HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 24 Jun 2015 01:07

D. FRANCISCO CHACON Y MEDINA-SALAZAR

Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos Españoles.

Capitán General de las Islas Canarias, desde abril de 1709 a marzo de 1713. Caballero de la Orden de Calatrava.
Nacido en Sevilla. Está enterrado en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz).

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 24 Jun 2015 01:11

D. GABRIEL CISCAR Y CISCAR

General de Marina, matemático y físico español nacido en Oliva (Valencia) en 1760 y muerto en Gibraltar en 1829. Era sobrino de Gregorio Mayáns y Císcar.

Estudió en las Escuelas Pías de Valencia. A los catorce años se matriculó en la Universidad de esta ciudad para seguir la carrera de leyes, estudios que interrumpió en 1777 para ingresar en la Academia de Guardiamarinas de Cartagena; hizo entonces algunas campañas en los mares de Europa y América. En 1782, de nuevo en Cartagena, continuó sus estudios en la Academia de Guardiamarinas. Al poco tiempo fue nombrado profesor de navegación y matemáticas. En 1788, ascendido a teniente de navío; alcanzó el puesto de director de la citada academia. Algún tiempo después fue llamado a la Corte para ocuparse de la reimpresión del Examen marítimo, de Jorge Juan. Císcar enriqueció considerablemente la obra, añadiendo una amplia exposición de los principios del cálculo, notas al texto, nuevas proposiciones y crítica de otras, con demostración de su falsedad.

En 1796 realizó un viaje a Trípoli, en el cual determinó con precisión la longitud geográfica de varios puntos de la costa meridional de Cerdeña y otros lugares. En 1798 fue nombrado comandante del cuerpo de artillería de marina del departamento de Cartagena y este mismo año fue elegido por el gobierno español, junto con Agustín de Pedrayes, como representante de España en la reunión convocada por el Instituto de Francia para comprobar los patrones definitivos del sistema métrico decimal y fijar los principios de éste.

A su regreso de París, Císcar publicó una Memoria Elemental sobre los nuevos pesos y medidas decimales, fundados en la naturaleza. En esta obra se exponen las ventajas del nuevo sistema métrico, se propone una nomenclatura castellana y se expresan las relaciones de los nuevos pesos y medidas con los usados en España. En esta misma obra, Císcar menciona cuatro péndulos con los que había realizado experiencias gravimétricas en Madrid, con objeto de compararlas con las realizadas en París.

Al producirse la invasión francesa en mayo de 1808, Císcar entró a formar parte de la Junta de Observación y Defensa; en septiembre siguiente fue nombrado secretario vocal de la Junta General Militar y, a fines de diciembre, secretario del Consejo Supremo de Guerra y Marina instalado en Sevilla. Promovido a jefe de escuadra, se le nombró gobernador militar y político de Cartagena, cargo que desempeñó desde 1809 hasta 1810. En este último año desempeñó el cargo de secretario de Estado y del Despacho Universal de Marina. Durante la ausencia de Fernando VII, las Cortes le designaron miembro de la regencia en dos ocasiones: de 1810 a 1812, junto con Pedro Agar y Joaquín Blake; y de 1813 a 1814, con el mismo Agar y el cardenal Luis de Borbón. Al regresar Fernando VII, fue encarcelado y posteriormente condenado a confinamiento en Murcia, Cartagena y Oliva. En 1820, Císcar regresó a Madrid a ocupar su antiguo cargo de secretario de Estado y, en 1823, formó parte de la regencia provisional junto con Cayetano Valdés y Gaspar Vigodet. Restablecido el poder absoluto del rey, éste decretó la confiscación de los bienes de Císcar y su condena a muerte, pena de la que se salvó refugiándose en Gibraltar, donde disfrutó de la ayuda económica de Arturo Wellesley, duque de Wellington. Permaneció allí hasta su muerte.

Císcar publicó varias obras de carácter didáctico, con destino a la enseñanza. Entre estas obras la más famosa es el Curso de estudios elementales de marina, compuesta de cuatro partes: aritmética, geometría, cosmografía y pilotaje. Ésta sirvió de libro de texto para los estudios náuticos hasta bien entrado el siglo XIX y fue reeditada numerosas veces. Entre sus trabajos científicos deben citarse los métodos gráficos ideados para corregir las distancias lunares y determinar las longitudes en el mar (Explicación de varios métodos, 1803) y los cálculos realizados sobre la figura de la Tierra a partir de las determinaciones de la longitud del péndulo que bate segundos, descritas en la Memoria sobre las observaciones astronómicas hechas por los navegantes españoles en distintos lugares del globo, ordenadas por José Espinosa y Tello (1809).

En la última etapa de su vida en Gibraltar, Císcar publicó un Poema físico-astronómico, en el que mostró su amplia erudición científica. En esta obra, Císcar rindió homenaje a varios de los mejores científicos españoles del siglo XVIII, como Tomás Vicente Tosca, Jorge Juan, Antonio Ulloa, José Mendoza y Ríos, José Espinosa y Tello, Agustín de Betancourt, José de Mazarredo y Martín Fernández de Navarrete

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 24 Jun 2015 01:25

D. CRISTOBAL COLON

Cristóbal Colón, Cristoforo Colombo en italiano o Christophorus Columbus en latín, (República de Génova,n. 1 1 2 c. 1436-14563 -Valladolid, Reino de Castilla, 20 de mayo de 1506), fue un navegante, cartógrafo, almirante, virrey y gobernador general de las Indias Occidentales al servicio de la Corona de Castilla. Es famoso por haber realizado el descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492, al llegar a la isla de Guanahani, actualmente en Las Bahamas.

Efectuó cuatro viajes a las Indias —denominación del continente americano hasta la publicación del Planisferio de Martín Waldseemüller en 1507— y aunque posiblemente no fue el primer explorador europeo de América, se le considera el descubridor de un nuevo continente —por eso llamado el Nuevo Mundo— para Europa, al ser el primero que trazó una ruta de ida y vuelta a través del océano Atlántico y dio a conocer la noticia. Este hecho impulsó decisivamente la expansión mundial de la civilización europea, y la conquista y colonización por varias de sus potencias del continente americano.

Su antropónimo es un icono mundial que inspiró innumerables denominaciones, como la de un país: Colombia, y dos regiones de Norteamérica: la Columbia Británica, en Canadá, y el Distrito de Columbia, en Estados Unidos.

Perfil histórico
Retrato de hombre, óleo sobre lienzo de Sebastiano del Piombo, fechado en 1519, con una leyenda de dudosa autenticidad que lo identifica como el ligur Colombo, «el primero en entrar en barco en el mundo de las Antípodas» (Nueva York, Metropolitan Museum).5
Monumento a Colón (Madrid), escultura de Jerónimo Suñol.

Cristóbal Colón sostenía que podía alcanzarse el lejano oriente (conocido en la época como «Las Indias») desde Europa navegando por el Océano Atlántico hacia el oeste, y que era posible realizar el viaje por mar con posibilidades de éxito.6 La caída del Imperio Romano de Oriente en poder de los turcos otomanos en 1453, tras la toma de Constantinopla, su capital, provocó el encarecimiento del comercio entre Europa y las regiones orientales.

Aunque en el siglo iii a. C., el astrónomo griego Eratóstenes había calculado con bastante exactitud la medida de la circunferencia de la Tierra; al parecer, la hipótesis de Colón sobre la posibilidad del viaje se basaba en cálculos alternativos (y erróneos) sobre el tamaño de la esfera, ya que suponía que era más pequeña de lo que realmente es.7 8 Ahora bien, Colón aseguraba que había recopilado datos sobre la existencia de tierras habitadas al otro lado del Atlántico. De los mismos deducía que el extremo oriental de Asia se hallaba mucho más próximo a Europa de lo que suponían los cosmógrafos de la época. También era posible que tales informes testimoniaran la presencia de islas que pudieran servir como escalas en un viaje a las Indias.9

Otras teorías sostienen que Colón había oído datos, por habladurías de marinos, sobre la existencia de tierras mucho más cercanas a Europa de lo que se suponía científicamente que estaba Asia, y que emprendió la tarea de alcanzarla para comerciar sin depender de la República de Génova ni del Reino de Portugal. Una de ellas, conocida como la teoría del prenauta, sugiere que durante el tiempo que Colón pasó en las islas portuguesas del Atlántico se hizo cargo de un marino portugués o castellano moribundo cuya carabela había sido arrastrada desde el golfo de Guinea hasta el mar Caribe por las corrientes.10 Ciertos autores incluso dicen que podría tratarse de Alonso Sánchez de Huelva,11 12 aunque según otras fuentes podría ser portugués o vizcaíno.13 Esta teoría sugiere que el prenauta le confió a Colón el secreto.14 15 16 Según algunos estudiosos, la prueba más contundente a favor de esta teoría son las Capitulaciones de Santa Fe, ya que hablan de «lo que ha descubierto en las mares oçeanas»17 al tiempo que otorgan a Colón una serie de privilegios no otorgados hasta entonces a nadie.

Lo seguro es que Colón no sólo logró arribar a las costas de América, sino que regresó a Europa, realizando un total de cuatro viajes y dando origen a una ruta para la navegación periódica y segura entre Europa y América. Aunque es sabido que los siberianos habían llegado a América en el Pleistoceno, y que existe documentación que habla sobre posibles viajes anteriores realizados por los cartagineses,18 musulmanes andalusíes,19 vikingos o chinos.20 No obstante, es a partir de los viajes de Colón, y otros exploradores y conquistadores que le sucedieron, cuando se establecieron vínculos permanentes con Europa y se puede hablar de «descubrimiento», al haber reconocimiento de las naciones implicadas y testimonios contrastables en la época. A partir de este «encuentro» algunas potencias europeas invadieron el territorio americano, imponiendo su dominio, político, cultural y religioso, sobre las culturas locales.

Colón proyectó su viaje con el fin de traer de Oriente mercancías, en especial especias y oro.n. 2 El camino de la especiería que incluía las especias, la seda y otros productos originarios del extremo Oriente, habían llegado a través de los siglos siempre por la ruta comercial que atravesaba Asia hasta Europa, por Asia Menor y Egipto, pero a partir de la expansión del Imperio otomano esta vía se hizo difícil y quedó monopolizada por ellos y sus socios, los mercaderes italianos. El Reino de Portugal y el Reino de Castilla, en ese entonces los primeros estados de la Edad Moderna, querían esas mercancías sin intermediarios.

Debido a que los portugueses habían conseguido su Reconquista contra los musulmanes en el siglo xiii, tomaron la iniciativa en la competencia por alcanzar una nueva ruta de la especiería que fuera una alternativa marítima directa a Asia Oriental. Portugal se lanzó a navegar por el mar océano bordeando África otorgadose el monopolio de dicha navegación por el océano Atlántico a excepción de las islas Canarias.21 22 En 1488 el navegante Bartolomé Díaz encontró el paso por el cabo de Buena Esperanza, que unía el Océano Atlántico con el Océano Índico.

Por su parte, el Reino de Castilla, en el mismo año en que terminó con éxito su Reconquista, buscó una ruta nueva de las especias, y si bien también la buscó en el Océano Atlántico, fijó otro rumbo —hacia el oeste— en aguas alejadas de la costa y desconocidas para los navegantes.

La llegada de Colón a América permitió el desarrollo del comercio y el al envío hacia Europa de gran cantidad de alimentos que se cultivaban en esas tierras, como el maíz, la patata, el cacao, el tabaco, el pimiento, el zapallo, la calabaza, el poroto (nuevas variedades de judía o frijol) o la vainilla, entre otros, que fueron rápidamente adoptados por los europeos y por el resto del mundo. Los investigadores han estimado que tres quintas partes de los cultivos actuales de todo el mundo fueron importadas desde América.23 En sentido inverso, la expedición colombina conllevó posteriormente la llegada a América de la rueda, el hierro, el caballo, el cerdo, el asno, el café, la caña de azúcar y las armas de fuego, entre otras.

En su primer viaje, el navegante alcanzó la isla de San Salvador, llamada Guanahani por los habitantes que encontraron, en las actuales Bahamas. Después de dos meses de travesía, visitando después Cuba y La Española, volvió a España siete meses después de su partida. En su último viaje sólo tardó un mes y cuatro días en alcanzar las costas de América.

Cristóbal Colón, descubridor de un nuevo mundo, muere el 20 de mayo de 1506, pero se desconoce con certeza donde está enterrado. Según nuestros manuales de colegio, era nativo de Génova, Italia, pero en realidad todo lo relativo a su biografía es un misterio, nacido no se sabe cuando, no se sabe donde, hijo de no se sabe quien. Sale repentinamente a la luz de la historia en 1492. Cristóbal Colón tenía un secreto que debía mantener bien oculto, motivo que era bien sabido por aquellos más cercanos, incluyendo a los reyes Católicos y a los reyes portugueses Alfonso V y su hijo Joan II.

Cristóbal ColónPresentó al rey Juan II de Portugal un proyecto para alcanzar ese destino navegando hacia el occidente ya que al no tener conocimiento de otro continente (América) se pensaba que la ruta sería más corta. En Portugal no tuvo buena acogida se presentó en la Corte de Castilla, donde sí fue apoyado.Cristóbal Colón partió de Huelva (Palos de la Frontera) con tres embarcaciones llamadas la Santa María, la Pinta y la Niña. El viaje resultó más largo de lo previsto, debido a la confusión geográfica inicial. En octubre del mismo año, la flotilla alcanzó las tierras de Guanahaní, en las Bahamas, isla que Cristóbal Colón bautizó como San Salvador; después arribaron a las islas Fernandina, Isabela, Santa María, Juana (Cuba) y La Española. En esta última Cristóbal Colón instaló un fuerte y dejó la nao Santa María. Regresó con las otras dos carabelas, que llegaron por separado, una a Galicia y la otra a Lisboa, hecho este que dio origen a una disputa diplomática entre Juan II de Portugal y los Reyes Católicos acerca de los derechos sobre las islas descubiertas. Entre 1493 y 1502 Cristóbal Colón realizó tres viajes más. Primero alcanzó Puerto Rico y Jamaica. En La Española, su fuerte había sido devastado por los indígenas, por lo que hubo de reconstruirlo. Después llegó a la desembocadura del Orinoco, a Trinidad y Venezuela. Por último, descubrió la costa de América Central, a la altura de Panamá, Veragua, Costa Rica y Nicaragua. En 1506 muere en Valladolid, sus restos permanecieron en un convento franciscano de Valladolid hasta 1509 que por deseo de su hijo Diego se trasladaron a la Cartuja de la Cuevas en Sevilla, en 1544 vuelven a ser trasladados, esta vez a Santo Domingo, cuando ya parecía descansar el descubridor en su última morada, España pierde la Colonia a favor de Francia en 1795 y los restos son trasladados a Cuba, y en 1898 vuelven a trasladarse finalmente a Sevilla de nuevo. Anteriormente en 1877 realizando unas reformas en la capilla de Santo Domingo se encuentra una urna con las siguientes inscripciones: “D. de la A. Per. Ate” “, C.C.A.; Illtre y Esdo. Varon Dn. Criftoval Colon”. ¿Dónde está enterrado Cristóbal Colón, en Santo Domingo o en Sevilla?, parece que Cristóbal Colón se empeña aún después de muerto en llenar todo lo relacionado con él de misterio.

Al nuevo Mundo se le llamó América, esto fue posible gracias al oportunismo de Américo Vespucio en connivencia con Fernando II de Aragón (Rey Católico), quien hizo todo lo posible por ocultar la hazaña realizada por Cristóbal Colón al resto de países de Europa.
PROYECTO DE DESCUBRIMIENTO

cristobal_colonEn el siglo XV y XVI no se discutía la redondez de la Tierra, no necesitaba Cristóbal Colón convencer a las distintas juntas de Sabios sobre esta cuestión, pero salvo la de Salamanca todas encontraban un problema infranqueable, y ese problema residía en la creencia Ptolomeica que a partir del grado 90 todos los cuerpos se precipitarían inexorablemente al vacío si antes no eran devorados por terribles bestias. Ptolomeo había dibujado varios mapas que delimitaban la zona habitable y segura, aún habiéndose perdido todos ellos, fueron copiados y reproducidos sin cuestionarse jamás hasta que el Continente Americano fue descubierto. Esta idea y la concepción geocéntrica de la Tierra era la creencia que la Iglesia imponía por buena y determinante.

Cristóbal Colón tenía la certeza empírica del error de esta teoría, para comprobarlo viajó al Sur superando la zona tórrida y a Ultra Thule al Norte, comprobó que las creencias basadas en los mapas de Ptolomeo no eran correctas, esto le acreditó para defender que un viaje al Oeste no tendría por qué acabar en tragedia ya que había demostrado que al norte y al sur estas reglas no se habían cumplido.

Uno de los más acreditados sabios de la época era el florentino Toscanelli, que por cierto creía que Cristóbal Colón era portugués, también, al igual que Cristóbal Colón, consideraba que la teoría de Ptolomeo era errónea, pero a diferencia de Cristóbal Colón nunca salió de Florencia para comprobarlo, ni fue quien de presentar un proyecto de exploración a rey o príncipe alguno movido por la seguridad de sus conjeturas.

Además, Cristóbal Colón estaba convencido que se podría circunnavegar el planeta sin correr más riesgos que los habituales y conocidos, Toscanelli, que era matemático, astrónomo y cosmógrafo, se había carteado tanto con Alfonso V, rey de Portugal, como con Cristóbal Colón defendiendo esta posibilidad, Toscanelli había calculado la circunferencia de la tierra una sexta parte más pequeña de la que es en realidad, y creía que la distancia entre España y la parte oriental de Asia era la que en realidad se encontraba el continente americano. Ni Toscanelli, ni Cristóbal Colón, ni nadie se planteaban la posibilidad que en medio de los continentes Europeo y Asiático existiera otro.

Los cálculos de Toscanelli probablemente beneficiaron a Cristóbal Colón para defender la posibilidad de realizar un viaje, que de conocer la distancia real sería imposible acometer. Si Cristóbal Colón desconocía la existencia de esas nuevas tierras, la fortuna le resultó benévola y el error de cálculo resultó ser providencial, en este caso, tanto Toscanelli como Cristóbal Colón estaban equivocados, eso siempre que hubieran realizado los cálculos por separado, por el contrario, si Cristóbal Colón se fió y dio por buenos los cálculos de Toscanelli con reputación de gran matemático y astrónomo, el único equivocado sería Paolo Toscanelli.

Existe la posibilidad, según algunos, de que Cristóbal Colón conociera la existencia de esas tierras, si así fuera, Cristóbal Colón encontraría coincidente los cálculos de Toscanelli con los suyos, de ser así, Cristóbal Colón que había leído y estudiado los viajes de Marco Polo, que obtuvo información privilegiada sobre las expediciones Portuguesas bordeando África, y que él mismo había participado en una de ellas, tendría una idea aproximada de a que distancia hacia al este estaba Cipango (Japón), si a esta posición se le suma la recorrida por un viajero desconocido desde Europa hacia Occidente, el resultado obtenido coincidiría con la del matemático florentino a la hora de calcular la circunferencia de la Tierra.
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Mapa de Henricus Martellus

Además, si como dicen algunos, Cristóbal Colón se sirvió, de el mapa creado en 1491 por el cartógrafo alemán Henricus Martellus, (que como Toscanelli, desconocía el nuevo continente y creía menor la cirucunferencia de la Tierra), donde aparece Cipango (Japón) situado más al Este, sería fácil entender por qué Cristóbal Colón confundió la costa atlántica del nuevo Continente con la costa oriental de Asia.

Es cierto, no se le ocurrió pensar que un continente de enormes dimensiones podría estar en medio, nadie se lo advirtió tampoco, si alguien lo hubiera hecho ya me dirán que pinta el usurpador Américo Vespuccio en todo esto.

El viaje de exploración sirvió a la humanidad para desterrar muchos mitos, y también, para conseguir avances científicos de valor incalculable para su progreso, Cristóbal Colón no solo descubrió un nuevo Continente, con su determinación y puesta en marcha del proyecto de Exploración, descubrió la declinación de la aguja magnética, que no es otra cosa que un punto de la travesía las agujas de las brújulas cambiaban su posición, cayó en la cuenta que una explicación sería que el Norte geográfico no coincidía de manera muy marcada con el Norte magnético, eso le llevó a ser el primero, que se tenga constancia, en barajar la posibilidad que la Tierra no fuera totalmente redonda, esta comprensión acertada de un suceso desconocido para él, demuestra una formación y aptitudes muy por superiores a la ciencia de su época, pero no solo lo comprendió, si no que fue quien de aprovechar este descubrimiento para situarse señalando la longitud, valiéndose de las variaciones de la declinación magnética, y de determinar la línea sin variación magnética en el Atlántico.

El viaje de exploración tan al Oeste, tan fuera de los límites marcados por Ptolomeo y tan apartado de los límites que la redondez de la tierra, que además se creía más pequeña, permitiría no precipitarse al vacío, tenemos mientras no haya constancia de un hecho similar, el primer hombre que comprobó y demostró la existencia de la fuerza central de la Tierra que mantenía los cuerpos atraídos hacia ella en cualquier lugar del planeta, fue el primero en comprobar que la atracción de la gravedad es una fuerza central.

Pero si esto parece poca cosa para la compresión de un lanero genovés, tendríamos que añadir:

Determina aproximadamente la hora por medio del movimiento de las guardas.
Descubre la excentricidad de la Estrella Polar. Halla la situación de América, valiéndose de los eclipses.
Descubre la dirección de las corrientes marinas, en los mares tropicales; la corriente equinoccial y de rotación.
También descubre la corriente ecuatorial. Aprecia que las carabelas navegan mejor en el Atlántico con velas redondas.
Crea los verbos “nordestear” y “noroestear” que inmediatamente se adoptan en el idioma castellano.
Descubre el mar de los Sargazos. Distingue las focus de dicho mar, de las existentes en las costas de las Azores.
Aprecia que las especies de los árboles americanos son distintas de las europeas, y en las coníferas, distingue las del género monocarpo, americanas, de las del podocarpo, europeas.
Estudia la configuración geográfica de las Antillas y las causas geológicas que la determinan.
Observa la emigración de las especies marinas hacia el Mar de los Sargazos.
Aprecia que la raza de los aborígenes de las tierras descubiertas, es diferente a las demás razas humanas.

Y de paso … descubre un Nuevo Mundo

Si algunos están en lo cierto y Cristóbal Colón fue lanero ayudando a su padre hasta los 22 años, luego marinero enrolado en barcos de comercio en el mediterráneo y luego agente comercial hasta poco antes de naufragar en las costas de Portugal combatiendo contra sus paisanos, que al poco tiempo entra en España con un proyecto de exploración que expone a los reyes y a los mayores sabios del reino en un perfecto castellano, cuando no en Latín, explicando como emprender tamaño proyecto de exploración y aportar a la ciencia tantos descubrimientos y aplicarlos a su fin, puede que nos quedemos cortos al considerarlo una persona excepcional, tendríamos que pensar en considerarlo un prodigio de la naturaleza o un extraterrestre de incógnito que vino a darnos un empujoncito.

Cristóbal Colón: “… puesto a pensar en ello, hallo que el mundo no es redondo en la forma que han descrito, sino que tiene forma de una pera que fuese muy redonda, salvo allí donde tiene el pezón o punto más alto; o como una pelota redonda que tuviere puesta en ella como una teta de mujer, en cuya parte es más alta la tierra y más próxima al cielo. Es en esta región, debajo de la línea equinoccial, en el Mar Océano, el fin del Oriente, donde acaban todas las tierras e islas…”

Cristóbal Colón: “Yo estuve en el Castillo de San Jorge de la Mina de el rey de Portugal, que está debajo de la equinocial, y soy buen testigo que no es inhabitable como quieren algunos”

Nota autógrafa de Cristóbal Colón anotada en el libro “Imago Mundi”: “… navegando de Lisboa hacia el sur de Guinea yo he observado con cuidado el trayecto que hacen los capitanes y los marinos; y en seguida he tomado la altura del Sol con el cuadrante y otros instrumentos en varios sentidos, y he encontrado que ella concordaba con los datos de Alfragán, a saber, que a cada grado corresponden 56 2/3 millas; por ello hay que prestar fe a esos cálculos; se puede, pues, decir que el circuito de la Tierra bajo el círculo equinoccial es de 20.400 millas. Es tal como lo habían establecido el maestro, médico y astrólogo José Vicinho y varios otros que fueron enviados expresamente para esto por el Serenísimo Rey de Portugal”.

Fernando Colón sobre su padre: “Asimismo, en una memoria o acotación que hizo para demostrar que las cinco zonas son habitables, probándolo con la experiencia de las navegaciones dice: Yo navegué el año 1477, en el mes de febrero, ultra Thile, cien leguas, cuya parte austral dista de la equinocial setenta y tres grados, y no sesenta y tres, como algunos dicen y no está dentro de la línea que incluye el Occidente, como dice Ptolomeo, sinó mucho más occidental, y a esta isla, que es tan grande como Inglaterra, van los ingleses con mercaderías, especialmente los de Bristol. Y al tiempo que yo a ella fui, no estaba congelado el mar, aunque había grandísimas mareas, tanto que en algunas partes, dos veces al día, subía veinticinco brazas, y descendía otras tantas en altura.”

Carta de Toscanelli a Cristóbal Colón recogida en la biografía de su hijo: “Traslado de otra carta que hace tiempo yo escribí a un amigo y familiar del serenísimo rey de Portugal, antes de las guerras de Castilla: — Mucho placer hube de saber la privanza y familiaridad que tienes con vuestro genrosísimo y magnificentísimo rey, y bien que otras veces tenga dicho del muy breve camino que hay de aquí a las Indias–“

Segunda carta de Toscanelli a Cristóbal Colón recogida por su hijo: “No me maravillo que tú, que eres de gran corazón, y toda la nación de PORTUGUESES, que han sido siempre hombres señalados en todas las grandes empresas, estéis con el corazón encendido y gran deseo de poner el obra el dicho viaje”

Algunas notas autógrafas de Cristóbal Colón escritas en los márgenes de algunos libros consultados: Subraya en el libro de D’ailly el Imago Mundi: “La Tierra es redonda y esférica”, “El agua y la tierra juntas forman un cuerpo redondo…”, “La distancia entre España y la India por tierra es muy larga”, “La distancia entre España y la India por mar es muy corta”. En una nota marginal escribe: “El eclipse de Luna se debe a la sombra que proyecta la Tierra”

SU ORIGEN
Cristóbal Colón
Retrato de Cristóbal Colón, realizado según las referencias escritas sobre su aspecto y fisonomía. Obra de Marga Millán bajo Licencia Creative Commons

Tanto Cristóbal Colón como su entorno, no quisieron aclarar el asunto de su origen y nacionalidad, motivo por el cual, hoy nos encontramos desconocedores de ello.

Si su nacionalidad es importante para recomponer la biografía de un personaje tan relevante para la historia, tanto más lo es, el motivo por el cual dedicaron tantos esfuerzos en mantener embrollada esta cuestión.

La incerteza de su origen y la causa que motivó tal enigma, es causa de innumerables debates, teorías y conjeturas desde hace más de cinco siglos. Cientos de libros y escritos se han acometido ocupándose de esto, dándose la paradoja que cuanto más lee uno sobre sus muchas biografías e historias, menos conocimiento y certeza cree tener de ninguna de ellas.

Su hijo Hernando es el primero en ocultar y enmarañar todo lo relativo al origen de su padre, el mismo nos lo confiesa:

“…quiso que su patria y origen fueran menos seguras y conocidas”

“…quiso que el Almirante imitase al mismo Cristo, que siendo sus antecesores de la sangre real de Jerusalén, tuvo por bien que sus padres fueran menos conocidos”

“…Fue su voluntad que sus padres fuesen menos conocidos, de modo que cuanto fue su persona a propósito y adornada de todo aquello que convenía para tan gran hecho, tanto menos conocido y cierto quiso que fuese su origen y patria…”.

Habiendo caído Cristóbal Colón en el olvido ya antes de su muerte y no empezándose a estudiar hasta principios del siglo XVIII, fueron sobre todo historiadores extranjeros los que recuperaron al personaje y le dieron la importancia que realmente tenía.

Por otro lado, los pleitos por la sucesión en el mayorazgo (1578 – 1606) no hicieron otra cosa que aportar más dudas a su vida, motivado por multitud de escritos falsos y adulterados, aportados por los litigantes con la única intención de ganar un pleito ciertamente sabroso. El más conocido de todos (1498), es aquel donde aparecen las famosas frases de:

“siendo yo nacido en Génova … della salí y en ella nací…”, también “…ni en otro cabo del mundo no se fallase hombre de mi linaje verdadero que se hubiese llamado y llamase él y sus antecesores de Colón…en tal caso lo haya la mujer mas llegada en deudo y sangre legítima”.

En el testamento de 1498, se advierten bastantes irregularidades:

La firma que aparece no se corresponde con la grafía del Almirante y cometen varios errores al colocar los puntos que Cristóbal Colón situaba a cada lado de las eses.
Se da como vivo al Infante D. Juan cuando había fallecido el 7 de octubre de 1497. Cuando se presentó este documento ya habían pasado 80 años desde los hechos.
No fue elevado a escritura pública.
Varios litigantes sacaron paulinas, eran unos despachos o cartas de excomunión que se expedían en los tribunales para el descubrimiento de algunas cosas que se sospechaba habían sido robadas u ocultas malicio samente, tomaron tal nombre por haberlas instituido el Papa Paulo III.
Aparecen varios renglones tachados y con distintas fechas.
Los giros gallegos que Cristóbal Colón tanto usaba en su habla y escritura, aparecen correctamente en el de 1506 y reemplazados en el de 1498 : aviamiento en vez de aviamento, señalar en vez de aseñalar, sellará en vez de asellará, entienda y entiende en vez de intenda y intende, asimismo en vez de asimesmo, almirantdgo en vez de almirantado, privilegio en vez de privillejo y privillejos, muestre en vez de amostrar.
La institución no era de su letra, al documento le faltaba una hoja, la más importante, y el tribunal con signa que: “no está auténtica ni solemne”
Aparece firmada por los Reyes Católicos y su secretario de Estado, don Fernando Alvarez, que había muerto en 1501 y que desde cuatro años antes no firmaba.

El testamento de 1506, otorgado en Valladolid, fue el único que se tuvo en cuenta como indiscutible para regular la sucesión de la herencia, títulos y privilegios, en él no dice que nació en Génova ni en parte alguna, ni hace mención a ningún pueblo de Italia ni del genovesado, ni distingue entre parientes legítimos e ilegítimos y tampoco figura la exclusión de cualquier apellido excepto los “de Colón”.

Acercándose el IV Centenario del descubrimiento de América, los nacionalistas italianos (Mussolini) encuentran en Cristóbal Colón la figura propicia para enaltecer con tan glorioso personaje a la nación italiana, pero para ello sería necesario crear al personaje, ¿por qué?, por que de Cristóbal Colón solo se sabía lo que habían dicho algunos cronistas, que era genovés, por que así lo habían oído decir . La ciudad de Génova encarga catorce volúmenes entre 1892 y 1896, para así apuntalar la nacionalidad genovesa del almirante, es cuando aparece el “colombo” como solución a tanta desconfianza, mediáticamente resultó efectivo, sin embargo el personaje que se dio a conocer “Cristóforo Colombo”, no encaja con el del descubridor del Nuevo Mundo, “Cristóbal Colón”, resultando un verdadero despropósito y manteniéndose únicamente por una cuestión de fe.
Cristóforo Colombo


Retrato de navegante en Tui, podría ser Cristóbal Colón por su parecido con el de otros retratos

Gracias a esta pretendida ocultación de sus orígenes, se consiguió que su nacionalidad fuese una incerteza, provocando todo tipo de especulaciones sobre ello entre sus coetáneos, así tenemos que, los cronistas y escritores italianos coetáneos de Cristóbal Colón que no lo consideraban italiano, por qué lo desconocían, encontramos a Sabellico en su Rapsodia Historiarum, Venecia 1504, Foresti da Bergamo, en su Suplementum Suplementi, Venecia 1503, Albertino en su Miraviglia Romé, Roma 1509 y Trivigiano. Los escritores italianosAmbiveri, Corbani, Pereti y Franceschi, no lo consideran Genovés ni italiano. El Conde de Savorgnan de Brazza, Pablo Toscanelli y Serpa Pinto, lo suponen lusitano. Y sí lo consideraban español, Giacomo Trotti y Aníbal Juanarius, además del PapaAlejandro VI, que en carta a los Reyes Católicos, llama a Cristóbal Colón, “dilecto hijo de España”.

No es cierto que todos los historiadores contemporáneos de Cristóbal Colón lo supongan genovés, pues muchos le suponen portugués o español y otros ni siquiera mencionan su patria, y de aquellos que escribieron poco después de su muerte, no pueden abrigar la convicción que fuese natural de Génova ni de Italia, o, por lo menos, ninguno puede afirmarlo con hechos y razones, ya que todos se limitan a establecer su patria genovesa, refiriéndose unos a otros, señalando distintos pueblos de Génova, sin pruebas concluyentes y sin datos ciertos, ni de sus padres y demás ascendientes, ni de sus hermanos, ni de su mujer ni de su vida, hasta que llegó a Castilla; por lo cual bien podemos concluir afirmando que la patria de Cristóbal Colón para todos ellos fue un enigma indescifrable.

Durante los veintidós años de su vida pública y conocida en España, desde 1484 hasta 1506 en que falleció, no manifestó jamás que fuese genovés, ni hay documento auténtico que así lo acredite. Siempre procedió como español, y como si fuera natural de España lo consideraban los Reyes que, en abril de 1497, al darle facultad para fundar uno o más mayorzgos, razonaban la merced, entre otros motivos, en que es propia cosa de Reyes y Príncipes “honrar e sublimar a sus súbditos y naturales”.

Hasta el último momento de su vida, quiso llamarse Cristóbal Colón, a la española, y no Cristóforo Colombo, a la italiana. Siempre desdeñó a Italia. Ni un solo nombre de lugar de este país, ni uno solo que recordara a personas o cosas de Colombos en Génova, aparecen en las tierras que descubrió. Todo es hispano (castellano, portugués y gallego). En sus libros apuntó algunas palabras y frases en italiano, con muchas incorrecciones, de donde se desprende que conocía este idioma menos que el portugués y el castellano.

Cristóbal Colón nos dice que tomó parte en una expedición armada por Renato De Anjou en el año 1459 y 1462, Cristóforo Colombo genovés (1451), tendría entre ocho y once años de edad, siendo imposible que con esa edad pudiera capitanear una expedición cuyo objeto era reponer al rey Renato de Provenza en el trono de Nápoles, del que había sido arrojado por Alfonso V de Aragón en 1442, ello, nos lo cuenta Cristóbal Colón en una carta escrita a Fernando e Isabel muchos años después:

“A mí acaeció, que el rey Reynel, que Dios tiene, me envió a Túnez, para prender la galeaza Fernandina, y estando ya sobre la isla de Sant Pedro, en Cerdeña, me dijo una saetía que estaban con la dicha galeaza dos naos y una carraca; por lo cual se alteró la gente que iba conmigo, y determinaron de no seguir el viaje, salvo de se volver a Marsella por otra nao y más gente. Yo, visto que no podía sin algún arte forzar su voluntad, otorgué su demanda, y mudando el cebo del aguja, di la vela al tiempo que anochecía, y, otro día, al salir del sol, estábamos dentro del cabo de Cartagine tenido todos ellos por cierto que íbamos a Marsella”.

Fue tan grade la odisea de este hombre, que es imposible abarcarla toda con amplitud suficiente, valgan estas lineas en su memoria, es tan inmensa su hazaña que varios paises se disputan su origen y nacionalidad, algunos de forma estrambotica, como los franceses, e incluso llegando a auténticos dislates como ocurre con algunos nacionalismos, que nunca han aportado prueba alguna acerca de sus afirmaciones, limitándose a refutar o intentar refutar los que otros si han aportado.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor JotaErre » 24 Jun 2015 02:23

La Armada ha honrado a buena parte de los que has mencionado últimamente dándoles sus nombres a diversos buques.

Y una curiosidad: Colón puede presumir de tener tres sepulcros diferentes, sin que se sepa con un 100% de veracidad en cual de ellos está enterrado: en las catedrales de Santo Domingo, La Habana y Sevilla. Supongo que un descubridor como él no se merece menos...

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 25 Jun 2015 00:55

D. VICTOR MARIA CONCAS PALAU

Víctor María Concas y Palau, fue un militar, marino, escritor y político español nacido en Barcelona, en 1845, y fallecido en Baños de Montemayor (Cáceres), en 1916.

Su restos, reposan en el Panteón de Marinos Ilustres de la localidad gaditana de San Fernando.

Ingresó en el Colegio Naval en 12 de julio de 1860, y cuando aún era guardiamarina asistió a la guerra del Pacífico como parte de la Escuadra de Méndez Núñez, donde participó en el bombardeo de Valparaíso en (1866) y fue hecho prisionero a bordo de la goleta Covadonga en el Combate naval de Papudo, acción en la que resultó herido.

Más tarde, participó en varios desembarcos que se hicieron contra los insurrectos en Cuba. Como segundo comandante de la Corbeta Santa Lucía, naufragó en los mares de China en 1874.

Hizo la campaña de Joló y tomó parte en el asalto a la fortaleza de Maidung en Filipinas, por cuya acción fue recompensado en el grado de comandante de Infantería de marina. Mandó la Corbeta Nautilus, buque escuela de la Armada Española.

Con una reproducción de la Nao Santa María, navegando sin escolta y a vela, navegó hasta Nueva York a la gran Revista Naval de 1893.1

Antes de que pudiera profetizarse sobre seguro la guerra hispano-estadounidense, dio en el Ateneo de Madrid una conferencia acerca de los Estados Unidos, que levantó gran polvareda y produjo una reclamación por parte del gobierno de los Estados Unidos.

Como Jefe del Estado Mayor del Almirante Cervera y al mando del crucero Infanta María Teresa, se batió heroicamente en la Batalla naval de Santiago de Cuba, recibiendo una contusión por cascote de matralla. Junto con todos los mandos de la escuadra, fue sometido a consejo de guerra, en el cual, al igual que todos ellos, salió exonerado.

La publicación de su libro La escuadra del Almirante Cervera le costó un nuevo consejo de guerra por sus fuertes críticas a la ineficiencia de los políticos de la época.

En su carrera política, fue elegido senador en la legislatura 1905-1907 por la provincia de Tarragona y por las islas Baleares en la legislatura 1907-1908, recibió el nombramiento de senador vitalicio en la legislatura 1908-1909.2

Fue Ministro de Marina desde el 4 de diciembre de 1905 hasta el 6 de julio de 1906 y desde el 21 de octubre de 1909 hasta el 9 de febrero de 1910, y Consejero de Estado. También fue nombrado árbitro director en el litigio por el Canal de Panamá entre los Estados Unidos y Panamá.

Fue inhumado en el Panteón de Marinos Ilustres el 11 de julio de 1927.

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Mensajepor Rescoldo » 25 Jun 2015 01:00

D. JOSE MARIA FERNANDEZ DE CORDOBA Y ROJAS

José María Fernández de Córdoba y Rojas, José de Córdoba y Rojas o José de Córdova y Rojas (San Fernando (Cádiz), 6 de abril de 1774 - Potosí, 15 de diciembre de 1810) fue un militar y marino realista español, que murió fusilado por formar parte de la contrarrevolución a la Revolución de Mayo del Virreinato del Río de la Plata.

José de Córdoba y Rojas provenía de una antigua familia de la nobleza, dedicados por tradición a la marina de guerra; su padre, José de Córdova y Ramos, mandaba la escuadra española derrotada en aguas de la Batalla del Cabo de San Vicente, en 1797, por los ingleses, hecho por el cual fue degradado posteriormente.

Estudió en la academia naval de Cádiz, y a los 16 años era alférez de fragata. Participó en expediciones navales hacia las costas italianas contra las fuerzas francesas, y posteriormente contra la marina británica. Participó en la toma de Tolón, la defensa de Cádiz, y finalmente se unió a la escuadra española incorporada a la francesa en los últimos años del siglo XVIII.

Llegó al Virreinato del Río de la Plata en 1801 con el grado de capitán de fragata, destinado al apostadero naval de Montevideo. Durante las Invasiones Inglesas participó en la Reconquista de Buenos Aires, y en 1807 en la Defensa contra el segundo intento. Fue ascendido por su comportamiento en esta última acción.

En 1809 se incorporó al ejército con el grado de mayor general, a las órdenes del brigadier Vicente Nieto; éste había llegado a Buenos Aires con Baltasar Hidalgo de Cisneros, el nuevo virrey sustituto de Santiago de Liniers y que luego fue depuesto por la Junta de Buenos Aires. En Buenos Aires se le tildó de mal funcionario y oficial, corrupto y deshonesto.

A principios de junio de ese año, al tenerse noticias de la revolución de Chuquisaca, el virrey envió a reprimirla al brigadier Nieto. Éste se puso de inmediato en camino, con importantes fuerzas militares comandadas por Córdoba, e incorporó otras en Salta. A órdenes de Córdoba, estas fuerzas reprimieron la revolución, que ya se había extendido a Cochabamba y La Paz. En esta última ciudad, la rebelión fue aplastada por el general José Manuel de Goyeneche, enviado por el virrey del Perú, José Fernando de Abascal, que por otra parte no tenía atribuciones para hacerlo. El virrey estaba alarmado frente a una revolución que se extendía aparentemente imparable, no solo en el Alto Perú, sino también por Quito y otras regiones, y amenazaba con extenderse al Río de la Plata, Nueva España, Nueva Granada, Costa Firme y Chile.

Nieto se puso a las órdenes de virrey del Perú, que lo confirmó en el gobierno como gobernador de Charcas con plenos poderes, que incluían la presidencia de la Real Audiencia. Organizó la defensa de Charcas nombrando a Córdoba segundo comandante del "Ejército Pacificador de Charcas", con el grado de coronel.

La represión de Nieto y Córdoba se distinguió por el dictado de muchas penas de prisión, aunque no resultó en ejecuciones. En cambio, la simultánea campaña de Goyeneche a La Paz fue ahogada en sangre: atacó la ciudad, causando centenares de muertos, y dictó decenas de penas de muerte. Estas noticias llegaron tergiversadas a Buenos Aires, donde se supo que Nieto y Córdoba habían ido a derrotar las revoluciones, y que se habían dictado muchas penas de muerte.

Producida la Revolución de Mayo en Buenos Aires con la creación de la Primera Junta, el 25 de mayo de 1810, ésta inmediatamente envió al Ejército del Norte a fin de terminar con la contrarrevolución realista de la provincia de Córdoba que culminó con la ejecución de Santiago de Liniers continuó su avance para auxiliar a las provincias del Alto Perú.

El gobernador Nieto marchó junto al general Córdoba a frenar el avance del Ejército del Norte fortificándose en Santiago de Cotagaita, donde esperó el avance de los revolucionarios porteños al mandado de Antonio González Balcarce. Éste atacó la fortificación realista sin contar con artillería, y tras algunas horas de combate fue dispersado por Córdoba en el Combate de Cotagaita.

Córdoba tardó algunos días en salir en la búsqueda del ejército revolucionario hasta Tupiza, tiempo que aprovechó Balcarce para recibir al grueso de sus tropas, que contaban también con artillería.

El 7 de noviembre, Balcarce atacó a las fuerzas de Córdoba en la Batalla de Suipacha; como Córdoba no se decidiera a atacarlo, simuló una retirada y emboscó a sus enemigos, derrotándolos por completo. Esta fue la primera victorida de los ejércitos de las Provincias del Río de la Plata sobre los ejércitos realistas españoles.

Córdoba huyó hacia el norte, pero fue capturado a los pocos días. Consultado por Balcarce y Juan José Castelli, el representante de la Primera Junta, sobre la situación en el Alto Perú, admitió que todo el territorio quedaba abierto al avance revolucionario. No obstante, había una fuerza militar considerable estacionada en Oruro al mando de Juan Ramírez Orozco; ésta demostró su incapacidad para oponer resistencia a la revolución al ser derrotada el 14 de noviembre en la Batalla de Aroma, viéndose obligada a retirarse hacia el Perú.

El ejército dirigido por Balcarce y Castelli ya traía consigo la sentencia de muerte firmada por la Primera Junta. Ésta incluía a Nieto, el gobernador potosino Francisco de Paula Sanz y al general José Manuel de Goyeneche pero Castelli la hizo extensiva a Córdoba. Córdoba fue conducido hasta Potosí y, siguiendo la misma suerte que anteriormente había sufrido Santiago de Liniers, fue ejecutado el día 15 de diciembre junto con Vicente Nieto y Francisco de Paula Sanz.

Goyeneche no pudo ser capturado, y más tarde derrotó a los revolucionarios en la batalla de Huaqui.
Descendencia

Su hijo Luis Fernández de Córdoba fue teniente general en los ejércitos de María Cristina de Borbón, capitán general de Navarra, embajador en Francia, Dinamarca, Alemania y Portugal.1 Al mando de las tropas isabelinas, obtuvo la victoria en la Batalla de Mendigorría. Por esta victoria, su madre Doña María de la Paz Rodríguez de Valcárcel y O'Conrry, viuda de José de Córdoba, recibió el marquesado de Mendigorría en 1840. Tras su fallecimiento, éste sería heredado por su otro hijo, Fernando Fernández de Córdova, segundo marqués de Mendigorría. Fernando Fernández de Córdoba fue teniente general, ocupó el Ministerio de la Guerra español y fue Presidente del Consejo de Ministros.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 25 Jun 2015 01:08

D. LUIS DE CORDOBA Y CORDOBA

Luis de Córdova y Córdova (Sevilla, 4 de diciembre de 1706 - San Fernando (Cádiz), 29 de septiembre de 1796) fue un marino y militar español, 2º Capitán General de la Real Armada Española.

Hijo de Juan de Córdova Lasso de la Vega y Puente Verastegui, marino y caballero de la Orden de Calatrava, y de Clemencia de Córdova-Lasso de la Vega y Ventimiglia, hija del I. Marqués del Vado del Maestre. Fue bautizado en la parroquia de San Miguel, en Sevilla, el 12 de febrero de 1706. Desde muy joven sintió inclinación por la mar: a los 11 años comenzó su vida marinera acompañando a su padre, capitán de navío, y poco antes de los 13 ya había realizado dos viajes a América.

Sentó plaza de guardiamarina en la compañía del departamento de Cádiz, en 1721, y en 1723 ascendió a alférez de fragata. Sirvió con brillantez en los primeros grados del escalafón, prestando servicios en navegaciones, comisiones y acciones de guerra que merecieron la aprobación de sus superiores y el aprecio del rey Felipe V.

En 1730 fue elegido para escoltar al infante Carlos de Borbón en su viaje a Italia. Ascendió a alférez de navío en 1731 y a teniente de fragata en 1732, año en que participó de la toma de Orán. Dos años más tarde lo haría en la reconquista de Nápoles y Sicilia.

En 1735 ascendió a teniente de navío y en agosto de 1740 a capitán de fragata. Este mismo año tomó parte en las luchas contra los piratas argelinos en el Mediterráneo. Fue nombrado capitán de navío en 1747, y al mando del navío América, en unión con el Dragón (ambos de 60 cañones), a las órdenes de Pedro Fitz-James Stuart (después marqués de San Leonardo), trabaron combate cerca del cabo de San Vicente contra los navíos argelinos Danzik (60 cañones) y Castillo Nuevo (54), el primero capitana de Argel. El Castillo Nuevo se retiró a las primeras descargas, pero el Danzik siguió combatiendo cerca de 30 horas en el espacio de cuatro días, hasta perder la mitad de su dotación.1 Hecho una criba arrió su bandera y hubo que quemarlo al no poderse utilizar. Se rescataron cincuenta cautivos cristianos. Por esta acción concedió el rey Fernando VI a Córdoba una encomienda de la Orden de Calatrava.

Más adelante tomó parte en la escolta de diversos convoyes de la Carrera de Indias, y en el período 1754-1758 tuvo unas destacadas actuaciones en las que combatió el contrabando en Cartagena de Indias. Al no existir por entonces el grado de brigadier, que se creó en 1773, ascendió directamente a jefe de escuadra el 13 de julio de 1760.

Tomó entonces el mando de una escuadra con la que efectuó múltiples navegaciones, sobre todo por aguas de Norteamérica, y con la que participó en diversas comisiones, como la parada de gala realizada en 1765 en aguas de Cartagena para festejar diversos acontecimientos. Finalizó el mando de dicha escuadra a su retorno a Cádiz en marzo de 1774, y en diciembre de ese mismo año ascendió a teniente general, a los 68 años de edad.

Aliada España con Francia por los pactos de familia, en plena guerra de independencia norteamericana Luis de Córdova fue nombrado comandante de una escuadra española, que se unió a la escuadra francesa de Orvilliers cuando en junio de 1779 fue declarada la guerra a Inglaterra. La escuadra combinada franco-española, en la que se contaban 68 navíos -de los que el español Santísima Trinidad portaba la insignia de Córdova-, entró en el Canal de la Mancha para intentar la invasión de las Islas Británicas en agosto de 1779. Los buques ingleses se refugiaron en sus puertos, causando el colapso del comercio británico, y fue apresado el navío inglés Ardent, de 74 cañones, que quedó rezagado.

Por esta campaña meritoria recibió Córdova como obsequio del rey Luis XVI de Francia una caja de oro ricamente guarnecida de brillantes con la expresiva dedicatoria "Luis a Luis". Por su parte, el rey de España le concedió la Gran Cruz de Carlos III, por aquella época la más valiosa distinción.

Los frutos de esta campaña fueron, sin embargo, escasos, ya que surgieron diferencias de opinión entre el mando francés y el español. El primero quería a toda costa destruir primeramente la escuadra enemiga, para después efectuar el desembarco proyectado en la Gran Bretaña. El español abogaba por realizar inmediatamente el desembarco, basándose en que la escuadra enemiga no estaba en condiciones de evitarlo. Al final no hubo desembarco, y los hechos dieron la razón a los españoles. Con acciones aisladas, los ingleses entorpecieron las actuaciones de la flota combinada y lograron prepararse para hacer frente a la situación, lo que unido al mal tiempo, al escorbuto y a una epidemia de tifus que afectó a las dotaciones, hizo desistir a la escuadra aliada, que se retiró a Brest.

El general francés, conde de Guichen, se admiraba de que Córdova tomase ciertas precauciones de mal tiempo cuando aún lo hacía bueno y, por el contrario, que mandase suspenderlas cuando todavía se estaba en lo que eran finales de un temporal y a ellos les parecía plena fuerza de él. Preguntó el almirante francés a Mazarredo de dónde provenía semejante previsión y el mayor general el enseñó los barómetros marinos que los buques españoles habían empezado a usar cuando aún no los tenían los aliados franceses.

En aquella época, Luis de Córdova ya tenía 73 años de edad, y muchos franceses opinaban que, si bien en el pasado había sido un buen oficial, ya era muy viejo y le fallaba la cabeza. Pero Floridablanca, en una carta a Aranda fechada el 27 de noviembre de 1779, decía que le parecía que "el viejo es más alentado y sufrido que los señoritos de Brest", y añadía que ninguno de sus detractores había podido adelantar, mejorar o rectificar ninguno de sus planes de acción. Debido a ello, el 7 de febrero de 1780 fue nombrado director general de la Armada.

Mandando Córdova la misma escuadra combinada y sobre el cabo de Santa María, el 9 de agosto de 1780, con 27 navíos a su mando, apresó un rico convoy británico de 57 fragatas cargadas para el ejército inglés en Norteamérica y la India, escoltado por tres fragatas de guerra que pasaron a la Marina Real de España con los nombres de Colón, Santa Balbina y Santa Paula. Este golpe logístico ha quedado como el mayor sufrido en toda la historia por la Royal Navy: capturó uno de los más grandes y ricos convoyes que partió jamás de Portsmouth. Córdoba hizo aquel día 3.000 prisioneros de las dotaciones, más 1.800 soldados de las compañías reales de las Indias Orientales y Occidentales, valuándose el botín capturado, de mercancías y municiones, en 1 millón de duros. Pese a la persecución de que fue objeto por parte de las fuerzas navales enemigas, que constituían la protección más lejana del convoy, logró conducir sus presas a Cádiz, lo que tuvo gran eco en la prensa de la época y le convirtió en un héroe del momento.

En la campaña de 1781, asimismo en el canal de la Mancha, sufrió la escuadra violentos temporales sin experimentar descalabros y males de consideración, gracias a las acertadas disposiciones que tomó el general Córdova secundado por su mayor general José de Mazarredo. En dicha campaña también le cupo el éxito de apresar otro convoy británico de 24 barcos y llevarlo a Brest.

En estas navegaciones y combates sobresalió la buena instrucción de las dotaciones españolas, fruto de los desvelos del mayor general secundado eficazmente por Escaño, a la sazón ayudante de la mayoría. Se empezaban a sentir, antes de que fuesen publicadas, los efectos de lo que había de convertirse después en las Ordenanzas de la Armada, producto del laborioso trabajo y la experiencia de esos dos eminentes marinos.

De regreso a España, en 1782 mandó las fuerzas navales combinadas que se habían reunido en la bahía de Algeciras para bloquear Gibraltar e intentar su toma. Participó con ataques directos a la plaza, en la ocasión en que Antonio Barceló mandaba las empleadas directamente en el ataque a corta distancia, y después, cuando aquél cesó en este mando y se produjo el ataque de las baterías flotantes, a las órdenes del general Ventura Moreno, apoyó con los fuegos de sus buques de este desgraciado ataque del invento del francés d’Arçon. Cuando fueron incendiadas éstas por las balas rojas de los defensores, envió sus embarcaciones menores a apagar los fuegos y salvar a las dotaciones. En los incendios y voladuras de estas pesadas baterías, en teoría insumergibles e incombustibles, con circulación de agua "como la sangre por el cuerpo humano", hubo 338 muertos, 638 heridos, 80 ahogados y 335 prisioneros. Pero los efectos fueron superados en mucho por el bombardeo de las lanchas cañoneras inventadas por Barceló, que lo hacían efectivo.

Continuó el bloqueo de Gibraltar, que era defendida por el gobernador Elliot. Los barcos permanecían en el mar y sólo tomaban refugio en Algeciras con tiempos duros. La situación de la plaza llegó a ser muy apurada, por lo que los ingleses decidieron enviar un gran convoy, escoltado por una fuerza de 30 navíos al mando del almirante Richard Howe. El inglés entró en el ¨Mediterráneo corriendo un temporal del sudoeste y Córdova salió a su encuentro, pero Howe aprovechó el temporal y logró introducir en la plaza los barcos del convoy con los tan ansiados recursos, sin que Córdova pudiese evitarlo. En el temporal se perdió un navío español, el San Miguel, arrojado por la tempestad bajo los mismos muros de Gibraltar, y otros barcos españoles sufrieron muchas averías.

Cuando lord Howe volvía al Atlántico, Córdoba le salió de nuevo al paso y el 20 de octubre de 1782 se trabó la batalla del cabo Espartel. Los británicos admiraron "el modo de maniobrar de los españoles, su pronta línea de combate, la veloz colocación del navío insignia en el centro de la fuerza y la oportunidad con que forzó la vela la retaguardia acortando las distancias".

Tras cinco horas de combate indeciso, los 34 buques británicos, de más andar que los 46 hispano-franceses, rehuyeron continuarlo. El coloso español, el navío Santísima Trinidad, sólo pudo hacer una descarga completa de todas sus baterías.

Se firmó la paz con la Gran Bretaña el 30 de enero de 1783, por la que se restituía a España la isla de Menorca y la Florida. El rey premió los servicios de Córdoba nombrándole director general de la Armada el 7 de febrero de 1783 y poco después capitán general. Córdova arrió su insignia de la escuadra combinada el 1 de mayo siguiente.

El 2 de julio de 1786 puso la primera piedra del Panteón de Marinos Ilustres de la Isla de León (hoy San Fernando), localidad en la que falleció el 29 de julio de 1796, a los 90 años de edad, siendo enterrado en la iglesia de San Francisco. En 1851 se decretó el traslado de sus restos al Panteón de Marinos Ilustres, lo que tuvo cumplimiento en 1870.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 25 Jun 2015 01:17

D. JUAN DE LA COSA

Juan de la Cosa (Santoña, entre 1450 y 1460-Turbaco, Colombia, 28 de febrero de 1510)1 fue un navegante y cartógrafo español conocido por haber participado en siete de los primeros viajes a América y por haber dibujado el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano.

Juan de la Cosa tuvo un papel destacado en el primer y el segundo viaje de Cristóbal Colón a las Antillas y en 1499 participó como piloto mayor en la expedición de Alonso de Ojeda a las costas del continente sudamericano. A su regreso a Andalucía dibujó su famoso mapamundi y poco después volvió a embarcarse hacia las Indias, esta vez con Rodrigo de Bastidas. En los años siguientes alternó viajes a América bajo su propio mando con encargos especiales de la Corona, incluyendo una misión como espía en Lisboa y la participación en la Junta de pilotos de Burgos de 1508. En 1509 emprendió la que sería su última expedición, de nuevo junto a Ojeda, para tomar posesión de las costas de la actual Colombia. La Cosa murió en un enfrentamiento armado con indígenas antes de poder llegar a ejercer su cargo de alguacil mayor de Urabá.

No se sabe con exactitud dónde nació Juan de la Cosa pero la hipótesis más aceptada es que fue en Santoña (Cantabria), ya que se conservan documentos que muestran que fue vecino de Santoña y que su mujer e hija residieron en esa ciudad. Algunos cronistas del siglo XVI le llamaron "El Vizcaíno", lo cual llevó a confundirlo con otros marinos llamados Juan Vizcaíno, los cuales hoy se sabe que eran personas distintas.

Tampoco se conoce su fecha de nacimiento, estimada entre 1450 y 1460, ni se tienen datos de su niñez ni de su adolescencia. Se supone que de joven debió tomar parte en navegaciones por el mar Cantábrico y, posteriormente, en dirección a las islas Canarias y al África occidental.

Las primeras referencias fundadas provienen de 1488, cuando estaba en Portugal. En ese entonces, el navegante Bartolomé Díaz acababa de llegar a Lisboa, tras haber alcanzado el cabo de Buena Esperanza. Los Reyes Católicos habrían enviado a La Cosa a esa ciudad en calidad de espía en busca de información y detalles de dicho descubrimiento, logrando regresar a Castilla antes de que los oficiales portugueses lo capturaran.

Al inicio de la década de 1490 Juan se encontraba establecido en El Puerto de Santa María (hoy día en la provincia de Cádiz) y poseía una nao llamada Marigalante o Gallega. Se cree que por motivos de negocios tuvo relaciones con los hermanos Pinzón.

En 1492 participó en el Primer Viaje de Cristóbal Colón a las Indias a bordo de su nao, que según los cronistas posteriores fue rebautizada Santa María para la ocasión. Ejercía el cargo de maestre, siendo Colón el capitán. La embarcación naufragó la noche del 24 al 25 de diciembre del mismo año frente a las costas haitianas. El Diario escrito por Bartolomé de las Casas supuestamente a partir de las notas de Colón acusa personalmente a La Cosa por el incidente, diciendo que ocurrió bajo su guardia y que además huyó en vez de prestar socorro al barco.

Martes, 25 de diziembre, día de Navidad
[...] Quiso Nuestro Señor que a las doze oras de la noche, como avían vista acostar y reposar el Almirante y vían que era calma muerta y la mar como en una escudilla, todos se acostaron a dormir, y quedó el governallo en la mano de aquel muchacho, y las aguas que corrían llevaron la nao sobre uno de aquellos bancos [...] El moço [...] dio bozes, a las quales salió el Almirante, y fue tan presto que aún ninguno avía sentido qu'estuviesen encallados. Luego, el maestre de la nao, cuya era la guardia, salió y díxoles el Almirante a él y a los otros que halasen el batel que traían por popa y tomasen un ancla y la echasen por popa, y él con otros muchos saltaron en el batel, y pensava el Almirante que hazían lo que les avía mandado. Ellos no curaron sino de huir a la caravela...
Miércoles, 26 de diciembre
[...] si no fuera por la traiçión del maestre y de la gente, que eran todos de Palosdos o los más de su tierra, de no querer echar el ancla por popa para sacar la nao, como el Almirante les mandava, la nao se salvara...
Diario de Cristóbal Colón. Edición facsimilar de Jesús Varela Marcos, pp. 122-123.

Sin embargo, en mayo de 1493 La Cosa recibió una compensación económica de parte de los Reyes por el hundimiento de su nao en el primer viaje. Se le otorgaba el derecho a transportar «doscientos cahíces de trigo» desde Andalucía hasta Guipúzcoa o Vizcaya eximiéndole de pagar ciertas tasas en los nueve meses siguientes.7 Al expirar el plazo, en febrero de 1494, la orden fue renovada en los mismos términos.8 Estos documentos, que hablan del marino de manera elogiosa («buenos servicios que nos habedes fecho») hacen pensar a los historiadores que en realidad Juan de la Cosa no tuvo culpa de la pérdida de su barco, contrariamente a lo que afirma el Diario.

Juan de la Cosa participó en el segundo viaje de Colón (1493-1496) y se cree que debió ser uno de los cartógrafos de la expedición. Sin embargo, según una nómina de pagos fechada en 1497 y descubierta por Montserrat León Guerrero en 1998, La Cosa se habría enrolado como simple marinero en la nao Colina, cobrando 1000 maravedís al mes.

Se sabe también que Juan de la Cosa tomó parte en la exploración de la costa de Cuba ya que fue uno de los firmantes del juramento en el que Colón obligó a sus tripulante a declarar que Cuba no era una isla. En ese documento, fechado en junio de 1494, La Cosa figura como marinero de la carabela Niña, si bien podría ser también uno de los «maestros de cartas de marear» mencionados en el texto.

Algunos documentos del segundo viaje de Colón mencionaban a un marino llamado Juan Vizcaíno, al cual algunos historiadores habían confundido con Juan de la Cosa. El hallazgo de la nómina de pagos de 1497 demostró que en realidad en esta expedición tomaron parte no una sino dos personas llamadas Juan Vizcaíno y además Juan de la Cosa, por lo que se trataba finalmente de tres personas diferentes.

La mayoría de los historiadores opinan que Juan de la Cosa no participó en el tercer viaje de Colón a las Indias (1498-1500). Sin embargo, Bartolomé de las Casas escribió que La Cosa «por entonces (1500) era el mejor piloto que por aquellos mares había por haber andado en todos los viajes que había hecho el almirante», lo cual por tanto incluiría el tercer viaje. También se conserva una declaración de un testigo de los Pleitos Colombinos que afirma haber visto a La Cosa con Colón «cuando se descubrió Paria», lo cual normalmente se supone ocurrió durante el tercer viaje. Por ello el historiador Jesús Varela Marcos cree que La Cosa sí que participó en el tercer viaje de Colón y debió regresar a Europa antes que el Almirante.

En 1499 la Corona decide poner fin al monopolio que tenía Colón sobre las navegaciones a las Indias y abre el negocio a otros navegantes y empresarios. Esto da lugar a la realización de una serie de expediciones que los historiadores han denominado viajes menores, viajes de reconocimiento y rescate o también viajes andaluces, ya que todos se organizaron y partieron desde Andalucía y los que participaron en ellos residían mayoritariamente en esa región de España.

Juan de la Cosa participó como piloto mayor y cartógrafo en el primero de estos viajes, el capitaneado por Alonso de Ojeda (que también había estado en el segundo viaje de Colón). La expedición partió de Cádiz el 18 de mayo de 1499 con rumbo al cabo Aguer y de allí a la Gomera. Sólo 25 días después se encontraban en el golfo de Paria frente a la desembocadura del río Orinoco. Recorrieron minuciosamente la costa caribeña hacia occidente, llegando a la península de Coquibacoa y el cabo de la Vela (en la actual Colombia). La Cosa fue herido por una flecha indígena. Más tarde navegaron a la isla Española, a pesar de que se les había prohibido. No se sabe con exactitud cuándo retornaron a España, habiéndose barajado la fecha de noviembre de 149913 o abril-mayo de 1500.

Este viaje no obtuvo apenas beneficios económicos pero La Cosa pudo cartografiar en detalle la costa de la región explorada, la cual reflejaría prontamente en su famoso mapamundi.

Tras su regreso a Cádiz, La Cosa elaboró para los Reyes Católicos o alguien de su corte un mapamundi que es el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano. Está pintado sobre dos pieles de pergamino unidas en forma de rectángulo irregular de 96 cm de ancho y 183 cm de largo. En el extremo occidental del mapa aparece una efigie de San Cristóbal, probable alusión a Colón, situado a poniente de las Antillas sobre una inscripción que dice: «Juan de la cosa la fizo en el puerto de S: mã en año de 1500».

Dicho mapa refleja los resultados de los descubrimientos realizados en América durante el siglo XV; con información procedente de los viajes realizados por Colón (viajes de 1492, 1493 y 1498), Alonso de Ojeda, Vicente Yáñez Pinzón, Juan Caboto, Pedro Álvares Cabral y diversos exploradores portugueses que recorrieron África, como Bartolomeu Dias y Vasco da Gama.

La Cosa sugirió que las tierras descubiertas en el norte y el sur de América podían estar unidas formando un solo continente, aunque con la efigie superior hizo un truco para permitir la posibilidad de que existiera un paso marítimo entre ambas en Centroamérica, cosa que Colón creía.16 Cuba aparece ya identificada como una isla, en contra de la opinión de Colón. En general las Antillas aparecen de manera completa y en América del Sur se muestra la costa desde el cabo de la Vela hasta el cabo de San Agustín, mostrando una parte del norte del Brasil. Por el contrario, en América del Norte no se muestran la península de Florida, el golfo de México ni la península de Yucatán. América Central está tapada por la efigie del santo. .

El contorno de las costas de África aparece dibujado por primera vez de manera correcta, gracias a los últimos viajes de exploración realizados por los portugueses. La región de Europa y el Mediterráneo aparece bien detallada, mientras que amplias zonas de Asia se muestran vacías e imprecisas.

El mapa está decorado con rosas de los vientos, banderas, barcos, ciudades, reyes, personajes de la Biblia y figuras mitológicas. Se representan algunos ríos y la mayoría de los topónimos están escritos en castellano antiguo.

Hacia finales de 1500, el notario sevillano Rodrigo de Bastidas había obtenido una licencia regia para explorar el Nuevo Mundo, así que consultó con La Cosa sobre qué ruta tomar. Finalmente Bastidas decidió nombrarlo piloto mayor de la expedición. Otro miembro de la tripulación que se haría famoso más tarde fue Vasco Núñez de Balboa.

Partieron de Cádiz en octubre de 1500 con dos barcos y recorrieron el litoral caribeño desde el cabo de la Vela hacia el oeste. Descubrieron la desembocadura de un gran río al que llamaron Magdalena y casi naufragaron en las Bocas de Ceniza.17 Se adentraron después en el Golfo de Urabá y llegaron hasta el actual Puerto Escribanos, en Panamá. Obtuvieron cantidades importantes de oro6 pero el mal estado de las embarcaciones les obligó a dirigirse a La Española, donde fueron arrestados por el gobernador Francisco de Bobadilla. La Cosa y Bastidas regresaron a España a finales de 1502.

La reina Isabel, mediante cédula real fechada el 3 de abril de 1503 nombró a La Cosa Alguacil Mayor de Urabá como parte de su recompensa por los servicios prestado en el viaje con Bastidas y adicionalmente fue nombrado oficial asalariado en la recién creada Casa de la Contratación. Por su parte Bastidas fue absuelto de todos los cargos de los que le había acusado Bobadilla.

En 1503 La Cosa fue a Lisboa, a la corte del rey Manuel I de Portugal, con una misión diplomática o de espionaje. Según la documentación oficial, se le entregaron 10 ducados de oro para «yr a Portogal a se ynformar e saber secretamente del viaje que los portogueses hizieron a las Yndias con quatro navios...». Sin embargo La Cosa fue capturado rápidamente y poco después regresó a la Corte castellana en Segovia. Allí le entregó a la reina «dos cartas de marear de las Yndias», que no se han conservado.

En 1504 La Cosa logró efectuar su primer viaje de descubrimiento bajo su propio mando como capitán general y piloto, gracias a una capitulación de la Corona para descubrir y vigilar las costas de Tierra Firme. Con cuatro naves armadas recorrió las costas entre la isla de Margarita y el golfo de Urabá, donde consiguió un cuantioso «rescate» (palabra que designaba tanto el beneficio comercial como el botín de guerra). En Cartagena de Indias encontró y socorrió al mercader sevillano Cristóbal Guerra y sus hombres, con quienes tuvo grandes disensiones. Sufrieron penalidades en Urabá y Jamaica, hasta que La Cosa los condujo a todos a la Española, donde permaneció dos años. Tras su regreso a la península Ibérica en 1506, recibió un premio de 50 000 maravedís como recompensa por su labor.

Juan de la Cosa, vecino de Santa María del Puerto, piloto de Rodrigo de Bastidas, armó el año de 4 cuatro carabelas con ayuda de Juan de Ledesma, de Sevilla, y de otros, y con licencia del rey, porque se ofreció a domar los caribes de aquella tierra. Fue, pues, a desembarcar a Cartagena, y creo que halló allí al capitán Luis Guerra, y entrambos hicieron la guerra y mal que pudieron; saltearon la isla de Codego, que cae a la boca del puerto. Tomaron seiscientas personas, discurrieron por la costa, pensando rescatar oro; entraron en el golfo de Urabá, y en un arenal halló Juan de la Cosa oro, que fue lo primero que de allí se presentó al rey. Llevaban muy llenos de gente los navíos; dieron vuelta a Santo Domingo, que ni hallaban rescate ni mantenimiento.
Francisco López de Gómara, Historia general de las Indias (1552), cap.70

Al año siguiente, en 1507, la Casa de la Contratación lo nombró para dirigir una pequeña flota de barcos que vigilarían las costas entre Cádiz y el cabo de San Vicente, que era lugar de reunión de piratas.6

Poco después inició una nueva travesía oceánica desde El Puerto de Santa María, regresando al año siguiente. Por este viaje recibió 100 000 maravedís.5 Se ha escrito que Bastidas pudo haber participado también en esta expedición.

En marzo de 1508 participó en la Junta de Burgos a petición del regente Fernando el Católico junto a Vicente Yáñez Pinzón, Juan Díaz de Solís y Américo Vespucio, que eran los mejores navegantes con los que contaba la Corona de Castilla por aquel entonces, para discutir entre otros asuntos del proyecto de una expedición para encontrar un paso marítimo a Asia a través o alrededor de las tierras descubiertas en el oeste.21 En esa misma Junta representó a Alonso de Ojeda en el concurso por la gobernación de Tierra Firme, en competición con Diego de Nicuesa. Al final la Corona decidió dividir Tierra Firme en dos gobernaciones: Veragua al oeste del golfo de Urabá y gobernada por Nicuesa; y Nueva Andalucía al este, gobernada por Ojeda.

También en 1508 se le confirmó a La Cosa el cargo de Alguacil Mayor de Urabá otorgado cinco años antes, pero esta vez de manera hereditaria.

La Cosa viajó nuevamente a La Española para participar en un viaje al mando de Alonso de Ojeda, que acababa de ser nombrado gobernador de Nueva Andalucía. La Cosa recibió de la Corona el cargo de teniente gobernador y una importante ayuda económica ya que iba a instalarse allí junto a su familia.6 La expedición partió de Santo Domingo el 10 de noviembre de 1509 con tres embarcaciones y unos 300 hombres, entre ellos un soldado llamado Francisco Pizarro. La Cosa resolvió la disputa entre los dos nuevos gobernadores (Ojeda y Nicuesa) sobre qué lugar exacto del golfo de Urabá sería el límite de sus respectivas gobernaciones, señalando el río Atrato como la frontera entre Veragua y Nueva Andalucía.

Al llegar a Nueva Andalucía en diciembre, Ojeda decidió desembarcar en la bahía de Calamar, desoyendo los consejos de La Cosa que recomendaba que no se perturbara a los indios de la zona donde estaban, ya que eran indígenas que usaban flechas envenenadas. El cántabro proponía dirigirse a las orillas del golfo de Urabá, donde vivían indios menos belicosos a los cuales La Cosa había conocido cinco años atrás, pero finalmente acató la orden de Ojeda. Poco después los expedicionarios se vieron envueltos en un combate con indígenas que se saldó con victoria española, lo que incitó a Ojeda a adentrarse en la selva, persiguiendo a los indígenas en su huida hasta el poblado de Turbaco. Al llegar al poblado, Ojeda, La Cosa y los demás hombres fueron sorprendidos por los indígenas, que dispararon flechas envenenadas. La Cosa cayó muerto, así como la mayoría de sus hombres, pero Ojeda pudo huir.

Al volver Ojeda a la bahía de Calamar se encontró con la expedición de su rival Nicuesa. Enterados del hecho ocurrido en Turbaco, los castellanos dejaron de lado sus diferencias y los hombres de ambas expediciones se vengaron destruyendo el poblado de Turbaco y asesinando a casi todos sus habitantes. Algunas crónicas afirman que cuando hallaron el cadáver de La Cosa parecía un erizo lleno de flechas; otras dicen por el contrario que el cuerpo había sido devorado por los indios

La viuda de La Cosa recibió 45 000 maravedís y todos los indígenas que tenía en posesión el navegante como indemnización por los servicios prestados. Se desconoce el destino del hijo de La Cosa, el cual debería teóricamente haber heredado el cargo de Alguacil Mayor de Urabá.

El mapamundi de Juan de la Cosa es una de las obras más importantes de la cartografía de finales del siglo XV e inicios del siglo XVI. Fue redescubierto en 1832 por el barón de Walckenaer, ministro plenipotenciario de Holanda en París, que lo compró a un precio muy barato. A la muerte del barón en 1853, se subastó el mapamundi y el gobierno español, aconsejado por Ramón de la Sagra, lo adquirió por 4.321 francos. Desde entonces está expuesto en el Museo Naval de Madrid. Numerosos eruditos han realizado reproducciones y análisis de diversas zonas del mapa de La Cosa. Las primeras fueron las de Alexander von Humboldt en su Atlas géographique et physique des régions équinoxiales du Nouveau Continent de 1834,22 Ramón de la Sagra en 1837 en la Historia física política y natural de la isla de Cuba y el vizconde de Santárem en 1842 con su Atlas de la Edad Media.

Se sabe que La Cosa debió realizar otros mapas importantes pero nunca se han encontrado. En particular consta que en 1503 se le abonaron siete ducados por dos "cartas de marear" que ofreció a la Reina

Por otra parte es posible que el bachiller Martín Fernández de Enciso aprovechara sus relaciones amistosas con La Cosa para incorporar parte de sus conocimientos cartográficos en su obra Suma de geografía que trata de todas las partes y provincias del mundo: en especial de las Indias, impresa en Sevilla en 1519

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Rescoldo » 25 Jun 2015 01:25

Greyhost escribió

Diego García de Paredes y Torres (Trujillo, España, 30 de marzo de 1468 – † Bolonia, Italia, 15 de febrero de 1533), más conocido como El Sansón de Extremadura, fue un militar español célebre por su extraordinaria fuerza física y sus múltiples hazañas. Combatió como capitán de infantería en las guerras de Italia, norte de África y Navarra. Duelista invicto en numerosos lances de honor; capitán de la guardia personal del Papa Alejandro VI; condotiero al servicio del Duque de Urbino y de la familia Colonna; coronel de infantería de los Reyes Católicos bajo el mando del Gran Capitán durante la conquista de Nápoles; cruzado del cardenal Francisco Jiménez de Cisneros; Maestre de Campo del Emperador Maximiliano I, coronel de la Liga Santa y Caballero de la Espuela Dorada al servicio de Carlos V. Fue el soldado español más famoso de la época, admirado por sus contemporáneos como prototipo del valor, la fuerza y la gloria militar. - See more at: http://www.armas.es/foros/historia-mili ... qUeY9.dpuf


En relación con este militar, te recomiendo la lectura del último libro de Jose Calvo Poyato, EL GRAN CAPITAN, curiosamente para escribirlo utiliza la figura de Diego Garcia Paredes, quien relata la historia del Gran Capitan en tercera persona, es de lo más interesante.

Saludos cordiales
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor greyghost » 25 Jun 2015 12:42

Gracias por la sugerencia, tomo nota. Ambos personajes son tremendamente interesantes.


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