CETME- Una Historia apasionante Parte 1

CETME- Una Historia apasionante Parte 1

Mundo Armas
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En este artículo vamos tratar de contar la epopeya de un grupo de hombres y un arma, que hicieron historia dentro del mundo de las armas ligeras. Sin apenas materiales, con menos maquinaria y en unas condiciones de postguerra fueron capaces de sacar adelante un proyecto que influiría en el diseño de algunos de los rifles y subfusiles más emblemáticos del siglo XX. El reportaje abarcará desde su nacimiento hasta las variantes del Modelo C.

HISTORIA

Antecedentes

No es posible entender el proyecto CETME sin retrotraernos a la Segunda Guerra Mundial. Las tácticas de guerra relámpago de la Alemania Nazi y los diferentes escenarios de combate, motivaron la necesidad de dotar de un arma de infantería con suficiente potencia de fuego durante los asaltos a determinadas posiciones y también en la defensa de las mismas. Parece ser que las experiencias, especialmente en el frente ruso, con grandes oleadas de enemigos intentando recuperar una posición o defendiéndola, fueron el marco de los requerimientos de esta nueva arma. Esta potencia se refería a la capacidad de las armas ligeras para poder disparar en automático en determinados momentos, sin renunciar al tiro semiautomático, es decir que tuviesen capacidad de fuego selectivo. Es cierto que existían armas con capacidad de fuego automático, como el subfusil MP-40, pero en este caso hablamos de un cartucho propio de arma corta (9x19) con un alcance muy limitado, insuficiente en campo abierto como podrían ser los escenarios de combate del frente ruso.

Sturmgewehr 45 reproduction

El problema residía en que el cartucho de dotación para el rifle estándar de infantería, el Mauser KAR 98 (rifle de cerrojo), era el potente 7,92x57. Los ingenieros alemanes tenían claro que la solución de un rifle con selector de tiro, con un alcance medio y que tuviese un retroceso manejable para poder disparar a ráfagas pasaba por emplear un nuevo cartucho con menos potencia que el del Mauser. Pero debido a los problemas de logística que representaba introducir un nuevo cartucho en plena contienda y la negativa directa de Hitler, el desarrollo se aparcó temporalmente.

Se intentaron varias soluciones, unas mediante la reorganización de las unidades militares con combinaciones de soldados con subfusiles y rifles de infantería de repetición o el empleo de rifles semiautomáticos (Gewehr 43, evolución mejorada del fallido G41), pero ninguna dio los resultados esperados. Se optó entonces por intentar desarrollar el ansiado rifle con selector de tiro en el calibre de dotación de infantería, el ya comentado 7,92x57. El resultado fue el fusil de paracaidista alemán FG-42 (Fallschirmjägergewehr 42). Esta arma intentó atenuar los problemas de retroceso y relevación en el tiro a ráfagas mediante ingeniosas soluciones. Por una parte la configuración de culata recta (lo que le proporcionaba su inconfundible silueta) que era una prolongación del cañón que apoyaba sobre el hombro del tirador (no como las culatas clásicas con caída hacia abajo) y por otra un complejo freno de boca-apagallamas, ambas cosas para reducir el retroceso y relevación, además del fogonazo. De todas formas presentaban algunos problemas de funcionamiento y fiabilidad, especialmente la segunda versión de chapa estampada. Se fabricaron sólo un total de 7.000 unidades (2.000 mecanizados y 5.000 de chapa estampada).

armas es cetme 7 92

Todo lo anterior no hizo sino confirmar que la solución pasaba por la adopción de un cartucho menos potente. De hecho los ingenieros de las empresas Walther y Haenel siguieron trabajando en secreto y empleando diferentes estratagemas para denominar a sus prototipos, ya que tenían prohibido hacerlo. Así se desarrollaron dos cartuchos, que no eran más que una reducción del Mauser de dotación, el 7,92x30 y finalmente el 7,92x33, también denominado Pistolen Patronen 43 o 7,92 Kurtz. Walther abandonó su proyecto y el de Haenel siguió adelante con pruebas “encubiertas” en diferentes unidades, durante las cuales y siguiendo la conocida meticulosidad alemana, se recogían los pertinentes informes. Finalmente una vez recogidas numerosas evidencias de su éxito se presentó al Furher bajo el nombre de MP-43. Éste, entusiasmado, ordenó la producción inmediata de miles de estos rifles y millones de cartuchos. El MP-44 sería el mismo rifle con la única diferencia de situarse en un periodo de producción diferente. Finalmente, en presencia de Hitler, el día de su bautismo oficial recibiría el nombre por el que pasaría a la historia como el rifle de asalto padre de los modernos rifles actuales: el Sturmgewehr 44 o STG-44, fusil de asalto modelo 1944 (el primer “hijo bastardo” o copia que tendría sería el inmortal AK-47).

A final de la guerra y a la desesperada, Mauser crearía una evolución de este último denominado STG-45M, cuyo funcionamiento técnicamente era de retroceso retardado de masas y el acerrojamiento semirrígido de rodillos. De este arma apenas se llegaron a fabricar unas pocas unidades prácticamente experimentales, pero los planos e información relevante fueron “botín de guerra” de los aliados. Aunque su participación en el conflicto fue nula, debido a lo tardío de su diseño (ya que la guerra estaba finalizando), este rifle y uno de sus ingenieros responsables del proyecto, Ludwig Vorgrimler (1912-1983), serían claves en el desarrollo de nuestro CETME.

Franco felicitando a Luis Wilhelmi Castillo

CETME y la conexión alemana-española

Es obvio que durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes desplegaron una capacidad investigadora que se plasmó en armas adelantadas a su tiempo y que asombraron al mundo. Los aliados, especialmente los norteamericanos, se encargaron de “reclutar” a numerosos cerebros de los programas armamentísticos alemanes, algunos sin ni siquiera haber terminado la guerra. Por poner un ejemplo y citar uno de los más mediáticos, el ingeniero mecánico y aeroespacial Wernher von Braun padre de las temidas V-2, pero que luego sería nacionalizado estadounidense y padre del programa espacial norteamericano.

Casos similares se sucederían en otros países ansiosos de contar con expertos en diferentes materias. En 1948 en España conscientes de esta situación, necesitados de armamento moderno, con necesidades de formar jóvenes ingenieros y con una industria precaria necesitada de impulso se decide apostar por una fuerte industria estatal militar, que dinamice al resto de industria civil y cumpla el resto de objetivos. Para ello se crea a finales de ese mismo año una estructura que de soporte a estas metas, nace el Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales, más conocido por su acrónimo CETME. Este estaría bajo la dirección del alto estado mayor, aunque dependería administrativamente del INI (Instituto Nacional de Industria). Es a partir de ese momento cuando comienza el fichaje de talentos contrastados, algo que se encarga a los servicios secretos militares españoles, antiguos agregados militares y personal diplomático destinado en la Alemania nazi. El resultado fue que durante 1949 unos 20 profesionales fueron recalando progresivamente en Madrid en busca de un futuro mejor. Debemos tener presente que muchos de ellos vivían en la Alemania arrasada de la postguerra, en unas condiciones muy difíciles y precarias, representando para ellos nuestro país una auténtica oportunidad.

No todos los fichajes dieron el resultado esperado, ni todos fueron destinados al proyecto CETME. Al mismo se destinaron 10 científicos alemanes, pero en general se puede decir que el proceso de selección fue un éxito. Los científicos alemanes claves en el desarrollo de nuestro rifle fueron:

- Werner Heynen, director alemán de nuestro programa de armas ligeras, antiguo ingeniero en la fábrica responsable del desarrollo y fabricación del 7,92 Kurtz. Una figura relevante en el antiguo Ministerio de Armamento Alemán dirigido por el conocido como arquitecto de Hitler, Albert Speer. Fue uno de los máximos responsables de las armas automáticas en la Alemania Nazi.

- Ludwig Vorgrimler, antiguo ingeniero en Mauser implicado en el proyecto STG-45, con sistema de funcionamiento base para el CETME. Fue el que más tarde se incorporaría al programa, al impedirle las autoridades francesas que abandonara el proyecto francés de un arma con la tecnología en la que era experto. Cansado del trato recibido y de ser marginado en favor de otro diseño de un compañero, se incorporaría finalmente al programa español con casi nueve meses de retraso. La huida se realizó gracias a los servicios secretos españoles y a que Vorgrimler pernoctaba en Suiza, una exigencia francesa para que evitar que se les relacionase lo menos posible con él.

- Günther Voss, responsable del programa de munición para el CETME y piedra angular sobre la que pivotaría el proyecto. Posiblemente el “fichaje” de más reconocimiento y renombre a nivel internacional.
Ahora que citamos a los ingenieros alemanes, sería injusto olvidar a algunas figuras españolas claves que impulsaron el proyecto, dirigieron y lo gestionaron, sin los cuales nuestro emblemático rifle no existiría. Los más destacados fueron:


- Dr. Ingeniero en Armamento el Coronel Luis Wilhelmi Castillo (1911 -2005), nieto de emigrante alemán que gracias a sus conocimientos de ingeniería, dominio del idioma y por sus comisiones en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, jugaría un papel clave en las relaciones con Alemania de la postguerra y la propia gestión del proyecto CETME.

- Teniente General Juan Vigón Jefe del Ato Estado Mayor y máximo responsable de la captación de los científicos alemanes y dirección de CETME.

- Teniente Coronel de Artilleria Ignacio Moyano Araiztegui. Director del Servicio de Información del Estado Mayor. Destinado en Berlín durante la Segunda Guerra Mundial. Intervino en la “captación” de talentos y las negociaciones con los alemanes.

El encargo

El Alto Estado Mayor del Ejército Español realizó formalmente el encargo de un fusil moderno de infantería a CETME. Inicialmente este rifle debería ser similar al STG-44 del que se tenía conocimiento por los voluntarios de la División Azul y diversas aprensiones realizadas a los “makis” que a su vez lo habían obtenido en Francia durante la ocupación alemana. Aunque el pliego de condiciones era más exigente que las características que poseía el rifle alemán. Concretamente se pedía lo siguiente:

• Un rifle de calibre 7,92
• Capacidad de fuego automático.
• Culata plegable. No se tendría en cuenta al principio de los diseños.
• Alcance efectivo de 800 a 1.000 m.
• Peso máximo de 3 kg, aunque posteriormente este requisito sería modificado hasta los 4 kg.
• Posibilidad de ajustar bayoneta y bocacha lanzagranadas.

La dificultad estaba en que pudiese hacer fuego automático con un alcance de 1.000 m. pesando tan solo 3 kg. Se repetía el problema que tuvieron los ingenieros alemanes durante la Segunda Guerra Mundial cuando Hitler demandó lo mismo, pero sin concretar tanto el peso del arma. Los motivos para la exigencia de esa distancia no están claros, aunque parece que pudieron ser dos factores. Por una parte la existencia en la estructura decisoria de divisionarios con experiencia de combate en Rusia y por otra que el desierto, también con sus grandes distancias, era el área natural de conflicto que tenía España con Marruecos.

7.62

Al igual que cuando estaban en guerra, los científicos alemanes tuvieron claro que la solución venía por el desarrollo de un nuevo cartucho, ya que ninguno de los existentes en ese momento cumplía con los parámetros exigidos.

El nuevo cartucho 7,92x40

La solución vino de la mano del profesor Günther Voss ingeniero experto en balística que había trabajado para la aviación alemana (Lutwaffe). Este estaba al tanto de los trabajos secretos, durante la Segunda Guerra Mundial, del ingeniero mecánico y matemático alemán Wolfgang Haack (1902-1994), experto en aerodinámica. El cual desarrolló una fórmula para determinar la mejor forma aerodinámica de un proyectil (Forma Sears–Haack) para un diámetro o calibre y volumen determinado. El ratio entre longitud del proyectil y diámetro o calibre se denomina principio de Haack.

CETME OTAN

El resultado fue un proyectil ligero de 105 grains (7 gramos) de núcleo de aluminio recubierto en parte por una envuelta de cobre que dejaba a la vista la punta y la base de la bala. El ratio Haack era una longitud cercana a seis veces el diámetro de la misma, posiblemente el más largo proyectil contemplado nunca para producción en masa en ese calibre. Este proyectil de nada menos que 44 mm de longitud con una velocidad en boca de 2.650 fps (800 m/s) recibiría la identificación CA-001. El reto de una forma aerodinámica efectiva de estas características no es banal, ya que es fundamental un perfecto equilibrio del peso a lo largo de la punta.

En la evolución del desarrollo de nuestra arma aparecería un segundo cartucho denominado CAP-001, también en 7,92x40 pero con un proyectil de 200 grains (14 gramos) de idéntica forma al anterior con núcleo de plomo recubierto de una camisa de cobre y punta de aluminio.

Posteriormente por criterios estrictamente políticos y económicos, se adaptaría el arma a otros calibres que comentaremos más adelante.

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