HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

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Brasilla
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 18 Ene 2018 20:40

Excmo. Sr. D. Julian ROMERO DE IBARROLA Maestre de Campo de los Tercios Españoles


Julián Romero de Ibarrola (Huélamo, 1518 - Alessandria o Solero, 13 de octubre de 1577) fue un militar español del siglo XVI que alcanzó el grado de maestre de campo, fue caballero de Santiago y miembro del Consejo de guerra en Flandes.


Fue hijo de Pedro de Ibarrola, hidalgo maestro de obras natural de Puebla de Aulestia en Vizcaya y de Juana Romero, natural de Torrejoncillo de Huete en Cuenca.
Soldado en los tercios

En 1534, a la edad de 15 o 16 años, partió de Torrejoncillo con unos soldados que habían de embarcarse para la Jornada de Túnez, haciéndose popular años más tarde que había servido allí como mozo del atambor, del soldado que toca dicho instrumento.

¡ Mentís
vos, y vos, y quien creyó
que yo fui tamborinero !
Mozo de atambor sí fui,
y soy también caballero,
y agora verás aquí
quién es Julián Romero.

Se asume que durante unos años sirvió como soldado en Italia y solo se vuelve a tener noticia de él cuando regresaban las tropas por mar tras el asedio de Saint-Dizier en 1544 recién licenciadas y tomaron tierra en Dover y después en Plymouth, donde pasaron al servicio del rey Enrique VIII de Inglaterra como mercenarios.

Mercenario y caballero en Inglaterra

Con Pedro de Gamboa como maestro de campo, los soldados españoles y Julián Romero entre ellos, acudieron a la frontera de Escocia en 1545; allí brillaron en la batalla de Pinkie Cleugh, catastrófica para los escoceses, quienes la llamaron "Sábado negro" al dejarse casi 15.000 muertos y 2.000 prisioneros. Sin embargo, la guerra con la corona francesa hizo que se trasladaran prontamente al territorio que la corona inglesa tenía en Francia y se alojasen en el campamento que los ingleses tenían en el puerto de Calais. Desde allí participarán en diversos encuentros que contra las tropas de Francisco I de Francia hubo en la zona de Boulogne-sur-Mer y Ardres, hoy en la región de Norte-Paso de Calais, hasta que se firmó la paz entre ambos monarcas el 7 de junio de 1546.

Duelo con Antonio Mora

Antonio Mora, capitán español que servía a Francisco I de Francia, había retado en duelo a Pedro de Gamboa, y Julián Romero se ofreció para disputar el combate en nombre de este último. Como ambos capitanes, Mora y Romero, servían a los dos monarcas, Francisco y Enrique, el duelo tuvo mayor trascendencia que una simple disputa personal y se organizó un campo en Fontainebleau para que las personalidades, entre ellos, el rey y su heredero, así como los embajadores ingleses, pudieran presenciarlo. Julián Romero resultó vencedor y, siendo premiado por el rey de Francia como ganador, recibió del rey inglés la distinción de Sir.

Guerra en Escocia

En Escocia, el 11 de septiembre de 1547, tras la batalla de Pinkie Cleugh, Romero recibió la distinción de knight banneret, como caballero que sirve bajo su propia bandera («knight having vassals under his banner»). En 1549 es nombrado maestre de campo en sustitución de Gamboa. Tras la caída en desgracia de William Paget, la mayoría de soldados españoles que se hallaban en Gran Bretaña pasaron a Flandes y allí Romero se integró en las tropas del Emperador Carlos V, reconociéndosele el grado de capitán alcanzado por sus servicios en Inglaterra.

Capitán de los Tercios
Guerras con Francia

Romero se hallaba en Gante en 1552 y pasó a defender las tierras del Principado de Lieja. En 1554 participó en la campaña de Picardía, hallándose en la defensa de Dinant; fue hecho prisionero por los franceses después de que capturaran la plaza. Se especula si acompañó a Felipe II de España durante su estancia en Inglaterra tras su matrimonio con María Tudor.

En 1557 se distingue en la batalla de San Quintín, donde le será amputada una pierna tras ser herido por bala de mosquete. En 1558, Felipe II le concede el hábito de la Orden de Santiago y ese mismo año participa en la Batalla de Gravelinas

Castellano en Flandes

En 1559 es castellano de Damvillers y asimismo se le hace castellano de Douai. Establecida con la corona francesa la Paz de Cateau-Cambrésis, se produce la repatriación de las tropas españolas residentes en Flandes, partiendo el 10 de enero de 1561 desde Zelanda.

Capitán en La Goleta

En abril de 1561, el capitán Romero se halla en Málaga para embarcarse con tres compañías para reforzar la guarnición de La Goleta, a donde llega a finales de mayo. En septiembre de ese mismo año pide el traslado a Felipe II, regresando a España en 1562, donde visita a sus parientes maternos en Torrejoncillo. Después, marchó a Madrid.

[b]Socorro de Malta[/b]

Al ser asediada Malta por los turcos en 1565, Felipe II envió los tercios de Italia en su socorro y entre ellos se hallaba Julián Romero, cuya compañía se hallaba guardando Siracusa, con rango de capitán. A causa del fallecimiento de Melchor de Robles en septiembre, Romero lo sustituyó en el cargo de maestre de campo del Tercio de Sicilia.

Maestre de campo del Tercio de Sicilia
Guerra de Flandes

Romero marchó a Flandes en 1567 encabezando el tercio de Sicilia y participó en diversas acciones en los primeros años de guerra, como la Batalla de Jemmingen.

En otoño de 1569 regresó licenciado a España y allí estuvo residiendo una temporada hasta que en 1572 partió desde Laredo con el IV Duque de Medinaceli y 6 compañías de infantes bisoños que llegaron a Ostende en junio de 1572.

Romero participó en el asedio de Mons y perdió un brazo al ser herido por un tiro de arcabuz; dirigió una encamisada en el campamento de Guillermo de Orange. A finales de 1572 participó en el asedio de Haarlem y perdió un ojo también por herida de arcabuz. Recuperado rápidamente, continuó en el asedio hasta que plaza capituló en julio de 1573. Tras el asedio, tuvo que lidiar con el amotinamiento de las tropas españolas, sublevadas por el atraso acumulado de las pagas, viendo amenazada su propia vida. En ese mismo año se halló en el asedio de Alkmaar.

En 1574, Luis de Requesens le encargó socorrer con una armada de bajeles a las tropas cercadas en Middelburg y tuvo que llegar a la costa a nado al perder su nave. En ese mismo año participó además en la Batalla de Mook y luego acudió al asedio de Leiden. Reducido su tercio a 12 compañías por la comisión de reforma de Requesens, y viéndose cansado y mutilado, con su familia en España, y apreciando que no se reconocían adecuadamente sus méritos, dio aviso al gobernador de los Países Bajos de que renunciaría a su cargo, aunque continuó sin embargo en el mismo hasta el final del conflicto.

En 1575 participó en el asedio a Zierikzee, prolongado hasta junio de 1576 y, tras unirse a los soldados amotinados en Aalst, trabajó en el socorro a las tropas españolas cercadas en Amberes.

Tras el Edicto perpetuo de 1577, las tropas españolas se vieron obligadas a abandonar los Países Bajos y fueron conducidas a Italia. Se alojaron en Liguria y se les ordenó embarcarse para España en junio de ese año. Julián Romero fue nombrado castellano de Cremona; pero don Juan de Austria solicitó después el regreso de los tercios y a Julián Romero se le encargó que dirigiera a las tropas que debían marchar desde Italia a Flandes con rango de Maestre de Campo General.

En el trayecto entre Alessandria della Paglia y Solero le sorprendió la muerte mientras conducía las tropas montando a caballo. ​Tenía 59 años y había perdido un ojo, una pierna, un brazo, tres hermanos y un hijo en combate, viviendo como militar toda su vida.

El ultimo Maestre de la Orden de Santiago Alonso de Cárdenas padre del descubridor del Cañón del colorado García López de Cárdenas, trajo junto con el Jesuita Farronius el chocolate al monasterio de Ucles (Cuenca) centro de la orden de Santiago, primer sitio de Europa donde se probó el chocolate que al ver las virtudes de tan prodigioso brevaje y por orden de Carlos I (V) fue llevado a Flandes y sobre todo al camino español, enseñado a preparar para las tropas de los tercios, donde cuenta la tradición fué llevado por el conquense Julián Romero Ibarrola cuando fué nombrado Caballero de Santiago y fué Julian Romero el que con su tropas y la logística de los Tassimo, que durante más de 100 años enseñaron a hacer chcolate a los Alemanes Suizos y especialmente a los belgas y Suizos aunque estos perfeccionaran las tecnicas que apredieron de los reposteros Castellanos: Conquenses Leoneses y también Aragoneses, fue en el monasterio de piedra tras el periplo desde Uclés y Jábaga (Cuenca) por Molina de Aragón (caminos de la historia, ruta del hierro, camino de Santiago, ruta del cacao) en el monasterio de piedra en Nuevalos donde se fundo el primer obrador de chocolate de Europa.

[b]Consejero real[/b]

En agosto de 1572, Romero es designado por Felipe II miembro del Consejo de Guerra en Flandes, destacando en esta labor en el periodo comprendido entre la muerte de Luis de Requesens, y la llegada de Juan de Austria como nuevo gobernador de los Países Bajos.
Matrimonio y descendencia

Contrajo matrimonio con María Gaytán, con la que tuvo una única hija, Francisca Romero, bautizada en mayo de 1571. En Flandes había tenido, al menos, tres hijos ilegítimos, un joven, que murió siendo soldado en 1574, una hija llamada Juliana Romero, y un hijo llamado Pedro de Ibarrola.4​

La figura de Julián Romero en el mundo de la cultura

Julián Romero fue pintado por El Greco por encargo de la hija del militar, Francisca Romero, para colgarse en sala del capítulo del Convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, del cual doña Francisca fue fundadora. Dicho cuadro se conserva en el Museo del Prado.

Literatura

Lope de Vega, autor teatral, compuso una comedia basada en la figura del personaje, que fue publicada por la Real Academia de la Historia en 1916, en el Volumen VII de las obras de Lope de Vega.
Pierre de Bourdeille, señor de Brantôme, quien conoció personalmente a Julián Romero durante la estancia de ambos en Mesina en 1566, le dedicó algunos pasajes en sus obras.
*Michel de Montaigne menciona a Julián Romero en sus Essais ("Ensayos", lib I, cap. 6.º) a propósito de lo peligroso que puede ser el momento de parlamentar durante una guerra o asedio. Comenta Montaigne que Julián Romero cometió un error de aprendiz al salir de la ciudad asediada de Dinant a parlamentar con el enemigo porque a la vuelta se encontró la plaza conquistada.
Además, el poeta Diego Jiménez de Ayllón, en su ciclo dedicado a los soldados más destacados de su época, compuso para Romero un soneto.
El dramaturgo dieciochesco José de Cañizares tomó su vida como inspiración para su comedia Ponerse hábito sin pruebas y el valor como ha de ser, el guapo Julián Romero (1739), también conocida como El valor como ha de ser, El valiente como ha de ser o El guapo Julián Romero, simplemente.5​

Referencias

Lope de Vega, Comedia famosa de Julián Romero, jornada III. En dicha comedia se recrea en el primer acto cómo Julián Romero entró al servicio del tambor. Aunque la obra es de ficción, el biógrafo de tan célebre soldado, Antonio Marichalar, le otorga a la misma cierta credibilidad en algunos de sus pasajes. Marichalar indica que esta comedia es "pródiga en errores anacrónicos" y "algunos de los acontecimientos que refiere no corresponden a la realidad biográfica de Julián".
Diversos soldados profesionales españoles pasaron a servir al rey inglés por entonces: Pedro de Gamboa, Pedro Negro, Cristóbal Díaz, Alonso de Villasirga, Luis de Noguera y otros que obtuvieron reconocimientos por sus servicios en forma de títulos y pensiones.
El contador del ejército de Flandes e historiador Antonio Carnero indicó que murió súbitamente por apoplejía, mientras otros autores dejaron escrito que murió al caer del caballo.
"Sir Julián de Romero, el temido «mediohombre» de los Tercios de Flandes", César Cervera en Abc de Madrid, 18 de diciembre de 2015.
Juan Fernando Fernández Gómez, "Sobre la comedia El guapo Julián Romero de José de Cañizares", en Estudios ofrecidos a Emilio Alarcos Llorach, vol. IV, 1979, ISBN 84-7468-021-2, págs. 407-418.


ARTICULO EN ABC 18-12-2015

Sir Julián de Romero, el temido «mediohombre» de los Tercios de Flandes

Cuando murió tenía 59 años, había perdido un ojo, una pierna y un brazo, tres hermanos y un hijo en combate. Al embalsamarlo hallaron que tenía el corazón sumamente grande y con pelo

No existía en su tiempo otro medio más democrático de ascender en la escala social que el ejército castellano. Hasta que la corrupción terminó por quebrar el sistema en el siglo XVII, los Tercios de Flandes permitían una oportunidad en igualdad de condiciones para voluntarios, nobles, hidalgos o campesinos. Natural de Torrejoncillo del Rey (Cuenca), Julián Romero de Ibarrola se lanzó en 1534 –el año en el que Carlos V reorganizó las coronelías para crear los tercios– a la captura de esa oportunidad.

Con dieciséis años, Julián ingresó en los tercios como mochilero y mozo de tambor. En el entonces manso Flandes, que años después se convertiría en un fango de turbulencias, el castellano sirvió en los ejércitos de Carlos V hasta el año 1543. Por entonces, ya convertido en capitán, Julián Romero acudió a Inglaterra en condición de mercenario del monarca Enrique VIII Tudor, cuya alianza con España se mantenía aún impertérrita. En las islas inglesas, el capitán castellano participó en la célebre batalla de Pinkie. La contienda es hoy en día recordada por ser la última batalla campal entre escoceses e ingleses y, quizá, la primera moderna en suelo británico. La derrota escocesa fue de entidad: casi 15.000 muertos y 2.000 prisioneros. Sobre los méritos del Romero debieron ser elevados, puesto que Enrique VIII le ascendió con presteza: de maestre de campo a sir y banneret. Lejanas sonaban entonces las miserias en Torrejoncillo del Rey para un caballero inglés con vasallos bajo su bandera («knight having vassals under his banner»).

Sir Julián al servicio de Felipe II
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Julián Romero no podía continuar al servicio de la casa Tudor, cuya escisión con la Iglesia de Roma cada vez resultaba más honda. Al fin y al cabo, el castellano solo había acudido a Inglaterra por orden de su verdadero monarca, Carlos V. Tras más de una década al servicio de los intereses ingleses –lo cual sería de provecho, ante su conocimiento de la lengua y la cultura, para planear ataques contra la pérfida Isabel I–, Julián Romero fue recibido con los brazos abiertos en España. Felipe II, inmerso en otro episodio de las guerras contra Francia, le designó maestro de campo y caballero de Santiago.

No era Felipe II, ni mucho menos, de aquellos que dieran algo sin esperar recibir el doble a cambio. Julián Romero se situó a la cabeza de la infantería española e italiana, que, alineada en el centro, venció a los franceses en San Quintín. Pocos años después, en Gravelinas, otra derrota francesa, Romero lideró a los arcabuceros españoles en su empeño por rebajar a la altura del betún la moral francesa. Durante un periodo estuvo preso de los franceses, lo cual no le impidió batirse en duelo en Fontainebleau con un caballero español al servicio de Francia, al que acusó de traidor.

En 1563, el Gran Duque de Alba convocó a lo más granado de las tropas y oficiales españoles para ahogar la rebelión de Flandes; y allí acudió Julián Romero como Sargento Mayor General de los 1.500 soldados del Tercio de Sicilia. Flandes, convertido en un lodazal para los intereses hispanos, fue un laberinto de glorias y derrotas para muchos de aquellos capitanes. Pese a que el Duque de Alba desinfló sin dificultad las aspiraciones militares del principal líder de la rebelión, Guillermo de Orange, el castellano fue incapaz de comprender la situación política del país y, ante la ausencia de Felipe II –que había anunciado su llegada una vez terminada la represión–, el veterano general sumergió el conflicto en un punto de no retorno.

Del descrédito militar de la familia Orange participó, con gran empeño, Julián Romero en la batalla de Jemmingen. La frontera alemana con los Países Bajos fue testigo de una guerra de desgaste entre el Duque y Luis de Nassau –hermano de Guillermo de Orange– que, en contra de la intención del castellano, terminó en un choque frontal. Luis de Nassau, junto a un ejercito de 12.000 hombres, cometió el error de encerrarse en una península entre los ríos Ems y Dollar. Su escasa ventaja era que controlaba un puente de amplia senda que le brindaba la posibilidad de una retirada limpia. Pero cuando los españoles cargaron contra los rebeldes, poco pudo hacer Nassau mas que ordenar la destrucción del puente. No en vano, la sorpresa llegó cuando los españoles se abalanzaron a través del armazón en llamas con las barbas y ropajes en ascuas.

Tras reconstruir el puente, el Duque de Alba ordenó avanzar al resto de tropas. El enemigo quedó acorralado cerca de la localidad de Jemmingen. A falta del grueso del ejercito, los maestres de campo Julián Romero y Sancho de Londoño se dirigieron, con los Tercios de Sicilia y el de Lombardía, respectivamente, hacia la vanguardia enemiga. Las tropas de Nassau frenaron por varias veces las acometidas de los tercios de Romero y Londoño. Incluso se atrevieron a contraatacar. Julián Romero pidió refuerzos al verse superado en tres ocasiones al Duque de Alba, quien negó las tres veces como San Pedro. Cuando los españoles comenzaron a retroceder y el ejercito rebelde reveló su grueso, el Duque de Alba ejecutó su auténtico plan y precipitó todo el ejército sobre los rebeldes con un desenlace de 7.000 bajas entre las tropas de Nassau. Una carnicería.

No era el marinero que se necesitaba en el norte


El sustituto del Duque de Alba, Luis de Requesens –lugarteniente de Don Juan de Austria en la batalla de Lepanto– no gozaba del talento militar de su predecesor, uno de los grandes generales de su tiempo, pero la debilidad de la hacienda real obligaba a buscar una solución pacífica a la rebelión local contra su soberano, el Rey Felipe II. Así, antes de partir para Bruselas, el nuevo gobernador publicó una amnistía general, la abolición del Tribunal de Tumultos, símbolo de la represión española y la derogación del impuesto de las alcabalas. No obstante, el cambio de estrategia de la Monarquía hispánica fue interpretado entre las filas rebeldes como un síntoma de flaqueza y, a finales del otoño de 1573, Requesens tuvo que recurrir nuevamente a las armas para imponer su autoridad.

En el mapa militar heredado del Gran Duque de Alba, aunque se mantenía bajo control la mayor parte de Flandes, se habían perdido las ciudades norteñas en la zona de Holanda y de Zelanda. En febrero de 1574 se extravió el importante puerto de Middelburg, lo cual obligó a Requesens a redoblar los esfuerzos navales, pero sin obtener apenas resultados.

«Vuestra excelencia bien sabía que yo no era marinero, sino infante; no me entregue más armadas, porque si ciento me diese, es de temer que las pierda todas»


Requesens reunió una precaria flota para auxiliar dos lejanas guarniciones (Ramua y Middlegurgo) en la provincia de Zelanda, que era una de las más hostiles a la autoridad real. Julián Romero partió al mando de 62 navíos de guerra, cuya estabilidad era como poco cuestionable. La flota rebelde, mayor en número y calidad, desarmó la escuadra española al primer encuentro. Tras resistir el ataque simultaneo de cuatro navíos, Julián Romero y diez soldados se echaron al agua. Al llegar a la orilla donde se situaba Requesens, el maestre de campo se dirigió al comendador de Castilla en palabras gruesas: «Vuestra excelencia bien sabía que yo no era marinero, sino infante; no me entregue más armadas, porque si ciento me diese, es de temer que las pierda todas». El Imperio español no tenía una flota adaptada a las características de las costas del norte de Europa y su auténtico poder manaba de la superioridad de su infantería, los Tercios Castellanos.

Por orden del general catalán, otro ilustre oficial, Sancho Dávila, hizo valer esa superioridad de los Tercios en la batalla de Mook, que tuvo lugar en el valle del Mosa. Allí perecieron dos hermanos de Guillermo de Orange, pero se obtuvieron pocas ventajas militares a consecuencia de lo que ocurrió tras la batalla. Cuando las tropas españolas avanzaban hacia Zelanda, se extendió un motín generalizado entre los ejércitos hispánicos por el retraso en las pagas de la soldada. El 1 de septiembre de 1575, Felipe II declaró la suspensión de pagos de los intereses de la deuda pública de Castilla y la financiación del Ejército de Flandes quedó en punto muerto. Sin fondos, sin tropas, y cercado por el enemigo, que contraatacó al oler la sangre, Luis de Requesens trató de cerrar un pacto con las provincias católicas durante el tiempo que su salud se lo permitió. Enfermizo desde que era un niño, el catalán falleció en Bruselas el 5 de marzo de 1576, a causa posiblemente de la peste, dejando por primera vez inacabada una tarea que le había encomendado su Rey y amigo Felipe II.

El fallido regreso del castellano de Flandes


La rapidez con la que se propagó la enfermedad imposibilitó que el Comendador de Castilla pudiera dejar orden de su sucesión. Fue el conde de Mansfeld quien se hizo cargo temporalmente del mando del disperso ejército de 86.000 hombres, que llevaban más de dos años y medio sin cobrar. Sancho Dávila, junto a otros veteranos capitanes como Julián Romero, Mondragón, Bernardino de Mendoza y Hernando de Toledo, trataron sin éxito de convencer a los amotinados para permanecer unidos ante el enemigo común: los rebeldes, que aprovecharon las disensiones para medrar terreno. En noviembre de 1576, Sir Romero fue uno de los que acudió a Amberes, acompañado de 600 soldados, para defender a las tropas españolas acorraladas por los rebeldes. Por desgracia, el rescate devino en masacre, en lo que ha venido a conocerse como el saqueo de Amberes.

Felipe II no saldó su gran deseo, pero si convino cederle la castellanía de Hedín en Flandes
La imagen dada por los españoles en Amberes convenció a católicos y calvinistas de la necesidad de expulsar al invasor. Pero no iban a tardar en darse cuenta de que el problema iba más allá de una invasión extranjera, en realidad, era una guerra civil que daría forma a lo que hoy son los territorios de Bélgica, Luxemburgo y Holanda. Tras el fracaso del Edicto Perpetuo que había obligaba a las tropas españolas a abandonar Flandes, Don Juan de Austria –remplazo del fallecido Requesens– reclamó, una vez más, la vuelta de los españoles en 1577. Julián Romero, de 59 años, falto de un brazo, una pierna y un ojo –perdido durante el asedio a Haarlem–, falleció mientras adiestraba a jóvenes soldados en Italia a la espera de su nueva aventura en Flandes. Al embalsamarlolo hallaron que tenía el corazón sumamente grande y con pelo.

En los últimos años de vida, sus mayores ambiciones fueron regresar a España, donde llevaba nueve años ausente, y la concesión de una castellanía –gobernador de una fortaleza–. Felipe II no saldó su gran deseo, pero si convino cederle la castellanía de Hedín en Flandes. Difícilmente los sueños de aquel humilde mozo de Torrejoncillo del Rey sopesaron algún día convertirse en sir inglés o en castellano de una hostil tierra llamada Flandes.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Última edición por Brasilla el 23 Ene 2018 21:41, editado 1 vez en total.
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 21 Ene 2018 14:21

D. Alonso DE GUILLEN CONTRERAS Capitan de los Tercios Españoles (Capitán Contreras


Madrid, (1582-1641) Militar y aventurero español. De origen humilde, se alistó siendo adolescente en las tropas de Flandes. Posteriormente se enroló en las galeras de Pedro de Toledo, con quien pronto ascendió a capitán de fragata, y como tal llevó a cabo durante algunos años campañas de corso contra los turcos. Regresó a España para llevar una vida de retiro como ermitaño en el Moncayo, donde residía cuando cayó sobre él la acusación de ser el rey secreto de los moriscos en Hornachos.

Fue procesado y absuelto, pero su azarosa existencia lo convirtió en fuente de inspiración de Lope de Vega, que le dedicó la comedia El rey sin reino. Más tarde participó en nuevas batallas en Flandes e Italia, y viajó hasta Puerto Rico. En 1630 inició la redacción de su autobiografía, Discurso de mi vida, que fue publicada casi tres siglos más tarde, en el año 1900, con el título de Vida del capitán Alonso de Contreras.

«Cristianos viejos, sin raza de moros ni judíos, ni penitenciados por el Santo Oficio»


VICISITUDES

...El 7 de septiembre de 1597, salí de Madrid tras las trompetas del Príncipe Cardenal, el archiduque Alberto de Austria, sobrino de Felipe II, gobernador de los Países Bajos desde febrero de 1596.

Fuimos a Milán, donde nos estuvimos algunos días, y de allí tomamos el camino de Flandes, por Borgoña, donde hallamos muchas compañías de caballos y de infantería española.

En 1598 Senté la plaza en la compañía del capitán Mejía, y caminando por nuestras jornadas, ya que estábamos cerca de Flandes, mi cabo de escuadra, a quien yo respetaba como al rey, me dijo una noche que le siguiera, que era orden del capitán, y nos fuimos del ejército. Cuando amaneció estábamos lejos cinco leguas del ejército. Yo le dije que dónde íbamos; dijo que a Nápoles, con lo cual me cargó la mochila y me llevó a Nápoles, donde estuve con él algunos días, hasta que me huí en una nave que iba a Palermo...

Vida del Capitan Contreras. En PDF en el siguiente enlace

http://www.oocities.org/es/capitancontreras/index.html

"... Sobre un mundo cobarde y avaro, sin justicia, belleza ni Dios, imponemos nosotros la garra del Imperio solar español..."


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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 21 Ene 2018 14:38

Coronel VERDUGO, Maestre de Campo de los Tercios Españoles


Corría el año 1.536 cuando en la ciudad de Talavera de la Reina D. Alonso Núñez de Prado y Catalina Verdugo tuvieron un vástago que con el tiempo no sería ni cantante ni torero bragado y valiente, pero que igualmente nos daría muchas tardes de gloria. Desde muy joven le dio por el tema militar, aunque todo hay que decirlo, en esa época, todavía no había que pedir perdón por lucir con orgullo el uniforme ni tener que demostrar que no eres un genocida consumado ni un asesino de niños en potencia.

A la tierna edad de 19 años, en vez de tirarles pellizcos y mohines a las mozalbetas de la zona, sentó plaza en la bandera del capitán Bernardino de Ayala y se marchó a pelearse con los enemigos de España, que en esa época todo hay que decirlo, no eran pocos.

Ya en san Quintín, el 10 de octubre de 1.557, a la inocente edad de 21 años despachó franceses con la misma tranquilidad de quien se desayuna una docena de churros un soleado domingo. Lo debió hacer bastante bien, debido a que, a pesar de lo austeras de las arcas españolas de la época, amén de unos gobernantes con el puño más apretado que una pelea de sumo, se le concedieron 8 escudos de ventaja, por su arrojo, valor y valentía.

Un año más tarde, el 13 de julio de 1.558, en Gravelinas, y siguiendo en la edad en la que muchos, lo más valiente que hubieran hecho habría sido desmayarse por una caída de párpados y batir de pestañas de una buena moza, el aguerrido mozo fue uno de los que dejaron tan solo 1.300 franceses supervivientes de los 15.000 que empezaron a enfrentarse a nuestras tropas, que dejaron 400 muertos y quizás alrededor de 1.000 heridos.

Durante los años siguientes, siguió en la noble tarea de aquel entonces, de machacar franceses y rebeldes holandeses estando su compañía bajo el tercio de Cristóbal de Mondragón. Parece ser que tenía tal tino y maña en esta cuestión que en seguida fue visto por los avispados ojos de los ojeadores militares españoles de la época.

Entró al servicio de Margarita de Parma y bajo orden directa suya, reprimió los levantamientos y tumultos de Amberes el 4 de julio de 1.566. El mismo Duque de Alba, el 22 de agosto de 1.567 le nombró Sargento Mayor.

Este valiente soldado que había salido a los 19 años de su Talavera, dejando atrás juegos y cerámicas, había llegado hasta el grado de coronel de Infantería Valona, llegando a desempeñar el cargo de gobernador en Haarlem, y como además en esa época aquellos hombres valían para todo y lo mismo daba ocho que ochenta, el mismo Duque de Alba que ya le había nombrado Sargento Mayor tras la derrota del Conde Bossut, la hace Almirante.

Ya con Requesens, hay que hacer notar la pléyade de protectores que tuvo esta joya, (Ayala, Mondragón, Duque de Alba, ahora Requesens y luego Juan de Austria y Farnesio...), por lo que no extraña que fuera valorado y así, volvió a sofocar las revueltas de Amberes y fue nombrado gobernador de Breda en el interregno entre la llegada del vencedor de Lepanto y la muerte de Requesens acaecida en 5 de marzo de 1.576.

Ya con Juan de Austria, participó en Gembloux ostentando el cargo de Maestre de Campo.

En los años sigientes, con los franceses muy alicaidos y todavía lamiendose las heridas y el orgullo, le tocó a ingleses y holandeses sufrir a este caballero, y por lo que se cuenta, lo debieron pasar realmente mal. Primero le tocó a Norris en Nordhoon el 1 de octubre de 1.581, perdiendo no solo la batalla los ingleses que además salieron despavoridos a las primeras de cambio, sino que su comandante perdió una mano. Un año más tarde, el 27 de octubre de 1.582 le tocó en infausta suerte al Conde de Holac batallar en Locchtum con este Maestre de Campo que había empezado de soldado en la Talavera de la Reina, aunque quien en verdad dirigía era Guilermo de Nassau. Le dio exactamente igual, pasó por encima de ellos como una apisonadora en un campo de golf. Por cierto, en las filas holandesas había un Coronel llamado Baptista de Tassis, hermano de un Correo Mayor de Felipe II.

Con Farnesio fue también Maestre de Campo y siguiendo en su tradición de dar estopa a los luteranos holandeses, recuperó las ciudades de Zutphen, Deventer y Utrecht, además de sofocar algunos motines en Güeldres y Mastrique, (ahora aquí en España es más famosa por que gracias al Tratado firmado en ella, ya todos somos europeos, y nos olvidamos que fue nuestra muchos años).

Todavía en 1.597, aprovechando que los franceses habían invadido el Luxemburgo, y seguro que recordando las gratas gestas de juventud de San Quintín y Gravelinas, les derrotó una y otra vez, echándoles más allá de Sedán, además de acudir a apoyar el asedio que el Conde de Fuentes estaba sometiendo a Chatelet, junto con el capitán artillero Cristóbal Lechuga.

Cuando murió un año después, unos cuantos franceses y holandeses, y seguro que más de un inglés también, debieron respirar y más de uno no pudo disimular su alegría con unos cuantos saltos. No era para menos.

Tuvo tiempo además de casarse bien, con doña Dorotea, a la sazón hija del Conde de Mansfeld, con quien tuvo dos hijas, una de ellas se casó con D.Francisco Juan de la Torre, hijo a su vez de D. Juan de la Torre El Viejo, uno de los 13 de la fama de la isla del Gallo cuando Pizarro empezó la conquista de Perú. Las biografías hablan que su yerno era a la vez un sobrino lejano de nuestro protagonista. La otra retoña casó con, me parece, aquí no lo aseguro con el gobernador de Frisia.

Incluso alguna flamenca obtuvo sus favores puesto que también tuvo un hijo natural que llegó a ser capitán del ejército español. Le llamaron Guillermo Verdugo Vandeyik. Más de un holandés y más de un francés volvieron a ver la sombra de su padre, estoy seguro.

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Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 21 Ene 2018 14:43

Excmo Sr. D. Luis DE REQUESENS Almirante y Gobernador de los Paises Bajos


Don Luis de Requesens tuvo por padres a D. Juan de Zúñiga y Avellaneda, hijo del segundo Conde de Miranda, y a Dª Estefanía de Requesens, de la rica y noble familia catalana de este nombre, señora de la villa de Molinos de Rey, de la villa y baronía de Martorell, con los lugares de Sasroviras, Castellbisbal y Castellví de Rosanes, y del antiguo Palacio menor de los Reyes de Aragón en Barcelona, llamado el Palau. Nació el 25 de agosto de 1528, en la cámara rica del paramento de aquel palacio, fue bautizado a los 28 del mismo mes en la parroquia de dicha casa, la iglesia ahora derruida de San Miguel.

Crióse delicado y enfermo; teniéndole una vez casi por muerto, su madre le dejó en el altar de Nuestra Señora en Montserrat, donde visiblemente comenzó a cobrar salud. Tuvo por preceptor a Juan de Arteaga y Avendaño, que había sido uno de los primeros compañeros de San ignacio, cuando comenzó a juntarlos en España. Habiendo sido nombrado su padre ayo del Príncipe D. Felipe (al principio del año 1535), comenzó a servir al Príncipe de paje y fué uno ,de los niños que con él estudiaban; él llevó su guión mientras fué paje. En 1537 hízole merced el Emperador del hábito de Santiago. Entendiendo su padre que el estudio que se hacía con el Príncipe no era de mucho provecho, le dió por maestro particular al humanista Cristóbal Calvete de Estrella. Corría la sortija y justaba con el Príncipe y sus pajes con gentileza; con esto su carácter irritable y áspero se dulcificó.

Acompañó al Príncipe en su casamiento (1543) con Doña María de Portugal; y habiendo muerto ésta de sobreparto, el 12 de julio de 1545, asistió a Don Felipe en su retiro en el Monasterio del Abrojos. Al morir su padre (27 de junio de 1546), le hizo merced el Emperador Don Carlos V de la encomienda mayor de Castilla, que había tenido aquél. Estuvo gravemente enfermo y sufrió una peligrosa herida; fué en compañía (1547) del Príncipe a Monzón, ya con capa y espada. Desde allí se partió para Barcelona a hallarse en el entierro de su padre, cuyo cuerpo habían traído de Madrid, donde estaba depositado; enterróse en la Capilla del Palau, que en compañía de su mujer había reedificado y dotado.

Su madre le mandó a la Corte del Emperador, que se hallaba en Alemania. Partió de Barcelona el 11 de diciembre de 1547, y llegado a la Corte, entonces en Augusta, fué muy bien recibido por el Emperador Don Carlos. Siguióle en su ida a Flandes, en donde, durante los obsequios que se hicieron a la hermana del Emperador, la Reina de Francia Doña Leonor, frecuentó y organizó fiestas y torneos; en una de ellas sacó dos cuadrillas, una de su persona, en que entraban caballeros deudos y amigos suyos, armados de caballos ligeros para escaramuzar, y otra de sus criados, vestidos a la húngara. Llegado el Príncipe Felipe, no pudo conseguir que le hiciera su gentilhombre de cámara, aunque el Emperador se había empeñado en ello. Estando en Bruselas y continuándose las fiestas, quiso el Príncipe justar en un ensayo con el Comendador Mayor, el cual, por ser la primera vez que justaba con Su Alteza, le alzó la lanza y, volviendo a correr la segunda, pensó que justaba con otro y acertó a ser el Príncipe; encontróle en la celada y, por ser poco estofada, le amorteció y derribó en tierra.

Al otro de esta fiesta le llegó la nueva de la muerte de su madre en Barcelona (25 abril 1549); con que se volvió a su ciudad. En ella recibió al Príncipe al desembarcar de vuelta a España (12 julio 1551), y de orden suya hospedó en el Palau al Príncipe del Piamonte Manuel Filiberto de Saboya, que venía en su compañía. Comenzóse entonces a tratar de su matrimonio con Dª Jerónima, hija del maestro racional de Cataluña D. Francisco Gralla y Desplá y Dª Guiomar de Estalrich, que por no tener hijo varón sus padres, había de heredar toda su herencia, que era mucha. Opúsose el padre tenazmente, por querer casar a su hija con el Conde de Aytona, al matrimonio con Requesens, que, por otra parte, era vivamente apoyado por la madre, D. Guiomar; de aquí la discordia familiar; de nada valió la intercesión del Príncipe. Partió éste de Barcelona; el Comendador Mayor se fué a Madrid, adonde se había pasado la Corte y estaba ya convocado Capítulo general de la Orden de Santiago, en el cual fué elegido por uno de los trece, no teniendo más de veintitrés años. Por este tiempo, el maestro nacional, no pudiendo.persuadir a Dª Jerónima, la desheredó, y casó a su hija segunda, Dª Lucrecia, con el Conde de Aytona; Dª Jerónima se fué con su madre, cuyo apellido tomó.

En el Capítulo de la Orden, aún duraba, se resolvió quedando el Emperador cuatro galeras armadas a la orden, ella las sustentase por tres años con intención de proseguirlo, si el negocio sucedía bien; y hecho el asiento entre el Emperador y la Orden, y aceptado y confirmado por el Príncipe, como gobernador de España, fué propuesto por todo el Capítulo el Comendador Mayor para Capitán General de estas galeras, y el Príncipe lo proveyó luego. El aceptó a instancia de toda la Orden; también, viéndose excluído de la casa del Prínicipe, quiso probar el camino del mar. Por varios estorbos y rivalidades, llegóse al mes de mayo (1552) sin que se pudiesen armar las galeras, y desconfiados los del Capítulo, nombraron al Comendador Mayor para que fuese a Alemania a tratar con el Emperador los negocios que del Capítulo habían resultado.

Partió de Madrid para Alemania el 12 de junio de 1552, por la posta, a embarcarse en Barcelona; allí, después de varios dares y tomares y pesadumbres, y aun porfías de Dª Jerónima, se resolvió a efectuar el matrimonio; y porque habían ya partido las galeras en que el Comendador Mayor se había de embarcar y quedaba una fragatá con qúe las había de alcanzar, comenzaron a medianoche a hacerse los capítulos, y antes de amanecer se desposó y dentro de una hora se fué a embarcar.

Desembarcó en Génova y de allí pasó a Milán, donde se puso en orden para la empresa que el Emperador quería hacer, y siguiendo su camino hallóle mientras estaba juntando el ejército para la reducción de los rebeldes de Alemania; con él pasó al sitio de Metz, en Lorena, a mediados de octubre, y habiéndose tenido que retirar el Emperador, apretado por la gota, y dejado el ejército al Duque de Alba, que era Capitán General, el Comendador contínuó en la lucha, hallándose en todas las escaramuzas que tuvieron con los de dentro.

Fué desgraciado aquel cerco y hubo en el ejército grandes enfermedades. El día de Navidad, acabando de comulgar con los caballeros de la Orden, le dió una calentura, de que estuvo desahuciado; antes que estuviese fuera de peligro, se retiró el campo de sobre Metz, y él, con un viaje penoso, llegó a Bruselas, donde estaba ya el Emperador, con el cual trató los negocios de su Orden. Partió de Bruselas el ,3 de abril de 1553, y en las galeras del Duqúe de Alba llegó a Barcelona.

Al día siguiente se veló y consumó el matrimonio. En Valladolid dio cuenta al Capítulo del despacho que traía del Emperador sobre las pretensiones que la Orden tenía, y habiéndole remitido los del Capítulo la solicitud de este negocio, nombró por abogado al licenciado, Andrés Ponce de León, que años adelante fue su consejero en el gobierno de Milán. Llegada Navidad, se fué al Villarejo y habiendo acaecido la muerte de la Duquesa de Calabría, su parienta, se marchó a Valencia, donde supo que se había hallado un testamento de la Duquesa del año 1535, cuando estaba casada con el Duque de Nassau, en que dejaba por universal heredero de todos sus bienes libres a su primo D. Juan de Zúñiga, padre de Requeséns, y después de sus días y de su mujer, a la hija mayor que tuviese, con condición de hacer cierto casamiento, y que si esto no se hacía, los heredase el hijo mayor de D. Juan de Zúñiga; de manera que en el caso que sucedió venía él a ser heredero.

Tuvo sobre esto varios pleitos con D. Diego Hurtado de Mendoza, Conde de Saldaña, hijo mayor del Duque del Infantado, que estaba casado con Dª María de Mendoza hermana de la Duquesa difunta Dª Mencía y su sucesora en el marquesado de Cenete y en su mayorazgo. También tuvo pleito con su hermana Dª Hipólita, recién casada con don Pedro Gilabert de Centellas, cuarto Conde de Oliva; la cual alegaba que había sido llamada primero que su hermano, y que no estaba obligada a cumplir la condición del casamiento que se le había impuesto, pues la testadora la había casado de su mano. Finalmente vino la herencia en poder de D. Luis de Requeséns.

Estando en Valladolid llególe noticia de que el menor de los dos hermanos que tenía, D. Diego, estudiante en Alcalá, se había hecho franciscano; opúsose al principio a que continuara en su vocación; luego, asegurado de su firme voluntad, le dejó en paz. Acabado el Capítulo de la Orden y embarcado el Príncipe en La Coruña (12 julio 1554) para ir a casarse en Inglaterra, él se volvió a Barcelona con el fin de acabar de armar las galeras de la Orden, cuyo Comandante era.

Aquí tuvo el primer, encuentro serio y la primera explosión ruidosa de su ira. Andába paseándose un día (el 20 de septiembre de 1554) por delante del mar, en una mula, con el Marqués de Tarifa, D. Perafán Enríquez de Ribera, que era Virrey de Cataluña, cuando vio embestir su galera y quitar su estandarte. Rojo de ira arremetió por la lengua de tierra para meterse en el agua; el Marqués de Tarifa picó duro al caballo y siguióle y prendióle y llevóle preso a su misma posada. Era que había llegado al puerto D. Bernardino de Mendoza, Capitán General de las galeras de España. con cuatro galeras reforzadas que pasaban a Italia, y estando las galeras de la Orden con solos los marineros, se saludaron los Capitanes pero viendo D. Bernardino que no se le abatía el estandarte de la Capitana del Comendador, la embistió con furia, echando cincuenta o sesenta soldados dentro, que quitaron el estandarte , y llevaron presos al patrón y al sotocómitre. Alborotóse toda la ciudad; llegó la noticia a Don Juan, hermano del Comendador Mayor, y salió en seguida con la gente que pudo para irse a pie a la marina y esperar a D. Bérnardino y vengar la ofensa. Avisado éste por el Virrey, se cuidó bien de desembarcar en Barcelona ni en alguna otra parte de Cataluña, donde D. Juan le esperara, y siguió su viaje a Italia con toda presteza.

Envió el Comendador Mayor a dar cuenta a Dª Juana, Princesa de Portugal, gobernadora de España, con D. Lope de Francia, señor de Bureta, y escribió asimismo cartas sobre ello al Emperador y al Rey, que estaban en Flandes e Inglaterra.

Informado el Consejo de órdenes de lo hecho por D. Bernardino, ordenó que se procediera rigurosamente contra él, y mandó al fiscal a Barcelona a tomar información del caso. En el Consejo de Estado y Guerra no se tomó ninguna provisión siempre lo remitieron todo al Emperador y al Rey.

Llegó de Flandes a Valladolid (febrero de 1556) la declaración hecha por el Rey, en quien el Emperador había renunciado ya sus Estados; y era que D. Bernardino, como Capitán General de las galeras de España, había podido hacer lo que hizo, sin ofender en ello al Comendador Mayor. Resentido, dimitió el cargo.

Estando en Valladolid, le escribió Juan de Vega, Presidente del Consejo real, que S.M. le había nombrado Asistente de Sevilla, y aunque era cargo de mucha honra y autoridad, Requeséns, que estaba aún ofendido, no quiso aceptarlo. El mismo año de 1557, en 27 de septiembre, nació su primera hija, a la cual llamaron Mencía de Mendoza, del nombre de la difunta Duquesa de Calabria, a la cual heredaba. En 1559, a los 19 de abril, nació su único hijo, que recibió nombre de Juan de Zúñiga, según lo estipulado. El tercer día de Navidad del mismo año asistió en Toledo a la primera misa de su hermano, fray Diego. Cantóse la misa en San Juan de los Reyes y concurrió toda la Corte, pues estaba allí otra vez S.M.

La Corte se mudó a Madrid, y siguióla el Comendador Mayor. Allí, en diciembre de 1561, recibió la visita de fray Bernaldo de Fresneda, franciscano, confesor del Rey, que le participó haber sido nombrado por S.M. para Embajador ante el Papa Pío IV; después de consultarlo con su mujer y hermano, aceptó. Señaláronle 8.000 ducados de oro, pagaderos en Nápoles, y 10.000 ducados de ayuda de costa, por una vez, para el camino. Enfermó otra vez gravemente.

Partió de Madrid el 22 de diciembre de 1562 para el Villarejo; allí estuvo hasta la Pascua, pasada la cual se trasladó a Valencia y de allí a Barcelona. En todo aquel verano no pasaron galeras para Italia, que todas, se ocuparon en el socorro de Orán. Las primeras que zarparon fueron las de la Religión de San Juan y las del Duque de Florencia. Embarcóse en la capitana de las sanjuanistas, cuyo Capitán General era Juan Vicente de Gonzaga, el que fué más adelante Cardenal Gonzaga; desembarcó en Civitavecchia; de allí pasó a Bracciano, donde adoleció su hija, y con ella quedó su mujer. Hizo su entrada en Roma el 25 de septiembre de 1563, con grande solemnidad.

El principal negocio que tuvo en esta embajada fue la cuestión de la precedencia con el Embajador de Francia en las capillas papales. Como el Papa, después de mil incidentes desagradables, diera el lugar de preferencia al francés, el de_ España dió de ello cuenta a S.M. En señal de protesta, Felipe II mandó al Comendador Mayor que se saliese de Roma y dijese a Su Santidad que le revocaba de Embajador suyo, aunque no de la Sede Apostólica.

Cumplió su Embajador lo que se le ordenaba, y el último día de agosto de 1564 se partió por la posta; pero de orden del Rey Católico se fué entreteniendo en Italia disimuladamente, porque quería que, si el Papa moría, el Embajador volviese a Roma. Quedóse en Génova, desde donde envió a su mujer a los baños de Luca, donde llegó a punto de muerte. Estando en Luca el Comendador Mayor, vínole licencia para volver a España; licencia que él había pedido con grande instancia.

Teniendo noticia de que el Papa estaba malo, se encamino con disimulo hacia Roma; pero antes de que llegase, Pío IV había muerto; su llegada fué el mismo día en que el Conclave se cerró. Comenzó a trabajar por la exclusión de los franceses y del Cardenal de Ferrara, Luis de Este, protector de los asuntos de Francia cabe la Santa Sede, y en favor del Cardenal Alejandrino; lo que consiguió, pues fué elegido con el nombre de Pío V.

Esta elección fué de grandísimo contentamiento de Felipe II, quien luego envió orden al Comendador Mayor que se quedase por Embajador en Roma. Desempeñó esta Embajada a satisfacción del Papa y del Rey. En ella lo que le dio más trabajo fue lo del Cardenal Arzobispo de Toledo, fray Bartolomé Carranza, procesado por la lnquisición española. Entendiendo que el conocimiento de esta causa tocaba al Papa, se afanó por que el Rey enviase a Roma al Cardenal y su proceso, y el Papa prometiese que hasta la terminación de la causa le tendría preso, que en la administración del arzobispo no se haría novedad y que Su Santidad sólo tendría voto decisivo, admitiendo por votos consultivos todos los que enviase S. M.

En esta sazón llegó a Madrid D. García de Toledo, que era entonces Virrey de Nápoles y Capitán General de la mar, y viendo el Rey su poca salud, le descargó y nombró Capitán General de la mar a su hermano, D. Juan de Austria. Pero siendo D. Juan de pocos años y experiencia, quiso poner a su lado a una persona de entera confianza que le rigiese y aconsejase. El nombramiento recayó en la persona del Comendador Mayor D. Luis de Requesens; el documento lleva la fecha de Madrid, 22 de marzo de 1568. En él se le dan amplios poderes; en su Embajada fue sustituido por su hermano don Juan de Zúñiga. Mientras navegaban, hacíalo el Comendador. Mayor en la galera real y comía con Don Juan de Austria, por disposición del Rey; de dos galeras que le habían señalado para su casa, hizo Capitán a Don Alejandro Torrellas, y en ellas traía muchos parientes y amigos, a quienes hacía el plato.

Tuvieron por entonces pesadas diferencias Pío V y Felipe II, en materias de jurisdicción, el caballo de batalla de aquel tiempo. Felipe II mandó al Comendador Mayor a Roma con una larga instrucción refiriendo todas las quejas que tenía de Su Santidad en esta materia, añadiendo que aunque hijo devoto de la Santa Sede, no quería perder ninguna preeminencia de las que por privilegio de la Santa Sede o por permisión se habían usado en sus reinos en tiempo de sus predecesores.

Llegó el Comendador Mayor a Roma el 20 de septiembre de 1568, e hizo con tanta eficacia y fuerza su embajada, que el Papa quedó resentido y comenzó a entibiarse en el amor que hasta ahora le había tenido. Terminada su comisión, el Rey mandole otra vez, al mar, y antes que pudiesen estar en orden las galeras en que había de ir, se rebelaron los moriscos del reino de Granada. Para asentar aquello quiso el Rey que llevase parte de los tercios de la infantería española de Nápoles y de Milán, y ordenase lo que debían hacer las demás galeras que estaban en Italia; dejando a su mujer gravemente enferma, salió de Roma a los 23 de marzo de 1569, se embarcó el 24 en Civitavecchia y en Liona tomó las galeras del Duque de Florencia, que estaban; entonces a sueldo de S.M., y en Génova las de particulares genoveses. Llegado a Marsella, le dió una recia calentura que le obligó a estar en cama con peligro de la vida. Como estaban las cosas en Francia muy revueltas, no desembarcó reanudaron el viaje el 18 de abril de 1569, en el que corrieron gran fortuna por una deshecha tempestad que dividió la flota: su galera vino a parar a Mahón, donde desembarcó a dar gracias a Dios de haberle librado de tan gran peligro. Las demás corrieron hacia Cerdeña, y dos de ellas se hundieron antes de llegar a la isla y cuatro dieron de través; las demás aportaron a salvamento. El Comendador Mayor llegó a Palamós en su galera el 28 de abril; pasó a Barcelona, y luego, continuando el viaje, llegó a la playa de Vélez Málaga el 3 de junio. De allí mandó a su primo Don Miguel de Moncada a Granada, a ponerse bajo el mando de D. Juan de Austria.

La primera empresa en que se ocupó fue en sujetar a los moriscos sublevados de la sierra de Ventamis, que se habían retirado al fuerte de la sierra de Giras. Tomóse el fuerte; pero Felipe II no aprobó la acción, escribiendo a D. Juan de Austria: «no hizo lo que había de hacer, teniendo a su cargo las galeras»

Don Juan de Austria, en toda la tierra de las Alpujarras, tuvo a D. Luis de Requesens al lado, puesto por Felipe II como mentor, cuyo consejo había de seguir sin poderse apartar de él.

Vuelto D. Juan de Austria al mar, siguióle D. Luis de Requeséns como lugarteniente general suyo y con Las mismas amplísimas facultades; las cuales fueron causa de resentimientos y reyertas entre el pundonoroso y ardiente joven y el integérrimo y celoso consejero.

Como Lugarteniente general de D. Juan de Austria en la mar, intervino muy eficazmente, al lado del Generalísimo, en la batalla de Lepanto; después de la cual pasó a Milán de Gobernador de aquellos Estados por Felipe II (1571-1573). Nombrado Gobernador de los Países Bajos, partió para allá, mal de su grado, sucediendo al Duque de Alba. A pesar de sus esfuerzos inauditos, de trabajos abrumadores y de algún éxito en la guerra, sucumbió en la empresa de la pacificación de aquellos Estados, en que había fracasado el Duque de Alba, y en la que tampoco había de triunfar su sucesor D. Juan de Austria. Murió como ferviente católico en Bruselas, el 5 de marzo de 1576. Su cuerpo fué trasladado a Barcelona y enterrado en la tumba familiar de su capilla del Palau(1577).


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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 21 Ene 2018 23:29

Caballeros Laureados del Regimiento "Cordoba 10"


Ilmo. Sr. D. Manuel López Muñoz
Alférez de Infantería


D. Manuel López Muñoz, Sargento de Infantería perteneciente al Regimiento de Infantería Córdoba nº 10, salió de la posición de Kudia Federico el15 de agosto de 1913 formando parte de una Sección compuesta de 34 hombres al mando de un Teniente, para la conducción del convoya las posiciones de Fahama, Alfersigue y Federico, y al llegar al llano de los Castillejos (Ceuta) fueron sorprendidos por el enemigo, siendo herido de gravedad el Teniente a los pocos momentos de entablada la lucha, por lo cual se hizo cargo del mando de la Sección el Sargento López Muñoz, que reunió su gente y no bstante de haber sido herido dos veces, se distinguió por su sereno valor consiguiendo rechazar la agresión.

Se le concedió la Cruz de Primera Clase de la Real y Militar Orden de San Fernando el día 6 de
marzo de1917.


Ilmo. Sr. D. José María Fernández de
Córdoba y Palomares
Segundo Teniente de Infantería


D. José María Fernández de Córdoba y Palomares, Segundo Teniente de Infanterfa, perteneciente al Regimiento de Infantería Córdoba nº 10, salió del destacamento el día 24 de julio de 1913 al mando de un Cabo y 12 Soldados en dirección al río Smir (Ceuta) con objeto de realizar los servicios de descubierta y aguada. Al llegar a las inmediaciones del citado río, fueron atacados por un numeroso grupo de moros que estaban emboscados, recibiendo una descarga cerrada, de cuyas resultas cayeron
muertos el Cabo y otros dos Soldados, y no obstante encontrarse herido dicho oficial, con valor sereno
animó a su tropa, mandándoles hacer fuego y les dio ejemplo disparando con un fusil, consiguiendo
finalmente rechazar la agresión.

El Teniente D. José María Fernández de Córdoba y Palomares fue herido de gravedad falleciendo pocas horas después como consecuencia de las heridas recibidas.
Se le concedió la Cruz de Segunda Clase de la Real y Militar Orden de San Fernando el dfa 8 de agosto de 1916.


D. Francisco Pérez de Ayala
Soldado de Infantería


D. Francisco Pérez de Ayala, Soldado de infantería perteneciente al Regimiento de Infantería Córdoba
nO 10, el día 24 de julio de 1913, salió del destacamento formando parte de una Sección compuesta
de un Cabo y 12 Soldados, al mando de un Teniente en dirección al río Asmir (Ceuta) con objeto de realizar los servicios de descubierta y aguada. Al llegar a las inmediaciones del citado río, fueron
atacados por un numeroso grupo de moros que estaban emboscados, recibiendo una descarga cerrada,
resultando muertos el Cabo y otros dos Soldados y no obstante el fuego enemigo, avanzó solo hacia los moros, sosteniendo lucha personal con el jefe de la partida, al que logró matar, apoderándose de su armamento y municiones, defendiéndose al propio tiempo, de otros moros que trataban de llevarse
las armas y otros efectos de los muertos en el combate, impidiéndolo con su decisión y sereno valor
ante el peligro.

Se le concedió la Cruz de Segunda Clase de la Real y Militar Orden de San Fernando el día 11 de julio de 1916.


D. Vicente Vidal Sombra
Soldado de Infantería


D. Vicente Vidal Sombra, Soldado de Infantería perteneciente al regimiento de Infantería Córdoba nº 10, el día 3 de abril de 1914, formando parte de 12 hombres al mando de un Teniente, salieron del fuerte para apoyar a los que desplegados por parejas realizaban el servicio de descubierta del fuerte izquierdo del Negro (Zona de Ceuta), siendo agredido por un grupo numeroso de moros que ocupaban posiciones en las alturas y bosque próximo, iiegando a combatir cuerpo a cuerpo; resultando que el Soldado Vidal se vio rodeado por cinco moros, y en su heroica lucha, después de verse herido logró deshacerse de ellos matando a uno con el machete.

Se le concedió ia Cruz de Segunda Clase de la Real y Militar Orden de San Fernando el día 6 de marzo de 1916.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 23 Ene 2018 23:11

Excmo. Sr. D. Pedro de ZUBIAUR Almirante de la Armada Española


Pedro de Zubiaur (Cenarruza-Puebla de Bolívar, Vizcaya, 1540 - Dover, 1605), fue un militar español del siglo XVI. Inició su actividad como marinero en 1568. Luchó en la Guerra anglo-española (1585-1604) bajo las órdenes del rey Felipe II, donde consiguió sonadas victorias contra los ingleses. También figura en algunos textos como Zubiaurre y Pedro de Çubiaurre.
Biografía

Hijo de Martín de Zenarruzabeitia, señor de la casa solar de Zubiaur, y de Teresa de Ibarguren, provenía de una familia ligada al mar. Comenzó sus aventuras marineras con 28 años de edad, siendo encarcelado poco después por los ingleses. Compró su libertad y trabajó a las órdenes del Duque de Alba en Flandes. Tras varias derrotas en diferentes frentes y la destrucción del navío en el que había invertido su fortuna, conquistó el estratégico puerto de Flessinga (Holanda).

Encarcelado varias veces más y liberado, se quejaba amargamente de haber dedicado tiempo y mucho dinero para una causa en la que no se sentía recompensado, sintiendo las oportunidades habidas para acabar con las guerras europeas y que no se habrían aprovechado por los mandos.

Felipe II le otorgó el título de “Cabo de una escuadra de filibotes”, embarcaciones de transporte y escolta con las que tuvo que valerse para repeler diversos ataques en clara inferioridad, siendo reconocido por sus acciones tan heroicas como desesperadas.

En 1597 fue nombrado “Capitán General de una escuadra de navíos de la Armada”, manteniendo malas relaciones con el Almirante General Diego Brochero, lo cual le ocasionó diversos problemas. Ese mismo año tomó parte en la victoria frente a la Expedición Essex-Raleigh.

Lo que tienen que saber es, para situarnos en el contexto de esta historia, es que gracias a su historial fue enviado en febrero de 1590 a Inglaterra para negociar la liberación de un numeroso grupo de cautivos españoles, entre los que estaban los capturados de la nao Nuestra Señora del Rosario, que fue apresada en el canal de la Mancha, además de los náufragos de la urca San Pedro. El marino vasco ya tenía experiencia por aguas inglesas, ya que había sido comisionado anteriormente a negociar las indemnizaciones que le correspondían a España por la rapiña de los piratas ingleses, entre los cuales figuraba Drake.

Para esta nueva misión, Pedro de Zubiaur dispuso de tres filibotes y una urca. Un filibote, por cierto, era un tipo de buque de vela originario de los Países Bajos. Era parecido a un galeón, pero con dos palos, la cubierta más estrecha y los palos más altos y más vela. Ideal para viajes oceánicos y por su capacidad de carga usado sobre todo como mercante, aunque los españoles los artillaron y utilizaron para labores de escolta. El propio Zubiaur los veía buenos como buques de patrulla, pero les faltaba porte para enfrentarse con buques de más calado. Por ello solicitó más de una vez, y al final se lo concedieron, construir galeones de 200 a 300 toneladas. Unos galeones de bolsillo.

Prosigamos. La flotilla llegó a Dartmouth, donde embarcó a los trescientos treinta soldados y setenta marineros de dichos buques anteriormente citados. Además, agregó a otros cincuenta marineros y treinta soldados supervivientes de un convoy que, con salvoconducto de la reina, había sido interceptado por los holandeses cerca de Dunkerque, donde masacraron a doscientos setenta hombres.

No contento con eso, Zubiaur escondió a otros ciento diez marineros de buques de las Indias capturados, que se suponía no entraban en la negociación. Así que cuando se disponían a partir, las autoridades inglesas ordenaron que se desembarcaran algunas piezas de artillería porque estos adujeron que se trataba de procedencia de galeazas perdidas en Calais y que les pertenecían.

Zubiaur, para evitar mayor tensión de la que había, dejó que desembarcaran las piezas, pero como este hombre era de todo menos taimado, dejó pasar varios días y luego reembarcó las piezas de artillería y se hizo a la mar con todos los rescatados antes de que los ingleses se lo permitieran.

Los ingleses se dieron cuenta y cinco galeones trataron de cortarle el paso. Pedro de Zubiaur ordenó avanzar hacia ellos con su precaria flotilla y les hizo fuego, logrando dejarlos atrás y entrar en La Coruña el 10 de febrero de 1590, donde se celebró aquella hazaña.

La valentía y picaresca de Pedro de Zubiaur fue recompensada con el título de Cabo de una escuadra de filibotes, quedando constituida y bajo el mando de Álvaro de Bazán, quien era el principal responsable de la Armada.

El buen marino demostraría más adelante que la confianza depositada en él daría sus frutos.

Superó tifus y neumonía y tomó parte en operaciones en Gibraltar y en la batalla de Kinsale, tras la que fue encarcelado brevemente después de una investigación para depurar responsabilidades, y Brochero fue ascendido. Posteriormente, en 1605 fue absuelto con una simple reprensión por una de las cuatro causas por las que fue encausado.

Luego participó en obras hidráulicas en Valladolid pagándolas a su costa, aunque una tercera parte del gasto sería reintegrada por el rey a su viuda en agradecimiento.

“El ingenio que hice a mi costa, en la puente de Valladolid, para las huertas del Excmo. Sr. Duque de Lerma me costó más de seis mil ducados, y todo a mi costa que no se me ha dado nada hasta ahora”

En 1605 se le encargó una misión de transporte de tropas a Dover, encontrándose con una flota holandesa de 80 naves capitaneada por el almirante Hatwain; se enfrentó a 18 de ellas cumpliendo su misión, pero resultó herido gravemente y falleció con posterioridad en esa ciudad.

En su testamento dejó su fortuna de 20 000 ducados (aunque adicionando 5000 ducados adeudados de su sueldo, 140 000 como indemnización por los navíos de su propiedad perdidos al servicio del Rey, más lo gastado en el ingenio de Valladolid) a su joven esposa, María Ruiz de Zurco, y a sus hijos, incluyendo entre éstos los que había tenido antes de su matrimonio. Dispuso también que su cuerpo fuera conducido y enterrado en Bilbao.

Su mayor biógrafo fue el conde de Polentinos, que publicó un artículo suyo en su obra "Euskalerriaren alde" de 1916. El archivo de Simancas guarda correspondencia mantenida por Zubiaur.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 23 Ene 2018 23:24

Excmo. Sr. D. Martin DE PADILLA Y MANRIQUE Almirante de la Armada Española


Martín Padilla y Manrique (Calatañazor, 1540 - Puerto de Santa María, 1602) fue un noble y marino español al servicio de Felipe II, que por sus muchos y buenos servicios le nombró en 1587 Conde de Santa Gadea y Adelantado de Castilla. Además fue el VII Conde de Buendía. Dirigió la Invasión española de Inglaterra de 1597.

Perteneciente a una importante familia aristocrática castellana cuyas principales posesiones se encontraban en las actuales provincias de Burgos y Soria como señores de Santa Gadea del Cid, Padilla o Calatañazor, su padre era el adelantado de Castilla Antonio Manrique de Lara, casado con Luisa de Padilla Enríquez.

Contrajo matrimonio con su sobrina Luisa de Padilla y Manrique, hija de su hermano mayor Juan de Padilla y Manrique, adelantado mayor de Castilla, y María de Acuña, VII condesa de Buendía, reuniendo en su persona ambos títulos. Por sus numerosos servicios militares como marino de Felipe II, éste le otorgó el título condal sobre su villa de Santa Gadea el 29 de enero de 1587. Fallecido en 1602, los mayorazgos de Buendía y Santa Gadea son heredados sucesivamente por dos de sus hijos:

Juan de Padilla Manrique, II conde de Santa Gadea, hasta su muerte sin sucesión en la Jornada de la Mahometa en 1606. De su fallecimiento nos da cuenta el cronista Cabrera de Córdoba (1997, p. 290): "la pérdida del Adelantado con la demás gente se ha sentido mucho; acá quedan los tres hermanos: el mayor es tenido por simple y de poca ó ninguna capacidad para sucederle; el segundo es de la Compañía de Jesús", por lo que "así verná a heredar el estado el tercero, llamado don Eugenio, menino de la Reina, muy cuerdo y de buen entendimiento".
Marco Antonio de Padilla Manrique
Martín de Padilla Manrique, jesuita.
Eugenio de Padilla Manrique, III conde de Santa Gadea, que fallece en Dueñas en 1622 sin dejar sucesión y, por lo tanto, se inicia un pleito de tenuta que se salda a favor de Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Uceda, quien había estado casado desde 1597 con la hermana de éstos, Mariana Manrique de Padilla y Acuña.
Mariana Manrique de Padilla y Acuña, había contraído matrimonio en 1597 con el primogénito del poderoso valido de Felipe III, el duque de Lerma, Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Uceda, falleciendo en 1611. Serán sucedidos por su hijo, Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, II duque de Lerma y Uceda.
Ana María de Padilla Manrique, casada con Francisco Fernández de la Cueva, VII duque de Albuquerque
Luisa de Padilla Manrique, casada con Antonio Jiménez de Urrea, conde de Aranda.

Principales hechos de armas
Pelea contra el renegado genovés Muley Faxad.
1567: Cuatralvo de las galeras de Sicilia.
1569: Participa destacadamente en la represión de la revuelta de las Alpujarras al mando de tropas de marinería y bajo las órdenes de Juan de Austria.
1571: De nuevo a las órdenes de Juan de Austria, toma parte en la batalla de Lepanto como capitán de un galeón donde se destaca capturando cuatro galeras turcas.
1585: Felipe II le nombra General de las Galeras Españolas.
1587: Es nombrado Conde de Santa Gadea el 24 de julio.
1589: Participa en la defensa de Lisboa contra la armada dirigida por Drake, en la que Martín Padilla con sus barcos hunde 4 naves a la armada inglesa.
1591: Vence a una escuadra angloholandesa en las costas de Almería.
1596: Se hace cargo de la armada del Océano, recibiendo el título de Capitán general del mar Océano. Se le ordena dirigir una acción de castigo contra Inglaterra. Parte de Lisboa la flota compuesta por 175 embarcaciones grandes, entre ellas unos 30 galeones; gran cantidad de ellos se hundieron por causa del mal tiempo cerca de Finisterre.
1597: Participa en la victoria contra la Expedición Essex-Raleigh. Organiza una nueva expedición de castigo contra Inglaterra con el objetivo de atacar el puerto galés de Falmouth, pero el mal tiempo le hace imposible alcanzar su objetivo y regresa con algunas pérdidas.
1598: Dirige la escuadra española bajo las órdenes de Andrea Doria, príncipe de Melfi, encargada de realizar el viaje de la reina Margarita de Austria desde Génova para contraer matrimonio con Felipe III.
1601: Vence en aguas de Almería a una escuadra holandesa apoyada por piratas franceses y un pirata escocés.
1601: Ya en el reinado de Felipe III, se le vuelve a encargar que dirija una armada para apoyar la rebelión en Irlanda, pero los temporales le impiden de nuevo llegar a su destino y tiene que regresar a España.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Ene 2018 00:23

Excmo. Sr. D. Miguel de HORNA Almirante de la Armada Española en Dunquerque


Miguel de Horna (Pamplona, año desconocido - La Coruña, 1640) fue un almirante español de la escuadra de Dunquerque y capitán de tierra y mar. Desempeñó un destacado papel en la Guerra de los Ochenta Años, sobresaliendo en las batallas del cabo Lizard (1637) y Dunquerque (1639).

Carrera Militar

Tomó el mando de la escuadra cuando el almirante hispano-flamenco Jacques Collart cayó prisionero de los holandeses en 1636. En febrero de 1637 partió con su flota hacia Calais. Bombardeó Dunquerque y tomó como rehén un barco enemigo. Sus buques fueron conocidos como "las Reinas del Mar". En 1639, el arzobispo de Burdeos Henri d'Escoubleau de Sourdis había bloqueado todos los puertos norteños de España, pero Horna, al mando de una docena de fragatas, destrozó el bloqueo francés, apresando once buques enemigos y a trescientos soldados valones, que encarceló en La Coruña. Felipe IV lo invistió caballero de la Orden de Santiago en 1640.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Ene 2018 00:32

Excmo. Sr. D. Fadrique ALVAREZ DE TOLEDO Y OSORIO Almirante de la Armada Española

Fadrique de Toledo Osorio o Fadrique Álvarez de Toledo Osorio (Nápoles; 30 de mayo de 1580 - Madrid; 11 de diciembre de 1634), militar y político español, I marqués de Villanueva de Valdueza, Capitán general de la Armada del Mar Océano y de la Gente de Guerra del Reino de Portugal, caballero de la Orden de Santiago y posteriormente comendador del Valle de Ricote y comendador mayor de Castilla en dicha Orden.

La recuperación de Bahía de Todos los Santos conmemora la expulsión de los holandeses de San Salvador de Bahía, en Brasil, por don Fadrique Álvarez de Toledo al mando de fuerzas hispanoportuguesas, el 1 de mayo de 1625. Don Fadrique es el personaje que muestra a la población un tapiz en el que figura el rey Felipe IV de España coronado de laureles por su valido, el conde-duque de Olivares.

Nació en Nápoles, el 30 de mayo de 1580. Era hijo de Pedro Álvarez de Toledo Osorio, V Marqués de Villafranca del Bierzo, y de Elvira de Mendoza. Heredó desde su nacimiento el cargo de Comendador del Valle de Ricote en la Orden de Santiago.

Comenzó sirviendo en galeras bajo el mandato de su padre y ascendió rápidamente igual que su hermano, García Álvarez de Toledo Osorio, en la carrera militar.

En 1617 alcanzó al cargo de Capitán General de la Armada del Mar Océano. Esto le llevó a nuevos y numerosos combates mandando la escuadra contra holandeses, ingleses y berberiscos.

En la batalla naval de Cabo San Vicente, en 1621, derrotó a la armada de las Provincias Unidas de los Países Bajos y en la batalla naval del Canal de la Mancha, en 1623, venció nuevamente a la flota holandesa e impidió que cruzara el canal estableciendo un bloqueo sobre sus costas. Poco después derrotó una armada bereber en el estrecho de Gibraltar.

Debido a la unión dinástica aeque principaliter bajo la Casa de Habsburgo fue General del Reino de Portugal y Capitán General de la Armada del Brasil. En 1625, con una flota de 26 navíos, con 450 cañones y 3500 soldados de desembarco, fue enviado a recuperar la ciudad de Salvador de Bahía, ocupada por las fuerzas holandesas de los Países Bajos. Con una operación por tierra y por mar rindió la ciudad de Bahía y capturó a miles de holandeses. Siguió con las operaciones militares desalojando a holandeses e ingleses de otros puntos de Brasil.Posteriormente, se apoderó de la isla de San Salvador.

En 1629 dirigió la expedición de la armada española en el Mar de las Antillas y libró la Batalla de San Cristóbal en donde venció a una flota corsaria en la isla Nieves, expulsó a los ingleses y franceses de la isla de San Cristóbal y quemó todas sus plantaciones de café y tabaco.

El aumento de su poder le hizo chocar directamente con el autoritarismo y las políticas en materia de relaciones exteriores del conde-duque de Olivares, quien para alejarle de la corte, le quiso enviar a América a recuperar la plaza de Pernambuco y el resto de plazas brasileñas ocupadas en 1630 por una inmensa armada holandesa que traía hasta 7000 hombres de desembarco. Don Fadrique no acepó la misión por su estado de salud y por la disposición y el estado de la flota, por lo que se le formó un proceso de desobediencia. Este consejo de guerra lo apartó, humilló y condenó a una vida de penurias y descrédito. Murió prácticamente en la miseria por no cumplir la misión que Olivares le exigió.

Poco después su memoria fue rehabilitada. Las hazañas navales y militares de Fadrique Álvarez de Toledo fueron motivo bastante para que el rey de España Felipe IV le concediera el título de marqués de Villanueva de Valdueza, el 17 de enero de 1634. Sus acciones le granjearon una gran fama y se le dedicaron obras de teatro y poesías.

El que una vez fue el mejor marino español de su época murió al poco tiempo, en Madrid, el 11 de diciembre de 1634.

La caída del conde duque de Olivares en 1643 acrecentó su fama como uno de los más valientes y destacados capitanes generales que tuvo la armada española.

Al bastón que le vistes en la mano
con aspecto Real y floreciente,
obedeció pacífico el Tridente
del verde Emperador del Oceano


Francisco de Quevedo y Villegas.


Matrimonio y descendencia

Fadrique se casó en Madrid, el 12 de agosto de 1627, con su sobrina Elvira Ponce de León; hija de Luis Ponce de León, VI marqués de Zahara, y de Victoria Álvarez de Toledo Osorio, hija de Pedro Álvarez de Toledo Osorio, V marqués de Villafranca del Bierzo y II duque de Fernandina. De su matrimonio tuvo Fadrique a los siguientes hijos:

Elvira Álvarez de Toledo Osorio, mujer de Juan Gaspar Enríquez de Cabrera, VI duque de Medina de Rioseco.
Victoria Álvarez de Toledo Osorio, casada con su primo Francisco Ponce de León, V duque de Arcos.
Fadrique Álvarez de Toledo Osorio, VII marqués de Villafranca del Bierzo, II marqués de Villanueva de Valdueza y Grande de España.
Fallecido Fadrique, en 1634, su esposa la marquesa viuda de Villanueva de Valdueza, fue una de las figuras más importantes de la corte de Mariana de Austria ya que tuvo el cargo de camarera mayor, el 8 de enero de 1654, cinco años después de la llegada a la Corte de Mariana de Austria, a la que sirvió durante toda su época como reina consorte de España, desde 1649 hasta 1665 como segunda esposa del rey Felipe IV y regente, desde 1665 hasta 1675 como madre del rey Carlos II y reina madre.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 26 Ene 2018 15:24

Excmo. Sr. D. Juan RONQUILLO DEL CASTILLO Maestre de Campo de la Armada Española


Capitan de la Armada Espanola de 7 galeones, que enfrentaron a los holandeses del Almirante y corsario Juris Van Spielbergne, en la Batalla de Playa Honda cuando bloquearon la bahia de Manila el 14/04/1617. Fue durante la Gobernacion de Andres Alcaraz. Tenia el rango de Maestre de Campo. En fecha 29/03/1604 en Manila hace declaracion jurada, como General de las Galeras de las islas y mar de las islas de Filipinas, titulo que le fue otorgado por el Gobernador de Las Filipinas, Gomez Perez Das Marinas el dia 30/5/1590, y que es confirmado de oficio por Real Cedula Real en fecha 28/7/1593 en El Escorial.

Por 1590 en Alguacil Mayor de Cebu. Alguacil Mayor de la Real Audiencia de Manila por 1602. Murio por 1620 en Manila, ya que al año siguiente sus sobrinos reclaman herencia. Años ante, por 1588 Don Santiago de Vera, Presidente de la Audiencia de Manila dirige carta de recomendacion pidiendo mercedes para el Capitan Juan Ronquillo del Castillo, hijo del Comendador Gonzalo Ronquillo y nieto del alcalde Ronquillo,por sus servicios prestados en infanteria.

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