HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 00:33

Excmo. Sr. D. Sabas CONTRERAS CASTILLO ( Teniente de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado )


Se concede la Cruz de Caballero Laureado de la Orden de San Fernando al Teniente de Infantería D. Sabas Contreras Castillo, por su comportamiento en la acción de guerra acaecida el 22 de septiembre de 1924 en Mehayedia.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 01:06

Excmo. Sr. D. Heliodoro Rolando DE TELLA y CANTOS (Capitán de Infantería de REgulares del Ejercito Español, Caballero Laureado )


Heliodoro Rolando de Tella y Cantos (Gomeán, Lugo, 14 de septiembre de 1888- 10 de octubre de 1967), más conocido como Heli Rolando de Tella, fue un Militar español que participó en la Guerra del Rif y la Guerra Civil Española.

Carrera militar

Nacido en Gomeán (Provincia de Lugo) en el seno de una familia de campesinos adinerados, más tarde ingresaría en la Academia de Infantería de Toledo.​ Después de licenciarse, es destinado en el Protectorado Español de Marruecos, participando en la Guerra del Rif y consiguiendo varias condecoraciones: Medalla Militar Individual (1923) y Cruz Laureada de San Fernando (1925).​ El ya Teniente Coronel pertenecía al grupo de los militares africanistas, al igual que otros militares como Franco, Asensio Cabanillas o Yagüe.

Desde la instauración de la Segunda República Española en 1931 mostró una gran hostilidad hacia el nuevo régimen, teniendo que huir del Protectorado marroquí para evitar sanciones tras desafiar públicamente al gobierno. Fue uno de los pocos oficiales que participó en La Sanjurjada,​ el fallido golpe de Estado ocurrido el 10 de agosto bajo liderazgo del General Sanjurjo.​ Por su participación el gobierno le deportó a Villa Cisneros, en el Sahara Español, pero la amnistía gubernamental de 1934 le dejó nuevamente en libertad.

Guerra civil española y franquismo

Con el Golpe de Estado de julio de 1936 y el inicio de la Guerra Civil Española se unió a los sublevados, y junto a los efectivos del Ejército de África se trasladó a la península.​ Participó en la Campaña de Extremadura, liderando una de las columnas que avanzan desde Sevilla hacia Madrid y que estaba bajo el liderazgo del coronel Juan Yagüe. Su agrupación fue la que tomó Mérida el 10 de agosto de 1936, y con ello logrando enlazar la zona sublevada que hasta entonces había estado dividida.​ Al día siguiente las milicias republicanas, reforzadas por guardias civiles y guardias de Asalto venidos de Madrid, contraatacaron e intentaron recuperar Mérida, pero Tella resistió el asalto y logró poner en fuga a los atacantes.​ Tras el parón de la Batalla de Badajoz, el 20 de agosto se retomó el avance hacia la capital y en solo tres días las tropas de Tella habían alcanzado Navalmoral de la Mata, lo que suponía haber alcanzado el valle del río Tajo.

Más tarde participó en la Batalla de Madrid, liderando los avances en el Frente de Usera y las posteriores luchas en la Ciudad Universitaria. Durante estos combates resultó herido, quedando convaleciente durante los siguientes meses. El 17 de abril de 1938 fue ascendido a General de brigada. Tras esto participó en las campañas del Ebro y Cataluña.

Tras el final de la contienda, siguió en el Ejército y el 12 de julio de 1940 fue nombrado comandante de la 81.ª División.​ En 1941 fue nombrado gobernador militar de Burgos, aunque duró poco en el cargo puesto que fue cesado el 23 de enero de 1942.​ El 23 de noviembre de 1941 fue nombrado caballero gran cruz de la Orden de San Hermenegildo, que se unía a sí a sus otras condecoraciones.​ Posteriormente fue nombrado gobernador militar de Lugo.

En 1943 fue privado de todos sus honores militares debido a irregularidades administrativas: Las razones se debieron al uso que Tella hizo de vehículos y personal militar tanto en su fábrica de harinas como en la reconstrucción de su pazo mientras era gobernador militar en Lugo.​ El historiador Paul Preston apunta que las verdaderas razones de su expulsión no obedecieron a las acusaciones de corrupción, sino más bien a sus actividades pro-monárquicas y partidario de la restauración en favor del pretendiente Juan de Borbón y Battenberg.​

En este sentido, Preston cita el hecho de que su nombre apareció en una lista confeccionada por espías nazis y en la que aparecían militares o personalidades que pudieran ser útiles para un complot contra Franco y su sustitución por Juan de Borbón. Por ello, fue finalmente separado del Ejército de Tierra por un Tribunal de Honor.

Otras fuentes

Durante la guerra de Marruecos tomó parte en numerosas operaciones y fue herido cinco veces. En 1923 le sería concedida la Medalla Militar individual. Entre sus actuaciones más destacadas están la retirada de Xauen y la defensa del collado Dar-Raid al mando de la 3ª Mía del Grupo de Regulares de Alhucemas el 23 de septiembre de 1924, por la que le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando. Por méritos de guerra ascendió a primer teniente, comandante y coronel.

S.M. Alfonso XIII le nombró ayudante de su primo, el infante D. Carlos Tancredo de Borbón, bisabuelo de nuestro Rey, y en ese destino le sorprendió la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931.

Monárquico convencido, alfonsino y más tarde partidario de don Juan de Borbón, pronto tuvo problemas con las autoridades republicanas, colaboró en la insurrección del 10 de agosto de 1932, siendo uno de los pocos oficiales que apoyaron el intento de alzamiento contra la República conocido como “Sanjurjada”, fracasado este y como depuración de sus responsabilidades, fue deportado a Villa Cisneros.

Tras las elecciones generales de 1933, los radicales formaron un gobierno monocolor minoritario liderado por Alejandro Lerroux, y apoyado en las Cortes por la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). Tella es amnistiado por el gobierno e incorporado de nuevo al Ejército en 1934, participando en la represión del fallido intento de golpe de estado contra la República de octubre de 1934 encabezado por el socialista Largo Caballero. En los primeros días de enero de 1936 fue nombrado jefe del Tercio Gran Capitán primero de la Legión.

En julio de 1936, iniciada la Guerra Civil Española, se unió a los sublevados, y junto a los efectivos del Ejército de África se trasladó a la península. Participó en la Campaña de Extremadura, liderando una de las columnas que avanzaban desde Sevilla hacia Madrid y que estaba bajo el mando del coronel Juan Yagüe. Su agrupación fue la que tomó Mérida el 10 de agosto de 1936, y con ello se logró enlazar la zona sublevada que hasta entonces había estado dividida. Al día siguiente las milicias republicanas, reforzadas por guardias civiles y guardias de Asalto venidos de Madrid, contraatacaron e intentaron recuperar Mérida, pero Tella resistió el asalto y logró poner en fuga a los atacantes.

Las tropas de Tella expulsaron a los republicanos de la ciudad y aseguraron el control al día siguiente, lo que permitió al General Yagüe forzar la rendición y captura la ciudad de Badajoz varios días después. Tras el parón de la Batalla de Badajoz, el 20 de agosto se retomó el avance hacia la capital y en solo tres días las tropas de Tella habían alcanzado Navalmoral de la Mata, lo que suponía haber alcanzado el valle del río Tajo. Más tarde participó en la Batalla de Madrid, liderando los avances en el frente de Usera y las posteriores luchas en la Ciudad Universitaria. Durante estos combates resultó herido, quedando convaleciente durante los siguientes meses.

El 17 de abril de 1938 fue habilitado como General de Brigada. Tras este nombramiento fue trasladado de frente y participó en las campañas del Ebro y Cataluña, mandando sucesivamente la VI Brigada de Navarra y las divisiones 63 y 41 del ejército nacional. El 23 de mayo de 1938, las tropas republicanas lanzaron un fuerte ataque sobre las posiciones que cubría la 63ª División, en la cabeza de puente de Tremp.

La División sufrió más de 600 bajas y perdió algunas posiciones, en dos de las cuales no quedo ni un solo superviviente, tuvo que ser relevada por la 152 División. El 23 de enero de 1939 atacó en Lérida las posiciones republicanas de Coll de Nargó y Bóixols. El 4 de febrero rompió el frente por Adrall, el 5 tomó la Seo de Urgel y el 10 llegó a la frontera pirenaica de Bourg Madame, frente al enclave español de Llivia. En la ofensiva final de la Guerra operó en la cabeza de Puente de Toledo y acabo la guerra tomando, el 28 de marzo de 1939, las localidades de La Guardia y Lillo.

Tras el final de la contienda permaneció en el Ejército y el 12 de julio de 1940 fue nombrado comandante de la 81ª División. En 1941 fue nombrado gobernador militar de Burgos y el 23 de noviembre de ese año fue nombrado caballero gran cruz de la Orden de San Hermenegildo, que se unía así a sus otras condecoraciones. El 23 de enero de 1942 cesó como gobernador militar de Burgos y posteriormente fue nombrado gobernador Militar de Lugo.

Partidario de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, su lucha por la restauración monárquica arruinó su carrera militar.

Participó en la conspiración monárquica contra Franco, circunstancia que le privó de todo ascenso ulterior. De diciembre de 1941 a mayo de 1942 el trabajo callado de Eugenio Vegas Latapie y de Pedro Sainz Rodríguez, junto con el protagonismo de Varela, Ponte, Barrón, Rada y Tella se suman a Aranda, Kindelán, Solchaga y Saliquet para derribar a Serrano Suñer en la conocida como crisis de enero de 1942 que termina con negativa y refuerzo de Serrano. (

En 1943 fue privado de todos sus honores militares debido a irregularidades administrativas: Las razones esgrimidas fueron el uso que Tella hizo de vehículos y personal militar, tanto en su fábrica de harinas como en la reconstrucción de su Pazo de Adai, mientras era gobernador Militar en Lugo

El historiador Paul Preston apunta que las verdaderas razones de su expulsión no obedecieron a las acusaciones de corrupción, sino más bien a sus actividades pro-monárquicas y como partidario de la restauración en favor del entonces pretendiente y heredero del Trono, S.A.R. Don Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona. Preston cita el hecho de que su nombre apareció en una lista confeccionada por espías nazis y en la que aparecían militares o personalidades que pudieran ser útiles para un complot contra el General Franco y su sustitución por Don Juan de Borbón.

Por ello, fue finalmente separado del servicio en el Ejército de Tierra por un Tribunal de Honor cuya resolución aparecería en el Decreto de 14 de junio de 1943 del B.O.E., al año siguiente es confinado en Albacete y en 1945 trasladado a Palencia. Regresó más tarde a Lugo, donde fue víctima de un extraño accidente de coche del que salió con vida y una agresión.

Doña Luisa María Narváez y Macías, V duquesa de Valencia, II marquesa de Cartago, VI condesa de Cañada Alta y V vizcondesa de Aliatar, descendiente directa del general Narváez, por quien profesaba una extraordinaria admiración, fue un personaje destacado de la lucha antifranquista de los años sesenta. Pese a una primera etapa de aceptación del triunfo de Franco tras la guerra civil española, la duquesa de Valencia demostró ampliamente su espíritu independiente y reacio a las clasificaciones, oponiéndose a este régimen en su etapa final. Dedicó todas sus energías a la lucha por el restablecimiento del orden monárquico, que para ella encarnaba la figura de don Juan de Borbón, postura que le valió el ingreso en prisión en numerosas ocasiones, lo que dio origen al mito de la Duquesa Roja. Cuando en 1949 recobró la libertad, tras uno de sus ingresos en prisión, celebró una reunión en su casa con Tella, Gil Robles, Romero Robledo y otros monárquicos de la oposición, tratando de reactivar las intrigas.

En 1956 el antiguo jefe de la CEDA José María Gil Robles pretendió utilizar tanto a monárquicos como a cedistas para constituir un partido demócrata cristiano, organizado para deshacer el proyecto del cardenal Herrera Oria, fundador de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas que colaboraba activamente con el régimen franquista. La reunión se celebró en el domicilio de Geminiano Carrascal compartiendo la presidencia con Gil Robles el general Tella y el catedrático Enrique Tierno Galván.

Los generales malditos de Franco

«Podías sentir el vértigo en él por todo aquello. Como los escaladores que han subido más de lo que pueden, se sentía mareado por haber alcanzado aquella altura con unas habilidades limitadas», escribió en sus memorias el general Alfredo Kindelan (1879-1962) sobre Franco. Un sentimiento de rechazo, e incluso odio, que compartieron algunos de sus generales, absolutamente convencidos de que el caudillo no debía perpetuarse el poder.

Tella, Aranda, Varela, Galarza, Solchaga, Ponte… todos comenzaron a presionar y trabajar para desplazar al dictador una vez terminada la Guerra Civil. Pusieron en cuestión su opción del mando único y, la mayoría de ellos, trataron de restablecer la monarquía, ese «modo de gobierno genuinamente español, que hizo la grandeza de nuestra patria», tal y como escribieron a Franco algunos de estos militares a través de una carta.

El envío de esta misiva como medio de presión al dictador, en septiembre de 1943, no fue más que una de las acciones «conspiratorias» que estos militares llevaron a cabo, y por las que Franco actuó con la dureza y la urgencia necesarias como para dilapidar rápidamente sus intenciones. A cada reunión secreta, un destino forzoso, una degradación, un destierro, un encarcelamiento o un envío a la reserva, sin importar las hazañas que hubieran acumulado estos generales durante la guerra.

Las primeras maniobras comenzaron en 1942. Al principio con conversaciones solapadas que no desembocaban en ninguna acción concreta y, después, a través de un comité encabezado por el letrado del Consejo de Estado Eugenio Vegas Latapié (1907-1985), el encargado de tantear a estos generales, a los que consideraba necesarios en sus planes para ponerle las cosas difíciles al dictador.

Una de los primeras opciones fue que los alemanes ocupasen la península para permitir la creación de un Gobierno monárquico en el exilio, que estaría presidido por el general Aranda (1888-1979), uno de los mayores defensores de la restauración monárquica, y a quien el historiador Paul Preston calificó como «el más enérgico y vocinglero de los conspiradores».

En cuanto Franco tuvo conocimiento de la primera reunión, ordenó el arresto de Latapié y del político Pedro Sainz Rodríguez, quienes consiguieron huir en el último instante. El general Aranda fue arrestado y liberado poco después por su condición de héroe de guerra, pero esto no evitó que fuera paulatinamente retirado de los escalafones de poder: de la Capitanía general de Valencia, a la dirección de la Escuela Superior del Ejército y, en 1949, directamente a la reserva.

El caso del general Tella

En este ambiente de anhelo monárquico, hubo generales que destacaron por su apoyo a la causa, a los que Franco persiguió con dureza. El peor parado fue el general laureado Helí Rolando de Tella y Campos, que había sido ayudante personal del Infante Don Carlos de Borbón y que conservaba su enemistad con Franco desde sus tiempos mozos en la Academia de Toledo.

En cuando terminó la guerra, Tella fue destituido como gobernador militar de Burgos y quedó en situación de disponible, acusado de participar en la conspiración monárquica. Con más carácter que Aranda, se atrevió a decirle a Franco que él no había hecho la guerra para que se perpetuara en el sillón, sino para restaurar la Monarquía. Poco después fue enviado a la reserva y, más tarde, acusado de «irregularidades administrativas».

Tella, completamente apartado del Ejército, perdió el juicio con el paso de los años, obsesionado por la «injusticia» de la que decía había sido objeto, hasta que murió en 1967.

Kindelan y su enemistad con Franco

Alfredo Kindelan, pionero y creador de la fuerza aérea española, tuvo siempre claro que el poder civil y militar acumulado por Franco durante la guerra, en parte con su ayuda, debía acabar nada más terminada esta. El objetivo era, una vez más, dar paso a Don Juan de Borbón. Al resistirse Franco, ambos chocaron de tal manera que el dictador terminó por arrestarle y humillarle publicamente al ofrecerle el Ministerio del Ejército del Aire a Yagüe, en contra de lo que todo el mundo pensaba que era lo justo.

Desde ese momento,la estrella de Kindelan comenzó a palidecer. Fue nombrado capitán general de Baleares con el único fin de quitárselo de encima. Y tras la destitución de Aranda, fue nombrado director de la Escuela Superior del Ejército, donde permaneció hasta su retiro.

Así fue ocurriendo con el resto de generales, militares, políticos y diplomáticos que apoyaron la Monarquía, de manera más o menos solapada o haciendo uso de toda la fuerza que fuera necesaria.

No había otra solución para Franco. Desde las primeras reuniones conspiratorias del coronel Ansaldo, al que le impuso seis meses de arresto en Cádiz y acabó huyendo a Portugal, hasta las cartas de presión enviadas por un grupo de sus tenientes generales encabezados por el general Varela. O el famoso «Manifiesto de los Diecisiete», firmado por los generales Ponte y Galarza, junto a otros 15 procuradores, con la intención de restaurar a Don Juan de Borbón, y con el que lo único que consiguieron fue su destitución.

Este Franco de «habilidades limitadas» al que hacía referencia Kindelan se salió con la suya, para desgracia de Tella, Aranda, Galarza, Ponte y los demás compiches.

Retirado en su pazo de Lugo, no llegó a ver restaurada la monarquía por la que tanto luchó, pocos días después de cumplir los setenta y nueve años de su edad, el 9 octubre de 1967, le encontraría la muerte que, a lo largo de su vida, tantas veces esquivó.

Conocedor como pocos de la Historia Militar, gozaba del reconocimiento de sus compañeros por su competencia profesional y su experiencia en combate; era lo que llamaban un «africanista». Desde muy joven escribió sobre temas militares con una extraordinaria visión.


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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 01:50

Excmo. Sr. D. Ramón OCHANDO SERRANO ( Capitán de E.M. de Aviación del Ejercito Español, Caballero Laureado



Excmo. Sr. D. Juan Riera Villalobos, Tte. Coronel del Regimiento de Infantería de Ceuta 60, juez instructor del expediente de juicio contradictorio para la concesión de la Cruz Laureada de la Real y Militar Orden de San Fernando a favor del capitan de Estado Mayor que fué D. Ramón Ochando Serrano por su actuación el día 26 de septiembre de 1924 cooperando a la acción de la columna del zoco el Jemis de Beni Aros cuando retiraba las posiciones de Tahar da y Garda Acero, en la que resulto gravemente herido yendo como observador de aeroplano a los efectos del art. 79 del Reglamento de la mencionada orden, aprobada por real orden de 26 de noviembre de 1915, y como resumen de lo actuado a V.E. tiene el honor de exponer :

Que estas actuaciones fueron iniciadas el día 17 de octubre de 1924 por orden del excmo. sr. General en Jefe del Ejército de España en Africa, por los méritos que figuran en la copia del parte dado por el jéfe de las Fuerzas Aéreas de Marruecos el 27 de septiembre de 1924 al excmo. señor General en Jefe, publicados en la orden general del Ejercito de España en Africa de 1 de Octubre de 1924, cuya copia de dicho parte unida al folio 3. dice:

Aviación Mílitar.-Fuerzas Aéreas de Marruecos, Sr. a V.E. da parte el jefe que suscribe de que en la mañana del día de ayer aterrizó en este aeródromo un aparato de la escuadrilla de Larache, tripulado por el capitán de E.M. Don Ramón Ochando Serrano y el teniente de Caballería D. Alejandro Gomez Spencer, viniendo el primero de los citados oficiales gravemente herido; según manifestó el segundo de los expresados, dicho avión había salido del campo de Aviación de Larache para cooperar a la acción de la columna del zoco el Jemis que retiraba las posiciones de Tahar Verda y Garcia Acero, descendiendo temerariamente para ametrallar y bombardear al enemigo numeroso que atacaba a nuestras fuerzas y reconocer el terreno con detenimiento y a poco de comenzado cometidos fué gravemente herido el capitán Ochando, continuando, no obstante desempeñando las misiones que como observador llevaba, con sumo acierto y espiritú ejemplar hasta agotar todas las municiones que tenía a bordo y únicamente cuadno la labor había totalmente terminado, vinieron a aterrizar en el campo de aviación de Tetuan para ser prontamente asistido como lo fué por el capitán médico que le reconoció y curó de primera intención apreciándole muy gravemente herido no sólo por la naturaleza y arma de la haberlo sido, sino por la intensa hemorragia sufrida en el tiempo transcurrido hasta su asistencia, transportándolo seguidamente al Hospital Militar,

Entiendo que el citado hecho está de lleno comprendido y definitivamente marcado en el caso 1º del art. 58 del Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando, es por lo que lo expongo a V.E. proponiéndole para la formación del oportuno juicio contradictorio a favor del citado capitán de Estado Mayor D. Ramón Ochando Serrano.- Tetuán a 27 de Septiembre de 1924

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 02:00

Excmo. Sr. D. Martín BRAVO MORAÑO (General de Brigada, Suboficial de Infantería del Ejercito Español en el momento de ganar la Cruz Laureada)


ACTUALIDADES UNA LAUREADA NADA BIEN GANADA.-

El capitán, general de Cataluña acaha de imponer la máxima recom pensa militar al álféren de la E. R. D. Martín Bravo Moraño, que en la fotoaparece con su familia. Su comportamiento en Rolcha- El- Gósal, en la campaña africana del 24, lo resume asi el expediente de concesión, después de narrar varios hechos heroicos, entre los que descuellan cargas al arma blanca y el salvamento de varios heridos:

Después de ser herido dos veces, tener en su sección 14 muertos y 12 heridos, permaneció en el campo hasta salvar al resto del batallón, siendo el último en retirarse y haciéndolo por su propio pie. Su estado era tan grave, que al llegar a la posición no pudo ser evacuado al hospital de Larache, quedando, por lo- tanto, sitiado en aquélla hasta el día 12, de octubre, en que fué levantado el asedio por la columna del general Riquelme.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 02:14

Excmo. Sr. D. Fermín GALAN RODRIGUEZ (Capitán de Infantería de la Legión, Caballero Laureado)


Fermín Galán Rodríguez (San Fernando (Cádiz), 4 de octubre de 1899 - Huesca, 14 de diciembre de 1930) fue un militar español, condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando por su destacada distinción con la Legión española en la Guerra del Rif.

Perdió, a edad muy temprana, a su padre, suboficial de la Armada Española, realizando estudios castrenses en la Academia Militar de Infantería de Toledo. En 1924, siendo teniente de la Legión, había sido destinado a la 7.ª compañía de la 3.ª bandera de la Legión. Su unidad, destinada en la zona oriental, participó en varias operaciones para abastecer posiciones semicercadas. En uno de estos combates, para liberar la posición de Sidi-Messaud, cerca de Ben Tieb, Galán tuvo una actuación destacada, siendo citado en la Orden y mereciendo un muy favorable comentario en el Parte de la Operación firmado por Francisco Franco, en Aduar de Xeruta su unidad es emboscada por el enemigo.

Estos consiguen aguantar la embestida del enemigo luchando cuerpo a cuerpo sufriendo numerosas bajas, entre ellas, la muerte del teniente Peire y de cuatro legionarios, y las heridas de otros dos oficiales de la unidad y de cinco legionarios y la desaparición de otros dos legionarios. Galán, es resultado gravemente herido, y evacuado del frente.

Al frente de las fuerzas que constituían la retaguardia de la columna de protección de carretera, al efectuar un repliegue sobre Dar-Acobba, sostuvo combate en terreno no fortificado contra fuerzas superiores en número a las propias, manteniendo el combate sin intentar la retirada. El mencionado día las fuerzas de la primera y trece compañías de la Legión, mandadas por el entonces teniente Galán, el que llevaba a sus órdenes al alférez Guirau, tuvieron en dicho combate cuatro muertos, uno de ellos oficial, seis heridos, dos de ellos oficiales, y dos desaparecidos, combate duro dada la acometividad del enemigo y el total de bajas por el mismo producidas en relación con el efectivo de las fuerzas que en él tomaron parte.

El teniente Galán, siguiendo el mismo camino que la tropa que le precedía, al llegar al poblado de Xeruta, la compañía de extrema retaguardia, tuvo que resistir el ataque violento de numeroso enemigo que se encontraba oculto, y muy lejos de huir y soslayar el riesgo que suponía el atravesar dicho poblado donde inopinadamente apareció el enemigo, lo afrontó e intentó superarlo, despreciando así el riesgo de su propia vida. Distinguiéndose constantemente por su valor, entusiasmo y gran conocimiento de esta clase de guerra, dando pruebas de gran valor y espíritu militar en la lucha en la cabila, en que llega al cuerpo a cuerpo, resultando gravemente herido. Llegado el momento de efectuar la retirada, el teniente Galán la realiza con gran orden y pericia militar, después de tener el tercio de bajas, demostrando gran valor y arrojo.

Durante la convalecencia, en el Hospital de Carabanchel, escribió una novela sobre la Guerra del Rif: La barbarie organizada, en la que cuenta con verdadero desgarro y a través de un argumento novelado con personajes de ficción lo que fue su experiencia en la guerra de África, que dejó huella indeleble en su carácter.

Primera sublevación y cárcel


En 1926 participó en la Sanjuanada contra la dictadura de Miguel Primo de Rivera, circunstancia que le supuso, tras consejo de guerra, seis años de condena en el Castillo de Montjuic, donde tendrá ocasión de intimar con destacados líderes barceloneses del movimiento anarquista.

También durante su estancia en el Castillo de Montjuic escribe un ensayo político con el título La nueva creación, en el que entra, esta vez de lleno, en el terreno de las ideas políticas. El libro, aunque correcto en su estilo, está escrito con el rigorismo inflexible propio del ámbito castrense, ofreciendo modelos de gobierno más apropiados para la organización de la vida cuartelera en todos sus detalles que para la vertebración del Estado. Esta obra, en fin, adolece de una notable ingenuidad en sus planteamientos, prueba, sin duda, del profundo desconocimiento de su autor en cuanto hace a la ciencia política, si bien no deja de ofrecer un notable interés por cuanto sirve de muestra acerca del sentimiento de desprecio hacia la clase política compartido por la mayoría de la joven oficialidad del Ejército español de entonces.

Tras la dimisión de Miguel Primo de Rivera, y cumplidos tres años y medio de reclusión, con ocasión de la amnistía decretada por el nuevo dictador, el general Dámaso Berenguer, solicita su reincorporación al servicio activo, regresando con el empleo de capitán y siendo destinado al Regimiento Galicia n.º 19 con guarnición en la ciudad de Jaca.

Sublevación de Jaca

En su nuevo destino de la ciudad pirenaica no tarda en entrar en contacto con los principales elementos del movimiento republicano activos en esa localidad. Julián Borderas Pallaruelo, José Luis Rodríguez Subirana (El Relojero), Pío Díaz y Antonio Beltrán Casañas (El Esquinazau), son algunos de ellos. Ese mismo año, 1930, se pone al servicio del Comité Nacional Revolucionario, recientemente constituido por los republicanos tras el Pacto de San Sebastián, siendo designado por aquél "delegado del Comité Revolucionario en Aragón".

Desde ese momento iniciará una febril carrera en la que no cejará hasta urdir, junto con otros compañeros de armas también destinados en Jaca, un plan para sublevar la guarnición y unirse al alzamiento republicano de alcance nacional que prepara el Comité Revolucionario Nacional (CRN). Las precauciones que en ello pone el CRN, son interpretadas por Galán como falta de decisión, de manera que los continuos aplazamientos para la fecha del alzamiento decididos por el CRN terminan por agotar la paciencia de Galán, quien, decidido a sacar las tropas a la calle, lanza un ultimátum.

Un nuevo y último aplazamiento lleva a Galán a cumplir sus amenazas y en compañía de varios oficiales -entre otros, los capitanes Ángel García Hernández, perteneciente al Batallón de Cazadores de Montaña La Palma n.º 8, Salvador Sediles, Luís Salinas, del cuerpo de Artillería y en situación de disponible forzoso, y Miguel Gallo- y algunos paisanos líderes locales del movimiento republicano, subleva la guarnición de Jaca en la madrugada del día 12 de diciembre, dando comienzo a la epopeya conocida como la Sublevación de Jaca. Los sublevados forman dos columnas -una por ferrocarril y otra por carretera- y se dirigen hacia Huesca, en donde esperan -porque así se lo han prometido algunos de los oficiales allí destinados- se les unirán las fuerzas de esa guarnición.

Fracaso y condena a muerte

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El Gobierno, alertado de lo que sucede por una funcionaria de la oficina de Telégrafos de Jaca, reacciona con rapidez y, a través del capitán general de la región militar, trata de cortar el avance de los sublevados hasta Huesca, disponiendo el despliegue de tropas sobre las lomas de Cillas, a pocos kilómetros de Huesca. Cuando la columna rebelde llega junto a Cillas, se produce el choque con las fuerzas gubernamentales allí desplegadas, iniciándose una breve pero intenso combate que no tarda en provocar la desbandada en completo desorden de los sublevados.

Galán, desconcertado ante la imprevista presencia de tropas gubernamentales, permanece en pie, impertérrito, en medio del fuego cruzado, hasta que unos oficiales que se apresuran a abandonar el escenario del combate lo suben en uno de los coches que emprenden la huida. Tras unos kilómetros recorridos, Galán recobra el ánimo y ordena parar el vehículo en las proximidades de Biscarrués, hasta donde se dirige a pie en compañía de otros dos oficiales y se entrega al alcalde del pueblo, como única autoridad presente.

Avisada la Guardia Civil, una nutrida dotación del cuerpo llega hasta Biscarrués y se hace cargo de los tres prisioneros, conduciéndolos hasta el Gobierno Militar de Huesca en donde, durante la noche del día 13 y buena parte de la madrugada del día 14 de diciembre, junto con otros oficiales detenidos en la misma dependencia militar, son juzgados en un consejo de guerra sumarísimo que condena a muerte a los capitanes Fermín Galán Rodríguez y Ángel García Hernández. Ese mismo día, el 14 de diciembre, a pesar de ser domingo, los condenados son fusilados junto a las tapias del polvorín de Fornillos, a dos kilómetros de Huesca. Galán da la orden de fuego al pelotón de ejecución, cayendo con un grito de ¡Viva la República!. Fue enterrado en el cementerio civil de Huesca.

Héroe de la República


Instaurada la II República el 14 de abril de 1931, consciente del papel que habían jugado ambos militares en su fallido golpe de estado para instaurar la República instado por el Comité Revolucionario Nacional, tomó una serie de medidas para ensalzar su figura, entre ellas reabrir el expediente de juicio contradictorio para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al capitán Fermín Galán por su heroico comportamiento en la Legión Española. Ambos capitanes de Infantería se convierten en verdaderos iconos del republicanismo español, pasando a ser considerados como Los mártires de la República.

En la primera sesión celebrada por el ayuntamiento republicano, se acordó el cambio de los nombres de algunas calles y plazas, así la plaza de Isabel II se llamó entonces de Fermín Galán.

Tuvo dos hermanos, Francisco y José María Galán, ambos de carrera militar, Francisco Galán fue un destacado dirigente comunista, José Galán de pseudónimo José María Galán, escribió la biografía de Fermín Galán.

La historia de este militar fue tan célebre que en 1931 el cine español la llevó a la gran pantalla en una famosa película del mismo nombre y al teatro en una obra de Rafael Alberti.

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Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 13:38

Excmo. Sr. D. Ricardo BURGUETE REPARAZ (Capitán de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado


Padres e hijos Laureados de San Fernando
En la historia de la Orden de San Fernando se han dado tres casos en los que padre e hijo han ganado la Cruz Laureada:

Don Ricardo Burguete Lana (1871-1937) y don Ricardo Burguete Reparaz (1899- 1933), ambos del Arma de Infantería. El primero, siendo primer teniente, fue recompensado con el empleo de capitán y la Cruz Laureada en 1895 en Cuba, resultando herido durante la acción, en la que al mando de un destacamento de 36 hombres resistió el ataque de 200 jinetes, sufriendo cuatro muertos y 17 heridos. En las Campañas de Marruecos ganó el empleo de coronel por méritos de guerra y en 1919, ya general de división, fue Alto Comisario de España en Marruecos y general en jefe del Ejército de Operaciones en África. Ascendido a teniente general en 1923, fue capitán general de la 1ª Región Militar, director general de la Guardia Civil y presidente del Consejo Supremo del Ejército y Marina. Fue un renombrado escritor e innovador de la táctica.

Su hijo D. Ricardo Burguete Reparaz, luchó en las Campañas de Marruecos formando parte de Regulares de Melilla, pasando al Servicio de Aviación en 1922. Al efectuar en 1924 un bombardeo a baja altura recibió un balazo en el costado izquierdo y otro en el vientre, consiguiendo dar fin a su misión y aterrizar sin que el aparato sufriese daños. En 1927 le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando, sirviendo a continuación en la Mehalla Jalifiana de Melilla y como jefe de la Escuela de Tiro y Bombardeo de Los Alcázares.

El 9 de octubre de 1924, RICARDO BURGUETE REPARAZ, recibió dos graves heridas, en la acción de Taatof. Logró salvar su avión y a su observador, con gran valor, siendo recompensado con la cruz laureada de San Fernando el 19 de julio de 1927.

Con anterioridad había ascendido a Comandante el 1 de octubre de 1925.

El 18 de julio de 1936, estaba destinado en la base aérea de Los Alcázares (Cartagena), defendiendo dicha base, permaneciendo fiel a la República.

Se desconoce cual fue su final,

La triste historia de esta familia de heroes, es el trágico destino que tuvieron los dos hermanos menores del capitán Ricardo Burguete Reparaz, ambos siguieron la carrera militar, y ambos fueron fusilados por orden de Queipo de Llano, se alude a su simpatía hacia la República para ello, no obstante algunos autores achacan estos fusilamientos al rencor y el odio que el General Queipo de Llano sentía hacia el General Ricardo Burguete (padre), ya que al parecer este ocupó algún destino pasando por encima de Queipo de Llano.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 21:12

Excmo. Sr. D. Manuel BLANCO PARDAL (Cabo de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado )


Nació en Valga (Pontevedra) el 9 de marzo de 1900, cumplió su servicio militar a partir de 1921 en el Batallón de Cazadores de Madrid, con el que se trasladó en enero de 1922 a Tetuán donde pasó todo el año guarneciendo posiciones en el sector de Xauen.

Tomó parte en la defensa del blocao Abada Alto (Ceuta), que estuvo sitiado desde el día 7 de septiembre al 25 de octubre de 1924. Durante ese tiempo fallecieron seis hombres a consecuencia de la sed y el hambre. entre los muertos y desaparecidos se perdieron las dos terceras partes de la fuerza defensora.

Aún así el comportamiento del cabo Pardal, que prestó en todo momento relevantes servicios, cumpliendo con el mayor celo las órdenes de su jefe, y alentando en todo momento a la tropa, fue recompensado con la Cruz Laureada de San Fernando.

El 31 de enero de 1929, le fue concedido el ingreso en el Cuerpo de Carabineros, siendo teniente de la Guardia Civil, falleció en Pontevedra en 1949

Fuente: Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando, Guardia Civil y Carabineros, Ministerio de Defensa

Otras fuentes

Manuel Blanco Pardal. Cabo del Batallón de Cazadores de Madrid. Durante más de 40 días participó en la defensa de la posición de Abada Alto, prestando relevantes servicios, alentando a la tropa y cumpliendo cuantas órdenes recibía de su jefe, consiguiendo con ello que se mantuviese la posición hasta que fue ordenada su evacuación.

El alférez don Leopoldo López Neira, al mando de la posición, también sería agraciado con la Cruz Laureada.

El cabo Blanco serviría posteriormente en los Cuerpos de Carabineros y de la Guardia Civil, alcanzando en este último el empleo de teniente.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 21:30

Excmo. Sr. D. Manuel LOPEZ HIDALGO (Alferez Legionario del Ejercito Español, Caballero Laureado)

Manuel López Hidalgo nace en Badajoz el día 10 de mayo de 1902, siendo hijo de Don Juan López Lomo, teniente coronel médico del Cuerpo de Sanidad Militar y de Doña Rosa Hidalgo Vizuete. Terminado el Bachillerato, el joven Manuel, prepara su ingreso en la Academia de Infantería de Toledo, donde el día 13 de julio de 1920, y una vez superados los exámenes de ingreso, obtiene plaza de Alumno en el citado y prestigioso Centro docente, formando parte de la XXVIII Promoción de la Academia del Arma

El día 9 de septiembre del citado año, el flamante Alumno de primer curso López Hidalgo, efectúa su presentación en la Academia de Infantería, que tiene su sede en el imperial Alcázar toledano, y que en ese año de 1920, está dirigida por el ilustre coronel de Infantería Don Germán Gil Yuste. (3) En esos primeros días de Septiembre de 1920, ya habían sido fijados en las plazas de nuestros pueblos y ciudades, unos marciales carteles invitando al transeúnte a alistarse en un Cuerpo de nueva creación, que admite tanto a españoles como a extranjeros.

Un Cuerpo que estaría llamado a ser de élite dentro de nuestra Infantería, y que S.M. El Rey Don Alfonso XIII ha puesto bajo el mando del prestigioso teniente coronel Don José Millán Terreros. (Pronto Millán, adicionará su primer apellido el Astray paterno formando el compuesto de Millán-Astray). Y llegados aquí, nos preguntamos: Cuán lejos estaría de pensar el joven Alumno Manuel López Hidalgo, que en este día septembrino de 1920, tan marcialmente hacía su presentación en la Academia de Infantería, que tan sólo cuatro años más tarde iba a encontrar gloriosa muerte vistiendo el uniforme gris-verdoso de este Cuerpo recién creado, y que por el heroísmo demostrado en la acción que le costaría la vida, sería recompensado con la más alta de las Condecoraciones militares: La Cruz Laureada de San Fernando.

Pero no adelantemos acontecimientos, pues aún queda mucho para ese luctuoso día de Noviembre de 1924. Iniciadas las clases previstas en el “Plan de Estudios” reglamentario, y en las que al parecer nuestro joven biografiado va sacando bastantes buenas notas. El día 8 de Diciembre de ese año, la 28ª Promoción de Alumnos de Infantería, y en el patio del Alcázar, asisten al emotivo acto de la “Jura de Bandera”, besando con unción los sagrados tafetanes de la Enseña de la Academia. Continúan los alumnos de la XXVIII Promoción siguiendo el Reglamentario Plan de estudios y efectuando los servicios que para los caballeros Alumnos previene el Reglamento para el Detall y Régimen Interior del Centro.

El día 1º de Marzo de 1921 forma la Academia al completo en el porticado patio del Alcázar, para el acto de toma de posesión del nuevo Director del Centro: el Ilmo. Sr. Coronel de Infantería: Don Antonio Losada Ortega, que ha sido nombrado para ejercer tal cometido por Real Orden de 17 de Febrero de 1921 (Diario Oficial Nº 37); disponiendo, la misma citada Real Orden, el cese del anterior Director , el Coronel Don Germán Gil Yuste, que pasa destinado a ocupar el cargo de Sargento Mayor de la Plaza de Burgos. En el mes de Julio de ese año (1921), se produce el trágico “Desastre de Annual” y el Derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla. Sucesos tristes y angustiosos que llenaronl de luto y de dolor a millares de hogares españoles.

En el patio del Alcázar forma de nuevo la Academia bajo el mando de su Director: el Coronel Losada, para rendir homenaje póstumo a los caídos bajo el ardiente sol de las arenas africanas. Muchos de los oficiales caídos, algunos casi niños, hacía muy poco que habían abandonado los claustros de este viejo solar de la Infantería, teniendo muy presente lo allí enseñado y recordando en sus últimos momentos los entrañables compases de un Himno compuesto por un antiguo cadete: Fernando Díaz Giles y con letra de los hermanos Jorge y José de la Cueva, en una de cuyas estrofas, como bella sensación premonitoria se decía:

Y la Patria al que su vida le entregó
En la frente dolorida
Le devuelve agradecida
El beso que recibió.


El día 6 de de diciembre de 1922, y ante el alto número de bajas de Oficiales Subalternos ocurridas en esa interminable Campaña de Marruecos, (muchas de ellas cubiertas, con carácter voluntario, por Oficiales de Complemento) S.M. El Rey dispone que se acorte en unos meses el “Plan de Estudios” de los Alumnos de la XXVIII Promoción, entre ellos nuestro biografiado Manuel López Hidalgo ,quien, en tan señalado día recibe el Real Despacho de Alférez de Infantería, con la antigüedad de la citada fecha.

Por Real Orden de 26 de Enero de 1923 (D.O. Nº 21) pasa destinado al Regimiento de Infantería “Galicia” Nº 19, de guarnición en Jaca (Huesca), al que se incorpora el día 9 de Febrero y queda prestando los servicios de instrucción y guarnición propios de su empleo. No fue muy larga la estancia del joven Alférez López Hidalgo en la bella ciudad de Jaca, toda vez que por R.O. de 25 de Abril de 1923 (D.O. Nº 92) pasa destinado al Regimiento de Infantería “Garellano” Nº 43, de guarnición en Bilbao, donde nada más efectuada su presentación, el Sr. Coronel lo manda agregado a un Batallón Expedicionario que el citado Regimiento tiene destacado en Dar Drius (Melilla), al que se incorpora el día 14 de Mayo siguiente y queda en servicios de campaña.

Por Telegrama Postal (TP) de fecha 2 de Junio de 1923, del Excmo. Sr. Alto Comisario de España en Marruecos, se dispone que este Oficial (Alférez López Hidalgo) pase a prestar sus servicios, en concepto de agregado, a la Mehal-la Jalifiana de Tafersit Nº 5, verificando su presentación en el campamento de dicho nombre el día 3 de dicho mes, pasando a mandar, con carácter accidental, la 3ª Mía (Unidad indígena equivalente a Compañía) del 2º Tábor, y a las órdenes directas del teniente coronel primer jefe Don Francisco Llano de la Encomienda.

Al mando de su unidad el Alférez López Hidalgo asiste a los combates librados con el enemigo en las lomas inmediatas a la posición de Buhafora, impidiéndole el paso entre Loma Roja y el poblado de Beni Yuf con nutrido fuego, del que resultaros dos muertos y tres heridos graves de la tropa a sus órdenes. El día 7 de Junio contribuye a dar protección al convoy a Tizzi-Assa, ocupando con su “Mía” la importante posición de Loma Roja, tras un intenso tiroteo con el enemigo, destacando por su arrojo el Alférez López Hidalgo hasta el punto de merecer ser citado como “Distinguido” en la Orden General del día 8 de Junio.

En dicho día, contribuye a la defensa del campamento, a las órdenes del teniente coronel Don Francisco Llano, sosteniendo intenso fuego con el enemigo por espacio de una hora, del que resultó muerto un áskari de su Mía. Continúa de servicios de campaña hasta el día primero de Septiembre que, ordenado por la superioridad, se traslada con su tábor a Zeluán, donde queda prestando servicios de campaña e instrucción. El día 12 de Octubre marcha enfermo a Melilla, quedando ingresado en el Hospital de la Cruz Roja, donde permanece hasta el día 11 de Diciembre siguiente en que recibe el alta hospitalaria, una vez restablecido de la enfermedad que le aquejaba.

Por Real Orden de 28 de diciembre de 1923 (Diario Oficial Nº 288) pasa destinado al Tercio de Extranjeros, efectuando su presentación el día 7 de enero siguiente (1924) en la Plana Mayor de Mando y Administración del Tercio en Melilla, siendo destinado a la 12ª Compañía de la IV Bandera, destacada en el Campamento de Ben Tieb, donde queda prestando servicios de seguridad y campaña. El día 4 de marzo, salió con su Bandera hacia Tarfesit, donde quedó prestando servicio de protección de convoyes, hasta el día 7 siguiente, en que formando parte de su Bandera, y a las órdenes del Teniente coronel Jefe del Tercio Don Francisco Franco, toma parte en la operación llevada a efecto para dar protección al convoy de aprovisionamiento al sector de Tizzi Assa (Dios mío, con qué reiteración se repite ,una y otra vez, este nombre de tan triste recuerdo para La Legión en los Diarios de Operaciones de la Campaña de Marruecos) teniendo que emplazar las ametralladoras de su compañía en Loma Roja, con el objetivo de batir al enemigo atrincherado en los accidentes del terreno ”logrando castigarlo duramente”, según el tenor literal plasmado en su Hoja de Servicios.

Continúa en servicios de campaña hasta el día 2 de Abril, en que se traslada con su Bandera para guarnecer las posiciones de Benítez y Viernes, donde permanece hasta el 17 del citado mes, en que regresó con su unidad al campamento de Ben Tieb, una vez culminada con éxito la misión encomendada.

Permanece en servicio de campaña hasta el 31 de Agosto, que embarcó para Ceuta con toda su Bandera, llegando a dicha plaza el día 1º de Septiembre, y marchando seguidamente a Tetuán, donde quedó prestando servicio de campaña y operaciones por dicho sector. El día 18 de noviembre de este año (1924) y en los sangrientos combates que se llevaron a efecto en el repliegue de la columna del general Gómez Morato desde Dar Akobba a Xeruta, y formando parte de la 4ª Bandera del Tercio encontró gloriosa muerte. Por Real Orden Circular de 8 de mayo de 1926 (Diario Oficial Nº 104), se le concede, a título póstumo, el empleo de Teniente de Infantería por méritos de guerra, con antigüedad de 1º de Octubre de 1925, y finalmente, por Real Orden de 22 de enero de 1929 (que a continuación , y dada su importancia, gloso en profundidad) (Diario Oficial Nº 18), se le concede la muy prestigiosa Cruz Laureada de San Fernando.

Expediente de juicio contradictorio para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al alférez de infantería: D. Manuel López Hidalgo

En cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 79 del Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando, y al objeto de acreditar fehacientemente si el Alférez de Infantería, con destino en el Tercio de Extranjeros DON MANUEL LÓPEZ HIDALGO, pudiese haberse hecho acreedor a tan preciada recompensa, el Excmo. Sr. General jefe del Ejército de España en África, designó al Comandante de Caballería Don Santiago Eguí e Irizar, con destino en el Regimiento de “Cazadores de Vitoria” 28º de Caballería, a fin de que, como Juez Instructor, procediese a instruir el oportuno Juicio Contradictorio, el cual, una vez concluido y con su favorable informe, el citado Instructor eleva a la Superioridad, y es publicado en la Orden General del Ejército de África, de fecha 27 de Noviembre de 1928. Transcurrido el plazo de 10 días para poder formular alegaciones (no se produjo ninguna que hubiese podido alterar el procedimiento) dicho Expediente es elevado al al Consejo Supremo del Ejército y Marina, quien, con igual Informe favorable, el 27 de Diciembre de 1928, lo remite al Ministro del Ejército, para que lo someta a la aprobación de S.M. El Rey Don Alfonso XIII.

Conclusión. Concesión de la Cruz Laureada de San Fernado al alférez López Hidalgo

Finalizados los complejos y exhaustivos trámites procedimentales tendentes a la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al Alférez de Infantería Don Manuel López Hidalgo, VISTO el Dictamen favorable del Consejo Supremo del Ejército y Marina, el día 22 de enero de 1929, el Ministro del Ejército: Excmo. Sr. Don Julio de Ardánaz y Crespo, presenta a S.M. El Rey Don Alfonso XIII la Real Orden de concesión de dicha preciada recompensa, por si S.M. tiene a bien aprobarla, y cuyo tenor literal dice lo siguiente: “SEÑOR: En cumplimiento de lo que determina el Artículo sexto de la Ley Constitutiva del Ejército, en vista del oportuno expediente de juicio contradictorio favorablemente informado por el Consejo Supremo del Ejército y Marina, el Ministro que suscribe, tiene el honor de someter a la aprobación de V.M. la concesión de la Cruz Laureada de la Real y Militar Orden de San Fernando, al Alférez de Infantería (fallecido en acción de guerra) DON MANUEL LÓPEZ HIDALGO, por su heroico comportamiento el día dieciocho de Noviembre de mil novecientos veinticuatro, en el repliegue de la columna del General Gómez Morato desde Dar- Akobba a Xeruta, formando parte de la cuarta Bandera del Tercio.

Este Alférez con una sección de unos veinte hombres y cumpliendo la orden recibida, quedó guarneciendo el blocao de Loma Blanca, que por su situación, constituía uno de los puestos más importantes para la seguridad y paso de la columna, por lo que el enemigo, que en gran número intentaba romper la línea, puso decidido empeño en ocuparlo, lo que pudo impedir la escasa fuerza que lo defendía, alentada por la energía y el entusiasmo de su jefe, hasta que por las bajas sufridas y repetidos y tenaces ataques del numeroso enemigo que lo iba cercando, hubo de abandonarse momentáneamente, y con un pequeño refuerzo que le fue enviado y haciéndose cargo de la importancia que dicho puesto tenía, inició una reacción ofensiva y mediante un brillante ataque al arma blanca, logró recuperarlo y continuó defendiéndolo hasta que recibió orden de replegarse a otro puesto próximo, lo que efectuó ordenadamente con nuevas bajas en su fuerza y resultando herido, no obstante lo cual, continuó al frente de su sección hasta que la gran pérdida de sangre le hizo caer en lugar muy batido, siendo herido nuevamente de tal gravedad, que falleció a los pocos momentos. Hechos estos que se consideran comprendidos en el caso noveno del artículo cuarenta y seis del Reglamento de la Orden”.

Aprobada por S.M con esa misma fecha, al día siguiente 23 de enero de 1929, el Diario Oficial del Ministerio del Ejército Nº 18, publicaba la Real Orden de concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al Alférez de Infantería (fallecido en acción de guerra) DON MANUEL LÓPEZ HIDALGO.

¡Honor y Gloria a tan heroico Oficial de nuestra Infantería!

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 22:58

Excmo. Sr. D. Sisinio DE CASTRO ESCUDERO (Teniente de Artillería del Ejercito Español, Caballero Laureado)


Se concede la Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando al Teniente de Artillería D. Sisinio de Castro Escudero. quien alcanzo gloriosa muerte el día 19 de Noviembre de 1924 en la retirada de Xauen.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 09 Mar 2018 23:21

Excmo. Sr. D. Claudio TEMPRANO DOMINGO ( Teniente Coronel de Infantería del Ejercito Español, CAballero Laureado)

Claudio Temprano Domingo, La Habana, 10 de abril de 1880 - Zoco el Arbaá, Marruecos, 19 de noviembre de 1924

Destacado oficial africanista perteneciente al Arma de Infantería. Jefe del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas. Su heroica actuación en Marruecos le valió ser recompensado con la Cruz Laureada de San Fernando, dos Medallas Militares Individuales y la Cruz de María Cristina.
Fue uno de los más destacados y prestigiosos oficiales que combatieron en las campañas de
Marruecos, como lo prueba el haber recibido las más importantes recompensas militares: la Cruz
Laureada de San Fernando, dos Medallas Militares Individuales y la Cruz de María Cristina3
.
Claudio Temprano había nacido el 10 de abril de 1880 en La Habana (Cuba), donde su padre, Juan Temprano Gazapo, estaba destinado desde 1876 como médico segundo del Cuerpo de Sanidad Militar. En agosto de 1894 superó en Cuba los exámenes de ingreso en la Academia de Infantería, a la que se incorporó en Toledo para seguir los cursos abreviados impuestos por las guerras de Ultramar.

Una vez finalizados sus estudios fue promovido a segundo teniente en febrero de 1896 con uno de los primeros puestos de su promoción y destinado al Regimiento de Murcia n.º 27, de guarnición en Vigo, del que en abril fue trasladado al de Canarias n.º 42, que abandonó en el mes de junio al concedérsele el ingreso en la Escuela Superior de Guerra, donde fue baja en 1899 sin haber dado fin a sus estudios; en marzo de 1898 había sido ascendido a primer teniente.

Posteriormente alcanzó en 1904 el empleo de capitán, con el cual se encontraba sirviendo en el Regimiento de Saboya n.º 6 cuando en agosto de 1906 se le permitió reingresar en la Escuela Superior de Guerra para cursar las asignaturas que le faltaban del nuevo plan de estudios, obteniendo el diploma de Estado Mayor en junio de 1909. Después de realizar las prácticas reglamentarias volvió al Arma de Infantería y en septiembre de 1911 pasó a las órdenes del comandante general de Melilla en situación de excedente, consiguiendo en septiembre de 1911 ser destinado al Estado Mayor de la 1.ª Brigada de la División Orgánica de Melilla.

Como oficial de Estado Mayor actuó en numerosas operaciones de guerra: Imarufen, Talusit, Tikermin, Nador, Sammar, Ras Medua, Zoco el Had de Beni Sicar y otras muchas. En agosto de 1912 se le concedió la Cruz de María Cristina por su intervención en las operaciones de Beni Sidel, en septiembre de 1913 fue nombrado ayudante de campo del comandante general de Melilla y en el mismo mes del año siguiente fue ascendido a comandante.

Cesó en el cargo de ayudante en abril de 1915 y se mantuvo en excedencia hasta que en julio de 1916 fue destinado al Regimiento de Toledo, en el que fue baja al ser nombrado en noviembre de 1917 ayudante de campo del general Bernardo Álvarez del Manzano.

En noviembre de 1922, meses después de haber sido ascendido a teniente coronel, se hizo cargo del mando del Grupo de Regulares de Alhucemas y durante los dos años siguientes combatió a su frente incansablemente, cubriéndose de gloria en las numerosas acciones en las que intervino. Especial mérito alcanzó en la liberación de Tifaruin, el 22 de agosto de 1923, en la que participó activamente y por la que recibió su primera Medalla Militar
.
Al año siguiente, tomó parte en acciones de reconocimiento y protección de convoyes, y en numerosos combates: Solano, Ifertan, Buhafora, Monte Cónico, Atlaten, Fondak de Ain Yedida, Gorgues, Loma Blanca, Dar Akoba y otros.

El 19 de noviembre de 1924 estuvo presente en el repliegue de Xeruta a Zoco el Arbaá formando la vanguardia de la columna del general Serrano Orive, y al hacer la descubierta en dirección a Hamara y tomar posiciones en Loma Larga para proteger el paso de la columna, el enemigo, muy considerable en número, hostilizó con intensidad, aprovechando las dificultades que al enlace entre los elementos de la columna impedía la niebla y un fuerte temporal de agua, y ante la necesidad de proteger los dos flancos del desfiladero para impedir que el enemigo, que apreciaba la situación de la columna, pudiera ocupar posiciones ventajosas para impedir su paso, el teniente coronel Temprano marchó voluntariamente al escalón del lado izquierdo, y con decidido espíritu y singular acierto, imponiéndose a las circunstancias y haciendo uso de toda su energía, consiguió, secundado por su ayudante, reunir una parte de las fuerzas dispersas y con ellas organizar la retirada, haciendo frente a numerosos enemigos, que acosaban por todas partes, cada vez más tenazmente, al amparo de la tormenta, llegándose a las inmediaciones del Zoco el Arbaá, en cuyas cercanías se agruparon las fuerzas de la columna, a las que el enemigo causaba constantes bajas.

En tan críticos momentos el teniente coronel Temprano arengó a las fuerzas y, poniéndose al frente del segundo escuadrón de Caballería de Regulares de Ceuta núm. 3, cargó contra el enemigo, logrando rechazarlo al otro lado del río Misal, cayendo mortalmente herido; consiguiendo con tan brillante reacción ofensiva que el enemigo, que ya había rebasado el puente, no volviera a atacar, lo que permitió que los últimos elementos de la columna llegasen al Zoco sin la presión y empuje del enemigo, que solo desde lejos hostilizaba.

Su heroica actuación mereció la concesión del empleo de coronel en febrero de 1926, de una segunda Medalla Militar Individual en septiembre de 1927 y de la Cruz Laureada de San Fernando por real orden de 14 de febrero de 1929.

Sus restos mortales fueron sepultados en el cementerio de Ceclavín (Cáceres), lugar de donde procedía la familia. Esta población puso su nombre a una de sus calles, ejemplo que siguieron Zarza Mayor y Moraleja, próximas a Ceclavín, que dieron su nombre a una plaza y una calle, respectivamente.

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