HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

La historia se escribe con fuego: todo sobre operaciones militares, tácticas, estrategias y otras curiosidades
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 21:50

Excmo, Sr, D, Rafael MORENO GUERRA y ALONSO (Capitán de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado)


El 27 de julio de 1909 se concede al Capitán de Infantería Rafael Moreno Guerra y Alonso, la Cruz de Caballero de la Orden de San Fernando, este oficial de infantería, falleció en acción de guerra en Marruecos, en la batalla del Barranco del Lobo en 1909, en las proximidades de Melilla y cuenta con una lápida conmemorativa en Puerto Real en la que fuera su casa en la calle Vaqueros (entre las calles San José y Teresa de Calcuta).

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 22:00

Excmo. Sr. D. Enrique NAVARRO y RAMIREZ DE ARELLANO, (Capitán de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado)


El 27 de julio de 1909 se concede al Capitán de Infantería D. Enrique Navarro y Ramírez de Arellano fallecido en dicha fecha en el Barranco del Lobo, La Cruz de Caballero de la Orden de San Fernando.

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 22:51

Excmo. Sr. D. Tomás PALACIOS RODRIGUEZ, Tte. Coronel de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado


Nació en Santoña (Santander) el 21 de diciembre de 1856, siendo sus padres don Romualdo Palacios, teniente general de Infantería, y doña Casandra Rodríguez Pumarejo. Como gracia especial, por ser cadete guardiamarina, es alférez de Infantería el 1.° de septiembre de 1873, siendo nombrado ayudante de campo del mariscal don Romualdo Palacios, . segundo cabo de la isla de Cuba, no llegando a incorporarse al ser nombrado su padre capitán general de Valencia.

Durante la guerra carlista, en comisión activa de servicios, alcanza por méritos de guerra el ascenso a teniente, el 25 de noviembre de 1873. Las Provincias Vascongadas, los distritos de Aragón, Extremadura, Granada y Madrid conocen su paso como ayudante de su padre, tomando parte en numerosas operaciones, siendo distinguido y destacando en las acciones de guerra de San Pedro Abanto y Peñalampa, por las que ascendió por méritos a capitán en 1874.

Continuando con su padre, interviene en El Maestrazgo y en el sitio de Bilbao, y desde finales de 1874 pasa por diversos regimientos de la Península hasta noviembre de 1895.

Destinado a Cuba por sorteo, fue allí ayudante del general don Luis María de Pando, interviniendo en las operaciones de Filipinas, María del Pilar, Curro, Ramón de la Yagua, Contería, Josefina y Jamaica. Permanece en operaciones en Cuba hasta mayo de 1896; es comandante militar de Santa

María del Rosario; jefe del batallón incorporado a la columna de operaciones del general don Sixto Ríos, y, por último, actúa en la formación del Batallón de Voluntarios de Pando.

Regresa a la Península en mayo de 1896, donde contrae matrimonio con doña Encarnación Schmid. La suerte le envía de nuevo a Cuba en 1897, pero la enfermedad le impide incorporarse, pasando a la Dirección General de la Guardia Civil. En 1900 ascendió a teniente coronel y continuó en la Dirección General de la Guardia Civil hasta su disolución, pasando posteriormente a Leganés, donde primero mandó el 2.° Batallón del Regimiento de Infantería del Rey y más tarde el Regimiento.

Con la primera Brigada de Cazadores, sale en 1909 su Batallón de Las Navas con destino a Melilla. Guarnece el fuerte de Camellos hasta el 27 de julio, que sale a combatir en el Barranco del Lobo, donde muere al frente del Batallón, por lo que se le concede el ascenso póstumo a coronel por méritos de guerra y luego la Cruz Laureada de San Fernando, según orden de 29 de mayo de 1913.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 23:19

Excmo. Sr. D. Braulio DE LA PORTILLA SANCHO (Teniente de Infanteria del Ejercito Español, Caballero Laureado)


. Braulio de La Portilla Sancho, un primer teniente laureado de apenas 21 años


Otro de los oficiales caídos en la sangrienta jornada del 27 de julio de 1909, en el Barranco del Lobo, fue el primer teniente de Infantería, del Batallón de Cazadores de Llerena, D. Braulio de la Portilla Sancho, un jovencísimo oficial de 21 años, que había obtenido el empleo de 1r teniente un 13 de julio de 1909, 17 días antes de morir en acción de guerra en el Barranco del Lobo.

D. Braulio de la Portilla Sancho

Nació en Córdoba, en el acuartelamiento de Caballería de Alfonso XII, el 7 de mayo de 1888. Era hijo de militar. Su padre, que en el momento de ver la luz de la vida su hijo Braulio, contaba con 42 años de edad y era don Leoncio de La Portilla Cobián, coronel del Regimiento. Su madre, una dama pontevedresa de 34 años, doña Patrocinio Sancho Varela.

Braulio de la Portilla Sancho, ingresó en la Academia de Infantería de Toledo, el 31 de agosto de 1904. El 4 de agosto del mes siguiente, prestaba juramento a la bandera y, tras superar con aprovechamiento el plan de estudios establecido, obtuvo el empleo de segundo teniente de Infantería con 19 años recién cumplidos, el 13 de julio de 1909. Fue destinado al Batallón de Cazadores de Llerena número 11, de guarnición en Madrid.. Su padre, el general de división, D. Leoncio de la Portilla, hacía poco que había fallecido.

Con el estallido del conflicto en Melilla, tras el ataque de los rifeños a los trabajadores del ferrocarril el 9 de julio de 1909, su batallón, es trasladado a Melilla, ciudad a l que parte desde Madrid en un tren especial el 22 de julio de 1909. Llegados a Málaga, los Cazadores de Llerena núm. 22 y con ellos el segundo teniente D. Braulio de La Portilla Sancho, que acababa de obtener ese ascenso el 13 de julio, embarcaron en el vapor “León XIII”, arribando al puerto de Melilla el 24 de julio. Acamparon en el Zoco.

El 27 de julio, acudieron a los Lavaderos de Mineral, donde recibieron los Cazadores de Llerena, orden de avance hacia las estribaciones del Gurugú como reserva de la columna del general D. Guillermo Pintos Ledesma. El segundo teniente de la Portilla, iba al mando de su sección, cuando llegaron al Barranco del Lobo, recibiendo su bautismo de fuego. Es esta acción, halla la muerte D. Braulio, al frente de sus soldados, haciendo su entrada en la lista de los héroes, ya que propuesto por los méritos y comportamiento observado en el combate, se le ascendió a capitán con fecha 27 de julio y, el por orden de 3 de mayo de 1911, le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando.

El día 27 de julio de 1909, su batallón replegó cuando entre sus filas, se contaban ya más de 200 bajas, entre muertos y heridos.

Los hechos

Según apareció publicado en “España en sus héroes”, al parecer los hechos, tuvieron lugar a la entrada del Barranco del Lobo, en el momento de desembocar en él, la segunda compañía que se hallaba al mando del capitán Moreno de Guerra, los cuales con bayoneta calada, tuvieron que retroceder dado el nutrido fuego que recibían por parte de los rifeños y que estos, intentaban envolver a la fuerza. La 2ª compañía del capitán Moreno de Guerra, con numerosas bajas, se vió rodeada por la izquierda, teniendo que recurrir nuevamente a la lucha cuerpo a cuerpo. Su teniente coronel jefe, ya se hallaba herido. Retrocedieron nuevamente y se apostaron en posiciones de retaguardia, repartidos en diferentes grupos y animados por su oficialidad, los cazadores mantuviéronse en su puesto.

Otra compañía, la primera, bajo el mando del capitán Padín, avanzaba decidida, viéndose frenada por nutrido fuego. Existen momentos de vacilación, dadas las circunstancias, cosa que unida a las ya numerosas bajas que sufre, la voluntad de la tropa flaquea. Los rifeños, también a punto de desbordarlos, están a punto de penetrar entre las compañías ya citadas.

Ante estos hechos, el segundo teniente de La Portilla Sancho que se ha dado cuenta de lo que sucede a la 1ª y 2ª compañías y que se halla al mando de la sección de reserva, se lanza al ataque de los moros, tratando de cerrarle el paso, cubriendo el hueco que existe entre su compañía y la del capitán Moreno de Guerra.

Una vez ha llegado el teniente la Portilla a la posición defendida por el capitán Moreno de Guerra, es herido gravemente. Su capitán llega hasta él, prduciendóse el dialogo siguiente (textual):

Capitán: “…¡Ánimo muchacho. Esto no es nada!…”
Portilla : “…No se apure, mi capitán, de aquí ¡no hay quien nos eche!.

Portilla, haciendo un esfuerzo, toma el fusil de un caído y parapetado detrás de una roca hace fuego. El capitán llama a su lado al resto de la tropa, unos cuarenta hombres y les anima. –Ya no podrán rodearnos muchachos!,¡Los jabatos del teniente Portilla nos ayudan!,¡Vamos adelante!,¡Que no se diga que los de la 1ª, tienen más reaños que nosotros!,¡A ellos!.-…”

Los restos de la segunda compañía, trataron de lanzarse a por los numerosos moros que ocupaban las alturas, pero en ese momento, el capitán resulta herido en una pierna y vacila, pero logran llegar a un peñascal donde se hacen fuertes. El capitán Moreno de Guerra, resulta nuevamente herido en el brazo derecho. Es una herida de la que brota mucha sangre. Este hecho, es observado por dos soldados apellidados, Recio y Calonge. Este último se dirige a su capitán, pero el oficial les grita a tods, -¡Arriba y adelante!-. Mientras dicho oficial, coge un fusil y tratando de proteger al segundo teniente la Portilla hacen juntos, fuego contra el enemigo. El capitán es herido nuevamente, esta vez en el vientre, balazo que acaba con su vida.

El teniente la Portilla, anima a los soldados, son un puñado y durante largo rato, resisten los ataques de los moros. Poco tiempo después, la Portilla, es herido de nuevo, cosa que debilitara muchísimo sus fuerzas, se produce la desbandada y Portilla trata de evitarlo no consiguiéndolo. El capitán Padín, de la 1ª compañía también ha muerto. Ante tal desbandada, los cazadores, que habían recibido en ese combate su bautismo de fuego, incapaces de reaccionar, huyen, dejando a los oficiales en manos de la furia rifeña.

¿El teniente de La Portilla, está vivo?

Tras el combate del 27 de julio de 1909, tras la desbandada que se produjo entre los soldados del batallón de Cazadores de Llerena, al ver morir a los capitanes de la 1ª y 2ª compañías, señores Padín y Moreno de Guerra y, ante los escasos efectivos que quedaban, el segundo teniente de La Portilla, quedó en terreno enemigo, ignorándose inicialmente si había muerto o no, pese a la gravedad de sus heridas. De dicha duda, la prensa de la época, fue publicando rumores como el que publicó “La Época del 27 de agosto de 1909, que decía bajo el título “…El teniente la Portilla…”, (textual), (6):

“…Telegrafían desde Melilla a nuestro colega de ABC: Melilla 26 (8 mañana).- Es la noticia del día la confirmación del rumor en el que se aseguraba que aún vive el teniente Sr. La Portilla, a quien se juzgó muerto después del combate del 27.

El hecho que aún no ha trascendido al público, ha sido comprobado por nuestros emisarios hebreos, a quien se les ha retribuíido bien el servicio. Según sus informes, el Sr. La Portilla se encuentra cerca de Alhucemas, en la kábila que ya otro día indiqué.

Parece que no es tratado mal. De su custodia y cuidado están encargados seis que protestan de su amistad para con España . Esto no obstante se niegan, a entregar al referido teniente, mientras no se hagan las débiles gestiones cerca del jefe de la kabila.

Entre los distintos detalles que los emisarios hebreos relatan, está el de haber encontrado vestido de moro al Sr. La Portilla.

Sus guardianes manifestaron, explicando el cambio de indumentaria, que habían apelado a tal recurso, no más que para aplacar el furor de los más fanáticos, que diariamente cercan la casa en que el oficial español está encerrado.

La noche pasada transcurrió tranquilamente…”

Continua la confusión de noticias:

“…El teniente Sr. La Portilla. En el ABC de hoy leemos el siguiente telegrama: Melilla 27.- Como contestación a los telegramas que recibo preguntándome por el fundamento de los rumores que he transmitido respecto a que vive el oficial Sr. La Portilla, limítome a decir que conozco dos informaciones, según las cuales la kabila del Oeste tiene un prisionero joven, que puede ser el oficial Sr. La Portilla, en la situación que dije.

En el Gobierno militar se cree que existe, en efecto, un prisionero: pero el general Arizón con quien acabo de hablar de este asunto, duda que sea La Portilla, pues este fue herido en una pierna y el prisionero parece que está bueno.

Eso es cuanto yo sabía y sé, después de haber hecho muchas y difíciles pesquisas e informaciones; pero no me es dable afirmar de un modo categórico que se trate del oficial La Portilla. ¡Ojalá, pudiera afirmarlo!.

Repito que me limito a reiterar la existencia de un prisionero joven, que se supone que es un oficial, y que sobre esta noticia se guarda una reserva absoluta.

Y El Imparcial publica sobre este asunto la siguiente noticia: Telegramas recibidos en Madrid permiten creer que vive, aunque en poder de los moros, el teniente D. Braulio Laportilla, que despareció en el sangriento combate del 27 de julio y cuya desdichada suerte tanto viene preocupando a todo el mundo.

Un hebreo enviado al campo enemigo para averiguar si vive el valiente oficial, ha vuelto a Melilla con tan satisfactoria nueva.

Está el Sr. Laportilla entre moros que se dicen amigos de España, cerca de Alhucemas. Sus custodios le han vestido con el traje indígena para librarle del furor de los demás.

Nosotros tenemos noticias particulares que coinciden en absoluto con esta versión. El Sr. Laportilla está, según se dice en buen estado de salud…”

Lo que publicó ABC sobre el teniente La Portilla, el 19 de agosto de 1909 (8)

“…El hebreo de Beni-Buifrur Ayuch Bitan, que fue comisionado por el ex ministro señor Mellado para adquirir en el campo enemigo noticias del teniente La Portilla, desaparecido en el combate del 27, ha confirmado que los moros no tienen prisioneros españoles, y que se han limitado a recoger algunos cadáveres, entre ellos el del infortunado teniente, el cual llevaba en el bolsillo del uniforme 7.000 pesetas.

El hebreo ha añadido que los moros usan como adorno los trofeos del combate, que consisten en las condecoraciones, estrellas y galones de los uniformes recogidos en el campo después de la lucha.
Tales adornos suscitan en ocasiones entre aquella gente riñas y disputas. Todos quieren poseerlos. También recogen las correas de las mochilas, que les sirven a ellos para ánalogo uso…”
No se trata del teniente La Portilla.

“…Por gestión directa de persona interesadísima, esta mañana ha salido para el campo moro un nuevo emisario para que compruebe los insistentes rumores que vienen circulando sobre la existencia de un oficial prisionero.

En los primeros momentos se sospechó que pudiera ser el teniente La Portilla pero después, confrontando circusntancias y señas personales, parece que no concuerdan con las del bravo oficial, y que debe tratarse de un soldado o un paisano joven…”

28 de agosto de 1909. Localizado

Después de los rumores corridos sobre si el teniente D. Braulio de La Portilla Sancho, del batallón de Cazadores de Llerena y, sobrino del ex ministro señor Mellado, fue finalmente localizado el 28 de agosto, junto con el de otros oficiales, en el Barranco del Lobo.

“…Telegrama. Melilla 28 (10 noche). Comandante en jefe me dice desde Zeluán para que lo comunique a Vuecencia que continua en aquella Alcazaba racionando las tropas de las dos divisiones, sin otra novedad que ligeros tiroteos sostenidos durante el día contra algunos kabileños tribu de Beni-Buifrur, que han tratado de molestar fuerzas acampadas desde alturas inmediatas, que se han ocupado esta tarde. Por su parte dicha autoridad comunica que enemigo disparos sueltos Alhucemas, contestando esta sin novedad, que salió hoy con columna continuar reconocimiento Gurugú, encontrando cadáveres capitán Martínez Fernandez y Moreno Guerra, teniente Portilla y otros hasta unos 50. Arizón…”

El ascenso a capitán

Por los méritos y comportamiento observados en el combate del día 27 de julio de 1909, el segundo teniente D. Braulio de La Portilla Sancho, de 21 años de edad, obtuvo tres recompensas. La primera, fue es ascenso a primer, con fecha del mismo 27. La segunda, aún tardaría en llegar: La Cruz Laureada de San Fernando. Y la tercera, se produce mediante Real Decreto firmado por el Rey.
De dicho ascenso, se recogía en prensa lo siguiente (textual):

Ascenso a primer teniente:

“…Firma de Guerra: Concediendo a los comandantes D. Ricardo Fresneda y don Álvaro González, capitán D. Rafael Moreno de Guerra y segundo teniente don Braulio de la Portilla Sancho, todos de Infantería, el empleo superior inmediato por el bizarro comportamiento que observaron en los combates de Melilla, encontrando muerte gloriosa en el campo de batalla…”

Ascenso a capitán:

La Vanguardia de Barcelona, del 23 de diciembre de 1910, publicaba (textualemente): (4).

“…Firma del Rey. S.M. el Rey ha firmado los Reales Decretos siguientes: (entre otros). Guerra: Concediendo el empleo de capitán a los primeros tenientes don Isaac Salvador, don Alberto Lozano, don José Pazos y don Braulio de la Portilla, muertos en la campaña de Melilla, en consideración a que este último empleo, se les ha declarado efectividad anterior a la fecha de los combates porque fueron recompensados…”

Premio “La Portilla-Sancho”

La petición de la Cruz Laureada de San Fernando, para el segundo teniente de Infantería D. Braulio de La Portilla Sancho, fue efectuada por su madre, Doña Patrocinio Sancho Valera. La pensión que acarreaba la concesión de dicha condecoración, fue ofrecida para el huérfano del colegio de María Cristina que más destacase en el curso escolar, dando lugar a la creación del premio “La Portilla-Sancho”, algo inexistente hasta el momento. Esta noticia, fue dada a conocer en las páginas de “El Imparcial”, el 18 de diciembre de 1909, bajo el título, “…Heroísmo y generosidad…” Decían textualmente (11).

“…Heroísmo y generosidad

Doña Patrocinio Sancho, viuda de La Portilla, es la madre de aquel bravo teniente de Llerena que allá en los campos de Melilla pactó con la muerte de modo extraordinario, esa infortunada señora es la madre de aquel insigne campeón del deber que asombró a sus adversarios con una muerte que solo puede encontrar igual en épocas gloriosas de nuestra historia.

La madre del héroe aspira a perpetuar el nombre de su hijo en el arma de Infantería, pero esa madre, todavía agobiada por el dolor, no quiere ni fríos bronces ni oficiales ceremonias: quiere solo que el recuerdo del hijo perdure en otros corazones, asociándolos por la virtud a las virtudes del estoico oficial que tan meritoria prueba dio de abnegación y de martirio.

La viuda del general La Portilla tiene solicitada para su hijo la apertura de juicio contradictorio para la concesión de la cruz de San Fernando; esa señora en cuyo hogar tuvo siempre ardoroso rendimiento la más severa dignidad, dedicará la pensión de esa cruz (caso de ser concedida) al huérfano del Colegio de María Cristina que más se distinga en el año escolar, instituyendo con ese objeto para el arma de Infantería el premio “La Portilla-Sancho”.

¡Hermoso rasgo de caridad hacia el huérfano y de aprecio a la Infantería el que realiza esa noble dama con tan feliz idea!, ¡Cuánta delicadeza en el desprendimiento de esa madre, cuyas lágrimas serán enjugadas por seres en los que brillarán enlazadas y amorosas dos hermosas cualidades: el agradecimiento y la emulación!.

En el Alcázar toledano concocí al heroico teniente de cazadores de Llerena; su honradez, su caballerosidad, su disciplina, sus virtudes fueron mi orgullo Coincidían con mis deseos para el arma, con mis ansias para España, con mis votos para el Rey.

Cuando supe la noticia de la gloriosa muerte, recordé al discípulo que tantas virtudes anidara en su alma y tanto cariño merecido de sus maestros, y creí ver en el teniente La Portilla uno de aquellos excelsos adalides de la magna España que ni conocieron obstáculos en sus arrolladores avances ni se entristecieron ante imponentes sacrificios.

La Portilla ganó inmarcesible honor en el campo de batalla; su nombre vive en la memoria de los buenos infantes, en el corazón de los que aplaudieron sus virtudes en las aulas toledanas; ese honor de mártir tiene aureola esplendente en la idea caritativa, una madre; ese honor tan heroicamente conseguido tendrá, por la generosidad de una madre, dignos imitadores en huérfanos agradecidos.

¡Saludemos reverentes el sacrificio de La Portilla, y aplaudamos entusiastas el ¿…….?, de su madre.!. A. García Pérez ¿…….?. de la Academia de Infantería…”

Nota: Rectificado el apellido de la madre que el diario aparece como Sánchez cuando debiera ser Sancho. Escrito La Portilla por haberle encontrado generalmente escrito así, en vez de junto como aparece en el artículo. Los espacios entre interrogantes, pertenecen a palabras ilegibles.

Concesión de la Cruz Laureada de San Fernando

Tras haberse ordenado la apertura del correspondiente juicio contradictorio, praticadas las diligencias pertinentes, para comprobar que los méritos y comportamiento observado en el combate del 27 de julio de 1909, por el entonces segundo teniente de Infantería D. Braulio de La Portilla Sancho, del Batallón de Cazadores de Llerena, eran merecedores de la concesión de la más alta recompensa concedida a un militar sin distinción de empleo en tiempo de guerra y por acciones llevadas a cabo, la Cruz Laureada de San Fernando, dicha distinción le fue concedida al ya capitán de Infantería que halló la muerte en el citado combate. De la concesión de la Cruz Laureada, quedó recogido en el Heraldo de Madrid de la forma siguiente , bajo el título “…Braulio de la Portilla…” (textual): (5).

“…Se ha publicado en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, la Real Orden por la que se concede la cruz Laureada de San Fernando al segundo teniente del regimiento de Infantería de Llerena D. Braulio de la Portilla y Sancho

La sanción oficial contiene en términos sucintos, que resaltan aún más la magnitud de sus sacrificio, la heroica acción llevada a cabo por ese benemérito oficial.

Dice así:

CIRCULAR:.-Excmo. Sr. : Visto el expediente de juicio contradictorio incoado para esclarecer si el segundo teniente de Infantería D. Braulio de la Portilla Sancho se hizo acreedor a la Cruz de la Orden de San Fernando por los méritos contraídos en los combates del barranco del Lobo el 27 de julio de 1909, en el que murió gloriosamente; resultando que el expresado oficial en dicho combate fue herido gravemente hallándose al frente de la compañía del batallón de cazadores de Llerena, a quien pertenecía, continuando no obstante, el avance, arengándola y contribuyendo ala taque personalmente, batiéndose con el fusil que encontró sobre el terreno, perteneciente a un soldado muerto, dando un alto ejemplo de espíritu militar y abnegación dignos de la más alta recompensa, hasta ser nuevamente herido, muriendo después a consecuencia de las heridas sobre el campo de batalla; y considerando que los hechos realizados se hallan comprendidos en el caso 7ª del art. 27 de la Ley de 18 de mayo de 1862, el Rey (q.D.g), de acuerdo con lo informado por el Consejo Superior de Guerra y Marina en pleno y por resolución de esta fecha, ha tenido a bien conceder al segundo teniente de Infantería D. Braulio de la Portilla y Sancho la cruz de segunda clase de San Fernando, con la pensión de 1.000 pesetas anuales que podrán disfrutar las personas de sus familia que tengan derecho a ella, según lo dispuesto en el art. 11 de la citada ley.

La información testifical realizada en ele expediente ha sido brillantísima para la memoria de La Portilla.

Oficiales, subalternos y soldados han depuesto en términos de unanimidad acerca de la bravura de aquel muchacho que, dirigiendo a un pelotón de bisoños de Llerena, llegó hasta lo último del Barranco del Lobo.

Allí, bajo el fuego enemigo, dirigió a sus soldados mientras tuvo fuerzas. Luego herido, desangrándose , encontró alientos en su pecho para arengarlos y energías en sus manos para coger un fusil y morir matando.

Educado en los santos principios del amor a la patria, fue a Melilla dispuesto a sacrificar su vida en holocausto a España.

Días antes de su muerte, contestando a un jefe que le preguntaba qué pensamientos le llevaban a la plaza africana, La Portilla con tranquilidad de valiente, le dijo: - Mi coronel voy por la laureada-.
Fue con el corazón por ella. Y se dejó en la empresa la vida, ¡pero la ganó!.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 23:28

Excmo. Sr. D. Joaquin TOURNE y PEREZ DE SEOANE (Teniente de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado)


Con Joaquín Tourné se cierra el capítulo dedicado a los héroes de las Navas, los tres pertenecieron al Batallón de Cazadores de Las Navas nº 10 y encontraron la misma suerte en el mismo lugar en el Barranco del Lobo cerca del Gurugú.

El joven héroe de veintitrés años nació en Toledo el 18 de octubre de 1886, y era hijo del coronel de Estado Mayor don Manuel Tourné Esbroy y doña Inés Pérez-Seoane Herrera.

No había cumplido aún los diecisiete años y el 10 de agosto de 1903 ingresaba en la Academia de Infantería, donde el 22 de octubre de 1905 juraba fidelidad a la bandera y el 10 de julio de 1906 salía promovido a segundo teniente. Tres días después tenía su primer destino en el Regimiento de Frontera de Palma, al que no se llegó a incorporar por causar alta antes en el Batallón de Cazadores de las Navas nº 10, en cuya sala de banderas se presentaba el 1 de agosto, y queda prestando los monótonos servicios de la guarnición madrileña hasta su primer ejercicio táctico, que realiza encuadrado en la compañía especial que en 1907 actúa ante el rey Alfonso XIII, con motivo de la visita del príncipe de Hohenzoller, en cuyo honor se realiza el ejercicio, por el que el teniente Tourné recibe la felicitación de ambos. El 10 de octubre toma parte con su batallón en las maniobras militares de Valdemoro (Madrid).

Durante el año 1908 apenas se altera la regularidad de su vida de guarnición por su destacamento en Ocaña con la primera compañía, desde el 22 de enero hasta el 23 de abril en que vuelve a embarcar en ferrocarril para incorporarse de nuevo a su Batallón en Alcalá de Henares, y luego otra vez en Madrid, desde el 20 de enero de 1909. La monotonía de la guarnición madrileña apenas la altera su ascenso a primer teniente, el 13 de julio de 1909, no menos grato por esperado, pues se han cumplido los tres años de antigüedad en el primer empleo.

Una semana después le llega su último traslado. Su vida militar entrará en la fase más activa. Destinado su Batallón a reforzar las tropas de Melilla, el 22 de julio sale por ferrocarril y el día 23 se embarca en el «Alfonso XII» rumbo a Melilla, a donde llegan al día siguiente y quedan acampados en las inmediaciones de la plaza. Tocaba a su fin una carrera sencilla, cuyo remate heroico iba a engrandecerla. A los tres días queda encuadrado su Batallón en la columna del general Pintos. Su bautismo de fuego lo es también de sangre y de heroísmo, porque aquel mismo día muere gloriosamente en el combate sostenido con los moros en las lomas bajas del Gurugú.

Según el relato de los hechos, después de haber sido muertos o heridos los dos jefes de su batallón, así como el capitán de su compañía y la mayor parte de los demás oficiales, logró reunir y hacer avanzar, sin más ayuda e impulso que su propio espíritu, a 30 ó 40 hombres que, sugestionados por su iniciativa, le siguieron y tomaron briosamente la posición más avanzada que se llegó a ocupar, defendida por un enemigo muy superior en número, perdiendo las dos terceras partes de su tropa, sin que le hiciera vacilar el estar herido en una pierna. Ya tomada la posición, recibió una segunda herida que, poco después, le ocasionó la muerte.

Por aquella actuación, primera y última, al frente de su tropa, se le concedió el ascenso póstumo a capitán de Infantería, con la antigüedad de la fecha de su muerte, y, más tarde, la Cruz Laureada de San Fernando, que se le otorgaba por real orden de 2 de marzo de 1911. Seis años escasos de vida militar, pero con un final ejemplar. Sus restos se encuentran enterrados en el Panteón de Margallo, en Melilla.

Su padre, el coronel de Estado Mayor Manuel Tourné Esbry, instituyó en 1911 dos premios anuales con la mitad de la pensión correspondiente a la Laureada de su hijo, uno para sargentos, de 296 pesetas y otro para cabos y soldados, de 200 pesetas.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 23:37

Excmo. Sr. D. Jesús MORENO ALVARO (Capellan Castrense, Caballero Laureado)


Al capellán castrense D. Jesús Moreno Álvaro (en La Vanguardia de fecha 9 de agosto de 1.909, figura como D. José Moreno Albarro), se le abrió “juicio contradictorio” para la concesión de tan alta distinción en Madrid el día 8 de agosto del citado año. En fecha 13 de agosto y basándose en publicación aparecida en “El Telegrama del Rif”, se mandaba abrir “juicio contradictorio” para dicho capellán, citándose que se le proponía para tan alta distinción “…por los méritos contraídos prestando los servicios de su sacerdocio en las armas avanzadas de fuego en el combate sostenido por los moros el día 27 del anterior (julio) en las lomas del Gurugú…” (En esta noticia, aparece como D. Jesús Moreno Álvaro).

De hecho, según publicaba el periódico “La Época” de 13 de agosto de 1.909, notificaba en la forma siguiente, la apertura de juicio contradictorio (textual) y en lo que al capellán castrense d. Jesús Moreno Álvaro se refiere:

“…De la orden de la plaza: El Excelentísimo señor comandante en jefe del Ejército de operaciones ha tenido a bien disponer lo siguiente:

Para esclarecer el derecho que pudieran tener a la cruz de San Fernando el capitán de infantería D. Cipriano Nieto González y el capellán castrense D. Jesús Moreno Álvaro y a petición del juez encargado de instruir los expedientes de juicio contradictorio solicitando, se publican a continuación los siguientes anuncios:

Don Antonio Rabadán comandante del Cuerpo de Estado Mayor del Ejército, se halla instruyendo, por disposición del excelentísimo señor general comandante en jefe del Ejército de operaciones, el proceso prevenido en la ley de 18 de Mayo de 1.862, a D. Jesús Moreno Álvaro, capellán castrense que solicita la cruz de San Fernando de primera clase , por el mérito que contrajo el día 27 de julio último, en el combate sostenido con los moros en las estribaciones del Gurugú, al que concurrió con el batallón de Cazadores núm. 10 (Cazadores de Las Navas), a que pertenece, y en cuyo combate, animado de su amor a la Humanidad, y deseando administrar los auxilios de su sagrado ministerio al mayor número posible de heridos graves de su batallón, no vaciló en llevarlo a las líneas más avanzadas del fuego, logrando administrar los referidos auxilios a gran número de moribundos.

Si algún individuo de la misma clase o superior a la del interesado tuviese que exponer a favor o en contra, el derecho que cree asistirle, podrá hacerlo presentándose a dicho señor juez por escrito, bajo su palabra de honor, o según corresponda a su clase, dentro del término preciso de ocho días, contando desde la fecha en que se publica este anuncio en la orden general…”

Al capellán castrense D. Jesús Moreno Álvaro, del batallón de Cazadores de Las Navas núm. 10, se le proponía para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando, conjuntamente con:

- El teniente coronel de infantería del Regimiento de Melilla, D. Federico Julio Ceballos, por los combates del día 18 de julio de 1909, en Sidi-Ahmed-el-Hach.
- El teniente coronel de infantería del Regimiento de África núm. 68, D. José Martínez Pedreira, por los combates del día 19 de julio de 1909, mientras ejercía el mando de la posición de Sidi Musa.
- El capitán de infantería de la 1ª Compañía de la Brigada Disciplinaria de Melilla, D. Simón Serena Moreno, por los combates sostenidos el día 23 de julio de 1909, en las estribaciones del monte Gurugú.
- El capitán de infantería del Regimiento de África núm. 68, D. Eduardo López Ochoa, por los combates sostenidos en Sidi-Ahmed-el Hach, el 18 de julio de 1909.
- El capitán de la Brigada Disciplinaria de Melilla, D. Cipriano Nieto González , por los combates librados en las estribaciones del monte Gurugú y al lado izquierdo de Mezquita, el 23 de julio de 1909.
- El capitán de infantería del Regimiento de África núm. 68, D. Fernando Fernández de Cuevas, por los combates del 20 de julio de 1909, en Sidi Musa.
- El primer teniente de infantería de la Brigada Disciplinaria de Melilla, D. Ricardo Carrasco Egaña, por los combates librados en las estribaciones del monte Gurugú, el 23 de julio de 1909.
- El primer teniente de infantería de la Brigada Disciplinaria de Melilla, D. Felipe Artal Serrano, por los combates librados en las estribaciones del monte Gurugú el 23 de julio de 1909.
- El primer teniente de infantería del Regimiento de Melilla, D. Rafael de los Reyes Ortíz, por los combates sostenidos en las estribaciones del monte Gurugú, el 23 de julio de 1.909.



El Capellán Castrense, D. Jesús Moreno Álvaro. ¿quién era y que fue lo que hizo, para ser propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, máxime condecoración militar en tiempo de guerra?.

Para dar respuesta a estos interrogantes, nada mejor que la descripción encontrada en las páginas de “El Imparcial” de Madrid del viernes 13 de agosto de 1909, en la sección de la crónica telegráfica, “El dia de ayer en Melilla”, y bajo el sencillo título de “El capellán Moreno” y que acto seguido, transcribo literalmente:

“…Se han recibido aquí muchas cartas preguntando por el cura del batallón de Cazadores de Las Navas núm. 10 que se condujo tan heroicamente en la sangrienta lucha del 27 de julio.
En la información periodística se han cometido errores respecto a este capellán castrense. Periódico ilustrado ha habido, y no de los que se publican en Madrid, que ha representado al capellán Moreno como hombre viejo, agobiado por los años, cubierto de canas, y el tal capellán tiene sólo treinta y nueve años, y los lleva con mocedad briosa.

Contestando a algunas cartas que hemos recibido los corresponsales de “El Imparcial” , diré que este héroe de la caridad y del valor se llama D. Jesús Moreno Álvaro. Nació el 9 de Enero de 1870 . Previas las oposiciones consiguientes, fue nombrado capellán castrense el 11 de junio de 1901, y ocupa el penúltimo lugar del escalafón. Datos son estos que debo a amables oficiosidades.

D. Jesús Moreno iba con su batallón de Las Navas el día 27 por las ásperas barrancadas del Gurugú. Y aunque haya de repetir lo que oportunamente se dijo, completaré la historia de este admirable sacerdote, añadiendo a lo que ya se sabe, algunos rasgos dignos de conmemoración.

El capellán Moreno veía caer entorno suyo jefes, oficiales y soldados. El trance era recio, la situación de nuestras tropas difícil. Iba el capellán acudiendo a los moribundos y les administraba los últimos auxilios, una palabra de esperanza, la absolución. Y cuando el herido necesitaba, al mismo tiempo que la tranquilidad del alma, la cura del cuerpo, aplicaba la venda, daba el sorbo de agua, confortaba y socorría.

El médico del batallón cayó a tierra, recibiendo un golpe gravísimo. Desde entonces el capellán Moreno se creyó obligado a sustituir, en lo que fuese posible, a aquel que tenía también en el lugar del combate los oficios salvadores de la caridad. El cura se hizo médico, y asombra oir a los soldados relato de los auxilios científicos que recibieron del esforzado sacerdote.
Pero la Providencia había puesto allí al capellán Moreno para algo más – ¡para algo más aún!-.

En el momento más recio de la lucha un grupo de Cazadores de Las Navas acude al capellán Moreno.-Nuestros jefes han muerto o están heridos le dicen-somos noventa soldados que estamos aquí defendiéndonos …¿Qué hacemos?

El capellán Moreno estaba entonces confesando a un herido gravísimo, con el escapulario de la Virgen del Carmen en la mano. Concluyó serenamente el sagrado ministerio y dijo a los muchachos que le rodeaban:

-¿Qué habéis de hacer? Noventa solados españoles, aquí, frente al enemigo, con el honor en riesgo, con nuestros amados jefes cubiertos de sangre, no pueden hacer más que una cosa, que es pelear..
-¡Eso queremos! Gritaron los valientes cazadores;- pero ¿quién nos manda?- Yo- contestó el enérgico capellán. -¡Viva España! ¡Viva el pater!. El capellán Moreno dio discretas órdenes a los soldados. -¡Cubríos en ls desigualdades del terreno, disparad echándose en el suelo, escoged el blanco y apuntad bien!-

Los soldados de Las Navas, a las órdenes del improvisado e inverosímil jefe, no sólo defendieron aquel rincón del Gurugú, sino que alejaron al enemigo, dando espacio a que llegasen refuerzos y a que los bizarros jefes y oficiales con nuevas tropas. Impusieran allí duro correctivo a los rifeños.

Esto es lo que hizo el capellán segundo castrense del batallón de Las Navas D. Jesús Moreno Álvaro, y con ello quedan contestadas las cartas que recibimos, y entre ellas muy especialmente una que firma un ilustrado sacerdote de Burgos.

Concluiré esta información diciendo que el general en jefe ha propuesto al capellán Moreno para la Cruz de San Fernando, y que pronto sobre la raída sotana del pobre cura de los soldados se destacará la honrosísima distinción.

Entretanto, el cura Moreno, con el breviario en las manos, sigue siendo el humilde compañero de los combatientes. Cuando se le pregunta lo que ha hecho, se niega a contestar, y la única respuesta que obtienen los interrogadores, es esta, que aparece estereotipada en sus labios:

¡Pobres muchachos! ¡bien se portaron!... Verdad es que sus jefes y oficiales sólo les habían enseñado el heroísmo.

Y es inútil insistir con el capellán Moreno. Siempre tiene que hacer algo cuando se le interroga. Un herido que quiere consultarle, un soldado analfabeto (de los pocos que hay) que quiere que le escriba una carta. Él se escabulle con gracia y modestía. Es la sencillez, la virtud y el patriotismo…”

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño.
Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 27 Feb 2018 00:40

Excmos . Sres. D. Benigno DAVILA PEREZ y D. Melchor USO MARQUEZ (Cabo de Mar y Marinero del Destructor Numancia de la Real Armada Española, Caballeros Laureados)


Benigno Dávila Pérez, era Cabo de Mar, perteneciente a la Compañía de Mar y se hallaba embarcado en la fragata blindada “Numancia”, pero, ¿qué eran y de hecho que son las Compañías de Mar?. Eran, unidades que con diferente denominación desde que fue conquistada Melilla, desempeñaron relevantes funciones y que cumplían con las faenas marineras, en las posiciones de costa así como en islas y peñones, funciones que en la actualidad siguen desempeñando. Compañías de Mar, irán posteriormente surgiendo en Ceuta, Larache, el Sahara, etc…

De hecho, la función de la Compañía de Mar de Ceuta en este caso, antiquísima ya que sus orígenes se remontan a la conquista de la misma por Juan I de Portugal en el año 1415, siendo sus funciones mantener los enlaces y portar el correo desde Ceuta a la Península, la represión de la piratería, vigilancia y protección de la costa, efectuando operativos tierra-mar, navegación “de corso”, consistentes en dificultar en todo lo posible la navegación enemiga y el comercio, en zona del estrecho de Gibraltar, en tiempos de guerra para España, la provisión de pertrechos y abastos para la ciudad, carga y descarga de buques llegados a Ceuta en este caso, motivo por el cual, se debían de tener siempre bien aparejadas las fustas, jabeques y bergantines y preparados cuantos recursos humanos fuesen necesarios como remeros y marineros. La guarnición de la Compañía de Mar de Ceuta, fue portuguesa desde 1415 hasta la separación de los reinos de España y Portugal, tras la firma del Tratado de Lisboa el 13 de febrero de 1668, por el cual, España reconocía la independencia de Portugal mediante el cual, se puso fin a la guerra de separación entre ambos, iniciada en 1640. Uno de los principales puntos del acuerdo, era la devolución de Ceuta a España.

Con la aparición del vapor, a mediados del siglo XIX sus misiones se modifican consistiendo las mismas en vigilancia de puertos y embarcaciones fondeadas, mantenimiento de las embarcaciones del estado, carga y descarga de barcos y auxilio a otras instituciones o cuerpos que lo solicitasen, siguiendo cumpliendo el servicio de correo con la península todo y haber barcos contratados para ello.

La Compañía de Mar de Melilla, tiene su antecedente más antiguo en el año de creación de la misma que fue el de 1497.
“…El Capitán General D. Juan Alonso de Guzmán, Conde de Niebla y Duque de Medina Sidonia con el nombre de “Cuarenta Hombres de Mar” para tripular cuatro fustas de remos bien pertrechadas e aparejadas; que sean tales y haya en todas estas cuatro fustas, fasta cincuenta barcos, e para ella se les da los dichos “Cuarenta Hombres de Mar”, para que estén continuos, , en que haya en ellos; en cada una un Patrón, un cómitre, e tres timoneros, e cinco marineros; que son en todas cuatro fustas; “Cuarenta Hombres de Mar”…”

Sus principales misiones como ya se ha citado, eran mantener la comunicación con España, combatir y perseguir la piratería, protección de otros barcos que surcaban las aguas del estrecho, estaban afectas al mando de la plaza y desde 1740, vigilaban las costas del norte de África desde Ceuta a Melilla y en la península, desde Almuñecar al Estrecho de Gibraltar.

Por citar algunos ejemplos a parte de citar a la lancha que salió en auxilio del bote de vapor en el que iban el Cabo de Mar D. Benigno Davila y el marinero D. Melchor Uso, se pueden encontrar otros como el publicado en “La Correspondencia de España”, del 11 de julio de 1909:

“…En Mar Chica. La compañía de Mar que manda el primer teniente D. José Morán y en la que figuran los segundos tenientes D. José Mazarello y D. Gregorio Gallego, han prestado, como siempre excelentes servicios. Por la tarde fueron transportados a la inmensa laguna llamada Mar Chica, y que llegan hasta la falda misma del Atalayón, algunos botes. En ellos se cargaron provisiones y víveres que eran transportados hasta el sitio donde se hallaban las fuerzas españolas. Del mando de la escuadrilla de barcos se encargó el teniente Mazarello…”

Durante la llegada de refuerzos por mar, dicha compañía, auxiliaba a los buques con sus embarcaciones, desembarcando pertrechos, material y hombres, como ocurrió a la llegada del “Montevideo” y del “Buenos Aires”, el 14 de julio de 1909, operaciones las cuales se realizaron con condiciones de mar adversas, debido a temporal el cual, por suerte finalmente amainó. No obstante, una de las lanchas sufrió un percance y gracias a la rapidez con la que se actuó, las pérdidas fueron mínimas. Entre los auxilios, se contó con la Compañía de Mar de Melilla, la cual, una vez más tras su actuación, salió nuevamente elogiada. Los hechos, dentro del contexto en que fueron realizados, quedaron recogidos en la prensa del día, siendo narrados por Rodríguez de Celis en la forma siguiente (textual):

Bajo el título, “Desembarco en Melilla”, “Un grave accidente” (De nuestro redactor Rodríguez de Celis). “Crónica del día”, “A punto de una catástrofe”,

“…Melilla. (sábado noche). El suceso culminante del día se ha desarrollado en el puerto. Allí ha estado fija la atención del todo el mundo gran parte de la mañana. Durante una hora ha sido más que atención; ansiedad honda, indescriptible. Digámoslo de una vez: hemos estado a punto de tener que deplorar una terrible catástrofe. Vamos a referir el suceso puntualmente.

Había entrado en el puerto, a las seis y media de la mañana, el vapor de la Compañía Transatlántica Ciudad de Cádiz. Traía a bordo, como ya es sabido a los Cazadores de Mérida, número 13.

A las ocho de la mañana comenzó el desembarco. Como de costumbre, multitud de personas habiánse congregado en el puerto; unas para tomar parte en las operaciones de descarga; otras en espera de compañeros o amigos; muchas más sin otro papel que el de simples curiosos.
La mañana era espléndida; un sol de justicia lanzaba implacable sus rayos sobre la multitud. El mar estaba agitado por alguna marejada movida por el Levante.

Desembarcaban sin contratiempo los Cazadores de Mérida, y en esta operación había transcurrido dos horas. Eran las diez cuando resonó en el muelle un gran clamoreo seguido de un general movimiento de inquietud. No era para menos el cuadro que a la vista de todos se ofrecía.

Un lanchón, empleado en el desembarque, iba remolcado por una de las lanchas de la compañía de Mar. Rompióse el cabo del remolque y el lanchón quedó sin gobierno, a merced de las encrespadas olas, que lo han empujado contra un arrecife, produciendo violentísimo choque.

La muchedumbre, que no cesaba en sus clamores angustiosos, ha visto que el lanchón comenzaba a irse a pique por la parte de popa. Y esta circunstancia ha aumentado la general consternación, pues los espectadores presentían el trágico final de la tropa que el lanchón conducía.

Era esta formada por 120 soldados del batallón de Mérida, al mando del capitán Reiter y de los tenientes Roca, López y Fernández.

Se ha desarrollado en el muelle, en los primeros momentos, una gran confusión, originada principalmente por el afán con que todo el mundo pugnaba por acudir al socorro de los que corrían grave peligro.

En el lanchón también ha producido el accidente el efecto que es de suponer. Cierto que los valerosos oficiales referidos (y lo mismo puede también decirse de los soldados) no han perdido un solo instante la serenidad; pero la situación era harto difícil para dejar de sentir el consiguiente desasosiego.

Pronto salían del muelle hacia el lugar indicado, y forzando los remos, muchos botes.

Comenzado el salvamento, marinos, militares y paisanos han rivalizado noble y valerosamente en la faena, sintiendo todos y cada uno el ansia de llegar más pronto y ser más útil. Rápidamente comenzó el trasbordo de la fuerza, del lanchón, que por momentos se hundía, a los botes que aceleradamente se aproximaban.

Algunos soldados, impacientes, movidos por el temor de que el barco se hundiera, y ellos con el barco, se han arrojado al agua. Tal vez muchos otros hubieran imitado la conducta de aquellos pocos de no lograr imponerse, con toda energía, el capitán y los tenientes ya nombrados.

Entonces surgió un peligro nuevo: el de que perecieran los soldados que acababan de lanzarse al mar, algunos de los cuales poco diestros en la natación, se mantenían apuradamente a flote. Tal era la situación cuando el capitán del Cuerpo Jurídico Militar Sr. Mendiluce ha dado un alto ejemplo de decisión y de heroísmo lanzándose al agua, sin detenerse siquiera a despojarse de ninguna prenda.

Su intervención no ha sido inútil, pues ha conseguido salvar a algunos de los soldados que luchaban empeñadamente con las olas embravecidas de Levante. No ha sido único el caso ejemplar del señor Mendiluce. Casi inmediatamente después que él, sin más diferencia que los segundos que le ha costado despojarse del uniforme, el teniente de Artillería Sr. Levenfeld se ha arrojado también al agua.

Su comportamiento ha sido tan heroico como el del anterior, y no menos eficaz, porque también el teniente Levenfeld ha salvado a varios cazadores que a punto de perecer ahogados se encontraban.
Al enterarse de tan laudable conducta la muchedumbre que poblaba el muelle, las alabanzas han sido grandes y el entusiasmo el que correspondía a la acción tan meritoria, que reclama un premio.

Justo es consignar también que en cuanto se ha sabido en la plaza lo que en el puerto sucedía, todas las autoridades se han dirigido aceleradamente al muelle; todas se han multiplicado en la labor de dictar disposiciones más acertadas para el salvamento y en hacerlas cumplir con la exactitud debida.

Mención especial merece asimismo el trabajo realizado por los marineros de la compañía de Mar. Si en mi anterior crónica tuve ya ocasión de elogiar justamente a esta compañía, -mandada por el primer teniente D. José Morán y los segundos D. José Mazarello y D. Gregorio Gallego,- hoy me complazco también en afirmar que se han comportado admirablemente.

Bastaría para probarlo –aparte las aseveraciones de la infinidad de personas que puede atestiguar como testigos de vista proceder tan valeroso- la simple consignación, nada grata, de los efectos que el salvamento de los soldados que iban en el lanchón ha tenido para la compañía de Mar.

El segundo teniente, Sr. Mazarello, ha resultado herido, aunque afortunadamente no de gravedad. Heridos se encuentran también los marineros Patricio Rodríguez, Juan Mena, y los apellidados Busos, Puyana, Megía, Mayor y Escudé.

Igualmente se han distinguido en los trabajos de salvamento los individuos dependientes de la Compañía Transatlántica y puestos al servicio de las obras del puerto.Del ingeniero Sr. Huidobro es justo también hacer una mención especial, pues ha trabajado tan incansable como acertadamente en el envío de cables y boyas para contener en cuanto fuera posible el hundimiento y dar tiempo, de este modo, a desalojarlo.

Una hora han durado las operaciones de salvamento, hora cruel, durante la cual no ha cesado un punto la angustia que dominaba a cuantos desde el muelle seguían con la vista y con avidez inenarrable el desarrollo de los lamentables acontecimientos.

Desalojado ya completamente el lanchón, se ha procedido en el muelle a pasar lista para averiguar si por acaso faltaban alguno de los 120 soldados del batallón de Cazadores de Mérida que, como ya dije al principio, son los que han sufrido la grave contrariedad ya referida. Me dicen con total seguridad que no falta ninguno. Con esto los ánimos dela gente se han sosegado.

A los accidentes que ya apunté hay que agregar otro no menos sensible. El teniente de Artillería Levenfeld, que tan heroicamente se condujo en el salvamento, ha sufrido una contusión en la cara. Ni ofrece gravedad, afortunadamente, ni tardará mucho en quedar completamente restablecido.

Los náufragos han sido conducidos al hospital indígena del Polígono, donde los regimientos de África y Melilla les han facilitado ropas y otros auxilios. Algunos de ellos han sufrido contusiones leves y otros sufren los efectos de la terrible impresión experimentada. El armamento correspondiente a los 120 soldados ha podido ser extraído del lanchón.

Para concluir: repito que hemos estado a punto de tener que llorar una catástrofe. Si no ha ocurrido, es por la circunstancia de haber zozobrado el lanchón muy cerca del puerto y por la rapidez increíble y acierto sumo con que el salvamento ha sido efectuado.

Restablecida la calma, terminó el desembarco de la tropa; marchó esta a su alojamiento, se disolvió la muchedumbre que había llenado por unas horas el muelle y siguieron en todas partes las alabanzas para cuantos se habían portado en la faena del salvamento lo plausible que ya dije.

Ha sido esta la nota que ha embargado los conversaciones del día. A estas horas se felicita todo el mundo de que el accidente haya quedado reducido a lo que resulta de este relato fiel…”

Años más tarde y durante el Desembarco de Alhucemas, la Compañía de Mar, sería condecorada con la Medalla Militar Colectiva.

Ante los hechos protagonizados por Cabo de Mar D. Benigno Da Vila Pérez y por el marinero D. Melchor Uso Márquez, al liberar la hélice de la lancha a vapor que remolcaba a un bote cargado de víveres y municiones a la costa, el comandante del “Numancia”, emitía el siguiente parte, el cual, fue publicado en el periódico madrileño “El Globo” del 24 de septiembre de 1909 y se mentaba a 4 marinos del citado buque,(textual):

“…Hoy se ha hecho por el excelentísimo señor comandante general del Apostadero señor Santaló, traslado al ministerio de Marina del parte de campaña dado por el señor comandante del crucero (fragata) guarda costas “Numancia”.

El Sr. Roldán comandante del buque, hace recomendación especial del señor teniente de navío D. Manuel Moreno de Quesada, que mandaba el bote de vapor el día 4 del actual al dar víveres a Alhucemas, del cabo de mar Benigno de Davila y del marinero Melchor Uso, que se tiraron al agua para liberar la hélice del cabo remolque que a ella se había enrollado al romper.

Asimismo hace resaltar el rasgo del serenísimo señor duque de Montpensier, que el día 5, a pesar de hallarse con fiebre, se obstinó en mandar el bote y expedición que en el Peñón de la Gomera desembarcó víveres. Y por último, encomia el valor y decisión del alférez de navío D. Lutgardo López que mandando el cuarto bote de a bordo, salió en auxilio del vapor cuando se iba sobre la playa por quedar al garete. El general Santaló al trasladar este parte hace cumplidos y justos elogios de todos los citados marinos…”

Recompensa: La Cruz Laureada de San Fernando

Siglo Futuro, anunciaba el 6 de septiembre de 1909, sin citar los nombres que tanto el cabo de mar como el marinero, iban a recibir como recompensa, la Cruz Laureada de San Fernando y que la lancha, era mandada por el príncipe D. Jenaro de Borbón, (Alférez de Navío), dato erróneo ya que dicha persona, Duque de Montpensier, formaba parte de la oficialidad del buque “Numancia”, pero dicha embarcación, era mandada por el teniente de Navío, D. Manuel Moreno de Quesada. Se anunciaba en primera plana de dicho periódico en la forma siguiente (textual):

“…De Alhucemas. (Por telégrafo).

El temporal.-Los moros escarmentados.-El “Numancia”.-Recompensa

Alhucemas 5. -Esta tarde se ha intentado reanudar la descarga del “Sevilla”, pero ha sido imposible por impedirlo la fuerte resaca de Levante. Escarmentados sin duda por el castigo que les impusieron ayer nuestros cañoneros y tiradores, los moros han estado anoche y hoy muy poco animosos en el fuego, tiroteándonos con debilidad y al parecer con mala gana.

Además del “Sevilla” sigue fondeada aquí la “Numancia” en espera también de poder descargar los víveres y municiones que trae a esta plaza. Los marineros que salvaron ayer la lancha de vapor de la “Numancia” van a ser propuestos para la cruz de San Fernando. Dicha la mandaba el príncipe D. Jenaro de Borbón.- Fabra…”.

Por los hechos protagonizados por el Cabo de mar D. Benigno de Dávila Pérez y por el marinero D. Melchor Uso Márquez, ambos pertenecientes a la fragata “Numancia” y, a los cuales por haber comprometido gravemente sus vidas en pro de la de sus compañeros, con un mar embravecido y bajo el fuego rifeño, se habló a los pocos días, sobre el 8 de septiembre el otorgarles recompensa sin especificar cual.

El 18 de ese mismo mes, el rotativo madrileño “El Imparcial”, daba a conocer lo siguiente con respecto a la recompensa:

“…Por los hechos distinguidos en el servicio de abastecimientos del “Numancia” en Alhucemas, ha dispuesto el general de la escuadra que se abra juicio contradictorio para conceder la Cruz de San Fernando a un cabo de mar y a un marinero, nombrando fiscales al capitán de fragata Sr. Pérez Perea y al teniente de navío de primera Sr. Rendón…”

“La Época”, del día 17 de septiembre de 1909 publicaba también sobre la apertura de dicho juicio contradictorio, lo siguiente, bajo el título “La Cruz de San Fernando”:

“…El Almirante de la escuadra comunica al ministro de Marina que por los hechos distinguidos en el servicio de abastecimientos por el Numancia en Alhucemas, ha ordenado se abra juicio contradictorio para conceder la cruz de San Fernando a un cabo de mar y a un marinero, nombrando fiscales al capitán de fragata Sr. Pérez Perea y al teniente de navío de primera Sr. Pérez Rendón…”

Sobre el 2 de octubre, la instrucción del juicio contradictorio, estaba ya casi listo, cosa de la que hizo eco la prensa, siendo publicado en el diario madrileño “El Globo”, de fecha 2 de octubre de 1909, bajo el título “Del “Numancia”.-Juicio contradictorio”, el cual citaba lo siguiente (textual):

“…El segundo comandante del guarda costas “Numancia” D. Julio Pérez Rendón, tienen como fiscales, casi ultimado el juicio contradictorio mandado instruir por orden del contraalmirante de la escuadra para precisar si el cabo de mar Dávila y marinero Melchor Uso, patrón y marinero del bote de vapor de dicho crucero, contrajeron méritos bastantes el día 4 del mes actual, cuando en Alhucemas evitaron que aquella embarcación se fuese al garete y cayese en poder de los moros…”

A ambos marinos, les fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando. Dicha concesión fue recogida así en la prensa de la época “La Correspondencia de España”, del 20 de enero de 1910, (textual):

“…La Laureada a dos marineros

El ministro de Marina ha recibido dos reales órdenes de la Guerra concediendo la cruz laureada de San Fernando, con cien pesetas mensuales de pensión, al marinero de primera Melchor Uso Vázquez (por Márquez) y al cabo de mar Benigno Dávila Pérez, ambos pertenecientes a la dotación del crucero de guerra “Numancia” por méritos que contrajeron en las proximidades de Alhucemas yendo en bote de vapor de dicho buque remolcando a otro que conducía víveres a la plaza.

Recordaran nuestros lectores el relato que publicó toda la Prensa referente a la heroica conducta de esos marineros valerosos, que, al romperse el cable que arrastraba el bote cargado de víveres, se arrojaron al agua en medio de una lluvia de balas enemigas, impidiendo, tras grandes esfuerzos, que el bote llegara a la costa enemiga arrastrado por la corriente.

A la concesión de tan preciada recompensa para los bravos Uso y Dávila ha precedido el reglamentario juicio de contradicción…”

Con motivo del acto de imposición de la cruz de San Fernanda a D. Melchor Uso Márquez, se sugirió que fuera en San Fernando, en la provincia de Cádiz y al final de un acto de jura de bandera por parte de un nuevo reemplazo de los buques “Numancia” y “Princesa de Asturias”. La nota de prensa decía (textual):

“…Homenaje a los marineros en Cádiz

Cádiz 1º - El pueblo de San Fernando se propone tributar un grandioso recibimiento a los marinos que regresan de la campaña del Rif.

También se ha acordado imponer la Cruz de San Fernando concedida por el Gobierno al bravo marinero Melchor Uso, que, con el cabo de mar Benigno Dávila, salvó el 4 de Septiembre un bote del “Numancia”, expuesto a caer en manos de los moros por haberse enredado el cable de remolque en la hélice.

Las fuerzas del “Numancia” y del “Princesa de Asturias” que han de jurar bandera irán después de esta ceremonia al Ayuntamiento donde serán obsequiadas por la Corporación, pasando luego a la sala capitular, y en su presencia se impondrá la cruz de San Fernando a Melchor Uso…”

El acto de imposición de las cruces laureadas, tuvo lugar en Cádiz. Describiendo la planificación del acto, “Siglo Futuro”, de la forma siguiente, dándose también la noticia de que el cabo de Mar D. Benigno Dávila no podría asistir, por estar embarcado en la “Nautilus”:

“…De las provincias. En honor de los marinos. San Fernando

“El Diario de Cádiz” ha propuesto que con motivo de la llegada del crucero “Numancia” que en el acto de la jura de bandera se imponga al valiente marinero Melchor Uso la Cruz laureada de San Fernando, que le fue concedida por su heroico comportamiento en el salvamento de una lancha del crucero.

El alcalde de San Fernando Sr. Gómez Rodríguez ha visitado al general Sr. Santaló y le propuso, en nombre del Ayuntamiento, que después del acto de la jura fuerzas de las dotaciones de los cruceros “Numancia” y “Princesa de Asturias” vayan a las Casas Consitoriales, donde se impondrá la laureada condecoración al marinero Melchor Uso.

El general Santaló acompañó al alcalde a bordo del “Numancia” y celebraron una conferencia con el jefe de la segunda división de la escuadra Sr. Ferrer, que accedió a la petición del Ayuntamiento de San Fernando.

El acto se efectuará con arreglo al siguiente programa:

A las nueve de la mañana las fuerzas de desembarco del “Numancia” y el “Princesa de Asturias”, mandadas por los tenientes de navío D. Carlos Montojo y D. Servando Muñoz, se dirigirán a la población de San Carlos, donde formarán con el primer batallón de Infantería de Marina y los alumnos de la escuela de aprendices de artillería, con dos cañones.

El teniente vicario castrense Sr. Gascón dirá una misa de campaña, a la que asistirán la corporación municipal, presidida por el segundo gobernador, y una comisión del Ayuntamiento de Cádiz; alumnos de las escuelas públicas y particulares, banda de música, batallón infantil y Cámara de Comercio.
Terminada la misa, los reclutas jurarán la bandera, marchando luego todas las tropas al Ayuntamiento, donde el comandante del “Numancia”, D. Manuel Roldán Fossi, impondrá la cruz de San Fernando a Melchor Uso, que formará en la primera sección de la primera compañía del “Numancia”.

Después serán obsequiados con una merienda en la Plaza del Rey las tropas y los niños, y en el salón biblioteca del general Lobo, las autoridades con un lunch.

El alcalde de San Fernando ha dirigido una patriótica alocución al vecindario para que engalane las casas. Tanto esta autoridad como el “Diario de Cádiz”, iniciador de la idea, reciben grandes felicitaciones por su patriótico pensamiento, que es además de justicia para hermanar en el homenaje a todas las fuerzas del mar y tierra que han luchado en la campaña del Rif.
Benigno Dávila no asistirá al acto por estar embarcado en la “Nautilus”…”

D. Genaro de Borbón

Hemos visto que este miembro de la familia Real, prestaba servicio como oficial, concretamente con el empleo de Alférez de Navío, a bordo de la fragata blindada “Numancia”, ¿pero, como fueron a parar miembros de la Casa de S.M. D. Alfonso XIII al entonces frente de África?. La respuesta, es hallada en el artículo publicado en “La Correspondencia de España” del 6 de agosto de 1909, la cual, bajo el título “Príncipes a Campaña” decía (textualmente):

“…Los Príncipes de Borbón D. Felipe y don. Rainiero, hermanos del Infante D. Carlos, no satisfechos en las actuales circunstancias con haberse incorporado a su regimiento de Húsares de la Princesa, han solicitado del ministro de la Guerra y de S.M. el Rey ser destinados al Ejército de operaciones en Melilla.

Los nobles propósitos de los egregios oficiales de Caballería ofrecen dificultades por conservar los Príncipes su nacionalidad y ser en nuestro Ejército, por lo tanto, oficiales honorarios.

Se trata de atenderles en sus deseos, y esto es únicamente posible agregándolo al mando de fuerzas, siendo la responsabilidad efectiva para el oficial español que esté a su frente.
Tendrán, pues, la misión los Príncipes de comandar dicho frente a cuyo se batirán como si fuesen oficiales de nacionalidad española.

Mientras acontece en el Ejército, los alféreces de navío honorarios D. Genaro de Borbón, hermano también del Infante D. Carlos, y el Duque de Montpensier se han ofrecido al señor ministro de Marina para servir con sus camaradas en la campaña de África.

Hasta la fecha no han sido destinados a los buques que están a las órdenes del general Marina…”
Dichos deseos fueron atendidos ya que el 9 de agosto, se daba noticia a la opinión pública de una visita a la Infanta Doña Isabel, en la Granja de San Ildefonso. El motivo de la misma, era una despedida dado que los Príncipes marchaban a Melilla. Dicha noticia decía bajo el título “El Rey en La Granja” (textual):

“…San Ildefonso (domingo noche). A las seis y media de la tarde sorprendió a los paseantes de esta población la llegada de dos automóviles de Palacio. En el primero venía Su Majestad el Rey con el duque de Montpensier y los Príncipes Genaro y D. Rainero de Borbón. En el segundo venían el Infante D. Fernando y y el Príncipe D. Felipe de Borbón y el general Echagüe.

La Infanta doña Isabel recibió a los expedicionarios, obsequiándolos con té.
El objeto de la visita era despedirse de la Infanta los Príncipes de Borbón y el duque de Montpensier, que marchan como voluntarios a la campaña en Melilla como oficiales honorarios del Ejército y de la Marina.

A las siete y media de la tarde tomaron los automóviles los expedicionarios, regresando a Madrid.
El público se enteró de la llegada de los augustos viajeros, despidiéndolos afectuosamente. Comisiones del Ayuntamiento y la Diputación de Segovia han pedido audiencia para saludar a la Infanta Isabel…”

D. Genaro de Borbón y el Duque de Montpensier, embarcaron en la fragata blindada “Numancia”, formado parte de su oficialidad.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 27 Feb 2018 01:08

Excmo. Sr. D. José CERRA ANDINO (Capitán de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado)


El siguiente relato está extraido de un artículo de Isabel María Migallón Aguilar y Eduardo Sar Quintas, quienes nos cuentan la historia de lo ocurrido al Capitán Jose Cerra en Taxdirt, por lo que se lee en primera persona como si lo contara directamente el propio capitan fallecido, este relato se escribió con ocasión de un homenaje que la Ciudad de Melilla el 20 de Abril de 2013.


José Cerra Andino, a quién ustedes tuvieron la generosidad de dedicar una calle en el barrio Real,
“Capitán Andino”, era hijo de José Cerra González y de Isabel Andino Giménez. Cuando perdí la vida contaba 29 años de edad y estaba soltero, aunque tenía proyectado formar una familia no pude porque mi destino no era ese sino morir en el campo de batalla. Había ingresado como alumno de la
Academia de Infantería el 2 de julio de 1897 y fui ascendido a primer teniente con antigüedad del 31 de diciembre de 1903.

Antes que en el Batallón de Cazadores Talavera nº 18 al que fui destinado el 25 de mayo de 1909, estuve en el 2º Batallón del Regimiento de Infantería Covadonga nº 40 y en el de Cazadores de La Palma nº 20. Decirles que participé también en la protección de convoyes así como en el socorro del blocao “Velarde”. Mis superiores consideraron que fui merecedor de varias condecoraciones entre ellas la Cruz de 2ª Clase de la Real y Militar Orden de San Fernando por mi comportamiento en Taxdirt.

Mis padres recibieron por ello una pensión de 1.500 pesetas anuales. Yo me quedé para siempre aquí, entre ustedes, y mis restos reposan en el Panteón de Heroes, junto a otros compañeros. Pero no quiero seguir hablándoles de mi, ni de lo que hice porque considero que era mi obligación y mi deber como militar español. En aquella fatídica jornada del 20 de septiembre fuimos muchos los que perdimos la vida, ríos de lágrimas derramadas por nuestros padres, esposas, hijos, etc. Para
ellos Taxdirt fue un nombre que marcó para siempre sus vidas, para nosotros: el final.

En la madrugada del citado día estábamos todos reunidos en las proximidades de Rostrogordo. Mi brigada fue la primera en ponerse en marcha, a las órdenes del general Morales: por delante iban los valientes del Escuadrón de Alfonso XIII, con la misión de ir reconociendo el terreno. A continuación los del Cataluña, desplegados en orden de combate, así como los de Chiclana y Tarifa, baterías de montaña, compañía de zapadores, telégrafos, ambulancia, el tren de combate y toda la impedimenta. En la retaguardia íbamos nosotros, los del Talavera acompañados de la simpática
cantinera Asunción Martos y otra sección del Alfonso XIII.

Nos seguían los de la primera brigada, los compañeros de los batallones de Figueras, Arapiles, las Navas y Barbastro y el escuadrón de Lusitania. Además de otras dos baterías de montaña, compañías de zapadores y telégrafos, ambulancia, tren de combate e impedimenta. El total de hombres rondaba los 4.500, y 160 caballos. El general Antonio Tovar y Marcoleta decidió que los escuadrones de Caballería, es decir los del Lusitania y Alfonso XIII estuvieran a las órdenes del teniente coronel José de Cavalcanti y Alburquerque, quién había puesto todo su esfuerzo y entusiasmo para prepararlos.

Este oficial había nacido en 1871 en la isla de Cuba y era hijo de don Francisco Cavalcanti de Alburquerque y doña Elisa Padierna y López. Con diecisiete años ingresó en la Academia General Militar, que por aquellas fechas se encontraba en Toledo. En 1891 pasó a la Escuela de Aplicación de Caballería; en 1893 ascendió a segundo teniente siendo destinado al Regimiento de Dragones de Lusitania y con posterioridad en el Alfonso XIII, Villaviciosa y Numancia. El ascenso a capitán lo obtuvo por méritos de guerra.

Durante cuatro años estuvo como agregado militar en Roma. Con el grado de teniente coronel fue destinado a los Húsares de Pavía, ostentando el mando de esta Unidad en 1911. Por su actuación en 1909 le concedieron la Cruz de 2ª Clase de San Fernando. En 1919 fue ascendido a general de Brigada. Al fallecer, en los sucesos de julio de 1921, Manuel Fernández Silvestre, Cavalcanti fue designado para sustituirle.

Los últimos años de su vida prefiero obviarlos porque considero que no se hizo justicia con él. Solo decirles que el domingo 4 de abril de 1937, en plena Guerra Civil moría en la bella ciudad de San Sebastián.

Hecha esta breve semblanza biográfica de este gran militar, he de volver a septiembre de 1909. En tanto que nosotros marchábamos, los lugareños nos observaban expectantes y un tanto asustados por el volumen de gente y armamento que se estaba desplazando. Los valientes del Alfonso XIII se adelantan aún más para reconocer todo palmo a palmo: riscos, vaguadas etc. Les veíamos galopar con velocidad entre los matorrales y acercarse a los poblados buscando al enemigo.

Eran aproximadamente las ocho de la mañana cuando se intensificó el fuego enemigo y la sección del teniente Gasco se ve en la necesidad de bajar de sus monturas y responder carabina en mano, en tanto que el resto del escuadrón se dedica a registrar casas y corrales para evitar cualquier ataque que pudiera venir desde allí. En esta circunstancias fue cuando llegó el teniente coronel Cavalcanti para comunicar las órdenes del general Tovar que el escuadrón permaneciera allí en Taxdirt a la espera de que llegase el Cataluña.

Pasadas las nueve de la mañana, llegó el momento de que los batallones entraran en acción: los primeros en hacerlo fueron los del Tarifa nº 5, seguidos del Chiclana nº 17. La ofensiva de los harqueños se intensifica y el general Tovar pide a Cavalcanti que se ponga al frente del escuadrón y
preste apoyo a los de batallón del Tarifa. El teniente coronel cuenta con poco menos de setenta hombres, pero esto no le amedrenta ya que sabe de la valentía y el coraje de sus jinetes. Fue entonces cuando les ordena:

“ Escuadrón, en línea!, ¡ Saquen sables!. Aún recuerdo la imagen como si la estuviese viendo ahora, el estruendo de los metales al ser desenvainados.Todos adelante, todos al trote y por fin la orden esperada y más temida: “ Carguen”.

La tierra parecía temblar bajo nuestros pies cuando se produjo el galope de los caballos. Aquella masa de hombres, caballos y sables asustó a nuestros enemigos que huían en desbandada.

Cavalcanti se vio obligado a reagrupar a sus jinetes con el fin de perseguir a los que huían por las laderas. El teniente coronel Eloy Moreira, al frente del Tarifa, cae gravemente herido, pero logró salvar la vida. Alrededor de las dos de la tarde pudieron llegar a Taxdirt, el coronel de Estado Mayor Gómez Jordana y el de Infantería Primo de Rivera con la orden del comandante general para Tovar, que no era otra que la toma de Taurirt.

Dos horas más tarde, era el propio José Marina quién se desplazaba hasta este lugar. Al contemplar in situ cuanto estaba aconteciendo ordenó el repliegue de todas las fuerzas allí concentradas. Esta acción tomó parte mi batallón. Rápidamente el capitán Medina, nuestro superior, nos reúne a García, Bermejo, Povedano, García, Toledo y a mí, con la orden de proceder al repliegue. Y la cumplimos junto a nuestros hombres.

Pero de pronto sentí un fuerte dolor y comencé a sangrar: ¡Me habían herido!, pero aún me quedaban fuerzas para continuar. Otro disparo me fracturó la pierna izquierda. Notaba como me iba debilitando pero aún animé a mis hombres a continuar hasta que recibí un tercer impacto en la cabeza. Hasta aquí llegaba mi carrera como militar, el teniente José Cerra Andino ya no se pudo volver a levantar, y una profunda oscuridad me envolvió.

Otros tantos corrieron mi misma suerte. Aunque años atrás fuimos homenajeados, ahora la Comandancia General de Melilla ha vuelto a hacerlo y todos nosotros, los que perdimos la vida en
Taxdirt, y nuestros familiares que nos sobrevivieron, nos sentimos profundamente agradecidos por este gesto y que esta ciudad, que no en vano recibió los títulos de Valerosa, Humanitaria y Muy Caritativa, a pesar del tiempo transcurrido no olvida a sus héroes,

Saludos :saluting-soldier: :saluting-soldier: :saluting-soldier:
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 27 Feb 2018 01:52

Excmo. Sr. D. Santiago FERRER MORALES ( Sargento de Infanteria del Ejercito Español, Caballero Laureado


El 20 de septiembre de 1909 se concede la Cruz de Caballero de la Orden de San Fernando al Sargento de Infantería D. Santiago Ferrer Morales fallecido en la Batalla de Taxdirt.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 27 Feb 2018 02:00

Excmo. Sr. D. Eloy MOREIRA Y ESPINOSA DE LOS MONTEROS (Tte. Coronel del Ejercito Español, Caballero Laureado)


El caballero de mayor edad en el momento de ganar la Laureada fue el teniente coronel Don Eloy Moreira y Espinosa de los Monteros, jefe del Batallón de Cazadores de Tarifa, quien estaba a punto de cumplir los 57 años.

Tras la carga dada en Taxdirt por el teniente coronel Cavalcanti con el Escuadrón de Alfonso XII, el teniente coronel Moreira se había puesto al frente de una compañía de su Batallón, con la que se lanzó al ataque con el fin de retirar las bajas tenidas por dicho Escuadrón, recibiendo una gravísima herida en la cara que le obligaría a permanecer de un año.

No llevaba una buena carrera, pues había ingresado en el Ejército como soldado voluntario y recorrido lentamente todos los empleos hasta llegar al de teniente coronel en 1906. Fue ascendido a coronel por méritos de guerra en 1909 y dos años después a general de brigada por igual motivo, retirándose con este empleo

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