HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
Brasilla
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 18:01

Excmo. Sr. D. Saturnino MARTIN CEREZO General del Ejercito Español último de Filipinas

Saturnino Martín Cerezo (11 de febrero de 1866-2 de diciembre de 1945) fue un militar español muy célebre y considerado héroe después de encabezar la resistencia en la Iglesia de Baler, en Filipinas. Nació en Miajadas (Cáceres) en la calle que actualmente lleva su nombre, antes calle Reina, en el número 23.

Siempre mostró una gran devoción por los libros y el estudio, pero tanto la mentalidad de la época, como la paupérrima situación de su familia, lo obligaron, desde muy joven, a trabajar en el campo para ayudar. Pero no tardaría mucho en darse cuenta de que eso no era lo suyo y se presentó voluntario, con 17 años, al ejército.

En 1897 fue ascendido a teniente por ofrecerse como voluntario a Filipinas, para lo que era muy difícil encontrar soldados dispuestos. Tras la paz de Biak-na-Bato, aparentemente sofocada la revolución filipina, el gobierno decidió sustituir los 400 hombres del mayor Génova, en Baler, por el pequeño destacamento de 50 hombres al mando de Juan Alonso Zayas.

Cerezo embarcó en Manila rumbo a Baler a principios de 1898, donde llegó en febrero, junto al comandante del destacamento, el teniente Juan Alonso Zayas y el recién nombrado gobernador civil y militar del distrito el Príncipe, el Capitán de Infantería Enrique de las Morenas y Fossi. A pesar de que entre Baler y Manila apenas había 100 kilómetros, las comunicaciones por tierra eran prácticamente inexistentes, siendo el barco el medio habitual para la recepción de mercancías y noticias.

Tras un breve periodo de tranquilidad, el 30 de junio de 1898, durante una patrulla rutinaria, los hombres al mando de Cerezo cayeron en una emboscada de los insurgentes filipinos, comandados por Teodorico Novicio Luna, resultando herido el cabo Jesús García Quijano, comenzando el sitio. Los españoles, se refugiaron en la iglesia del pueblo por ser el edificio más sólido y defendible en caso de prolongarse la situación, que, finalmente, duró 337 días. El 18 de octubre, Alonso murió de beriberi en junio de 1899, tomando el mando del destacamento Martín Cerezo hasta el final del sitio.

El 28 de julio de 1899, Martín Cerezo embarcó junto con el destacamento en el puerto de Manila y llegó a Barcelona el 1 de septiembre y el 7 de ese mismo mes a Madrid, donde fue recibido por el ministerio de Guerra. El 21 entró en Miajadas bajo el apoteósico recibimiento de sus paisanos. Martín Cerezo fijó su residencia en Madrid, donde terminaría su carrera militar. Acostumbraba a ir a su tierra, concretamente a Los Canchos de Miajadas para dedicarse a su afición: la caza. Murió en Madrid el día 2 de diciembre de 1945, siendo general del Ejército.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
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Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 14 Ene 2018 20:28

Hernan PEREZ DEL PULGAR


Hernán Pérez del Pulgar y García Osorio (Ciudad Real, 27 de julio de 1451-Granada, 11 de agosto de 1531) fue un capitán del ejército castellano natural de Ciudad Real (Reino de Castilla) que sobresalió durante la Guerra de Granada, ganándose el favor de la reina Isabel la Católica y cobrando gran fama en todo el reino. En vida fue conocido por el apodo Alcaide de las Hazañas o simplemente El de las Hazañas, y su lema, forjado sobre la superficie de su escudo, rezaba Quebrar y no Doblar. Conviene no confundirlo con el historiador Hernando del Pulgar, otro castellano de la misma época.

Nació en Ciudad Real el 27 de julio de 1451 (en una casa que todavía se conserva y acoge en la actualidad el Museo López-Villaseñor) y es bautizado en la cercana iglesia de Santa María la Mayor, su registro bautismal se conserva en la parroquia de La Merced, sita al otro lado de la calle. De su infancia y adolescencia se conoce poco, pero lo suficiente como para decir que desde joven fue muy diestro en el manejo de las armas. Participó como escudero en la guerra contra Portugal, que apoyaba a Juana la Beltraneja en su pretensión al trono castellano en lugar de Isabel la Católica.

La Guerra de Granada

Su arrojo y valentía durante la guerra de conquista del Reino de Granada le valen los títulos de gentilhombre y continuo de la Casa Real en 1481. En 1482, sitiado junto al duque de Cádiz en Alhama de Granada por las tropas musulmanas, protagoniza una arriesgada operación en la que logra eludir el cerco y llegar hasta Antequera para pedir auxilio, evitando la pérdida de Alhama, estratégicamente situada en el centro del antiguo Reino Nazarí. En 1486 los Reyes Católicos le nombran, por medio de una Real Cédula, capitán general de Alhama.

Poco después conquista el castillo de Salar, estratégicamente situado en el camino entre Loja y Granada, con una fuerza de sólo ochenta hombres. En 1679 este hecho sería recordado con la creación del Marquesado del Salar, a petición de la propia ciudad de Granada. Le fue otorgado la Grandeza de España el 19 de noviembre de 1834. Llamado por el propio rey Fernando el Católico, participa en la toma de Vélez-Málaga y en la batalla de Bentomiz.

Fue nombrado emisario del trono castellano en las negociaciones de rendición de la ciudad de Málaga. Más tarde tomó Baza y dio muerte durante la conquista a Aben-Zaid, el comandante del ejército granadino. Esta última acción le valió el título de caballero por parte del rey Fernando y la concesión de un escudo nobiliario, «El de los Pulgares», compuesto por un león coronado, en gules sobre fondo azul, el cual lleva una lanza en las garras con una bandera blanca en su punta con «Ave María» escrito en ella. Flanquean a la bestia once castillos como representación de los once alcaides granadinos derrotados hasta entonces por Pulgar y el lema «Tal debe el hombre ser como quiere parecer».

Fue un maestro de la guerra psicológica. Cuando, en 1490, se encontraba asediado por las tropas de Boabdil en Salobreña y los pozos de agua de la ciudad habían sido agotados, se negó a aceptar la orden de rendición del rey musulmán y selló esta decisión arrojando desde lo alto de las murallas el último cántaro de agua. Ganó la batalla subsiguiente y rompió el asedio granadino.

Ese mismo año, acompañado de sólo quince caballeros y su escudero Pedro, se infiltró durante la noche en la propia ciudad de Granada cerca de la torre de Bib-Altaubin y consiguió recorrer la ciudad sin ser descubierto hasta llegar a la mezquita principal. Aunque no pudo incendiarla, como tenía previsto inicialmente, clavó sobre la puerta principal un cartel, escrito por el propio Pulgar, donde se podía leer el Ave María y a continuación la frase «Sed testigos de la toma de posesión que realizó en nombre de los reyes y del compromiso que contraigo de venir a rescatar a la Virgen María a quien dejo prisionera entre los infieles».

Tras esto se dirigió a la Alcaicería y le prendió fuego, saliendo a su encuentro la guardia granadina, a la que derrotó en su propia ciudad a pesar de su aplastante inferioridad numérica. Aprovechó entonces la confusión para escapar hasta el río Genil y luego al campamento real de Santa Fe, donde la hazaña le valió la concesión de otro castillo más en su escudo y el derecho a ser enterrado en la futura catedral de Granada, que sería construida sobre la antigua mezquita.

Últimos años

Tras la rendición de Granada en 1492 se instaló en Sevilla, donde se casó con su segunda mujer, doña Elvira Pérez del Arco, y se convirtió en historiador. Por mandato del emperador Carlos V escribió la Breve parte de las hazañas del excelente nombrado Gran Capitán, sobre las campañas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Nápoles. En 1524 volvió a ser llamado por Carlos V, esta vez para dirigir la guerra contra Francia en la frontera pirenaica, y accedió a pesar de tener ya 73 años.

En 1526 cedió su cargo de regidor de Loja y el privilegio de sentarse en el coro de la Iglesia Mayor, concedidos también por los Reyes Católicos, a su hijo don Rodrigo de Sandoval. Murió el 11 de agosto de 1531 en Granada, a la edad de ochenta años y fue enterrado en la catedral junto a los Reyes Católicos en la Capilla Real de la Catedral de Granada, privilegio muy de destacar, pues no se ha repetido en la Historia de España.

En 1834 el escritor Francisco Martínez de la Rosa le hizo protagonista de su novela histórica Hernán Pérez del Pulgar, el de las Hazañas. En la actualidad es uno de los Hijos Ilustres de Ciudad Real y el I.E.S. Hernán Pérez del Pulgar lleva su nombre en su honor.

Según la crónica de Alhama

Viene a Alhama con Fernando el Católico, en agosto de 1482, cuando se socorre a nuestra ciudad en su tercer asedio musulmán. Una cédula de los Reyes Católicos dada en Alcalá de Henares el 18 de febrero de 1486, nos confirman la primera noticia de la presencia de este héroe en Alhama, al mandar que se retribuya a Fernán Pérez del Pulgar

"por lo que sirvió en Alhama desde veinte e seis días de agosto del año que pasó de 1482 que ya vos mandé recibir por mío, y vos mande que quedárseles por mi contador de la dicha ciudad, con don Luis Osorio, Obispo de Jaén, donde habéis estado y residido hasta hoy".

La fecha que indica debe ser la del nombramiento del cargo que cita, ya que, si Hernán Pérez delPulgar vino junto con el rey, Diego de Valera nos dice: ‛`... en jueves 22 de agosto llegó el rey don Fernando, nuestro Señor, a la cibdad de Alhama, e sentóse real en el Cerro de los Baños. Y el sábado siguiente entregó aquella cibdad a don Luis Osorio... Y el lunes que fueron 26 del dicho mes se partió el rey para Córdoba".

Poco después, sin prácticamente dejar Alhama, como veremos, lo encontramos, en junio de 1483, junto a Gonzalo Fernández de Córdoba, personaje pronto glorioso, siendo su biógrafo el mismo Hernán Pérez del Pulgar, quien escribió "Breve parte de la hazañas del Gran Capitán", en las que canta las heroicas empresas de su héroe y amigo, teniendo la modestia de callar la suyas.

Residiendo en Alhama, participa en el cerco de Loja y es quien se acerca al castillo del Salar con quince escuderos, que le seguían a su costa y otros setenta soldados, y lo atacó hasta rendirlo, el día 30 de mayo de 1486, siendo herido de una pedrada. Reconociéndole este gesto, los reyes la nombran, cuatro años después, Señor y alcaide del Salar, siendo esto origen del marquesado del Salar con setenta mil maravedís de tenencia.

Asiste y participa en el sitio de Vélez-Málaga, desde donde el rey Fernando el Católico le envía a Málaga con un peligroso mensaje para intimar la rendición de esta ciudad. Ya en 1489, en la expedición a Baza y Guadix contra el Zagal destaca y hasta llega a hacer bandera de su toca. Cae en una emboscada y, cuando todo parece perdido, reanima a sus soldados, acomete y bate al moro en Val de Retana, armándole caballero el rey por esta hazaña.

Al año siguiente, en el cerco de Salobreña, donde se produce una más de las heroicidades de Pulgar, la que el narra en su obra dedicada al Gran Capitán, sin decir su nombre, y que el Pulgar cronista la resume del siguiente modo:

"Aquí en esta fortaleza metió por un postigo el alcayde Pulgar en ella a setenta hombres. E aviendo falta de agua, por mengua de la qual los moros la esperauan tomar, porque perdiesen aquella esperança, les fizo dende el adarve colgar un cántaro della; y en albricias del combate con que los amenazaban, les dio una taza de plata: que fue causa que, como los cercados se esforzaron, los cercadores de alzaron".

Esta es la hazaña, pero lo cierto es que Boabdil, además, tenía noticia de que en Almuñécar se encontraban importante número de tropas cristianas.

Al finalizar este año de 1490, a los musulmanes no les quedaba más que Granada y la sierra inaccesible, y hasta allí, hasta el mismo corazón de la bella capital de Granada, llegaba la audacia de los cristianos, cuando, en la noche del 17 al 18 de diciembre, partiendo de la misma Alhama donde residía, Hernán Pérez del Pulgar clavaba, en las mismas puertas de la mezquita aljama, su cartel del "Ave María". Pero, aprovechemos la ocasión, para releer como nos narra este hecho el escritor granadino Fidel Fernández, en su obra "Boabdil", y desde una visión "cristiana‛” que tanta extensión dio a esta historia convirtiéndola en legendaria:

"Cansado de esperar a Boabdil en Alcalá, decidióse por la guerra don Fernando, y entró a banderas tendidas por la Vega".

Todos creyeron llegado el último día para Granada, y algún guerrero -Hernando del Pulgar- pidió y obtuvo de los reyes el honor de ser el primero en escalar los muros y poner los pies dentro de la ciudad.

Pero la táctica de Boabdil fue superior, en este caso, a la cristiana. Cerró las puertas de la capital, y del castillo de Alfacar, que era la única fuerza que tenía fuera de ella. Prohibió que nadie saliera del recinto amurallado, y vio, con calma, la tala de los campos, el incendio de las alquerías, la destrucción de los molinos, y el galopar de las mesnadas por todo el ancho de la vega.

Los cristianos saquearon a su placer cuanto quisieron, hasta no dejar ni un árbol, ni una miés, ni un edificio; pero no encontraron un moro a quien matar, ni un soldado a quien perseguir, ni un capitán a quien vencer. Granada sólo podía ser tendida por hambre o por asalto, y ni una cosa ni otra era para intentarse sin una preparación, una fuerza y un conjunto de elementos que se necesitaba disponer con mucho tiempo. Hubo, pues, que dar la vuelta a Castilla, en espera de mejor oportunidad, dejando aplazadas las operaciones hasta la siguiente primavera. Y el Rey volvióse a Córdoba, "mordiéndose de rabia las yemas de los dedos", según gráfica frase de un historiador moro.

Algunos capitanes sintieron desabrimiento y pesadumbre al volver las espaldas a la ciudad, y prefirieron quedarse en las plazas fronterizas, donde se escuchaba a diario el rumor de las armas, y había frecuente ocasión de pelear.

Uno de ellos fue Pulgar, el de las Hazañas,... Era entretenimiento favorito de este Pulgar, durante su encierro en Alhama, salir de noche con algunos compañeros, y emboscarse al amanecer en las encrucijadas y caminos, para sorprender a los moros, apoderarse de su convoyes y cautivar soldado de Boabdil en las puertas mismas de la capital; y un día, embriagado por la suerte, que fue eterna compañera de sus correrías, y por el celo guerrero y religioso que tan hondamente le embargaba, detúvose en lo más alto de un picacho, contemplando a Granada, cuyos fantásticos palacios aún no eran cristianos, y en cuyos alminares dábase todavía culto al Profeta, con ofensa del verdadero Dios. Arrobóse en una mezcla de misticismo y de furor guerrero, y juró sobre la cruz de su espada realizar por su cuenta lo que le habían prometido los Reyes, y dar al mundo un ejemplo que aterrara a los moros granadinos, y pusiera en lo más alto de la fama el nombre de los soldados castellanos y el prestigio de la cruz sobre el Islam.

Juró, en suma, tomar posesión de Granada antes de que la atacara el ejército real, y clavar en lo más céntrico de ella el emblema de nuestra sacrosanta religión, "vertiendo la sangre de Dios, en una empresa tan señalada, que deje atrás la fama de otros caualleros, ençalzando el nombre de Nuestra Señora, para que quede a los siglos memoria de su grandeça".

Reunió seguidamente a sus amigos más allegados, y aquel mismo obscurecer salieron de la residencia de Pulgar, siendo muy contados los que se dieron cuenta, por hallarse los más guarnecidos dentro de sus casas, a causa de lo desapacible de la tarde; pero, asomándose una vieja a una ventana, al oír pisadas y relinchos de numerosa caballería, dijo, no sin donaire, y de modo que la oyesen:

- "¿Con Pulgar is? ¡La cabeça lleváis prendida con alfileres!"

El éxito dependía de la sorpresa, y los jinetes caminaron por montes y barrancos, siguiendo sendas desusadas y pasos estrechísimos, donde apenas cabía el casco de los caballos, viéndose obligados a descabalgar de trecho en trecho, no tanto por la aspereza del camino como por sacudir los miembros entumecidos por el frío. A tiempo de alborear, tras de una caminata sin tregua y sin descanso, en la asperísima noche invernal, llegaron a la vista de Granada, y entonces determinó Pulgar hacer alto en un bosquecillo, con ánimo de esperar a la siguiente noche, ya que era imprudente cruzar de día la vega y ofrecerse a las vigilantes patrullas que daban vueltas alrededor de la ciudad.

Al atardecer empezó a bajar de los montes espesísima niebla, a cuyo amparo descendieron al llano aquellos locos, y tomaron la vía de Granada, guiados por un moro converso, esclavo bautizado de Pulgar, y esquivando los pueblos del trayecto, aún aquellos en que había presidio de castellanos.

Llegados al río Genil, por donde hoy está la ermita de San Sebastián, tomaron Darro arriba, amparados en la oscuridad de la noche, y en el ruido del agua que no consentía oír los pasos de los caballos, y subieron contra corriente hasta el gran puente situado donde hoy está la Puerta Real, guarneciéndose bajo él, con el agua hasta el petral de los caballos, pues era pleno invierno y venía el río muy crecido.

Comenzó allí un ardoroso debate, nacido del pundonor, que llegó a desairar la autoridad de Pulgar; porque todos querían acompañarle, y fue tanta su insistencia que viendo que pasaba el tiempo, y que no valían razones, órdenes ni súplicas, hubo de transigir mal de su grado, consintiendo en que le siguiesen cuatro amigos, quedando bajo el puente los demás, para asegurar la retirada. Con cuyos cuatro siguió por el Canal del río, a lo largo de la ribera de las Tenerías, hasta el llamado Puente del Carbón, donde treparon por el ribazo llegando a estrechísima calleja, que llamaban Azacaya de los Tintes, y luego por laberinto de retorcidas callejuelas, a una reducida plaza dominada por altísimo alminar, donde se abría la puerta principal de la mezquita mayor de Granada; ante la que arrodillado Pulgar, encendida el hacha de cera que había traído a prevención, sacó del pecho un pergamino, lo besó por tres veces, y con rápido golpe lo clavó con su puñal en al tablazón de lapuerta.

Vieron entonces, con asombro, que sobre un fondo dorado, campeaba en letras azules un bien trazado "Ave María". Y que tras de fijar la cartela, dirigióse Pulgar a la puerta inmediata, y colocando en el quicial el hacha encendida, mandó arrimar retamos y antorchas, que también traía prevenidas para prender fuego al edificio. Y que, en fin, sin perder tiempo, trasladóse a la cercana Alcaicería para reducir a cenizas el cúmulo de riquezas que allí encerraban los moros, por ser el barrio comercial de la ciudad.

Apagóse, entonces, la cuerda que llevaban encendida, y mientras preparaban yescas para hacer fuego otra vez, sintieron por el Zacatín los pasos de una ronda de soldados que hacia servicio de vigilancia.

Verlos, y lanzarse espada en mano contra ellos, fue cosa de un momento; mas como los alarbes dieran gritos apellidando al arma, y empezaran a abrirse ajimeces, y a salir moros de las casas, convino a los cristianos retirarse hacia la margen del río, donde acometidos por fuerzas numerosas tuvieron que arrojarse al cauce, como único medio de salvación.

Aumentaba por momentos la grita de los moros, que parecían figuras diabólicas, agitando grandes hachones encendidos para iluminar el campo de la acción; y cada vez más presurosos y alarmados, huyeron de un peligro para caer en otro, chapuzando en los regolfos del río, siguieron dando traspiés el caudaloso lecho, con grave riesgo de ver cortada la salida.

El sin ventura Gerónymo de Aguilera, cayó en uno de los noques que abundaban en la ribera, y anteviendo con horror los tormentos que le aguardaban, pidió auxilio a grandes voces. Hubo que detener la huida, orientarse en la obscuridad, buscar la boca del pozo, e introducir por ello la lanza de veinticuatro palmos de Pulgar, para que, gateando por el astas, saliera el náufrago a la superficie.

Los que quedaron en el puente habían acudido al oír el estruendo y gritería; y gracias a ellos pudieron Pulgar y sus compañeros romper el cada vez más espeso cerco de enemigos, llegar a donde estaban los caballos, subir en ellos, y huir a toda carrera por el cauce, a riesgo de estrellarse en las infinitas piedras del lecho torrencial.

Como una exhalación corrieron luego por el camino de Motril, y al romper el alba viéronse ya seguros en la fortaleza de Alhendín, los caballos jadeando, y ellos mojados y ateridos, pero libres, al fin, del grave riesgo atravesado.

Para perpetuar la memoria de aquellos hidalgos, mandaron los Reyes Católicos extender una real cédula en que se les menciona uno por uno, prometiéndoles grandes mercedes para cuando se tomase Granada. El documento está firmado a "treinta días del mes de diciembre de mil e quatrocientos e noventa años", y se dirige a Pulgar, y a sus quince compañeros, cuyos nombres son: Gerónymo de Aguilera, Francisco de Bedmar, Diego de Jaén, Álvaro de Peñalver, Diego Ximénez, Pedro de Pulgar, Montesino de Ávila, Ramiro de Guzmán, Cristóbal de Castro, Tristán de Montemayor, Diego de Baena, Alfonsode Almería, Luis de Quero, Rodrigo deVelázquez, y Torre.

La mayoría de las mercedes fueron, naturalmente, para Pulgar, a quien le adjudicaron heredades y haciendas en Granada, para cuando se redujese al poder de Castilla; y, a fin de más honrarle con una merced única, y a ningún otro caudillo concedida, le prometieron que en la iglesia que se labrara sobre la mezquita mayor de la ciudad, donde había consumado su hazaña increíble, le darían "priuilegio de asiento i sepultura".

Purificado años más tarde el templo moro, y construido sobre sus ruinas la actual iglesia del Sagrario, quedaron sus tres puertas en el mismo emplazamiento que tenían las del antiguo: una al Occidente, que es la principal; otra al Sur, en el lugar donde se abre la Comunicacióncon la sacristía, y la última al Norte, que es en la que Pulgar clavó su cartela, y donde, por tanto, le correspondió instalar su sepulcro. Es la que comunica el Sagrario con la Capilla Real.

Al construirse esta Capilla y la inmediata Catedral, quedó la puerta, con el sepulcro del héroe, en la confluencia de los tres templos, sin pertenecer en realidad a ninguno de ellos; por lo que desde entonces se dice en Granada, a modo de proverbio, y no sin ribetes de donaire, cuando alguien aspira a un puesto y se queda cerca de él, sin alcanzarlo, que está "como Pulgar; ni dentro ni fuera".

Concluida la guerra de Granada siguió luchando por España y sus reyes junto al Gran Capitán, hubo de pasar algunas temporadas aquí en Alhama, dado que tuvo familia aquí, además de importantes propiedades, como he adelantado, así como en el Salar. Se sabe que vivió también en Sevilla, dedicándose a escribir la obra citada "Breve parte de las hazañas del excelente nombrado Gran Capitán", siendo ésta conocida en1527, y muriendo, en Granada, el 11 de agosto de 1531, a los ochenta años de edad.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 14 Ene 2018 20:39

Excmo. Sr. D. José CAVALCANTI DE ALBURQUERQUE General de Caballería del Ejercito Español Caballero Laureado


Nacido en La Habana el 1 de diciembre de 1871, se hizo célebre por la carga de Taxdirt contra 1500 rifeños el 20 de septiembre de 1909, recibiendo por ello la Cruz Laureada de San Fernando. En 1910 contrajo matrimonio con Blanca Quiroga, hija de Emilia Pardo Bazán.

Sustituyó en 1915 como diputado al fallecido Pedro de Miranda Cárcer, que había sido elegido por el distrito de Betanzos en las elecciones de marzo de 1914.​ Nombrado Comandante General de Melilla en 1921, fue destituido y reemplazado por el General Sanjurjo.​ Entre 1930 y 1931 ejerció de capitán general de la 2.ª Región Militar,6​ con cabecera en Sevilla.

Fue uno de los generales africanistas que apoyaron el golpe de Estado de Primo de Rivera en septiembre de 1923. Cavalcanti, que propuso sin éxito a Alfonso XIII el uso de la fuerza contra la declaración de la Segunda República en 1931, se unió también en 1932 a la conspiración de la Sanjurjada.​ Fue juzgado y condenado en noviembre de 1932.

Falleció en San Sebastián el 3 de abril de 1937 durante la Guerra Civil.​ Una base del Ejército de Tierra situada en Pozuelo de Alarcón (Madrid) lleva su nombre.

Reconocimientos

Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar (1919)
Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando
Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo (1928)

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 14 Ene 2018 20:48

D. Felix DE AZARA


Félix de Azara fue un militar, ingeniero, explorador, cartógrafo, antropólogo, humanista y naturalista español, nacido el 18 de mayo de 1742 en Barbuñales (Provincia de Huesca) y muerto en 1821.
La abreviatura Azara se emplea para indicar a Félix de Azara como autoridad en la descripción y clasificación científica de los vegetales.España y Portugal, por el Tratado de Madrid, fijaban las fronteras de sus posesiones en América del Sur.

Se eligió a Azara para formar parte de los comisarios encargados de delimitar con precisión las fronteras españolas. Parte hacia Sudamérica en 1781 para una misión de algunos meses y se quedará durante 20 años.

En sus viajes, y casi por aburrimiento, tomó interés en los animales de las zonas que visitaba. Así, a pesar saberse ignorante sobre el tema y creer que antes que él ya lo habrían hecho los viajeros y naturalistas de América, decidió apuntar sus observaciones y esperar a acabar sus otras obligaciones para publicar los materiales. Azara describió 448 especies, de las cuales la mitad eran nuevas.

Finalmente fue llamado de vuelta a España en 1801 al cabo de 20 años de privaciones, sufrimientos y después de haber sobrevivido a diversos peligros, desde ataques de indios hasta serpientes venenosas.
No aportó animales disecados, sino únicamente sus manuscritos sobre los mamíferos y reptiles del Paraguay y Río de la Plata (Essais sur l´histoire naturelle des Quadrupèdes, Paris, 1801, y la versión española: Apuntamientos sobre la historia natural de los quadrúpedos del Paraguay y Río de la Plata, Madrid, 1802), los Apuntamientos para la historia natural de las Paxaros del Paraguay y Rio de la Plata (tres volúmenes, Madrid, 1802-1805).

Haciendo prueba de gran generosidad, el mismo Sonnini tradujo la obra al francés en 1809 bajo el título Voyages dans l’Amérique méridionale, par don Félix de Azara (cuatro volúmenes, de los cuales el tres y el cuatro corresponden a los "Páxaros del Paraguay", y atlas, Paris).

Gustav Hartlaub (1814-1900) editó en 1837 un índice de las especies de aves descritas por Azara. Varias especies le fueron dedicadas: el pájaro Synallaxis azarae por Alcide Dessalines d'Orbigny (1806-1876) en 1835 y los roedores Dasyprocta azarae por Martin Lichtenstein (1780-1857) en 1823, Akodon azarae Johann Fischer von Waldheim (1771-1853) en 1829 y Ctenomys azarae por Michael Rogers Oldfield Thomas (1858-1929) en 1903.

También se le ha dedicado una dorsal en la Luna, la Dorsum Azara en 26° 42' N y 19° 12' O de unos 105 km de longitud. La ciudad de Azara en la provincia de Misiones nominada en su memoria por su trabajo en la región.

Se planteó la posibilidad de la evolución de las especies, preguntándose las similitudes existentes ante la falta de rigor científico. Antes que el propio Charles Darwin, quien parece que conocía sus estudios.
Colaboró con José Artigas en el establecimiento de pueblos en las fronteras entre la Provincia Oriental (actual Uruguay) y el Imperio del Brasil, cuya fundación más importante fue el pueblo de Batoví.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 14 Ene 2018 20:59

D. Alejandro MALASPINA (Marino)


Alessandro Malaspina, conocido en España como Alejandro Malaspina (Mulazzo, 5 de noviembre de 1754 - Pontremoli, 9 de abril de 1809) fue un noble y marino italiano al servicio de España, brigadier de la Real Armada, célebre por protagonizar uno de los grandes viajes científicos de la era ilustrada, la llamada Expedición Malaspina (1788-94). Tras conspirar para derribar a Godoy, cayó en desgracia, lo que llevó al olvido de sus grandes logros.

Alejandro Malaspina nació en Mulazzo, actual Italia, entonces parte del Gran Ducado de Toscana. Sus padres fueron el marqués Carlo Morelo y Caterina Meli Lupi di Soragna. De 1762 a 1765 él y su familia vivieron en Palermo, bajo la protección de su tío, el virrey de Sicilia Giovanni Fogliani de Aragon. De 1765 a 1773 estudió en el Colegio Clementino en Roma, aceptando en 1773 ingresar en la Orden de Malta. Vivió en Malta un año, donde aprendió rudimentos de navegación en la flota de la Orden. En 1774 ingresó en la Marina Real española. El 18 de noviembre de ese año recibió el grado de guardiamarina.

Al servicio de España

Durante los años 1775 y 1776 tomó parte en varias acciones armadas en el norte de África (una de ellas, en enero de 1775, una expedición en auxilio de Melilla, asediada por partidas de piratas berberiscos). De 1777 a 1779, a bordo de la fragata Astrea, participó en un viaje a las Filipinas (ida y vuelta rodeando el Cabo de Buena Esperanza). Durante el mismo fue ascendido a teniente de fragata (1778). Tomó parte en varias acciones contra los británicos en 1780, tras lo cual fue ascendido a teniente de navío.

En 1782 fue denunciado ante la Inquisición como hereje, pero no fue encarcelado ni juzgado. Ese año tomó parte en el Gran Asedio a Gibraltar.

Durante 1783 y 1784, como segundo del comandante de la fragata Nuestra Señora de la Asunción, llevó a cabo un segundo viaje a las Filipinas. De septiembre de 1786 a mayo de 1788, al mando de la fragata Astrea, hizo un tercer viaje a las Filipinas, comisionado por la Real Compañía de Filipinas. Esta vez se trataba de una vuelta al mundo.

La expedición Malaspina

En septiembre de 1788, junto con su colega José de Bustamante y Guerra, propone al gobierno español organizar una expedición político-científica con el fin de visitar las posesiones españolas y otros territorios de América, Asia y Oceanía. Este viaje se conocería como expedición Malaspina. La expedición zarpó de Cádiz el 30 de julio de 1789.

Los propósitos de la expedición serían los siguientes: incrementar el conocimiento sobre ciencias naturales (botánica, zoología, geología), realizar observaciones astronómicas y "construir cartas hidrográficas para las regiones más remotas de América".

La expedición levantó mapas, compuso catálogos minerales y de flora y realizó otras investigaciones científicas. Pero no abordó simplemente cuestiones relativas a la geografía o a la historia natural. En cada escala, los miembros de la expedición establecen inmediato contacto con las autoridades locales y eventuales científicos para ampliar las tareas de investigación.

El objetivo de Malaspina era realmente ambicioso. Aspiraba a dibujar un cuadro razonado y coherente de los dominios de la monarquía española. Para ello, no sólo contaba con los trabajos de sus colaboradores, sino que también investigó en los materiales de los principales archivos y fondos de la América española.

A través de sus diarios y escritos, tuvieron cabida los distintos aspectos de la realidad del imperio, desde la minería y las virtudes medicinales de las plantas hasta la cultura, y desde la población de la Patagonia hasta el comercio filipino. De esta forma culmina, siguiendo los principios de la Ilustración, la experiencia descubridora y científica de tres siglos de conocimiento del Nuevo Mundo y la tradición hispana de relaciones geográficas y cuestionarios de Indias. Y lo hacen bajo una fórmula característica del período pues, imbuido del credo cientifista y naturalista de la Ilustración, lo que hizo Malaspina en realidad fue componer una verdadera física de la Monarquía.

A su regreso, la expedición Malaspina había acumulado una cantidad ingente de material: la colección de especies botánicas y minerales, así como observaciones científicas (llegaron a trazar setenta nuevas cartas náuticas) y dibujos, croquis, bocetos y pinturas, era impresionante y, sin duda, la mayor que habrían de reunir en un solo viaje navegantes españoles en toda su historia.

Regreso y caída en desgracia


A su regreso a España (21 de septiembre de 1794), Malaspina presentó un informe, Viaje político-científico alrededor del mundo, que incluía un informe político confidencial, con observaciones críticas de carácter político acerca de las instituciones coloniales españolas y favorable a la concesión de una amplia autonomía a las colonias españolas americanas y del Pacífico dentro de una confederación de estados relacionados mediante el comercio.

En septiembre de 1795, envió al gobierno español sus escritos, pero este juzgó poco oportuna su publicación en la situación política por entonces existente. Desencantado, Malaspina tomó parte en una conspiración para derribar a Manuel Godoy, lo que condujo a su arresto el 23 de noviembre. Tras un juicio dudoso, el 20 de abril de 1796 fue condenado a diez años de prisión en el castillo de San Antón de La Coruña. Durante su encarcelamiento, Malaspina escribió ensayos sobre estética, economía y literatura.

No llegó a cumplir la totalidad de la condena, pues a finales de 1802 fue puesto en libertad debido a las presiones de Napoleón (a instancias de Francesco Melzi d'Eril) y deportado a Italia. Malaspina partió para su localidad natal a través de Génova, asentándose finalmente en Pontremoli, a 10 km de Mulazzo, entonces parte del reino de Etruria. Allí se involucró en la política local. En 1804 se desplazó a Milán, capital de la República Italiana.

En diciembre de ese año, el gobierno de la república le encargó la organización de la cuarentena entre la república y el reino de Etruria durante una epidemia de fiebre amarilla en Livorno. En 1805 fue nombrado miembro del Consejo de Estado del napoleónico Reino de Italia (en el que se había transformado la República Italiana). En diciembre de 1806, se desplazó a la corte del reino de Etruria en Florencia, siendo admitido en la Sociedad Colombina.

Alejandro Malaspina murió en Pontremoli en 1809 de un infarto

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 14 Ene 2018 21:08

D. Emilio BONELLI Y HERNANDO


Emilio Bonelli nació en 1855 en Zaragoza siendo hijo de un ingeniero agrónomo de origen italiano y de Dª Isabel Hernando. Fue bautizado en la parroquia de San Gil. Con gran facilidad para los idiomas, tras quedar huérfano, entró a trabajar de traductor para la embajada española en Rabat cuando sólo tenía 14 años cobrando 50 pesetas al mes.

Llamado a filas, a los veinte años accedió a la Academia de Infantería de Toledo y se graduó como oficial del ejército. Tras unos viajes por Marruecos le presenta al Ministro de la Guerra una propuesta para establecer contacto oficial con la población nómada de la costa sahariana que permitiera crear bases para los pescadores canarios en una zona que nunca había pertenecido a Marruecos. El ministro desechó su idea pero Bonelli salió directo de su despacho y se encaminó al palacio de Buenavista para exponer sus ideas al Presidente del Consejo de Ministros Cánovas del Castillo el cual le recibió sin solicitud previa y le otorgó su confianza.

Emilio Bonelli había pedido actuar en solitario provisto "sólo de chilaba, babuchas, morral, una tetera y una pipa de kifi". Desembarcó en 1884 en los alrededores de Villa Cisneros, ciudad que fundó posteriormente, y gracias a su dominio del árabe y su habilidad diplomática consiguió la adhesión de las tribus nómadas que permitieron la Declaración de Protectorado Español del Sahara Occidental ese mismo año.

La ocupación del Sahara sólo le costó al estado español la cantidad de 7.500 pesetas que salieron del fondo de gastos secretos a disposición de la Presidencia del Consejo.

A partir de 1887 hizo varios viajes científicos y de exploración por la zona de Rio Muni partiendo de la colonia española de la isla de Fernando Poo con el mecenazgo del Marqués de Comillas.

Fue nombrado vicepresidente de la Liga Africanista Española, cargo que ejerció hasta su muerte.

Publicó diversos libros sobre sus exploraciones: El Imperio de Marruecos en 1882, El Sáhara en 1887 y Guinea Española, nuevos territorios en África.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 14 Ene 2018 21:14

Excmo. Sr. D. Mariano ALVAREZ DE CASTRO General del Ejercito Español


Mariano Álvarez de Castro, (Granada, 8 de septiembre de 1749 – Figueras, Gerona, 22 de enero de 1810), militar español, era el gobernador militar durante el sitio de Gerona por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia española.

Nació el 8 de septiembre de 1749 en Granada, en cuya Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias fue bautizado el 14 del mismo mes, aunque su familia era procedente de El Burgo de Osma. Ingresó muy joven en el ejército, y participó como Oficial de Guardias en el sitio de Gibraltar, en 1787. Ascendió a coronel (1793), y tomó parte en la guerra del Rosellón y participó en las siguientes acciones: bloqueo del Castillo de los Baños, batalla de Mas Deu, toma de Elna, ataque a Perpiñán, ataque de Ribas Altas, batalla de Truillás y de Santa Coloma, ocupación de Bañulls de los Aspres (donde resultó herido) y sitio de Collioure.

En 1795 fue ascendido a brigadier.

Participó en la Guerra de las Naranjas (1801), y en la ocupación de Elvas y Villaviciosa.

En 1808 era gobernador militar del castillo de Montjuich de Barcelona, que se negó a entregar a los franceses cuando éstos entraron en la ciudad; sólo lo hizo, con protestas, cuando fue conminado a hacerlo por el Capitán General de Cataluña. Huyó de la ciudad condal para unirse al ejército español cuando se inició la Guerra de Independencia.

Al año siguiente fue nombrado gobernador militar de Gerona ciudad que ya había sufrido dos asedios, sin éxito unos meses antes, ya con el rango de Mariscal de Campo (abril de 1809). A principios de mayo de 1809, los franceses empezaron a ocupar los pueblos de los alrededores. Álvarez de Castro, ante un sitio que se preveía largo y duro, preparó la ciudad para la defensa haciendo acopio de municiones y víveres. Al mes siguiente, el general Saint-Cyr, al frente de 18.000 hombres, se presentó ante los muros de Gerona, que sólo disponía de unos 5.600 soldados. Ante el inminente cerco, el gobernador publicó un breve bando:
Será pasado por las armas el que profiera la voz de capitular o de rendirse.

El general francés le envió un parlamentario indicándole que se rindiera, al que Álvarez respondió que, no queriendo tratos con los enemigos de su patria, recibiría a cañonazos a cuantos parlamentarios le enviasen.

El sitio de Gerona duró siete meses. En agosto, los franceses tomaron el castillo de Montjuich, la principal defensa de la ciudad, después de haber muerto las dos terceras partes de sus defensores. Álvarez de Castro no quiso claudicar; mandó construir barricadas y trincheras en el interior de la ciudad. A pesar del hambre y de las enfermedades que diezmaban la población, rechazó todas las ofertas de capitulación, hasta que en diciembre, agotado físicamente y enfermo, entregó el mando al brigadier Juan Bolívar. Dos días después, el 10 de diciembre, la plaza capitulaba. Entre soldados y civiles, habían perecido unos 10.000 gerundenses.

Los vencedores no trataron demasiado bien al defensor de Gerona. A pesar de su delicado estado de salud, lo condujeron como prisionero a Perpiñán, desde donde lo trasladaron al castillo de Figueras donde murió el 22 de enero de 1810, muy posiblemente por debilidad física y no por envenenamiento como se ha dicho.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 14 Ene 2018 22:29

Excmo. Sr. D. Pascual ZAYAS Y CHACON Teniente General del Ejercito Español


José Pascual de Zayas y Chacón (La Habana, 5 de junio de 1772-Chiclana de la Frontera, 27 de octubre de 1827) fue un destacado miltar español, sobre todo en la Guerra de la Independencia española.

[b]Inicio de su carrera militar[/b]

A la edad de 15 años, es ascendido a subteniente. En 1789 pasa con su regimiento a Orán como parte de la guarnición. El 9 de octubre de 1790 un terremoto destruyó parte de la ciudad, matando a más de 400 soldados del regimiento Asturias. Zayas sufrió heridas durante el terremoto. Siguió en Orán hasta que esta ciudad fue evacuada por las tropas españolas en 1792 después de un asedio. Zayas seguía herido y no tomó parte en la lucha.

Actuación en la Guerra de la Convención

En 1793 es agregado a la artillería del Ejército de Navarra en la guerra contra la Convención francesa. Tras varias acciones, fue hecho prisionero el 23 de julio de ese año. Liberado por los franceses el 28 de septiembre de 1794, fue ascendido a teniente. Siguió en el frente hasta la firma de la paz en 1795.

Actuación en la Batalla del Brión


Ese mismo año (1795) pasa con el 2º batallón del regimiento Asturias a Vigo, para servicios de guarnición y a bordo de los buques de la Armada. En este servicio Zayas hizo dos veces el viaje de ida y vuelta a las Américas. Al regresar de su segundo viaje (con arribada en La Coruña) el batallón es trasladado a Ferrol el 26 de agosto de 1800 para la defensa de la ciudad frente al ataque de los ingleses. Zayas se distingue en la batalla de Brión, donde es herido. Por esta herida fue recompensado. Con fecha 22 de mayo de 1801 Zayas es ascendido a capitán de granaderos. Tras ello sirve en varias guarniciones con el regimiento Asturias. El 6 de abril de 1804 es ascendido a sargento mayor (equivalente entonces a comandante), y su destino cambia al regimiento Órdenes Militares de infantería de línea.

Estancia en Etruria


A finales de 1805 es nombrado ayudante de campo del teniente general Gonzalo O'Farril, con el que marcha a Etruria en la división española que es destinada a este reino (estado títere creado por Napoleón con los despojos del ducado de Toscana y que le fue concedido a título de reino a María Luisa de Borbón, hija de Carlos IV y de su esposa María Luisa de Borbón-Parma). En Etruria permanece hasta mediados de 1807, en que pasa a Hamburgo con su unidad, como parte del dispositivo napoleónico para evitar desembarcos británicos en el Mar del Norte.

A finales de 1807 regresa a España, y el 11 de marzo de 1808 es nombrado comandante de un batallón del regimiento de la Princesa, de infantería de línea. Este regimiento pertenecía a la División del Norte de Pedro Caro y Sureda, Tercer Marqués de La Romana, unidad destacada en Dinamarca, pero Zayas no llegó a marchar de España.

Comisionado y detenido en Francia

Estando en Madrid es comisionado por la Junta de Gobierno para marchar a Bayona a informar al rey Carlos IV de la situación en España, esto es, que Napoleón, pese a todas las promesas y pactos, estaba de hecho imponiendo un régimen militar francés en España. Una misión delicada para un oficial de tan baja graduación. Zayas es detenido apenas llega a Francia, aunque tuvo la ocasión de hablar con Pedro Ceballos, Secretario de Estado de Fernando VII (en ese momento) y más tarde de José Bonaparte.

Primeras Batallas en la Guerra de la Independencia española

Zayas fue liberado el 11 de mayo, y tras ello se dirigió de inmediato a Madrid. En Madrid se le ordena marchar a La Coruña para incorporarse a un embarque de tropas que marchaba a Buenos Aires. Al llegar a Valladolid es testigo de la sublevación popular de los patriotas contra los franceses. El general Gregorio García de la Cuesta, capitán general de Castilla, le retiene a su lado nombrándole Jefe de Estado Mayor, lo que es un cargo de enorme importancia para un simple comandante.

El 12 de junio participa en la derrota de Cabezón, tras lo cual las tropas de Cuesta se retiran a Benavente, donde Zayas y él tratan de dar forma de ejército a sus fuerzas. Sin embargo el 28 Zayas marcha al puerto de Foncebadón para entrevistarse con el general Joaquín Blake, que le despacha a La Coruña para que explique la situación a la Junta del Reino de Galicia. El informe de Zayas convence a la Junta para que Blake una sus fuerzas a las de Cuesta, pero con órdenes secretas a Blake de no colaborar en exceso con Cuesta.

Estas fuerzas combinadas, pero descoordinadas, son derrotadas en la batalla de Medina de Rioseco (12 de julio). Las fuerzas españolas se retiran a Benavente y luego las de Cuesta siguen hacia León.

Perseguido Cuesta por los franceses, ejecuta a sugerencia de Zayas una maniobra de flanqueo por Toro, Zamora y Salamanca que no solo le libra de la persecución francesa mandada por Bessieres, sino que se sitúa en la retaguardia de éste.

En Salamanca, el 1 de agosto, recibe la noticia de la victoria española en la Batalla de Bailén. Ese mismo día Zayas es ascendido por Cuesta a coronel.

Después de Bailén y la consiguiente retirada de los franceses, se produce el enfrentamiento de Cuesta con el general Castaños, que termina con el arresto de Cuesta. Zayas, como subordinado y cercano colaborador suyo, fue despojado de su cargo de Jefe de Estado Mayor del llamado Ejército de Castilla. Estas tropas, reducidas a una división a la que se incorpora Zayas, marchan hacia Logroño. En Logroño combaten varias escaramuzas contra los franceses. El 25 de octubre Ney ataca Logroño, que es abandonado al día siguiente. El general Castaños consideró que las tropas de la división no habían luchado lo que podían, así que ordenó sus disolución. Zayas queda sin destino.

El 23 de noviembre de 1808 Zayas se ofrece al general Lapeña, comandante de la 4ª división, que lo acepta en su división, aunque no se sabe si le dio mando de tropas. Ese mismo día se lucha y se pierde la Batalla de Tudela, sin que las tropas de Lapeña participen en la lucha, pese a las órdenes de Castaños para ello.

Las tropas de Castaños en retirada llegan a Borja para luego marchar a Calatayud y de ahí a Sigüenza. Castaños organiza una retaguardia móvil para cubrir su retirada a la que se incorpora Zayas como oficial de Estado Mayor. En calidad de tal asiste a la derrota de la retaguardia en Bubierca. Al fin, sin más contratiempos, las tropas de Castaños (antiguo Ejército del Centro) llegan a Cuenca el 12 de diciembre. Allí toma el mando de la fuerza el duque del Infantado.

El 25 de diciembre las fuerzas españolas lanzan un pequeño ataque contra Tarancón, que tiene éxito, obligando a los franceses a retroceder. Alarmado por esta pequeña derrota, José Bonaparte ordena a Víctor que aplaste a las fuerzas españolas del duque del Infantado, cosa que éste consigue en la Batalla de Uclés, el 13 de enero de 1809.

Zayas participa en la acción de Tarancón, pero no estuvo en Uclés porque, al ser nombrado Cuesta jefe del Ejército de Extremadura, le reclamó para su ejército. Zayas tomó el mando del regimiento Jaén el 8 de enero. Con estas tropas participa en la reconquista del puente de Almaraz sobre el Tajo, el 29 de enero.

Tras esto las fuerzas españolas son atacadas por la división alemana del cuerpo de Víctor. Zayas, con sus hombres, cubre la retirada tras el combate de Mesas de Ibor. Cuesta ordena un repliegue general hasta Medellín pasando por Trujillo, siempre seguidos de cerca por las tropas francesas. De Medellín pasan las tropas de Cuesta a Villanueva de La Serena.

En este momento Zayas manda una fuerza de dos batallones de granaderos, lo que era una fuerza de élite para la época. Reforzado Cuesta en Villanueva de La Serena, y tras una escaramuza victoriosa, decide dar batalla a Víctor, con el resultado de la tremenda derrota en la Batalla de Medellín (28 de marzo). En la batalla las fuerzas de Zayas actuaron como reserva del ala izquierda española. Su intervención, en el momento en que la línea española cedía, se vio perjudicada por un embotellamiento con fuerzas de caballería propias. En esta batalla Zayas fue herido de nuevo.

La retirada tras la derrota salvó del desastre completo al Ejército de Extremadura, al que se consideró que se había batido bien. En consecuencia, varios oficiales son recompensados, y entre ellos Zayas, que con fecha 8 de abril de 1809 es ascendido a brigadier (general de brigada), y hecho jefe de la división de Vanguardia del ejército.

La vanguardia de Zayas organiza pequeños ataques contra las fuerzas de Víctor, siguiendo tácticas de "golpea y corre", que eran muy apropiadas para debilitar a las fuerzas francesas. Las fuerzas francesas entre el Tajo y el Guadiana, todas del cuerpo de Víctor, no pueden mantener sus posiciones, en parte por la falta de suministros y en parte por los ataques de Zayas.

La situación de Víctor empeora cuando Soult es derrotado en el Norte de Portugal. Víctor ordena una retirada sobre la orilla derecha del Tajo el 14 de junio. Siguiéndole los talones hasta Almaraz, con el río de por medio, iban las tropas de Zayas. Pocos días después, el 6 de julio, se entrevistaban en el puerto de Miravete el general Cuesta y Arthur Wellesley, futuro primer duque de Wellington. Comenzaba la campaña de Talavera.

La Campaña de Talavera

Durante esta campaña el desempeño de Zayas fue bastante bueno. Su vanguardia fue la que permitió el día 21 de Julio flanquear a los franceses y expulsarlos de Talavera. Asimismo la vanguardia de Zayas se desempeñó bien en el combate de Alcabón, el 26 de julio. Durante la batalla en sí la división de Vanguardia no tuvo intervención alguna dado que su sector no fue atacado. Tras la retirada hacia Puente del Arzobispo la unidad de Zayas cubrió la retaguardia de Cuesta. En el combate de Puente del Arzobispo la unidad de Zayas intervino para estabilizar la situación después del golpe francés, aunque no tuvo ocasión de luchar, ya que los franceses no explotaron su éxito momentáneo.

Batalla de Ocaña[/b

Su desempeño no pasó sin recompensa, y así el 28 de julio era ascendido a mariscal de campo (general de división).

El 12 de agosto Cuesta sufre un ataque en Deleitosa y es reemplazado en el mando por el general Eguía, que confirma a Zayas el mando de la Vanguardia.

Acto seguido tiene lugar una de las decisiones más desastrosas de la guerra. La Junta Central ordena a Eguía unirse al Ejército de la Mancha (derrotado en Almonacid) para a continuación marchar hacia Madrid. Este ejército combinado será comandado por el general Areizaga, mandando Zayas la división de Vanguardia del mismo.

Tras recorrer la Mancha de Sur a Norte las tropas de Areizaga se encuentran con la retaguardia enemiga en Ocaña. En la Batalla de Ocaña, el 19 de noviembre el mariscal Soult ataca a las fuerzas españolas, a las que derrota. La vanguardia de Zayas actúa como fuerza de reserva, librando una acción de retaguardia bastante brillante que logra detener a los franceses hasta que los soldados desbandados de otras divisiones se meten entre las filas de las tropas de la vanguardia, creando la confusión y anulando a la vanguardia como fuerza efectiva. Con todo las tropas de Zayas logran cerrar filas en Dos Barrios, a 8 km. de Ocaña. Allí se reúnen con el resto del ejército y se retiran hasta Sierra Morena.

El 20 de enero de 1810 las fuerzas mandadas por el mariscal Soult llegan al paso de Despeñaperros, derrotan a los defensores y penetran en Andalucía. Las fuerzas de Zayas (los supervivientes de Ocaña) se retiran a Úbeda y Jaén. La retirada va poco a poco desintegrando las unidades, de tal modo que en los posteriores combates de Jaén y Alcalá la Real su intervención es casi testimonial.

Después de la derrota en tierras andaluzas Zayas pasa a Murcia, donde una vez más trata de levar soldados para adiestrarlos, encuadrarlos y formar un nuevo ejército.

[b]Acciones en Cádiz


Sin embargo, Zayas dura poco en tierras murcianas ya que en Marzo se encuentra en Cádiz mandando la 4ª división del ejército que defiende la ciudad contra el ataque francés. En Cádiz, Zayas escribe una obra titulada "Instrucciones sobre el buen orden militar", que son un auténtico manual de cómo organizar tropas en campaña. Bajo su liderazgo su unidad se convirtió en una de las mejores divisiones del ejército español. Entre página y página las tropas de Zayas hostigaban a los franceses con sus tácticas de "golpea y huye", similares a las ya empleadas en Extremadura.

El 21 de febrero de 1811 tiene comienzo una maniobra de flanqueo con la que las fuerzas defensoras de Cádiz esperaban poder derrotar a los sitiadores (mandados por el mariscal Víctor). Fuerzas españolas desembarcan entre el 23 y el 27 en Algecias y Tarifa con instrucciones de seguir hasta Medina Sidonia, en la retaguardia de Víctor, y tras derrotarle (lo que no era poca cosa), seguir hacia Cádiz para completar el levantamiento del cerco.

Mientras, Zayas, al frente de las tropas situadas en la Isla del León, tendría que cruzar el canal que separa la isla de tierra firme para atacar a las fuerzas de Víctor. Zayas cumple su parte del plan la noche del 2 al 3 de marzo, pero es derrotado en el cruce del canal el día 3 y obligado a replegarse a sus posiciones iniciales. Por si fuera poco las tropas desembarcadas se retrasaron, con lo que la maniobra combinada resultó en un fracaso.

Poco después Zayas es puesto frente de otra operación de flanqueo. El 18 de marzo sale por barco de Cádiz con sus fuerzas, que desembarcarán en Palos. La idea era seguir por la carretera de Sevilla, amenazando el flanco de las fuerzas que al mando de Soult asediaban Badajoz. Sin embargo la ciudad extremeña se había rendido el día 11, y Soult pudo hacer frente a la amenaza. El 31 de marzo, tras varios combates con las vanguardias francesas, y viendo su situación muy mala, las tropas de Zayas llegan de vuelta a Cádiz.

[b]Actuación en la Batalla de la Albuera[/b]

Poco después se planea retomar Badajoz mediante un ataque combinado del cuerpo de ejército del general Beresford, más el llamado Cuerpo Expedicionario, al mando del general Blake. La 1ª división de este cuerpo estaba mandada por Zayas.

El Cuerpo Expedicionario desembarca en Ayamonte el 18 de abril para luego subir por el cauce del Guadiana para encontrar a los británicos. Las fuerzas aliadas, que incluyen también los restos del Ejército de Extremadura al mando del general Castaños, se reúnen en La Albuera el 15 de mayo. Allí tuvo lugar ese mismo día un encuentro con las fuerzas de Soult, que creía erróneamente que enfrente sólo tenía a los británicos.

Durante la Batalla de La Albuera Soult lanza su ataque más recio contra el ala derecha, justo donde se encuentra la división de Zayas, que además se encontraba en inferioridad numérica. Sin embargo, y con la ayuda de otros refuerzos españoles, las tropas de Zayas aguantan la embestida francesa. Incluso, cuando la brigada Colborne es destruida por la carga de la caballería, son las tropas de Zayas las que logran restablecer la situación y repeler el ataque. Esta resistencia decidió la batalla a favor de los aliados. Los franceses se retiran del campo de batalla, derrotados. Zayas es encargado de perseguir al enemigo en retirada.

El 14 de junio las tropas de Zayas asaltan el castillo de Niebla, pero el asalto fracasa a causa de la carencia de artillería. Poco después Blake es informado de que las fuerzas de Marmont se han unido a Soult y avanzan sobre él. Prudentemente Blake ordena la retirada. El día 30 las fuerzas de Zayas embarcan en Ayamonte de regreso a Cádiz.

A principios de Agosto el Cuerpo Expedicionario fue enviado a Valencia como parte del esfuerzo por evitar que Suchet conquistara Valencia y Murcia. El 14 de ese mes llaga Zayas a Valencia acompañando a Blake. Su división quedó en Villena hasta el 21 de septiembre en cuarentena (y por tanto inútil para el combate) a causa de una epidemia.

Sitio de Valencia

La división de Zayas fue enviada a Valencia para guarnecer el campo atrincherado que defendía la ciudad. El 25 de octubre las tropas de Zayas salieron de Valencia. Blake, presionado por los políticos locales, buscaba la batalla. Ese día se libró la batalla de Sagunto. La división Zayas atacó Puzol para luego seguir hacia el Norte, llegando a la vista de Sagunto, que se encontraba sitiada por los franceses. Sin embargo, el resto de fuerzas de Blake habían sido derrotadas y Zayas tuvo que retirarse ante ello. Un batallón de su división fue rodeado en Puzol y destruido. El resto de la división, en buen orden, se retiró por la costa librando acciones de retaguardia. Su retirada permitió salvar el centro y la izquierda del ejército de Blake.

Tras este combate Zayas marchó con sus tropas a Cuenca para bloquear el envío de refuerzos a Suchet desde Madrid. A mediados de Diciembre Zayas regresaba a Valencia.

Justo a tiempo, puesto que el 26 de diciembre Suchet lanzaba su ataque contra Blake. Las tropas de Zayas lucharon bien en la batalla de Mislata venciendo a Palombini (italiano al servicio de Napoleón), pero las fuerzas de Blake se vieron rodeadas y se ordenó una retirada al interior de Valencia, que quedaba por tanto rodeada por el enemigo.

Los franceses rechazaron una salida el 28 de diciembre. A principios de Enero comenzaron a bombardear la ciudad. Con pocos víveres, casi sin municiones y con un altísimo índice desertores (salvo en la unidad de Zayas), Valencia se rindió el 10 de enero de 1812. Zayas cayó prisionero de los franceses.

Cautiverio en Vincennes

Zayas fue enviado al castillo de Vincennes, convertido en cárcel para los nobles y altos mandos españoles hachos prisioneros.

A principios de 1814 los franceses le confundieron con el marqués de Zayas y decidieron enviarle a Madrid para que tratase de obtener de la regencia la aceptación del Tratado de Valençay firmado el 11 de diciembre de 1813 entre Fernando VII y Napoleón. Pese a la confusión Zayas viajó a Madrid con el duque de San Carlos, que fue quien de hecho llevó a cabo la misión.

Desde este momento Zayas queda disponible sin destino. El 25 de marzo de 1814 es ascendido a teniente general (ascenso que le escamotearon en La Albuera por cuestiones políticas).

Últimas acciones

Durante los Cien Días Zayas mandó la 1ª división del Ejército de la derecha, entrando en Francia por Cataluña. Apenas hubo combates ya que la fuerza de Napoleón estaba concentrada en el Norte. Tras la segunda abdicación de Napoleón, Zayas marchó destinado a Valencia.

No volvió a mandar tropas. Retirado del servicio, muere en 1827, se duda de si en Madrid o en su La Habana natal

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 14 Ene 2018 22:40

D. Martin DE ALZAGA


Martín de Alzaga (n. Valle de Aramayona, Álava, 11 de noviembre de 1755 - † Buenos Aires, 6 de julio de 1812), comerciante y político español de importante actuación en el Río de la Plata, especialmente por su participación en el rechazo de las invasiones inglesas.
Llegó a Buenos Aires a los 11 años, muy pobre y sin saber siquiera hablar otro idioma que el euskera.

Dedicado al comercio, llegó a ser muy rico en pocos años con negocios en el tráfico de esclavos, de telas y de armas.

Fue un destacado hacendado y miembro del Cabildo de Buenos Aires, al que accedió en 1785 como Defensor de Pobres, siendo uno de los miembros fundadores del Consulado de Comercio de Buenos Aires, en 1794, y Alcalde de primer voto desde el 1 de enero de 1795 al 16 de septiembre de 1796. Se opuso siempre a la apertura comercial, a través de varios memoriales.

Preocupado por la rebelión de Túpac Amaru II, creyó encontrar una conspiración en Buenos Aires y ordenó tormentos a los prisioneros arrestados en razón de sus delaciones. Pero, en definitiva, no pudo demostrar nada.

Cuando en 1806 se produjo la primera de las invasiones inglesas en Buenos Aires, puso su fortuna al servicio de la Reconquista. Organizó un grupo de conspiradores, que unió a otros grupos con el mismo objetivo, formados también por poderosos comerciantes, como Anselmo Sáenz Valiente y Juan Martín de Pueyrredón.

El general invasor Beresford había ordenado el secuestro de todas las armas en poder de particulares, pero Álzaga era especialista en el contrabando de armas, por lo que pudo reunir centenares e instalar talleres de reparación de armas. Alquiló en secreto las casas que daban a la Plaza Mayor, y desde allí cavó túneles para minar el Fuerte, además de instalar en ellas cantones desde los cuales hacer frente a los invasores.

Su capacidad de organización era notable; tenía una tenaz voluntad y un don natural de mando. Alquiló la chacra de Perdriel, en el actual partido de San Martín, donde los voluntarios se entrenaban por turnos, y donde se reunieron fuerzas de caballería. La red de espionaje organizada por los ingleses sólo descubrió lo que se tramaba pocos días antes de iniciada la reacción. El ataque a Perdriel sólo aceleró los hechos.

Cuando Santiago de Liniers llegó desde Montevideo y comenzó la Reconquista de Buenos Aires, el 12 de agosto, apareció de repente el ejército secreto de Álzaga, y los ingleses fueron rápidamente vencidos. La rendición de Beresford no tardó en llegar; se había salvado el Virreinato.

De inmediato, Álzaga convocó un cabildo abierto que consiguió desplazar del mando militar al virrey Sobremonte — que pasó a Liniers — e impedirle su entrada a Buenos Aires. El 1 de enero de 1807 fue electo Alcalde de primer voto y asumió el mando civil de la ciudad.

Pero la flota inglesa no había abandonado el Río de la Plata, y pronto llegaron refuerzos, al mando del general John Whitelocke. Éstos tomaron Montevideo en junio de 1807, eliminando con facilidad las fuerzas de Sobremonte. Álzaga simplemente ordenó el arresto del virrey y su reemplazo por Liniers, como interino.

Participó en la organización de las milicias de voluntarios de la ciudad, un ejército de más de seis mil hombres, y pagó con sus propios fondos la formación de un regimiento de asturianos y vizcaínos.

El 2 de julio de 1807 se produjo el esperado ataque, y Liniers fue derrotado en el Combate de Miserere, en las afueras de la ciudad. Pero Whitelocke les dio tres días de descanso a sus tropas antes de atacar. Álzaga convenció al desalentado Liniers de preparar la defensa y aprovechó al máximo el tiempo: organizó la defensa casa por casa, iluminó con miles de lámparas la ciudad para seguir trabajando de noche, y se aseguró que en todas las azoteas se acumulara todo lo necesario para la defensa de Buenos Aires.

Los ingleses atacaron el 5 de julio, dándole otra ventaja: atacaron divididos en 13 columnas, que fueron derrotadas por separado. Al mediodía del 7 de julio, los ingleses se rindieron y evacuaron la ciudad. Pero Álzaga incluyó en las condiciones de la rendición que debían entregar también Montevideo.

Liniers y Álzaga eran los héroes de la jornada, pero pronto entraron en conflicto, tanto por el pésimo gobierno del virrey, como por el hecho de que éste era francés y España había entrado en guerra con Napoleón Bonaparte.

El 1 de enero de 1809, organizó una revolución para deponer a Liniers: sacó a la calle a los tercios (batallones) de "Gallegos", "Miñones de Cataluña" y "Vizcaínos" formados por españoles, organizó una manifestación en contra del virrey y le exigió la renuncia. En su lugar sería nombrada una junta, dirigida por españoles y con dos secretarios porteños: Mariano Moreno y Julián de Leyva. Pero la renuncia de Liniers fue a condición de que el mando pasara al general Ruiz Huidobro, el segundo en el mando militar. Eso desconcertó a Álzaga y dio tiempo a la reacción del coronel Cornelio Saavedra, comandante del regimiento de Patricios. Éste disolvió las fuerzas españolas sublevadas y obligó a Liniers a retirar la renuncia.

Álzaga fue enviado preso a Carmen de Patagones y se le siguió un juicio con el curioso título de "proceso por independencia". Los tercios de españoles sublevados fueron disueltos, lo que facilitaría la Revolución de Mayo. Pero el gobernador Francisco Javier de Elío, de Montevideo, que había formado una junta de gobierno en esa ciudad, rescató a Álzaga de Carmen de Patagones. Esta junta fue disuelta cuando llegó al Río de la Plata el nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, pero Álzaga pudo regresar a Buenos Aires.

Esta fracasada revolución fue precursora de la del 25 de mayo del año siguiente. Pero también dejó en claro las líneas del conflicto por el poder entre gobiernos españoles y criollos. Y produjo un nuevo esquema de partidos y de poder, a partir del cual partió la idea llevada a cabo en la Revolución de Mayo.

Participó en la caída del virrey Cisneros, y aunque no estuvo presente en el cabildo abierto del 22 de mayo, se negó a aceptar la junta presidida por éste. Y es seguro que participó en las negociaciones que formaron la Primera Junta, ya que colocó en ella a tres miembros de su partido: Mariano Moreno, Juan Larrea y Domingo Matheu.

Fue obligado a aportar grandes sumas para la Revolución, pero no fue perseguido. Tenía muy buenas relaciones con el virrey Elío, que estaba en Montevideo en 1811, pero se quedó sin nada al año siguiente. Se dijo que en 1812 fundó su partido El Republicano (que pugnaba por la independencia bajo control español).

El 1º de julio de 1812, el gobierno descubrió — o creyó descubrir — una conspiración de españoles contra el Primer Triunvirato, formado por Pueyrredón, Chiclana y Manuel de Sarratea. Ésta debía estallar el 5 de julio, quinto aniversario de la Defensa. No se sabe cuáles eran exactamente sus intenciones, aunque no parece que quisieran volver lisa y llanamente a la dependencia del rey. Buenos Aires estaba escasa de tropas, mayormente enviadas al Ejército del Norte, por lo que la situación era delicada.

Durante las investigaciones, el secretario del Triunvirato Bernardino Rivadavia, basado en pruebas y confesiones extremadamente sospechosas, extendió la acusación a Álzaga y a un extenso grupo de partidarios. En realidad, caben serias dudas de que la conspiración fuera siquiera real.

Fue arrestado y sometido a proceso criminal secreto; tan secreto, que nunca fue publicado ni se supo la identidad del único testigo, que incluso se dijo que era un esclavo. Es casi seguro que Rivadavia se estaba vengando de una vieja afrenta personal y usó los cargos para apoderarse de sus bienes. Álzaga y muchos otros fueron condenados a muerte.

Las ejecuciones comenzaron el 4 de julio, dos días después de su arresto, lo que deja en claro que los acusados complotados ya estaban condenados de antemano. En total, fueron ejecutados más de treinta hombres, incluidos jefes militares, frailes y comerciantes, cuyos bienes fueron expropiados.

Fue fusilado y colgado el 6 de julio de 1812 en Buenos Aires, en la Plaza de la Victoria. Sus cuerpos fueron exhibidos en la plaza durante tres días, en el que fue el más sanguinario de los desgraciadamente frecuentes excesos de la revolución.

Sus restos se hallan en la Basílica de Ntra. Sra. del Rosario y Convento de Santo Domingo en la Ciudad de Buenos Aires, junto a los de Manuel Belgrano.

Estaba casado con María Magdalena de la Carrera. De sus hijos dos destacaron en los bandos opuestos de la revolución. Félix de Álzaga se convirtió en un importante militar, político y hacendado en la nueva nación, mientras que Cecilio de Álzaga, comerciante y político fue un tenaz enemigo de la emancipación argentina.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 14 Ene 2018 22:46

D. Rodrigo DE BASTIDAS


Rodrigo Galván de las Bastidas (1445-1527) Conquistador castellano, descubridor del litoral atlántico colombiano y el río Magdalena y fundador del puerto de Cartagena y de Santa Marta.

Fue un navegante andaluz, afincado en Triana, en Sevilla. Participó en el Segundo Viaje de Colón a las Indias en 1493 y en 1501 recorrió Panamá y gran parte del territorio colombiano.

El 5 de junio del año 1500, a Bastidas se le concedió licencia para descubrir islas o tierras no visitadas por Colón u otros navegantes, así como tierras no pertenecientes a Portugal, desde las costas del Cabo de la Vela en Coquibacoa.

En 1501 zarpó del puerto de Cádiz en dos naves: San Antón y Santa María de Gracia, más un bergantín y un chinchorro. En este viaje lo acompañaban Juan De La Cosa y Vasco Núñez de Balboa.

Descubrió las costas de Colombia y las bahías de Santa Marta, Cartagena y Cispatá, llegó a las costas panameñas (en la actual Comarca de Kuna Yala) después de haber recorrido el litoral venezolano y descubierto el río Magdalena y el Golfo de Urabá, continuó con su tarea exploradora y descubrió el istmo de Panamá, recorrió los puertos de Retrete y Nombre de Dios, entonces mandó hacer un puerto que bautizó en su honor como El Escribano. Sin embargo, al tener las naves en muy mal estado, debe regresar a la isla La Española (actual Santo Domingo), en donde estaba la principal base de operaciones de los viajeros españoles.

Al llegar a las costas de La Española, una de sus naves naufraga, pero logra salvar parte de su carga (que se trataba en mayor parte de oro). En esta isla es acusado de negociación ilegal con los indígenas. Después de ser procesado en 1502 por Francisco de Bobadilla (que también procesó a Colón) es declarado inocente de los cargos y una vez pagados los derechos a la Corona, los Reyes Católicos le otorgan el cobro de una renta anual sobre la producción de la provincia de Urabá y Zenú.

En 1525 de regreso a América, funda la ciudad de Santa Marta (actual capital del Departamento colombiano de Magdalena) entre el Cabo de la Vela y el río Magdalena, una de las primeras ciudades continentales de América que aún existe.

Juan Villafuerte, su propio lugarteniente, dirigió una conspiración contra Bastidas que casi le cuesta la vida. Herido en el atentado, intenta volver a La Española. El 28 de julio de 1527, al anclar en Santiago de Cuba, fallece. Sus restos reposaron en Santo Domingo hasta que a mediados del siglo XX fueron trasladados a Santa Marta por petición del gobierno local y reposan actualmente en la Catedral de la ciudad.

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