HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
Brasilla
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 12 Ene 2018 21:13

D. Baltasar QUEIJA DE LA VEGA primer Caballero Legionario caido en cumplimiento del deber

El pasado día 7 se cumplieron 93 años de la muerte del primer Caballero Legionario caido en combate, sirva esta mención como emocionado recuerdo para el y para todos los que han dado su vida por España.

Un camarero español (de Huelva, para ser más exactos) que apenas superaba el metro cincuenta de altura y cuyos huesos acabaron en el Tercio de Extranjeros (la actual Legión) por una mezcla de casualidad y falta de liquidez. Quizá esta sería la forma más idónea de definir a Baltasar Queija Vega, el primer militar de este cuerpo (creado por Millán Astray para combatir contra los rifeños en primera línea de batalla) que cayó en las tierras del norte de Marruecos.

Su historia podría haber sido olvidada, pero es a día de hoy famosa porque (según cuenta la leyenda) unos versos que este soldado había escrito antes de morir en batalla (hallados, por cierto, en su cadáver) fueron los pilares sobre los que se edificó la tonadilla más famosa de la que, en la actualidad, es una de las unidades de élite de nuestro ejército: el «Novio de la muerte».

El triste fallecimiento de Baltasar Queija se produjo el 7 de enero de 1921, en plena campaña del ejército español en Ceuta y Melilla. Y fue además una muerte que, aunque inauguró la lista de los caídos en la futura Legión, podría haber caído fácilmente en el olvido. Sin embargo, su historia se evoca cada vez que (en pleno 2017 como estamos) los caballeros legionarios entonan el «Novio de la muerte» en ocasiones tan especiales como las procesiones de esta Semana Santa. Gracias a ellos, las vivencias de este héroe no caerán jamás en el olvido ya que, al fin y al cabo, su vida y su muerte están ligadas de forma ineludible al devenir de uno de los himnos militares más famosos del Ejército.

El niño se hace legionario

Baltasar Queija de la Vega (quien se inscribió en el ejército español como Baltasar Queija Vega) vino al mundo el 26 de marzo del año 1900 en el pueblo de Minas de Riotinto (Huelva). Al menos, así lo afirma Antonio García Moya (subteniente de infantería ligera) en su dossier «El primer muerto de la Legión». Nuestro protagonista, futuro poeta y héroe del Tercio de Extranjeros, fue uno de los ocho hijos de Baltasar Queija y Josefa Vega.

A día de hoy, no se conoce demasiado sobre su infancia más allá de que viajó hasta Santa Cruz de Tenerife para ganarse la vida como camarero. En esas andaba cuando, allá por el año 1920, este español se enteró casi por casualidad de la creación de la Legión Española.

Esta unidad (llamada entonces Tercio de Extranjeros) había nacido apenas unos meses antes de la mano del coronel José Millán Astray. Un hombre que, harto de ver como los soldados enviados desde España a combatir en Marruecos morían a cientos por carecer de experiencia para enfrentarse a los rifeños, ideó un cuerpo entrenado específicamente para resistir las duras condiciones de África. El cual, curiosamente, fundó siguiendo el ejemplo de la Legión Extranjera francesa e incluyendo en su ideario muchas similitudes con el código samurái.

Desde el principio no hubo requisitos a la hora de permitir el acceso a esta unidad. Para los mandos, valía igual un español que un marroquí. De hecho, su fundador jamás despreció a los africanos, pues consideraba que «un extranjero vale por dos soldados, uno español que ahorra y otro extranjero que se incorpora».

Fue en octubre cuando Queija se dio de bruces con un cartel de reclutamiento de la Legión Española. Un pasquín en el que se podía ver la silueta de un combatiente bajo el siguiente rótulo: «Alistaos en el Tercio de Extranjeros». Junto a este, se incluía una extensa información sobre las pagas y las bondades de la nueva unidad: «En la Legión encontraréis un buen haber, primas de enganche, comida sana y abundante, excelente vestuario...».

La información, según parece, fue sumamente atractiva para Baltasar, quien decidió hacer el petate y unirse para empezar a combatir en África, donde los rifeños estaban dando más de un quebradero de cabeza a España.

«A ello ayudaría la sustanciosa prima de enganche de 700 pesetas pues, el 9 de octubre, firmó con el Tercio de Extranjeros un compromiso por cinco años. Antes de embarcar recibiría 2,5 pesetas diarias como viático, suficiente para la manutención hasta llegar a Algeciras, donde embarcó rumbo a África», explica el autor en su dossier. Una vez allí fue asignado a la 6ª Compañía de Ametralladoras de la Segunda Bandera», explica el experto.

Esta unidad que estaba equipada con las famosas Hotchkiss de 7mm. «Era un arma por toma de gases, sencilla y con un mecanismo fiable, aunque necesitaban un cartucho de mayor calidad que los rifles de cerrojo, a pesar de tener el mismo calibre», explica Luis E. Togores en «Historia de La Legión española: La infantería legendaria. De África a Afganistán».

«¡Venís a morir! La Legión os abre sus puertas, os ofrece olvidos, honor y gloria»

Como explica pormenorizadamente García Moya, Queija escuchó al llegar a Ceuta las palabras de bienvenida del mismísimo fundador de la Legión, Millán Astray. Unas frases que ofreció a los primeros hombres que se alistaron para combatir por España. ABC, como testigo de la Historia de España, recogió aquellas palabras en sus páginas.

«¡Venís a morir! La Legión os abre sus puertas, os ofrece olvidos, honor y gloria. Vais a enorgulleceros de ser legionarios. Podeis ganar galones y alcanzar estrellas. Pero a cambio lo tenéis que dar todo sin pedir nada. Los sacrificios han de ser constantes y los puestos más duros y de mayor peligro serán para vosotros. Combatiréis siempre y moriréis mucho. ¡Quizás todos! ¡Caballeros legionarios! ¡Viva el Tercio! ¡Viva la muerte!».

¿Leyenda o realidad?

A partir de ese momento, nuestro protagonista recorrió una buena parte de los alrededores de Ceuta con su unidad. Así, hasta que el 1 de enero se posicionaron cerca de Beni Hassan, donde se asentaron a pesar de verse atacados por una ola de frío.

«El siguiente día comenzaron las patrullas entre el Zoco el Arbaa [Tetuán] y Xeruta, a veces dando protección a los convoyes de la zona, o efectuando reconocimientos y vigilando las diferentes vías de comunicación», añade el experto. En estas jornada fue precisamente donde se generaría una de las leyendas más famosas relacionadas con Queija, la que afirma que recibió una misiva en la que se le informó de que su amada había fallecido.

Así narró el mismísimo Millán Astray este episodio (no exento de cierta leyenda) en su obra «La Legión... Al Tercio»: «Parece una novela, mas sus compañeros lo aseguran: Cierto día, a los muy pocos de salir al campo, dicen que recibió una carta fatal. Allá en su pueblo acababa de morir la mujer de sus amores, y el poeta, en la exaltación de su dolor, se emplazó a sí mismo invocando el unirse a la muerta con la primera bala que llegase».

A pesar de lo heroico del suceso, el que el mismo fundador de la Legión señalase en el texto el carácter novelesco de este hecho ha hecho que algunos historiadores se cuestionen la veracidad del mismo.

El combate final

Poco después, el 7 de enero de 1921 (una jornada como cualquier otra para nuestro militares) se sucedió el trágico pero inevitable suceso: la primera muerte de un Caballero Legionario desde que este cuerpo fuese formado. Aquel día empezó de la forma habitual: con una aguada. Es decir, con la salida de una unidad de las defensas establecidas para buscar agua en algún acuífero cercano. Algo necesario en aquel (habitualmente) seco ambiente. En este caso, la operación corrió a cargo de una pequeña escuadra de la 6ª Compañía. Y entre los seleccionados se encontraba -como no podía ser de otra forma- Queija.

Una vez que la zona estuvo asegurada, los legionarios se llevaron a su compañero hasta la base, pero no se pudo hacer nada por él

Una operación, como ya hemos afirmado, habitual. Sin embargo, la situación se complicó cuando, durante la aguada, la escuadra fue ataca de improviso por un grupo de rifeños. «En medio de la noche -eran las once y media- fue atacada por un grupo rebelde: sonaron “siete disparos”. Posiblemente, el objetivo fuera apoderarse del armamento», añade el militar.

Aunque fueron pocos los tiros, valieron para acabar con la vida de Queija, que cayó gravemente herido frente a sus compañeros. Estos, por su parte, apuntaron sus fusiles y devolvieron la salva a los asaltantes, que prefirieron escapar de la zona a mantener un innecesario tiroteo contra la unidad española. Una vez que la zona estuvo asegurada, los legionarios se llevaron a su compañero hasta la base, pero no se pudo hacer nada por él, pues murió poco después.

Su fallecimiento, explicado en multitud de telegramas e informes de forma clara, cobró entonces cierto tinte de leyenda. Y es que, se cuenta que, cuando sus compañeros encontraron el cadáver de Queija, hallaron en los bolsillos de su camisa un papel con el siguiente poema: «Somos los extranjeros legionarios / El Tercio de hombres voluntarios / Que por España vienen a luchar». Algo que, a día de hoy, es difícil de corroborar. No obstante, esto le hizo ganarse el apodo de «El poeta», un sobrenombre que le ha acompañado hasta hoy.

«Nadie puede afirmar ni negar que lo fuera [poeta], pero el primer jefe del Tercio de Extranjeros calificaba al primer legionario fallecido en combate como poeta. Consultadas fuentes versadas1 en la historia de La Legión acerca de la producción poética de Queija, ninguno ha podido aportar nada al respecto. Aquellos versos son un misterio y nada podemos decir de ellos aparte de la duda de su existencia», determina el experto.

Millán Astray, por su parte, también ayudó a extender esta idea. «Fieles al juramento, al lema legionario y al honor militar, cuando llegó la hora del supremo sacrificio lo consumaron con heroico desprendimiento. Su bandera es ya gloriosa, sus hazañas son de todos conocidas; la Medalla Militar penderá arrogante en su sagrada insignia patria. ¡Salve, legionarios que disteis la vida por España. Todos se descubren respetuosos ante vuestro inmortal recuerdo! Baltasar Queija de la Vega, el infantil poeta, fue el primer legionario que murió en combate. Era un niño, de inteligente mirada y espontánea presteza. Hizo los versos, de todos conocidos, de exaltada pasión y espíritu guerrero; fue el trovador de la 2 a bandera, y cantó, como el cisne, para luego morir».

«¡Salve, legionarios que disteis la vida por España. Todos se descubren respetuosos ante vuestro inmortal recuerdo!»

Además, en palabras de García Moya, el oficial también extendió la idea de que el joven había fallecido combatiendo cuerpo a cuerpo contra los rifeños, quienes estaban deseosos de quitarle su fusil. Con todo, Millán Astray también escribió en el borrador de su expediente unas sencillas palabras que denotan la importancia que tuvo para él la muerte de nuestro protagonista: «Enterradlo con la mayor solemnidad».

Fuera como fuese, Baltasar pasó a formar parte desde entonces de los legionarios que se reunieron con su amada. Y sus versos, según se afirmó posteriormente, fueron en los que se basó la letra del popular «Novio de la muerte», posteriormente interpretado por Lola Montes y adaptado por Millán Astray a la unidad como canción extraoficial.

El «Novio de la Muerte»

Nadie en el Tercio sabía, quien era aquel Legionario tan audaz y temerario que en La Legión se alistó.
Nadie sabía su Historia, más La Legión suponía que un gran dolor le mordía como un lobo el corazón.
Más si alguno quien era le preguntaba, con dolor y rudeza le contestaba:

Soy un hombre a quien la suerte hirió con zarpa de fiera; soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tan leal compañera.

Cuando más rudo era el fuego y la pelea más fiera, defendiendo a su Bandera el Legionario avanzó.
Y sin temer al empuje del enemigo exaltado, supo morir como un bravo, y la Enseña rescató
Y al regar con su sangre la tierra ardiente murmuró el Legionario con voz doliente:

Soy un hombre a quien la suerte hirió con zarpa de fiera; soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tan leal compañera.

Cuando al fin le recogieron, entre su pecho encontraron una carta y un retrato de una divina mujer.
Y aquella carta decía: "...Si Dios un día te llama, para mi un puesto reclama, que a buscarte pronto iré".
Y en el último beso que le enviaba, su postrer despedida le consagraba:

Por ir a tu lado a verte, mi más leal compañera, me hice novio de la muerte, la estreché con lazo fuerte y su amor fue mi Bandera

Leyenda legionaria

Se encontraba el Cabo Baltasar Queija de la Vega en Zoco el Arbaa el 6 de enero de 1921, triste y meditabundo cuando el propio Millán Astray le observó y poniéndole la mano sobre el hombro le dijo:

- Qué, muchacho, ¿noticias de tu casa?

Poniéndose rápidamente de pie y saludando militarmente le respondió que sí pero que eran malas.

-¿Qué es lo que pasó?.

- Pues que me comunican con esta carta que mi novia ha muerto.

- Lo siento de veras hombre.

-¡Ojalá, mi teniente coronel que el primer tiro del enemigo sea para mí y me pueda unir en los lazos de la muerte con mi novia!.

Al día siguiente, mientras el Cabo Queija estaba realizando el servicio protección de la aguada, con su escuadra, entre zoco Arbaa y Cheruta, fueron atacados para robarles el armamento, recibiendo un tiro y posteriormente varias cuchilladas con arma blanca pero sin soltar éste su fusil. Este valiente legionario es el primer muerto de La Legión.

De este primer episodio que parece una novela, nació la letra de Fidel de Castro y la música de Juan Costa, de la famosa y romántica marcha legionaria "El Novio de la Muerte". En ella, y en su tercera parte, se refleja la historia de la muerte de Baltasar Queija de la Vega, en la que dice:

"Cuando al fin le recogieron
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.

Y aquella carta decía
si Dios un día te llama
para mí un puesto reclama
que a buscarte pronto iré.

Y en el último beso que le enviaba
su postrer despedida le consagraba."

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 00:23

Ana Maria DE SOTO


Ana María de Soto, militar española. Nacida en Aguilar, Córdoba, fue la primera mujer que sirvió en los Batallones de Marina (Infantería de Marina). Con 16 años, el 26 de junio de 1793, haciéndose pasar por varón con el nombre de Antonio María de Soto, se alistó en los Batallones de Marina.

Embarcó en la fragata Mercedes el 4 de enero de 1794. Durante su vida militar, sirviendo como soldado en la 6.ª compañía del 11 batallón de marina, participó en el ataque a Bañuls (sic) (Banyuls-sur-Mer), en Cataluña y en la defensa y abandono de Rosas, así como en la Batalla del Cabo de San Vicente y en las lanchas cañoneras de la defensa de Cádiz.

Desembarcó de la fragata Matilde el 7 de julio de 1798, y se le concedió la licencia absoluta el 1 de agosto de 1798 al descubrirse, por sorpresa, su condición de mujer cuando fue sometida a un reconocimiento medico rutinario. En atención a la heroicidad demostrada y a su acrisolada conducta, S.M. el Rey le concedió el 24 de julio de 1798 sueldo y grado de sargento, para que pueda atender a sus padres. El sueldo era de dos reales de vellón diarios, y se le autoriza a emplear los colores de los batallones de marina y los divisas de sargento de los mismos en sus ropas de mujer.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 00:29

Juan FERNANDEZ



Juan Fernández (n. Cartagena, España; c.1528/1530 - f. Santiago de Chile; 1599), marino español, descubridor del archipiélago de Juan Fernández. Junto a Hernando de Lamero y Juan Jufré, fueron los marinos que concernieron al Reyno de Chile.

Fue capitán y piloto mayor. Bordeó las costas occidentales de América del Sur. Descubrió las islas de San Félix y San Ambrosio y el archipiélago de Juan Fernández entre 1563 y 1574. Navegando más alejado de la costa encontró una nueva ruta marítima que evitaba la corriente de Humboldt (1583), con lo cual se acortaban los tiempos de viaje de la ruta norte-sur entre El Callao (Perú) y Valparaíso (Chile), siendo el tiempo total del trayecto 30 días en vez de seis meses.

En 1564, después de más de tres lustros de experiencia en la Callao-Valparaíso-Callao, logró destacarse al alcanzar el récord ya mencionado, aparte de haber avistado el archipiélago que luego lo inmortalizaría, el 22 de noviembre del mencionado año, desde una distancia de 10 millas marinas y en circunstancias que servía como maestre del navío "Nuestra Señora de los Remedios".

El probable viaje de Juan Jufré y Juan Fernández a la Oceanía, ocasión en la cual habrían descubierto Nueva Zelanda para España a fines de 1576, se basa también en un documento que presentó a Felipe III el licenciado Juan Luis de Arias, alrededor del año 1615.

En cuanto a las referencias de las mencionadas tierras descubiertas por Juan Fernández, se hace saber que de acuerdo al relato existente se trataba de un suelo montañoso, fértil y poblado por gente blanca (Nueva Zelanda y los Maorí), de ríos caudalosos y que contaban con todos los frutos necesarios para subsistir.

Historiadores extranjeros de conocido prestigio, como Alexander Dalrymple y Burney1 entre otros, indican que «Juan Fernández fue el descubridor de Nueva Zelanda y distintos europeos creen que incluso visitó Australia», basándose en el documento de Arias y las descripciones del terreno y de los ríos, aparte que indican el año de 1576 como fecha de la expedición, lo cual es coincidente.

Sin embargo, gracias al historiador José Toribio Medina1 se tuvo un conocimiento más cabal sobre el grado de certeza de esta épica expedición y fue así como llegó a tener en sus manos una carta de Rodrigo de Quiroga, Gobernador de Chile entre los años 1573 y 1580, dirigida a SMC. el Rey, en la cual le refiere el viaje de Juan Fernández a Nueva Zelanda y Australia, la cual a la fecha no ha sido hallada en los depósitos del Archivo Nacional, no obstante son numerosos y coincidentes los otros antecedentes que configuran como cierta la posibilidad señalada, la cual no tuvo mayor realce en sus días, ante la obstinación del virrey del Perú de no haber facilitado su ejecución.

En una nota a pie de página del capítulo titulado Descripción séptima: La isla de Charles y el Rey Perro, perteneciente a su libro Las Encantadas3 (1854), el escritor Herman Melville escribió: Los españoles americanos han tenido el hábito, por largo tiempo, de hacer regalos a individuos meritorios. El piloto Juan Fernández obtuvo una escritura de la isla con su mismo nombre, y por unos años residió allí antes de que llegase Selkirk.

Se supone, sin embargo, que finalmente se deprimió en su propiedad principesca, pues tras un tiempo retornó al continente y, según se cuenta, llegó a ser un barbero muy charlatán en la ciudad de Lima.
No se debe confundir con su homónimo, el también capitán Juan Fernández, marino español e igualmente destacado en el sur de Chile, quien en 1620 fue el primer europeo en tomar contacto con el Lago Nahuel Huapi en la actual Argentina.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 16:17

Excmo. Sr. D. Manuel DE AMAT Y JUNIET


Manuel de Amat y Juniet Planella Aymerich y Santa Pau1 , en catalán Manuel d'Amat i de Junyent (Vacarisas, Barcelona, 1704 — Barcelona, 1782) II Marqués de Castellbell fue un militar y administrador colonial español. Gobernador de Chile (1755-1761) y Virrey del Perú (1761-1776) . Nació en el seno de una aristocrática familia española. Hijo de Josep de Amat y de Planella (primer marqués de Castellbell) y de Mariana de Junyent y de Verges (hija del primer marqués de Castellmeià).

Demostró tener dotes castrenses desde muy joven, participando ya en 1719 en acciones bélicas contra los franceses en Aragón. A los 17 años ingresó en la Orden de Malta y marchó a la isla como caballero permaneciendo en ella cuatro años. Sirvió en las guerras de África y por ello obtuvo el mando del Regimiento de los Dragones de Sagunto. Se destacó en la batalla de Bitonto (Reino de Nápoles, 25 de mayo de 1734) con el contingente que al mando del conde de Montemar derrotó a las tropas austríacas de Visconti y Traun, en la guerra de sucesión de Polonia y sobresalió en el asedio de Gaeta (1734). En su carrera militar llegó a alcanzar el grado de mariscal de campo.

Pasó a América cuando en 1755 fue nombrado Gobernador y Presidente de la Real Audiencia de Chile. Recorrió todo el país y mandó construir varias fortificaciones en la costa y en la frontera mapuche (por ejemplo, Santa Bárbara) y fundó poblaciones junto a ellas como Talcamávida, Hualqui y Nacimiento. Convocó parlamentos con los mapuches, primero en el Salto del Laja (1758) y después en Santiago (febrero de 1760), con el fin de garantizar la seguridad de las comunicaciones entre Concepción y Chiloé, pero finalmente sólo consiguió un acuerdo parcial.

En Santiago emprendió importantes obras públicas y tareas administrativas, como la prolongación de los tajamares del río Mapocho, un mercado en la Plaza de Armas, la reestructuración de la Real Universidad de San Felipe (1757), y la organización, el 12 de octubre de 1758, del primer cuerpo de policía chileno, el cual se llamó "Dragones de la Reina", denominación que mantuvo hasta 1812 cuando pasó a llamarse "Dragones de Chile". Pidió que se le hiciera un Juicio de Residencia, del cual salió favorecido.

Sucedió como Virrey del Perú en 1761 a José Antonio Manso de Velasco, conde de Superunda, que había gobernado desde 1745. Fue reemplazado en 1776 por Manuel de Guirior, marqués de Guirior. Durante su período de gobierno al frente del Virreinato del Perú hizo varias obras de infraestructura en Lima: la Alameda de Acho (1773) como reconstrucción del paseo de la Alameda de los Descalzos, la Plaza de Acho, la Quinta Presa, la Fortificación de la fortaleza del "Real Felipe", la Torre de la Iglesia de Santo Domingo y el Paseo de Aguas en el actual distrito del Rímac.

La tradición dice que dicha obra la hizo en honor a su amante Micaela Villegas, más conocida como La Perricholi. Entre las casonas que, según tradiciones orales y leyendas urbanas, tuvo como propiedad está la Quinta del Prado , una señorial vivienda del Jr. Trujillo, entre otras. Teniendo conocimiento de los descubrimientos de James Cook en la Polinesia, organizó tres expediciones a las Islas de la Sociedad. Patrocinó la construcción de la nueva Iglesia de Las Nazarenas, la misma que inauguró en enero de 1771. Su gobierno fue favorable a la corona en cuanto que aumentó considerablemente las remesas a Madrid. En 1776 fue cesado como Virrey del Perú, siendo su sucesor Manuel de Guirior.

En 1776 regresó a Barcelona y mandó construir un suntuoso palacio en La Rambla, luego conoció a Maria Francesca de Fiveller y de Bru, con quien se casó el 3 de junio de 1779; la boda se celebró por poderes, ya que el novio estaba en Madrid . El 14 de febrero de 1782 murió el virrey y dejó a su mujer y a su sobrino, Antonio de Amat y Rocabertí como herederos; la viuda residió en el palacio hasta 1791, por lo cual se lo conoce como el Palau de la Virreina.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 17:02

Excmo. Sr. D. Felipe GONZALEZ AHEDO


Felipe González Ahedo, también llamado Felipe González de Ahedo o Felipe González Haedo (Santoña, Cantabria, 1714 - Cádiz, 1802), fue un oficial de la Armada y cartógrafo español. Participó en la campaña de Nápoles y en la Guerra de la Oreja de Jenkins, en la que se distinguió por su valor en la Batalla de Cartagena de Indias.

Es principalmente conocido por ser el primero en cartografiar la isla de Pascua y por tomar posesión de la misma en nombre del Rey de España Carlos III y rebautizarla como isla de San Carlos en honor del monarca. Este fue el segundo contacto documentado de los europeos con los nativos de la isla de Pascua, tras el primer avistamiento en 1722 por parte del marino holandés Jakob Roggeveen. Posteriormente tomó parte en diversas acciones de combate contra Inglaterra durante la Guerra de Independencia Estadounidense y capitaneó varias naves corsarias. Acabó sus días en Cádiz, tras alcanzar el cargo de Jefe de Escuadra.

Felipe González Ahedo fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María la Real de la villa de Santoña el 13 de mayo de 1714. Hijo de José González de Haedo y María Pérez, ambos nacidos en Santoña, de ascendencia hidalga, y casados en Santoña en 1709. Su padre José, Teniente de Navío de Alto Bordo de la Armada fue Regidor en 1724 y Alcalde de Justicia ordinaria en 1739. Sus abuelos fueron José González Delgado y María de Haedo Pumarejo, por parte paterna, y Francisco Pérez del Camino y Manuela de Haedo por parte materna, todos ellos nacidos en Santoña. Felipe tuvo al menos otros dos hermanos, Antonio y Nicolás González Ahedo, ambos oficiales de la Armada.

Posteriormente, en Cádiz, se casó con su sobrina María Sarroa González, con quien tuvo tres hijos: María Luisa, José y Manuel. Los dos varones siguieron los pasos de su padre e ingresaron en la Armada Española, mientras que su hija acabó casándose con otro oficial de la Armada, consolidando totalmente la tradición marinera de la familia. Con tan sólo 13 años comienza su servicio en la Armada, ejerciendo de ayudante de Piloto en la urca San Bernardo, capitaneada por su padre que en aquel entonces ostentaba el rango de Teniente de Fragata, en 1727. A bordo de la San Bernardo realizó un corto viaje, tocando los puertos de Santander, Pasajes y La Coruña.

Por fin, en 1728, embarcado en el San Francisco Javier parte rumbo a La Habana, en el que sería su primer gran viaje, aunque ese mismo año regresa a España. En 1729 parte hacia Cádiz embarcado en el navío Santiago. En 1730 parte en un trayecto que duraría 2 años hacia Cartagena de Indias a bordo de la fragata Aránzazu. Finalmente regresa a Cádiz a bordo del navío Constante, tras varios viajes a través del Caribe. En 1732 es destinado al navío San Isidro que viajaría de Cádiz a Ferrol quedando en esta ciudad gallega desembarcado.

El 23 de marzo de 1733 es ascendido a segundo Piloto y en el mes de mayo del mismo año se le destina al paquebote San Diego, que haría la campaña de Nápoles para regresar en 1734 a Cádiz, tras haber participado en diversas misiones de combate. Dada la gran experiencia acumulada, a pesar de su juventud, el 24 de julio de ese mismo año asciende a primer Piloto y es destinado al paquebote Marte, donde toma parte en varias misiones de escolta hasta que en agosto de 1735 regresa nuevamente a Cádiz. En 1736 viaja a Veracruz embarcado en el navío Incendio, y en 1737 regresa a España integrado en la flota de Manuel López Pintado, Marqués de Torre Blanca. En abril de 1738, a bordo del navío Europa y a las órdenes de Benito Antonio Espínola parte rumbo a Puerto Rico, donde es transbordado, en junio de ese mismo año al navío San Juan, capitaneado por el comandante José Herrera, recalando en los puertos de Ocoa y Veracruz. Desde Veracruz parte, a bordo de la fragata San Jorge rumbo a La Habana. Finalmente, con una enorme experiencia en navegación y en guerra naval, en septiembre de 1738 se le envía a bordo del navío Dragón a Cartagena de Indias, para participar en su defensa ante los ataques ingleses durante la inminente Guerra de la Oreja de Jenkins.

En octubre de 1739 Inglaterra declara la guerra a España tras un incidente entre un guardacostas español y un contrabandista inglés, en el que el capitán español, Julio León Fandiño cercenó una oreja al capitán inglés Robert Jenkins. Este incidente, poco significativo en sí mismo, supuso una excusa para que Inglaterra tratase de arrebatar a España sus posesiones americanas, para hacerse así con el monopolio del comercio entre Europa y América. El mando de las operaciones navales inglesas se asignó al Almirante Sir Edward Vernon, que en noviembre de 1739 atacó y saqueó la plaza española de Portobelo.

En 1741 Vernon partió de Jamaica al mando de una flota de 186 naves y 27.600 hombres con la intención de tomar al asalto el principal puerto comercial español en el Virreinato de Nueva Granada, Cartagena de Indias, que estaba en aquel momento defendida por tan solo 3.000 soldados y marinos españoles, 600 arqueros indios y 6 buques. Tras hundirse los 6 buques por orden de Lezo para bloquear las entradas al puerto, los marinos fueron destinados a posiciones terrestres. A González de Ahedo se le asignó el mando del fuerte de San Pedro, participando de forma heróica en el rechazo del asalto inglés al castillo de San Lázaro. El 23 de marzo Ahedo es ascendido a Alférez de Navío por el valor demostrado en esta acción de guerra.

La batalla duró del 13 de marzo al 23 de mayo de 1741, periodo durante el cual ambos contendientes tuvieron que soportar unas durísimas condiciones de vida, incluyendo una epidemia de fiebre amarilla. Tras todo tipo de enfrentamientos, entre los que se cuentan asaltos nocturnos a la bayoneta por parte de los españoles, y ante la debacle de las tropas inglesas, el Almirante Vernon ordena la retirada habiendo perdido 50 barcos y unos 10.000 hombres. Los españoles por su parte perdieron unos 800 hombres. La Batalla de Cartagena de Indias supuso, junto con la de la Contraarmada en 1589, la peor derrota de la historia de la Royal Navy.

A finales de la década de 1760, las distintas noticias acerca de los derroteros de naves extranjeras a través de zonas de dominio español como el estrecho de Magallanes, los avistamientos de piratas y contrabandistas así como la recalada por motivos de urgencia en las costas del Perú del buque francés Saint-Jean Baptiste provocaron muchas preocupaciónes al entonces virrey del Perú, Manuel de Amat y Juniet.

Esto lo llevó a organizar una expedición de exploración y reconocimiento con dos objetivos principales: Tratar de encontrar y reconocer las islas de Davis o David y de Luján, así como la de Madre de Dios por una parte, y por otra, comprobar si había asentamientos o tropas extranjeras en las zonas del sur de Chile o en cualquiera de las islas antes mencionadas. La expedición, al mando de González Ahedo partió de El Callao el 10 de octubre de 1770 y estaba compuesta por el navío San Lorenzo, capitaneado por el propio González Ahedo, y por la fragata Santa Rosalía, capitaneada por Antonio Domonte.

Ambos barcos sumaban una tripulación de más de 500 hombres. Según los datos de navegación, tras superar los 280º del meridiano de Tenerife (96º de longitud oeste de Greenwich) continuaron el viaje manteniéndose en los 27º de latitud sur. Finalmente, llegaron a la isla de Pascua, que ellos identificaron erróneamente con la isla de Davis, el 15 de noviembre de 1770. Aunque los españoles no lo sabían, esta era la segunda vez que un europeo había visto la Isla de Pascua, ya que como posteriormente averiguaron, había sido encontrada de forma fortuita por el holandés Jakob Roggeveen 48 años antes.

Durante los cinco días posteriores, circunnavegaron la isla con dos lanchas, investigando y cartografiando a fondo la costa, así como dando nombres españoles a los accidentes geográficos más relevantes. De todos aquellos nombres, el único que se conserva en las cartas de navegación actuales es el de Punta Rosalía, nombrada como uno de los barcos de la expedición. Se trazaron los planos de la isla, siendo éstos los primeros que se hacían de Pascua, y apareciendo en ellos los primeros dibujos de los moáis.

Posteriormente, estos planos serían utilizados por otros exploradores europeos que visitaron la isla, como James Cook (en 1774) o Jean-François de La Pérouse (en 1786). También se adentraron en la isla, estableciendo una relación cordial con sus habitantes y estudiando el terreno, los cultivos, la fauna y las costumbres de los nativos. Finalmente, el 20 de noviembre de 1770, tras el levantamiento del acta correspondiente por parte del contador del navío, Antonio Romero, acordaron con los jefes locales la anexión de la isla a la Corona Española y la bautizaron como isla de San Carlos en honor al entonces rey de España, Carlos III. Se llevó a cabo la correspondiente ceremonia en la parte noreste de la isla donde se izaron tres cruces de madera en la parte superior de tres pequeñas colinas en el volcán Poike.

Tras esto abandonaron la isla y partieron en búsqueda de las supuestas islas indicadas por algunas cartas marinas al oeste de Pascua. Al no encontrar nada en esa zona del Pacífico decidieron poner de nuevo rumbo a Chile. Tras arribar a Chiloé, Ahedo fue informado por el gobernador de la región, Carlos Berenguer, que el sur de Chile ya había sido reconocido y no se habían encontrado indicios de presencia de colonos o tropas extranjeros, por lo que Ahedo dió la orden de regresar a El Callao desviándose hacia el oeste y divisando de nuevo la isla de Pascua. Finalmente arribaron al Perú el 29 de marzo de 1771, donde informaron de la isla como en gran parte sin cultivar, y con una costa bordeada con enormes estatuas de piedra. Según los cálculos de los pilotos, la expedición había recorrido en total 4.177 leguas es decir, unos 23.400 kilómetros.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 17:06

D. Antonio Sancho DAVILA DE TOLEDO Y COLONNA


Antonio Sancho Dávila y Toledo Colonna (Madrid, 15 de enero de 1590 - id. 25 de agosto de 1666), III marqués de Velada y I de San Román, grande de España, militar, diplomático y hombre de estado español. Sirvió en las campañas militares del norte de África y en la guerra de Flandes y fue gobernador del Milanesado.

Fue el único hijo varón de don Gómez Dávila, II marqués de Velada, y de Ana de Toledo Colonna. En su bautizo fue apadrinado por el príncipe Felipe, pupilo de su padre, y por su tía Vittoria Colonna, condesa de Melgar. En su infancia sirvió como menino y bracero a la reina Margarita de Austria y posteriormente como gentilhombre de cámara a Felipe IV. En 1614, con motivo de su boda con Constanza Osorio, Felipe III le concedió el marquesado de San Román. En 1616 recibió el hábito de la Orden de Calatrava, de la que fue comendador de Manzanares.

En 1625 fue enviado al norte de África como gobernador y capitán general de las plazas de Orán, Mazalquivir y Tremecén, donde permaneció hasta 1628. Al año siguiente se le confirió el mando de una flota destinada a recuperar la plaza de San Jorge de Elmina, en Guinea, aunque esta expedición no llegó a llevarse a cabo. Posteriormente, con el rango de capitán general de mar y tierra, se le encargó la dirección de una armada que debería expulsar a los holandeses de sus asentamientos en la costa de Brasil; durante los preparativos de esta armada se le ordenó partir a Portugal, en sustitución del conde de Fuentes, pero esta misión tampoco llegó a concretarse.

En 1636 fue destinado a los Países Bajos españoles, en aquella época inmersos en la guerra de Flandes, en la que las fuerzas de las Provincias Unidas dirigidas por el estatúder Federico Enrique de Orange-Nassau se enfrentaban a los tercios españoles del gobernador de los Países Bajos Fernando de Austria. Con el cargo de maestre de campo general, Dávila participó en varias batallas.

En 1640, junto al boloñés Virgilio Malvezzi, fue enviado como embajador extraordinario a Londres en apoyo de Alonso de Cárdenas, con la misión de pactar una alianza con Carlos I de Inglaterra. Las intenciones españolas eran las de evitar una alianza de Inglaterra con Francia (enfrentada a España en la guerra franco-española) y con las Provincias Unidas, impidiendo además la boda de Guillermo II de Orange-Nassau con María Enriqueta Estuardo.

La misión diplomática fracasaría, y Dávila volvió a los Países Bajos en marzo de 1641. De regreso en los Países Bajos, y tras la muerte del cardenal infante y su sucesión por el nuevo gobernador Francisco de Melo, tomó parte en la batalla de Honnecourt como general de caballería. [editar] Gobernador de Milán En 1643 fue nombrado gobernador del ducado de Milán, en cuyo cargo rechazó el ataque que Tomás de Saboya y su hermano Mauricio llevaron a cabo.

Regreso a España En 1646 dejó el gobierno de Milán y volvió a España, donde al año siguiente ocupó el cargo de consejero de estado de Felipe IV. En diciembre de 1653 tomó la presidencia del Consejo de Órdenes interinamente durante la ausencia del titular Gaspar de Bracamonte Guzmán. Posteriormente sería nombrado gobernador del Consejo Supremo de Italia y presidente del de Flandes.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 17:48

Excmo. Sr. D. Juan Jose DE LERENA Y BARRI Brigadier de la Armada Española


Juan José de Lerena y Barry, marino español nacido en Cádiz en 1796 y fallecido en Madrid en 1866. Era hijo del capitán de fragata Antonio de Lerena Barreda, natural de Revilla de Camargo en Santander, y de Mª Dolores Barry Ximénez Pérez, natural de Cádiz.

Realizó numerosos viajes entre España y América, participando en diversas expediciones navales como la de Costa Firme (Venezuela) en 1817, a las órdenes del Brigadier Pascual Enrile. Participó en la defensa de Guayaquil y estuvo en el Perú como ayudante del virrey Joaquín de la Pezuela, con el que regresó a España en 1821. Al intervenir en la defensa constitucional de Cádiz en 1823, se exilió a Nueva York, donde fundó en 1826 uno de los primeros periódicos en español (El Redactor). También en 1825 publicó en EEUU uno de los primeros manuales de enseñanza de español (Spanish Telegraph...).

Fue asimismo un hábil inventor, patentando un telégrafo óptico, de día y de noche, cuya utilización ofreció a la Marina en 1829 en el navío Soberano (en Cuba). En 1830 inició sus pruebas en la Corte madrileña y en 1831 organizó la Línea telegráfica entre Madrid y el Real Sitio de Aranjuez. En 1832 montó una segunda Línea de telégrafos ópticos entre Madrid y San Ildefonso. En años posteriores fue ampliando las líneas e intentó sin éxito la Línea Madrid-Burgos que quedó incompleta debido a la primera guerra carlista. En 1836 los telégrafo de los Reales Sitios que dirigía Lerena dejaron de funcionar y fueron desmantelados en 1838.

Comandante del bergantín Nervión y comisario regio para la isla de Fernando Poo, en 1843 proclamó la soberanía española de dicha isla, cambiando nombres ingleses por españoles y organizando la vida administrativa de la ciudad.Prosiguiendo su labor de reconocimiento y explotación de las demás islas del Golfo de Guinea, anexionó Corisco a la Corona de España a petición de su rey indígena, colonizando además una zona del continente desde la desembocadura del río Benito hasta el Cabo de Santa Clara (Guinea continental).

Tomó también posesión de las islas Elobeyas y de la isla de Annobón, pasada la línea del ecuador. A su regreso a España, en un viaje lleno de penalidades, rindió un completo informe al secretario de Despacho de Estado, que motivó la organización de una segunda expedición más amplia que debía ser dirigida también por él, pero que frustraron acontecimientos políticos.Como marino, diplomático y colonizador, la figura de Lerena ocupa un lugar muy destacado en la historia de la colonización española del Golfo de Guinea.

Quebrantada su salud, se retiró a Chiclana, donde inició un proyecto también fracasado de un canal navegable entre la Bahía de Cádiz y Chiclana. El brigadier Juan José de Lerena falleció en Madrid en 1866 (según consta en su hoja de servicio como marino), estando en posesión de las Encomiendas de Isabel la Católica y Carlos III.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 17:57

Excmo. Sr. D. Valentin FERRAZ Y BARRAU General del Ejercito Español


Valentín Ferraz y Barrau (Anciles, Huesca, 14 de febrero de 1792- El Escorial, Madrid, 31 de agosto de 1866) fue un militar y político español, que ocupó importantes cargos en la España isabelina, incluida la presidencia del Consejo de Ministros.

Nació en una familia noble, documentada en el Valle de Benasque, Huesca, desde el siglo XII, a la que han pertenecido ilustres clérigos, políticos, juristas y militares. Era sobrino de Antonio Cornel y Ferraz, ministro de la Guerra de Carlos IV; y primo hermano de José Ferraz y Cornel, ministro de Hacienda en 1840, y de Francisco Javier Ferraz y Cornel, teniente general y presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina.

En 1808 sentó plaza como cadete en el Regimiento de Dragones del Rey al comienzo del Segundo Sitio de la ciudad de Zaragoza, durante la invasión napoleónica, fue hecho prisionero tras la rendición de la plaza luego de dos meses de feroces combates en las calles de la ciudad, logró sin embargo fugar y reintegrarse al ejército español lo que le valió el ascenso a alférez en 1809.

Ese mismo año hizó la campaña de Valencia, amenazada por el ejército francés del mariscal Louis Gabriel Suchet, tomó parte en los constantes combates y escaramuzas que se sucedieron hasta la caida de la plaza de Valencia, sin embargo la retirada de la mayor parte de las tropas francesas para la campaña de Rusia y la ofensiva de Wellington desde Portugal, permitieron a los aliados expulsar a los franceses de España, encontrándose el regimiento de Ferraz en los campos de la Mancha donde tuvo ocasión de distinguirse en los combates que precedieron a la expulsión francesa y la firma de la paz. Finalizada la contienda con el grado de teniente, solicitó destino en América donde los ejércitos reales se enfrentaban a los independentistas.

En 1815 Ferráz fue destinado al regimiento Cazadores del Rey, el cual había sido destinado al Depósito de Ultramar y debía partir para el Perú con el objeto de formar la escolta del nuevo General en Jefe del Ejército del Alto Perú, el brigadier José de la Serna, en cuya compañia se embarcó en Cádiz el 8 de mayo de 1816 a bordo de la fragata La Venganza.

Ascendido a capitán y al mando de 4 oficiales y 46 soldados de su regimiento desembarcó en el puerto peruano de Arica el 8 de septiembre del mismo año de donde tras reunir los caballos y suministros necesarios para la campaña pasó al frente de guerra altoperuano para reunirse con el ejército real en su cuartel de Cotagaita, sobre la base de esta tropa europea sería creado en 1817 el escuadrón de Granaderos de la Guardia con una fuerza original de 78 hombres de la que Ferraz era jefe y a cuyo mando hizo las campañas de Tarija, Jujuy y Salta, recuperando los territorios que habían sido ocupados por los independentistas argentinos.

El buen desempeño del cuerpo de Ferraz haría que este dejara de ser uno de escolta para convertirse en un regimiento de línea que llegó a tener cuatro escuadrones y dos compañías de batidores y tiradores con un total de 600 hombres. De los granaderos de la guardia, por su instrucción, brillantez y disciplina, decía el general Juan Ramírez Orozco "tal vez habrá muy pocos en la Península", mientras que Baldomero Espartero iba más alla y señalaba que "no cedía en nada los mejores de Europa". Tales elogios provenientes de dos veteranos oficiales europeos evidencian las dotes de Ferraz como oficial de caballería y su disposición para el mando.

Con motivo de la invasión del general San Martín al corazón del virreinato peruano en 1820, los granaderos de Ferraz abandonaron el Alto Perú para dirigirse a Lima, durante el trayecto tuvieron que atravesar 700 leguas muchas veces por provincias sublevadas como Huamanga, Huancavelica y Tarma, sufriendo el constante acaso de las guerrillas y montoneras locales; reincorporado al ejército del bajo Perú el ya comandante Ferraz tuvo ocasión de distinguirse en la incursión que el general Canterac dirigió sobre la sitiada fortaleza del Callao y en los demás hechos de armas que tuvieron lugar esos años durante los cuales ascendió a Brigadier.

En septiembre de 1823 el virrey la Serna lo nombró Comandante General de la Caballería del Ejército del Sur, conservando además el mando de su regimiento. El más significativo hecho de armas que protagonizaría sería el combate de Arequipa donde al mando de sus granaderos, Ferraz derrotó a la caballería independentista superior en número y mandada por experimentados oficiales europeos veteranos ambos de la guerras napoleónicas, el francés Pedro Benigno Raulet y el inglés Guillermo Miller.

Este combate no solo permitió la recuperación de la importante plaza de Arequipa sino que también reanimó al resto de la caballería realista que se encontraba desmoralizada tras haber sido batida en la batalla de Zepita por los húsares de la Legión Peruana. Por esta intervención Ferraz recibiría años más tarde la más preciada de las condecoraciones militares españolas: la Laureada de San Fernando.

EL regimiento de Ferraz no tendría sin embargo la oportunidad de participar en la importante batalla de caballerías ocurrida a orillas del lago Junín, esto debido a que la sublevación del ejército altoperuano de Olañeta obligó al virrey a mandar contra él al ejército del sur al mando de Valdés, tras sangrientos combates en los cuales el regimiento de Ferraz fue diezmado, la campaña hubo de ser abandonada para volver al Cusco donde el virrey reunía a su ejército para la lucha final contra Sucre.

El 9 de diciembre de 1824 el brigadier Ferraz comandó a la caballería realista en la batalla de Ayacucho, la carga que realizó y en la cual fue muerto de un disparo el caballo que montaba no logró impedir la derrota y dispersión del ejército del virrey, debío la vida a un soldado indígena de su regimiento que en medio de la precipitada retirada y bajo el fuego enemigo le cedió su montura, permitiéndole retirarse del campo.

Comprendido en la capitulación de Ayacucho se embarcó para la península poco después, le acompañaban unos pocos subalternos con los que había llegado al Perú 9 años atrás.

Regresó a España en 1825, impulsando su carrera profesional a la sombra del general Baldomero Espartero hasta las más altas instituciones, fiel siempre a sus ideas liberales: teniente general de los Ejércitos, director general del arma de Caballería, inspector general de la Milicia Nacional, vocal de las juntas consultivas de Guerra y Ultramar, diputado y senador del Reino por la provincia de Huesca, alcalde de Madrid, ministro de la Guerra en cuatro ocasiones y presidente del Consejo de Ministros en las últimas semanas de la regencia de María Cristina de Borbón.

Especialmente reseñable es el periodo en que estuvo al frente de la Dirección General de Caballería. Su tarea en este período fue una auténtica demostración de iniciativa, actividad y dotes de mando, circunstancia que, unida a la creación de una academia estable para el Arma en Alcalá de Henares, le ha hecho merecedor del sobrenombre de Regenerador de la Caballería española.

En 1865, un año antes de su fallecimiento, la madrileña calle de San Marcial, comprendida entre la plaza de España y el paseo de Moret, pasó a denominarse Valentín Ferraz, nombre que mantiene en la actualidad. En su número 70 moriría en 1925 el fundador del Partido Socialista Obrero Español, Pablo Iglesias, edificio donde tiene hoy su sede principal la formación política y motivo por el cual el apellido de Valentín ha hecho marquismo en la opinión pública y los medios de comunicación.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 17:58

Excmo.Sr. D. Felix ARENAS GASPAR Capitan de Ingenieros Caballero Laureado


Nació en Puerto Rico en 1892, hijo de un capitán de artillería del mismo nombre destinado en la isla. Poco tiempo después volvía a Molina de Aragón de donde procedía. Allí vivió su infancia y su juventud hasta que en 1906, con catorce años, ingresa en la Academia de Ingenieros de Guadalajara.

A los dieciocho años es promovido a teniente. Su servicio como teniente lo hizo en el Servicio de Aerostación y en los Talleres del Material de Ingenieros de Guadalajara, hasta octubre de 1913 en que fue enviado temporalmente con las tropas al Norte de África, agregado a la compañía de Aerostación en Tetuán, a continuar luchando en la guerra del Rif.

Con veintiún años asciende a capitán. De 1914 a 1917 estuvo como alumno en la Escuela Superior de Guerra, de donde salió en 1917 después de terminar sus estudios, continuando posteriormente las prácticas reglamentarias en el Regimiento de Caballería de guarnición en Valencia.

Alcanzó el empleo de Capitán de Ingenieros en 1915, siendo alumno de la Escuela. En 1919 es destinado a la Comandancia de Ingenieros de Melilla, al mando de la 2ª Compañía de Zapadores, con la que realizó numerosos trabajos de fortificación de Campaña. En noviembre de 1920 toma el mando de la Compañía de Telégrafos de la Red Permanente de Melilla y su territorio.

De acuerdo con su nueva responsabilidad, realizaba numerosas visitas de inspección, en algunos casos bajo fuego enemigo, de las instalaciones a su cargo en las distintas posiciones. Cuando se produjo el derrumbe de la Comandancia de Melilla el 23 de julio de 1921, el capitán Arenas se encontraba en el lugar e inmediatamente marchó con el teniente coronel Ugarte en dirección a Dar Dríus.

Al llegar a Batel encontraron un escuadrón del Regimiento de Cazadores Alcántara número 10, que venía en retirada e informaba a todo el que pretendía incorporarse a Dar Dríus que el camino estaba cortado por el enemigo. Arenas y Aguirre dejaron su automóvil incorporado a una columna de camiones llenos de heridos que regresaba a Melilla, y prosiguieron su camino a caballo en dirección a Monte Arruit.

En el camino encontró a un sargento de Infantería herido en una pierna al que no conocía; Arenas le cedió su caballo y él se volvió a la posición de Tistutin. Allí tomó el mando de la posición y trabajó con gran actividad, no solo en la defensa de la misma, sino tratando de restablecer el enlace telegráfico con Monte Arruit. El viernes 29 de julio el general Navarro ordenó la retirada de las tropas españolas a Monte Arruit.

El capitán Arenas solicitó voluntariamente el mando del núcleo de retaguardia, formado por unos 200 hombres. Finalizada la evacuación del grueso de la columna en retirada, el capitán Arenas inicia la contención del enemigo. Arenas dirigió con serenidad las operaciones de retirada hacia el valle, siempre en el puesto de mayor peligro, y logró que la columna entrara en Monte Arruit, sosteniendo una dura lucha contra un enemigo muy numeroso y dirigiendo un fuego metódico y disciplinado contra los rifeños.

La mayor parte de las tropas de la retaguardia cayeron muertos, heridos o prisioneros, pero lograron contener al enemigo hasta que el grueso de la columna se acogió en Monte Arruit. Muy cerca de esta posición, y prácticamente encima del grueso, los miembros de la retaguardia quedaron rodeados por el enemigo.

El capitán Arenas se tiene que defender con su propio fusil. La lucha se generaliza, pues se combatía por los cuatro frentes. El alférez Maroto cayó herido, el capitán Aguirre se lo cargó al hombro y logró entrar en Monte Arruit con el resto de su tropa. Detrás quedó el capitán Arenas.

La batería del capitán Blanco está a punto de ser tomada por el enemigo. Blanco pretende defender los cañones, pero sus soldados le arrollan. De pronto surgió el capitán Arenas, dispuesto a defender los cañones a toda costa. El capitán los defiende desesperadamente. Los rifeños detuvieron su paso un momento, admirados por el valor del oficial, hasta que uno de ellos le puso el fusil en la cabeza y lo mató.

Cuando lograron entrar en Monte Arruit, varios oficiales (tenientes Calderón y Sánchez) testigos de estos hechos pidieron a gritos la Laureada para Arenas ante el general Navarro. Por su heroica actuación, fue recompensado con la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo. Desde entonces, figura en el Anuario Militar a la cabeza de los capitanes del Cuerpo de Ingenieros.

En 1924 le fue concedida a título póstumo la Cruz laureada de San Fernando. Y en 1928 se inauguró en Molina de Aragón, en un solemne acto al que acudió el Rey Alfonso XIII y parte de su Gobierno, un monumento, obra del escultor Coullaut Valera, a este héroe hijo del Señorío, que aún hoy puede admirarse en dicho pueblo guadalajareño. En ese momento, la ciudad de Molina le dedicó una calle, y en 1956, lo hizo también la ciudad de Guadalajara. Más tarde ciudades como Barcelona o Melilla también le dedicaron una calle.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 13 Ene 2018 18:00

D. Eustaquio GOPAR (uno de los últimos de Filipinas)


Eustaquio Gopar (2 de noviembre de 1876-25 de octubre de 1963) fue uno de los "Últimos de Filipinas" y político, nacido en el municipio de Tuineje (Fuerteventura, Canarias).

Labrador de joven, se enrola en el ejército y es destinado a Filipinas en el Batallón Expedicionario de Cazadores nº 2, a la edad de 23 años. Tras la paz de Biak-na-Bato, aparentemente sofocada la revolución filipina, el gobierno decide sustituir los 400 hombres del Mayor Génova, en Baler, por el pequeño destacamento de 50 hombres al mando de Juan Alonso Zayas.

Gopar embarca en Manila rumbo a Baler a principios de 1898, donde llega en febrero, junto al comandante del destacamento, el Teniente Juan Alonso Zayas, el Teniente Saturnino Martín Cerezo y el recién nombrado Gobernador Civil y Militar del Distrito el Príncipe, el Capitán de Infantería Enrique de las Morenas y Fossi. A pesar de que entre Baler y Manila apenas había 100 kilómetros, las comunicaciones por tierra eran prácticamente inexistentes, siendo el barco el medio habitual para la recepción de mercancías y noticias.

Tras un breve periodo de tranquilidad, el 30 de junio de 1898, durante una patrulla rutinaria, los hombres al mando de Cerezo caen en una emboscada de los insurgentes filipinos, comandados por Teodorico Novicio Luna, resultando herido el cabo Jesús García Quijano, comenzando el sitio. Los españoles, se refugian en la iglesia del pueblo por ser el edificio más sólido y defendible en caso de prolongarse la situación, que, finalmente, duró 337 días.

El 18 de octubre, Alonso muere de beriberi, tomando el mando del destacamento Martín Cerezo hasta el final del sitio, en junio de 1899.El 28 de julio de 1899, embarca junto con el resto de los supervivientes en el puerto de Manila y llega a Barcelona el 1 de Septiembre.

Tras la Guerra de Filipinas, Eustaquio Gopar comenzó a involucrarse en la vida política y social de la isla, llegando a ser dos veces alcalde de su pueblo natal, mandatos durante los cuáles, se adquirió la primera bomba de agua con la que contó el municipio. En su municipio desempeñó los siguientes cargos a lo largo de su vida: Juez de Paz Sustituto: del 12 de septiembre de 1901 al 19 de abril de 1902 Juez de Paz Sustituto: del 27 de diciembre de 1924 al 1 de enero de 1928 Alcalde Presidente: del 12 de marzo de 1930 al 10 de mayo de 1933 Juez de Paz Propietario: del 15 de septiembre de 1933 al 1 de febrero de 1941 Juez de Paz Propietario: del 1 de enero de 1.942 al 27 de abril de 1946 Alcalde Presidente: del 24 de abril de 1955 al 19 de febrero de 1961 A su muerte, se celebró el funeral como héroe de guerra, al que acudieron todas las autoridades civiles y militares de la isla. Hoy en día, una placa conmemorativa en la calle donde vivió, recuerda a este personaje de Fuerteventura.

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