El mundo es un poco peor
Publicado: 05 Oct 2009 00:23
El mundo es un poco peor porque nos ha dejado un hombre bueno.
En la mañana del día 30 de septiembre mi padre nos dejo, y nos dejo un vacío que ya no podremos llenar, se fue como vivió. Sin hacer ruido ni molestar a nadie, se levantó, cerro la puerta del dormitorio para que mi madre pudiera seguir durmiendo, preparo la medicación que debían tomar los dos durante el día, clasificándolas por tomas y empezó a preparar un café que ya no terminaría.
Su corazón, cansado por el sobreesfuerzo que le suponía el aporte de oxigeno que le proporcionaba la máquina a la que tenia que pasar enganchado 15 horas diarias para suplir a sus pulmones, que por culpa del tabaco hacia seis años que ya no funcionaban como es debido, se paró.
El infarto fue masivo y murió al instante, sin sufrir, porque probablemente no lo merecía, mi madre lo encontró al levantarse poco después y antes de que el shock la bloqueara me llamo muy alterada a mi trabajo y yo llame al 112 e hice volar mi Toyota durante los 28 Kms. que separan mi trabajo de la casa de mis padres, pero cuando llegue los médicos del 112 solo pudieron confirmarme la peor noticia que me han dado en mi vida, que si bien no es larga, ya no puedo decir que sea corta.
Mi madre con un shock nervioso, sedada, mi padre en el suelo de la cocina y con cara de haberse quedado dormido.
Lo cubrí con una sabana y llame al personal de la funeraria que vendrían a llevárselo.
En ese momento decidí ser fuerte para ayudar a mi madre y a mis hermanas que cuando las llame no se lo creían.
He sentido mucho dolor en mi alma pero solo he llorado cuando solo con mi esposa en nuestra casa nadie más podía verme, en este momento que escribo esto las lagrimas vuelven a asomar en mis ojos, pero ahora ya nadie me ve.
He nombrado a mi esposa y quiero destacarla porque estos días me ha recordado con sus actos porque quiero estar con ella por los siglos de los siglos, no se si habría logrado nada sin su ayuda.
Me quedan de estos días la satisfacción de saber que no sufrió y de saber que fue un hombre querido por sus amigos y compañeros y adorado por su familia, que siempre tenía una palabra adecuada para cada situación que le planteabas y todas las muestras de afecto que hemos recibido.
Para su último trayecto escogimos su traje favorito y en la corbata le puse el alfiler con el escudo de su amada Guardia Civil, y espero que desde el cielo me ayude a poder ser algún día una persona tan extraordinaria como lo fue él.
Adiós papa, siempre a tus órdenes.
En la mañana del día 30 de septiembre mi padre nos dejo, y nos dejo un vacío que ya no podremos llenar, se fue como vivió. Sin hacer ruido ni molestar a nadie, se levantó, cerro la puerta del dormitorio para que mi madre pudiera seguir durmiendo, preparo la medicación que debían tomar los dos durante el día, clasificándolas por tomas y empezó a preparar un café que ya no terminaría.
Su corazón, cansado por el sobreesfuerzo que le suponía el aporte de oxigeno que le proporcionaba la máquina a la que tenia que pasar enganchado 15 horas diarias para suplir a sus pulmones, que por culpa del tabaco hacia seis años que ya no funcionaban como es debido, se paró.
El infarto fue masivo y murió al instante, sin sufrir, porque probablemente no lo merecía, mi madre lo encontró al levantarse poco después y antes de que el shock la bloqueara me llamo muy alterada a mi trabajo y yo llame al 112 e hice volar mi Toyota durante los 28 Kms. que separan mi trabajo de la casa de mis padres, pero cuando llegue los médicos del 112 solo pudieron confirmarme la peor noticia que me han dado en mi vida, que si bien no es larga, ya no puedo decir que sea corta.
Mi madre con un shock nervioso, sedada, mi padre en el suelo de la cocina y con cara de haberse quedado dormido.
Lo cubrí con una sabana y llame al personal de la funeraria que vendrían a llevárselo.
En ese momento decidí ser fuerte para ayudar a mi madre y a mis hermanas que cuando las llame no se lo creían.
He sentido mucho dolor en mi alma pero solo he llorado cuando solo con mi esposa en nuestra casa nadie más podía verme, en este momento que escribo esto las lagrimas vuelven a asomar en mis ojos, pero ahora ya nadie me ve.
He nombrado a mi esposa y quiero destacarla porque estos días me ha recordado con sus actos porque quiero estar con ella por los siglos de los siglos, no se si habría logrado nada sin su ayuda.
Me quedan de estos días la satisfacción de saber que no sufrió y de saber que fue un hombre querido por sus amigos y compañeros y adorado por su familia, que siempre tenía una palabra adecuada para cada situación que le planteabas y todas las muestras de afecto que hemos recibido.
Para su último trayecto escogimos su traje favorito y en la corbata le puse el alfiler con el escudo de su amada Guardia Civil, y espero que desde el cielo me ayude a poder ser algún día una persona tan extraordinaria como lo fue él.
Adiós papa, siempre a tus órdenes.