiamarinas en las fragatas Nuestra Señora del Carmén y Blanca, segundo comandante del vapor Vulcano y del cañonero Pilar.

Realizó investigaciones científicas, autorizado por Real Orden de 1 de junio de 1878 para construir una corredera electromecánica en Cádiz, que había diseñado y presentó a las autoridades.

En junio de 1879, recibe la noticia de la muerte de su hermano, el Alférez de Navío Luciano Miranda y Godoy en el Arsenal de La Habana.

Entre 1883 y 1888 fue profesor de la Escuela Naval Flotante, periodo en el que publicó dos libros que fueron declarados oficialmente de texto en la Escuela Naval (Reales Órdenes de 23 de marzo de 1887 y 14 de julio de 1888), que fueron, premiados por la Academia de las Ciencias de París.

Cuando cesa en su cargo docente en la Escuela, pasó a petición propia a situación de supernumerario, y estableció en Ferrol, con dos socios, el Colegio de la Marina, una academia preparatoria para el ingreso en la escuela naval.

De vuelta al servicio activo, en noviembre de 1891 pasó destinado a la Secretaría del Comandante General del Arsenal de Ferrol; en abril de 1892 fue nombrado segundo comandante del cañonero-torpedero Vicente Yáñez Pinzón; en noviembre pasó destinado como profesor de la Academia de Maquinistas de Ferrol, y de la Secretaría del almirante del Arsenal; en septiembre pasó a ser comandante del crucero-torpedero Galicia, volviendo después al puesto de profesor de la Academia de Maquinistas.

En abril de 1895 ascendió a Teniente de Navío de primera clase, equivalente al actual de Capitán de Corbeta, y en marzo de 1896 fue nombrado jefe del tercer negociado del Estado Mayor del departamento de Ferrol.

En esta época, llevó a cabo un estudio técnico y de viabilidad para la construcción de una central hidroeléctrica para el aprovechamiento de aguas del río Belelle, en los términos municipales de Neda y Fene, adquiriendo los terrenos de este sitio y solicitando la correspondiente concesión administrativa, que le fue concedida por resolución de 5 de enero de 1894. Aunque un año después desistió de la misma.
Campaña en las Filipinas

Durante todo el año 1898 fue comandante militar de la Estación naval de la isla Corregidor, en Manila, soportando la guerra contra los Estados Unidos, y tras los combates, fue hecho prisionero por los norteamericanos, permaneciendo recluido a bordo del crucero Baltimore.

De vuelta a España, pasó destinado al Estado Mayor del Departamento de Ferrol y, en julio de 1900, se hizo cargo de la como segundo comandante del crucero Infanta Isabel. Ascendió a Capitán de Fragata en julio de 1901. Pasó a ser segundo comandante en la Comisión Hidrográfica a bordo del aviso Urania, donde tomó parte activa del levantamiento de las cartas marítimas del Cantábrico.

En agosto de 1905 embarcó en el crucero Cardenal Cisneros como segundo comandante, destacando su actuación al salvar a la dotación del mismo después de tocar en el bajío de Meixidos, a la salida de la ría de Noya, el 28 de octubre. Su actuación, fue elogiada por la prensa de la época.

En enero de 1906 fue nombrado Ayudante Mayor del Arsenal de Ferrol, y llevó a cabo el levantamiento del plano de la cuenca de La Graña. En agosto de 1907 es destinado como segundo comandante del crucero Princesa de Asturias. En abril de 1908 se le nombró comandante del cañonero Doña María de Molina, cuyo mando desempeñó durante dos años.

El 18 de abril de 1910 ascendió al empleo de Capitán de Navío, y por Real Orden de 18 de mayo se le designa para estudiar la organización y sistemas de enseñanza de las Escuelas Navales de Alemania, Austria, Italia e Inglaterra, países a los que viajó acompañado por el teniente de navío de primera clase Manuel Andújar y Solana.

En octubre de 1910 fue destinado como Jefe de Armamentos del Arsenal de la Carraca, cargo que desempeñó tan sólo unos meses hasta marzo de 1911.
Miranda y su nave, el crucero Reina Regente.

Por Real Orden de 9 de febrero de 1911 fue nombrado comandante del crucero Reina Regente, cuyo mando tomó en La Carraca el 14 de marzo; se trataba del segundo crucero con este nombre de la armada, y era posiblemente la mejor unidad de la Escuadra.

En junio de 1911 participó en una de las revistas navales celebradas en Spithead con motivo de la coronación del Rey Jorge V; en julio, desde Santander dio escolta al yate real Giralda, que llevaba a bordo al Rey Alfonso XIII hasta Inglaterra donde participó en las regatas de Cowes, regresando en agosto.

Durante su mando del Reina Regente y en compatibilidad con él, por Real Orden de 28 de octubre de 1911, fue nombrado Vocal de la Junta encargada de redactar el programa, plan de estudios y reglamentos de la futura Escuela Naval de San Fernando (Cádiz).

A finales de 1912, con motivo de la guerra que enfrentó al Imperio otomano contra Grecia, Bulgaria, Serbia y Montenegro, se temió una revolución, y por ello se reunió en el Bósforo una nutrida escuadra internacional que traspasó los Dardanelos y fondeó en Estambul, en un intento de bloquear el Mar Negro. Formaban parte de la misma numerosos buques de Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, Rusia, Holanda, Rumania y España.

Por parte de España, fue enviado el crucero Reina Regente, que zarpó del puerto de Málaga el 7 de noviembre de 1912, llegando a su destino el día 15.

Su ascenso al Almirantazgo le llega en Estambul, el 13 de marzo de 1913, a bordo del Regente, fue relevado al mando interinamente por su segundo.

Por Real Decreto de 13 de marzo de 1913 asciende a contralmirante, con antigüedad de 8 de agosto de 1912. Se le nombra general jefe del arsenal de Ferrol y presidente de la comisión inspectora de nuevas construcciones del mismo.

Durante su permanencia en Ferrol se le nombra vocal de la junta de unificación de calibres de artillería para la defensa de costas, constituida en el Ministerio de la Guerra, comisión que desempeña en Madrid durante el mes de mayo.

Eduardo Dato e Iradier, a instancias del Rey don Alfonso XIII, le encarga el ministerio de Marina. Jura el cargo y toma posesión como Ministro de Marina el 27 de octubre de 1913, y consejero de estado. En 1914 sería nombrado, senador vitalicio del Reino, cargo que desempeñará hasta su muerte.1

Desde el primer momento se propone llevar a cabo un ambicioso programa de construcciones navales y un plan completo de reestructuración de la Armada, que incluía la rehabilitación de arsenales y construcción de nuevas bases navales, además de la creación del arma submarina.

Dio continuidad a la ley Miranda, al conseguir el Gobierno a moción del Ministro Miranda, la aprobación de la Ley de 30 de julio de 1914, que autorizó la construcción del crucero Reina Victoria Eugenia.

Miranda presentó un programa de nuevas construcciones que continuaba el plan de 1908, y que es conocido como Primer Plan Miranda. Este proyecto, aprobado por Real Decreto de 29 de abril de 1914, fue presentado y leído en las Cortes, aunque Miranda decidió retirarlo antes de su discusión para modificarlo radicalmente en vista al inicio de la Primera Guerra Mundial en agosto de ese año. Este proyecto de ley, además de otras construcciones navales y obras, ya preveía la de seis submarinos.

La conflagración y la prudencia más elemental aconsejaba no emprender la ejecución de un plan tan vasto de nuevas construcciones, cuando se esperaba que el curso de los acontecimientos, recogiendo las enseñanzas prácticas de la guerra en la mar, operaría una revisión profunda en los tipos de los futuros buques.

La "Ley Miranda" de 17 de febrero de 1915
Elaboró un nuevo programa, que las Cortes aprobaron con relativa rapidez, la que sería segunda ley de escuadra, que pasó a la historia como "Ley Miranda", fue sancionada por el Rey Alfonso XIII el 17 de febrero de 1915 y supuso el definitivo nacimiento del Arma Submarina española. Las unidades previstas y autorizadas fueron:

4 cruceros ligeros
6 destructores
28 submarinos
3 cañoneros
18 guardacostas

Al amparo de la Ley Miranda y de la Ley de Bases Navales se crearon las bases navales secundarias de La Graña (Ferrol), Ríos (Vigo), donde después se instaló la ETEA, Villagarcía, Marín, después Polígono de Tiro y actual Escuela Naval y Mahón (Menorca).

De todas las construcciones de unidades navales previstas por Miranda únicamente en lo relativo a los submarinos no se cumplió en su totalidad.

De los 28 submarinos a que aspiraba, se adquirieron o construyeron 16:

Isaac Peral (A0)
3 Clase A
6 Clase B
6 Clase C

Las demás unidades fueron:

4 cruceros:
Blas de Lezo
Méndez Núñez
Príncipe Alfonso (después rebautizado Libertad y Galicia)
Almirante Cervera
6 destructores cazatorpederos
3 Clase Alsedo (ampliados con los 14 Clase Churruca)
3 cañoneros: Clase Cánovas del Castillo
diversos buques auxiliares.

Tal era el deseo de incorporar cuanto antes los submarinos a la Armada Española sin esperar al previsible prolongamiento de los plazos de construcciones, que el almirante Miranda dejo previstas en la ley su adquisición a naciones extranjeras.

Se adquirieron cuatro: el Isaac Peral (A-0), en los Estados Unidos y los tres tipo "A" o Laurenti, en Italia, que recibieron los nombres y numerales Narciso Monturiol (A-1), Cosme García (A-2) y A-3; adquisiciones que se hicieron a naciones entonces todavía no beligerantes.

La adquisición de los submarinos fue posible gracias a que el almirante Miranda introdujo un artículo adicional al texto de la Ley de 17 de febrero de 1915, que decía:

"Se autoriza al Ministro de Marina para adquirir por gestión directa con cargo a los créditos concedidos por esta ley, hasta cuatro sumergibles y el material necesario para las enseñanzas y prácticas del personal que ha de dotarlos y un buque especial de salvamento. Se le autoriza asimismo para organizar el servicio en los submarinos con oficiales del Cuerpo General de la Armada, y para reorganizar el Cuerpo de Maquinistas y los de Contramaestres, Condestables y demás subalternos, ajustando sus servicios y sus plantillas a las necesidades del nuevo material, dentro de los créditos consignados para personal en el actual presupuesto."

Al amparo de esta disposición legal, los que en principio debían constituir la quinta serie del programa de submarinos aprobado fueron en realidad los primeros que se incorporaron, aunque pertenecientes a distintos tipos.

Por Real Decreto de 23 de septiembre de 1915 fue promovido al empleo de vicealmirante.

Fue firme defensor de la neutralidad de España en la primera guerra mundial, hasta el punto que, como garantía de ella y para continuar su labor reformadora, continuó al frente del Ministerio de Marina con la llegada del nuevo Gabinete, presidido por el Álvaro de Figueroa y Torres, el 9 de diciembre de 1915.

A la caída de éste, el 20 de abril de 1917, es confirmado en el nuevo Gobierno, esta vez presidido por Manuel García Prieto, que duró solo hasta el 11 de junio de ese año.

Se convirtió en el primer ministro español en desempeñar su cargo con dos partidos políticos diferentes en el poder. Igualmente, su primera etapa ministerial fue de las más dilatadas hasta esa época en el ministerio de Marina, y se debió fundamentalmente a la voluntad expresa del Rey Alfonso XIII.

Tras su salida del Consejo de Ministros, en el que fue sustituido por el contralmirante Manuel de Flórez y Carrió, quedó disponible para eventualidades en la corte, hasta el 7 de octubre de 1917 en que fue nombrado comandante general del apostadero de Cádiz. El 14 de marzo de 1918 y comandante general de la escuadra de instrucción.

De nuevo, vuelve a ser nombrado ministro, en un gobierno, presidido por Antonio Maura, desde el 20 de julio al 9 de noviembre de 1918, fecha en la que cesa como ministro, y por Real Decreto de 13 de noviembre de 1918, es nombrado jefe de la jurisdicción de marina en la corte, cargo que desempeñará hasta el 15 de abril de 1919 cuando, vuelve a ser ministro de marina en un nuevo gobierno presidido por Antonio Maura.

Por Real Decreto de 4 de julio de 1919 es promovido al empleo de Almirante de la Armada.

El 20 de noviembre de 1919, es nombrado de nuevo jefe de la jurisdicción de marina en la corte, y, en enero de 1920, Alfonso XIII, le encargó formar nuevo gobierno bajo su presidencia, con su salud debilitada, declinó su designación hasta tanto se recuperase plenamente de su dolencia, que implicaba someterse a una operación quirúrgica. Complicaciones postoperatorias le provocaron la muerte, falleció, en el Hospital Real de Santiago de Compostela, el 28 de abril de 1920.

Sus restos se trasladaron al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando en la provincia de Cádiz según lo dispuesto en la Orden ministerial 145/2002, de 27 de junio, donde fueron inhumados en solemne ceremonia el 17 de septiembre de 2002.2

Homenajes
La armada, dio su nombre a uno de los buques de la ley por el presentada, El Destructor Almirante Miranda perteneciente a la Clase Churruca, que participó en la Guerra Civil en el bando republicano, que estuvo en servicio hasta 1970.
Existe una plaza dedicada en su localidad natal, Archidona, que le otorgó además el título de Hijo Predilecto.
Existe una calle con su nombre en la ciudad de San Fernando (Cádiz), que asimismo lo nombró Hijo Adoptivo.
Existe una calle con su nombre en Marín, situada frente a la Escuela Naval Militar
Existe un monumento con un busto suyo en la plaza de su mismo nombre en la localidad de Mahón.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.


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