HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 15 Ene 2018 13:30

Excmo. Sr. D. Fernando Francisco DE AVALOS AQUINO Y CARDONA General del Ejercito Imperial Español


Fernando Francisco de Ávalos Aquino y Cardona, V marqués de Pescara (Nápoles, 1489 - Milán, 2 de diciembre de 1525), militar napolitano de orígenes españoles.

General de las tropas hispano-imperiales de Carlos V durante las Guerras Italianas. En 1512, en la Batalla de Rávena fue tomado prisionero por los franceses, pero se le dejó libre al final de la guerra de la Liga de Cambrai. Fue general en jefe de los ejércitos del emperador Carlos V durante las Guerras Italianas y derrotó a los franceses de Francisco I en las batallas de Bicoca y de Pavía.

Rodrigo (Ruy) López de Ávalos, su bisabuelo, fue un noble de Toledo, que tomó parte activa en las guerras de Reino de Castilla durante el reinado de Juan II, y había sido enviado al exilio, muriendo en Valencia.

El hijo de éste, su abuelo Íñigo Dávalos y Tovar entró al servicio del rey de Aragón y de Nápoles, Alfonso V el Magnánimo, siguió a su señor a Italia, donde casaría con Antonia de Aquino y Gaetano, III marquesa de Pescara (1440).

El hijo de este último, por tanto su padre, Alfonso, IV marqués de Pescara que casó con María Hipólita Diana de Aragón y Cardona, dama de la rama siciliana de los Cardona, fue traicioneramente asesinado durante la invasión francesa del Reino de Nápoles (1494). Fernando, se convirtió en el V marqués de Pescara.

Cuando Fernando tenía 6 años, fue prometido a Vittoria Colonna, hija del condotiero Fabrizio Colonna, y el matrimonio se celebró el 27 de diciembre de 1509 en Ischia. Su condición de noble por parte de Aragón y Nápoles le proporcionó el apoyo de Fernando el Católico. En 1512 dirigió un cuerpo de caballería ligera en la Batalla de Rávena, donde fue herido y hecho prisionero por los franceses. Gracias a la intervención de uno de los más destacados generales franceses, el italiano Gian Giacomo Trivulzio, que había tomado parte en el concierto de su matrimonio, pudo ser liberado tras el pago de un rescate de 6.000 ducados.

Fernando de Ávalos mandó la infantería en la Batalla de La Motta, el 7 de octubre de 1513, contra la República de Venecia. Desde esta batalla hasta la Batalla de Bicoca, Ávalos estuvo siempre al servicio de los españoles en todo lo que hiciera falta, siendo compañero y bajo el mando de Próspero Colonna.

Después de la batalla en Bicoca, Colonna fue nombrado general en jefe por el emperador Carlos V. Ávalos se sintió desairado y marchó hacia Valladolid a pedir explicaciones por tal hecho. Carlos V, persuadió a Ávalos durante varias entrevistas de que Colonna era superior a él. Sin embargo trabó amistad con el emperador, lo que sumado a su ascendencia española, propició que en las siguientes campañas fuera él el jefe de las tropas imperiales.

Cuando Francisco I invadió Italia, Ávalos fue encargado por el emperador de repeler la invasión. Las dificultades que tuvo que superar fueron muy grandes, ya que la tropa no percibía su sueldo. La tenacidad, paciencia y tacto de Ávalos triunfaron en contra de todos los obstáculos. Su influencia sobre las veteranas tropas imperiales se hizo notar en el asedio de Pavía y la posterior batalla. En enero de 1525 tomó el puesto avanzado francés de Sant'Angelo Lodigiano con lo que cortaba la línea de comunicaciones entre Milán y Pavía.

El 24 de febrero de 1525, derrotó y tomó como prisionero al rey francés Francisco I en un brillante ataque en la Batalla de Pavía. El ataque de Ávalos fue de notable audacia: rodeó a la potente caballería francesa con un cuerpo de ejército de arcabuceros y caballería ligera, consiguiendo destruir a los franceses. Mientras, Lannoy y los demás capitanes imperiales también conseguían derrotar a los franceses en el campo de batalla.

Girolamo Morone, secretario del duque de Milán, creyendo que Ávalos había sido despreciado por el emperador Carlos V, invitó al condotiero a que se uniera a una trama para expulsar a españoles, franceses y alemanes de Italia, prometiéndole el trono del Reino de Nápoles. Pero Ávalos fue leal al emperador, desveló esta conspiración a Carlos V, y Morone fue apresado el 16 de octubre de 1525.

Poco después de este suceso, mientras cercaba a Francisco Sforza en el castillo de Milán, enfermó, al parecer de tifus, falleciendo la noche del 2 al 3 de diciembre de 1525.1​ No dejó descendientes y su título pasó a su sobrino Alfonso de Ávalos y San Severino, marqués del Vasto, también distinguido general imperial, que se convirtió así en VI marqués de Pescara

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 15 Ene 2018 18:21

Prospero COLONNA Condottiero al servicio del Emperador Carlos I


Prospero Colonna (Civita Lavinia, 1452- Milán, 30 de diciembre de 1523), algunas veces llamado Prosper Colonna, fue un condotiero italiano al servicio sucesivamente de Francia, los Estados Pontificios, España y el Sacro Imperio Romano Germánico durante las Guerras Italianas.

Miembro de la antigua familia noble de los Colonna, nació en Civita Lavinia, cerca de Velletri (Lacio) en 1452 y era primo de Fabrizio Colonna.

Su primera acción notable como líder militar tuvo lugar en 1484, cuando defendió el castillo familiar de Paliano contra un ataque de las familias rivales Orsini y Riario. Tras haber participado en algunas batallas más, Prospero, que se había unido al partido del cardenal Giuliano della Rovere, fue encerrado en el castillo de Sant'Angelo (Roma) por el Papa Alejandro VI. Una vez liberado, fue encerrado de nuevo por su alianza con Carlos VIII de Francia durante su invasión de Italia. Al final, el rey de Francia resultó victorioso contra el Papa y entró en Roma, seguido por Prospero y Fabrizio Colonna en 1495.

Durante el breve dominio francés sobre el Reino de Nápoles, Prospero obtuvo el Ducado de Trasetto, y el Condado de Forli. Sin embargo, cuando Carlos retornó tras los Alpes, Prospero ayudó al rey Fernando II de Nápoles a expulsar al virrey francés de Nápoles.

La situación cambió de nuevo con la nueva invasión francesa de Luis XII. Mientras el rey napolitano Federico I huía hacia la isla de Isquia, Fabrizio y Prospero intentaron defender el reino. Fueron derrotados y encerrados en el Castel Nuovo de Nápoles, a la vez que eran excomulgados por Alejandro VI, quien confiscó sus castillos en el Lacio. Con el tiempo fueron rescatados y ambos primos entraron al servicio de Gonzalo Fernández de Córdoba, jefe del ejército español en Nápoles.1​

Prospero Colonna tuvo un destacado papel en la victoria española de Ceriñola (1503), que abrió a los españoles las puertas de Nápoles. Tras la muerte de Alejandro VI también recuperó sus posesiones en el Lacio. Comandó la caballería ligera en la batalla del Garellano.

Prospero añadió entonces Itri, Sperlonga, Ceccano y Sonnino a sus dominios, llegando a ser de nuevo un gran señor feudal en el sur de Italia. Se casó con Isabella Carafa quien le dio un heredero, Vespasiano.​ Continuando al servicio de España, Colonna obtuvo más victorias contra Francia en el norte de Italia en 1522 (batalla de Bicoca).

Sin embargo su salud estaba decayendo y murió en 1523 en l'Hôtel Clemenceau de Milán.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 15 Ene 2018 18:27

Excmo. Sr. D. José CARRILLO DE ALBORNOZ General del Ejercito Español


José Carrillo de Albornoz y Montiel, primer duque de Montemar, Grande de España y tercer conde de Montemar, (Sevilla, 8 de octubre de 1671 - Madrid, 26 de junio de 1747)

Hijo de Francisco Carrillo de Albornoz Esquivel y Guzmán (Sevilla 18 de junio de 1639), II conde de Montemar, coronel de guardias, director general de la caballería de España, general del Ejército de Orán, caballero de la Orden de Santiago, y de su primera mujer, Leonor de Montiel y Segura, hija de Federico de Montiel y de Isabel de Segura.

Fue comendador de Moratalla en la Orden de Santiago, y segundo coronel del Regimiento de Caballería de Montesa desde 1706 (21 de agosto), ascendido a brigadier al año siguiente (7 de septiembre); en ese mismo año de 1707 sucedió en el condado de Montemar y en 1710 participó con el cargo de mariscal en la batalla de Villaviciosa, que formó parte de la Guerra de Sucesión Española, peleando en el bando triunfador.

Ocupó en dos ocasiones la Capitanía General de Cataluña entre 1722 y 1725, siendo sustituído en el cargo por Guillermo de Melun, marqués de Risbourg (1725 – 1735), pero ocupándolo interinamente en 1726 por deseo del rey. En ese mismo año fue nombrado Capitán General de la Costa de Granada.

El 4 de abril de 1731 fue nombrado capitán general de los Reales Ejércitos, y también sirvió como coronel de las Reales Guardias de Infantería Española, así como director general de la Caballería de España desde 1732; también sirvió como general en jefe del Ejército que reconquistó de Orán:

Sale de Alicante la Escuadra de D. Francisco Cornejo con un transporte de 600 velas y división de galeras conduciendo 26.000 hombres a cargo del general D. José Carrillo de Albornoz, Conde de Montemar, con 110 cañones y 60 morteros así como provisiones y pertrechos.

Después de una diversión se desembarca en las proximidades de Orán con 500 lanchas cargadas de granaderos que fueron hostigados por 2.000 jinetes moros. Una vez desembarcados todos los hombres comenzaron a tomar posiciones, como la de Monte Santo, lo que atemorizó a los defesores de Orán, que la abandonaron, y así fue tomada por los Españoles con sus 5 fortines, 138 cañones y 7 morteros y abundante munición intactos. en el puerto (Mazalquivir) se tomaron una goleta y 5 bergantines corsarios. Una vez tomada, y asegurada la plaza se dejó con 8.000 infantes y un regimiento de caballería. La reacción de los moros no se hizo de esperar, y atacaron en Orán el castillo de San Andrés.

En el año 1732 fue nombrado caballero de la Orden del Toisón de Oro.

Participó en la Batalla de Bitonto (25 de mayo de 1734), donde arrebató a los austriacos las plazas de Nápoles y Sicilia en provecho de los Borbones, que habían pertenecido a la Corona de España hasta 1700. En agradecimiento a los servicios prestados en esta batalla, Felipe V de España elevó en 1735 el condado de Montemar a ducado, añadiéndole la Grandeza de España, por Real Cédula de 20 de mayo de dicho año. Posteriormente sirvió como Ministro de Guerra desde 1737 y 1741, falleciendo en Madrid el 26 de junio de 1747.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 15 Ene 2018 18:40

Diego VELAZQUEZ DE CUELLAR Conquistador Español


Diego Velázquez de Cuéllar (Cuéllar, 1465 – Santiago de Cuba, 1524) fue un adelantado, conquistador español y primer gobernante de Cuba, cargo que ocupó desde 1511 hasta su muerte en 1524. A él se debe la fundación de las siete primeras ciudades españolas de Cuba, y está considerado como el primer hispano-cubano de la historia.

De ascendencia noble, procedía de una reconocida familia cuellarana, cuyos miembros habían servido durante generaciones a los Reyes de Castilla. Formó parte del segundo viaje de Cristóbal Colón en 1493, y contó con el apoyo del obispo Juan Rodríguez de Fonseca, colaborando después con el gobernador Nicolás de Ovando (1501–1509) en la pacificación de la isla La Española, donde llegó a ser uno de los hombres principales.

El nuevo gobernador Diego Colón (1509–1515) le puso al frente de una expedición para conquistar y poblar Cuba en 1511, primero como capitán y más tarde como primer gobernador de la isla. En recompensa a sus servicios, obtuvo del rey el título de Adelantado de la isla.

Patrocinó la expedición de Francisco Hernández de Córdoba a Yucatán a principios del año 1517 y, al año siguiente, la de Juan de Grijalva y Pedro de Alvarado a las costas de México. El regreso de Grijalva con oro y noticias acerca de la exuberancia de las culturas maya y mexica, avivaron el interés de Velázquez y a finales de 1518 formó una nueva empresa con Hernán Cortés para organizar una expedición a Culúa, en la que Velázquez era el armador y Cortés el capitán general, pero pronto surgieron desavenencias entre ellos. Tras la traición y partida clandestina de Cortés, envió una expedición al mando de Pánfilo de Narváez para detenerlo, pero fracasó tras la victoria de Cortés en Zempoala y la prisión de Narváez en 1520.

Fundó en La Española las poblaciones de Villanueva de Yáquimo, San Juan de la Maguana, Azua de Compostela, Salvatierra de la Sabana, Santa María de la Vera Paz y Bánica; y en Cuba las ciudades de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, San Salvador de Bayamo, Santiago de Cuba, Santísima Trinidad, Santa María del Puerto del Príncipe, Sancti Spíritus, San Cristóbal de la Habana y San Juan de los Remedios.

Nunca cejó en su lucha contra Cortés, considerándole un traidor a sus órdenes e intereses. Más tarde, en 1524, incitó a uno de los lugartenientes de Cortés, Cristóbal de Olid, a rebelarse contra aquel en Honduras, cosa que logró y que le costó la vida a Olid.

Estuvo casado con María de Cuéllar, de su misma naturaleza, hija del contador Cristóbal de Cuéllar. Poco duró el matrimonio, pues ella falleció una semana después de contraer matrimonio.

Velázquez murió en la noche del 11 al 12 de junio de 1524 en su casona de Santiago de Cuba, que aún se mantiene en pie. Al morir dejó, entre sus propiedades: 19 estancias, 3.000 cerdos y 1.000 reses.

Familia de conquistadores

Siguiendo a su pariente Diego Velázquez de Cuéllar, llegaron a América diversos familiares del gobernador, empleados en diferentes trabajos y siempre bajo la protección del adelantado. Entre ellos destacan:

Juan Velázquez de León, conquistador, capitán de Hernán Cortés.
Francisco Velázquez, conquistador de México y Nueva Galicia.
Antonio Velázquez de Narváez, conquistador de México, Nueva Galicia y otras provincias.
Diego Velázquez el Mozo, sobrino del gobernador.
Jorge Velázquez fue pregonero mayor de Santo Domingo, marchando después a Cuba, donde ejerció la alcaldía de Sancti Spíritus el año 1521.
Alonso Velázquez, que después de servir al rey diez años en Italia en la compañía de Martín de Ratia, marchó con Hernando de Soto en 1538 a descubrir las provincias de Florida, donde soportó indecibles trabajos. En 1543 era vecino de México y se disponía a participar en la armada que se iba a enviar a pacificar Perú, pero cesó la rebelión y se casó. Aún residía en México en 1547.
Francisco Velázquez el Corcovado, pariente del gobernador de Cuba, donde se hallaba en 1518. Al año siguiente marchó con Hernán Cortés a México y más tarde regresó a Cuba con otros capitanes de la armada de Pánfilo de Narváez, pues Cortés les dio licencia y uno de los mejores navíos para que regresasen.
Pedro Velázquez, sobrino del gobernador, era vecino de La Habana en 1519, desde donde marchó con Pánfilo de Narváez al año siguiente. Regresó a Cuba y durante 1546–1555 fue vecino y teniente gobernador de La Habana.
Iseo Velázquez de Cuéllar, sobrina del gobernador, estaba en Cuba en 1519 junto a su marido Baltasar Bermúdez, pasando después a México.
Antonio Velázquez, pariente del gobernador, que falleció en una campaña al mando de Hernando de Soto en Florida por los años de 1539.
Francisco y Bernaldino Velázquez, hijos de Violante Velázquez y parientes del gobernador. Fallecieron regresando de las Indias, habiendo otorgado ambos testamento, en el que dejaban por universal heredera a su madre, encargándola uno de ellos de que trajese a España a dos hijos naturales que tenía, con todos sus bienes.
Diego Velázquez, que se embarcó con Hernando de Soto en 1538 rumbo a Florida. Reseña sus grandes servicios el cronista Antonio de Herrera y Tordesillas, que relatando las campañas de Florida de 1541 dice: en ellas estuvo un valiente soldado, llamado Diego Velázquez, de Cuéllar.
Bernardino Velázquez, pariente del gobernador, fue uno de los hombres que Diego Velázquez de Cuéllar tuvo en cuenta a la hora de designar jefe de la expedición a Nueva España, que finalmente encomendó a Hernán Cortés.
Antonio Velázquez Borrego fue otro de los hombres a quien Diego Velázquez de Cuéllar propuso capitanear la armada rumbo al Yucatán, al igual que lo hizo también con Francisco Verdugo, otro pariente.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 16 Ene 2018 12:34

Dña. María PACHECO MENDOZA (La comunera) Esposa de Juan de Padilla


Doña María Pacheco fue hija del primer marqués de Mondéjar (y segundo Conde de Tendilla), llamado el "Gran Tendilla", y de Francisca Pacheco, hija de Juan de Pacheco, el turbulento primer marqués de Villena. Escogió el apellido materno al tener dos hermanas de su mismo nombre: la mayor se casó con el soriano conde de Monteagudo y fue llamada "la santa", y hubo otra María de Mendoza, hija natural de su padre en su segunda viudedad. Se unieron en ella el carácter fuerte de los Mendoza y el de su abuelo materno.

No se sabe con exactitud la su fecha de nacimiento. Se sabe que nació tras Antonio, el virrey, y antes de Bernardino y Francisco. Pero podemos acotar más a partir de la correspondencia de su padre. Emilio Meneses (1973) indica, en el libro en que transcribe las cartas de su padre de 1511, que "sólo tiene quince años pero esta muy desarrollada", lo que significaría que nació cómo más pronto en 1496, y tuvo que ser en La Alhambra, dónde residían sus padres. Aurelio García (1995) transcribe otra carta fechada en Granada el 14 de marzo de 1497 en la que el conde dice que "la condesa pario oy una hija". Quizá pudiera ser ésta María Pacheco. La profesora Moreno Trujllo indica 1495.

De niña estuvo presente los acontecimientos de la primera sublevación morisca en 1500, pues estuvo con su madre y hermanos pequeños viviendo entre ellos en una casa del Albaicín como prueba dada por su padre del cumplimiento de los pactos acordados. Educada junto con otros de sus hermanos en el ambiente renacentista culto y tolerante de pequeña corte que había en la casa paterna (el conde no tenía reparo en vestir en su casa al estilo morisco y hay muchos detalles al respecto en sus cartas), María era docta en latín, griego, matemática, muy leída en la Sagrada Escritura y con conocimientos de letras e historia, "en extremo en la poesía". En carácter parece que María Pacheco congenió, sobretodo, con el menor de sus hermanos (de padre y madre) el poeta, embajador, e historiador Diego Hurtado de Mendoza. Su madre murió ente 1506 y 1507, su padre en el verano de 1515.

Casi todos los libros cuentan que estuvo enfadada con su padre por firmar su compromiso de esponsales el 10 de noviembre de 1510 con Juan de Padilla, un noble toledano que ella consideraba de inferior rango, y que asimismo la obligaron a renunciar a cualquier pleito por la herencia paterna a cambio de una cuantiosa dote de cuatro millones y medio de maravedíes. No era un caso aislado esa obligada renuncia y la mujer era, generalmente, una moneda de cambio en las complicadas alianzas entre las casas nobiliarias. Ciertamente María era denominada en los escritos de la época como "Doña María Pacheco" mientras que su marido era simplemente "Juan de Padilla". La correspondencia de su padre el conde muestra otro aspecto, María no aparece como dolorida por su matrimonio, sino nerviosa e ilusionada, sobretodo tras conocer a Juan.

Padilla era hijo del toledano Pedro López de Padilla y sobrino de Gutierre de Padilla, Comendador mayor de Calatrava, con quien el conde deseaba estrechar una alianza. El conde les pide a los tres que lleguen de noche para evitar que María se azare al verla Juan por primera vez a plena luz. El desposorio en Granada fue el 14 de agosto de 1511 aunque inicialmente debía ser el lunes 11. El conde congenió muy bien con su yerno, al que quiso de corazón. Escribe el 11 de abril de 1513 en la Alhambra que "de aca no hay mas que decir sino quel señor mi hijo Juan de Padilla esta aquí, que le quiero mas que a los otros".

De las prendas personales, nobleza y, desgraciadamente, indecisión de Juan de Padilla hay sobrados testimonios. La boda se retrasaría hasta el 15 de enero de 1515, según indican las cartas del conde de Tendilla publicadas por primera vez por Fink de Backer en 2003, e incluidas en el Registro publicado en 2007 por la profesora Moreno Trujillo et al. Aquí se indica que una enfermedad de Juan retrasó la boda, con gran preocupación de la novia. El matrimonio marchó el dia 18 a Porcuna (Jaén), cerca de Martos, dónde el Comendador tío de Juan le había procurado una "tenencia". El conde escribe en 1515 que "Juan de Padilla es un hombre de bien y cuerdo". Padre e hija continuaron escribiéndose.

No debió ser tampoco mala al comienzo la relación del matrimonio con los Mendoza granadinos, pues la correspondencia de su hermano Luis Hurtado de Mendoza editada por E. Meneses indica que el matrimonio pasó unos dias en la Alhambra después de dar a luz María en 1516 a un niño que se llamará como su abuelo paterno. Padilla debía ser alcaide de alguna fortaleza granadina, hacia la zona de Alcalá la Real, al norte. Las sospechas que estuvieran cerca de Martos o Cazorla se confirman, pues, gracias al estudio de Fink de Backer. Tenia ya fama de militar con los partidarios del infante Fernando, el leal hermano de Carlos V que se crió en Castilla y al que parte de la nobleza pensara poner en el trono. Luis intenta convencerle de que cese en su apoyo a Fernando y se ofrezca al servicio de Carlos. En todo el conflicto subsiguiente, gran parte del fracaso comunero en Andalucía se debió a la actitud resuelta del tercer marqués de Mondéjar Luis Hurtado de Mendoza quien llegó a mandar moriscos, que armo al efecto, para aumentar las tropas que empleó contra las comunidades en Andalucía.

El matrimonio se mudó a Toledo al suceder Padilla a su padre, en 1518, en el cargo de Capitán de gentes de armas. J.H. Elliott escribe, en su conocido libro "Imperial Spain", de las luchas en Toledo entre las facciones de Ayalas y Riberas (Silvas) y sus constantes cambios de poder y de alianzas en las turbulencias políticas de Castilla durante las regencias que sucedieron a la muerte de Isabel la Católica. "Hernando de Avalos, cabecilla de los Ayala, halló un poderoso aliado en la persona de otro caballero de Toledo, Juan de Padilla, quien ... era un hombre descontento y amargado que opinaba que había sido desestimado a la hora de repartir los favores y si bien era hombre difícilmente capaz de pasar de la indignación a la acción, su ambiciosa mujer María Pacheco no padecía semejantes inhibiciones. En noviembre de 1519 escribieron a los otros municipios... proponiendo una reunión de representantes municipales".

Quizá pueda no estarse de acuerdo totalmente con la opinión de Elliott, pero había quejas ante la evidente rapacidad de los flamencos que acompañaron a Carlos tras su desembarco en 1517, quejas ante el injusto reparto de los cargos y prebendas (Padilla no obtuvo la tenencia de Peña de Martos (Jaén) que le hubiera debido corresponder a la muerte de su tío el Comendador), quejas por los excesivos fondos solicitados por Carlos para pagar su marcha a Alemania y una evidente situación injusta. Padilla se unió en 1519 a Avalos y a Lasso de la Vega, promotores de las protestas toledanas. El pueblo toledano impidió el 16 de abril de 1520 que Avalos y Padilla, regidores de Toledo, acudieran a Santiago llamados por Carlos, y esa fecha se considera el inicio del movimiento de las Comunidades de Castilla.

Dice Elliott el movimiento de los comuneros "era un movimiento contra un objetivo determinado y no por un objetivo determinado ... por el mantenimiento de la antigua Castilla ... la rebelión había sido provocada por el ataque a la independencia de las Cortes, y el deseo de los nobles de conservar esta independencia le dio, en parte, el carácter de un movimiento constitucional...". Indica que el movimiento inicial "no daba idea de la profundidad de los sentimientos que yacían bajo la revuelta ni la forma violenta que muy pronto iba a adoptar "... las quejas de los municipios "se veían aumentadas entre la masa del pueblo por otras quejas de tipo más general". Pero el incendio en agosto de 1520 de Medina del Campo, centro económico castellano, por los imperiales provocó la indignación y avivo el levantamiento, que se transformo en las ciudades en una guerra civil entre enemigos tradicionales y poco a poco " estaba asumiendo muchos de los aspectos de una revolución social". "Los comuneros se iban haciendo cada vez mas antiaristocráticos en sus manifestaciones y actos ... transformándose en una revolución social. Al adoptar este nuevo cariz, fue condenada al fracaso", pues la aristocracia se asustó y apoyó en bloque al bando imperial.

Domínguez Ortiz dice "hay predominio de factores políticos... los dirigentes, en gran proporción nobles y clérigos, solo habían pretendido defender sus privilegios ... aunque Maravall y Pérez se inclinan por una interpretación "moderna" y en cierto modo democrática del movimiento comunero. Lo que dificulta su comprensión es su complejidad". El bando comunero era el de algunos conversos, el de los artesanos de Segovia, los burgueses de Medina del Campo, el bajo clero de Toledo, etc apoyados por gran parte del pueblo llano, en una "guerra civil" en la que un soldado, la noche antes de la batalla de Villalar, escribía a un primo que militaba en el bando opuesto que era la hora de luchar fuerte, pues "los que mañana vencieren, esos serían los leales". Militaron también en el bando comuneros algunos miembros de la baja nobleza y segundones. Las excepciones al "Perdón de 1522 muestran los estratos sociales de los comuneros que aún vivían.

En estos complejos años del levantamiento debemos mencionar que también había una gran inquietud religiosa, en Alemania Lutero comenzó su reforma quemando las bulas y en el reino de Toledo (y en lugares como Guadalajara, controlado por los Mendoza, o en Escalona dónde vivía el longevo marqués de Villena, tío de María) se desarrolló el iluminismo religioso, "los Alumbrados". Aunque la actividad urbana era grande y economía castellana se consideraba entonces floreciente por los historiadores, hubo una crisis agrícola en 1505, hambre en 1506 y gran peste en 1507. En 1518 hubo peste en Valladolid, en 1519 en Valencia y en 1524 en Sevilla y Córdoba. La industria textil toledana sufrió una fuerte recesión al levantar Carlos las medidas proteccionistas que perjudicaban a sus dominios flamencos.

Volviendo a María Pacheco, ésta apoyó vehementemente en abril de 1520 que su pacífico y enamorado marido ("Padre de la patria") fuera parte activa en Toledo del movimiento de las Comunidades, según algunos "por querer mandar en lo que no le venía por herencia", diciendo de Padilla Luis Vives que "fue él castigado del Rey por no haberlo sido él de su mujer". Hemos leído estos comentarios negativos hacia María y contaremos luego otros, todos ellos escritos bajo el dominio del vencedor, el Emperador Carlos.

Padilla dijo en el concejo de Toledo que "jamás consentiré yo que la nobleza de Castilla y León sea hecha tributaria .. y yo estoy pronto a morir en defensa de nuestros derechos" Su padre le contestó que "tu has hablado como un noble digno de una estirpe como la tuya, pero mucho me temo que el rey nuestro señor te ha de pagar malísimamente el servicio". Ese día muchos miembros del concejo y una gran multitud del pueblo acompañó a Padilla a su casa. Nótese en esta, como en otras situaciones, que las ideas eran diferentes en los siglos XVI y XXI.

Resumiendo muy brevemente la lucha castellana, Padilla acude con las milicias toledanas en auxilio de Segovia y fue nombrado el 29 de julio jefe de las tropas comuneras aunque luego debe ceder el mando a Pedro Girón, volviendo a Toledo. Este hecho prueba la falta de ambición (y por tanto, prueba la nobleza) de Padilla. Los comuneros intentan el apoyo de la reina Juana, madre de Carlos, sin éxito. Girón deserta en diciembre al bando real y Padilla regresa a Valladolid el 31 de diciembre de 1520 con un nuevo ejército toledano.

En el entorno familiar, en enero de 1521 muere el flamenco Croy, arzobispo de Toledo, y el Cabildo toledano (en sus atribuciones de sede vacante) nombra adelantado de Cazorla (que dependía de Toledo) a Juan de Padilla, pero su cuñado Luis Hurtado de Mendoza ordena a los de Cazorla que no le admitan, guardando la fortaleza hasta septiembre

Tras los avatares sobradamente conocidos, en los que mencionaremos sólo la toma de Torrelobatón por Padilla el 28 de febrero de 1521 y los incomprensibles tres meses de espera en esta villa del ejército comunero, Padilla es derrotado y decapitado en Villalar el 24 de abril de 1521 junto con Juan Bravo y Francisco Maldonado. Fue con gran entereza al patíbulo, habiendo dejado antes escritas unas cartas a su esposa y a la ciudad de Toledo que merecen ser leídas.

En ausencia de Padilla, María había gobernado sola Toledo hasta la llegada el 29 de marzo del obispo de Zamora Antonio de Acuña (más soldado que sacerdote), viéndose obligada a compartir con él el poder en la ciudad, aunque Acuña estaba siempre más preocupado en dirigir actividades militares. Al recibir las malas nuevas sobre Villalar, María cayó en el lecho y luego se vistió de luto y cubrió su cabeza con un capuz.

Es entonces cuando María entra realmente en la historia como enérgico soporte de la última resistencia de las Comunidades de Castilla en Toledo, ocupando el Alcázar con sus fieles el 28 de abril y dirigiendo, primero desde su casa y luego desde allí, la resistencia al emperador, colocando tropas en las puertas toledanas, mandando traer la artillería desde Yepes, implantando contribuciones y nombrando capitanes de las tropas comuneras toledanas. Lasso de la Vega y Avalos se inclinaban por capitular, pero ella logró evitar la rendición. Incluso el obispo Acuña huye el 25 de mayo intentando llegar a Francia. Parte de la rivalidad con Acuña se debía a su intención de lograr la mitra toledana que María deseara para su hermano Francisco de Mendoza, que entonces estaba en Roma. Como se ve, la mitra era muy codiciada.

María llegaría a mantener la causa comunera nueve meses después de Villalar aunque el largo lapso que Toledo resistió se deba en parte a que el ejército real fue a Navarra para combatir la invasión francesa que comenzara el 10 de mayo, oportunidad que muchos ex-comuneros aprovecharon para lograr el perdón luchando contra Francia. Medina, Segovia, Valladolid y Burgos enviaron tropas a Navarra. María contactó con los franceses durante agosto de 1521.

Tras rendirse Madrid el 7 de mayo, solo resistía Toledo. El segundo marqués de Villena Diego López Pacheco, tío de María, intentó inútilmente actuar de mediador entre los toledanos y las tropas reales, a finales de mayo. Desde al 15 de junio María Pacheco controló totalmente la situación en Toledo. Para mantener el orden María llegó a apuntar los cañones del Alcazar contra los toledanos y entrar el 6 de octubre en el Sagrario de la Catedral para, de rodillas, coger la plata que allí había para pagar a los soldados. Sandoval dice que en Toledo (tras la muerte de Padilla) iba enlutada por la calle, "para mover compasión traia a su hijo en una mula...".

Con ira, mandó matar a los hermanos Aguirres, quienes se habían quedado los caudales que llevaban a Padilla. Sin embargo salvó al hijo del duque de Medina Sidonia, prisionero de los comuneros durante el asedio, dándole la libertad a cambio su promesa de que, al llegar a filas reales, liberara algunos prisioneros toledanos. María liberó a sus esclavos, renunció a las alcábalas que recibía de la ciudad de Toledo y vendió sus joyas para mantener la causa. Tras la rendición toledana, Juan de Zumel solo encontraría en su casa una pulsera y una gargantilla.

Su hermano mayor Luis Hurtado de Mendoza, marqués de Mondéjar, firme partidario y luego amigo de Carlos V, escribe al cardenal Adriano de Utrecht en junio de 1521 que la principal causa del fracaso que tuvo al intentar convencer a su hermana "debe ser remediar la hacienda de sus hijos... y para hacer merced a mi y a los otros deudos mios que le hemos servido ... suplico a vuestra señoría reverendísima que a mi se me haga merced de procurar que questo de la hacienda de sus hijos de mi hermana se provea". Como vemos, su hermano intentó entonces salvarla, incluso suplicó, lo cual era difícil en los orgullosos Mendoza.

Mientras tanto las tropas reales al mando del Prior de San Juan siguieron su lucha contra los toledanos, con diversos combates sangrientos desde abril a agosto, hasta que se cercó Toledo. Aunque el bombardeo de Toledo empezó el 1 de septiembre, los toledanos realizaban salidas con distinto éxito para avituallarse.

El 16 de octubre sufrieron una seria derrota frente a las tropas del Prior de San Juan en una de estas salidas, cundiendo el desánimo y favoreciendo la firma de una tregua favorable a los sublevados, el llamado armisticio de la Sisla, logrado gracias a la mediación del obispo de Bari. La cercanía del invierno y las dificultades monetarias en las tropas reales también influyeron en el acuerdo. El 25 de octubre de 1521 los comuneros evacuaron el Alcazar toledano aunque conservaron sus armas y el control parcial de la ciudad. De hecho María fortificó y artilló su casa.

No gustó este armisticio en la corte ni entre los gobernantes castellanos y, sólo aparentemente, convivían realistas y comuneros en paz en Toledo. En cuanto a la salud, María estaba "doliente y flaca", por su dificultad al caminar era llevada en silla de manos. En el convenio María logró permiso para trasladar los restos de su esposo a Toledo y conservar su herencia para su hijo, garantizó el perdón a los toledanos y el mantenimiento de los privilegios y de la calificación de "muy leal" para la ciudad. Carlos V no confirmó el acuerdo alcanzado y las sospechas de los toledanos por esta actitud fueron en aumento.

Al celebrar los "realistas" en Toledo la elección del regente Cardenal Adriano de Utrech como Papa, se produjeron disturbios aprovechados para pedir la rendición total en diciembre, así como de la entrega de María, por lo que los toledanos se alzaron el 3 de febrero de 1522, fracasando ante las tropas del prior de San Juan y el ex-comunero Juan de Zumel, ahora mas "realista" que ninguno. Gutierre López de Padilla (hermano menor de Juan de Padilla, fue partidario del emperador Carlos V) y María de Mendoza "la santa", condesa consorte de Monteagudo y hermana mayor de María Pacheco, lograron de los combatientes una tregua al acabar el día.

Hay sospechas de que una hermana ayudó a huir a la otra con la ayuda de Gutierre López de Padilla y la connivencia incluso del Obispo de Bari. María Pacheco se fugó de noche disfrazada de aldeana. Pidió ayuda en el palacio de su tío el segundo marqués de Villena en Escalona (su tía la marquesa le envió una mula, trescientos ducados de oro y conservas para el camino) y logró llegar a Portugal. Anglería en sus cartas es el primero que menciona acerca de que "no se sabe hacia adonde escapó doña María con su hermana la condesa de Monteagudo. Se supone que fue a Portugal". De hecho el alcaide de Almazán (señorío de los condes de Monteagudo) le sirvió de guía.

Unos cronistas mencionan que huyo con su hijo de corta edad, otros no lo mencionan. Desconozco si María tuvo más de un hijo, los escritos mencionan "hijos" cuando la concordia de la Sisla en 1521, "hijo" en 1522 y luego nada. Ciertamente, cuando su madre huyó de Toledo, el niño Pedro López de Padilla fue llevado por el otro hermano de su padre, llamado asimismo Pero López de Padilla, a Alhama (Granada) siendo cuidado por el regidor Alvaro Maldonado hasta su muerte por landre (unas bubas, posiblemente peste) en 1523. En 1526 Zumel (tras arrasar en Toledo la casa de Juan y María) logra del emperador una carta (por si las tornas cambian) para protegerse de la venganza de "los hermanos de Juan de Padilla e otras personas que le suceden o han de suceder al dicho mayorazgo de Pero Lopez de Padilla, padre de Juan de Padilla..." No se mencionan a los hijos.

Exceptuada en el perdón general del 1 de octubre de 1522 y condenada a muerte en rebeldía en 1524, María subsiste con dificultades. Juan III de Portugal no hace caso de las peticiones de expulsión que le llegan desde Castilla, y tras tres meses de errar es ayudada por Diego de Sosa, arzobispo de Braga, y luego por el obispo de Oporto Pedro de Acosta. Vivió, delicada de salud, en la casa del dicho Pedro de Acosta que era el capellán mayor de la esposa de Carlos V, Isabel de Portugal. Su hermano menor Diego Hurtado de Mendoza (cronista, poeta y embajador de Carlos V) menciona en una carta que la visitó en Oporto antes de morir, y su familia intentó repetidamente lograr su perdón.

Murió de un dolor de costado en marzo de 1531, fue enterrada en el altar de San Jeronimo (su padre tenía un monasterio jeronimo en Tendilla) de la catedral de Oporto y no le concedieron tras morir el traer su cuerpo junto al de su marido a Villalar, donde inicialmente estuvo enterrado. Cuenta un secretario que en Portugal tuvo, que durante su dolencia "cualquiera letrado (por "médico") que viniera a platicar con ella, había menester de venir bien apercibido, que en todo platicaba muy sotil e inteligentemente".

Respecto al perdón general de 28 de octubre de 1522, los 287 exceptuados del mismo y la severa represión, José Quevedo dijo que "tal vez me equivoque, más veo que perdono a los que no podía castigar sino degollando a ciudades enteras, proscribiendo a millones de familias y, en una palabra, convirtiendo a la España en un espantoso desierto cubierto de cadáveres". Similar actitud vengativa tuvo Carlos V ente la rebelión de Gante, su ciudad natal, en 1540.

Los restos de Bravo y de Maldonado fueron llevados a Segovia y Salamanca, respectivamente, pero los de Padilla fueron trasladados "provisionalmente" al monasterio de La Mejorada (Olmedo), a la espera de que se normalizara la situación en Toledo, y nunca volvieron allí. Los restos de Juan Bravo fueron finalmente trasladados a Muñoveros (Segovia).

Denostada de los siglos XVI a XVIII, María empezó a ser alabada por los liberales en el reinado de Isabel II. Ciertamente tuvo un fuerte carácter. Sus contemporáneos hablaron de ella admirativamente como "leona de Castilla", "brava hembra" y "centella de fuego" aunque también "era más propensa a los excesos que a la moderación". Intentaban explicar sus obras achacándoselas a la influencia de un demonio familiar o a las predicciones que recibió en Granada de una morisca sirvienta suya.

El Padre Sandoval en su "Historia del emperador Carlos V" menciona por dos veces la curiosa profecía, pero en una dice que se lo predijeron unas hechiceras moriscas en Granada y en otra que se lo dijo una mora hechicera, que "le predijeron que su marido seria rey o cerca de ello". Por eso, dicen, en la emotiva carta que Padilla le escribe antes de morir le habla de "no querría mas dilación en recibir la corona que espero". También Guevara menciona la "esclava hechicera" de doña María que "os ha dicho y afirmado que en breves días os llamarán señoría y a vuestro marido alteza". Sin embargo, la lectura de la última carta de Padilla permite otra interpretación de la misma, más parece una corona de martirio, o gloria, que de realeza.

Antonio Martín Gamero en su "Historia de la Ciudad de Toledo" cuenta que "el pueblo la veneraba por ser buena esposa, solícita madre y esposa excelente". ¿Cómo era realmente María Pacheco?. ¿Era realmente como la describen los vencedores, sus enemigos?

No todos están de acuerdo en esta pintura negativa del carácter de María: su hermano menor Diego Hurtado de Mendoza escribió un epitafio, en claro desacuerdo con las opiniones anteriores:


[i] Si preguntas mi nombre fue María
si mi tierra, Granada; mi apellido
de Pacheco y Mendoza, conocido
el uno y el otro más que el claro día
si mi vida, seguir a mi marido;
mi muerte en la opinión que él sostenía
España te dirá mi cualidad
que nunca niega España la verdad.
[/i]


(en versión de A. González Palencia y E. Mele, 1941)
Ella nunca escribió una carta al Emperador Carlos V solicitando el perdón. Sabía que no se lo concedería.

Como curiosidad citaremos que el comunero Juan Bravo era hijo de Gonzalo Bravo de Laguna, alcaide de Atienza, y de María de Mendoza, hija de Pedro de Mendoza y Enríquez "el fuerte", señor de Almazán y Monteagudo. Dicha María era hermanastra de Pedro González de Mendoza y Luna, primer conde de Monteagudo, y con Catalina y Antonio, hijos de este primer conde, se casaron Luis y María, hermanos de María Pacheco. Bravo ("primo", pues, de María Pacheco) nació probablemente en Atienza hacia 1484 y se avecindó en Segovia en 1504, participando notablemente en la sublevación segoviana y muriendo decapitado con Padilla y Francisco Maldonado en Villalar.

Casó primero con Catalina del Río hacia 1504 teniendo a Gonzalo Bravo de Mendoza, María de Mendoza y Luis Bravo de Mendoza del Rio, y luego casó con María Coronel en 1519 teniendo a Andrea Bravo de Mendoza y Juan Bravo de Mendoza y Coronel. El arbol genealógico indicando su nacimiento y sus descendientes segovianos, a partir de los "Expedientes de Nobleza", esta impreso por primera vez en el libro "Nobiliario de Segovia" de Jesús Larios Martín, CSIC (1956) tomo I , pag 262 (árbol en pag 310). Los datos fueron verificados por Luis Fernández en su biografía "Juan Bravo" (Segovia, 1981).

Addenda: En noviembre de 2005 ha aparecido la primera biografía extensa dedicada a ella, "María Pacheco", escrita por el profesor de la UCLM Fernando Martínez Gil y publicada por Ediciones de Castilla-La Mancha en la colección Almud.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 16 Ene 2018 13:52

D. Antonio de LEYVA Militar Español


Antonio de Leyva, I príncipe de Áscoli, I marqués de Atela y I conde de Monza (Leiva, La Rioja, 1480 – Aix-en-Provence, 7 de septiembre de 1536), fue un militar español destacado en las guerras italianas.

Perteneciente a una familia de Navarra, nació en la villa riojana de Leiva, hijo de Juan Martínez de Leyva, señor de Leyva, y de su mujer Constanza Hurtado de Mendoza. Comenzó su carrera militar en las Alpujarras en 1502, derrotando a los mudéjares, últimos combatientes del reconquistado Reino de Granada.

En marzo de 1503 llegó a Calabria, en el sur de la península itálica, con la armada de Luis Portocarrero enviada desde Cartagena en apoyo del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, que estaba enfrentado con las fuerzas francesas en la guerra de Nápoles. A las órdenes de Fernando de Andrade, sucesor de Portocarrero tras la muerte de éste, combatió al ejército francés de Bérault Stuart d'Aubigny, que fue derrotado en Seminara. Más tarde estuvo en Milán y en la desafortunada campaña contra la Provenza (1524) en el transcurso de la Guerra Italiana de 1521-1526.

Su posterior destino fue de gobernador de Pavía, ciudad que fue asediada por los ejércitos franceses de Francisco I entre octubre de 1524 y febrero de 1525 durante el cual Leyva dio tiempo a las fuerzas imperiales a reorganizarse y atacar a los franceses en la famosa batalla de Pavía.

En 1525 sucedió a Fernando de Ávalos, marqués de Pescara, como general en jefe de los ejércitos imperiales en el ducado de Milán y en 1535 cuando el último duque de Milán, Francisco II Sforza, murió sin descendencia, el emperador Carlos I designó a Leyva como gobernador de Milán.

Posteriormente luchó contra los turcos frente a Viena y junto al Emperador, en África. Se ha dicho de él que tuvo una gran experiencia militar, era valiente, enérgico, tan acostumbrado a mandar como a obedecer, fecundo en recursos y capaz de intentarlo todo y sufrirlo todo por salir airoso en sus empresas.

Murió de gota durante la campaña en Provenza del año 1536, pero fue enterrado en la ahora destruida iglesia de San Dionigi.

Sus descendientes vivieron en Milán, llegando a ser una de las más prominentes familias. Una de sus descendientes fue la denominada Monja de Monza, Virginia María de Leyva.

Casó con Castellana de Vilaragut de Fabra, siendo padres de:

Luis de Leyva, II príncipe de Áscoli, II marqués de Atela, II conde de Monza, casado con Mariana de la Cueva y Cabrera, hija de Fernando de Cabrera y Bobadilla, I conde de Chinchón, y de Teresa de la Cueva y Toledo, hija de los II duques de Alburquerque. Hubo:
Antonio Luis de Leyva (?-1569), III príncipe de Áscoli, III marqués de Atela y II conde de Monza, casado con Eufrasia de Guzmán, sin descendencia
Constanza de Leyva, que casó con Francisco Fernández de la Cueva y Girón, IV duque de Alburquerque.

En Madrid una calle lleva su nombre. Se trata del trazado de la antigua carretera de Toledo entre la glorieta del Marqués de Vadillo y la Plaza de Fernández Ladreda (conocida como Plaza Elíptica), donde enlaza con la actual carretera de Toledo. Recibió este nombre en 1921.​ En Zaragoza, también tiene una calle dedicada, concretamente en el popular barrio Oliver. En Salamanca cuenta con un medallón en la Plaza Mayor.


Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 17 Ene 2018 01:43

D. Machin DE MUNGUIA Capitan de los Tercios Españoles


Natural de Munguía, Vizcaya, donde nació a principios del siglo XVI, Machín de Munguía combatió a las órdenes de Andrea Doria contra los turcos en las batallas de Previsa, en 1538. Allí se distinguió defendiendo con valor y arrojo una galera veneciana averiada y acosada por varias naves turcas.

Destacó en la defensa de Castelnuovo, en 1539, donde cayó preso a manos de Barbarroja. Este último le ofreció abrazar la fe musulmana y servir a Soleimán en su ejército pues le admiraba mucho por su acción en la batalla de Previsa. Prefirió la muerte y Barbarroja ordenó que fuera degollado sobre el espolón de la galera almiranta.

Se ha escrito mucho sobre las hazañas del valeroso marino de Machín de Munguía, desde su época hasta la actualidad. Así, desde el siglo XVI se enfatizó su valor en la lucha, su coraje y su bravura al enfrentarse en inferioridad de condiciones a un poderoso enemigo, como era la Armada del temido Barbarroja. Y, tras ser capturado, se puso de manifiesto su fidelidad a su religión cristiana y a su rey Carlos I de España, algo típico de los vascongados.

Según una relación del siglo XVI conservada en el Museo Naval de Madrid, el capitán Machín de Munguía y los soldados de su compañía, la mayor parte vascongados, pelearon como fieras durante todo un día contra tres galeras turcas, en La Prevesa.

Según relató el historiador Esteban de Zaldivia, causó admiración entre sus compañeros y entre el propio Andrea Doria, que envidiaba las hazañas protagonizadas en los combates de Previsa. Pero sobre todo, durante este siglo se le caracterizó por su negativa a volverse "turco", lo que habría significado abrazar la fe musulmana, abandonando la católica, y traicionar su lealtad hacia el emperador de la Monarquía hispánica Carlos V (señor de Vizcaya) al hacerse súbdito del Gran Turco Soleimán.

Sandoval mostró en 1620 esta imagen del marino que se niega a volverse turco, añadiendo un nuevo ingrediente, la bravuconería y arrogancia del cautivo ante Barbarroja. Así lo escribió en el siguiente pasaje:

[b][i]"Que como rogasen mucho a Machín de Munguia, que se tornase Turco, y él blasonase arrogantemente, contando, como avia defendido su nao; Barbarroja, ayrandose contra el, le hizo cortar la cabeza."[/i][/b]

Arturo Pérez Reverte le rinde homenaje en la entrega de Corsarios de Levante de la saga de Alatriste con el personaje llamado Machín de Gorostiola, también al frente de una compañía de Vizcaínos; un personaje inventado este de Machín de Gorostiola, pero inspirado en otro real Machín de Munguía. Y a este personaje se refiere en el artículo titulado Cortos de razones, largos de espada, publicado en El Semanal.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 17 Ene 2018 22:58

D. Francisco DE ORELLANA Descubridor del Amazonas





Francisco de Orellana (Trujillo, España, 1511 - ?, 1546) Explorador y conquistador español, descubridor de la selva amazónica y primer navegante del río más caudaloso de la Tierra.

Poco conocido y eclipsado por nombres de la talla de Hernán Cortés o Francisco Pizarro, Orellana protagonizó, sin embargo, uno de los episodios más brillantes de la historia española en el Nuevo Mundo, siendo su vida un ejemplo de heroísmo y honestidad.

La abuela materna de Francisco de Orellana pertenecía a la familia Pizarro, de modo que tanto por su patria chica como por su linaje no le eran ajenos los aromas americanos. Nada se sabe de su infancia, pero no hay duda de que desde niño quiso emular las gestas de sus paisanos, ya que en 1527, siendo sólo un mozalbete, se trasladó al Nuevo Mundo para integrarse en la reducida hueste de su pariente, Francisco Pizarro.

Junto a él participó en la conquista del imperio de los incas, revelando ser un soldado hábil y sobre todo fogoso, tanto que en cierta ocasión pecó de temerario y perdió un ojo luchando contra los indios manabíes. Antes de cumplir los treinta años, Orellana había tomado parte en la colonización del Perú, había fundado la ciudad de Guayaquil y era, según los cronistas, inmensamente rico.

Al estallar la guerra civil entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, Orellana no dudó en decantarse a favor de su pariente. Organizó un pequeño ejército e intervino en la batalla de Las Salinas, donde Almagro fue derrotado. Luego se retiró a sus tierras ecuatorianas y desde 1538 fue gobernador de Santiago de Guayaquil y de la Nueva Villa de Puerto Viejo, etapa en la que se distinguió por su carácter emprendedor y por su generosidad.

Además, hizo algo verdaderamente encomiable y singular: puesto que deseaba ligar su existencia a aquellos territorios, juzgó necesario aprender las lenguas indígenas y se dedicó concienzudamente a su estudio. Este afán, que le honra y distingue de sus rudos pares, iba a contribuir en gran medida a que alcanzase la ansiada gloria, como veremos más adelante.

Aun cuando podía haber terminado sus días rodeado de paz y prosperidad, ni las riquezas ni el bienestar podían calmar su sed de aventuras y nuevos horizontes. Por este motivo, cuando supo que el gobernador de Quito, Gonzalo Pizarro, estaba organizando una expedición al legendario País de la Canela, Orellana no vaciló ni un momento y se ofreció a acompañarlo.

[b]El País de la Canela[/b]

Las noticias acerca de la abundancia de la preciada especia en las tierras del oriente ecuatoriano se remontaban a una época anterior a la llegada de los españoles, y eran tan prometedoras como las que daban cuenta del fabuloso reino de El Dorado. El hermano pequeño del conquistador del Perú estaba decidido a encontrar la gloria en el descubrimiento de aquel fructífero País de la Canela y con ese propósito salió de Quito en febrero de 1541 al frente de 220 españoles y 4.000 indígenas. Por su parte, Orellana intentó reunirse con él, pero al llegar a la capital tuvo conocimiento de que Gonzalo ya había partido dejando el encargo de que siguiera sus pasos.

A la cabeza de un reducido grupo de 23 hombres, Orellana se dispuso a atravesar los temibles Andes ecuatorianos. Tras recorrer la altiplanicie, comenzó una lenta y fatigosa ascensión sorteando profundas quebradas, laderas pobladas de una maleza impenetrable y pendientes rocosas desprovistas de toda vegetación. En las cumbres andinas, los expedicionarios padecieron a causa del viento gélido y sobrecogedor; más tarde, tras un penoso descenso, el calor tórrido y la atmósfera asfixiante de la selva volvieron a quebrantarles. Al fin, macilentos y diezmados, llegaban al campamento de Gonzalo con un rayo de esperanza brillándoles en los ojos.

La decepción fue enorme. El campamento no se encontraba en ningún fragante bosque de árboles de la canela, sino en una zona pantanosa e inhabitable. Hundiéndose en las ciénagas y tropezando continuamente con las gruesas raíces que alfombran la jungla, los hombres buscaron por los alrededores el codiciado producto, encontrando tan solo pequeños arbustos silvestres escuálidos y desparramados entre el follaje, de una canela casi sin aroma.

La situación se hizo insostenible. Los víveres escaseaban y los supervivientes estaban extenuados. Ante la imposibilidad de avanzar por la selva, Gonzalo Pizarro resolvió seguir el curso de un río cercano con el auxilio de un bergantín que, por supuesto, deberían construir en aquel mismo sitio. Famélicos y empapados de sudor, los hombres se apresuraron a cortar árboles, preparar hornos, hacer fuelles con las pieles de los caballos muertos y forjar clavos con las herraduras. Cuando la improvisada nave estuvo lista, comprobaron con alborozo que flotaba sobre las aguas. Había sido una tarea ímproba pero sus esfuerzos se veían, por fin, recompensados.

Gonzalo Pizarro pidió a Orellana que se embarcase con sesenta hombres y fuese río abajo en busca de alimentos, considerando que su lugarteniente podría entenderse directamente con los indígenas en caso de encontrarlos, pues conocía a la perfección sus dialectos. Navegando por los ríos Coca y Napo, el grupo de aventureros continuó la marcha durante días y días sin encontrar poblado alguno.

El hambre atenazaba sus estómagos y hubieron de devorar cueros, cintas y suelas de zapatos cocidos con algunas hierbas. Durante estas jornadas dramáticas, Orellana supo mostrarse firme y logró mantener la moral y la disciplina de sus hombres predicando con el ejemplo antes que con las palabras. Al fin, el día 3 de enero de 1542, llegaron a las tierras de un cacique llamado Aparia, que los recibió generosamente y les ofreció grandes cantidades de comida.

Cumplida la primera parte de su misión, Orellana dio las órdenes pertinentes para emprender el regreso río arriba con objeto de ir en busca de Gonzalo Pizarro, quien, según lo acordado, iba a descender lentamente por la orilla hasta encontrarse con su lugarteniente. No obstante, sus hombres se resistieron. Juzgaban que era materialmente imposible remontar la briosa corriente con su insegura nave, y que, aun cuando lo consiguiesen, no podrían cargar víveres, pues el húmedo calor de la selva los echaba a perder en pocas horas. Se negaban a sacrificar estérilmente sus vidas por obedecer una orden suicida. Orellana, convencido por estos razonamientos, se sometió a sus hombres, poniendo como condición que esperasen en aquel lugar dos o tres semanas para dar tiempo a que Gonzalo pudiese alcanzarlos.

Transcurrido un mes y puesto que no había noticias de Gonzalo Pizarro, los exploradores embarcaron de nuevo. Descendieron por las cada vez más turbulentas aguas y el 11 de febrero vieron que "el río se partía en dos". En realidad, habían llegado a la confluencia del río Napo con el Amazonas, al que bautizaron con este nombre después de tener un sorprendente encuentro con las legendarias mujeres guerreras.

Puesto que se desvanecía toda esperanza de reunirse con Gonzalo Pizarro, verdadero jefe de la expedición, Orellana fue elegido de forma unánime capitán del grupo. Se decidió construir un nuevo bergantín, al que se puso por nombre Victoria, y continuar por el río hasta mar abierto. Durante el trayecto, los heroicos exploradores arrostraron mil peligros, fueron atacados varias veces por los indígenas y dieron muestras de un valor extraordinario.

El viaje les deparó continuas sorpresas: árboles inmensos, selvas de lujuriosa vegetación y un río que más bien parecía un mar de agua dulce y cuyos afluentes eran mayores que los más caudalosos de España. Cuando dejaron de divisar las orillas de aquel grandioso río, Orellana ordenó que se navegara en zigzag para observar ambas riberas.

En la mañana del 24 de junio, día de San Juan, fueron atacados por un grupo de amerindios encabezado por las míticas amazonas. Los españoles, ante aquellas mujeres altas y vigorosas que disparaban sus arcos con destreza, creyeron estar soñando. En la refriega consiguieron hacer prisionero a uno de los hombres que acompañaban a las aguerridas damas, quien les relató que las amazonas tenían una reina que se llamaba Conori y poseían grandes riquezas. Maravillados por el encuentro, los navegantes bautizaron el río en honor de tan fabulosas mujeres.

El 24 de agosto, Orellana y los suyos llegaron a la desembocadura de aquella impresionante masa de agua. Durante dos días lucharon contra las olas que se formaban al chocar la corriente del río con el océano y, al fin, consiguieron salir a mar abierto. El 11 de septiembre llegaban a la isla de Cubagua, en el mar Caribe, culminando uno de los más apasionantes periplos de la historia de los descubrimientos.

Frente a la acusación de traición

Orellana aún regresaría a España en mayo de 1543, después de rechazar en Portugal una tentadora oferta de someter las regiones que había explorado en nombre del rey Juan III. Tuvo que responder ante el Consejo de Indias de las acusaciones formuladas contra él por Gonzalo Pizarro, que había conseguido salir de la selva ecuatoriana y volver a Quito. Los cargos de abandono, alzamiento y traición fueron desestimados ante las exhaustivas declaraciones de sus hombres, que dieron cuenta de su rectitud y de la honradez de sus actos.

Al año siguiente, Orellana contrajo matrimonio con una joven sevillana de buena familia llamada Ana de Ayala, fue nombrado adelantado de la Nueva Andalucía y firmó con el príncipe Felipe las capitulaciones para una nueva expedición al Amazonas. Sin embargo, en sus negociaciones con mercaderes, intermediarios y prestamistas, entabladas al efecto de preparar el viaje, Orellana fue víctima de su nobleza y su buena fe.

Quien había superado todas las dificultades en el mundo manifiestamente hostil de la selva no fue capaz de vencer las que le planteaba el mundo aparentemente amistoso de la urbe. En la primavera de 1545 había conseguido reunir cuatro naves, pero estaba arruinado y no podía dotarlas de lo más necesario. Se le comunicó que, dado que no había cumplido lo estipulado en las capitulaciones, la expedición quedaba anulada.

Orellana no pudo aceptar esta deshonra y partió a pesar de la prohibición expresa de las autoridades y del precario estado de sus naves. Durante la travesía cometió incluso actos de piratería para conseguir lo imprescindible. El 20 de diciembre llegaba de nuevo a la desembocadura del Amazonas y, sin escuchar los consejos de sus tripulantes, decidió lanzarse inmediatamente río arriba a la aventura.

Sus sueños de gloria terminaron en el mes de noviembre de 1546 en algún punto de la selva amazónica, a orillas del río al que había dado lo mejor de sí mismo. Las fiebres dieron cuenta de la existencia de aquel hombre indomable en medio del silencio de la jungla, roto tan sólo por los gritos de los pájaros. Su tumba fue una cruz más al pie de un árbol, en el escenario más grandioso que pueda concebirse.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 18 Ene 2018 15:02

Excmo. Sr. D. Cristóbal de MONDRAGON Y OTALORA
Capitán General del Ejército de Flandes, Capitán General de las Provincias de Zelandia y de Limburgo, Consejero de Guerra y Presidente del Consejo de los Países Bajos



Natural de Mondragón, Guipúzcoa, donde nació en 1503. Cristóbal marchó a servir a Italia con 18 o 19 años, siendo probable que asistiera más tarde a la empresa de Túnez (1535) y, de regreso en Lombardía, a las operaciones contra los franceses para la liberación de los Estados saboyanos. Cristóbal era entonces un simple soldado.

Llegó a Flandes en 1544 para participar en las guerras del emperador Carlos V contra Francisco I. Guerras que saldaría su hijo Felipe II al derrotarle en la batalla de San Quintín, en 1557, y en la de Gravelinas, en 1558; batallas a las que asistió como capitán de infantería valona. Cristóbal dominaba ya la lengua y, casado con una flamenca, estaba plenamente integrado en el país. Entonces, fue designado gobernador de aquella plaza, en 1561; su título sería "Gouverneur, prévôt et capitaine de Damvillers pour le roi d’Espagne".

En enero de 1568, el duque de Alba le expidió una patente para levar un tercio de 6 compañías de infantería valona, que tras la victoriosa campaña de aquel año, en que fue rechazada la invasión de Luis de Nasau, quedó de guarnición en Deventer.

En 1569, con todo su tercio se embarcó en Flessinga, formando la guardia de honor de la princesa Ana, hija del emperador Maximiliano, que viajaba a España para casar con Felipe II. La expedición desembarcó en Laredo y de allí marchó a la Corte. Visitó después Mondragón, antes de regresar a Flandes.

El duque de Alba le encargó levantar otro regimiento de infantería valona, también de 6 compañías, tras la toma de Brille por los confederados, más tarde aumentaría a 10 y 15 compañías.

En 1575, eran ya 18 banderas, repartidas entre Breda, Berg-op-Zoom (Bergas), Sevenberghe, Steenberg (Estrembergue), la isla de Tholen (Tola), St. Martin, el dique Huesden y los fuertes frente a Gertruidenberg; totalizando dichas compañías unos efectivos de 2.620 hombres. En septiembre de 1575 tomaron parte en el asedio y toma de Zierickzée; poco antes, el habían pasado revista 2.992 oficiales y soldados, agrupados en 19 compañías.

Se distinguió en el sitio de Maastrich, tomada al asalto en 1579, razón por la que Mondragón fue enviado a España para informar al rey.

Felipe II le proveyó la importante castellanía de Gante, poco después, el duque de Alba le designaría capitán general de Zelanda. Cristóbal partió inmediatamente al socorro Middelburg, la capital de su gobierno, confiando la castellanía de Gante a su teniente Antonio Dávalos Maldonado, quien tras brava defensa, habría de rendirla a los rebeldes que la sitiaban en 1576.

Cristóbal se había visto comprometido a firmar otra capitulación: la suya, ante Guillermo de Orange, la primera que concedieron los españoles en Flandes, en la isla de Walcheren (Zelanda). Logró mantener la capital de la isla y de su gobierno, así como el castillo costero de Rammekens, hasta que la falta absoluta de bastimentos le obligó a capitular en 1574.

Al año siguiente, reconquistan las islas de Duiveland y Schouwen, también pertenecientes a su gobierno zeelandés, sublevadas en junio de 1574, que daría lugar a una de las más celebradas gestas de su tiempo: el vado del Escalda, el día de San Miguel de 1575.

En 1578, dirigió la toma de Limburgo y el castillo de Dalhem. Al año siguinte, participó en las tropas de Alejandro Farnesio en la toma de Maastricht después de 4 meses de asedio, que permitió a España recuperar el sur de los Países Bajos. Por ello, fue miembro del consejo de Alejandro Farnesio durante los años 1580-1581.

En 1582, fue nombrado maestre de campo del Tercio Viejo de Sicilia, conocido después como Tercio de Mondragón, participó en la batalla de Gante contra el ejército del duque de Alençón así como en el sitio de Ninove, tomando el castillo de Linquerque.

Pero la mayor de las operaciones militares de esta época fue el sitio de Amberes, en 1584. Consiguió recuperar esta ciudad, con 20 bajas frente a las 1.600 del enemigo. Gracias a estas victorias, en 1585, la Monarquía hispánica volvía a dominar todo Flandes y Valonia.

En 1592, Mondragón retomó la lucha en Flandes, pero con un ejército muy escaso ya que el grueso estaba destinado en Francia, siendo nombrado gobernador de los Países Bajos, capitán general del ejército del Brabante y maestre de campo general de todo el Ejército de Flandes. En esta época toma los castillos de Verló y Turnahaut.

En octubre de 1595, el escaso ejército de Mondragón se enfrentó a orillas del río Lippe a las mucho más numerosas tropas de Mauricio de Nassau. Después de varios meses atrincherados y gracias a las labores de espionaje, Mondragón tendió una emboscada y sorprendió al ejército holandés, perdiendo la vida el conde Felipe de Nassau (primo de Mauricio) y capturando al conde Ernesto de Nassau. Esta derrota obligó a Mauricio a retirarse hacia Holanda.

Un mes después, Mondragón se retiró al castillo de Amberes, donde falleció al año siguiente después de 64 años de servicio en los Reales Tercios de Infantería española.

La estirpe vizcaína del coronel Mondragón se prolongó al casarse su nieta Catalina con Juan de la Barrera y Mondragón, emparentando así sus descendientes con la muy antigua casa nobiliaria vizcaína de Murga, notoria en el señorío desde tiempos medievales.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
375 HH Magnum
375 HH Magnum
Mensajes: 3946
Registrado: 30 Ene 2016 02:49
Ubicación: Donde la txapela se pone a rosca
Contactar:
Estado: Desconectado

Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 18 Ene 2018 15:15

Excmo. Sr. D. Sancho DAVILA y DAZA Maestre de Campo de los Tercios Españoles


Sancho Dávila y Daza1​ (Ávila, 21 de septiembre de 1523-Lisboa, 1583), apodado el «Rayo de la Guerra»,​ fue un militar español participante destacado en varias contiendas de su época en los que estuvo involucrado el Imperio español.

Fue hijo de Antonio Blázquez Dávila, militar que participó en el asedio de la fortaleza de Fuenterrabía (1521-1524), y de Ana Daza. En su juventud viajó a Roma para estudiar la carrera eclesiástica, que pronto abandonó para dedicarse a la vida militar.

Inicio de su carrera militar

Comenzó su carrera militar en 1545, luchando con las tropas del emperador Carlos V contra los protestantes alemanes de la Liga de Esmalcalda en Alemania.

Luchó también contra los turcos de Dragut en el norte de África, y posteriormente en Italia, junto al duque de Alba, contra el papa Paulo IV y los Duques de Guisa durante la última fase de las guerras italianas.

En el año 1560, ya bajo el reinado de Felipe II, participó en la defensa de la isla de los Gelves, donde fue hecho prisionero por los turcos y liberado en 1561. El 15 de julio de este mismo año fue nombrado capitán de infantería,​ aunque por demoras burocráticas su cargo no fue reconocido oficialmente hasta febrero de 1563. En 1562 se le nombró castellano de Pavía, en Italia.

Servicio en Flandes

Durante la guerra de Flandes sirvió como maestre de campo de los tercios españoles, primero bajo el mando del III duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo, en cuyas funciones prendió al Conde de Egmont, y posteriormente de Luis de Requesens. En 1569 fue nombrado gobernador de la ciudadela de Amberes. En enero de 1570, por sus servicios en Flandes y mediante la intermediación del duque de Alba, Felipe II le concedió el hábito de la Orden de Santiago.

En el transcurso de esta guerra participó entre otras en las batallas de Dalen (1568), Goes (1572), Flesinga (1573), Borsele, Reimerswaal (1574), Mook (1574) y el Saqueo de Amberes (1576).

El saqueo de Amberes


El 3 de octubre de 1576, las tropas holandesas entraron en la ciudad de Amberes, cuyos gobernadores les habían abierto las puertas, y tomaron posiciones para asaltar el castillo defendido por tropas españolas al mando de Sancho Dávila. A pesar de que las tropas rebeldes eran mucho más numerosas, la guarnición del castillo y los españoles que vinieron a socorrerles el día 4 del mismo mes, se lanzaron al ataque por las calles de la ciudad haciendo huir a los holandeses. Algunos de ellos se refugiaron en el ayuntamiento de Amberes, que los soldados españoles incendiaron, propagándose las llamas por la ciudad. Acto seguido procedieron a saquear la ciudad durante tres días, contándose los muertos por millares.

Este trágico suceso es conocido como Furia Española en los países protestantes y en Amberes mismo, donde una placa en la entrada del mismo Ayuntamiento comemora dicha matanza.

Guerra en Portugal

General de las tropas de Felipe II de España durante la campaña de la anexión de Portugal, como maestre de campo del duque de Alba, participó en 1580 en la batalla de Alcántara donde fue vencido Antonio, prior de Crato; el 24 de octubre de ese mismo año conquistó Oporto.

Murió durante la campaña de Portugal en mayo de 1583 como consecuencia de una herida recibida por la coz de un caballo. Sus restos, originalmente dispuestos en el convento de San Francisco de Lisboa, fueron posteriormente trasladados a la capilla mayor de la iglesia de San Juan Bautista de la ciudad de Ávila.

Uno de sus descendientes, Gerónimo Manuel Dávila, publicó en Valladolid en 1713 El rayo de la guerra, hechos de Sancho de Ávila, y sucesos de aquellos tiempos.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.


Volver a “Historia Militar”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados