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Rifle Thompson Center LRR .308 Win

Publicado en Arma larga. Por Daniel Álvarez
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Rifle de cerrojo T/C Performance center LRR 308 Win.

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Rifle con tecnología económica de largo alcance

Vivimos desde hace un par de años una verdadera eclosión de rifles de cerrojo, con orientación táctica y deportiva, que lógicamente también encuentran su acomodo en el mundo de la caza. La competencia entre fabricantes es muy dura en este segmento, haciendo que cada pocos meses aparezcan nuevos candidatos, que intentan hacerse un hueco en el mercado. Gracias a la innovación tecnológica, estamos en el apogeo del rifle de precisión, con modelos de fábrica que superan a los rifles personalizados más caros de antaño.

La disponibilidad de los rifles de entrada a las marcas ha aumentado con las mejoras en el diseño y la fabricación, lo que ha reducido los costos. En esta fiebre por este tipo de armas, ha tenido mucho que ver la emergente modalidad de tiro deportivo Precision Rifle Series (PRS) y el creciente interés de la comunidad de cazadores por los recechos a larga distancia. En nuestro país, las PRS son ahora mismo la modalidad de tiro deportivo de mayor crecimiento, gracias a lo atractivo de la modalidad y su buena organización.

Algo corroborado por Tony Miele, Gerente General del Performance Center, durante la presentación del arma: “Con la creciente popularidad de los disparos de precisión a larga distancia, queríamos asegurarnos que nuestros clientes tuvieran una opción disponible en el Performance Center. Nos hemos asociado con Thompson Center. para diseñar este nuevo Rifle de largo alcance y nos complace combinar la experiencia en rifles de cerrojo de Thompson Center con la innovación que se ha convertido en el sello distintivo de la marca Performance Center”. Esta colaboración entre el Performance Center de Smith & Wesson y la compañía de Springfield (Massachusetts) no es casual, se debe a que la primera empresa compró a la segunda en 2007, realizándose en la misma todos los proyectos de customizado del grupo.

En este contexto, es cuando Thompson Center, conocido en el mundo de la caza por sus rifles económicos de gran precisión, presentó en mayo del 2018 el T/C LRR (Long Range Rifle). El rifle se fabrica en diferentes configuraciones de color y calibre. Concretamente están disponibles seis referencias, que responden a dos combinaciones de color, negro y Flat Dark Earth (FDE) o arena, además de tres calibres: .308 Win, 6,5 Creedmoor y .243 Win.

Es un rifle orientado, como todos los de esta marca, a alcanzar la máxima precisión, pero con un precio contenido. Pretende ser una solución llave en mano, para que su comprador no necesite hacer desembolso alguno para completarlo, la mejor muestra de esto, es que trae de serie hasta el bípode. Un movimiento inteligente, porque a diferencia de otros rifles, como por ejemplo el Remington 700, el mercado de accesorios de terceros es bastante más reducido. Por cuestiones comerciales y de garantía legal, el arma tiene garantizada una precisión de tan solo 1 MOA a 100 yardas para tres disparos, con munición comercial de calidad o “premium”. Pero como veremos en la sesión de pruebas, tanto con munición comercial como recargada, alcanza una precisión mucho mayor para cinco disparos.

Es un rifle pesado si pensamos utilizarlo en la caza a rececho, ya que tiene un peso de prácticamente 5 Kg, eso sin contar el visor ni anillas. Salvo que contemos con unas condiciones físicas más allá de la media, su ámbito natural serán las labores tácticas y deportivas. En cuanto al largo total, teniendo en cuenta que la referencia analizada es en calibre .308 Win y posee un cañón de 20” (508 mm), esta es de 43,5” (1105 mm).

A continuación, como es habitual, vamos a diseccionar los diferentes aspectos del rifle, lo que nos dará idea de toda la tecnología que encierra el arma y de las posibilidades que nos ofrece.

El cañón

Volvemos a encontrarnos en un rifle, con vocación táctica y deportiva, un cañón flotante con estriado asimétrico de patrón ruso 5R. Como hemos explicado otras veces, la “R” hace referencia al término “Russian”. Este tipo de estriado se remonta al siglo XIX, siendo posiblemente su primera aplicación en serie en los mosquetes Enfield británicos. Aunque sería durante la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaría notoriedad, por su uso en los rifles de las tropas rusas. La elección de este sistema no fue casual, sino fruto de la necesidad, ya que la carencia de cobre y otros metales les obligaba emplear proyectiles de acero. Estas balas resultaban demoledoras para las estrías del arma, produciendo un desgaste prematuro de las mismas. La solución fue reducir la fricción entre proyectil y ánima empleando un estriado asimétrico. En el mismo se enfrentan crestas con valles y no crestas con crestas como en los estriados pares, lo que reduce la presión sobre el cuerpo de la bala.

¿Cuáles son las ventajas de un menor rozamiento? Menor rozamiento implica mayor velocidad en boca del proyectil y por tanto mayor alcance. También y esto personalmente lo considero lo más importante, supone un menor calentamiento del cañón, con lo que la precisión del rifle se mantiene más tiempo, hasta tener que parar por un exceso de calentamiento. Aunque hay otras ventajas, como un vuelo más estable del proyectil al estar menos marcado y colateralmente eso implica una menor generación de residuos.

A su vez, una menor cantidad de residuos, tras cada disparo, supone que tenemos más tiempo de uso del cañón sin limpiar, lo que supone mantenerlo preciso durante más tiempo hasta que se degrade por la suciedad. Hablando de la limpieza, esta también resulta más sencilla, ya que las pendientes de las paredes de las crestas forman ángulos obtusos, en lugar de los 90 tradicionales. Finalmente decir, que un cañón que sufre menos rozamiento se mantiene más tiempo longevo en condición de tiro preciso.

¿Son más precisos este tipo de cañones? Antes de nada, debemos tener en cuenta que construir un cañón de este tipo resulta más costoso y requiere de experiencia. Esto es importante cuando hablamos de procesos de fabricación, la veteranía en la producción de un determinado tipo de producto siempre se ha considerado un activo apreciado por los compradores.

Habiendo probado varios rifles con este tipo de estriado, tengo que decir que siempre han destacado por su precisión y la tibieza del cañón, si nos referimos a la temperatura, durante las diferentes tandas de tiro. Con lo que sí que puedo decir que se mantienen más tiempo precisos. Ahora bien, cañones precisos de estriado par, también hay muchos y muy buenos. Si el estriado 5R fuese determinante en la precisión, seguramente habría muchas otras marcas que se decidirían por incorporarlos a sus armas.

A parte del estriado, el cañón atesora otras muy buenas características, como es un acanalado bastante profundo de cinco acanaladuras. Es decir, que no solo aporta una estética táctica y una significativa reducción del peso, sino que cumplen la función de acelerar el enfriamiento del cañón. El freno de boca es uno de los detalles sorprendentes del rifle, sobre todo si tenemos en cuenta el precio del arma. Este es de los llamados de tipo “tanque”, con cuatro cámaras y roscado al cañón con un paso de hilo 5/8×24 tpi, una medida estándar, que nos permitirá personalizar este accesorio fácilmente si lo consideramos necesario o roscar un supresor de sonido, en aquellos países que esté permitido. En cualquier caso, el que viene de serie se hace notar y no solo por el ruido que genera, sino por su efectividad en la atenuación del retroceso que produce.

 

Cañón acanalado con profundas acanaladuras y freno de boca tipo “tanque”

 

Este cañón está fabricado en acero 4140, de contorno “varmint” o semi-pesado, dado que me daba la impresión de que era algo más grueso que el de un Remington 700, hice una medición del diámetro, cerca de la boca, de un cañón “varmint” acanalado en .308 Win. Las medidas fueron 21,10 mm para el Remington 700, frente a 21,32 mm del Thompson Center LRR, una diferencia nimia. Con respecto a la longitud del cañón y para el caso del calibre .308 Win, esta es de 20” (508 mm) y un paso de estría de 1:12. Para otros calibres, en el Creedmoor 6.5, el cañón mide 24” (610 mm) con un paso de 1/8, y en el .243 Win, el cañón mide 26” (660 mm) siendo el paso de estría de 1/10.

La acción

La acción es de tipo corto, está también está construida en acero 4140 y es la que podemos encontrar en otros rifles de la marca Thompson Center. De formas redondeadas, apuesta por una ventana de expulsión pequeña, para ganar en rigidez estructural en el conjunto receptor-cañón. Como sabemos, una variable positiva para la ecuación de la precisión. Además, esto no significa que tenga problemas de extracción de las vainas percutidas, si acaso, resulta algo más incómodo de alimentar desde la ventana. Algo esto último que no supone problema alguno ni tiene mucho sentido, si tenemos en cuenta que disponemos de un cargador estándar AICS de 10 cartuchos.

Otro detalle importante es como está unido el cañón a la acción, este está directamente roscado a la misma. Podemos apreciar en la unión del cañón y la acción una lengüeta de retroceso. Esta pieza es la encargada de absorber el retroceso del arma y transferirlo a la culata, de esta manera se preserva el asentamiento de la acción, que de otra manera iría sufriendo un desajuste progresivo. Lógicamente, este tipo de lengüetas están colocadas de manera que su cara trasera este en contacto con la parte delantera de la acción, además de con el chasis del arma arma para evitar un golpeteo contra el mismo.

La acción utiliza un cerrojo de tres tetones y posee un seguro de palanca de dos posiciones en la parte derecha del receptor. Al presionar la palanca hacia adelante, se coloca en la posición de "fuego", quiero señalar su ergonomía, suavidad y poca sonoridad. El cerrojo se puede manipular con la seguridad activada, porque lo que se mantiene bloqueado es el disparador. Una buena característica para descargar con total seguridad el arma. Siguiendo con los aspectos de seguridad, existe un elegante avisador visual y táctil de armado en la parte posterior de cerrojo. Es el mismo que podemos observar en otros rifles de Thompson Center, como el Venture o el super económico Compass.

 

La acción es de formas redondeadas y tiene una ventana de expulsión de reducido tamaño

 

La maneta del cerrojo está sobredimensionada, la perilla resulta cómoda, lo que facilita su manejo en un ciclo de acción suave de operar, salvo en el momento de acerrojar que requiere cierta decisión. Por cierto, la perilla es solidaria con el cuerpo de la maneta, por lo que no es posible utilizar otra estándar del mercado de terceros, salvo que un armero nos construya una rosca sobre la misma. El ángulo de acerrojado es de aproximadamente 60°, ya que tres tetones necesitan menos superficie de acerrojado que dos, lo que permite secuencias más rápidas de disparo sin temor a tropezar en ningún momento con el visor. La extracción del cerrojo sería un proceso simple, a través de un seguro tipo Mauser, en la parte izquierda del receptor, si no fuera por la necesidad de colocar previamente la carrillera de la culata en su posición más alta.

Como es normal, la extracción de las vainas percutidas se facilita a través de la uña extractora y el eyector. La primera es el típico fleje de acero, que se monta dentro de una ranura en T en uno de los tetones de bloqueo del cerrojo y el segundo un eyector tipo émbolo, en la cara de la cabeza del mismo, en el lado opuesto. A diferencia de algunos rifles que he visto en el campo de tiro, el LRR expulsa de manera enérgica incluso cartuchos cargados.

La acción cuenta de serie con una base Picatinny con elevación de 20 MOAs, habida cuenta que se trata de un rifle destinado al tiro a larga distancia. Señalar que los habituales taladros en este receptor, son propietarios y por lo tanto habrá que acudir a los específicos para esta marca, por si alguno de nuestros lectores se está planteando una base con una elevación diferente.

El Chasis y la culata

Siguiendo con la actúa tendencia en rifles de este tipo, esta arma monta un llamativo chasis de aluminio en color Flat Dark Earth (FDE), aunque como hemos mencionado en la introducción, también está disponible en color negro. Las ventajas que aporta un chasis sobre una culata tradicional son fundamentalmente dos: una extraordinaria rigidez y la eliminación de un elemento intermedio, como es la cuna de aluminio, en las culatas de polímero de alta gama. Como dice un adagio anglosajón, refiriéndose al diseño, “Keep It Simple Stupid” (KISS), la simplicidad elimina elementos o componentes susceptibles de fallar. A resultas de esto, obtenemos una excelente precisión sin necesidad de una cama de aluminio en una culata de polímero, que requiere de un ajuste sumamente preciso. Este chasis está unido a la acción a través de dos simpes tornillos hexagonales.

 

Culatín esqueletizado que admite multiples regulaciones con dos cómodas ruletas

 

Como podemos ver en las fotos, el cañón flota muy generosamente sobre el guardamanos táctico, que es parte integral del chasis. Es decir que vibra libremente sin interferencias tras cada disparo, una característica básica en cualquier rifle que pretenda ser preciso. Este guardamanos es compatible M-LOK, con 32 ranuras para facilitar el montaje de accesorios como bípodes, láseres y topes para la mano de apoyo. Aunque tengo que decir, que más allá del del bípode no se me ocurre otros accesorios de utilidad en este tipo de rifles. M-LOK se está convirtiendo poco a poco, en el estándar de facto para la sujeción de accesorios en el ámbito militar, por su robustez frente a KeyMod. Un detalle nada habitual, es que con el LRR se incluye un bípode Caldwell® dotado de un enganche M-LOK.

Con respecto a la parte posterior de la culata o culatín, este es de tipo es esqueletizado, fundamentalmente para conseguir un ahorro en el peso. Aunque tiene otras buenas características en su diseño, como el tope inferior para el canto de la mano de sujeción. Además, es fácilmente regulable mediante dos ruedas dentadas, que permiten variar de forma precisa la altura de la carrillera y la profundidad de la cantonera. Aprovecho para señalar que esta última tiene un nivel medio de mullido, proporcionando una buena amortiguación del retroceso. Tiene un detalle curioso que no he apreciado antes en culatas de este tipo, se trata de dos seguros, mediante sendos tornillos Allen, para fijar las regulaciones que hagamos al culatín, la llave está incluida en el kit. Aunque durante nuestras pruebas no fue necesario utilizarlos, la regulación elegida se mantuvo sin variación en todo momento. La cantonera se puede regular en altura y lateralmente, mediante los preceptivos tornillos Allen.

El chasis acepta empuñaduras de pistola de estilo AR y trae de serie un modelo de goma con con tres ranuras para los dedos. Particularmente no son muy fan de los moldeados en los pistoletes, porque en algunos casos interfieren con la mano si el agarre no es ortodoxo o puede que la propia morfología de la mano del tirador, no llegue a adaptarse a esa configuración. De cualquier forma, existe un amplísimo catálogo de terceros fabricantes para encontrar la opción que mejor se amolde a nuestras necesidades.

El LRR tiene un brocal que admite cargadores que responden al patrón AICS, por lo que no es compatible AW. Estos cargadores siguen siendo los más comunes en los rifles de precisión, por lo que son fáciles de conseguir y son el diseño más probado hasta la fecha. El seguro de cargador es ambidiestro, es un pulsador de gran tamaño, situado en la parte trasera del brocal, al que se accede desde ambos lados.

El rifle incluye un cargador de acero desmontable de 10 cartuchos. Este cargador es monohilera, de modo que el cartucho se alimenta directamente a la cámara y deja poco espacio para errores de alimentación. La caja del cargador mide 2,90” (73,66 mm) internamente, lo que brinda a los practicantes de la recarga, que suelen ser muchos entre los usuarios de este tipo de rifles, un poco de espacio extra para experimentar con la cota del cartucho. A pesar de que hemos señalado que tiene una capacidad de 10 cartuchos, solo es verdaderamente funcional con 9, ya que con 10 ejerce una presión excesiva sobre el cerrojo e impide el correcto funcionamiento del mismo.

El disparador

Este es otro de los elementos clave en un rifle de precisión y el LRR no decepciona con un disparador acorde con el resto de características del arma. Eso sí, se decanta por un disparador no muy habitual hasta ahora en un rifle, ya que tiene una lengüeta de seguridad en la cola del disparador. Digo habitual porque sí he tenido oportunidad de probar alguno similar en otros fabricantes, el más reciente en un Remington 783, que es un clon del empleado por el Marlin XL7. Al igual que aquel, se logra que un disparador de un solo tiempo se comporte como un falso dos tiempos, ya que primero tenemos que vencer la resistencia del seguro y luego la del verdadero gatillo.

 

La cola del disparador tiene un seguro como las modernas pistola de polímero

 

Gracias a la adición de este dispositivo, el disparador de nuestro rifle de prueba rompió en 1,3 Kg limpios y consistentes. El gatillo se puede ajustar hasta 1,6 Kg si se prefiere un tirón más pesado. Para la regulación del mismo hay que desmontar el arma, algo sin excesiva importancia, dado que es algo que salvo una primera vez, es difícil que se vuelva a realizar. La parametrización del peso, se hace a través un tornillo Allen situado en la parte delantera del casete de disparo. Se indica explícitamente en el manual, que se evite cualquier otro tipo de ajuste.

Por cierto, dos datos importantes, este último tiene un recorrido ultracorto y el seguro actúa sobre el fiador. Presenta un recorrido algo mayor, pero su exigua resistencia es consistente, sin arrastres de tipo alguno. Este sistema hace que tengamos un disparador muy predecible y controlable, un elemento más que contribuye a la precisión. Quiero señalar que este sistema proporciona también una enorme seguridad al arma, permitiéndonos operar con un mínimo peso del disparador mientras practicamos nuestra actividad deportiva, táctica o cinegética. Este aspecto hace de este rifle uno de los más seguros del mercado.

Otros aspectos

Quiero insistir en algo que ya he comentado en la introducción y es que este rifle es una auténtica solución llave en mano, tan solo a falta de una óptica en consonancia. Ya que el arma además de proporcionarse con una base de calidad con 20 MOAs, trae en el kit un bípode de calidad de la casa Caldwell® con enganche M-LOK, un freno de boca y una bolsa de cordura táctica de atractivo diseño con gran cantidad de bolsillos. Con un PVP de 1.780 €, pocas opciones de calidad hay en el mercado, con semejante cantidad de accesorios incluidos.

Prueba de campo

Teniendo en cuenta todo lo anterior, nos acercamos al campo de tiro de TXORIARTE en Zambrana (Álava), para realizar la prueba de precisión en su magnífico campo de 200 m. Para ello nos pertrechamos de abundante munición original y recargada en calibre .308 Win. En el primer caso empleamos Remington Premier Match con puntas de 168 grains y para el segundo, empleamos puntas BARNES Match Burners de 175 grains de peso.

 

Empleamos munición Remington Premier Match y recargada con puntas BARNES MATCH BURNERS

 

La metodología, la que usamos siempre en rifles tácticos y deportivos, series de cinco disparos en seis minutos, con descansos de aproximadamente 10 minutos entre series. Para las pruebas, nos equipamos con un visor LEUPOLD, con retícula XX en primer plano foca. Como es habitual, la posición de tiro fue sentado tipo “bench-rest”, utilizando un banco de tiro CALDWELL Lead Sled DFT II. Las condiciones climatológicas de la prueba fueron buenas, sin viento significativo y con una temperatura que osciló entre los 6° y 15° en el campo ubicado en Álava.

 

El rifle demostró una gran precisión con una mejor diana de 0,56 MOAs a 100 m con recargada

 

Los resultados, aunque esperados, resultaron sorprendentes, con un mejor diana, para munición original de 0,78 MOAs y de 0,62 MOAs para la munición recargada.

RESUMEN

El Thompson Center LRR .308 Win es el nuevo contendiente en el cada vez más competido segmento de rifles tácticos por debajo de los 1.800 €. El mismo irrumpe con mucha fuerza con unos muy sólidos argumentos, un extraordinario cañón con una precisión espectacular, un disparador regulable de calidad, un moderno chasis de aluminio y numerosos accesorios incluidos en su preció, que hacen de él un producto llave en mano. No cabe duda que empezaremos a verlo en breve, en el circuito de las Precision Rifle Series (PRS), ya que es posiblemente uno de los rifles con mejor relación calidad precio del mercado.

Agradecimiento

Agradecemos a BORCHERS, distribuidor exclusivo Thompson Center para España, la cesión del material necesario para la elaboración de este artículo.

www.borchers.es

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Comentarios


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Marmoton

07, Mayo 2019 00:03:15

Magnífico artículo Daniel, concreto, preciso y sin vaguedades, como el arma que presentas. A ver si cunde el ejemplo entre otros colegas.

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