Aquí también sangramos: La necesidad de saber cómo, cuándo y por qué se producen bajas en las filas policiales

Aquí también sangramos: La necesidad de saber cómo, cuándo y por qué se producen bajas en las filas policiales

Policial
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elpais_com_18122002_Sé que lo he dicho y redicho muchas veces, pero la situación no me permite obviarlo y regreso con lo mismo.  A tenor de las últimas noticias, parece que  en nuestro país cada día se producen más situaciones policiales que requieren del uso del arma de fuego.
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Hay que aprender a responder de forma adecuada ante una situación de inminente peligro
Sé que lo he dicho y redicho muchas veces —hasta se me ha criticado por insistir en ello—, pero la situación no me permite obviarlo y regreso con lo mismo.  A tenor de las últimas noticias, parece que  en nuestro país cada día se producen más situaciones policiales que requieren del uso del arma de fuego. Aunque en los años 80 yo era un crío —naturalmente me refiero al siglo XX—, recuerdo que la situación estaba disparatada en cuanto a atracos y atentados terroristas, casi siempre con luctuosos resultados. Capitales de provincia, ciudades “menores” y pueblos se vieron, como si de una enfermedad se tratara, contagiadas por el “arriba las manos, esto es un atraco”.  Hoy, a veces, parece que no hay tanta distancia con aquellas pretéritas fechas —a excepción de los atentados terroristas, que ahora se dan menos—.

Rara es la semana que no conocemos la perpetración de un atraco a una sucursal bancaria, joyería, peletería, gasolinera, etc. Ciertamente esto ha existido siempre, pero se me antoja, nuevamente a tenor de los datos que nos son proporcionados, que en la actualidad los disparos “vuelan” en mayor número que antes. Sea como fuere, en los últimos años demasiada sangre ha sido derramada en el pavimento de nuestras ciudades, y sigue pasando….

Al margen de los sucesos acaecidos en los clásicos atracos, no podemos olvidarnos de los acometimientos que sufren los policías durante la identificación de personas (diligencia básica policial) o en el trascurso de otras acciones policiales cotidianas. La sangre vertida es a veces la de los malvados delincuentes —la buscaron y la encontraron—, otras, la de los siempre mal comprendidos policías; y en ocasiones, la de personas ajenas a cualquiera de las partes. Esto último, si se me permite, es más doloroso aún.

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Oficiales de polícia estadounidenses portando el féretro de un compañero
Conocida esta realidad por quienes mandan y gobiernan los cuerpos de seguridad, o sea la Administración al final del camino, nunca se han efectuado estudios serios y contrastados sobre las circunstancias que se dan antes, durante y después de un enfrentamiento policial armado. Nadie se ha planteado firmemente si los agentes que trabajan armados saben emplear sus armas de fuego de modo seguro y desenvuelto, fuera de la galería o campo de tiro (muchas veces tampoco dentro de las propias canchas de tiro). Nadie ha querido admitir jamás que la formación en esta materia es nimia casi siempre e inexistente en ocasiones. Nadie se atreve a decirlo en voz alta y por ello algunos desconocen estas circunstancias que para otros son reales y cotidianas.
   
Poner en marcha un proyecto de esta naturaleza supondría la inversión de tiempo y dinero. De lo primero sobra casi siempre a quienes tienen que tomar la decisión, y lo segundo nunca quiere soltarse, ni antes que sobraba, ni ahora que vamos apretados.  Puede que no interese mucho a casi nadie. De concluirse un estudio y análisis sobre cómo, cuándo y por qué se producen bajas en las filas de las fuerzas policiales, puede que el castillo de naipes que algunos se han montado se venga abajo. Puede que a resultas del estudio haya que aumentar los costes para subsanar los errores detectados —ahora ya con datos—. Posiblemente habría que admitir, aunque fuese con la “boca pequeña”, que lo que se venía enseñando y entrenando no sirve. No salva vidas. Puede que incluso se desvele que fue contraproducente en algunos casos.

Y sigue pasando…
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En España, cada día se producen más sucesos con armas de fuego (Publico.es 27-11-2008)
Todos tenemos en la mente episodios en los que por tener la obligación y necesidad de disparar, agentes de policía de nuestro país hirieron a sus acometedores o incluso acabaron con sus vidas. Otros casos nos estremecen cuando recordamos que en nuestras filas hubo fallecidos o heridos. Pero no hay que olvidar que a veces salen a la luz sucesos en los que, de modo involuntario, los agentes produjeron lesiones o pérdidas de vidas humanas entre la población civil (daños colaterales, inocentes).

Sólo por la cercanía extrema en el tiempo, amén de por el protagonismo mediático del momento, recordaré el “Caso Puerta del Sol” (Madrid 6-5-2010) y el acaecido el 25 de mayo de 2012 en San Juan de Aznalfarache (Sevilla). En el primero de los casos un agente de la Policía Municipal de Madrid disparó a un sujeto que lo acometió con un arma blanca, a muy corta distancia. El agente disparó tres veces contra su agresor, consiguiendo que cesara la hostilidad cuando el tercer proyectil lo alcanzó (todos los disparos tocaron al atacante). Lo lamentable es que un proyectil atravesó el cuerpo del delincuente, rebotó en el suelo —quizá pared— e hirió a un transeúnte al que provocó lesiones muy graves. Existió sobrepenetración (presente en muchísimas casos documentados).

En el caso del municipio sevillano de San Juan se produjo otro rebote, según todos los indicios (el caso está aún sin juzgar). Nuevamente un proyectil disparado por un funcionario, en este caso del Cuerpo de Policía Local de San Juan, parece que rebotó en el trascurso de un intercambio de disparos con dos atracadores armados. Los ladrones abandonaban una entidad bancaria en la que acababan de perpetrar un robo, cuando fueron sorprendidos por dos policías. De los aproximadamente 8 disparos que efectuaron los funcionarios, dos alcanzaron eficazmente el tórax de uno de los asaltantes. Otro proyectil, según parece, rebotó e impactó en la cabeza de una señora que esperaba el autobús a 20 metros de distancia de la escena principal.

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Agentes españoles inmersos en un suceso reciente (egurnews.blogspot.com)
Se conocen en España pocos estudios de campo sobre armas y su uso policial.  Me refiero a trabajos efectuados por cuerpos autóctonos. En un caso se invirtió en conocer qué llevaba a los miembros de un determinado cuerpo a suicidarse. Pero lo que de verdad importaba era que los suicidios se llevaban a cabo, principalmente, con las armas de la institución. ¿Lamentable, triste o vergonzoso?… no lo sé. Lo que sí sé es que en ese cuerpo se producen anualmente muchos accidentes con armas de dotación, y no porque estén averiadas —siempre que no hay lesiones se ocultan a la opinión pública y al propio mando—. Las descargas o disparos no deseados se producen por desconocimiento en el manejo del arma. Impericia. ¿Por qué? Sencillo, porque no se adiestra bien al personal, sino que se le entrena mal y con miedo. Casi se adoctrina en el terror y fobia al arma. Se inculcan conceptos deportivos a veces, y erróneos casi siempre. “Yuyu”, tabú.

Otro cuerpo se preocupó por otra cuestión: la pérdida, sustracción o extravío de las armas de sus integrantes. La cosa es que nadie se ha mojado y ha puesto el cascabel al gato. Cuando al felino se le ponga la campanilla, ésta se debería hacer sonar por toda la piel de tiro, digo de toro. Una vez existiera un concienzudo trabajo con conclusiones finales, debería coordinarse a todas las instituciones armadas, a fin de homogenizar la formación de quienes deben proteger al ciudadano. 

El caso americano
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Últimamente los tiros "vuelan" en mayor número que antes
Esto en los Estados Unidos de América ya ocurre. De todos es sabido que en los EE.UU. las autoridades judiciales, e incluso la propia sociedad, están muy comprometidas con todo lo que supone la seguridad de sus calles y ciudadanos, y también la de sus Agentes de la Ley —aquí Agentes de la Autoridad—. Bajo la directa dependencia del Departamento de Justicia norteamericano, el Federal Bureau Investigation (F.B.I.) es la agencia federal encargada de recopilar múltiples datos sobre delitos en general. Esa información, una vez es tratada y analizada, se “vuelca” en un complejo programa informático de estadísticas. El programa Law Enforcement Officers Killed and Assaulted (LEOKA), u Oficiales de Policía Asaltados y Asesinados, es el que emplea el F.B.I. para estudiar todo lo concerniente a la muerte y asaltos de los oficiales de policía de la nación. Por cierto, el oficial es a ellos lo que a nosotros el agente.

Escarbemos un poco en el tiempo. Ya en 1937 (hace más de 70 años) una comisión compuesta por funcionarios del Departamento de Justicia comenzó, muy comprometidamente, la singladura en el mundo del análisis estadístico de temas relacionados con asuntos policiales. Desde el principio se dieron anualmente a conocer las cifras de los Agentes de la Ley fallecidos en el cumplimiento del deber. En 1960 las estadísticas se ampliaron con más parámetros. Desde ese momento no sólo se analizaron y publicaron cifras y circunstancias relativas a los agentes fallecidos, sino que también se dieron a conocer los casos referidos a incidentes que únicamente produjeron lesiones, sin aquel funesto resultado.

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Sólo con un entrenamiento adecuado, eficaz y adaptado a la realidad se podrá hacer frente a posibles agresiones
En junio de 1971 la Conferencia de Aplicación de Ley solicitó al F.B.I. una mayor implicación en la investigación y prevención de las muertes de los agentes de policía. Naturalmente, el F.B.I. aceptó el reto y se implicó más a fondo. La primera medida adoptada fue la de aumentar el número de datos y patrones en las encuestas sobre agresiones. Entre 1972 y 1982 se emitieron dos informes anuales. Fueron años con muchas bajas policiales. En septiembre de 2001, como consecuencia del brutal ataque terrorista sufrido por Estados Unidos (11-S), perecieron en el ejercicio de sus funciones 71 agentes de policías. En el informe emitido sobre ese año, LEOKA 2001, las 71 víctimas no fueron incluidas en él. Las singulares circunstancias del caso así lo aconsejaron. Este incidente marcó un antes y un después en la forma de entender la seguridad nacional, y también la internacional o global.

Gracias a lo detallado y afinado de los informes actuales del F.B.I., en diversas tablas informativas se pueden conocer datos tales como: edad y raza o etnia de los agentes asesinados (también de los atacantes), Estado y localidad donde se produjeron los hechos, calibres y tipo de armas empleadas por los agresores, etc. Incluso se puede conocer el número de agentes que portaban chaleco de protección balística cuando fueron agredidos. Las cifras relativas a los ataques sufridos con otro tipo de armas (blancas, contundentes o circunstanciales) son publicadas también en estos informes. Las franjas horarias en las que se produjeron los hechos, así como las estaciones o meses del año, son también analizadas y dadas a conocer. Revelador y fundamental en el estudio es el dato que relaciona el tipo de servicio ejercido por el agente asesinado/atacado, y la distancia a la que fue acometido. Este dato es crucial. Con esa información se puede llegar a obtener conclusiones serias de aplicación eficaz en la prevención de nuevos ataques. Estos datos son imprescindibles para formular y diseñar ejercicios realistas de entrenamiento.

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La Administración debe perder el miedo a formar a los agentes en materias de armas y tiro
Pese a que el F.B.I. es quien más pábulo otorga a sus informes, siendo éstos además los más respetados, pueden existir datos o estudios obtenidos por otras agencias o cuerpos policiales de ese país. Por ello hay que ser cauteloso a la hora de comparar estadísticas. En cualquier caso, seguro que se obtienen reveladores indicios de qué es lo que ocurre “ahí fuera”, cómo ocurre y cómo se responde. Impulsemos por tanto un LEOKA made in Spain.















"PobreMan" siempre al ataque de este autor. Vuelve de las vacaciones, lee esto, le gusta y ataca. Como le ha gustado mucho, pero no puede decirlo, pues saca punta con lo de que no hay un duro, que por cierto es algo que el artículo ya deja perfectamente claro, con estas palabras: “Poner en marcha un proyecto de esta naturaleza supondría la inversión de tiempo y dinero. De lo primero sobra casi siempre a quienes tienen que tomar la decisión, y lo segundo nunca quiere soltarse, ni antes que sobraba ni ahora que vamos apretados”.<br /><br /> <br /><br />Es un sueño como tú dices, pero no del autor, sino el de muchos. Si este no es tu sueño, y te fastidia que Ernesto lo diga alto y claro, es solo tienes pesadillas. Que la propuesta de este hombre te provoque picor, te delata en la clase de policía que eres. Y si de verdad es una utopía, es por gente ignorante y envidiosa, que frenan los proyectos de otros, y los frenan solo por eso, porque son de otros. Algo como lo que tú haces
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LO QUE TU DIGAS, PERO SI NO HAY UN DURO PARA PAGAR LOS SUELDOS COMO PARA CUBRIR UTOPÍAS Y SUEÑOS.
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Buenas noches. Leo el interesante tema que expone. Creo que las estadísticas que documentan el asunto no se aproximan a la percepción de inseguridad que presenta. Los datos de seguridad ciudadana en nuestra querida y maltratada España, hacen que ciudades como Barcelona o Madrid sean envidia de París o Londres. Entre otras cosas por el número de agentes de policía por cada mil ciudadanos, mucho más elevado en España. Además aquí el ordenamiento legal, que se basa en la reclusión siempre y no en la reinserción cuando es posible. Lo que hace que nuestra población reclusa sea mucho mayor que en cualquier país de nuestro entorno (siempre claro a costa del bolsillo del contribuyente). <br />No por ello discrepo de su percepción en la preparación con las armas de nuestras fuerzas del orden. Que sinceramente es en muchos casos pobre y en el campo de tiro cuando he tenido la oportunidad de coincidir y poder ver algún curso para ejercitar agentes del orden, me viene el arrebato aquel pacifista de que mejor la policía sin armas: son un auténtico peligro, creo que incluso superior al de los delincuentes. Por falta de entrenamiento, por supuesto. Algo que tiene solución y remedio.<br />Pero esa soluciones tambien debe estar arropada por el prúrito personal y profesional. No solo por la empresa, que debería ser más exigente en el nivel formativo de sus empleados (administración/funcionarios) no permitiendo que salgan a la calle funcionarios armados con bajo nivel de cualificación y entrenamiento, para salvaguardar su vida y la de sus conciudadanos. No es responsabilidad exclusiva de la Administración, es tambien interés (por egoismo de supervivencia) de los funcionarios. ¿Cuántos hay federados en nuestro país participando? No me vale la respuesta de muchos: El número de Guardias Civiles, Policias Nacionales y Policias Locales es muy elevado. Y lo cierto es que además en gran número de casos no ven con buenos ojos nuestro deporte, afición que ellos deberían practicar. Para empezar deberían tener el mismo nivel de seguridad exigido por ley para tener armas de fuego en su domicilio.<br />Buenas noches y un cordial saludo.
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En primer lugar darte las gracias por el artículo. Ciertamente tienes mucha, por no decir toda, la razón, ya que nos adiestran con la ley del miedo, del tabú al arma de fuego, si se supiera los ejercicios de tiro realizados por ciertas “policías” de nuestro país, es de risa. Lo más grave e indignante de todo es que si uno es de los pocos que se preocupan por lo que portas en el cinturón por saber cómo funciona, lo que puede o no hacer y en adiestrarte en su manejo o en su simple cuidado mantenimiento y limpieza que es lo mas básico ya que sigo pensando que mi vida puede depender de ella en algún momento de mi trabajo, algunos de tus “compañeros”, de esos que pueden que lleven un cargador de gran capacidad con tres balas para que no sufra el muelle del cargador o el segundo cargador en la mochila para que no se estropee o después de una revisión del arma se da cuenta que después de tres meses no municiono los cargadores o …… bueno que me caliento y …… esos te tachan de loco, te dicen que tienes miedo o mil barbaridades mas.<br />Algunos de ellos creen que nunca pasara nada, con la total seguridad que el día que ocurra será nefasto para él o para su compañero, después como siempre las lamentaciones y el yo creí o yo pensé, lo siento pero ya no tiene remedio.<br />Por lo expuesto sigo pensando que los principales culpables somos nosotros mismos , después nuestros superiores ya que no tienen al personal bien adiestrados y le da totalmente igual y después los de siempre los grandes Jefes Políticos sentados en sus grandes tronos mirándote desde un lugar privilegiado y pensando que somos idiotas con pocos medios, mal preparados, mal pagados siguen haciendo su trabajo, cumpliendo con su obligación y sin rechistar, además es bueno de vez en cuando un acto con una medallita póstuma, un poco de arrope a la familia y todo arreglado así me doy un buen baño de masas.<br />Lo siento por ser tan claro.-
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Comparto plenamente lo espuesto por Ernesto.En Petrer, ya pasamos por esas situaciones criticas.Afortunadamente la instruccion que impartimos va mas allá del tiro al papel.Y los resultados están a la vista en noviembre de 2008
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Felicidades compañeros,<br /><br />Como siempre, un excelente criterio en tus comentarios. Los que nos dedicamos en serio a la Formación, siempre tenemos presentes estos supuestos, las carencias, pidiendo medios y formación a nuestra Administración desde hace mucho años...<br /><br />A veces, quizás siempre, hace mucho mas el que quiere, que el que puede y QUERIENDO se podría avanzar mucho en esta formación y empleo de la fuerza, pero eso, hay que querer.<br /><br />Un saludo desde Alcazar de San Juan ;-)
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Pues yo no termino de entender el porque la Guardas Forestales no van armados, nos encontramos situaciones complicadas teniendo que recurrir al Seprona, tanto en caza como en pesca. Muchas veces....<br />¡¡¡ Los malos ya se han ido !!!
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Yo no soy agente del orden pero estoy de acuerdo al 100% con lo expuesto, y aprovecho para recordar a la seguridad privada que todavía trabaja con menos equipamiento y preparación que los cuerpos oficiales y en muchos casos con la misma exposición al riesgo, me tocó vivirlo pues fuí durante algún tiempo vigilante en el metro de Barcelona, es una vergüenza que todavía en los tiempos que corren se realicen servicios de seguridad sin un arma de fuego.
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Cojonudo el artículo. Desde mi htc.....
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Sin duda, un tema de máxima actualidad y que viene que ni pintado después del último asesinato de la agente de Madrid: www.armas.es/foros/armas-de-las-fas-fycs...agrebie-t948242.html<br />Bravo Ernesto, como siempre genial y preciso.<br /><br />Un saludo.
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