Marcajes y punzones de rifle 8 x 57 is

Rifles potentes y precisos para el desafío de la caza mayor
Ticatire
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Re: Marcajes y punzones de rifle 8 x 57 is

Mensajepor Ticatire » 07 Jun 2019 15:34

Carabinieri86 escribió:Muchas gracias. Es súper interesante. Detrás de un fusil hay toda una historia. Os agradezco mucho la información. Dónde puedo leer al respecto, el texto completo de dónde sacaste esa información.
Me ha sorprendido mucho que bastantes personas que se mueven desde hace décadas en el mundo de la caza, al preguntarme el calibre no sepan de su existencia e incluso hagan parodia de ello.
Quizá en España no sea muy común pero es muy conocido desde hace mucho.

Así nos va a los cazadores. Por desgracia es común esa actitud, haciendo de su general desconocimiento, bandera absoluta, aderezada por ese tipo de " parodia" al al que aludes.
:cow: Nada mas atrevido que la ignorancia.
Pero ni lo mentes, no vaya a ser que se te echen encima !
Tanto el 7x57, el calibre mas español de los aún en uso, como el 8x57 , son conocidos de forma sobrada a nivel MUNDIAL...salvo aquí, que somos todos unos eruditos. En USA hay material de recarga para ellos hasta en las gasolineras.
Pregunta en España y de diez armerías, tienen munición en una y en dos o tres...ni los conocen.
el 8x57, junto con el 9,3x62 y su primo el 35 Wheelen son a mi juicio los del Podium de Las Batidas de jabalí.

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Re: Marcajes y punzones de rifle 8 x 57 is

Mensajepor Amuerte » 07 Jun 2019 21:39

Mensajepor MExtaniz » 25 Feb 2012 22:52

Con la irrupción masiva en Europa de las armas deportivas del 30-06 y el 308 en la década de los 70 del pasado siglo, el 8x57IS ha ido decayendo en popularidad paulatinamente, hasta el punto en que hoy se ha convertido en un cartucho casi exótico. Mas en realidad, lo que sucede es que es quizás el cartucho de caza mayor más injustamente minusvalorado.

Su situación actual recuerda a esas chicas que había antiguamente en los pueblos de las que todos hablaban bien, coincidían en que rebosaban valores tradicionales, que tenían un historial impecable, que provenían de muy buena familia, que eran muy equilibradas, que no carecían precisamente de atractivo, que serían unas esposas y madres ideales… y que al final se quedaban solteras.

E indudablemente, al igual que en el símil, esa valoración de sus múltiples virtudes está muy bien fundada. Sus cualidades balísticas son absolutamente sobresalientes. Por poner un ejemplo, su potencia en cargas deportivas de alto rendimiento fabricadas en Europa supera las normales del 30-06. ¿Alguien lo duda?. Veamos …

El 30-06 estándar de 165 gr -prometen las tablas- debiera dar 854 m/s en 61 cm de cañón. La lamentablemente discontinuada Norma 8x57 IS de165 gr BTSP o la asimismo tristemente abandonada 165 PPC (Protected Power Cavity, denominación original de la actual Vulkan) daban 870 m/s en 60 cm de tubo, que igualando a los 61 cm del originario del Arsenal de Springfield se convertirían en 875 m/s. La energía en boca del 06 se supone en este caso de unos 3900 julios. Los mencionados proyectiles Norma del mismo peso lograban por su parte los 4092 julios. A la popularísima píldora de 180 granos del useño se le supone una salida con 823 m/s. Por su lado, la RWS H-Mantel de 187 gr consigue 820 m/s en 600 mm de caño, que se igualarían la velocidad del yanqui si fueran disparadas en un largo de ánima equivalente. La energía de la 180 sería de 3950 julios, mientras la del alemán alcanzaría los 4097. Por último, la carga de fábrica normalizada en USA para punta de 200 gr del “calibre contra el que todos los demás son comparados” se supone que debería abandonar el arma a 778 m/s. Para el hijo predilecto de Paul Mauser, las tablas indican que los cartuchos con bala 198 gr TIG cargados por Brenneke, o los manufacturados por RWS con proyectiles 198 gr ID o 198 gr TMR emergerán de 60 cm a 800 m/s y en tubos de 61 cm lo harían a 803 m/s. Las energías serían 3918 julios el 30-06/200 gr y 4130 julios el 8 Mauser de 198 gr, a mismo recorrido de ánima.

Es decir, con las cargas antedichas, el 8x57 IS es aproximadamente un 5% más potente que las cargas estándar del 30-06 Springfield. Esto puede no parecer demasiado hasta que, si calculamos un poco, caeremos en la cuenta de que tal superioridad es aproximadamente la misma que exhibe el 30-06 sobre el 308 Winchester. Es más, personalmente he cronografiado unos cuantos 7mm Remington Magnum igual o incluso menos potentes. Pero lo mejor de todo ello es que tal superioridad en la energía desarrollada la consigue quemando menos pólvora, lo que puede tener cierta relevancia en determinados casos, de los cuales, a bote pronto, se me ocurren cuatro. Dos afectan algo más a los tiradores y las otras dos algo más a los cazadores: Para los primeros representa, por un lado, mayor economía en propelente, y por otro, una vida del cañón más prolongada para el mismo número de disparos. Para los segundos, un menor retroceso a mismo peso de bala y energía en boca, o mayor energía con el mismo retroceso –siendo ese comportamiento altamente deseable en las series rápidas de tiro, tales como las que son tan frecuentes en nuestras monterías o batidas- y un menor rebufo en boca.

Mas ¿Cómo es todo ello posible?

La respuesta radica en el superior rendimiento termodinámico del 8mm, consecuencia de una mayor relación de expansión de gases (110%), lo que lleva asociado el empleo de pólvoras más rápidas para obtener el rendimiento balístico óptimo. Sin entrar ahora en los detalles de este fenómeno, baste decir que el típico 30-06 cargado con 180 granos de bala y disparado en cañón de 61 cm tiene un rendimiento termodinámico de aproximadamente el 28,3% , mientras que los citados 8x57 IS con balas de 198 gr logran alcanzar el 33.7%, uno de los mas elevados en cartuchería metálica para arma larga.

Otra ventaja añadida de ahí es que el rendimiento termodinámico, y subsiguientemente la eficiencia balística decaen más lentamente en el 8mm al disminuir la longitud de los cañones. Así, si acortamos el cañón que dispara el típico 30-06 comercial con bala de 180 granos de 24” a 18”, el rendimiento termodinámico pasa de 28,3% a 24,3%, y la eficiencia balística cae por tanto en casi el 15%. Si ese mismo recorte lo aplicamos al cañón del 8x57 IS disparando las típicas cargas de caza alemanas de 198 granos, el rendimiento termodinámico caerá desde el 33,7% al 29,7%, y la eficiencia balística bajará tan sólo un 12%. El en caso de balas más ligeras ese diferencial de caída del rendimiento para los cañones cortos entre ambos calibres puede alcanzar el 5%. Esto se traduce en que si el 8x57 JS suele ser alrededor del 5% más potente que el 30-06 con las cargas citadas disparadas en cañones largos, esta diferencia puede rebasar el 7% e incluso alcanzar el 10% cuando ambos cartuchos son disparados en cañones cortos.

Incidentalmente, viene al caso señalar que en rifles semiautomáticos de cañón corto (tipo carabina) los proyectiles del 300 Winchester Magnum, a causa de la escasa eficiencia balística inherente a este cartucho, se hunden a velocidades típicas de los de un fusil de cerrojo calibre 30-06 con cañón de 61 cm, y que por lo tanto poseen tan sólo un aproximadamente 3% más de energía que un TIG del 8x57 IS disparado en los mismos 51 cm. El sorprendente resultado de esto es que, a pesar de su ligera desventaja en energía, pero gracias a su mayor calibre (10% más de superficie de cesión instantánea de energía), una TIG, TMR o ID de 8mm tiene aproximadamente el mismo poder de detención a cortas distancias que el 300 WM si ambos son disparados en dicho tipo de armas, pero generando el 8 un estampido, fogonazo y retroceso muchísimo menores que el 300.

Y para redondear sus cualidades, un quemado tan completo de la pólvora redunda en la práctica ausencia de llamarada y mínimo aumento del estampido al tirarlo en carabinas, así como un menor ensuciamiento del arma.

Entre los cartuchos de caza modernos optimizados para distancias medias, tan sólo el 308 con balas pesadas es comparable desde el punto de vista de la eficiencia balística al ya más que centenario 8x57 IS.

No voy a negar que cargando ambos cartuchos a su presión máxima admitida, el 30-06 siempre podrá lograr una muy ligera diferencia balística a su favor en boca, diferencia que se irá acrecentando levemente conforme la bala se aleja de la misma a causa de su superior coeficiente balístico para un mismo peso y perfil aerodinámico de las balas. Pese a ello, esta faceta únicamente resulta relevante para los recargadores. Para los cazadores que no recargan, y siempre que los tiros a realizar lo vayan a ser a distancias medias y los más frecuentes a cortas, el 8mm siempre será, en términos de potencia hablando, un poco superior salvo que en el americano se empleen cargas comerciales especiales de alta potencia. En ése último caso, o si se recarga al tope, y dando por supuesto que se utilizan balas similares, el IS será en trayectoria y tiempo de vuelo aproximadamente igual al Springfield a cortas distancias, muy similar a medias, y un poco inferior a largas. Pero todo esto se cumplirá solo en los rifles de cañón normal. Bajo los mismos condicionantes y en armas de cañones cortos y muy cortos, el 8x57 IS casi siempre tendrá ventaja.

Desde el punto de vista de la eficacia balística terminal, sin embargo, las cosas cambian. A causa de su mayor calibre para un mismo peso de bala, el 8x57 IS en cualquier caso resultará más eficaz en tiros cercanos, aproximadamente igual en los de media distancia, y un poco menos que el americano a largas. Pero eso sí, no olvidemos que todo ello lo hará con menor estampido y retroceso.

¿Porqué entonces, hablando en términos comerciales, el 8x57 IS ha terminado quedándose para vestir santos?. La respuesta, en esencia, es única y además tiene raíces políticas, no técnicas: la victoria aliada en la II G.M., con la consiguiente supremacía mundial política, industrial y comercial useña y la destrucción o desmantelamiento de la anterior preminencia europea. Dicha convulsión generó múltiples consecuencias en el ámbito de las armas y cartuchos deportivos, que a continuación paso a exponer:

En primer lugar, los calibres reglamentarios en USA pasaron a ser impuestos paulatinamente como los reglamentarios de todos los ejércitos occidentales, con la tremenda influencia que ello ejerce en la popularidad de sus variantes deportivas.

Por razón de esto mismo, la desaparición de los tradicionalmente reglamentarios en todo el hemisferio condujo al hundimiento de su difusión civil.

Tal primacía, en un principio casi monopolística, trajo como consecuencia la inundación del mercado mundial no esclavizado por el comunismo de productos “Made in USA”, marea facilitada extraordinariamente por la virtual ausencia de competencia en el mercado de armas largas rayadas deportivas no artesanales hasta casi ya entrados los años 70.

Otra razón de peso fue a comparativa baratura de los rifles fabricados masivamente con el objetivo resultar accesibles a cualquier bolsillo, según la tradicional filosofía económica yanqui, en contraposición a la inercia europea de producir armas rayadas de gran calidad en pequeño número orientada hacia la venta a las clases más pudientes.

Como consecuencia de este crecimiento retroalimentado, se desarrolló una tremenda variedad de las balas del calibre 30 en contraposición al cuasi estancamiento de las de 8mm antes del momento en que la industria del rifle europea hubiera vuelto a tomar cierto ímpetu.

A esto último contribuyó de manera nefasta la timorata decisión de las compañías cartucheras estadounidenses, tomada al principio de la fabricación en aquel país del cartucho europeo en sus variantes venatorias, de subcargarlo exageradamente –dejándolo casi a los niveles de un 30-30- ante la posibilidad de que algún ignorante pudiera disparar el 8x57IS en alguno de los pocos rifles del 8x57 J que hubiera misteriosamente recalado en alguno de los estados de la Unión. Ese acuerdo prácticamente condenó a la extinción al 8mm Mauser en aquel país, y dada la influencia que su industria cartuchera y armamentística ha ejercido con posterioridad a la II G.M. en todo el mundo, fue la estocada final que terminó por empujarle a la casi obsolescencia.

Por su parte, la industria europea también ha jugado su papel en el declive del calibre, ya que con las excepciones de la munición comercial alemana y de los citados tipos suecos (que desgraciadamente ya no se fabrican), tan sólo Sellier & Bellot comercializa algunos tipos medianamente potentes, aunque no tanto como los germanos. Esa línea incluye los SPC, SPCE, y FMJ de 196 gr, y el SBT con bala de 220 granos. Estos productos checos, sin ser tan vigorosos como los RWS o Brenneke, al menos son equiparables al 30-06. El resto de las fábricas de nuestro continente lo carga bastante suave, a niveles del 308. El motivo de ello es puramente comercial: al irse reduciendo paulatinamente la demanda de rifles de caza modernos en este calibre en provecho de los de calibre 30, el principal mercado del 8x57 IS ha pasado a ser el de los fusiles procedentes de excedentes militares que en las últimas décadas han inundado el mercado. Como rara vez les es montada a estas armas una mira telescópica, la inmensa mayoría de la cartuchería que se vende está concebida para que su trayectoria y punto de impacto coincidan aproximadamente, al menos hasta las distancias habituales de caza y tiro con miras abiertas, con las impuestas por las alzas originales de esas armas. Y por ello es que la mayoría de los productos que se ofrecen al mercado son balas de entre 196-200 granos a 740-770 m/s.

No me gustaría terminar mis comentarios sobre el 8x57 IS sin poner de relieve su hegemonía como cartucho militar en tiros a larga distancia en general y como cartucho de ametralladora en particular, debido fundamentalmente al extraordinario coeficiente balístico de la bala ordinaria tipo sS ( “schweres Spitzgeschoß” o "Bala Pesada de Punta Aguda - FMJBT") cuyo valor era de hasta 0,590, muy superior a ningún otro para armas ligeras hasta la aparición en los años 90 de cartuchos específicamente concebidos para rifles de francotirador militar de largo alcance como el 338 Lapua Magnum.

Resulta muy difícil resistirme a la tentación de continuar extendiéndome más ensalzando las virtudes de este cartucho, pero como el principal motivo de mi mensaje es contribuir al conocimiento de las peculiaridades de su recarga, lo que además podría servir para aumentar algo su popularidad, refrenaré mi afán para otro momento, y me centraré en el asunto sobre el que verdaderamente debiera discurrir este hilo. Vamos allá:

Como casi todos probablemente sabréis, el 8x57 IS utiliza generalmente balas cuyo peso oscila entre los 123 y los 224 granos, aunque la inmensa mayoría de las destinadas a caza mayor o tiro al blanco tienen una masa que varía entre los 165 y los 200 granos. Mi experiencia personal se limita hasta el momento a cargas con balas de caza Sierra ProHunter PSP de 175 gr, balas de tiro PRVI HPBT de 175 gr, balas de guerra de la misma casa 198 FMJBT, y balas de tiro Sierra 200 HPBT (M).

Si, como tengo en mente, en un futuro vuelvo a recargar, lo haré con balas de caza de 150 gr Hornady Spire Point o Sierra Pro-Hunter, 160 Barnes T-TSX, 180 Nosler Ballistic Tip, 200 gr Nosler Partition y 200 gr Nosler Accubond.

Las balas que cargué en su momento fueron probadas con un total de 26 propelentes distintos, pero dado que “Spain is different” me limitaré a reflejar aquí aquellos que pudieran conseguirse en este país en la actualidad o sobre aquellos que parecen existir planes para su comercialización en nuestro suelo en un futuro cercano.

Entre los pesos de bala de 175 y 200 granos, las pólvoras cuya vivacidad puede considerarse como apropiada para un buen rendimiento balístico se encuentran en un rango cuyo límite superior sería del estilo de la H-322 o la N-133, e inferior del orden de las Tubal-7000 o N-204. Pero si nos centramos en aquellas verdaderamente útiles para su carga sin problemas, el límite superior para las balas de 175 comenzaría por la Vihtavuori N-530 o la Tubal-3000, y por el lado lento no convendría pasar de la Rottweil R-907, es decir, casi todas las pólvoras de rifle con índice quemado medio. Las balas de 200 granos o más pesadas podrían funcionar relativamente bien con algunas de las lentas, estando el límite aproximadamente en la N-160 o la R-904.

Antes de especificar las cargas, sería conveniente el describir algunas características de las armas sobre las que fueron ensayadas, ya que por un lado, el comportamiento balístico fue bastante disímil en cada una de ellas por razón del diferente uso para el que fueron en un principio concebidas, y por otro el que una de ellas tenía funcionamiento semiautomático por toma de gases optimizado además para cierto tipo de munición militar, lo que constreñía gravemente el abanico de pólvoras y cargas a emplear si se deseaba garantizar su funcionamiento sin interrupciones sin someter a un castigo excesivo a sus mecanismos.

Uno de los rifles era un Zastava M-70. Se trata de un rifle deportivo con acción Mauser 98 de calidad media-baja, muy similar a los Santa Bárbara, aunque con una calidad constructiva y de acabados ligeramente menor. Este rifle tiene un cañón de 61 cm con una recámara y zona de vuelo libre bastante amplias, seguramente idéntica a la de las especificaciones militares, ya que el modelo 70 deriva directamente del M-48, que a su vez no era mas que una variación principalmente cosmética del K-98K.

El otro rifle era un Zastava M-76, que es un semiautomático militar derivado de la configuración mecánica del Kalashnikov y destinado a ser el fusil de precisión de los tiradores selectos del antiguo ejército yugoslavo. Este rifle tiene un cañón de 55 cm dotado de una larga bocacha apagallamas y de una recámara bastante ajustada, puesto que fue diseñado para disparar la munición de precisión M-75, la cual tiene unas tolerancias más estrechas que la militar ordinaria. Estas menores dimensiones de recámara y zona de vuelo libre tenían como consecuencia el que a pesar de tener el M-76 un tubo 6 cm más corto M-70, lo que en teoría le debiera haber hecho perder unos 17 m/s (en otros calibres la pérdida hubiera podido alcanzar los 25 m/s, pero como ya se ha dicho, éste es un calibre muy eficiente) que sumados a la pérdida de velocidad ocasionada por el sangrado de gases a mitad del ánima para alimentar el mecanismo de funcionamiento semiautomático, y que podríamos estimar en aproximadamente un 1% de la velocidad, con lo cual la pérdida total de velocidad debiera de haber sido de unos 24 m/s, el resultado final eran unas velocidades esencialmente idénticas. Por supuesto, lo que entonces ya no eran idénticas eran las presiones en recámara, que en el M-76 estarían como mínimo un 7% por encima.

Comenzando por las cargas de tipo militar, lo primero que debemos tener en cuenta es que han existido para este calibre muchos tipos con diferentes pesos, pero los principales son dos:

- Las balas S (“Spitzergeschoss” o “Bala de Punta Aguda”, una FMJ de base cóncava) de 154 granos modelo de 1905 diseñada para el fusil Gew 98 y 98a las carabinas Kar-98, y Kar 98a y que salía de los 74 cm de cañón del Gewehr a 878 m/s y de los 60cm de las Kar a 855 m/s nominales. Este cartucho estaba cargado con unos 49 granos de pólvora monobásica progresiva cortada en laminillas cuadradas (Nz.Gew.Bl.P. (2-2-0,45) - Nitrozellulose Gewehr Blättchen Pülver) de una vivacidad muy similar a la T-3000. Si se dispara en los 60 cm de las Karabiner el punto de impacto a lo largo de su trayectoria no coincide con la regulación del alza del modelo Kar 98K, pero sí lo hará en otros modelos similares con alza para esta bala, como los turcos, polacos y checos no transformados.

- Las balas sS (“schweres Spitzgeschoß” o "Bala Puntiaguda Pesada”, una tipica FMJBT con ojiva secante muy afilada) de 198 granos modelo de 1935 concebido para la carabina (según la terminología militar teutona; según la nuestra sería mosquetón) Kar 98K. Dicha bala estaba propulsada por 44 gr de la misma pólvora que el anterior, lo que le imprimía una velocidad nominal en los 60 cm de 760 m/s.

Las velocidades reales en las armas largas suelen ser aproximadamente un 2-3% menores a las obtenidas en el cañón probeta de la misma longitud, por lo que en la práctica, la bala de 154 salía a unos 840 m/s y la 198 a unos 745 m/s cuando eran disparadas en los K-98 y sus análogos.

La munición militar de origen alemán de 198 gr suele dar la citada velocidad cuando se dispara en cañones no erosionados de 60 cm, pero no así la de algunos otros países, tales como Yugoslavia o España de fabricación post-1943. La de éstos tiende a dar una velocidad más baja, de alrededor de 720 m/s, -nominalmente se señala para ambos 740 m/s en 60-61 cm- y es de suponer que las alzas de los fusiles fabricados en esas naciones debieran estar concebidas para la correspondiente trayectoria. La de origen turco, dado que es la 154 gr del modelo 1905, sólo coincide con la regulación de los elementos de puntería en los diversos modelos derivados del Gew-98 o la Kar 98a, pero en principio no debiera hacerlo en los Kar-98K alemanes o sus derivados yugoslavos o españoles.

Por otro lado, el desarrollo de la curva de presiones en el interior del ánima siempre influencia en mayor o menor medida el patrón de vibraciones del mismo, por lo que en un principio sería aconsejable que la cantidad de pólvora fuese lo más parecida a la del cartucho militar original.

Una ventaja añadida a este último proceder es que la presión en la toma de gases de los semiautomáticos sería de este modo virtualmente idéntica a la de la cartuchería original, con lo que implícitamente garantizamos el correcto automatismo de la misma sin castigar en exceso sus mecanismos.

Por tanto, mi objetivo al desarrollar las cargas con bala militar de 198 gr para el M-76 fue el duplicar en lo posible la cartuchería original yugoslava, lo que me permitiría el uso del compensador de caída de la bala con el que viene dotado el visor del arma, y que permite disparar a blancos hasta 800 metros. Como los cartuchos militares de ese pais están ligeramente subcargados en comparación a los alemanes originales y llevan una carga de 41,0 a 42,0 granos, aquí van unas cargas que proporcionaron una balística similar (716-730 m/s):

Arma: Zastava M-76, con cañón de 550 mm.
Bala: PRVI 198 gr FMJBT tipo B-022
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200
Longitud Total del Cartucho: 80,27mm
Entallado (corrugado o crimpado): cónico fuerte en la ranura de engarce

N-530 / 42.0vgr – 720 m/s (42,5 dan 731 m/s)
T-3000 / 42,0 gr -716 m/s (42,5 dan 729 m/s)
Fil-343 / 44,0 gr - 726 m/s
N-201 / 44,5 gr – 722 m/s
T-5000 / 45,0 gr – 724 m/s (44,0 dan 712 m/s)
N-202 / 46,0 – 727 m/s
N-150 / 46,0 gr – 725 m/s (44,0 gr dieron 682 m/s. Emplear solo la de 46,0)
N-203B / 46,0 gr – 720 m/s
R-903 / 46,0 – 715 m/s

Todas las demás pólvoras probadas exigían cargas superiores a 46,0 granos para alcanzar el límite de velocidad prefijado, por lo que en principio no serían recomendables para el sistema de automatismo si se tuviera la intención de realizar un número muy elevado de disparos, y por ese motivo no han sido incluidas aquí.

No se intentaron cargas con pólvoras esferoidales por razón de que todas aquellas que hubieran podido cumplir con los parámetros de velocidad inicial y peso de propelente hubieran quedado con una densidad de carga demasiado baja como para quemarse a unas presiones uniformes. La ignición de este tipo de pólvora es mucho más difícil que las de las extruídas o laminadas para un mismo grado de vivacidad, y las densidades de carga bajas agravan esta dificultad enormemente, conduciendo por lo común a graves irregularidades balísticas. En sentido contrario, lamentablemente no se pudo disponer de las N-135 y N-140, que sin ningún género de duda hubieran sido muy apropiadas para esta aplicación.

Utilizando las balas Sierra 200 HPBT MatchKing a una LTC de 78,74 mm y entalladas no muy profundamente (a fin de no deformar demasiado el núcleo de la bala) con la matriz Lee Factory Crimp, se obtuvieron los siguientes resultados:

Arma: Zastava M-76, con cañón de 550 mm.
Bala: Sierra 200 HPBT MatchKing tipo #2415
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200
Longitud Total del Cartucho: 78.74 mm
Entallado: Lee Factory Crimp ligero.

T-3000 / 42,0 – 727 m/s
Fil-343 / 43,5 – 732 m/s (43,0 debieran dar 725 m/s; en vaina RWS dieron 733 m/s)
Fil-343 (otro lote de esta pólvora y en vaina RWS) /43,0 – 715 m/s (44,0 dieron 735 m/s)
N-201 / 43,5 – 731 m/s (43,0 debieran dar 724 m/s)
R-902 / 43,5 – 726 m/s
T-5000 / 44,0 - 734 m/s
N-202 / 44,5 – 723 m/s
N-540 / 45,5 – 730 m/s (45,0 debieran dar unos 722 m/s)

Como se puede observar, con la bala Sierra se necesitaban unas cargas ligeramente más reducidas para obtener la misma velocidad que con las PRVI. Como el perfil es bastante similar, esto podría deberse a que en las Sierra el calibre real es de 0,323”, mientras que en las PRVI es de 0.322”. En ausencia de otros factores, esta diferencia obraría en el sentido de aumentar la presión de forzamiento en la primera respecto a la segunda, y por tanto a generar mayores presiones a igualdad de carga, o las mismas presiones con cargas más reducidas, lo que podría explicar por sí sólo la discrepancia encontrada.

Con el fin de desarrollar cartuchos similares a los militares alemanes del K-98K, se emplearon los mismos componentes, pero buscando velocidades en boca del orden de 745-755 m/s. Aquí no se persiguió la optimización para el M-76, sino para el K-98K, por lo que se admitieron cargas comparativamente elevadas de pólvoras más lentas. Idealmente, sin embargo, las más apropiadas para la duplicación del patrón de vibración del tubo, y por ende, su coincidencia en el área de impacto del blanco, debieran ser aquellas cuya cantidad de pólvora está más cercana a los 44,0 granos del cartucho original.

Arma: Zastava M-70, con cañón de 610 mm.
Bala: PRVI 198 gr FMJBT tipo B-022
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200 (salvo la cargada con Fil-360, que montaba CCI-250)
Longitud Total del Cartucho: 80,25mm
Entallado: cónico fuerte en la ranura de engarce


N-530 / 43,5 – 744 m/s (44,0 debieran dar unos 753 m/s)
T-3000 / 44,0 – 749 m/s
Fil-343 / 45,5 - 743 m/s
T-5000/ 46,5 – 753 m/s
Fil-360 / 47,0 - 754 m/s (esta llevaba pistón CCI-250, ya que es mucho más difícil de encender)
N-202 / 48,0 – 751 m/s
N-150 / 48,0 – 750 m/s

A pesar de llevar una cápsula iniciadora más potente, las cargas de Fil-360 por debajo de 46,0 granos exhibían una tremenda irregularidad balística y un quemado muy deficiente de la pólvora, por lo que tal propelente sólo es recomendable en este cartucho para cargas iguales o superiores a la aquí reflejada y utilizando pistones bastante fuertes, como los WLR o los Federal 210.

Para situar los anteriores datos en términos comparativos, en éste mismo arma fueron disparadas varias municiones militares de época, con el siguiente resultado:

P-35 – 198 FMJBT (45,6 gr de pólvora Fil-68 en laminillas cuadradas de fabricación alemana -con toda seguridad la Nz.Gew.Bl.P. (2-2-0,45)-) – 739 m/s
FNP-56 – 198 FMJBT (44,1 gr de pólvora Fil-141 en laminillas cuadradas) – 713 m/s)
AI-37 - 198 FMJBT (cartuchos militares alemanes DWM modelo 1935 cargados con 43,8 gr de pólvora Nz.Gew.Bl.P. (2-2-0,45) en laminillas cuadradas) – 752 m/s

Cabe de destacar que ambas armas los cartuchos cargados con las balas Sierra fueron mucho más precisos que los elaborados con las Partizan. Y ya que hablamos de precisión, conviene señalar que en la mayoría de los rifles y fusiles las balas ligeras, como la Hornady 150 SP tienden a ser más precisas que las FMJBT más pesadas, salvo que estas últimas sean disparadas a velocidades relativamente elevadas, en cuyo caso tienden a agrupar mejor que las ligeras, aunque no conviene olvidar que cada arma es un mundo.

Aunque en teoría tanto la SP-11 como la T-7000 debieran dar muy buenos resultados en cuanto a la curva presión a estos niveles de velocidad, no fueron ensayadas en esta ocasión por la ya explicada razón de su potencialmente probable desemejanza respecto al patrón de vibración del cañón. Aun así no descarto investigarlo en su día.

Todas las velocidades están expresadas en boca del arma. En el cronógrafo situado a 5 metros indicaban 3 m/s menos. No he señalado cargas máximas porque ninguna de ellas lo era. Las de la primera tabla son más bien suaves, y las de la segunda normales o fuertes, según el caso. Alguna de las mostradas, particularmente las confeccionadas con las pólvoras más rápidas, si se iban aproximando al límite.

Dado que el M-70 es un arma de caza, también se procedió al desarrollo de cargas apropiadas para el arte venatorio. No voy a reflejar aquí más que aquellas que vienen a duplicar la balística del 30-06 estándar cuando es disparado en armas de caza, o que la superan ligeramente. Algunas de estas cargas generan presiones cercanas a las máximas, por lo que si alguien intenta duplicarlas, ha de proceder comenzando al menos un 5-8% por debajo de las mismas si fuera a emplear los mismos componentes o un 10% si el pistón, la vaina, o ambos son de tipo diferente. En mi rifle tampoco ninguna de estas cargas era máxima, pero hay que tener en cuenta que mi M-70 cuenta con una generosa recámara de tipo militar, por lo que en otros rifles sí podrían serlo o incluso hallarse por encima de la máxima permitida.

Arma: Zastava M-70, con cañón de 610 mm.
Bala: Sierra 175 gr SPT Pro-Hunter tipo #2410
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200 las extruídas salvo la N-550 y WLR las esferoidales más la N-550.
Longitud Total del Cartucho: 78,74 mm
Entallado: No.


N-530 / 48,0 (CCI-200) – 827 m/s
T-3000 / 49,0 (CCI-200) – 828 m/s (carga vibrada)
SP-9 / 48,5 (WLR) – 830 m/s
SP-7 / 49,0 (WLR) – 829 m/s (este era un lote un poco rápido de SP-7)
Fil-343 / 50,0 (CCI-200) – 826 m/s
PCL-507 / 50,0 (WLR) – 824 m/s
R-902 / 50,5 (CCI-200) – 825 m/s
N-201 / 50,5 (CCI-200) – 827 m/s
T-5000 / 50,5 (CCI-200) – 828 m/s
PCL-516 / 51,0 (WLR) – 833 m/s
Varget / 52,5 (CCI-200) – 834 m/s
N-202 / 53,0 (CCI-200) – 830 m/s
N-203B / 53,0 (CCI-200) – 832 m/s
N-150 / 53,5 (CCI-200) – 831 m/s (vibrada)
R-903 / 54,0 (CCI-200) – 838 m/s
N-540 / 54,0 (CCI-200) – 833 m/s
RL-15 / 54,5 (CCI-200) – 832 m/s (vibrada) (este lote de Reloder-15 era un poco lento)
R-907 / 54,5 (CCI-200) – 830 m/s
H-380 / 56,0 (WLR) – 834 m/s (vibrada)
N-550 / 58,5 (WLR) – 836 m/s (vibrada y ligeramente comprimida)

A diferencia de las otras tablas, en esta sí he expuesto la casi totalidad de las pólvoras ensayadas con una determinada bala. La razón de ello es que si alguien que vive en otro país más libre que el nuestro accede a este mensaje, y poseedor de un 8x57 IS pretende usarlo para la caza, pueda hallar en esta relación un punto de partida para algunas combinaciones bala-propelentes difíciles de encontrar en otra parte. Aunque no lo voy a reflejar aquí, con esta bala y algunas de estas pólvoras (ninguna de ellas era Tubal o S.B.) se podían alcanzar los 860-870 m/s en cargas máximas en este rifle. No he adjuntado los datos referidos a la Fil-360 ya que a pesar de mostrar una muy buena relación velocidad-presión y una aceptable regularidad balística, ese resultado sólo se obtenía cuanto la velocidad se encontraba a niveles bastante superiores al escogido como referencia, y además porque lo hacía con unas llamaradas en boca ciertamente excesivas. Por otra parte, no fue posible disponer de otros propelentes esferoidales de elevada densidad gravimétrica y vivacidad media, tales como la Hodgdon BL-C2 o la Winchester 748, que con gran probabilidad hubieran dado buenos resultados a los efectos buscados.

Como referencia comparativa con munición de caza comercial, unas RWS cargadas con bala TIG de 198 granos dieron una velocidad en boca de 797 m/s, desarrollando una energía igual a la que hubiera poseído la Sierra de 175 gr viajando a 848 m/s.

En principio, todas estas cargas podrían ser válidas para las balas Hornady 170 RN y Speer 170 Semi-Spitzer siempre que las velocidades al ser disparadas fueran similares o inferiores a las aquí mostradas, pero no así para la Nosler 180 Ballistic Tip. No obstante, antes de proceder a cargar hasta los niveles indicados, se debe seguir siempre el protocolo de comenzar por cargas reducidas al menos un 5% (10% si la carga es mostrada como máxima) e ir progresando poco a poco desde ahí. Un simple cambio de bala, aun siendo ambas del mismo peso, y manteniendo todos los demás componentes idénticos, puede acarrear en casos extremos una elevación de la presión de hasta un 20%.

Para el M-70 también fueron preparadas unas cargas para tiro con balas unas balas PRVI HPBT de 175 granos que fueron adquiridas a un precio muy económico. Aquí pongo algunas de ellas:

Arma: Zastava M-70, con cañón de 610 mm.
Bala: PRVI 175 JHPBT tipo B-350
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200
Longitud Total del Cartucho: 77,72 mm
Entallado: No

T-3000 / 46,5 – 823 m/s
N-530 / 47,0 – 825m/s
R-902 / 49,0 – 823 m/s
N-201 / 49,5 – 827 m/s
Fil-343 / 49,0 – 831 m/s
T-5000 / 49,5 – 826 m/s
Fil-360 / 51,5 – 832 m/s
N-202 / 52,0 – 830 m/s
SP-11 / 54,5 – 827 m/s (carga vibrada y después ligeramente comprimida).

Los valores de velocidad están indicados para la boca del arma. La velocidad instrumental era unos 4 m/s menor.

En este caso, sorprendentemente, y a pesar de ser también esta PRVI 0,001” menor en diámetro que la Sierra de 175 y de tener menor superficie de forzamiento, las cargas necesarias para lograr la misma velocidad fueron menores. Esto sólo podría ser explicado por una camisa más gruesa de latón más duro, por una mayor dureza de la aleación del núcleo, o por una suma de ambos factores, que contribuirían a aumentar la presión de forzamiento con respecto a la Sierra. Además, si la bala fuera realmente rígida, podría no deformarse ni a causa de la presión de forzamiento, ni por el aplastamiento inercial en el pico de presión, y de esta forma experimentaría una menor fricción sobre el fondo de las estrías que en la de 0,323” – quizá incluso nula- lo que con seguridad contribuiría a una mayor velocidad con la misma carga. Esto nos vuelve a demostrar que no hay que dar nada por supuesto en la balística interior, y que la prueba experimental es absolutamente esencial. De ahí la necesidad de comenzar la duplicación de recetas comenzando inexcusablemente con cargas inferiores a la buscada, y mucho más aún si hemos llevado a cabo un cambio de componentes.

Algo que muchas veces es ignorado es la erosión del ánima que padecen muchos de los fusiles militares antiguos. Y con ello no me refiero a la corrosión que tan frecuente es en campaña cuando en condiciones de combate resulta imposible dedicar tiempo a la limpieza del arma, y más aún si, como es norma común en casi todos los fusiles anteriores a la década de los 60, hubieron hecho fuego con pistones corrosivos. Me estoy refiriendo a la erosión balística, esto es, a la originada por la presión y la temperatura de los gases de la pólvora, los fuertes ciclos térmicos, la fricción de la bala, el golpeteo de los gránulos d la pólvora en pleno estado de combustión y la corrosión que acarrea la reacción química de los gases ardientes sobre el acero del cañón. La generalidad de los fusiles militares de época, cuando por fin son destinados a la venta a particulares, ha disparado ya muchos miles de tiros. En multitud de ocasiones, decenas de miles. Esto comporta un desgaste en la zona del origen de estrías que en su etapa inicial conduce a una disminución de la presión en recámara y de la velocidad inicial de la bala. Por ello es muy típico que al disparar municiones comerciales en estas ánimas la velocidad caiga mucho más que ese 2-3% habitual entre la anunciada por el fabricante (que es la medida en cañón probeta) y la propia de los rifles ordinarios con su ánima en buen estado..

Dicho desgaste conduce a que si se acomete el desarrollo de cargas en un fusil erosionado, combinaciones que pudieran rendir presiones y velocidades seguras en ése arma podrían llegar a ser poco menos que explosivas en otras con su ánima poco o nada deteriorada.

La erosión es, en la mayoría de los casos, muy difícil de detectar para el ojo desnudo, y solo un fibroscopio permite apreciar de manera cabal su extensión y profundidad. Si un ojo entrenado es capaz de visualizarla a simple vista, significa que ese tubo está ya al final de su vida útil. Si la detecta un ojo no entrenado, lo más seguro es que ya ha sobrepasado con creces la misma. En las armas militares es tradicional evaluarla mediante galgas especiales o por medio de un hipocelómetro que permiten determinar el avance de la zona de vuelo libre o incremento de la distancia hasta la toma de estrías.

Esto viene a cuento de que muchas veces, alguien aborda el desarrollo de cargas en uno de esos fusiles militares fuertemente erosionados, y luego comunica los resultados a otro tirador que desea recargar ese mismo cartucho. Y este último, “por ahorrar tiempo y dinero” se salta uno de los principales mandamientos de la recarga: el comenzar a probar cargas nuevas empezando por cantidades inferiores a la perseguida e ir progresando desde ahí, conduciendo en algunos casos tan irresponsable conducta a graves disgustos.

Otro punto a tener en cuenta es que, aunque las cargas aquí reseñadas fueron desarrolladas en ánimas en perfecto estado, no debemos olvidar que el 8x57 es uno de esos calibres que sufre de gran variación dimensional entre los cañones de distintas armas, especialmente si son antiguas. Por ello, no deberíamos sorprendernos si al proceder a replicar las cargas arriba expuestas nos encontramos que obtenemos una discrepancia en las velocidades obtenidas difícilmente explicable por las variaciones en los lotes de los componentes. Si esta variación es hacia arriba, deberemos ir con cuidado, ya que en ciertos tubos muy ajustados, las presiones crecerán mucho más deprisa de lo que habitualmente podríamos esperar. Si lo es en sentido inverso y se trata de un arma ex-reglamentaria, considerémosla inmediatamente sospechosa de erosión, y abstengámonos de comunicar a otros los resultados obtenidos no sea que al final caigan en manos de algún inconsciente. Si el arma es deportiva y bastante antigua (anterior a 1938) sería esencial el obtener las dimensiones del diámetro entre campos y diámetro entre estrías y cotejarlos con los normalizados, puesto que algunos pretéritos fabricantes de cañones tenían la errónea creencia de que un ánima muy “apretada” era conducente a la mejor precisión, y algún tubo quedará en uso que además de extruír la bala, disparará las presiones.


El que un arma sufra de cierta erosión no significa que sea balísticamente inútil. Siempre que la mengua de velocidades no sea severa (mayor del 3-5% sobre las habituales en armas similares en buen estado) y mantenga una precisión aceptable, lo mas probable es que podamos seguir disfrutando de nuestro 98 muchos tiros más. Pero si alguien no puede vivir con la duda de si su palo de fuego estará o no demasiado disparado, existen algunas soluciones. Una es comprar un fibroscopio o un boroscopio y aprender a utilizarlo. Carísimo. Otra es llevarlo a un armero que disponga de dicho instrumento para que inspeccione nuestra arma, aunque tengo mis dudas de que alguno en España disponga de semejante aparatito (sí disponen de él los fabricantes de cañones y otros profesionales de múltiples áreas). Una muy buena, para quien disfrute de las relaciones apropiadas, es llevarlo a alguna maestranza militar y que le echen un vistazo allí. En plan “casero” hay una cuarta solución que cualquier recargador provisto de los útiles básicos de su afición puede llevar a cabo, pero tiene la desventaja de que habremos que disponer de como mínimo otro arma del mismo modelo y fábrica que la nuestra, en estado nuevo. Un quinto y último método sería el hacer un molde de recámara y compararlo con las especificaciones C.I.P., una vez que se conoce el avance tolerable, pero este método ofrece ciertas dificultades prácticas y es ya una técnica más propia de profesionales.


Para acabar por fin, y para justificar la extensa alabanza que he dedicada a este cartucho al principio de este mensaje, admito que ya sé que en la práctica, las pequeñas ventajas comparativas del 8x57 IS sobre el 30-06 no son por lo general lo suficientemente importantes como para compensar la gran razón que explica la preminencia de éste último: la extraordinaria difusión y variedad de su cartuchería y componentes. Lo que sucede es que, como tantísimos otros aficionados a las armas y las municiones, yo también soy de aquellos maniáticos a los que nos entusiasma el destacar las más mínimas ventajas teóricas que motivan nuestras elecciones, y esas cualidades resultan a la postre tan magnificadas en nuestra subjetividad como las pretendidas virtudes que tendemos a atribuir a todo aquello que amamos.

Yo tengo dos 8x57IS, y también un 30-06. Pero mi próximo rifle va a ser… otro 8x57IS.

Saludos a todos los que hallan tenido la paciencia de llegar hasta aquí.

Mikel

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Re: Marcajes y punzones de rifle 8 x 57 is

Mensajepor gumersindo » 07 Jun 2019 22:25

Amuerte escribió:Mensajepor MExtaniz » 25 Feb 2012 22:52

Con la irrupción masiva en Europa de las armas deportivas del 30-06 y el 308 en la década de los 70 del pasado siglo, el 8x57IS ha ido decayendo en popularidad paulatinamente, hasta el punto en que hoy se ha convertido en un cartucho casi exótico. Mas en realidad, lo que sucede es que es quizás el cartucho de caza mayor más injustamente minusvalorado.

Su situación actual recuerda a esas chicas que había antiguamente en los pueblos de las que todos hablaban bien, coincidían en que rebosaban valores tradicionales, que tenían un historial impecable, que provenían de muy buena familia, que eran muy equilibradas, que no carecían precisamente de atractivo, que serían unas esposas y madres ideales… y que al final se quedaban solteras.

E indudablemente, al igual que en el símil, esa valoración de sus múltiples virtudes está muy bien fundada. Sus cualidades balísticas son absolutamente sobresalientes. Por poner un ejemplo, su potencia en cargas deportivas de alto rendimiento fabricadas en Europa supera las normales del 30-06. ¿Alguien lo duda?. Veamos …

El 30-06 estándar de 165 gr -prometen las tablas- debiera dar 854 m/s en 61 cm de cañón. La lamentablemente discontinuada Norma 8x57 IS de165 gr BTSP o la asimismo tristemente abandonada 165 PPC (Protected Power Cavity, denominación original de la actual Vulkan) daban 870 m/s en 60 cm de tubo, que igualando a los 61 cm del originario del Arsenal de Springfield se convertirían en 875 m/s. La energía en boca del 06 se supone en este caso de unos 3900 julios. Los mencionados proyectiles Norma del mismo peso lograban por su parte los 4092 julios. A la popularísima píldora de 180 granos del useño se le supone una salida con 823 m/s. Por su lado, la RWS H-Mantel de 187 gr consigue 820 m/s en 600 mm de caño, que se igualarían la velocidad del yanqui si fueran disparadas en un largo de ánima equivalente. La energía de la 180 sería de 3950 julios, mientras la del alemán alcanzaría los 4097. Por último, la carga de fábrica normalizada en USA para punta de 200 gr del “calibre contra el que todos los demás son comparados” se supone que debería abandonar el arma a 778 m/s. Para el hijo predilecto de Paul Mauser, las tablas indican que los cartuchos con bala 198 gr TIG cargados por Brenneke, o los manufacturados por RWS con proyectiles 198 gr ID o 198 gr TMR emergerán de 60 cm a 800 m/s y en tubos de 61 cm lo harían a 803 m/s. Las energías serían 3918 julios el 30-06/200 gr y 4130 julios el 8 Mauser de 198 gr, a mismo recorrido de ánima.

Es decir, con las cargas antedichas, el 8x57 IS es aproximadamente un 5% más potente que las cargas estándar del 30-06 Springfield. Esto puede no parecer demasiado hasta que, si calculamos un poco, caeremos en la cuenta de que tal superioridad es aproximadamente la misma que exhibe el 30-06 sobre el 308 Winchester. Es más, personalmente he cronografiado unos cuantos 7mm Remington Magnum igual o incluso menos potentes. Pero lo mejor de todo ello es que tal superioridad en la energía desarrollada la consigue quemando menos pólvora, lo que puede tener cierta relevancia en determinados casos, de los cuales, a bote pronto, se me ocurren cuatro. Dos afectan algo más a los tiradores y las otras dos algo más a los cazadores: Para los primeros representa, por un lado, mayor economía en propelente, y por otro, una vida del cañón más prolongada para el mismo número de disparos. Para los segundos, un menor retroceso a mismo peso de bala y energía en boca, o mayor energía con el mismo retroceso –siendo ese comportamiento altamente deseable en las series rápidas de tiro, tales como las que son tan frecuentes en nuestras monterías o batidas- y un menor rebufo en boca.

Mas ¿Cómo es todo ello posible?

La respuesta radica en el superior rendimiento termodinámico del 8mm, consecuencia de una mayor relación de expansión de gases (110%), lo que lleva asociado el empleo de pólvoras más rápidas para obtener el rendimiento balístico óptimo. Sin entrar ahora en los detalles de este fenómeno, baste decir que el típico 30-06 cargado con 180 granos de bala y disparado en cañón de 61 cm tiene un rendimiento termodinámico de aproximadamente el 28,3% , mientras que los citados 8x57 IS con balas de 198 gr logran alcanzar el 33.7%, uno de los mas elevados en cartuchería metálica para arma larga.

Otra ventaja añadida de ahí es que el rendimiento termodinámico, y subsiguientemente la eficiencia balística decaen más lentamente en el 8mm al disminuir la longitud de los cañones. Así, si acortamos el cañón que dispara el típico 30-06 comercial con bala de 180 granos de 24” a 18”, el rendimiento termodinámico pasa de 28,3% a 24,3%, y la eficiencia balística cae por tanto en casi el 15%. Si ese mismo recorte lo aplicamos al cañón del 8x57 IS disparando las típicas cargas de caza alemanas de 198 granos, el rendimiento termodinámico caerá desde el 33,7% al 29,7%, y la eficiencia balística bajará tan sólo un 12%. El en caso de balas más ligeras ese diferencial de caída del rendimiento para los cañones cortos entre ambos calibres puede alcanzar el 5%. Esto se traduce en que si el 8x57 JS suele ser alrededor del 5% más potente que el 30-06 con las cargas citadas disparadas en cañones largos, esta diferencia puede rebasar el 7% e incluso alcanzar el 10% cuando ambos cartuchos son disparados en cañones cortos.

Incidentalmente, viene al caso señalar que en rifles semiautomáticos de cañón corto (tipo carabina) los proyectiles del 300 Winchester Magnum, a causa de la escasa eficiencia balística inherente a este cartucho, se hunden a velocidades típicas de los de un fusil de cerrojo calibre 30-06 con cañón de 61 cm, y que por lo tanto poseen tan sólo un aproximadamente 3% más de energía que un TIG del 8x57 IS disparado en los mismos 51 cm. El sorprendente resultado de esto es que, a pesar de su ligera desventaja en energía, pero gracias a su mayor calibre (10% más de superficie de cesión instantánea de energía), una TIG, TMR o ID de 8mm tiene aproximadamente el mismo poder de detención a cortas distancias que el 300 WM si ambos son disparados en dicho tipo de armas, pero generando el 8 un estampido, fogonazo y retroceso muchísimo menores que el 300.

Y para redondear sus cualidades, un quemado tan completo de la pólvora redunda en la práctica ausencia de llamarada y mínimo aumento del estampido al tirarlo en carabinas, así como un menor ensuciamiento del arma.

Entre los cartuchos de caza modernos optimizados para distancias medias, tan sólo el 308 con balas pesadas es comparable desde el punto de vista de la eficiencia balística al ya más que centenario 8x57 IS.

No voy a negar que cargando ambos cartuchos a su presión máxima admitida, el 30-06 siempre podrá lograr una muy ligera diferencia balística a su favor en boca, diferencia que se irá acrecentando levemente conforme la bala se aleja de la misma a causa de su superior coeficiente balístico para un mismo peso y perfil aerodinámico de las balas. Pese a ello, esta faceta únicamente resulta relevante para los recargadores. Para los cazadores que no recargan, y siempre que los tiros a realizar lo vayan a ser a distancias medias y los más frecuentes a cortas, el 8mm siempre será, en términos de potencia hablando, un poco superior salvo que en el americano se empleen cargas comerciales especiales de alta potencia. En ése último caso, o si se recarga al tope, y dando por supuesto que se utilizan balas similares, el IS será en trayectoria y tiempo de vuelo aproximadamente igual al Springfield a cortas distancias, muy similar a medias, y un poco inferior a largas. Pero todo esto se cumplirá solo en los rifles de cañón normal. Bajo los mismos condicionantes y en armas de cañones cortos y muy cortos, el 8x57 IS casi siempre tendrá ventaja.

Desde el punto de vista de la eficacia balística terminal, sin embargo, las cosas cambian. A causa de su mayor calibre para un mismo peso de bala, el 8x57 IS en cualquier caso resultará más eficaz en tiros cercanos, aproximadamente igual en los de media distancia, y un poco menos que el americano a largas. Pero eso sí, no olvidemos que todo ello lo hará con menor estampido y retroceso.

¿Porqué entonces, hablando en términos comerciales, el 8x57 IS ha terminado quedándose para vestir santos?. La respuesta, en esencia, es única y además tiene raíces políticas, no técnicas: la victoria aliada en la II G.M., con la consiguiente supremacía mundial política, industrial y comercial useña y la destrucción o desmantelamiento de la anterior preminencia europea. Dicha convulsión generó múltiples consecuencias en el ámbito de las armas y cartuchos deportivos, que a continuación paso a exponer:

En primer lugar, los calibres reglamentarios en USA pasaron a ser impuestos paulatinamente como los reglamentarios de todos los ejércitos occidentales, con la tremenda influencia que ello ejerce en la popularidad de sus variantes deportivas.

Por razón de esto mismo, la desaparición de los tradicionalmente reglamentarios en todo el hemisferio condujo al hundimiento de su difusión civil.

Tal primacía, en un principio casi monopolística, trajo como consecuencia la inundación del mercado mundial no esclavizado por el comunismo de productos “Made in USA”, marea facilitada extraordinariamente por la virtual ausencia de competencia en el mercado de armas largas rayadas deportivas no artesanales hasta casi ya entrados los años 70.

Otra razón de peso fue a comparativa baratura de los rifles fabricados masivamente con el objetivo resultar accesibles a cualquier bolsillo, según la tradicional filosofía económica yanqui, en contraposición a la inercia europea de producir armas rayadas de gran calidad en pequeño número orientada hacia la venta a las clases más pudientes.

Como consecuencia de este crecimiento retroalimentado, se desarrolló una tremenda variedad de las balas del calibre 30 en contraposición al cuasi estancamiento de las de 8mm antes del momento en que la industria del rifle europea hubiera vuelto a tomar cierto ímpetu.

A esto último contribuyó de manera nefasta la timorata decisión de las compañías cartucheras estadounidenses, tomada al principio de la fabricación en aquel país del cartucho europeo en sus variantes venatorias, de subcargarlo exageradamente –dejándolo casi a los niveles de un 30-30- ante la posibilidad de que algún ignorante pudiera disparar el 8x57IS en alguno de los pocos rifles del 8x57 J que hubiera misteriosamente recalado en alguno de los estados de la Unión. Ese acuerdo prácticamente condenó a la extinción al 8mm Mauser en aquel país, y dada la influencia que su industria cartuchera y armamentística ha ejercido con posterioridad a la II G.M. en todo el mundo, fue la estocada final que terminó por empujarle a la casi obsolescencia.

Por su parte, la industria europea también ha jugado su papel en el declive del calibre, ya que con las excepciones de la munición comercial alemana y de los citados tipos suecos (que desgraciadamente ya no se fabrican), tan sólo Sellier & Bellot comercializa algunos tipos medianamente potentes, aunque no tanto como los germanos. Esa línea incluye los SPC, SPCE, y FMJ de 196 gr, y el SBT con bala de 220 granos. Estos productos checos, sin ser tan vigorosos como los RWS o Brenneke, al menos son equiparables al 30-06. El resto de las fábricas de nuestro continente lo carga bastante suave, a niveles del 308. El motivo de ello es puramente comercial: al irse reduciendo paulatinamente la demanda de rifles de caza modernos en este calibre en provecho de los de calibre 30, el principal mercado del 8x57 IS ha pasado a ser el de los fusiles procedentes de excedentes militares que en las últimas décadas han inundado el mercado. Como rara vez les es montada a estas armas una mira telescópica, la inmensa mayoría de la cartuchería que se vende está concebida para que su trayectoria y punto de impacto coincidan aproximadamente, al menos hasta las distancias habituales de caza y tiro con miras abiertas, con las impuestas por las alzas originales de esas armas. Y por ello es que la mayoría de los productos que se ofrecen al mercado son balas de entre 196-200 granos a 740-770 m/s.

No me gustaría terminar mis comentarios sobre el 8x57 IS sin poner de relieve su hegemonía como cartucho militar en tiros a larga distancia en general y como cartucho de ametralladora en particular, debido fundamentalmente al extraordinario coeficiente balístico de la bala ordinaria tipo sS ( “schweres Spitzgeschoß” o "Bala Pesada de Punta Aguda - FMJBT") cuyo valor era de hasta 0,590, muy superior a ningún otro para armas ligeras hasta la aparición en los años 90 de cartuchos específicamente concebidos para rifles de francotirador militar de largo alcance como el 338 Lapua Magnum.

Resulta muy difícil resistirme a la tentación de continuar extendiéndome más ensalzando las virtudes de este cartucho, pero como el principal motivo de mi mensaje es contribuir al conocimiento de las peculiaridades de su recarga, lo que además podría servir para aumentar algo su popularidad, refrenaré mi afán para otro momento, y me centraré en el asunto sobre el que verdaderamente debiera discurrir este hilo. Vamos allá:

Como casi todos probablemente sabréis, el 8x57 IS utiliza generalmente balas cuyo peso oscila entre los 123 y los 224 granos, aunque la inmensa mayoría de las destinadas a caza mayor o tiro al blanco tienen una masa que varía entre los 165 y los 200 granos. Mi experiencia personal se limita hasta el momento a cargas con balas de caza Sierra ProHunter PSP de 175 gr, balas de tiro PRVI HPBT de 175 gr, balas de guerra de la misma casa 198 FMJBT, y balas de tiro Sierra 200 HPBT (M).

Si, como tengo en mente, en un futuro vuelvo a recargar, lo haré con balas de caza de 150 gr Hornady Spire Point o Sierra Pro-Hunter, 160 Barnes T-TSX, 180 Nosler Ballistic Tip, 200 gr Nosler Partition y 200 gr Nosler Accubond.

Las balas que cargué en su momento fueron probadas con un total de 26 propelentes distintos, pero dado que “Spain is different” me limitaré a reflejar aquí aquellos que pudieran conseguirse en este país en la actualidad o sobre aquellos que parecen existir planes para su comercialización en nuestro suelo en un futuro cercano.

Entre los pesos de bala de 175 y 200 granos, las pólvoras cuya vivacidad puede considerarse como apropiada para un buen rendimiento balístico se encuentran en un rango cuyo límite superior sería del estilo de la H-322 o la N-133, e inferior del orden de las Tubal-7000 o N-204. Pero si nos centramos en aquellas verdaderamente útiles para su carga sin problemas, el límite superior para las balas de 175 comenzaría por la Vihtavuori N-530 o la Tubal-3000, y por el lado lento no convendría pasar de la Rottweil R-907, es decir, casi todas las pólvoras de rifle con índice quemado medio. Las balas de 200 granos o más pesadas podrían funcionar relativamente bien con algunas de las lentas, estando el límite aproximadamente en la N-160 o la R-904.

Antes de especificar las cargas, sería conveniente el describir algunas características de las armas sobre las que fueron ensayadas, ya que por un lado, el comportamiento balístico fue bastante disímil en cada una de ellas por razón del diferente uso para el que fueron en un principio concebidas, y por otro el que una de ellas tenía funcionamiento semiautomático por toma de gases optimizado además para cierto tipo de munición militar, lo que constreñía gravemente el abanico de pólvoras y cargas a emplear si se deseaba garantizar su funcionamiento sin interrupciones sin someter a un castigo excesivo a sus mecanismos.

Uno de los rifles era un Zastava M-70. Se trata de un rifle deportivo con acción Mauser 98 de calidad media-baja, muy similar a los Santa Bárbara, aunque con una calidad constructiva y de acabados ligeramente menor. Este rifle tiene un cañón de 61 cm con una recámara y zona de vuelo libre bastante amplias, seguramente idéntica a la de las especificaciones militares, ya que el modelo 70 deriva directamente del M-48, que a su vez no era mas que una variación principalmente cosmética del K-98K.

El otro rifle era un Zastava M-76, que es un semiautomático militar derivado de la configuración mecánica del Kalashnikov y destinado a ser el fusil de precisión de los tiradores selectos del antiguo ejército yugoslavo. Este rifle tiene un cañón de 55 cm dotado de una larga bocacha apagallamas y de una recámara bastante ajustada, puesto que fue diseñado para disparar la munición de precisión M-75, la cual tiene unas tolerancias más estrechas que la militar ordinaria. Estas menores dimensiones de recámara y zona de vuelo libre tenían como consecuencia el que a pesar de tener el M-76 un tubo 6 cm más corto M-70, lo que en teoría le debiera haber hecho perder unos 17 m/s (en otros calibres la pérdida hubiera podido alcanzar los 25 m/s, pero como ya se ha dicho, éste es un calibre muy eficiente) que sumados a la pérdida de velocidad ocasionada por el sangrado de gases a mitad del ánima para alimentar el mecanismo de funcionamiento semiautomático, y que podríamos estimar en aproximadamente un 1% de la velocidad, con lo cual la pérdida total de velocidad debiera de haber sido de unos 24 m/s, el resultado final eran unas velocidades esencialmente idénticas. Por supuesto, lo que entonces ya no eran idénticas eran las presiones en recámara, que en el M-76 estarían como mínimo un 7% por encima.

Comenzando por las cargas de tipo militar, lo primero que debemos tener en cuenta es que han existido para este calibre muchos tipos con diferentes pesos, pero los principales son dos:

- Las balas S (“Spitzergeschoss” o “Bala de Punta Aguda”, una FMJ de base cóncava) de 154 granos modelo de 1905 diseñada para el fusil Gew 98 y 98a las carabinas Kar-98, y Kar 98a y que salía de los 74 cm de cañón del Gewehr a 878 m/s y de los 60cm de las Kar a 855 m/s nominales. Este cartucho estaba cargado con unos 49 granos de pólvora monobásica progresiva cortada en laminillas cuadradas (Nz.Gew.Bl.P. (2-2-0,45) - Nitrozellulose Gewehr Blättchen Pülver) de una vivacidad muy similar a la T-3000. Si se dispara en los 60 cm de las Karabiner el punto de impacto a lo largo de su trayectoria no coincide con la regulación del alza del modelo Kar 98K, pero sí lo hará en otros modelos similares con alza para esta bala, como los turcos, polacos y checos no transformados.

- Las balas sS (“schweres Spitzgeschoß” o "Bala Puntiaguda Pesada”, una tipica FMJBT con ojiva secante muy afilada) de 198 granos modelo de 1935 concebido para la carabina (según la terminología militar teutona; según la nuestra sería mosquetón) Kar 98K. Dicha bala estaba propulsada por 44 gr de la misma pólvora que el anterior, lo que le imprimía una velocidad nominal en los 60 cm de 760 m/s.

Las velocidades reales en las armas largas suelen ser aproximadamente un 2-3% menores a las obtenidas en el cañón probeta de la misma longitud, por lo que en la práctica, la bala de 154 salía a unos 840 m/s y la 198 a unos 745 m/s cuando eran disparadas en los K-98 y sus análogos.

La munición militar de origen alemán de 198 gr suele dar la citada velocidad cuando se dispara en cañones no erosionados de 60 cm, pero no así la de algunos otros países, tales como Yugoslavia o España de fabricación post-1943. La de éstos tiende a dar una velocidad más baja, de alrededor de 720 m/s, -nominalmente se señala para ambos 740 m/s en 60-61 cm- y es de suponer que las alzas de los fusiles fabricados en esas naciones debieran estar concebidas para la correspondiente trayectoria. La de origen turco, dado que es la 154 gr del modelo 1905, sólo coincide con la regulación de los elementos de puntería en los diversos modelos derivados del Gew-98 o la Kar 98a, pero en principio no debiera hacerlo en los Kar-98K alemanes o sus derivados yugoslavos o españoles.

Por otro lado, el desarrollo de la curva de presiones en el interior del ánima siempre influencia en mayor o menor medida el patrón de vibraciones del mismo, por lo que en un principio sería aconsejable que la cantidad de pólvora fuese lo más parecida a la del cartucho militar original.

Una ventaja añadida a este último proceder es que la presión en la toma de gases de los semiautomáticos sería de este modo virtualmente idéntica a la de la cartuchería original, con lo que implícitamente garantizamos el correcto automatismo de la misma sin castigar en exceso sus mecanismos.

Por tanto, mi objetivo al desarrollar las cargas con bala militar de 198 gr para el M-76 fue el duplicar en lo posible la cartuchería original yugoslava, lo que me permitiría el uso del compensador de caída de la bala con el que viene dotado el visor del arma, y que permite disparar a blancos hasta 800 metros. Como los cartuchos militares de ese pais están ligeramente subcargados en comparación a los alemanes originales y llevan una carga de 41,0 a 42,0 granos, aquí van unas cargas que proporcionaron una balística similar (716-730 m/s):

Arma: Zastava M-76, con cañón de 550 mm.
Bala: PRVI 198 gr FMJBT tipo B-022
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200
Longitud Total del Cartucho: 80,27mm
Entallado (corrugado o crimpado): cónico fuerte en la ranura de engarce

N-530 / 42.0vgr – 720 m/s (42,5 dan 731 m/s)
T-3000 / 42,0 gr -716 m/s (42,5 dan 729 m/s)
Fil-343 / 44,0 gr - 726 m/s
N-201 / 44,5 gr – 722 m/s
T-5000 / 45,0 gr – 724 m/s (44,0 dan 712 m/s)
N-202 / 46,0 – 727 m/s
N-150 / 46,0 gr – 725 m/s (44,0 gr dieron 682 m/s. Emplear solo la de 46,0)
N-203B / 46,0 gr – 720 m/s
R-903 / 46,0 – 715 m/s

Todas las demás pólvoras probadas exigían cargas superiores a 46,0 granos para alcanzar el límite de velocidad prefijado, por lo que en principio no serían recomendables para el sistema de automatismo si se tuviera la intención de realizar un número muy elevado de disparos, y por ese motivo no han sido incluidas aquí.

No se intentaron cargas con pólvoras esferoidales por razón de que todas aquellas que hubieran podido cumplir con los parámetros de velocidad inicial y peso de propelente hubieran quedado con una densidad de carga demasiado baja como para quemarse a unas presiones uniformes. La ignición de este tipo de pólvora es mucho más difícil que las de las extruídas o laminadas para un mismo grado de vivacidad, y las densidades de carga bajas agravan esta dificultad enormemente, conduciendo por lo común a graves irregularidades balísticas. En sentido contrario, lamentablemente no se pudo disponer de las N-135 y N-140, que sin ningún género de duda hubieran sido muy apropiadas para esta aplicación.

Utilizando las balas Sierra 200 HPBT MatchKing a una LTC de 78,74 mm y entalladas no muy profundamente (a fin de no deformar demasiado el núcleo de la bala) con la matriz Lee Factory Crimp, se obtuvieron los siguientes resultados:

Arma: Zastava M-76, con cañón de 550 mm.
Bala: Sierra 200 HPBT MatchKing tipo #2415
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200
Longitud Total del Cartucho: 78.74 mm
Entallado: Lee Factory Crimp ligero.

T-3000 / 42,0 – 727 m/s
Fil-343 / 43,5 – 732 m/s (43,0 debieran dar 725 m/s; en vaina RWS dieron 733 m/s)
Fil-343 (otro lote de esta pólvora y en vaina RWS) /43,0 – 715 m/s (44,0 dieron 735 m/s)
N-201 / 43,5 – 731 m/s (43,0 debieran dar 724 m/s)
R-902 / 43,5 – 726 m/s
T-5000 / 44,0 - 734 m/s
N-202 / 44,5 – 723 m/s
N-540 / 45,5 – 730 m/s (45,0 debieran dar unos 722 m/s)

Como se puede observar, con la bala Sierra se necesitaban unas cargas ligeramente más reducidas para obtener la misma velocidad que con las PRVI. Como el perfil es bastante similar, esto podría deberse a que en las Sierra el calibre real es de 0,323”, mientras que en las PRVI es de 0.322”. En ausencia de otros factores, esta diferencia obraría en el sentido de aumentar la presión de forzamiento en la primera respecto a la segunda, y por tanto a generar mayores presiones a igualdad de carga, o las mismas presiones con cargas más reducidas, lo que podría explicar por sí sólo la discrepancia encontrada.

Con el fin de desarrollar cartuchos similares a los militares alemanes del K-98K, se emplearon los mismos componentes, pero buscando velocidades en boca del orden de 745-755 m/s. Aquí no se persiguió la optimización para el M-76, sino para el K-98K, por lo que se admitieron cargas comparativamente elevadas de pólvoras más lentas. Idealmente, sin embargo, las más apropiadas para la duplicación del patrón de vibración del tubo, y por ende, su coincidencia en el área de impacto del blanco, debieran ser aquellas cuya cantidad de pólvora está más cercana a los 44,0 granos del cartucho original.

Arma: Zastava M-70, con cañón de 610 mm.
Bala: PRVI 198 gr FMJBT tipo B-022
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200 (salvo la cargada con Fil-360, que montaba CCI-250)
Longitud Total del Cartucho: 80,25mm
Entallado: cónico fuerte en la ranura de engarce


N-530 / 43,5 – 744 m/s (44,0 debieran dar unos 753 m/s)
T-3000 / 44,0 – 749 m/s
Fil-343 / 45,5 - 743 m/s
T-5000/ 46,5 – 753 m/s
Fil-360 / 47,0 - 754 m/s (esta llevaba pistón CCI-250, ya que es mucho más difícil de encender)
N-202 / 48,0 – 751 m/s
N-150 / 48,0 – 750 m/s

A pesar de llevar una cápsula iniciadora más potente, las cargas de Fil-360 por debajo de 46,0 granos exhibían una tremenda irregularidad balística y un quemado muy deficiente de la pólvora, por lo que tal propelente sólo es recomendable en este cartucho para cargas iguales o superiores a la aquí reflejada y utilizando pistones bastante fuertes, como los WLR o los Federal 210.

Para situar los anteriores datos en términos comparativos, en éste mismo arma fueron disparadas varias municiones militares de época, con el siguiente resultado:

P-35 – 198 FMJBT (45,6 gr de pólvora Fil-68 en laminillas cuadradas de fabricación alemana -con toda seguridad la Nz.Gew.Bl.P. (2-2-0,45)-) – 739 m/s
FNP-56 – 198 FMJBT (44,1 gr de pólvora Fil-141 en laminillas cuadradas) – 713 m/s)
AI-37 - 198 FMJBT (cartuchos militares alemanes DWM modelo 1935 cargados con 43,8 gr de pólvora Nz.Gew.Bl.P. (2-2-0,45) en laminillas cuadradas) – 752 m/s

Cabe de destacar que ambas armas los cartuchos cargados con las balas Sierra fueron mucho más precisos que los elaborados con las Partizan. Y ya que hablamos de precisión, conviene señalar que en la mayoría de los rifles y fusiles las balas ligeras, como la Hornady 150 SP tienden a ser más precisas que las FMJBT más pesadas, salvo que estas últimas sean disparadas a velocidades relativamente elevadas, en cuyo caso tienden a agrupar mejor que las ligeras, aunque no conviene olvidar que cada arma es un mundo.

Aunque en teoría tanto la SP-11 como la T-7000 debieran dar muy buenos resultados en cuanto a la curva presión a estos niveles de velocidad, no fueron ensayadas en esta ocasión por la ya explicada razón de su potencialmente probable desemejanza respecto al patrón de vibración del cañón. Aun así no descarto investigarlo en su día.

Todas las velocidades están expresadas en boca del arma. En el cronógrafo situado a 5 metros indicaban 3 m/s menos. No he señalado cargas máximas porque ninguna de ellas lo era. Las de la primera tabla son más bien suaves, y las de la segunda normales o fuertes, según el caso. Alguna de las mostradas, particularmente las confeccionadas con las pólvoras más rápidas, si se iban aproximando al límite.

Dado que el M-70 es un arma de caza, también se procedió al desarrollo de cargas apropiadas para el arte venatorio. No voy a reflejar aquí más que aquellas que vienen a duplicar la balística del 30-06 estándar cuando es disparado en armas de caza, o que la superan ligeramente. Algunas de estas cargas generan presiones cercanas a las máximas, por lo que si alguien intenta duplicarlas, ha de proceder comenzando al menos un 5-8% por debajo de las mismas si fuera a emplear los mismos componentes o un 10% si el pistón, la vaina, o ambos son de tipo diferente. En mi rifle tampoco ninguna de estas cargas era máxima, pero hay que tener en cuenta que mi M-70 cuenta con una generosa recámara de tipo militar, por lo que en otros rifles sí podrían serlo o incluso hallarse por encima de la máxima permitida.

Arma: Zastava M-70, con cañón de 610 mm.
Bala: Sierra 175 gr SPT Pro-Hunter tipo #2410
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200 las extruídas salvo la N-550 y WLR las esferoidales más la N-550.
Longitud Total del Cartucho: 78,74 mm
Entallado: No.


N-530 / 48,0 (CCI-200) – 827 m/s
T-3000 / 49,0 (CCI-200) – 828 m/s (carga vibrada)
SP-9 / 48,5 (WLR) – 830 m/s
SP-7 / 49,0 (WLR) – 829 m/s (este era un lote un poco rápido de SP-7)
Fil-343 / 50,0 (CCI-200) – 826 m/s
PCL-507 / 50,0 (WLR) – 824 m/s
R-902 / 50,5 (CCI-200) – 825 m/s
N-201 / 50,5 (CCI-200) – 827 m/s
T-5000 / 50,5 (CCI-200) – 828 m/s
PCL-516 / 51,0 (WLR) – 833 m/s
Varget / 52,5 (CCI-200) – 834 m/s
N-202 / 53,0 (CCI-200) – 830 m/s
N-203B / 53,0 (CCI-200) – 832 m/s
N-150 / 53,5 (CCI-200) – 831 m/s (vibrada)
R-903 / 54,0 (CCI-200) – 838 m/s
N-540 / 54,0 (CCI-200) – 833 m/s
RL-15 / 54,5 (CCI-200) – 832 m/s (vibrada) (este lote de Reloder-15 era un poco lento)
R-907 / 54,5 (CCI-200) – 830 m/s
H-380 / 56,0 (WLR) – 834 m/s (vibrada)
N-550 / 58,5 (WLR) – 836 m/s (vibrada y ligeramente comprimida)

A diferencia de las otras tablas, en esta sí he expuesto la casi totalidad de las pólvoras ensayadas con una determinada bala. La razón de ello es que si alguien que vive en otro país más libre que el nuestro accede a este mensaje, y poseedor de un 8x57 IS pretende usarlo para la caza, pueda hallar en esta relación un punto de partida para algunas combinaciones bala-propelentes difíciles de encontrar en otra parte. Aunque no lo voy a reflejar aquí, con esta bala y algunas de estas pólvoras (ninguna de ellas era Tubal o S.B.) se podían alcanzar los 860-870 m/s en cargas máximas en este rifle. No he adjuntado los datos referidos a la Fil-360 ya que a pesar de mostrar una muy buena relación velocidad-presión y una aceptable regularidad balística, ese resultado sólo se obtenía cuanto la velocidad se encontraba a niveles bastante superiores al escogido como referencia, y además porque lo hacía con unas llamaradas en boca ciertamente excesivas. Por otra parte, no fue posible disponer de otros propelentes esferoidales de elevada densidad gravimétrica y vivacidad media, tales como la Hodgdon BL-C2 o la Winchester 748, que con gran probabilidad hubieran dado buenos resultados a los efectos buscados.

Como referencia comparativa con munición de caza comercial, unas RWS cargadas con bala TIG de 198 granos dieron una velocidad en boca de 797 m/s, desarrollando una energía igual a la que hubiera poseído la Sierra de 175 gr viajando a 848 m/s.

En principio, todas estas cargas podrían ser válidas para las balas Hornady 170 RN y Speer 170 Semi-Spitzer siempre que las velocidades al ser disparadas fueran similares o inferiores a las aquí mostradas, pero no así para la Nosler 180 Ballistic Tip. No obstante, antes de proceder a cargar hasta los niveles indicados, se debe seguir siempre el protocolo de comenzar por cargas reducidas al menos un 5% (10% si la carga es mostrada como máxima) e ir progresando poco a poco desde ahí. Un simple cambio de bala, aun siendo ambas del mismo peso, y manteniendo todos los demás componentes idénticos, puede acarrear en casos extremos una elevación de la presión de hasta un 20%.

Para el M-70 también fueron preparadas unas cargas para tiro con balas unas balas PRVI HPBT de 175 granos que fueron adquiridas a un precio muy económico. Aquí pongo algunas de ellas:

Arma: Zastava M-70, con cañón de 610 mm.
Bala: PRVI 175 JHPBT tipo B-350
Vaina: Remington
Pistón: CCI-200
Longitud Total del Cartucho: 77,72 mm
Entallado: No

T-3000 / 46,5 – 823 m/s
N-530 / 47,0 – 825m/s
R-902 / 49,0 – 823 m/s
N-201 / 49,5 – 827 m/s
Fil-343 / 49,0 – 831 m/s
T-5000 / 49,5 – 826 m/s
Fil-360 / 51,5 – 832 m/s
N-202 / 52,0 – 830 m/s
SP-11 / 54,5 – 827 m/s (carga vibrada y después ligeramente comprimida).

Los valores de velocidad están indicados para la boca del arma. La velocidad instrumental era unos 4 m/s menor.

En este caso, sorprendentemente, y a pesar de ser también esta PRVI 0,001” menor en diámetro que la Sierra de 175 y de tener menor superficie de forzamiento, las cargas necesarias para lograr la misma velocidad fueron menores. Esto sólo podría ser explicado por una camisa más gruesa de latón más duro, por una mayor dureza de la aleación del núcleo, o por una suma de ambos factores, que contribuirían a aumentar la presión de forzamiento con respecto a la Sierra. Además, si la bala fuera realmente rígida, podría no deformarse ni a causa de la presión de forzamiento, ni por el aplastamiento inercial en el pico de presión, y de esta forma experimentaría una menor fricción sobre el fondo de las estrías que en la de 0,323” – quizá incluso nula- lo que con seguridad contribuiría a una mayor velocidad con la misma carga. Esto nos vuelve a demostrar que no hay que dar nada por supuesto en la balística interior, y que la prueba experimental es absolutamente esencial. De ahí la necesidad de comenzar la duplicación de recetas comenzando inexcusablemente con cargas inferiores a la buscada, y mucho más aún si hemos llevado a cabo un cambio de componentes.

Algo que muchas veces es ignorado es la erosión del ánima que padecen muchos de los fusiles militares antiguos. Y con ello no me refiero a la corrosión que tan frecuente es en campaña cuando en condiciones de combate resulta imposible dedicar tiempo a la limpieza del arma, y más aún si, como es norma común en casi todos los fusiles anteriores a la década de los 60, hubieron hecho fuego con pistones corrosivos. Me estoy refiriendo a la erosión balística, esto es, a la originada por la presión y la temperatura de los gases de la pólvora, los fuertes ciclos térmicos, la fricción de la bala, el golpeteo de los gránulos d la pólvora en pleno estado de combustión y la corrosión que acarrea la reacción química de los gases ardientes sobre el acero del cañón. La generalidad de los fusiles militares de época, cuando por fin son destinados a la venta a particulares, ha disparado ya muchos miles de tiros. En multitud de ocasiones, decenas de miles. Esto comporta un desgaste en la zona del origen de estrías que en su etapa inicial conduce a una disminución de la presión en recámara y de la velocidad inicial de la bala. Por ello es muy típico que al disparar municiones comerciales en estas ánimas la velocidad caiga mucho más que ese 2-3% habitual entre la anunciada por el fabricante (que es la medida en cañón probeta) y la propia de los rifles ordinarios con su ánima en buen estado..

Dicho desgaste conduce a que si se acomete el desarrollo de cargas en un fusil erosionado, combinaciones que pudieran rendir presiones y velocidades seguras en ése arma podrían llegar a ser poco menos que explosivas en otras con su ánima poco o nada deteriorada.

La erosión es, en la mayoría de los casos, muy difícil de detectar para el ojo desnudo, y solo un fibroscopio permite apreciar de manera cabal su extensión y profundidad. Si un ojo entrenado es capaz de visualizarla a simple vista, significa que ese tubo está ya al final de su vida útil. Si la detecta un ojo no entrenado, lo más seguro es que ya ha sobrepasado con creces la misma. En las armas militares es tradicional evaluarla mediante galgas especiales o por medio de un hipocelómetro que permiten determinar el avance de la zona de vuelo libre o incremento de la distancia hasta la toma de estrías.

Esto viene a cuento de que muchas veces, alguien aborda el desarrollo de cargas en uno de esos fusiles militares fuertemente erosionados, y luego comunica los resultados a otro tirador que desea recargar ese mismo cartucho. Y este último, “por ahorrar tiempo y dinero” se salta uno de los principales mandamientos de la recarga: el comenzar a probar cargas nuevas empezando por cantidades inferiores a la perseguida e ir progresando desde ahí, conduciendo en algunos casos tan irresponsable conducta a graves disgustos.

Otro punto a tener en cuenta es que, aunque las cargas aquí reseñadas fueron desarrolladas en ánimas en perfecto estado, no debemos olvidar que el 8x57 es uno de esos calibres que sufre de gran variación dimensional entre los cañones de distintas armas, especialmente si son antiguas. Por ello, no deberíamos sorprendernos si al proceder a replicar las cargas arriba expuestas nos encontramos que obtenemos una discrepancia en las velocidades obtenidas difícilmente explicable por las variaciones en los lotes de los componentes. Si esta variación es hacia arriba, deberemos ir con cuidado, ya que en ciertos tubos muy ajustados, las presiones crecerán mucho más deprisa de lo que habitualmente podríamos esperar. Si lo es en sentido inverso y se trata de un arma ex-reglamentaria, considerémosla inmediatamente sospechosa de erosión, y abstengámonos de comunicar a otros los resultados obtenidos no sea que al final caigan en manos de algún inconsciente. Si el arma es deportiva y bastante antigua (anterior a 1938) sería esencial el obtener las dimensiones del diámetro entre campos y diámetro entre estrías y cotejarlos con los normalizados, puesto que algunos pretéritos fabricantes de cañones tenían la errónea creencia de que un ánima muy “apretada” era conducente a la mejor precisión, y algún tubo quedará en uso que además de extruír la bala, disparará las presiones.


El que un arma sufra de cierta erosión no significa que sea balísticamente inútil. Siempre que la mengua de velocidades no sea severa (mayor del 3-5% sobre las habituales en armas similares en buen estado) y mantenga una precisión aceptable, lo mas probable es que podamos seguir disfrutando de nuestro 98 muchos tiros más. Pero si alguien no puede vivir con la duda de si su palo de fuego estará o no demasiado disparado, existen algunas soluciones. Una es comprar un fibroscopio o un boroscopio y aprender a utilizarlo. Carísimo. Otra es llevarlo a un armero que disponga de dicho instrumento para que inspeccione nuestra arma, aunque tengo mis dudas de que alguno en España disponga de semejante aparatito (sí disponen de él los fabricantes de cañones y otros profesionales de múltiples áreas). Una muy buena, para quien disfrute de las relaciones apropiadas, es llevarlo a alguna maestranza militar y que le echen un vistazo allí. En plan “casero” hay una cuarta solución que cualquier recargador provisto de los útiles básicos de su afición puede llevar a cabo, pero tiene la desventaja de que habremos que disponer de como mínimo otro arma del mismo modelo y fábrica que la nuestra, en estado nuevo. Un quinto y último método sería el hacer un molde de recámara y compararlo con las especificaciones C.I.P., una vez que se conoce el avance tolerable, pero este método ofrece ciertas dificultades prácticas y es ya una técnica más propia de profesionales.


Para acabar por fin, y para justificar la extensa alabanza que he dedicada a este cartucho al principio de este mensaje, admito que ya sé que en la práctica, las pequeñas ventajas comparativas del 8x57 IS sobre el 30-06 no son por lo general lo suficientemente importantes como para compensar la gran razón que explica la preminencia de éste último: la extraordinaria difusión y variedad de su cartuchería y componentes. Lo que sucede es que, como tantísimos otros aficionados a las armas y las municiones, yo también soy de aquellos maniáticos a los que nos entusiasma el destacar las más mínimas ventajas teóricas que motivan nuestras elecciones, y esas cualidades resultan a la postre tan magnificadas en nuestra subjetividad como las pretendidas virtudes que tendemos a atribuir a todo aquello que amamos.

Yo tengo dos 8x57IS, y también un 30-06. Pero mi próximo rifle va a ser… otro 8x57IS.

Saludos a todos los que hallan tenido la paciencia de llegar hasta aquí.

Mikel



A que nivel llego este foro :apla: :apla: :apla:

Que gran maestro fue Mikel Etxaniz

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Re: Marcajes y punzones de rifle 8 x 57 is

Mensajepor Uboat » 08 Jun 2019 10:30

¡¡¡ Toda una tesis doctoral !!! :apla: :apla: :apla: :apla: :apla: :apla: :apla: :apla: :apla: :apla:
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Re: Marcajes y punzones de rifle 8 x 57 is

Mensajepor Carabinieri86 » 08 Jun 2019 11:08

Es impresionante, gracias. No tengo palabras. Es curioso como cada calibre, que a simple vista parecen iguales, una cuestión de milímetros y mínimo peso o forma pueden cambiar tanto.

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Re: Marcajes y punzones de rifle 8 x 57 is

Mensajepor agmalumbres » 09 Jun 2019 14:20

Impresionado !!.... Da gusto leer a foreros como Mikel!! :apla: :apla:

Tenía bastante claro que mi siguiente rifle podría ser del 8x57, pero ahora lo tengo más .

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Re: Marcajes y punzones de rifle 8 x 57 is

Mensajepor Carabinieri86 » 09 Jun 2019 20:26

Por más que busco en internet no consigo averiguar el país de estos marcajes en el rifle. Hice unas fotos que han salido un poco más nítidas. A ver si alguien supiera.

La marca que está en la palanca del seguro es una especie de T con un rabillo por la izquierda. Y luego bajo el alza hay BK y una especie de N o número pi en un recuadro.
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