HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
Brasilla
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 04 Abr 2018 19:50

Excmo. Sr. D. José PEREZ CASTRO (Cabo del Ejercito Español, División Azul, Caballero Laureado)


6 de diciembre de 1941 El cabo D.José Pérez Castro, perteneciente a la División Azul se le propone para la concesión de la Cruz Laureada de la Real y Militar Orden de San Fernando por los siguientes Méritos:

«Perteneciendo a la división Azul se apodera de una ametralladora, cuatro lanzallamas, bombas de manos y armas automáticas además de hacer prisioneros a nueve soldados soviéticos y haber matado a varias decenas, al día siguiente muere con toda su unidad defendiendo la posición conquistada. Los hechos ocurrirían en el 41 sería condecorado a título póstumo en 1944.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
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Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 08 Abr 2018 01:07

Excmo. Sr. D. José CALDERON GAZTELU (Capitán del Servicio de Aviación, Caballero Laureado


A D. José Calderón Gaztelu le dieron la Cruz Laureada de San Fernando debido a que cuando los italianos decidieron no escoltar a los Ju-52 nacionales mas allá de la línea del frente, el Capitán Calderón dijo textualemnte a sus compañeros: "Mañana mi Grupo bombardeará , caida quien caiga". Y su afirmación la pago con la vida al ser derribado por la caza republicana. Y además hay que añadir que su objetivo no era la ciudad de Madrid si no las trincheras enemigas que la circundaban, pues lo que se pretendia era romper la linea de frente y entrar en Madrid.


B.O. del Ministerio del Aire de 22 de Enero de 1948.

¨¨ El alto temple militar, valiosas dotes de mando y elevado espiritu de sacrificio del Capitan Gaztelu, quedaron plenamente demostrados en diferentes servicios prestados en el frente de Guipuzcoa, Vicaya, Somosierra y Guadarrama, siendo felicitado por su brillante actuacion por el entonces Jefe del Ejercito del Norte General Mola.

Su actuacion culmino, no obstante, el 16 de febrero de 1937, en el frente del Jarama, al ordenar a su formacion el bombardear a toda costa desterminadas posiciones, a pesar de las malas condiciones atmosfericas, el considerable numero de baterias antiaereas contrarias y la permanencia constante sobre el teatro de operaciones de una masa de cuarenta cazas rojos aproximadamente.

Consiguio, pese a todo, castigar el primer objetivo, pero atacado por treinta aviones enemigos fue alcanzado su aparato, resultando muerto. Habia conseguido bombardear las baterias contrarias, colaborando de modo muy señalado en el alto cometido de conseguir la supremacia aerea nacional¨¨.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 08 Abr 2018 01:28

Excmo. Sr. D. Mariano GOMEZ ZAMALLOA y GUIRCE (Tte. General del Ejercito Español, Caballero Laureado


Mariano Gómez-Zamalloa y Guirce (La Coruña, 26 de marzo de 1897 - Madrid, 4 de septiembre de 1973) fue un militar español. Tuvo una participación relevante en la Guerra civil, destacando durante la batalla del Jarama. Años después también tomaría parte en la Segunda Guerra Mundial —integrado en la división «Azul»— y en la Guerra de Ifni.

Nacido en La Coruña el 26 de marzo de 1897,​ ingresó en la Academia de Infantería de Toledo en 1909, a la edad de quince años. Tras licenciarse, con posterioridad participaría en la Guerra del Rif como oficial de regulares.​

Al comienzo de la Guerra civil ostentaba el rango de capitán y estaba adscrito al Grupo de Regulares n.º 3 de Ceuta.​ Se unió a la sublevación militar y al frente de una unidad de Regulares cruzó el estrecho de Gibraltar a bordo del destructor Churruca, desembarcando en Cádiz y asegurando el control de la ciudad.

Posteriormente se trasladó a Jerez de la Frontera, donde se puso al frente de varias columnas compuestas por simpatizantes del Alzamiento Nacional con las que participó en varias operaciones militares en las provincias de Cádiz y Sevilla, capturando las poblaciones de Arcos de la Frontera y Olvera.4​ Más adelante su unidad también participó en el avance hacia Madrid, atravesando Extremadura y el Valle del Tajo. Durante los duros combates sostenidos con el Ejército republicano por el control de la capital, Gómez-Zamalloa luchó en la Casa de Campo, Carabanchel o Ciempozuelos.

Durante la Batalla del Jarama destacaría con su unidad en la defensa del «Pingarrón»,​ una posición elevada que acabaría teniendo una gran valor estratégico durante la batalla.​ Durante la defensa de esta posición Gómez-Zamalloa resultaría gravemente herido por fuego enemigo —llegó a recibir dieciséis heridas de guerra y quedó mutilado en 80% del cuerpo—.​ Ello le valdría ser conocido como el «héroe del Pingarrón»​ y ser condecorado en 1940 con la Cruz Laureada de San Fernando.​

Durante el resto de la contienda no volvió a participar en ninguna acción de guerra.

En 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, se unió a la División Azul y combatió en el Frente Oriental integrado en el Ejército alemán. Gómez-Zamalloa, que se distinguió en la División «Azul»,​ llegó a ser el subcomandante de uno de los regimientos de la unidad. Regresó a España en mayo de 1942, pasando a desempeñar el mando de diversas unidades militares.

En 1952 formó parte de la mesa-presidencia del I Congreso nacional de Excombatientes, celebrado en Madrid.

Fue gobernador general del África Occidental Española,​ entre 1957 y 1958.​ Durante el período en que estuvo al frente de este territorio tuvo un destacado papel durante la Guerra de Ifni al lograr contener la ofensiva de los guerrilleros marroquíes contra las guarniciones españolas en el Sáhara español y en Ifni. También ejerció como gobernador general de Ifni.​ A su regreso a la península fue nombrado comandante de la División Acorazada Brunete, con base en Madrid. Llegó a alcanzar el rango de teniente general.

Falleció en Madrid el 4 de septiembre de 1973, a causa de un coma hepático.


La batalla del Pingarrón

Mientras Juan Modesto, desde el Vértice Cumbres de Vallecas, con su agrupación de fuerzas, se afana en cortar más a retaguardia, a pecho descubierto y en combate frontal, las líneas del enemigo bien atrincherado en las alturas de La Marañosa, Cerro de Coberteras y Espolón de Vaciamadrid, cruzando el río Manzanares; en el otro extremo de la batalla, sobre la Cota 700, el Coronel Ricardo Burillo, al mando de las Divisiones A, B, C y D, que parcelan el frente desde el 15 de febrero, ordena sucesivos intentos de asalto al macizo del Pingarrón.

Es allí donde decide invertir la mayor parte de recursos bélicos para doblegar al enemigo y devolverle a su lugar de incio, atacando de la misma manera que se hace en el Manzanares: en lucha frontal, desde posiciones claramente inferiores, apelando al heroísmo y a la entrega absolutamente altruista como último recurso. Rasgos de entrega y valor sobradamente demostrados por ambos bandos en las lomas del entorno del Vértice Pingarrón, regadas de sangre hasta límites indescriptibles.

Durante las jornadas transcurridas entre el 19 al 27 de febrero de 1.937, el macizo del Pingarrón fue tomado y perdido sucesivamente por ambos bandos, inclusive a lo largo de una misma jornada, como si se tratara de una auténtica y despiadada lucha de carneros. Desde el lado republicano, Enrique Líster, como jefe de la División C, dirigía desde su P.M. de Casa de Valgrande, con su asesor soviético Malinovski, los ataques de las fuerzas a su mando, 1ª BM, 1ª BM-Bis, 19 BM, etc. coordinadas con otras de las Divisiones A (Walter) y B (Gal), que desde sus respectivos sectores generaban ataques de diversión, para distraer fuerzas contrarias.

En estos ataques se vio envuelto entre otros, el Batallón Abraham Lincoln, de la XV Brigada Internacional, lanzado contra las crestas de la Jara Alta el día 27 de febrero, último de la Batalla, dejando sobre el terreno la mitad de sus fuerza, por la improvisación del ataque, a plena luz del día, y la falta absoluta de apoyos tácticos, además de lo bien escogido de las posiciones contrarias en el centro de la meseta, Cota 700, en posiciones dominantes.

Un sacrificio estéril en un día aciago, que quedó grabado a fuego en la memoria de todos como La matanza.

Con las únicas armas de una superioridad numérica republicana que demostró no ser suficiente, y la entrega y heroísmo de unas tropas inferiores en número pero acantonadas sobre posiciones bien elegidas, se inician y terminan los combates del Pingarrón, que ponen fin a la Batalla del Jarama.

Del 19 al 27 de febrero de 1.937 los republicanos pretenden en sucesivas intentonas tomar las alturas del cerro Pingarrón, defendido valerosamente por las tropas nacionalistas del Coronel Asensio, además de cortar sus líneas de comunicación con retaguardia a través del puente de San Martín y la pasarela instalada sobre el Jarama en la isla de Santa Teresa.

Dirigidos por Líster y apoyados por los carros soviéticos T-26b, que tanta utilidad mostraron a lo largo de la Batalla, la noche del 18-19 de febrero, en ataque sorpresa, los republicanos de la 1ª Brigada Mixta asaltaron el Pingarrón en medio de fuertes combates, aniquilando a sus ocupantes con granadas y cargas cuerpo a cuerpo, a la bayoneta.

Apenas les dio tiempo a fortificarlo; las tropas indígenas lo reconquistaron en cuestión de horas, aún a costa de soportar un 80% de bajas.

Tras el cónclave celebrado en Ciempozuelos, el día 17 de febrero, al que han asistido, Franco, Saliquet, Mola, Orgaz y Varela, la orden es tajante: Resistir a toda costa. La batalla está perdida, pero nada de retroceder.

El 23 de febrero de nuevo los republicanos suben a esta cumbre, acompañados por los T-26b soviéticos, cambiando de manos al menos cuatro veces. Contraataca el Primer Tabor de Regulares de Tetuan, que estaba en reserva. La 17ª Brigada Mixta republicana llega a tener 1.100 bajas en un mismo día.

La altura del Pingarrón ha pasado muchas veces de unas manos a otras. Ya ha costado a ambas partes varios miles de hombres. Cinco o seis casas y una calva pétrea, lisa y empinada […] Quien la domine mandará sobre un gran trecho del río […] Entre las casas y la colina pétrea, se ha abierto -ya nadie recuerda por quien- una breve trincherita. La ocupan, por turno, ora los sublevados, ora los republicanos. La pequeña trinchera esta inundada de sangre, llena de cadáveres y jirones de cuerpos humanos, despedazados por las explosiones de los obuses. Es imposible distinguir los cadáveres -sólo una cabeza de la que se conserva entera la mitad habla del África por el pendiente de la oreja.

Mijail Koltsov. Corresponsal extraordinario de Pravda


Entre otras disposiciones del orden de batalla y “en un acto de monumental estupidez” –como diría después el brigadista e historiador norteamericano Robert Garland Colodny- el 27 de febrero se ordenar atacar en la zona de la Jara Alta, al Batallón Lincoln, de la XV BI, que apenas llevaba semana y media en el frente. Para entonces, los marroquíes y legionarios se han fortificado a lo largo de los puntos altos de esta meseta que abarca la Cota 700.

Han dispuesto ametralladoras para hacer fuegos cruzados entre los islotes de resistencia. Los norteamericanos, que trepan a duras penas las suaves cuestas que conducen hacia las posiciones firmemente defendidas de las lomas más altas, son masacrados apenas iniciada la marcha de aproximación. De los 450 voluntarios internacionales que inician el ataque, caen muertos o heridos más de la mitad, en una maniobra secundaria, que no pasa de maniobra de diversión.

El mando republicano tras comprobar las enormes cifras de pérdidas y lo estéril de estas acciones, ordena dar fin a estos ataques, con lo que se finaliza la Batalla del Jarama.

Consecuencias de la elección del Pingarrón frente a La Marañosa

La deficiente observación de campo del mando republicano pasó por alto el hecho de que la Brigada de Rada se extendía en exceso por el flanco izquierdo del ataque, en una larga línea muy compleja de defender. Mientras, cruzado el valle del Jarama, y aislada tras los puentes, se concentraban en un terreno apenas mayor, tres brigadas nacionalistas, de los coroneles Barrón, Sáenz de Buruaga y Asensio.

Concentrar de lleno todos los ataques contra ese núcleo que constituía el grueso del ejército de Orgaz, era lo menos inteligente. La mayor amenaza a esa “cabeza de puente” podría haberse creado con la toma del Espolón de Vaciamadrid y resto de posiciones a lo largo del cordal de Coberteras y Loma Intermedia, cortando las líneas de aprovisionamiento contrarias y tomando sus bases y posiciones artilleras situadas entre el Poblado y la Fábrica de Artillería de La Marañosa, en el Monte del Fraile.

Las fuerzas rebeldes se concentraban entre el Monte de Pajares y cerros aledaños, y el macizo del Pingarrón, contra un enemigo que ya demostraba ser superior en número, y con un río crecido, casi desbordado, a sus espaldas. Sus dos únicos nexos con la retaguardia eran los dos puentes, el del Pindoque y el de San Martín, y algunas pasarelas tendidas sobre el río.

A través de ellos pasaba todo el abastecimiento diario de alimentos, agua, pertrechos y municionamiento, y a su vez, eran llevados a retaguardia, sobre mulas, en angarillas, los muertos y heridos que dejaban tras de sí los combates y el aluvión de fuego lanzado por las tropas republicanas.

Sólo para el suministro diario de agua, los nacionalistas debían hacer auténticos milagros, en una zona con absoluta escasez de la misma. En el valle del Jarama no había agua potable y de haber bebido agua del río o de los pozos, probablemente habrían enfermado más de lo que ya se enfermó, de fiebres paratíficas y descomposiciones. Todos los días cruzaba una hilera de abastecimiento de viejas cisternas requisadas, de Obras Públicas, que a menudo se averiaban.

El único respaldo de esa “cabeza de puente” era precisamente la artillería de Rada, situada especialmente en La Marañosa y Cabeza Fuerte, dos verdaderos observatorios naturales sobre el Jarama y Manzanares.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 19 Abr 2018 23:16

Excmo. Sr. D. Manuel RUIZ DE HUIDOBRO ALZURENA (Capitán de Ingenieros de la División Española de Voluntarios, Caballero Laureado)


Capitán División Española de Voluntarios Manuel Ruiz de Huidobro Alzurena

Al mando de la 3.ª compañía del primer batallón del 262 rgto, medalla militar individual en la guerra civil, mantiene su posición frente a un masivo asalto soviético durante la batalla de Krasny Bor. Causa enormes bajas al enemigo, llega a ordenar fuego de artillería sobre su propia posición, y muere de una ráfaga en el pecho mientras hace fuego sobre el enemigo.

Manuel Ruiz de Huidobro y Alzurena nació en Santa María de Mave (Palencia) en 1910. Hijo de Ángel Ruiz de Huidobro y García de los Rios y de Feliciana Alzurena y Dibildos. Manuel fue nieto del I Marqués de Huidobro (Felipe Ruiz de Huidobro y Huidobro), título establecido en 1872 por Real Despacho de Amadeo I de España, sobrino del II (Manuel), y hermano del III (Eduardo), este último consejero del Banco Santander y artífice de la sociedad Automóviles de Turismo Hispano-Ingleses (AUTHI), fabricante de los Morris y MG 1100 en España. En febrero de 1932, Manuel ingresó como soldado en el Cuerpo de Ingenieros para cumplir su servicio militar, alcanzando durante en su estancia los empleos de cabo y sargento de complemento en el Regimiento de Zapadores Minadores Nº 1.

Al declararse la Guerra Civil se presentó como falangista voluntario en las Milicias de 1ª Línea de La Falange Española de Valladolid, tomando parte en diversas operaciones en dicha capital, así como en la de Palencia. En el mes de septiembre fue destinado con el empleo de sargento de complemento al Regimiento de La Victoria, en el Frente de Ávila, siendo propuesto por dos veces para la concesión de la Medalla Militar Individual y citado como "Distinguido". Por orden del 4 de octubre de 1937, se le concedería la Medalla Militar Individual.

En enero de 1938 alcanzó el empleo de teniente provisional y pasó a servir en el Batallón núm. 254 de Cazadores de Ceuta, con el que prestó servicios de campaña. En 1939 fue trasladado al Regimiento de Toledo, guarneciendo con su compañía las posiciones del vértice Cumbre, en el sector de Las Rozas. En febrero asistió en Tauima al curso para el ascenso a capitán provisional, empleo al que fue ascendido tres meses después, incorporándose al Regimiento de Toledo. Terminada la contienda, se le concedió la Medalla de la Campaña y una Cruz roja al Mérito Militar, resultando en mayo de 1939 ascendido el empleo de capitán provisional. En enero de 1940 pasó a la Academia de Transformación de Guadalajara, siendo en julio del año siguiente ascendido a teniente profesional, conservando el empleo de capitán en la Escala de Complemento, pasando a servir en el Regimiento Número 1.

Estaba casado con Isabel Rodríguez Ferrera y Castro. En abril de 1942 causó alta en la División Española de Voluntarios, siendo destinado al Regimiento Número 262 y ascendiendo en ese mismo mes a capitán. En 1943 fue recompensado con la Cruz de Hierro de 2ª clase, por sus muchos méritos militares.

El 10 de febrero de 1943 se produce en los arrabales de Leningrado la batalla de Krasny Bor. Fue el más sangriento enfrentamiento en el que intervino la 250ª División de la Wehrmacht, en la cual 5.900 voluntarios españoles equipados con armamento manual hicieron frente a 44.000 soviéticos (4 divisiones) apoyados por gran cantidad de artillería y tanques. Se producen casi 4.000 bajas entre los voluntarios españoles de la Wehrmacht, pero se consigue detener el avance haciendo fracasar la ofensiva soviética y causando 16.000 bajas al Ejército Rojo.

En la jornada de Krasny Bor, Manuel Ruiz de Huidobro cubría, con su compañía, constituida por 120 hombres, un frente de unos dos kilómetros, cuando uno de sus oficiales le informó que en un bosque inmediato a la posición se habían oído ciertos ruidos, producidos, al parecer, por movimientos de carros de combate. Iniciada por el enemigo, al poco tiempo, una intensa preparación artillera, se trasladó al observatorio de su compañía, en el que situó como reserva móvil diez hombres de la unidad antitanques, recorrió la posición alentando a sus soldados y les recomendó que permaneciesen tendidos en el fondo de las trincheras mientras continuase el fuego artillero del contrario, en espera de sus órdenes. Se dirigió después al observatorio de antitanques, y al comprobar la presencia de fuertes contingentes enemigos en el citado bosque, estableció allí su puesto de mando, instalando el equipo de radio. En estos comienzos del ataque, comunicó a su jefe de batallón que no había más novedad en la posición a su cargo.

Más tarde, al observar que las fuerzas enemigas iban extendiéndose y avanzando entre los árboles, comunicó por radio el siguiente parte: "El enemigo ataca en grandes masas. Barrera de artillería delante de la posición y sobre el bosque". Este primer ataque y un segundo fueron rechazados, pero en el tercer asalto, apoyados por lanzallamas, consiguió el enemigo rebasar la linde del bosque. Ante la amenaza que suponía el haber quedado al descubierto uno de sus flancos, redobló su esfuerzo para organizar defensivamente el nuevo frente y, siendo como siempre, el primero en dar ejemplo, se subió encima de la trinchera, a pesar del intensísimo fuego del enemigo para, desde allí ordenar el despliegue necesario. Así continuó largo tiempo, con evidente desprecio de su vida, hasta que, necesitados de su liderazgo, sus soldados le instaron para que abandonase lo alto de la trinchera, e incluso el alférez Duque, de la unidad antitanques, se subirá al parapeto para ello. Inmediatamente se cubre el flanco y establecen los dos frentes cubriendo la rotura de la línea.

El capitán Huidobro no dejó un sólo momento de alentar a la gente, recorriendo las posiciones y recomendando el ahorro de municiones, para lo cual llegó a prohibir se disparase más que sobre blanco seguro. Cursó su último parte oficial: " El enemigo continúa atacando en grandes masas; barrera de artillería delante de la posición. Moral elevada. Sin novedad". Ante la inmensa superioridad numérica del contrario, con más del 75% de bajas propias, y atacado por tres frentes, enardeciendo con su decidido arrojo a los pocos hombres que todavía le quedaban, se lanzó contra un enemigo que no iba a permitir su rendición y recibió un disparo en el cuello que le produjo la muerte con apenas 33 años. La Compañía de Huidobro resistió mucho más tiempo del que habían imaginado los rusos y cuando el capitán cayó, hacia las 10 de la mañana, el teniente Altura, que le sucedió en el mando, aún mantuvo la resistencia bastante tiempo más.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 19 Abr 2018 23:25

Excmo. Sr. D. Antonio PONTE ANIDO (Cabo zapador de la División Española de Voluntarios, Caballero Laureado)


Cabo Zapador Antonio Ponte Anido Durante la batalla de Krasny Bor por su heroísmo en la batalla de Krasny Bor, a pesar de estar ya herido de gravedad se arrojó con una mina anticarro bajo un blindado soviético que estaba lanzando fuego de enfilada contra un hospitalillo español de primera línea. Le fue concedida el 17 de febrero de 1944.

ANTONIO PONTE ANIDO pertenecía a la tercera compañía de Zapadores donde prestaba servicio como enlace a las órdenes directas de su jefe, el capitán Aramuburu Topete.

Durante toda la batalla arriesgó en infinidad de ocasiones su vida para cumplir su misión. El 10 de Febrero del 43, herido, observó cómo uno de los carros enemigos que penetraba en las líneas causaba estragos en la retaguardia mientras los voluntarios se veían incapaces de frenarlo. El blindado se encaminó hacia el Puesto de Socorro, repleto de heridos, hacia donde apuntó su cañón. Ponte Anido no lo pensó; cerca estaban también las municiones que indudablemente serían el siguiente objetivo. El valiente guripa coge una mina Teller-43 y encamina sus pasos hacia el blindado con -como dice el decreto- "un magnifico rasgo de valor heroico y sublime abnegación". Con la mina pegada al cuerpo, se lanza sobre las cadenas del T-34 volándolo, salvando así la vida de decenas de compañeros.

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