HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

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Brasilla
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 01:54

Excmo. Sr. D. Isidoro ODERIZ DOMINGUEZ (Teniente de Infanteria del Ejercito Español; Caballero Laureado)


Beruete, es una localidad de Navarra, ubicada al abrigo de las montañas, y a cuatro escasos kilómetros de Jauntsarats, hallándose su caserío distribuido en cuesta y en las estribaciones de monte Ernaitzu de 1.197 metros de altitud. Su parroquia, dedicada a San Juan Butista, domina todo el caserío y, sus orígenes son medievales todo y que fue ampliado y reformado en épocas anteriores, adquiriendo elementos barrocos y góticos, como la portada y algunas capillas y una esbelta torre herreriana.

En su casco urbano, se pueden ver casas de los siglos XVIII y XIX , con tejados a dos y cuatro aguas con portaladas de medio punto y rebajadas, ostentando muchas de ellas, escudos heráldicos, alguno de ellos, datado en el siglo XVI. Destaca la Casa Concejil, de estilo barroco, con porche y tres arcadas, y el lavadero, construcción de ocho columnas de madera, apoyadas sobre bases de piedra, que soportan la antigua escuela. Destaca también, la ermita de Santa Cruz (0). El 3 de mayo de 1865, nació en esta localidad,, el que sería Caballero Laureado de San Fernando, D. Isidoro Oderiz Domínguez. Era hijo de D. Fermín Oderiz Abad y de doña Juana Domínguez Alejandre.

Con 27 años recién cumplidos, el 5 de mayo de 1892, ingresó como como corneta voluntario en el Batallón de Cazadores de Barbastro núm. 4, siendo soldado de infantería al año siguiente por elección. Se licenció a los tres años de su ingreso, en marzo de 1895 pero, no habían pasado 7 días, que volvía a ingresar como voluntario en el Batallón de Manila núm. 20, lugar donde ascendió a cabo de infantería.

Cuba

Embarcó en Cádiz, en el vapor “Cataluña”, con rumbo a Cuba, el 24 de noviembre de 1895 y, arribó a Cienfuegos el 9 de diciembre de ese mismo año, donde se incorporó a la 2ª Brigada de la 2ª División del 2º Cuerpo de Operaciones, tomando parte en los hechos de armas, llevados a cabo por la columna del general D. Guillermo Pintos Ledesma.

Integrado en la fuerza mandada por el coronel Francés, participa en los combates de Cabañas, Ingenio, Manolita, Lomas del Vigía, e Ingenio Cano. Avanza con la columna del general D. Valeriano Weyler y con la del teniente coronel Arana, combate en Potrero Clavellinas, La Zambubia y Asiento del Toro. Con la columna del coronel Tovar, participa en los hechos de armas de Sábanas Hermosas, Bota Montoscuro, Torna de Guía y Mangos de la Playa.

“…Allá por el año 1895, cuando España nuevamente comenzaba la guerra con los separatistas, las filas de voluntarios que iban a luchar por la integridad de la patria en la perla de las Antillas, hollada por el espíritu ambicioso y egoísta de los desalmados partidarios de la independencia cubana, ibánse nutriendo , formando compactas masas, y un joven llamado Isidoro Oderiz Domínguez arrobado por ensueños de gloria y de grandeza, tomó el arranque hermoso y patriótico de filiarse como soldado voluntario en el entonces Batallón de Cazadores de Puerto Rico, y con el orgullo propio de quien hace una bella acción, aquel sentíase engrandecido vistiendo el honroso uniforme de centinela avanzado de la Patria, tan enaltecido y glorificado por todos los que en otras épocas llevaron grabado en él el núm. 19 de los Cazadores.

Luchando con los secuaces de Maceo, logró hacerse notar por su esforzada bizarría el soldado Oderiz Domínguez, siendo brillantísimo su comportamiento en un combate que su batallón sostuvo en el distrito de La Habana, con una gruesa partida insurrecta, capitaneada por el cabecilla Quntín Banderas, en el que, habiendo sido muertos el sargento y el cabo de la sección a que pertenecía hízose cargo de ella en lo más recio de la lucha, como soldado distinguido que era, y contribuyó, con la dirección de su escasa fuerza a la completa derrota del adversario, siendo ascendido a cabo, poco tiempo después.

En el combate sostenido con las fuerzas enemigas en el Ingenio Garro, hace catorce años , su inaudito arrojo le costó ser gravemente herido, como otros cuatro soldados de su compañía; y aunque extenuado por la sangre que se le escapaba, aún tuvo fuerza en su alma para animar con la voz y con el ademán de un héroe a sus compañeros. Mantuvose entre la vida y la muerte por espacio de bastante tiempo, hasta que su fuerte vigor venció, con el auxilio de su sufrimiento y de la paciencia, a las fatídicas horas que preceden al sepulcro. La recompensa que mereció fue inmediata : los dorados galones de sargento eran el mejor adorno para quien, como el cabo Oderiz Domínguez, soñaba con colocarse en las bocamangas las estrellas de segundo teniente, ganadas por méritos de guerra.

En grado superlativo las conquistó en la reñidísima acción de Potrero Lage, donde mandando su sección en la extrema vanguardia , rechazó las repetidas cargas al machete que los insurrectos daban con el loco entusiasmo de quien se consideraba mimado con las palmas de la victoria. La sección del sargento Oderiz mantuvo a raya , con el Escuadrón de Lanceros de Farnesio, al enemigo muy superior en número, y el bizarro general en jefe de aquella isla, el hoy capitán general Excmo. Sr. D. Valeriano Weyler Nicolau, ascendió al empleo tan inmediato a tan denodado sargento, al tener conocimiento de aquel hecho meritorio.

Aquella infausta guerra terminó desgraciadamente con la pérdida de nuestro imperio colonial; lo último que nos quedaba de los que descubriera el espíritu aventurero de las carabelas de Colón, pasó a poder de otra nación , que era más fuerte por los elementos materiales con que contaba; pero si fuimos vencidos, España no necesitaba abroquelarse tras las vividas aureolas de las imperecederas glorias, que aún florecen en el Caney y Baler, porque los dos lugares sacrosantos en donde tantos españoles reposan, forman una muralla inexpugnable; algo que no vence el juego del cañón; el alma numantina de aquellos sublimes defensores del pendón morado de Castilla, que es el consuelo más querido, que nos ha resarcido de las amarguras de la derrota…”

Por los méritos contraídos y su comportamiento en campaña, es recompensado con 8 Cruces al Mérito Militar de plata, con distintivo rojo.

Regresó a la Península el 29 de diciembre de 1903, después de haber permanecido en Cuba durante 8 años. Contrae matrimonio en Cáceres con Doña Misericordia Mendieta Cantero. El 28 de junio de 1909, asciende a segundo teniente de Infantería de la Escala de Reserva.

Participó en la campaña de Marruecos de 1909 y el 30 de septiembre de ese año, en los combates del Zoco de El Jemis de Beni Bu Ifrur, halla muerte heroica en combate, siendo ascendido a primer teniente y concediéndosele la Cruz Laureada de San Fernando.

Empleos del 1r teniente de Infantería D. Isidoro Oderiz Domínguez
1.892. Corneta.
1.893. Soldado de Infantería.
1.895. Cabo.
Sargento.
2º teniente.
05/10/1909 1r teniente.

Por Real Órden y como recompensa a los extraordinarios méritos y servicios contraídos en la Campaña de Melilla, donde murió (entre otros), gloriosamente al frente de sus tropas, el 2º teniente de Infantería del Batallón de Cazadores de Chiclana núm. 17, D. Isidoro Oderiz Domínguez, fue ascendido a primer teniente.

Cuadro de mando, del Batallón de Cazadores de Chiclana núm. 17 en fecha 31 de julio de 1909

El batallón de Cazadores de Chiclana núm. 17, junto a los batallones de Cazadores de Cataluña núm. 1, Cazadores de Tarifa núm. 6, Cazadores de Talavera núm. 18, una sección de Artillería, dos compañías de Ingenieros y Sanidad Militar, formaban la Brigada del Campo de Gibraltar, que fue destinada a Melilla en los albores del 31 de julio de 1909. Concretamente, el cuadro de mando del batallón de Cazadores de Chiclana núm. 17, del cual formaba parte, el entonces segundo teniente de Infantería D. Isidoro Orderiz Domínguez, estaba formado por:

Teniente coronel jefe D. Bernardo Álvarez del Manzano.
Comandante D. Teodosio Vega.
Comandante D. Eugenio Franco Romero.

Capitán D. Antonio Gardón.
Capitán D. Pedro Claudio Rodríguez.
Capitán D. Lope Alvendín.
Capitán D. Santiago Benito Marqués.
Capitán D. Joaquín Arcuza.
Capitán D. Antonio Espejo.
Capitán D. José Medina Jiménez.
Capitán D. Raimundo García Jiménez.

Primer teniente D. Arturo Baquero.
Primer teniente D. Juan Pedraza.
Primer teniente D. Ricardo Salinero.
Primer teniente D. Fernando Fernández Loaysa.
Primer teniente D. Rafael Gómez de las Cortinas.
Primer teniente D. José Sánchez Fernández.
Primer teniente D. Leopoldo Galán.
Primer teniente D. Alfredo Maroto.
Primer teniente D. Francisco Conejo Muñoz.

Segundo teniente D. Mateo González García.
Segundo teniente D. Camilo Granado.
Segundo teniente D. Alejandro Albarracín.
Segundo teniente D. Manuel Pérez Almendro.
Segundo teniente (e.r). D. Isidoro Orderiz Domínguez.

Médico primero D. Vicente Vidal.
Capellán segundo D. Pascual Gil Martín.
Músico mayor D. Pablo Echegayen.
Armero D. Francisco González Fernández.


El 1r teniente D. Isidoro Oderiz Domínguez, participa en la Campaña de 1909

“…El voluntario Oderiz, de simple y obscuro soldado que marchó a las maniguas cubanas, regresó a España con las estrellas de segundo teniente y con una señal imborrable en su cuerpo, fidelísimo reflejo de la gravísima herida que recibió. Si embargo, once años llevaba en este empleo , hasta el año 1909, en el que asesinados cobardemente cuatro obreros españoles por los kabileños fronterizos a Melilla, marchó a esta plaza africana con los Cazadores de Chiclana, para castigar tan mezquino delito y llevar con la fuerza de las armas las brisas de civilización al imperio mogrebino.

De todos es de sobra conocido el heroico comportamiento del Batallón de Chiclana, en la memorable batalla de Taxdirt, en unión de otros bizarros cuerpos y del célebre escuadrón de Alfonso XII, que reverdeció con sus épicas cargas la invicta fama de la Caballería española. No me detendré pues, a hacer constar la parte que en este combate tuvo el teniente Oderiz; pero el sangriento reconocimiento ofensivo sobre el Zoco El Yemis de Beni-Bu-Ifruor, su comportamiento fue sobresalientemente heroico, perdiendo gloriosamente la vida en el campo de batalla, y recompensado póstumamente con la laureada de la inclita orden de San Fernando…”

El combate del 30 de septiembre de 1909
El rotativo madrileño, “La Correspondencia de España”, del sábado 2 de octubre de 1909, narraba en la forma siguiente y bajo los titulares “…Combate del 30 (De un corresponsal)…” el hecho de armas de aquella fecha (textual)(7).

“…Kabilas hostiles. Nemours 30.(Por el sudexpreso a Madrid desde Hendaya). Las fracciones de Uixán, Ixuren y Beni-Bu-Hamed, de la región de Beni-Bu-Ifror, donde están emplazadas las minas francoespañolas, realizaban actos hostiles contra las avanzadas españolas de Zeluán, y desde anteayer bajaban a las últimas estribaciones del monte Milon, otro Gurugú, de unos 900 metros de alto y lleno de barrancadas que se unen a las de los montes de Argán y de Uixán.

La fracción de Ixuren, que es la más próxima a Zeluán, recibió refuerzos considerables de Beni-Said, Beni-Buyagui y M’Talsa, kabilas rifeñas al Sur de Kelaya, y además a juzgar por las hogueras, llegaron también otros refuerzos de Beni-Bugafar y Beni-Sicar.

Los confidentes, entre ellos, los hermanos Bu-Sfia, Solimán de Ulad Settut, El Hach Ben-Omar y otros de Kebdana, avisaron que se reunían en Zoco El –Jemis de Beni-Bu-Ifror, y ordenó el general Marina que la Brigada Díez Vicario hiciese un reconocimiento por las estribaciones del monte Milon explorando las cañadas de Ixu en que conducen al Zoco El-Jemis.

Las fuerzas enemigas
Por la noche, tuvimos noticia de que la operación iba a ser realizada, y nos dedicamos a obtener informes de moros de toda nuestra confianza, que desde el principio de la campaña nos sirevn muy bien.
Nos dicen que la harka ha engrosado mucho con gentes de Beni-Sicar, que se han corrido huyendo del Norte, para hacerse fuertes en las gargantas occidentales del Gurugú y de los Montes de Beni Faclán.
El Chaldy y Sidi Mohamed Mizzián, que se creía estaban en Argelia, están en Beni-Bu-Ifror, habiendo establecido su campamento en Zoco El-Had de Beni-Bu-Ifror, adonde llegó el día 27 el célebre Kaid Omar de M’Talza con caballos de Beni-Ukil y Beni-Buyagui.
Los moros nos dicen que los refuerzos pasaron por las cañadas de Sidi-Alí-Musa y de Beni-Sidel, concentrándose en las vertientes orientales del macizo montañoso de Beni-Bu-Ifror.

Tiroteo nocturno
La noche del 29 fueron ya hostilizadas las avanzadas desde los barrancos de Sidi-Ali-El-Karani, al Norte de Zeluán, y por el Sur fueron también tiroteados los campamentos pero a gran distancia. Los fogonazos indicaban que el enemigo estaba a más de 1000 metros, y que ocupaba un gran semicírculo.
No hubo que lamentar bajas, y por la mañana, las avanzadas de exploración sólo vieron a la larga distancia pequeños grupos de moros, que se dirigían a las cañadas de Zoco El-Jemis de Beni-Bu-Ifror.
Al amanecer, llegaron confidentes de Quebdana, asegurando que la harka se concentraba en el monte Milon, con propósitos de hostilizar los campamentos. Añadían que el enemigo era muy numeroso, y que ocupaba todos los barrancos que forman las estribaciones de los montes Milon, Argan, Axara y Hassan.
En vista de estos informes, decidió el general Marina que la columna fuese mucho más fuerte, y después de una conferencia con el general Tovar, quedó formada la fuerza expedicionaria, a las órdenes de este general, y se emprendió el avance.

Los primeros tiros
A unos dos kilómetros de Zeluán comenzó a ser hostilizada la columna, que ocupaba un frente muy extenso. Las parejas de exploración llegaron a dar cuenta de que el enemigo ocupaba todas las cañadas del frente, en una larga extensión, y entonces comenzó la batería Schneider a batir las posiciones, mientras los escuadrones de María Cristina robustecían la exploración y avanzaban los cazadores , desplegados en guerrilla.
Ocupadas unas lomitas del lado Norte, al pie de Sidi-Ali-Karani, fue emplazado el grupo de montaña, que batió todo el flanco derecho, y permitió a la Infantería avanzar hacia el poblado de Amix, sobre el Zoco El-Jemis.

Resistencia sangrienta
El número de moros era cada vez más grande, la resistencia más fuerte, y el enemigo se corría hacia el flanco izquierdo, amenazando ocupar las posiciones que rodean el valle.
Visto el movimiento, hicieron los cazadores un cambio de frente, muy habilísimo, y las baterías, sin abandonar sus posiciones, rectificaron sus fuegos para proteger el avance de la segunda brigada de la división Orozco, que mandada por Díez Vicario, contuvo el movimiento de los moros por el flanco izquierdo, y los batió con fuego muy nutrido.

Los Húsares de la Princesa protegieron el movimiento, apoyados por otra batería de campaña, y la brigada Díez Vicario pudo ocupar una buena posición.
El avance era difícil porque el enemigo ocupaba posiciones muy ventajosas; pero Tovar, siguiendo órdenes del general Marina, que con su Estado Mayor estaba en los altozanos de Amix, logró avanzar hacia las laderas occidentales y ocupar posiciones, desde donde la Artillería impidió que los moros avanzasen.

Mientras todo esto sucedía, la Caballería aprovechaba los momentos favorables para operar, y logró en varias ocasiones poner en fuga a grupos numerosos que pretendían correrse hacia el Sur para atacar por el flanco izquierdo.

En esta primera parte tuvimos bastantes bajas, llevando el peso del combate , que fue encarnizado, la brigada de cazadores.

Ataque furioso
Avanzaban los batallones de cazadores, y al llegar a la cañada que separa las estribaciones de los montes Milon y del monte Aragan, que parecen dos colosales pilones de azúcar, encontraron que el enemigo ocupaba una especie de cuña, sobre la cual hubiese sido temerario avanzar, pues las posiciones de los dos flancos eran formidables.

La Artillería cañoneó con éxito, impidiendo el avance de los moros, y conteniéndolos en sus posiciones; pero el fuego era muy grande, y se decidió retirarse protegiendo el movimiento por el flanco izquierdo, que era el Occidente de Zeluán, la brigada de Díez Vicario.

Cuando las fuerzas iniciaron la retirada, quedó la columna Díez Vicario en la retaguardia, y el enemigo, aprovechando las ventajas del terreno, se corrió por los barrancos del monte Milon, e inició un ataque sobre nuestra extrema izquierda, reforzado por kabileños de Beni-Buyagui, que llegaron al oír los cañonazos.

Los momentos fueron de herosimos supremos, y la retirada se hizo paso a paso, defendiendo con valor sin igual el terreno de las acometidas de los moros, que amparados en el terreno, hacían un fuego terrible.

La Artillería y la Caballería los contenían, y la brigada Díez Vicario realizó esfuerzos supremos para contener al enemigo, sin dejarle avanzar sobre el flanco. Como en un ejercicio fue efectuada la retirada, recogiendo casi todos los muertos y heridos, que fueron desgraciadamente muchos.

Los moros, que poco a poco lograron llegar hasta una barrancada que hay bajo los montículos de Ibran-Maxden, atacaron por la extrema izquierda con fuego terrible, y fueron rechazados con bajas muy grandes; pero tuvimos la enorme desgracia de que muriera el general Díez Vicario, que cayó entre un diluvio de balas, al mismo momento en que la descarga mataba a un oficial y varios soldados.

Momento épico

Hubo un momento que pasará a la Historia. Cuando el fuego era más terrible y el suelo estaba lleno de muertos y heridos, formaron una línea los cazadores, rodilla en tierra, contuvieron al enemigo, haciendo descargas cerradas con precisión admirable, mientras otros soldados recogían los muertos y los heridos entre un fuego terrible.

Unos doscientos heridos han sido recogidos así, entre un fuego mortífero, mientras los escuadrones cargaban, aprovechando cuantas ocasiones se presentaban. Esta retirada constituye un timbre de gloria para los generales , jefes, oficiales y soldados, que la han ejecutado, pues su serenidad, su heroísmo, su disciplina y su abnegación, han sido inimitables.
Las ambulancias recibían los heridos y los muertos, llevándolos a Zeluán, y los médicos han realizado curas bajo el fuego, mientras llegaban los camilleros.

Las bajas
Es imposible saber exactamente el número de bajas, porque aún no se ha pasado lista; pero por cálculos muy aproximados pasan de trescientas, siendo el número de muertos llegados hasta ahora unos cuarenta, y el de heridos unos doscientos veinte; pero aún no han llegado todas las ambulancias.
No puedo esperar a más detalles, porque salgo para Port-Say, y en el camino redactaré el despacho para que llegue a buena hora a la frontera y pueda alcanzar el tren. En el momento de salir me dicen que hay dos capitanes muertos, y diez y ocho oficiales heridos, cuatro de ellos gravísimos…”

El combate de Zoco El-Jemis, según crónica de Rodríguez de Celis

El corresponsal del diario madrileño, “La Correspondencia de España”, el Sr. Rodríguez de Celis, daba la noticia de los combates del Zoco El-Jemis de Beni-Bu-Ifrur, del 30 de septiembre de 1909, en el periódico del día 2 del mes siguiente, en la siguiente forma (textual) (7) y, bajo el título “…Encuentro con los moros (De nuestro corresponsal Rodríguez de Celis…”

“…Melilla (viernes tarde). Con verdadera ansiedad se esperan en la plaza nuevos detalles de la acción empeñada como consecuencia del reconocimiento ejecutado por el Zoco Jemis de Beni-Bu-Ifrur. Todas las referencias son de que nuestras tropas han dado una nueva y gallarda prueba de su heroísmo y que los moros han visto chasqueada su astucia.

Los cazadores iban mandados por el general Díez Vicario, que apoyaba con su columna la retirada efectuada por nuestras tropas, después de practicado felizmente el reconocimiento.
Durante este, grupos de moros hostilizaron a nuestras tropas, si bien lo hicieron desde lejos y sin ponerse al alcance de ellas. En estos encuentros la acción careció de importancia y apenas tuvimos bajas que lamentar.

Terminado el reconocimiento, la columna, al mando del general Tovar, dio por terminada su misión y comenzó el repliegue al punto de donde había salido. Los moros hasta entonces habían permanecido ocultos y constantemente fuera del tiro de las tropas, aparecieron por la izquierda en número considerable. Nuestras tropas no vacilaron ni un solo instante y se prepararon a rechazar debidamente al enemigo.

La Artillería fue emplazada en sitio conveniente y comenzó a bombardear a los moros. El choque fue rudo y valientemente sostenido por nuestras tropas. Los moros, ante la imposibilidad de cortar nuestra retirada, tuvieron que considerarse vencidos y desalojaron las alturas y sitios donde se habían colocado. Nuestras tropas rehicieron sus filas y continuaron su marcha. En el combate tuvimos bastantes bajas; pero hay que confesar que han sido en número escaso con relación a la importancia de la acción y el gran número de combatientes que tomaron parte. Los moros estaban en gran número.

Todos los heridos y muertos fueron recogidos por la sección de camilleros y sanitarios llevándolos al campamento, a donde llegaron las fuerzas expedicionarias. No se sabe aún de un modo cierto las bajas; pero estas son sensibles, figurando entre ellas el general Díez Vicario. También según me informan, hay tres oficiales muertos y quince soldados. Los heridos entre oficiales y soldados, pasan de 200…”

Telegrama Oficial del General Marina sobre el combate

“…Melilla 1, 5.45. Comandante en jefe desde Zeluán me ordena transmita a V.E. lo siguiente:
Con objeto de ver estado de vitalidad kabilas próximas a esta Alcazaba, y poder cerciorarme de su posición respecto de nosotros ordené efectuara hoy 30 un reconocimiento por el Zoco Hemis de Beni-Bu-Ifrur.

La columna se componía de seis batallones de la división de cazadores, tres baterías de montaña, una Schneider y tres escuadrones de Caballería. Esta fuerza estaba protegida por la izquierda por la segunda brigada de la primera división, al amndo del general Díez Vicario; una batería Schneider protegiendo la extrema izquierda, dos escuadrones de húsares.

La marcha y el reconocimiento practicado sin dificultad, aunque teniéndose que rechazar numeroso enemigo que lo impedía, causándonos numerosas bajas.

Al iniciarse la retirada, organizada con mucha pericia por general Tovar, el enemigo favorecido por condiciones terreno, y deseando dar muestras de su vitalidad, atacó con furioso empuje a nuestras tropas que lo rechazaron briosamente, causándole bajas vistas de mucha consideración, auxiliados además por dos compañías y una batería Schneider, situadas en una posición importantísima que ocupan estas fuerzas, con las que yo me encontraba.

Artillería ha tomado un aparte activa muy importante en el combate y todas las tropas han estado animadas del mejor espíritu. Nuestras bajas, sensibles e importantes, consisten en un general, dos capitanes, un teniente y catorce de tropa muertos, y unos ciento ochenta heridos entre oficiales y tropa, que precisaré más tarde, cuando tenga datos fidedignos de la ambulancia. El general muerto es el Sr. Díez Vicario…”

Algunas bajas, entre muertos y heridos

General D. Darío Díez Vicario, jefe de la brigada, muerto.

Batallón de Cazadores de Figueras núm. 6

Capitán D. Antonio Ripoll Sauvalle, “mano de plata”, muerto.
Capitán D. José Sanjurjo Sacanci, herido.
Primer teneiente D. Antonio Aspiazu Ramos, herido.
Segundo teniente, D. Adrián Salinas.

Batallón de Cazadores de Madrid

Capitán D. Pedro Bermejo.
Capitán D. Celestino Rodríguez Salgado, herido.
Primer teniente D. José Semprún Ramón, herido.

Soldado D. Mariano Hidalgo Cardes, natural de Valladolid. Herido de bala en el brazo izquierdo. Evacuado desde Melilla a Málaga en el vapor “Ciudad de Mahón”, e ingresado el 13 de octubre de 1909, en el Hospital Civil.

Batallón de Cazadores de Chiclana núm. 17

Segundo teniente D. Isidoro Oderiz Domínguez, natural de Beruete, Navarra, muerto.
Soldado D. Juan Carmona Navas, natural de Puerto Serrano, Cádiz, herido en el pecho, atravesado por una bala. Evacuado en el vapor “Ciudad de Mahón” desde Melilla a Málaga e ingresado, en el Hospital Noble el 13 de octubre de 1909.

Soldado D. Rafael Ruíz Castaño, natural de Yunquera, Málaga. Herido, quemaduras en el pie derecho. Evacuado en el vapor “Ciudad de Mahón” desde Melilla a Málaga e ingresado en el Hospital Civil el 13 de octubre de 1909.

Soldado D. José Vázquez Mendoza, natural de Gaucín (Málaga), herido en el Zoco El-Jemis, en la pierna izquierda. Evacuado desde Melilla a Málaga en el vapor “Ciudad de Mahón” e ingresado el 13 de octubre de 1909 en el Hospital Civil.

Soldado D. Antonio Moya Ramos, natural de Benarraba (Málaga), herido de bala en la rodilla derecha. Evacuado en el vapor “Ciudad de Mahón”, desde Melilla a Málaga e ingresado en el Hospital Militar el 13 de octubre de 1909.
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Batallón de Cazadores de Llerena

Segundo teniente D. Rafael Lucas Soriano, herido.
Segundo teniente D. Eustaquio Solá Escobar, herido.

Soldado D. Vicente Herranz Gadea, herido en la mano derecha. Natural de Casa-Riera (Segovia). Evacuado en el vapor “Ciudad de Mahón” desde Melilla a Málaga, ingresado en el Hospital Civil.

Soldado D. Juan Cruz Expósito, natural de Puebla, herido en el pie derecho. Evacuado en el vapor “Ciudad de Mahón” desde Melilla a Málaga e ingresado en el Hospital Militar el 13 de octubre de 1909.

Batallón de Cazadores de Ciudad Rodrigo

Primer teniente D. Vicente Amillategui, herido.
Segundo teniente D. Francisco Plana, herido.

Artillería Montada

Primer teniente D. Jesús Martínez García, herido..

Regimiento de Infantería de Línea de León, núm. 38

Primer teniente D. José Lucio Villegas, herido.

Regimiento de Wad Ras

Registró 49 bajas, en el combate del 30 de septiembre de 1909.

Comandante D. Hilarión Martínez Santos, herido.
Primer teniente D. Agustín Monasterio, herido.

Soldado D. Pablo Navarrete de Miguel, natural de Villar del Pozo, Ciudad Real, herido de un balazo en la rodilla izquierda. Evacuado desde Melilla, en el vapor “Ciudad de Mahón” a Málaga e ingresado en el Hospital Noble el 13 de octubre de 1909..

Soldado D. Fidel Díaz Leal, natural de Garganta de la Olla, Cacéres, herido de bala en la pierna derecha. Evacuado desde Melilla, en el vapor “Ciudad de Mahón” a Málaga e ingresado en el Hospital Noble el 13 de octubre de 1909.

Soldado D. Hermenegildo Jiménez Fuentes, natural de Ciudad Real, herido de un balazo en el pie izquierdo. Evacuado desde Melilla en el vapor “Ciudad de Mahón” a Málaga e ingresado en el Hospital Noble. El 13 de octubre de 1909.

Soldado D. José Tavera de la Cruz, natural de Sandos (Salamanca), herido en el pie izquierdo. Evacuado desde Melilla en el vapor “Ciudad de Mahón” e ingresado el 13 de octubre de 1909 en el Hospital Civil de Málaga.

Soldado D. Manuel Muñoz Menchel, herido en el brazo derecho. Era natural de Membrilla (Cudad Real). Herido en el brazo derecho. Evacuado en el vapor “Ciudad de Mahón” desde Melilla a Málaga e ingresado en el Hospital Civil el 13 de octubre de 1909.

Soldado D. Francisco Pérez Hernández, natural de Condado de Castilnovo en Segovia. Herido de bala que le atravesó el muslo derecho. Evacuado desde Melila a Málaga en el vapor “Ciudad de Mahón”, e ingresado en el Hospital Militar de Málaga el 13 de octubre de 1909.

Segundo Regimiento de Montaña

Soldado D. Gervasio Maside Riega, natural de La Lastra (Lugo), herido de máuser en el brazo derecho. Evacuado desde Melilla, en el vapor “Ciudad de Mahón” a Málaga e ingresado en el Hospital Noble el 13 de octubre de 1909.

Administración Militar

Soldado D. Cristóbal Carmona Maestre, natural de Gibraleón (Huelva), herido, quemaduras en el pie izquierdo. Fue evacuado desde Melilla a Málaga en el vapor “Ciudad de Mahón”, e ingresado en el Hospital Militar el 13 de octubre de 1909.

Concesión de la Cruz Laureda de la Orden de San Fernando de 2ª clase. al teniente D. Isidoro Oderiz Domínguez.

“…He aquí como el Diario oficial explica el hecho del teniente de Infantería D. Isidoro Oderiz Domínguez, del Batallón de Cazadores de Chiclana núm. 17:

“Visto el expediente de juicio contradictorio instruido para esclarecer si el primer teniente de Infantería escala reserva , D. Isidoro Ode4riz Domínguez, se hizo acreedor a la Cruz de la Orden de San Fernando por su comportamiento en el combate del Zoco El Jemis de Beni-bu-Ifruor el día 30 de septiembre de 1909: resultando, que el expresado día el teniente Oderiz, estando en la línea de fuego con su batallón, que era el de Cazadores de Chiclana núm. 17, recibió orden de avanzar y apoderarse de una elevada posición, llevando a sus órdenes tres escuadras de su compañía; resultando que al efectuar movimiento bajo un fuego nutrido , fue gravemente herido, no obstante lo cual animando a sus fuerzas con el ademán y la voz, siguió adelante hasta llegar a la posición, que ocupó, cayendo muerto poco después a consecuencia de las heridas recibidas, considerando que, el hecho realizado por el primer teniente D. Isidoro Oderiz Domínguez es de los comprendidos en el caso 7º del art. 27 de a ley de 18 de mayo de 1862, el Rey (q.D.g.), por resolución de 20 del actual, de acuerdo con lo informado por el Consejo Supremo de Guerra y Marina, ha tenido a bien concederle la cruz de 2ª clase de la Orden de San Fernando con la pensión anual de 1000 pesetas, que podrán disfrutar las personas de su familia citadas en el art. 11 de la ley…”

La Vanguardia de Barcelona, publicaba al respecto, el 25 de abril de 1910, la noticia de la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando, al 1r teniente de Infantería del Batallón de Cazadores de Chiclana núm. 17, con las siguientes palabras: (4).

“…El Diario Oficial del Ministerio de la Guerra publica dos reales órdenes concediendo la Cruz de San Fernando a los siguientes jefes y oficiales: (por un lado, al comandante de Artillería D. José Royo de Diego), y por otro, al primer teniente de Infantería (escala de reserva) don Isidoro Oderiz Domínguez por su comportamiento en el combate del zoco Jemis, de Benibuifrur, el 30 de septiembre de 1909, en el cual, estando dicho teniente en la línea de fuego con su batallón, el de Cazadores de Chiclana, núm. 17, recibió orden de avanzar y apoderarse de una elevada posición, llevó a sus órdenes tres escuadras de su compañía y siendo gravemente herido al efectuar el movimiento de avance bajo un fuego nutrido. No obstante lo cual, animando a sus fuerzas con el ademán y la voz, siguió adelante hasta llegar a la posición, que ocupó cayendo muerto poco después a consecuencia de las heridas. Se le concede además la pensión anual de 1.000 pesetas…”.

En esa misma orden, se concedía el empleo de segundo teniente de Infantería (escala de reserva), al sargento de esa arma D. Aniceto Hernáez Hernáez, del Batallón de Cazadores de las Navas por los méritos contraídos y el comportamiento observado en los combates del 30 de septiembre en el zoco El Jemis, de Beni-bu-Ifrur y, asimismo, también era publicada una orden, recompensando con la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo, pensionada con 7,50 pesetas y 2,50 pesetas, al sargento del segundo Regimiento Mixto de Ingenieros D. Ángel Valle, y, al soldado del mismo cuerpo D. Antonio Sánchez Anglada, , por su comportamiento en la última campaña, prestando el servicio de conductores de automóviles y descarga.

Baja en el Ejército

Tras su finamiento en los combates del 30 de septiembre de 1909, fue publicada la baja en el Ejército español, en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, del 17 de octubre de 1909. Atrás quedaban 17 años de servicio de España, por un navarro, natural de Beruete, que alistado en 1892 como corneta, alcanzó el empleo de 1r teniente de la escala de reserva, habiendo sido condecorado por los méritos observados en combate y su comportamiento durante los mismos, 9 veces, siendo la última ya a título póstumo, con la máxima condecoración otorgada en combate, la Cruz Laureada de San Fernando.

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Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 02:24

Excmo. Sr. D. Gabriel GIL SANCHEZ (Capitán de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado


Villanueva de los Infantes

Ubicada al sureste de la provincia de Ciudad Real, en La Mancha, en una comarca regada por sus aguas subterráneas que dan lugar a algunos manantiales y arroyuelos, los cuales, verterán sus aguas al Jabalón y por este, transcurrirán hasta el Guadiana, a unos 30 kilómetros de Valdepeñas, entre jaras, tomillos y romero entre otros, en llanuras que anteriormente fueron encinares, dentro de un clima mediterráneo, en un territorio vinculado a la caballería, a las Órdenes Militares de Calatrava y de Santiago, la tierra que vio morir al autor de la “Historia de la vida del Buscón llamado Don Pablos”, D. Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas, encontraremos Villanueva de los Infantes, pues en esta villa fue donde finó el escritor.

En esta población, nació en la segunda parte del siglo XIX el que con el tiempo, sería el comandante de Infantería D. Gabriel Gil Sánchez, un oficial que resultó herido gravemente en los combates del 23 de julio de 1909,en unos sangrientos encuentros con los rifeños, acción que el diario “El Telegrama del Rif” del día 24 de julio, diría “ …Es de las que deben de escribirse con letras de oro en el libro de la historia de la patria…” Este oficial, cuya historia irá ligada a la del entonces segundo teniente de Infantería D. José Fernández de Guevara y Mackenna, el cual, iba al frente de la segunda sección, de la segunda compañía del tercer batallón del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, mandando la compañía, el capitán D. Gabriel Gil Sánchez, de la cual, tres secciones, protegían un repliegue de la Brigada Disciplinaria que iba a municionar.

Palabras que irán ligadas a la personalidad de este militar, el cual, participó en un período de 15 años, en tres guerras, (Margallo, Cuba y Campaña de Melilla), son “valor, abnegación y disciplina”, De hecho, la calificación obtenida en lo que a Valor se refiere, es “Acreditado”. De hecho, sobre el capitán Gil, escribiría el que sería su superior D. Enrique Guardado Corrás, a la hora de dar curso en Santa Clara el 19 de septiembre de 1897, a una petición de licencia, justificaría la misma diciendo del capitán:
“…Es de irreprochable conducta e inmejorables antecedentes según sus hojas de servicio y hechos, haciéndose acreedor al buen concepto en que está con sus jefes…”

El capitán Gil, cayó mortalmente herido una vez desplegadas las secciones, motivo por el cual, el 2º teniente Fernández de Guevara, tomó el mando ya que creyó que su superior había fallecido y observando que el resto de oficiales, habían muerto o se hallaban heridos. Por esa acción, Fernández de Guevara que también murió, fue recompensado con el ascenso a 1r teniente y la Cruz Laureada de San Fernando.

D. Gabriel Gil Sánchez, datos biográficos

Nació en Villanueva de los Infantes, provincia de Ciudad Real, el 15 de octubre de 1867, siendo hijo de D. Pascual Gil Gómez y de doña Teresa Sánchez Moreno. Opositó desde la vida civil, a la Academia General Militar en 1885, aprobando los exámenes de ingreso y haciendo efectivo el mismo, el 24 de septiembre del citado año. Estaba destinado en la 5ª compañía.

Tras superar con aprovechamiento, la primera etapa del plan de estudios establecido en dicha Academia, obtuvo el empleo de Alférez a los tres años de haber ingresado en la misma, el 13 de julio de 1889. Ampliaría a continuación sus estudios en el Arma de Infantería, los cuales finalizará con aprovechamiento hasta ser promovido al empleo de Alférez efectivo de Infantería el 21 de marzo de 1890.

Ascendió al empleo de primer teniente el Arma anteriormente citada, el 13 de julio de 1892. Casi un año después, el 22 de junio de 1893, solicitó a petición propia, el certificado de soltería para contraer matrimonio, cosa que hará el 13 de enero de 1894, al contraer matrimonio con doña Josefa de los Reyes Cañamaque Elías.

Aún, vendrían dos ascensos más, a capitán el 9 de octubre de 1897 y a comandante el 23 de julio de 1909.

Genesis de su carrera militar

Ingresó tras haber superado los exámenes de accesos, el 24 de septiembre de 1885 en la Academia General Militar, lugar en el que permaneció hasta que tras haber superado el plan general de estudios establecido, y tras pasar los tres años reglamentarios en la misma, fue promovido al empleo de Alférez el 13 de julio de 1889, con antigüedad de esa fecha. A continuación, pasó a ampliar el plan de estudios en la especialidad del Arma de Infantería. Terminados los mismos, con aprovechamiento, fue promovido al empleo de de Alférez efectivo de Infantería el 21 de marzo de 1890, con antigüedad de esa misma fecha.

Su primer destino, al que se incorporó el 10 de abril de 1890, fue el Batallón de Cazadores de Cataluña núm. 1, de guarnición en Córdoba. Entró por primera vez en acción el 17 de agosto, aunque no era de guerra sino más bien de policía, en Jaén, lugar al que marchó encuadrado en la oficialidad de las tres compañías de su Batallón destinadas para restablecer el orden público, al frente de las cuales, iba el Teniente Coronel 1r Jefe del mismo, por los sucesos que en Jaén, tenían lugar. Posteriormente, marchó destacado a Linares, permaneciendo allí hasta el 2 de enero de 1891, fecha en que regresó a Córdoba, quedando en esta plaza de guarnición.

Este mismo año, a partir del 1º de octubre, pasó a desempeñar, nombrado por el Teniente Coronel 1r Jefe de su Batallón, la Comisión de Abanderado del mismo. Este nombramiento, había sido aprobado por el Capitán General de la Región Militar.

Por Real Orden de 13 de julio de 1892, le fue concedido el empleo de 1r teniente de Infantería, permaneciendo en su Batallón pero en destino del grado recién concedido, cesando eso si, en la Comisión de Abanderado del mismo.

Con motivo del viaje de los Reyes de España a Andalucía, su el Batallón de Cazadores de Cataluña núm. 1 y el 1r Teniente de Infantería D. Gabriel Gil Sánchez con él, recibió la orden de trasladarse a Sevilla el 4 de octubre de 1892, plaza en la que permanecería durante 1 mes, hasta el 4 de noviembre, fecha en que regresó a Córdoba, estando en esta hasta el 22 de diciembre, fecha en que marchaba a su ciudad natal Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), con 1 mes de permiso con motivo de las fiestas navideñas.

Transcurría el año 1893 y en junio, D. Gabriel Gil Sánchez, solicitó el Certificado de Soltería el cual precisaba para contraer matrimonio con la que sería su esposa doña Josefa de los Reyes Cañamaque y Elías, nupcia, que se celebraría medio año después en Córdoba, concretamente el 13 de enero de 1894.

De servicio de cuartel y de guarnición, fue pasando el año hasta el mes de octubre. El día 9 del citado mes, junto a su Batallón, Cazadores de Cataluña núm. 1, salió para Málaga con la finalidad de embarcar con destino a Melilla, ya que la citada fuerza, iba a tomar parte en las operaciones militares que en territorio del norte de África, tenían lugar, hechos que serían conocidos como “La Guerra de Margallo”. El 28 del citado mes, embarcaba en el vapor de guerra “Isla de Cuba”, arribando a Melilla a la mañana siguiente, quedando alojado en El Polígono.

Entró en fuego con los rifeños, los días 30 de octubre, 1, 3 y 17 de noviembre, protegiendo a las fuerzas y trabajos de fortificación y, a la conducción y retirada de los convoyes que llevaban alimento, agua, municiones y otros pertrechos militares a los fuertes ubicados fuera de la plaza de Melilla. El 31 de diciembre, regresaba junto a su Batallón a Málaga. El fin de año, le sorprendió en el mar navegando.

Una vez en Málaga, marchó a Córdoba, hasta el día 13 de enero en que como ya se ha comentado, contrajo matrimonio, pasando muy tiempo después a disfrutar de dos meses de licencia, concedida por el Excelentísimo Señor Comandante en Jefe del 2º Cuerpo de Ejército. D. Gabriel Gil Sánchez, junto a su esposa, marcharon hacia Villanueva de los Infantes en Ciudad Real. Mientras, mediante una Real Orden de 28 de marzo de 1894, publicada en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra núm. 67, le eran dadas las gracias por su valor, abnegación y disciplina, observadas durante las operaciones practicadas en Melilla.

Se reincorporó al servicio activo una vez finiquitado el permiso concedido el 13 de mayo de 1894, quedando en servicio de guarnición en Córdoba hasta principios del mes de octubre (día 5), saliendo a Carmona para tomar parte en unos ejercicios particulares, los cuales habían sido ordenados por la Autoridad Militar que meses atrás le había concedido su licencia por matrimonio. Aquellos ejercicios, tuvieron una duración corta, de 5 días ya que el 10 de octubre, volvía con su Batallón a Córdoba.

En Cuba

Transcurría en sus tres cuartas partes el año 1895, efectuando servicio de cuartel y de guarnición, hasta que al año y muy pocos días (21 de octubre) de haber regresado de aquellas maniobras militares en Carmona, recibió la orden de ir a Ávila a recoger a los reclutas que se incorporaban al Batallón de Cazadores de Cataluña núm. 1, regresando con ellos a Córdoba el día 31. Su Batallón y él integrado en el mismo, marchaba a la Isla de Cuba ya que en sorteo celebrado y mediante Real Orden de 18 de octubre de 1895, se le mandaba marchar.

Salieron para Cádiz por ferrocarril el día 21 de noviembre y a la mañana siguiente, embarcaba en el vapor “Buenos Aires”, arribando a dicha isla el 7 de diciembre, desembarcando en el puerto de “Cabasieu”. A la mañana siguiente, emprendían la marcha hacia “Placetas”, para prestar servicio en conducción de convoyes y trenes y, recomposición de líneas telegráficas.

1896 no sería precisamente un año tranquilo para el primer teniente de Infantería D. Gabriel Gil Sánchez. Nombres como “Guaracabuya”, “Baez”, “Fomento”, “Potrero Hernando”, “Barrabás”, “Pedro Barba”, “Paso del río Perindingo”, “Río Zaza”, todos ellos en la jurisdicción de Placetas, irán ligados a su historial militar ya que a unos, condujo convoyes y en otros, mientras los conducía, sostuvo fuego con el enemigo. Así estuvo D. Gabriel, bajo las órdenes de su capitán D. Alfredo López del Castillo, durante el primer semestre del año, es decir hasta el 8 de junio, fecha en la que se incorporó a las demás fuerzas de su Batallón en el poblado de “Camarones”.

El día 23 de ese mismo mes, se incorporó a la Representación de su Batallón en la Plaza de Cienfuegos, donde se haría cargo de la Sección de Convalecientes, destino en el que estaría hasta finales de octubre (día 27), fecha en la que se incorporó a la columna mandada por el Teniente Coronel Jefe de su Batallón, D. Enrique Vázquez Sánchez con la que operó en la jurisdicción de Cienfuegos, lugar en los que entró en acción en “Terrenos de Ingenio Progreso”, enfrentándose al cabecilla rebelde C. Álvarez, en “Loma Mala”, “¿Tiquima” y “Platano”, acompañando a estos, de otros posteriores como fueron “Ociye”, “Harrabamiya”, “Tamarindo”, “San Narciso”, “Junco de Hoyo Padilla” y “Río Sanjuán”.

Si 1896, fue un año de acciones, combates y escaramuzas con los insurgentes cubanos, 1897, no se quedó atrás. Durante los primeros seis meses, es un corolario de lugares donde d. Gabriel Gil Sánchez, mantuvo en la provincia de Santa Clara, bajo las órdenes del Teniente Coronel D. Enrique Vázquez Sánchez en unas ocasiones, otras bajo las del General de División D. Luís Prats, en otras, bajo el mando del General de Brigada D. Juan Manrique de Lara, combates. Durante una de esas acciones de armas, destruirá el campamento del rebelde Quintín Banderas.

El segundo semestre de 1897, será más tranquilo ya que tuvo D. Gabriel que presentarse en la Representación de su Cuerpo en la Plaza de Santa Clara, por haber sido elegido “Suplente Habilitado” para el ejercicio económico de 1897-98, según constaba en Acta aprobada por el Excelentísimo Señor General Subinspector del Arma, en fecha 21 de junio. A este destino, se incorporó en la citada plaza en fecha 21 de julio, y en el que estuvo hasta el 21 de octubre en que cesó.

Durante este período, le fue concedida su primera recompensa, la Cruz al Mérito Militar de 1ª clase con distintivo rojo, por los méritos contraídos y el comportamiento observado, en la acción de armas que había tenido lugar en “Canseiro” el 9 de mayo de 1897.

El 1º de noviembre, marchó a La Habana, al objeto de disfrutar de 2 meses de licencia por asuntos propios.(A). Embarcó ocho días más tarde en el vapor “Isla de Panay”, desembarcando en Cádiz el 26 de ese mismo mes, marchando acto seguido a su ciudad natal, Villanueva de los Infantes (Ciudad Real).

Durante su estancia en Villanueva de los Infantes, ascendió al empleo de Capitán de Infantería, ascenso que le fue concedido por Real Orden de 9 de noviembre (D.O. núm. 153), a propuesta efectuada con anterioridad en 9 de octubre de ese año. También, en su ciudad natal y de permiso, pasó destinado a las Comisiones Activas y Reemplazos del Distrito de Cuba, en el cual, causaría baja el 19 de febrero de 1898, por haber resultado “excedente”.

Durante el año 1898, el recién ascendido a capitán de Infantería D. Gabriel Gil Sánchez, continuó disfrutando de la licencia concedida, la cual fue ampliada el 27 de enero, con dos meses más. (A).Habiendo causado baja en el destino anteriormente citado, como ya se ha comentado, por haber resultado “excedente” , pasó a la Primera Región (Madrid) hasta que por una Real Orden, publicada en el Diario Oficial núm. 89, pasó destinado a la zona de Reclutamiento de Córdoba número 17, destino al que se incorporó el día 1 de mayo de 1898 y en el que permaneció hasta ser destinado de nuevo por otra R.O., de 5 de julio, al Batallón de Cazadores de Cuba núm. 17, al que se incorporó el 1º de agosto en la ciudad de Córdoba.

El 21 de septiembre, marchó a Linares, para hacerse cargo de la 1ª Compañía de dicho Batallón de Cazadores, la cual se hallaba destacada en dicha localidad andaluza. Cabe decir, que en todos los destinos en los que estuvo durante este año, prestó servicios de guarnición.

En enero, también se la había concedido una nueva condecoración, la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo, por el comportamiento observado y los méritos contraídos, durante la acción de armas, que había tenido lugar el día 9 de abril del año anterior (1897), en “Hoyo Padilla”.

Tras los años de acción, vinieron en la carrera del capitán de Infantería D. Gabriel Gil Sánchez, que habiendo sido nombrado Ayudante de su Batallón por el Teniente Coronel Jefe del mismo y, aprobado por el General Subinspector de la Región, un período más tranquilo entre 1899 y 1907, en los cuales, irá de un punto a otro del sur de la Península Ibérica, prestando servicios de guarnición y efectuando maniobras militares, hasta que en 1907, marchará a Melilla y en la cual permanecerá hasta el final de sus días. Durante este período, recibió tres nuevas condecoraciones, una de las cuales, le fue concedida en permuta de una Cruz de primera clase del Mérito Militar con distintivo rojo.

Inició el año 1899 con su destacamento en servicio de guarnición en la plaza de Linares hasta que en abril se incorporó con la fuerza bajo su mando, a la Plana Mayor de su Cuerpo en Córdoba, ciudad en la que será nombrado Ayudante de Batallón por su Teniente Coronel Jefe hasta el 2 de diciembre de ese año en que cesará en el mismo. Será de nuevo nombrado Ayudante pero esta vez, desempeñará el cargo hasta el 10 de septiembre de 1906, fecha en la que cesará definitivamente en el mismo, por haber sido trasladado al Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, de guarnición en la plaza del mismo nombre.

Durante este año de 1899, concretamente y por Real Orden de 7 de enero, su Batallón sufrirá una modificación en su nombre ya que de Cazadores de Cuba núm. 17, pasará a denominarse, Cazadores de Chiclana núm. 17 y posteriormente, mediante otra Real Orden ,esta vez 31 de mayo, se denominará 2º de Montaña.

De Córdoba, marchará en julio por ferrocarril a Algeciras a los efectos de constituir su guarnición, quedando en la misma hasta el 2 de diciembre día en que regresará de nuevo a Córdoba y de esta a Cádiz, para regresar de nuevo a Algeciras, para incorporase de nuevo a su Batallón y ser otra vez nombrado Ayudante y que en fecha 2 de diciembre, había cesado en la misma.

Con la llegada del año 1900 y el cambio de siglo, D. Gabriel Gil Sánchez, no experimenta grandes cambios ya que en enero, se había incorporado de nuevo a su Batallón, y nombrado Ayudante del mismo. Sí que recibió “Mención Honorífica” por los servicios prestados durante la Campaña de Cuba no recompensados hasta el 10 de noviembre de 1897, fecha en que había regresado a España.

Continuó ese año y el siguiente, hasta el 5 de diciembre de 1901, efectuando servicio de guarnición en Algeciras, fecha en que por ferrocarril, se trasladó a Ronda (Málaga) a los mismos efectos de constitución de guarnición tal y como ya había pasado el 27 de julio de 1899 en Algeciras. Durante este año de 1901, le fue concedida por el General Subinspector de Andalucía, la Cruz de Carlos III, libre de todo gasto e impuestos, en permuta de la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo que le había sido concedida el 16 de octubre de 1897 como recompensa a los méritos contraídos y el comportamiento observados durante la acción de “Canseiro” en Cuba y en fecha 9 de mayo de 1897.

Entre 1902 y 1904, continuó de guarnición en Ronda (Málaga), efectuando servicios propios y participando en las maniobras militares que tuvieron lugar, desempeñando a la vez, el cargo de Ayudante de Batallón.

En mayo de 1903, le fue concedida la “Medalla de Alfonso XIII”, creada en junio de ese año mediante Real Decreto y con la cual, se conmemoraba el Acto de Jura de Fidelidad a la Bandera de S.M. el Rey D. Alfonso XIII.

En octubre de 1904, marchó de Ronda a Sevilla a los efectos de dar guarnición a dicha plaza, para regresar una vez finalizado el servicio el 29 de ese mes a Ronda. Este año, lo fue también de guarnición y maniobras hasta el 10 de septiembre de 1906, fecha en la que cesa como Ayudante de Batallón al pasar destinado al Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59 de guarnición en dicha plaza y a la que se incorporó el día 1 de octubre del último año citado y al cual, recién llegado, en el mes de noviembre, asistirá a la maniobras efectuadas por este Regimiento las cuales, eran dirigidas, por el Excelentísimo General Gobernador de la Plaza, D. José Marina Vega y las cuales una vez finalizadas, el capitán Gil, pasó a desarrollar servicios de guarnición.

El 19 de enero de 1907, sin moverse de la plaza de Melilla, pasó destinado al Regimiento de Infantería de África núm. 68, incorporándose a la mañana siguiente. En febrero, era nombrado Ayudante de Campo del General de Brigada D. Julián Alguacil García, cargo en el que cesó en agosto de ese mismo año, por haber sido de nuevo destinado al Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59.

En este Regimiento del cual, ya no se movió, entró de nuevo en servicio de campaña, alternándolo con el de guarnición en Melilla, por haberse desatado la lucha entre rifeños y las entonces tropas imperiales del sultán. El capitán Gil, estará de servicio de campaña, alerta de día y de noche, vigilando los límites de Melilla con el territorio rifeño, desempeñando servicio de vigilancia y de seguridad y, en el relacionado con la seguridad de Melilla.

1908, fue un año de guarnición en Melilla, hasta el 14 de octubre que marchó con su compañía a La Restinga, hasta el 21 de diciembre que formando parte de la columna del General D. José Marina Vega, sale a practicar reconocimientos por los alrededores en territorio del Rif, llegando al Llano de Arkeman y el Zoco-el-Arbá, vivaqueando en el poblado de Muley-Alí-Cherif, hasta las estribaciones de Kebdana, y al regreso, practicó reconocimiento en los Pozos de Zenis. Regresó posteriormente a Melilla incorporándose al Cuerpo.

1909 : Los hechos

Según se publicó en la prensa, concretamente en “La Correspondencia de España” del 30 de julio de 1909, que los mismos tuvieron lugar de la forma siguiente cuando el Regimiento de Infantería de Melilla, acudía en apoyo de la Brigada Disciplinaria de Melilla, la cual, empezaba a tener problemas de escasez de munición. Había que sustituirla para que pudiera municionar. De este apoyo, se encargó el Regimiento de Melilla, entre los que destacó entre otros el jovencísimo 2º teniente D. José Fernández de Guevara y Mackenna, el cual, al resultar de las compañías desplegadas la mayoría de la oficialidad muerta o herida, tomó el mando y se lanzó al ataque, resultando muerto en el mismo, siendo por esta acción, recompensada con la Cruz Laureada de San Fernando y, el ascenso con antigüedad de ese mismo día a 1r teniente. En ese preciso momento, fue cuando el también valeroso capitán de Infantería D. Gabriel Gil Sánchez, cayó gravemente herido, creyéndose que había fallecido en el combate. “La Correspondencia de España”, recogió y dio a conocer a la opinión pública de toda España, el hecho, con la siguiente noticia (textual):

…El día 23 a las cinco de la mañana las compañías mandadas por los capitanes Nieto y Serena, rompen fuego contra numerosos y nutridos grupos de moros, que ocupan unas lomas que nuestros bravos. El enemigo no cesa de hacer fuego. A las siete de la mañana, a consecuencia del fuego constante que se viene haciendo, escasean las municiones. Aizpuru manda al teniente Carranco que marche al Hipódromo, en donde se provee de ellas.

El enemigo se percata de la terrible situación de las compañías disciplinarias, abandona las trincheras y acomete con terrible coraje a los bravos soldados, que resisten con serenidad y heroísmo, sufriendo muchas bajas. Entonces es cuando el capitán Gil de Melilla, acude en auxilio de sus compañeros, avanzando con denuedo. Al llegar el teniente Carranco, nuestras fuerzas se ven obligadas a replegarse, constantemente batidas por el nutrido fuego de los kabileños. Aizpuru con energía suprema, reorganiza a los disciplinarios y manda cargar a la bayoneta, coronando las alturas.

En esta acción recibieron heridas gravísimas el capitán Gil, el teniente Alberto Molina y el médico Moreno, que se portó valerosamente. Igualmente el teniente Sánchez Prats, el sargento Blanquer y el cabo Martínez son bajas en las filas, víctimas de graves heridas de balas…”


De hecho, sobre el fallecimiento en combate del capitán D. Gabriel Gil Sánchez, “ABC” del 28 de julio de 1909, llegó a publicar (textual):
“…El capitán D. Gabriel Gil Sánchez tuvo también gloriosa muerte. Lanzóse como un león sobre el enemigo y una bala le dio en el pecho. En el momento en que caía en tierra una granizada de proyectiles acribillaba su cuerpo. Pero las tropas avanzaban, el enemigo huía, y más de 50 moros cayeron a tierra, destrozados por la furia heroica de nuestros infantes…”

Del capitán Gil, se habló también de su comportamiento en el combate y del que se decía en el mismo períodico (textual).
“…El bravo capitán Gil, herido gravemente tres veces durante el combate del día 23, sin que se preocupase para nada de su estado ante el peligro que corrían sus soldados, es un ejemplo más de heroísmo…”

De hecho, según el parte oficial de los combates del 23 de julio, (Sidi-Musa) en el momento de caer el capitán Gil herido gravemente, dándole incluso inicialmente por muerto, acababan de desplegar las compañías del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, de las que Gil, se hallaba al mando de una, que siguiendo órdenes del General del Real, acudían en auxilio de la Brigada Disciplinaria de Melilla, la cual empezaba a tener serios problemas de carencia de munición.

La Brigada Disciplinaria, había salido el 23 de julio de 1909 junto a una sección de la Batería de Montaña y a una parte del Escuadrón de Caballería de Melilla, habían salido del Campamento del Hipódromo a las 04:30 horas de la mañana, con destino a las alturas próximas del poblado de Mezquita y en las que fue recibida dicha fuerza con nutridísimo fuego rifeño.

La Artillería entró en acción incluso en ocasiónes con fuego rápido y a una distancia inferior a los 800 metros, hasta agotar las municiones, cosa que la obligó a ponerse a cubierto, a la espera de ser de nuevo municionada.

Detrás de la columna ya mencionada (Disciplinario, Artillería de Montaña y parte del Escuadrón de Caballería), salió el General 2º Jefe del Gobierno Militar de Melilla al frente de 2 compañías, una de cada regimiento de la fuerza que guarnecía la plaza, las cuales llegadas hasta el momento al Hipódromo y que habían sido designadas para participar en las operaciones, además de parte del ya referido Escuadrón de Caballería y de una sección de la Batería de Artillería del grupo Mixto de Melilla.

Esta fuerza, fue ubicada delante de los Lavaderos de Mineral, procurando extenderla hacia la izquierda, hacia el Barranco del Lobo e intentar entablar contcato con la columna del coronel D. Venancio Álvarez Cabrera de Nevares de la cual, no se tenían noticias (dicha columna, había salido la noche del 22 de julio, a los efectos de sostener la posición de Sidi-Musa y a la cual, había llegado al amanecer tras una lenta marcha durante la cual había sido ligeramente hostigada por los rifeños sin contestar al fuego.

Parte de la columna, entró en Sidi-Musa y el resto, quedó junto a la Artillería en la explanada exterior. Álvarez Cabrera, sobre las 06:00 horas de la mañana, con parte de la fuerza a sus órdenes, marchó sobre las laderas del Monte Gurugú, desde donde les hacían fuego, avanzando unos 500 metros, expulsando a los atacantes y consolidando la posición, dejando no obstante junto a otros oficiales como el capitán D. Fernando Fernández de Cuevas y Ramón del África 68, la vida en dicha acción), ignorando la fuerza del General del Real lo que había sucedido, suponía a la columna entre Sidi-Musa y el Barranco del Lobo. La Caballería, envió también patrullas a los efectos de localizar a la columna de Álvarez Cabrera, con resultados negativos.

Mientras tanto, se abrió fuego sobre los rifeños por parte de la sección de la Batería de la Artillería Montada y posteriormente de toda la misma, la cual era protegida por una compañía del Regimiento de África núm. 68, llegando el aviso de que no sólo las baterías de Montaña enmudecían por falta de munición sino que como ya se ha referido, la Brigada Disciplinaria estaba a punto de agotar las suyas y que carecían de medios para reponerlas. En ese momento, el General del Real, disponía que la 2ª Compañía del 3r Batallón del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, relevara a la Disciplinaria para municionar, arreciando y endureciéndose en ese momento el fuego enemigo. Es en ese instante del despliegue de las citadas compañías en que cae el bravo capitán de Infantería D. Gabriel Gil Sánchez. Desplegaba además de la 2ª Compañía del 3 Batallón de Melilla 59, la 1ª del mismo batallón, siguiendo las órdenes dadas por el teniente coronel jefe del Disciplinario al capitán Gil.

Sobre como cayó herido el capitán Gil, se llegó a escribir en “La Correspondencia de España” del 26 de julio de 1909, que había sido uno sólo el tirador y que fueron cuatro los disparos que le alcanzaron. Dicha nota decía:

“…En las posiciones de Mezquita la lucha es terrible. Un moro, situado detrás de un parapeto de piedras dispara cuatro veces contra el capitán Sr. Gil del Regimiento de Melilla, que le producen otras tantas heridas en el pecho, en la pierna izquierda y en un brazo…”

De la dureza del combate ya calificada de “terrible” en la noticia anterior, y en el momento de caer el capitán Gil, quedan los testimonios de algunos declarantes en el expediente de Juicio Contradictorio iniciado a los efectos de concedérle la Cruz de la Orden de San Fernando al entonces 2º teniente D. José Fernández de Guevara y Mackenna, del mismo regimiento de Infantería que el capitán D. Gabriel Gil.

Así pues, el General D. Pedro Del Real y Sánchez Paulete, declaraba el 1 de enero de 1910:

“…Sé como testigo presencial que el citado segundo teniente que mandaba una de las secciones de la 2ª compañía del 3r batallón del Regimiento de Melilla, y con ella se mantuvo en el flanco izquierdo de la posición, batiéndose bizarramente y siendo la única fracción que se sostuvo en su puesto, cuando las fuerzas de la Brigada Disciplinaria tuvieron que retirase ante el vigoroso ataque del enemigo y que se desbordaba por todas partes…”, más adelante en su declaración, el General del Real, manifestaba refiriéndose a la compañía ya citada, “…que era la que mayor número de bajas, pues fueron 10 los muertos y 22 los heridos, entre aquellos el citado teniente y entre los heridos el capitán de la compañía (Gil Sánchez) fallecido después en el Hospital Militar…”.

Otro de los declarantes, fue el primer teniente D. Narciso Villalón en Melilla el 10 de enero de 1910:
“…Como testigo presencial sabe que encontrándose el teniente Guevara en fuego con su sección desplegada en guerrilla en el sitio en que el ataque del enemigo fue más enérgico vió que animaba a sus soldados con su ejemplo y que en el momento en que el enemigo llegaba a asaltar por la posición por áquel sitio y en que el capitán (Gil) de la compañía era herido, él poniéndose al frente de los suyos para contener y dominar la momentánea vacilación de la tropa producida por el efecto que le causaba las numerosas bajas de su sección, cuyas clases fueron todas muertas o heridas al mismo tiempo que el capitán de la compañía (Gil) se sostuvo en su puesto hasta que fue herido al llegar al combate cuerpo a cuerpo…”.

El sargento de Infantería D. Ramón García, manifestaba el 16 de enero de 1910 al describir la situación:
“…Como testigo presencial sabe que haría un cuarto de hora estaba en fuego con su sección cuando inopidamente se presentó un grupo de moros por el ala izquierda con tendencia a envolver la guerrilla y a distancia de 50 metros…”

El cuerpo herido del capitán Gil. Fue al parecer rescatado por la compañía del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, mandada por el capitán D. Ildefonso Infante, el cual, dejando mantas y morrales, cargó a la bayoneta contra el grupo de moros que se hallaba ya entretenido en saquear a los cadáveres y heridos, entre ellos el del capitán Gil. Fueron rescatados los cuerpos de heridos y muertos, siendo recuperadas cajas de municiones, destacándose en esta acción, el soldado D. Agustín Coronado Ortíz..

Fallecimiento del capitán Gil

Inicialmente, al capitán Gil, se le dio por caído en el combate, cosa que se creyó hasta que un diario madrileño, “La Correspondencia de España”, dio la noticia que no era así y que estaba vivo. Dicha noticia, bajo el título “…El Capitán Gil vive…”, decía textualmente:

“…Málaga (Lunes mañana). El capitán D. Gabriel Gil, a quien se creía muerto vive, por fortuna. Recibió cuatro balazos en el pecho, con orificio de entrada y de salida y dos en las piernas. Tiene además quemada la cara a consecuencia de un fogonazo. No obstante la gravedad de sus heridas, los médicos dicen que vivirá. Su esposa creyéndolo muerto trasladóse a Melilla a bordo del “Menorquin”, encontrándose con la agradable sorpresa de que era falsa la noticia de su muerte. Entre el capitán herido y su esposa, desarrollose una conmovedora escena, en la que ambos dieron rienda suelta a sus sentimientos de esperanza y alegría…”

Las noticias que daba la prensa sobre su estado eran esperanzadoras, algunos ejemplos de ello fueron:

29 de julio de 1909.

Rodríguez de Celis, se limitaba a informar que el estado del capitán Gil, era grave.

26 de agosto de 1909.

“…Visitando a los heridos. Hoy he visitado a los heridos que se encuentran en Hospital Militar, Casino y Teatro. Solo seis revisten alguna gravedad; los otros mejoran notablemente. Aun encuentrase en la sala de oficiales el capitán Gil, herido gravemente en el combate del día 23. Su estado es bueno, pues las heridas casi las tiene ya cicatrizadas; pero una pequeña complicación del estómago, según me dijo le tenía muy molesto, creyendo el médico que se trate de una infección…”

04 de septiembre de 1909.

“…Un héroe. En el Hospital de Melilla continúa curándose el bravo capitán D. Gabriel Gil Sánchez, que en el combate del día 27 de julio (se cometió un error al escribir 27 en vez de 23), recibió cinco balazos, tres de ellos en el pecho, uno en un hombro y otro en una mano. El valiente capitán padece además, como si los cinco balazos fuera poco, fiebre tifoidea…”

Incluso, cuando falleció el 12 de septiembre, “El Imparcial” decía bajo el título “…Muerte de un héroe…”

“…En el Hospital Militar de la plaza falleció esta mañana el capitán del Regimiento de Melilla D. Gabriel Gil y Sánchez, herido en el combate del día 23 cuando luchaba heroicamente contra la horda enemiga. En los días que siguieron a aquella fecha desgraciada hubo esperanza de que sanara el bravo militar, más desgraciadamente, cuando ya había llegado a abandonar el lecho y se juzgaba próxima su total curación sufrió algunos derrames internos. Esta mañana expiró rodeado de su esposa, sus hijos y sus hermanos, que residen aquí…” .

El fallecimiento del capitán de Infantería D. Gabriel Gil Sánchez, tras una larga lucha por restablecerse de las heridas recibidas en el combate del 23 de julio ocurrió a las 7 de la mañana del domingo 12 de septiembre de 1909. La noticia era dada a conocer por el rotativo madrileño “La Correspondencia de España” de esa fecha, en los siguientes términos bajo el título “…Muerte del capitán Gil…” (textual)

“…A las siete de la mañana de hoy ha fallecido en el Hospital el capitán del regimiento de Melilla D. Gabriel Gil Sánchez. Iba a ser operado hace tres días; pero se hubo de desistir en vista de la gravedad de su estado. El capitán Gil fue uno de los que resultaron heridos en el sangriento combate del 23 de julio.

A las cinco de la tarde de hoy se celebrará el solemne acto de dar sepultura al cadáver. Comisiones de todos los Cuerpos asistirán al entierro. El duelo será presidido por el general. Dos compañías tributarán al cadáver los honores correspondientes. Como hasta hace ocho días se creyó al capitán Gil fuera de peligro, su muerte ha producido tristísima impresión, aumentada por el alto concepto de que gozaba el finado, por sus excelentísimas condiciones personales…”

El entierro
“…A la hora que ya anuncié se ha efectuado el entierro del cadáver del capitán del Regimiento de Melilla D. Gabriel Gil. Iba presidido el duelo por el hermano del difunto, el coronel Benedicto y los ayudantes de los generales Arizón y del Real. Han formado también parte de la fúnebre comitiva representaciones numerosas, Comisiones de todos los cuerpos y lucida representación del elemento civil. La compañía de Melilla que mandaba el capitán Gil en el momento del combate que le ha costado la vida ha rendido honores al cadáver. Jefes y oficiales de todas las armas llevaban las cintas del féretro. Al entierro, que, como se esperaba ha sido muy solemne, han acudido muchos paisanos…”.

La Vanguardia de Barcelona de 14 de septiembre de 1909 publicó, “…El fallecimiento del heroico militar don Gabriel Gil Sánchez, en Melilla, ha causado aquí penosa impresión. Su hermano, que es secretario de este gobierno civil, ha recibido innumerables pésames. -Cano…”.

Sus restos, reposan en el Panteón de los Héroes, fila 3, núm. 15.

Atrás quedaban 23 años, 10 meses y 9 días de una vida consagrada al Ejército y a España, su paso por tres conflictos bélicos, “Margallo”, Cuba y la Campaña del “9” en Melilla, otro como tantos muchos, que consagraron su vida a la milicia, “una religión en la vida de los hombres honrados”.

Condecoraciones. (3)
Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo, otorgada por los méritos y comportamiento observados durante el combate en Carrizo (Isla de Cuba), el 9 de mayo de 1897. Otorgada por R.O. de 16 de octubre D.O. núm. 234.

Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo, otorgada por los méritos y comportamiento observados durante el combate en la acción de “Hoyo Padilla” en Cuba. Otorgada por R.O. de 12 de enero de 1898, D.O. núm. 9.

Mención Honorífica por todos los servicios de campaña no recompensados hasta el 10 de noviembre de 1897. Otorgada por R.O. de 29 de septiembre de 1900, D.O. núm 216.

Cruz de Carlos III, en permuta por la Cruz al Mérito Militar de 1ª clase de 1897, la cual era libre de todo gasto e impuesto. Otorgada por R.O. de 07 de agosto de 1901. (B).

Medalla de Alfonso XIII, otorgada por R.O. de 01 de mayo de 1903, D.O. núm. 70.

Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, otorgada por R.O. de 25 de agosto de 1909, D.O. núm. 191.

Otra recompensa que recibió, fue el ascenso a comandante de Infantería con antigüedad de 23 de julio de 1909. Dicho nombramiento, decía (textual):

“…Excmo Sr: El rey (q.D.g.) por resolución de esta fecha ha tenido a bien conceder el empleo de Comandante de Infantería con la antigüedad de 23 de julio último al capitán del Rgto. Infantería de Melilla nº 59 D. Gabriel Gil Sánchez, como recompensa a los extraordinarios servicios y méritos contraídos en los combates que tuvieron lugar en las inmediaciones de Melilla, siendo gravemente herido el expresado día y falleciendo el día 11 del actual a consecuencia de las heridas recibidas …” (5). Este ascenso fue publicado entre otros, en el diario madrileño “ABC” de fecha 23 de septiembre de 1909 con las siguientes palabras: (7).

“…Concediendo el empleo superior inmediato al capitán de Infantería D. Gabriel Gil Sánchez, muerto a consecuencia de las heridas recibidas en el combate contra los rifeños el 23 de julio…”

Su esposa, recibió de la Sociedad de Socorros Mutuos de Infantería, una cuota de auxilio de 1.000 pesetas según apareció publicado en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra. núm. 278, de fecha 10 de diciembre de 1909, previamente, había recibido igual cantidad en concepto de anticipo, según publicó el Diario Oficial núm. 253, de fecha 10 de noviembre de 1909 del mismo Ministerio.

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Marco Tulio Cicerón.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 14:18

Excmo. Sr. D. Angel MELGAR y MATA (Capitán de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado)


Este oficial toledano, nacido en Romeral, población de dicha provincia, el 27 de enero de 1876, era hijo de don Sebastián Melgar Díaz y de doña Eloisa Mata Parra.

Tras sus estudios de infancia y juventud, ingresa en la Academia de Infantería de Toledo con diecisiete años, un 27 de agosto de 1893, fecha en que fue filiado como alumno, en virtud de Real Orden de 16 de agosto de 1893.

Permanece en ella, durante menos de dos años, continuando un plan de estudios abreviados dado que las circunstancias nacionales, así lo exigían.

Tras haber superado el plan de estudios, es promovido al empleo de 2º teniente de Infantería y se incorporó al Batallón de Cazadores de Manila núm. 20, en junio de 1895. Contaba con 19 años. A lo largo de su carrera militar, pasaría por diferentes destinos que fueron:

En la Academia de Infantería de Toledo, desde el 27 de agosto de 1893 hasta finales de junio de 1895.
En el Batallón de Cazadores de Manila núm. 20, hasta fin de octubre de 1895.
En el Batallón de Cazadores de Puerto Rico núm. 19, hasta fin de enero de 1898.
En el Batallón Provisional de La Habana núm. 1, hasta fin de febrero de 1898.
En situación de Reemplazo en la 1ª Región, hasta fin de marzo de 1898.
En el Regimiento de Infantería de Guipúzcoa núm. 53, hasta finales de julio de 1898.
En el Colegio de Huérfanos de Infantería de María Cristina, hasta finales de noviembre de 1898.
En el Batallón de Cazadores de Puerto Rico núm. 19, hasta finales de enero de 1899.
En el mismo batallón pero siendo ahora Batallón de Cazadores de Talavera núm. 19, hasta finales de junio de 1899.
En el mismo batallón, pero con nueva denominación, como 4º Batallón de Infantería de Montaña, hasta finales de octubre de 1902.
En el Batallón de Cazadores de Puerto Rico núm. 7, hasta finales de 1903.
En el Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey núm. 1 hasta finales de 1905.
En el Batallón de Cazadores de Arapiles núm. 9, hasta finales de julio de 1909.

En el Batallón de Cazadores de Manila núm. 20.
En este batallón, coincidirá con el teniente de Infantería D. Eduardo López-Nuño Moreno, que resultará también fallecido en los combates del 27 de julio de 1909 en el Barranco del Lobo, el cual, al igual que el capitán Melgar, será recompensado por el comportamiento y méritos contraídos en el combate, con la Cruz Laureada de San Fernando.

El entonces 2º teniente de Infantería D. Ángel Melgar Mata, destinado en el Batallón de Cazadores de Manila 20, prestará servicio de guarnición en Madrid hasta el 19 de julio de 1895, fecha en que con su batallón, marchará a Aranjuez. En esta, desarrollará servicios ordinarios hasta el 12 de agosto de ese mismo año, en que marchará al cantón de Alcalá de Henares y de esta, al Real Sitio de El Pardo, efectuando los servicios ya mentados. En El Pardo, estará hasta finales de octubre de 1895 ya que por Real Orden, pasará destinado al Batallón de Cazadores de Puerto Rico núm. 19.

En el Batallón de Cazadores de Puerto Rico núm. 19. Rumbo a Cuba.
Se incorporará, el 5 de noviembre de 1895 en el campamento de Carabanchel. Aquí permanecerá hasta el 22 de ese mismo mes, momento en que pasó destinado al Batallón Expedicionario de Cuba. Marchó a Cádiz por ferrocarril, ciudad donde llegó el día 24 de noviembre para embarcar en el vapor “Cataluña” con rumbo al Caribe.

Desembarcó al mes siguiente día 9 de diciembre, en la localidad cubana de Cienfuegos. De ahí, marchó a Cuevas y por ferrocarril a Sancti-Spirituo y de esta, al Ingenio San Agustín. Su batallón, fue encuadrado dentro de la 3ª media Brigada de la 2ª Brigada de la 2ª División del 2º Cuerpo de Ejército, al mando respectivamente del coronel D. Enrique Segura, D. José Aizpurua, D. Adolfo Jimenez Castellanos, D. Sabas mazón.

Con los Cazadores de Puerto Rico núm. 19, en la “Perla del mar Caribe”: Cuba. (35)
1895. Al llegar a la isla de Cuba, concretamente a Cienfuegos, junto al batallón de Cazadores de Puerto Rico núm. 19, el 7 de diciembre de 1895, partió el 16 del mismo mes a Cunas de Zaza y ese mismo día y por ferrocarril, marchó a Sancti-Spirituo, donde permaneció hasta el 12 de enero de 1896, en que acampó en el Ingenio San Agustín.

Su batallón por Orden General dada por el Excelentísimo Señor General en Jefe, pasó a integrarse en la 3ª media Brigada de la 2ª División del 2º Cuerpo de Ejército, al mando respectivamente del Coronel D. Enrique Segura y Generales D. José Aizpurúa, D. Adolfo Jiménez Castellanos y D. Sabas Mazón.

Dias más tarde, el 15 de enero, bajo las órdenes del coronel de la media Brigada y 1r Jefe del Cuerpo, D. José García Urquijas, sale a recorrer varios ingenios, entrando en fuego con los insurrectos, a la mañana siguiente, en un pequeño encuentro en Cañada Majagua. Los insurrectos cubanos, sufrieron dos muertos y un herido. Retornó a sostener tiroteos el día 17, es decir apenas 24 horas después de los hechos de Cañada Majagua.

Regresó a Sancti-Spirituo el 18 de enero y, cinco días más tarde y por ferrocarril, vuelve a Cunas de Zaza, donde al llegar, embarcará con destino a Batabano, donde arribó el 24. Ese mismo día, por y por ferrocarril, parte a Guinas y Mirador de Reyes, quedando en esta última, prestando servicio de campaña y practicando el 28 de enero, reconocimientos en los poblados de Bolandrón y Corral Falso.

1896. Destinado en la provincia de Matanzas, practica varios reconocimientos bajo las órdenes de su teniente coronel D. José García Urquijas, encontrándose el 19 de enero en el combate de Guiza de Macuriges. Dos días más tarde, combatía en Lomas de Lucionar. Posteriormente, quedaría con su compañía en el poblado de Alfonso XII prestando servicio de campaña y fortificación.

En Alfonso XII, estuvo hasta el 2 de febrero ya que en esa fecha, por ferrocarril, reemprendió la marcha para unirse al resto de su batallón el día 4 de ese mismo mes en Cuba de Agua, en la provincia de Habana.

Continua operando en las provincias de Habana y Matanzas, bajo las órdenes inmediatas del coronel de Estado Mayor D. Francisco Galvis, con el que el 5 de marzo, en La Marquesita entrará en acción contra las partidas insurrectas de Máximo Gómez. Este mes de marzo, resultará movido al segundo teniente D. Ángel Melgar Mata, ya que sostendrá dos encuentros más con el enemigo a parte de la ya mentada, (día 9, Potrerillos y Villas, día, 13, combates de Río Palma).

Continuó efectuando servicio en las provincias citadas y, bajo las órdenes del teniente coronel de su batallón y jefe de columna, sr D. Guillermo Pintos Ledesma, participa en la acción sostenida el 7 de abril contra las partidas de los insurrectos Masot y Castillo, que se libró en el Ingenio La Morenita, acción que no iba a ser la última de ese mes, dado que los días 8 y 9, combate en los encuentros de los Ingenios Mi Rosa y Potrero Arango. Dos días más tarde, toma parte en la acción de Río Blanco y Lomas del Navío y, el 14 se halló en los combates sostenidos en la Chirigota e Ingenio Luisa. Por los méritos contraídos y el comportamiento observado durante la acción sostenida en el Ingenio Manolita, se concedió al segundo teniente D. Ángel Melgar y Mata, su primera condecoración, la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo. Dicha propuesta, fue aprobada por el Excelentísimo General en jefe el día 7 de mayo y, confirmada por Real Orden de 20 de junio, publicada en el Diario Oficial núm. 137.

El 23 de abril, se reorganizó la columna de la que Melgar formaba parte, en San Felipe (Habana) y bajo el mando del teniente coronel D. Guillermo Pintos Ledesma, se traslada con su batallón a la provincia de Pinar del Río. Aún, sostendrá este mes, acciones el día 26 contra partidas insurrectas de Perico Delgado en Las Lomas del Rubí.

Continuó desarrollando su servicio de campaña durante el mes de mayo, bajo el mando del jefe accidental de la columna, D. Eduardo Francés y con él, asiste a los combates librados en el derruido pueblo de Cabanas, Ingenio Manolita, Lomas del Vigía e Ingenio Garro, sostenidos los días 4, 5, 6 y 12 de mayo.

Reincorporado de nuevo a la columna del teniente coronel D. Guillermo Pintos Ledesma, bajo sus inmediatas órdenes, entre el 26 de junio y el 30 de agosto participa en las acciones de Callejón del Brujo, Taman Lipas, san José, Patrón Alfaro y el día 30 de agosto en la de Patrón Lastra. Por los méritos contraídos y el comportamiento observado el día 26 de junio, en El Callejón del Brujo, le fue concedida una Cruz roja al Mérito Militar de primera clase y pensionada, confirmada en el mes de diciembre y para la cual había sido propuesto en septiembre. (R.O. de 7 de diciembre, D.O. núm. 278).

Su jefe de columna, dispuso el 10 de septiembre que la compañía en la cual, estaba destinado el segundo teniente D. Ángel Melgar, que salieran a practicar reconocimientos, hallándose la misma, bajo el mando del capitán D. Eloy San Sebastián. Encontraron al enemigo en la Finca Gloria y San Pablo, lugares donde se les batió y dispersó.

El 11 de octubre asistió con su batallón que se hallaba bajo el mando del Jefe de la Columna, Sr. Pintos Ledesma, a la acción de Potrero Lage y nueve días más tarde, el día 20 de ese mismo mes, participó Melgar, en las acciones de Ojo de Aguja, Salto del Chivo y Monte Escalera, tomándose a los insurrectos y a la bayoneta, importantes posiciones que tenazmente defendió. Por esta brillante acción, las tropas fueron felicitadas en nombre de S.M. y del Gobierno español, mediante cablegrama de fecha 22 de octubre. Por el comportamiento observado durante el combate y los méritos contraídos, durante los citados combates, le fue concedida en enero del año siguiente (R.O. de 30 de enero y D.O. núm. 24), una segunda Cruz roja al Mérito Militar pensionada. De nuevo, en servicio de campaña hasta el 24 de octubre, fecha en que de nuevo entra en acción en los encuentros de Lomas del Ponce y Cervantes.

7 de noviembre, marcha con su batallón a la provincia de Pinar del Río y se incorpora en Maziel a la columna que operaba bajo las órdenes directas del Excelentísimo General Jefe, D. Valeriano Weyler. Junto a este último, asiste el día 10 de ese mes, a los combates sostenidos en Las Lomas del Rubio y del Rosario y el día 12, a la que tuvo lugar en Las Lomas de Merced.

Durante el mes de diciembre, participará en las acciones de Sabana Maíz, (1/12), Cacho (1/12) y La Gallarda, (1/12), Loma del Retiro (26/12) y, Hoyo Colorado (28/12).

1897. Bajo las órdenes del teniente coronel D. Guillermo Pintos Ledesma, el primero de enero participa en varios combates como Ingenio Felipa y Asiento del Limonar. El día de la Adoración de Los Reyes Magos, 6 de enero, se traslada hasta Cabana por ferrocarril. Entre otras, permanece operando por Cabana y y la provincia de Matanzas, hasta el 21 del citado mes, en que en Villa, se integra al Cuartel General.

Durante los meses de febrero y marzo, otros nombres como Potrero Fuster (05/02) Potreros Agueda y Cangrejo (12/02), Sabrocal (28/02), Clavellinas (11/03),, Zambubia y Asiento del Guananá (20/03), irán ligados al apellido de Melgar, por haber participado en esos combates. En abril, le encontraremos participando en los combates del Tejar (15/04) y en los de Lomas Grandes y Asiento del Castillón (24/03).

Según propuesta aprobada por el Excelentísimo Sr. General en Jefe, en fecha 27 de abril, y confirmada por R.O., de 1º de julio según D.O. núm. 149, le fue concedido el empelo de primer teniente de Infantería, con la antigüedad de 28 de febrero, por su comportamiento en las operaciones llevadas a cabo durante el citado mes y fue destinado, a continuar sus servicios durante dicho mes en su nuevo empleo en el Batallón de Cazadores de Puerto Rico, según Orden de la Subinspección General del Arma núm. 400, de fecha 18 de marzo. Siguió operando en la misma zona en que combatía últimamente.

El 2 de mayo, participó en la acción de Lomas de la Morata, el 27 en la de Maraguaco y el 12 de junio, combatía a las órdenes del coronel de Infantería D. Enrique Donalla en los combates de Lomas del Viento, encargado encargado interinamente del mando de la columna el 15 del referido mes el Teniente Coronel del Batallón Don Ramón Arana a sus inmediatas órdenes en el que sostuvo tiroteos con el enemigo en el día 25 en Viaja, Faya y ¿Fuenaditos Mageros? Y el 27 del referido mes en el Campo de Pedro Baslen.

Siguiendo en operaciones encontró al enemigo el día 3 de julio en Ramón Alto donde lo batió y dispersó ocurriendo lo propio el día 4 en Sibalabo y el 12 en los Montes del Arriecho y el 7 de agosto se halló en la acción sostenida en Finca Jastuma y el 12 en la de Yagües y La Plata continuando de operaciones por la jurisdicción de Sancti-Spirituo hasta el 12 de noviembre que embarcó con su Batallón en el puerto de mar de Zaza a bordo del vapor Reina de los Ángeles con rumbo a Manzanillo en cuyo puerto desde allí desembarcó el día 14 y el 15 salió con el Batallón formando parte de la columna mandada por el Sr. Teniente Coronel del Batallón de la Unión D. Francisco Hernández a conducir un convoy a Veguitas y Batabano sosteniendo fuego con el enemigo el 16 en Boquerón y el 19 en Barrancos y Los Cercos y el 20 en San Francisco, Sabana, Joló, el 21 en San José llegando a Batabano de donde salió el 23 formando parte de la columna del Excelentísimo Sr. General Alegre y a sus inmediatas ordenes sostuvo fuego el 24 en la Sabana del Peralejo llegando el 26 a Manzanillo.

El 27 formando parte el Batallón de la Brigada al mando del Coronel Tovar salió de operaciones sosteniendo fuego con el enemigo el día 2 de diciembre en Lagunas Hermanas, el día 3 en la entrada de Sierra Guía, el 4 con el Batallón y el de Vizcaya al mando del Teniente Coronel Sr. Arana tomó todas las posiciones que ocupaba el enemigo en las Lomas del Monte Oscuro, causándole bastantes bajas y el 5 asistió al ataque y toma de Guiza, continuando de operaciones hasta el día 20 del mismo que se separó de la columna en Veguitas por hallarse enfermo regresando a Manzanillo el 21 de diciembre hasta el fin del año.

1898. Regreso a España

Regresó a Batabano y de allí, partió por ferrocarril a San Felipe y Habana, donde se incorporó a la representación de su cuerpo, prestando servicios correspondientes a su clase. A finales de enero, causa baja en el batallón de Cazadores de Puerto Rico núm. 19 y alta, como agregado al batallón Provisional Habana núm. 1. De aquí, causará baja, para regresar de forma definitiva a España.

Embarcó en el vapor “Colón”, el 20 de febrero, arribando a Santader, el 6 de marzo. Fijó residencia en Madrid y se le destinó, al batallón de Infantería de Guipúzcoa núm. 53. Condecorado de nuevo con la Cruz al Mérito Militar de segunda clase con distintivo rojo, por las acciones habidas en el mes de julio del año anterior, en la provincia de Santa Clara.

No se llegó a incorporar al batallón de Guipúzcoa núm. 53 ya que por una Real Orden (27 de abril, D.O. pasó a prestar sus servicios en el Colegio de Huérfanos de María Cristina, como miembro de su plantilla. En este, por expresa del Sr. Coronel Director, fue destinado a la 1ª Compañía, a la vez que ejercia de Ayudante de profesor en la clase de geometría, en las clases peraparatorias para el ingreso en las Academias Militares. En este destino, estuvo desde abril hasta noviembre, mes en el que causa baja y es incorporado nuevamente a uno de sus anteriores destinos, el batallón de Cazadores de Puerto Rico núm. 19, de guarnición en Madrid.

Período entre Cuba y la Campaña de 1909 en Melilla.

1899. De Madrid, a Cáceres. Cordón sanitario


En Madrid, su batallón, fue disuelto, reconvirtiéndose en el batallón de Cazadores de Talavera núm. 17 y por una orden de 1 de julio, se denominó 4º de Montaña. De Madrid, se traslada por ferrocarril a Cáceres, para forma parte del cordón sanitario en la frontera de Portugal, dado que en el vecino país luso, se había desatado una epidemia de peste bubónica. El 1r teniente de Infantería D. Ángel Melgar Mata, forma parte de él, hasta octubre, mes en el que regresa a Cáceres. Se le reconoce el derecho a la concesión de la Medalla de Cuba.

De marzo a octubre, ejerció también y en comisión, de profesor en la Academia de Cabos de su batallón.

1900-1902. Recibiendo las gracias de parte de S.M. La Reina

Al año siguiente, en 1900, permanece en Cáceres hasta finales de abril en que es destinado junto al batallón a Ciudad Real. Allí permanece en instrucción en la estación de la Langosta. Recibe, junto a los demás miembros de su batallón las gracias de S.M. La Reina, la cual se halla satisfecha por los trabajos allí realizados por las fuerzas del Ejército. Continuó ese año de 1900, en su totalidad, ejerciendo como profesor en la Academia de Cabos de su batallón. Al año siguiente, fue nombrado como Habilitado de su batallón y en junio asciende a capitán por antigüedad. En octubre, pasó destinado al Batallón de Cazadores de Ciudad Rodrigo núm. 7.

1903-1904. Medalla de la Jura de Alfonso XIII

Permanecía de guarnición en Alcalá de Henares, como capitán de Almacén de su batallón hasta que sale para Algeciras por ferrocarril donde arriba el 19 de enero. De ahí, embarca en el vapor “Virgen de África” con destino Ceuta. En marzo de 1903, le es concedida la “Medalla de la Jura de S.M Alfonso XIII. A finales de año, causa baja en dicho batallón y va destinado al Regimiento de San Fernando núm.11 en Leganés (Madrid), destino en el que estará hasta febrero de 1904 en que marchará a Lugo.

1905. En el Batallón de Cazadores de Arapiles núm. 9


De guarnición en Lugo hasta el mes de marzo en que nuevamente causa baja en el Regimiento de San Fernando y alta en el Regimiento de Infantería del Rey núm. 1 al que se incorporó en abril y de guarnición en Madrid, desempeñando el cargo de Cajero. En este destino, estará hasta septiembre ya que el 1 de octubre, habiendo causado baja en el mismo, se incorporará al Batallón de Cazadores de Arapiles núm. 9. Con él, asistió a unas maniobras militares en honor del Presidente de la República francesa en el campamento de Carabanchel.

1906. Con la Princesa Eugenia de Battenberg


Presta servicio en Madrid, desplazándose con su batallón hasta Carabanchel para efectúa ejercicios de tiro hasta el 4 de mayo. Posteriormente, marchó al Real Sitio de El Pardo por estar allí, la Princesa Eugenia de Battenberg, regresando más tarde de nuevo a la capital. En agosto, de nuevo en marcha, esta vez también con su batallón por ferrocarril a Santander y de ahí, al Astillero, donde queda desempeñando el cargo de capitán Cajero (había sido escogido por la Junta de Economía del Cuerpo). Al parecer, el traslado se debía a las huelgas que allí había en la zona mineras. En septiembre, regresó a Madrid. Participa en Las Loberas, (Toledo) en un “simulacro de combate contra el bando oeste”. El 31 de octubre, regresaba a Madrid, donde quedó en servicio de guarnición.

1907. Nombramiento de Ayudante Honorario de S.M. El Rey D. Alfonso XIII

Este año, lo pasaba entre Madrid, Leganés y Carabanchel, en un ir y venir de un sitio a otro, hasta que habiendo vuelto una de las veces de Leganés al Campamento de Carabanchel, donde había quedado destacado, por Real Orden del 26 de octubre de 1907, Diario Oficial núm. 859, fue nombrado el capitán D. Ángel Melgar Mata, Ayudante Honorario de S.M. El Rey Don Alfonso XIII. El 27 de noviembre, regresaba con su compañía a Leganés.

1908. Ayudante Honorario


Prestaba servicio ordinario en el cantón de Leganés a la vez que desempeñaba con antigüedad del 1 de enero de 1908, el cargo de Ayudante Honorario de S.M. El Rey D. Alfonso XIII. El 23 de marzo, se recibió de la Subinspección de Infantería la disposición para que el capitán de Infantería D. Ángel Melgar Mata, se presentara al Excelentísimo Señor Teniente General Jefe, de la Casa Militar de S.M. El Rey , en Madrid, para prestar servicio durante 2 meses como Ayudante Honorario, debiéndose de presentar el 1 de abril, cosa que hizo, teniendo por eso que asistir el 9 de mayo junto a su batallón, a los ejercicios de tiro, fortificación y gimnasia, en el Campamento de Carabanchel. Regresó a Madrid el 18 de ese mismo mes. Una vez en la Corte, se reincorporó a la Casa Militar de S.M. El Rey hasta el 1 de junio, recibiendo orden verbal del Jefe de la Casa Militar que prolongara hasta final del citado mes.

En septiembre, fue nombrado Ayudante de su Cuerpo, a la vez que era también nombrado profesor de la Academia Regimental de Sargentos del Batallón, aprobando este nombramiento último, el Capitán General de la Región. De nuevo, traslados para ejercicios y maniobras a Carabanchel y Navalcarnero, para continuar hasta final de año, de guarnición en Madrid.

1909. Camino de Melilla


Nuevamente en la Corte, desempañando los cargos para los que había sido nombrado durante el año anterior. Según diploma expedido en el Consejo de Ministros en fecha 30 de diciembre del año anterior, le fue concedida la Medalla de Plata conmemorativa del 1r Centenario de los Sitios de Zaragoza. También, se presenta en 10 de enero del Jefe Superior de Palacio que con fecha 31 de diciembre de 1908, se le concedía y con derecho a uso, la Medalla de Plata conmemorativa de la Regencia de S.M. la Reina Doña María Cristina.

El 22 de julio, el batallón de Cazadores de Arapiles núm. 9, y el capitán D. Ángel Melgar Mata con ellos, formando parte de la 1ª Brigada Mixta, al frente de la cual, iba el general D. Guillermo Pintos Ledesma, con el que el capitán Melgar ya había combatido en Cuba, marcharon por ferrocarril a Málaga y de allí, embarcados en el vapor “Alfonso XII”, con rumbo a Melilla, para tomar parte en las operaciones que allí habían comenzado el 8 de julio de 1909. Desembarcó el 24 de julio.

El 27, según reza su hoja de servicios entró en combate y quedó en la misma, plasmado de la siguiente forma (textual):

“…El 27 del citado Julio y a las órdenes del Excmo. Sr. Comandante en Jefe asistió a los combates librados contra el enemigo en la toma de Ait-Aixa y Barranco del Lobo “Estribaciones del Gurugú” en cuyas alturas resultó muerto a consecuencia de heridas recibidas. Por R.O. de 11 de agosto (D.0. nº 178) se le concede el empleo de Comanadante de Infantería, como recompensa al extraordinario mérito que contrajo y bizarro comportamiento que observó en el combate que tuvo lugar el 27 de Julio en las estribaciones del Gurugú en el que murió Gloriosamente al frente de sus tropas, a consecuencia de las heridas que recibió…”

En 1911, por ROC de 20 de abril se le concedió la Medalla de Melilla.

El capitán D. Ángel Melgar Mata y su participación en el combate del 27 de julio


Los hechos, que le costaron la vida en las estribaciones del Gurugú,, el 27 de julio de 1909, fueron dados a conocer en el rotativo madrileño “La Época”, del martes 3 de agosto, al parecer obtenidos a través de la carta que el corresponsal en Melilla, de otro rotativo madrileño, “El Imparcial”, dirigía a su periódico, dando cuenta de lo sucedido durante el combate y en la cual, quedaba recogido el comportamiento del capitán Melgar, durante el desarrollo del mismo. Dicha noticia, bajo el título “…Episodios del combate del 27…”, decía lo siguiente: (5).

“…Son muy interesantes las siguientes noticias que sobre el combate del día 27, transmite por carta a “El Imparcial” su corresponsal en Melilla:

Dicho día 27 de Julio, tres compañías del batallón de Arapiles, al mando de su teniente coronel, fueron encargadas de escoltar un convoy a la segunda caseta.

Cumplida tal misión y al regreso de ella, quedaron dichas compañías como reserva de las fuerzas de protección que en las estribaciones próximas al Gurugú estaban constituidas por los restantes batallones de la primera brigada de Cazadores.

Terminada la operación de conducir el convoy, se dispuso –no se dice por quien- el avance hacia el Gurugú, siendo preciso reforzar en seguida las guerrillas, por lo que el batallón de Arapiles –a las órdenes de su capitán ayudante Sr. Melgar- que asumió el mando, como más antiguo, por haber sido muerto el teniente coronel y haber quedado el comandante con una compañía como guarnición del campamento y custodia de la impedimenta, avanzó para situarse en la línea de fuego.

El capitán Melgar infundiendo alientos a su fuerza la condujo brava y entusiásticamente al combate, pero antes de llegar a la línea de fuego experimentó el batallón sensibles y numerosas pérdidas, no tan sólo de tropa, sino también de oficiales; pues cayeron muertos o heridos los tres capitanes que quedaban, y casi todos sus subalternos.

A pesar de que la situación se iba haciendo cada vez más difícil, el capitán Melgar no vaciló ni un momento; continuó el avance con los hombres que le quedaban y siempre delante de todos, fue escalando las posiciones sufriendo cada vez más pérdidas.

Logró, por fin, colocarse a la altura de los valientes batallones que ha tiempo estaban en fuego; excitó a los pocos soldados que le restaban a seguir avanzando, y en el momento que les dirigía fogosas frases que denotaban su esforzado espíritu y su patriotismo, tres balazos le hicieron caer en tierra, al mismo tiempo que él y los soldados y oficiales que , aunque heridos, aún se mantenían en pie, se vieron rodeados por el enemigo; tuvo todavía alientos Melgar para ordenar a su cornetín de órdenes que le arrancara los cordones y distintivo de ayudante del Rey, pensando, quizás que empapados en su sangre podrían servir de preciado trofeo al adversario; pero este deseo póstumo no pudo ser realizado, porque el corneta fue herido gravemente y quedó privado de conocimiento.

El capitán Melgar murió a los pocos momentos de ocurrir esta escena, que bien demuestra con cuanta razón puede decirse de ese brillante oficial que fue un intrépido héroe…”

Su cuerpo quedó en el campo de batalla, no siendo recuperado, hasta el 29 de septiembre. Del hallazgo y recuperación del mismo, habló “La Correspondencia de Españar” el 28 del citado mes. (6).

“…Melilla 27 (a las 22’10). En reconocimiento hecho hoy estribaciones Gurugú lugar combates 23 y 27 julio último, se han encontrado varios cadáveres, entre otros comandante López Nuño, Fresneda, capitán Melgar, otro de Llerena y varios imposible identificar; mañana sale columna recogerlos. Peñón disparos sueltos y Alhucemas tiroteos y dos de cañón, siendo contestados sin novedad…”

Entre otros cuerpos, también fueron hallados los de los capitanes Martínez Fernández, Navarro y Ramírez de Arellano, y Moreno Guerra, el del teniente D. Braulio de la Portilla Sancho y más de 50 cadáveres sin identificar.

Los horrores de la guerra. Aparece el cuerpo del capitán Melgar
La escena del hallazgo de los cadáveres, fue dantesca al parecer. Esta, fue contada en “La Época”, por su corresponsal el cual, tuvo conocimiento de la misma, a través del corresponsal de un diario malagueño, del cual, omite el nombre. Este corresponsal de “La Época”, describió el cuadro, de la forma siguiente:
“…En el Barranco del Lobo…”

“…El corresponsal de un periódico malagueño, que ha visitado el tristemente célebre barranco del Lobo antes de la recogida de cadáveres, refiere así sus dolorosas impresiones:

Recorrí toda la loma por la parte que da al barranco, y ví trozos de uniformes de paño y de rayadillo. Un ros de cazadores que decía Braulio Crespo, y tenía un balazo en la visera y otro en un lado, con salida por el imperial, todo negro y con señales de sangre.

El barranco parece más cosa de magos que de la naturaleza. Al llegar frente al pico donde los rifeños ponían un centinela, el mal olor que se notaba era irresistible. Tapándonos la boca y las narices con pañuelos, seguimos avanzando, y en la vertiente al interior empezamos a ver cadáveres. Al extender la vista pudimos apreciar que había una fila. Los cuerpos de los bravos que allí subieron aparecían en grupos de a cuatro a seis, algunos momificados. Nos acercamos al primer grupo, y casi me es imposible describir aquel cuadro de horror.

Un cadáver estaba casi desnudo, y en una camiseta muy fina se leía Melgar; de aquí se pudo deducir que ere el del capitán ayudante de Arapiles, al cual se había dado por desaparecido. A su lado, boca arriba, había una masa informe, al parecer devorada por animales. Debía ser el cuerpo de un corneta, porque a su lado había una insignia verde.

Más allá aparecía otro, como si fuese una figura de cartón. El cadáver estaba horriblemente profanado. A más de haberle dado unos cortes, le habían abierto el vientre de una puñalada. Al pie de este, otro casi quemado, imposible de reconocer.

En una casa frente al tercer grupo de muertos, había unas latas llenas de chorizos y restos de provisiones.

Pasada la primera desembocadura, veíamos dos cadáveres de oficiales. Uno conservaba parte de la guerrera, y tenía un reloj pulsera sujeto con una correa. Casí al fondo y muy próximos, estaban los cadáveres de los comandantes Las Navas López Nuño y Fresneda. Al lado de estos había unos galones de cabo, y más allá uno de sargento.

Subimos barranco arriba, y vimo otro cuadro aún más doloroso; diez o doce cadáveres con horribles heridas. Hay uno de un soldado que tiene un gesto imponente. Está encogido y con las uñas clavadas en la tierra. Sin duda le cogió la muerte cuando, gateando, quería ganar la cuesta para salirse.

Los médicos que han reconocido los cadáveres afirman que muchos de ellos han sido quemados vivos, y a otros se les ha machacado la cabeza con piedras, sin haber recibido un balazo.
Y a que seguir. Nadie puede tener idea de aquel cuadro…”

Sobre el hallazgo de los cadáveres y el sepelio, en el Cementerio del Carmen de Melilla, se publicaba en “El Telegrama del Rif”, el 29 de septiembre de 1909, lo siguiente: (13).

“…En el Barranco del Lobo…”

“…Anteayer, al efectuarse un reconocimiento por el barranco del Lobo, fueron vistos muchos cadáveres de los jefes, oficiales y soldados muertos heroicamente el día 27 del pasado Julio.

Ayer mañana el general gobernador dsipuso su traslado al cementerio de la plaza, y al efecto, muy de mañana se dirigió a dicho lugar con sus ayudantes, Estado Mayor, tres compañías del batallón de Las Navas y una sección de caballería del escuadrón de Melilla. Estas fuerzas desplegaron por las lomas que bordean el tristemente célebre barranco.

El espectáculo que todos presenciamos fue imponente y aterrador. En tierra yacían insepultos los jefes, oficiales, sargentos y soldados que se consideraron desaparecidos dicho día.

La pluma se detiene al describir tan lúgubre cuadro. ¡A qué comunicar a los lectores impresiones tristes!.. Baste decir que los rifeños habían procedido con los cadáveres según su proverbial salvajismo y ferocidad. Conservaban las guerreras y camisas, habiéndoles despojado de las armas y de cuanto de valor poseían; solo un oficial tenía el reloj pulsera que usaba en vida.

En la casa donde fue muerto el llorado teniente coronel Ibáñez Marín había un cadáver y en la puerta otro. El mayor número de cadáveres se encontraba en la vertiente Sur de la loma inmediata a Mezquita, quizá por que allí se desarrolló lo más sangriento del combate.

El teniente de la guardia civil señor Alemán reconoció algunas casas, encontrando en una de ellas varios libros arábigos entre dos tablas colocadas en la pared a modo de estante. En ellas todo está lo mismo que si la habitasen sus propietarios.

El paisaje es pintoresco y contrastaba su belleza con las negras tintas del espectáculo.

El señor general Arizón dispuso que avanzasen los furgones, y en ellos fueran depositados los soldados y en cajas los jefes y oficiales envueltos todos en banderas nacionales.

El paso del fúnebre convoy hacia el cementerio hizo verter lágrimas a muchas personas, de las que lo presenciaban.

La fantástica leyenda que se forjó a propósito del infortunado teniente Laportilla, por desgracia no ha resultado cierta. Su cadáver ha sido reconocido, como el de los comandantes Fresneda y López Nuño y capitanes Fernández Martínez, Merino Guerra y Melgar.

El general gobernador presenció el sepelio, tributando los honores de ordenanza una compañía de Las Navas.

El juez D. Manuel Ortiz procedió a la identificación de los cadáveres de las clases y soldados. Descansen en paz aquellos héroes de la memorable jornada…”

El capitán D. Ángel Melgar Mata, había sido antes de acudir con su batallón a Melilla, Ayudante Honorario de S.M. el Rey D. Alfonso XIII. Este, en recuerdo del bravo capitán, hizo colocar su retrato en el Despacho de su Cuarto Militar. Dicho hecho, fue dado a conocer a la opinión pública en el diario madrileño “La Correspondencia de España del 31 de agosto de 1909.:

“…Su Majestad el Rey ha dispuesto que figure en el despacho del Cuarto militar el retrato del capitán de cazadores de Arapiles Sr. Melgar, que dio su vida por la Patria en el combate del 27 de julio. Todo su afán al sentirse mortalmente herido era que el lazo y los cordones de ayudante honorario de Su Majestad se los arrancasen, para que de ellos no se apoderaran los rifeños. El capitán Melgar fue nombrado ayudante honorario del Monarca por sus méritos. Siempre se distinguió en la guarnición de Madrid en la instrucción de quintos…”

Aún y así, los moros, robaron a los cadáveres de los oficiales muertos en el campo de batalla, entre ellos al capitán Melgar, cuyo cuerpo, no sería recuperado hasta el 29 de septiembre, los objetos de valor y otros efectos que llevaran encima, como en el caso de Melgar, un lazo insignia que lo identificaba como ayudante del Rey. Dicho lazo, fue recuperado por el jefe del campamento francés ubicado al lado del río Muluya. Esta pequeña anécdota, quedó también recogida y fue dada a conocer de la forma siguiente, en “La Correspondencia de España”, del martes 2 de noviembre de 1909 bajo el título “…Objetos robados a los muertos españoles…” (textual):.

“…Hoy ha llegado M.Boguerau, jefe del campamento francés situado a la derecha del Muluya. Ha manifestado que se le presentaron varios moros con propósito de vender diversos objetos que habían pertenecido a los oficiales muertos en campaña, y otros efectos que los rifeños arrebataron a los cadáveres de nuestros soldados.

Entre tales objetos hallábanse la cadena y reloj que fueron del comandante Fresneda, y un lazo insignia del ayudante del Rey, que fue propiedad del capitán Melgar.

El comandante Boguerau se incautó de todos estos objetos y los llevó a Cabo de Agua. Allí, el comandante militar le rogó que viniera a Melilla y que se los entregara al general Marina personalmente. Así lo hizo M. Boguerau, en efecto, conduciendo dichos efectos hasta hacer entrega de ellos al general en jefe.

Además ha traído el comandante francés una corona que se depositará sobre la tumba de alguno de los héroes muertos en la campaña, como homenaje a la memoria de todas las víctimas.
Este delicado rasgo del comandante Boguerau ha sido aquí objeto de unánimes y calurosos elogios”
La madre y los hermanos del capitán Melgar, regalaron un retrato al Rey que fue colocado en la mesa del despacho de S.M. Don Alfonso XIII.

“…Notícias de Palacio. Cumpliendo un honroso encargo de la madre y de los hermanos del capitán de Infantería don Ángel Melgar, muerto en el combate del 27 de Julio, el general conde del Serrallo ha entregado a S.M el Rey un retrato de aquel bizarro oficial.

Dicho retrato está encerrado en un precioso marco de acero con incrustaciones de oro. En la parte superior lleva el emblema del Arma de Infantería, y a los lados en la parte inferior, la fecha en que el capitán Melgar fue nombrado ayudante de S.M., y la de su gloriosa muerte.

El Rey ha estimado muchísimo este regalo, que conservará como perdurable recuerdo en su mesa de despacho. Los ayudantes del monarca han acordado colocar en el Cuarto militar otro retrato del capitán Melgar, con una sentida inscripción que perpetúe su memoria…”

Condecoraciones del capitán del Batallón de Cazadores de Arapiles núm. 9, D. Ángel Melgar Mata.

- Cruz roja al Mérito Militar, por los méritos contraídos en la acción de “La Morenita”, el 7 de abril de 1896, según Real Orden de 20 de junio, Diario Oficial nº 137.

- Cruz roja al Mérito Militar de 1ª clase pensionada, por los méritos contraídos en “Callejón del Brujo”, el 26 de junio de 1896, según Real Orden de 7 de diciembre, Diario Oficial nº 278.

- Cruz roja al Mérito Militar de 1ª clase pensionada por los méritos contraídos y distinguido comportamiento en las acciones de “Ojo de Agua”, Salto del Chivo” y, “Monte Escalera”, el 20 de octubre de 1896, según Real Orden de 30 de enero, Diario Oficial nº 24.

- Cruz roja al Mérito Militar de 2ª clase, por los méritos contraídos y distinguido comportamiento en las acciones habidas en la provincia de Santa Clara en julio de 1897, según Real Orden de 29 de marzo, . Diario Oficial nº 70.

- Medalla Conmemorativa de la Campaña de Cuba. Diario Oficial núm. 16, de 1º de febrero de 1900.

- Medalla de la Jura de S.M. el Rey Don Alfonso XIII, por Real Orden de 10 de marzo de 1903.

- Medalla de plata conmemorativa del 1r Centenario de los Sitios de Zaragoza creada por la Junta de la Inmortal Ciudad de Zaragoza, declarada condecoración oficial por Real Decreto de 9 de julio de 1909.

- Medalla de la plata conmemorativa de la Regencia de María Cristina. (10 de enero de 1909).

- Medalla de Melilla, por R.O.C. de 20 de abril de 1911, en oficio de la Subinspección de la 1ª Región, de fecha 1 de mayo siguiente. Fue creada por R.O. de 20 de marzo fr 1910 (D.0 núm 63) con derecho a pasador de Sidi-Ahmed el Hach, Gurugú.

- 22 de julio de 1912, Le es concedida la Cruz Laureada de San Fernando.

Cementerio del Carmen de Melilla
En él, junto a tantos otros, descansan los restos del capitán de Infantería del Batallón de Cazadores de Arapiles núm. 9, un toledano nacido en el Romeral en 1876 y, fallecido heroicamente, al frente de sus soldados, en las estribaciones del Gurugú, el 27 de julio de 1909. Un corresponsal, decía de esta tumba en 1909: (9).

“…Cumpliendo un deber pasé a visitar el cementerio del Carmen, donde reposan el sueño del justo los héroes muertos en la actual campaña…”, entre otros, al llegar al sepelio del capitán Melgar, “…En la tumba del bravo capitán Melgar una corona blanca con la inscripción siguiente: De su madre…”

Homenajes al capitán Melgar:
Monumento en Madrid.

En Madrid, fue levantado en terrenos y mármoles cedidos por el Rey, en los Jardines de Lepanto, en la Plaza de Oriente, un monumento en su memória. Este, fue realizado por el escultor D. Julio González-Pola y García. Fue inaugurado, el 21 de diciembre de 1911. (10).

En su lápida frontal, se puede leer:

“…S.M. El Rey D. Alfonso XIII honró su memoria cediendo sitio y mármoles para este monumento, recuerdo de sus compañeros de promoción en homenaje al valor que acreditó, estímulo para imitar, su ejemplo. MCMXI…”

En la parte superior del mojón, se lee “…Al capitán Melgar…” y en la frontal, “…Ángel Melgar Mata (1876-1909), capitán del Batallón de Cazadores de Arapiles número 9, combatiente en Melilla durante la Guerra de África y que falleció en la batalla del Barranco del Lobo (Melilla). Le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando…”

Con motivo de la inauguración del monumento al capitán de Infantería del Batallón de Cazadores de Arapiles número 9, se celebró un solemne acto, la noticia del cual, fue dada a conocer en el rotativo madrileño “ABC”, y al cual, asistieron a parte de autoridades militares y civiles, miembros de la nobleza y vida política del país, numerosísimo público, S.M. el Rey D. Alfonso XIII. Los hechos, tuvieron lugar el viernes 22 de diciembre de 1911. Dicha noticia, decía lo siguiente: (14).

“…En honor de un héroe…”

“…El capitán Melgar…”

“…Solemnidad patriótica…”

“…A las doce de ayer se celebró, con gran solemnidad, el acto de descubrir el monumento que he de perpetuar el nombre del capitán de Infantería D. Ángel Melgar, muerto gloriosamente el 27 de Julio de 1909 en las lomas del Gurugú.

A la ceremonia asistieron todas las autoridades civiles y militares, con el capitán general de la región, Sr. Marina a la cabeza; comisioines de todos los Cuerpos militares, el jefe del Gobierno Sr. Canalejas; el ministro de la Guerra, Sr. Luque; muchos diputados, senadores y otras distinguidas personalidades entre las que recordamos a los Sres. La Cierva, conde de Villasante, marqueses de Benavites y Regalía, el general Melgar y los Sres. D. José y D. Manuel Melgar, parientes del finado. El público, numerosísimo, llenaba por completo los alrededores de la plaza de Oriente, en uno de cuyos jardinillos ha sido emplazado el monumento.

Para rendir honores asistió el batallón de Cazadores de Arapiles, con bandera y música.

Momentos antes de las doce llegó Su Alteza el infante D. Carlos, acompañado de sus ayudantes y, al poco tiempo, a los acordes de la Marcha Real, llegó a pie S.M. el Rey, que vestía uniforme de capitán general de media gala. Acompañábanle el jefe de su Casa militar, Sr. Sánchez Gómez, y todos sus ayudantes.

El busto del héroe descansa sobre un artístico pedestal, rodeado de jardinillos, plantas, flores y coronas. Veíase entre estas una monumental, dedicada a Melgar por sus compañeros de promoción. El busto se hallaba cubierto por una bandera nacional.

Discursos
El comandante de Estado Mayor D. Gregorio Sabater, número uno de la promoción del Sr. Melgar, pronunció, con la venia de S.M., un elocuente discurso, ensalzando la memoria del brillante militar que murió heroicamente en el campo de batalla.

El ministro de la Guerra Sr. Luque, elogió el acto que se celebraba “prueba elocuente” –dijo- “del fraternal compañerismo que reina en los cuerpos militares”. Glorificó la acción en que perdió la vida el bizarro militar, y terminó con un brillante párrafo encomiando las virtudes del soldado español.

Seguidamente, S.M. el Rey tiró del cordón que sujetaba la bandera, y descubrió el busto del héroe, a la vez que la charanga lanzaba al aire las notas vibrantes del himno del batallón de Arapiles. Las tropas desfilaron ante el monumento, en columna de honor, y así terminó tan hermoso acto de patriótica solemnidad.

Lápida y calle en su pueblo natal Romeral (Toledo)
En su casa natal, en el Romeral (Toledo), también fue colocada una lápida en la fachada, para perpetuar su memoria, y en la cual reza lo siguiente:

“…11 de enero de 1876, 27 de julio de 1909. (a los lados).
A la memoria del capitán de Infantería ÁNGEL MELGAR MATA, que nació en esta casa y murió gloriosamente por la Patria en los campos de Melilla. En homenaje al valor que acreditó y estímulo para imitar su ejemplo, fue costeada esta lápida por suscripción popular y descubierta el día 19 de noviembre de 1909…” al pie, la Cruz Laureada de San Fernando.

Sobre la colocación de esta lápida conmemorativa, D. Antonio García Santos, el 5 de noviembre de 1909, escribía una carta bajo el título “…Del Romeral…”, en la cual daba cuenta de la misma. Dicho escrito, fue publicado en el diario “El Siglo Futuro”, del sábado 13 de noviembre de 1909. Dicho artículo, decía lo siguiente: (12).

“…Del Romeral…”
“…Señor director de El Siglo Futuro:

Muy señor mío y de mi consideración más distinguida: El día 1º del actual tuvo lugar en esta villa el descubrimiento de la lápida conmemorativa que por suscripción popular se ha colocado en la fachada principal de la casa donde nació el heroico capitán Melgar, muerto gloriosamente en el Barranco del Lobo el 27 de Julio.

En presencia de doña Eloisa Mata, madre de D. Alfredo de Melgar, comandante del Cuerpo de Inválidos, hermana de D. Manuel Ibáñez, teniente del arma de infantería, hermano político de D. Venancio Melgar, general de brigada, tío del difunto, del Ayuntamiento, corporaciones locales y pueblo en masa, se verificó tan notable acontecimiento.

Hablan en elogio del acto los señores alcalde y cura párroco, y después de leída una bien escrita y entusiasta Memoria de D. Diego Cuéllar, hijo distinguido de la localidad, hizo uso de la palabra el ilustrado profesor de Instrucción pública de esta villa e hijo también de la misma, D. Marcelino Anguita.

Su voz vibrante conmueve al público. El silencio y la solemnidad del acto se armoniza con la elocuencia del distinguido maestro.

El acto terminó después en el Ayuntamiento, colocando el retrato del héroe en el salón de sesiones y dándose su nombre a la calle que hasta hoy ha sido de la Aduana.

He dado a usted unos ligeros detalles de tan solemne acto, por si tiene a bien publicarlos en su ilustrado diario, que bien lo merecen, por el patriotismo demostrado el héroe, su ilustre familia, las autoridades, el pueblo en masa y su maestro.

Y como siempre queda suyo, dándole gracias anticipadas y con la consideración más distinguida, afectísimo y atento s.s.,q.b.s.m.,

Antonio García Santos.
Romeral (Toledo), 5 de Noviembre de 1909…”

La Cruz Laureada de San Fernando
Por los méritos contraídos y el comportamiento observado al capitán D. Ángel Melgar Mata, se le propuso para la concesión de la más alta condecoración otorgada en tiempo de guerra en España, la Cruz Laureada de San Fernando. Dicha condecoración, le fue concedida por Su Majestad el Rey D. Alfonso XIII, el 22 de julio de 1912.

La concesión de dicha condecoración, se dio a conocer a la opinión pública en los rotativos de la época. Concretamente el diario madrileño “La Época”, lo hacía de la forma siguiente, bajo el título “…La laureada para Melgar…”: (33).

“…Mañana publicará el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra una disposición concediendo al capitán de Infantería D. Ángel Melgar, muerto heroicamente en uno de los combates de Melilla, la cruz de segunda clase de San Fernando, con la pensión anual de 1.500 pesetas.

Esta distinción no puede ser más justificada; pues el capitán Melgar es uno de los oficiales muertos en Melilla más heroicamente, como lo demuestra el hecho de haberle erigido un monumento en Madrid sus compañeros de armas, como tributo de admiración por su notable comportamiento en la acción que encontró la muerte…”

“…Al frente de tres compañías del batallón de Cazadores de Arapiles nº 9 al que pertenecía, atacó briosamente a numeroso enemigo apostado en el Barranco, alentando a su tropa y dándole constante ejemplo de valor y energía, sufriendo dos heridas, en una pierna y en el cuello, que a pesar de la importancia que debieron tener, no aminoraron ni un momento su decisión, ni fueron bastantes a impedirle continuar con igual brío el avance y la lucha, hasta que otra bala le produjo herida mortal en el pecho. Considerando que estos hechos se hallan comprendidos en el caso séptimo de artículo 27 de la ley de 18 de mayo de 1862, el Rey…,ha tenido a bien conceder al capitán don Ángel Melgar y Mata, la cruz de segunda clase de la Real y Militar Orden de San Fernando.

Madrid, 22 de julio de 1912.

Luque…” (1).

De hecho, la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando fue publicada en “La Correspondencia Militar” del 24 de julio de 1912, bajo los títulos “…Los héroes de la campaña…” y “…La cruz de San Fernando para el capitán Melgar…”, decía así: (34).

“…La Real orden que, concediendo tan preciada recompensa al heroico ayudante de Arapiles, inserta hoy el Diario Oficial, dice así: Visto el expediente de juicio contradictorio incoado para esclarecer si el capitán de Infantería D. Ángel Melgar y Mata se hizo acreedor a la cruz de San Fernando por los méritos contraídos en el combate del 27 de julio de 1909 en el barranco del Lobo (Melilla), en el que murió gloriosamente; resultando que al frente de tres compañías del batallón de Cazadores de Arapiles núm. 9, a que pertenecía, atacó briosamente a numerosos enemigo apostado en el citado barranco, alentando a su tropa y dándole constante ejemplo de valor y energía, sufriendo dos heridas en una pierna y en el cuello, que a pesar de la importancia que debieron de tener, no aminoraron ni un momento su decisión ni fueron bastantes a impedirle continuar con igual brío el avance y la lucha hasta que otra bala le produjo herida mortal en el pecho; y considerando que estos hechos se hallan comprendidos en el caso 7º de artículo 27 de la ley de 18 de Mayo de 1862, el Rey (q.D.g) de acuerdo con lo informado por el Consejo Supremo de Guerra y Marina y por resolución de esta fecha, ha tenido a bien conceder al capitán de Infantería don Ángel Melgar y Mata la cruz de segunda clase de la Real y Militar Orden de San Fernando, con pensión anual de 1.500 pesetas, que podrán percibir las personas de su familia citadas en el art. 11 de la citada ley y en la de 1 de marzo de 1909…”

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Marco Tulio Cicerón.

Brasilla
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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 15:05

Excmo. Sr. D. Antonio RIPOLL y SAUVAGE, (Capitan de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado)


Antonio Ripoll y Sauvage nació en Cartagena el 22 de enero de 1881. Entró en la Academia Militar de Toledo el 29 de agosto de 1895 y obtuvo el empleo de segundo teniente el 21 de diciembre de 1896. Un año después fue destinado, a petición propia, al Ejército de Filipinas donde brilló por su valor. También a petición propia, fue agregado a la tercera Compañía del segundo Batallón que prestaba servicio de trinchera en la línea avanzada de blokaus sosteniendo fuego diariamente contra el enemigo, hasta el 13 de agosto de 1898, en que fue herido de bala en la muñeca izquierda, lo que le ocasionó la pérdida del antebrazo. Se le colocó una mano de aluminio que llevaba enguantada. Por ello, se le conoció como 'El capitán de la mano de plata'.

Por su comportamiento en la defensa de Manila, se le concedió la cruz roja del Mérito Militar. El 7 de agosto de 1898 había alcanzado el grado de primer teniente. Embarcó para la Península como inutilizado en campaña, concediéndosele el empleo de capitán por su valeroso comportamiento y herida.

Llegado a la Península, consiguió continuar en la escala activa, siendo destinado a Cartagena hasta agosto de 1909 en que, a petición propia, fue destinado a Melilla, al Batallón de Figueras, y mandando la cuarta Compañía, en heroica acción, halló la muerte en el Zoco el Jemis de Beni-Bu-Ifrur (Melilla), al recibir una descarga el 30 de septiembre de 1909. Tras su fallecimiento fue ascendido a comandante, concediéndosele la Cruz Laureada de San Fernando.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 18:17

Excmo. Sr. D. Antonio ROS DE OLANO (General del Ejercito Español, Escritor, Abogado y Militar.


Antonio José Teodoro Ros de Olano y Perpiñá (Caracas, 9 de noviembre de 1808 - Madrid, 24 de julio de 1886), escritor romántico y militar español.

Hijo de un militar catalán, sirvió a las órdenes de Mina en la Primera Guerra Carlista. Moderado, contribuyó a la caída de Espartero en 1843. General en 1844. Propulsor de la enseñanza primaria y creador de las Escuelas Normales como ministro de Instrucción Pública en 1847. Amigo de Leopoldo O'Donnell, intervino en las revueltas de 1854 y 1856. Fue uno de los creadores de la Unión Liberal. En 1856 la reina Isabel II le honró con el título nobiliario de Conde de la Almina. Participó como general en la Guerra de África (1859-1860), destacándose en la acción de Guad-el-Jelú, lo que le valió el título de Marqués de Guad-el-Jelú y Vizconde de Ros. Partidario de la Revolución de 1868 (La Gloriosa), aunque luego aceptó la Restauración siguiendo a su jefe político Sagasta. Fue inventor del cubrecabezas que tomó su nombre, el ros.

Fue íntimo amigo de Espronceda y otros románticos. Frecuentó El Parnasillo, siendo parte de la llamada Partida del Trueno, y luego el Ateneo de Madrid y el Liceo. Redactó en El Siglo y El Pensamiento. Escribió el prólogo a El diablo mundo de Espronceda, calificado por Marcelino Menéndez Pelayo de "mistagógico y apocalíptico", pero que le dio mucha fama por su encendido romanticismo. Colaboró con Espronceda en la comedia Ni el tío ni el sobrino, que luego repudió. Recogió su creación poética en Poesías (1886), que revelan influencia de Espronceda y Enrique Gil y Carrasco.

Son truculentas algunas veces, como en "El pensado" y otras íntimas, como en "Cinco sonetos" y "En la soledad". Compuso también unas Leyendas de África (1863) y Episodios militares (1884). Contribuyó a la narrativa con dos relatos, El diablo las carga (1840) y El doctor Lañuela (1863), que desde Juan Valera y Menéndez Pelayo han sido tachados de extravagantes e incomprensibles, a pesar de algunos momentos brillantes y lúcidos. También dejó en numerosas revistas numerosos cuentos, a los que dio el título general de Cuentos estrambóticos,1​ que se insertan en el género fantástico. Ha sido comparado a Francisco de Quevedo por su lenguaje difícil, personalista, lleno de giros e imágenes desconcertantes. Quizá se le pudiera aproximar también a Edgar Allan Poe.

Don Antonio estuvo casado con María del Carmen Quintana y Romo, Dama de la Orden de María Luisa, hija del general don Félix Quintana, y sobrina del cardenal Romo, Primado de España. Tuvieron tres hijos, María Antonia (Dama de compañía de la Reina María Victoria),2​ Gonzalo e Isabel.3​Fallecida su primera esposa, el general contrajo segundas nupcias con Isabel Sarthou y Calvo,4​ con quien tuvo una hija, Isabel Constanza.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 18:58

Excmo. Sr. D. Juan de ZAVALA y DE LA PUENTE (General de Caballería del Ejercito Español)

Juan de Zavala y de la Puente (Lima, 1804 - Madrid, 1879) fue un militar y político español. Fue presidente del Consejo de Ministros de España en 1874. Además de ser I marqués de Sierra Bullones, fue, por derecho propio y matrimonio, una vez duque, cuatro veces marqués y cinco veces conde.

Hijo del peruano realista Pedro José de Zavala y Bravo del Ribero, VII marqués de San Lorenzo del Valleumbroso y de la dama limeña Grimanesa de la Puente y Bravo de Lagunas, II marquesa de la Puente y Sotomayor, IV marquesa de Torreblanca y V Condesa de Villaseñor.

En 1818, ingresó al regimiento de milicias disciplinadas de Dragones de Lima, en el que permaneció hasta 1821, cuando, estallada la guerra de Independencia del Perú, acompañó a su padre en la misión de informar al rey sobre los sucesos de Aznapuquio y la situación de la causa realista en el Perú. En el camino, sin embargo, la misión se vio truncada cuando la armada argentina capturó su nave y el gobierno revolucionario aprisionó a su padre manteniéndolo cautivo hasta el año siguiente.

En España, su padre fue premiado y promovido y él ingresó como alférez al regimiento de la Guardia Real (1825). Purificado de conducta militar y política observada en el Trienio Liberal, fue ascendido a capitán de caballería (1829) y destinado a la plana mayor del Ejército bajo las órdenes de Gerónimo Valdés al estallar la Primera Guerra Carlista (1833).

Tras la declaración de independencia del Perú en 1825 regresó a la península Ibérica. A su llegada a España participó en la Primera Guerra Carlista en el bando leal a Isabel II que combatía contra el del pretendiente don Carlos.

Fue comisionado por Baldomero Espartero para preparar el Convenio de Oñate que posteriormente firmarían el propio Duque de la Victoria y el general carlista Rafael Maroto y que puso fin a la guerra.

Su hermano Toribio Zavala, con quien había servido en el Ejército Real del Perú durante la guerra de independencia de ese país, optó por la nacionalidad peruana, desempeñando una destacada carrera militar en su tierra natal. En 1866 ostentaba el rango de coronel y acompañado de su hijo, capitán del mismo nombre, combatió en las baterías del Callao el 2 de mayo de ese año frente a la escuadra española dirigida por el almirante Casto Méndez Núñez. Durante el combate padre e hijo resultaron heridos, el primero de ellos de gravedad falleciendo ocho días después.

Descendencia

En 1839, se casó en el palacio de Oñate con María del Pilar de Guzmán y de la Cerda, XVI condesa de Paredes de Nava, XXIV duquesa de Nájera, XI maquesa de Montealegre, XIII condesa de Castronuevo, XVIII condesa de Oñate y XIX condesa de Treviño, hija de Diego Isidro de Guzmán y de la Cerda. La pareja tuvo cinco hijos.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 19:08

Excmo. Sr. D. Rafael ECHAGUE y BERMINGHAN ( Capitán General del Ejercito Español )


Militar español, nacido en 1815 en San Sebastián y muerto en 1887 en Madrid. Participó en las Guerras Carlistas y fue gobernador general de Filipinas tras la intervención en Cochinchina. Al regresar a España tuvo un gran protagonismo en la Revolución de 1868.

Ingresó joven en la carrera militar para militar en el bando isabelino durante las guerras carlistas. Fue ayudante de campo de O´Donnell y, tras ser ascendido a coronel, participó en el levantamiento de Vicálvaro (1854); más tarde fue ascendido a general. Gracias a sus influencias fue nombrado gobernador general de Filipinas en 1861.

El general Echagüe llegó a Manila a principios de 1862 y realizó un gobierno discreto, pero muy interesante por la coyuntura que le tocó afrontar, ya que por entonces se sometieron a España los régulos de Sandokan, en la isla de Borneo. Un real decreto del mismo año creó la Real Comisaría de Filipinas para solucionar sus problemas de la administración civil, y el 7 de abril de 1863 se efectuó en Manila un gran recibimiento a los 725 soldados que regresaron de la campaña de Cochinchina. En Saigón quedó una pequeña fuerza española para acompañar al plenipotenciario español que debía ir a la corte de Hue con objeto de ratificar los tratados firmados por España con Francia y el reino de Annam, en virtud de los cuales Francia recibiría una parte del territorio anamita y España una indemnización de dos millones de dólares.

Ese mismo año se creó el ministerio de Ultramar, que sustituiría al Consejo de Indias, del que había dependido tradicionalmente Filipinas. No menos importantes fueron los aspectos educacionales, ya que el 10 de diciembre de 1863 se emprendió la reforma general educativa en las islas, que preveía una enseñanza primaria obligatoria de los 7 a los 12 años. En 1865 los jesuitas inauguraron la primera Escuela Normal.

Echagüe pidió relevo en el cargo y se le concedió el 23 de marzo de 1865, cuando entregó el mando al teniente de gobernador Juan de Lara. Poco después embarcó para España, vía Singapur. Una vez en la Península fue uno de los promotores de la revolución de septiembre de 1868, descubierta por González Bravo. Echagüe fue deportado, con otras relevantes figuras castrenses. Al regresar nuevamente a España participó en la última guerra carlista, como jefe de los ejércitos del norte y del centro.

Comenzó su carrera militar participando en la Primera Guerra Carlista con los chapelgorris de Guipúzcoa​ que defendían el partido de la reina Isabel II; fue ayudante de campo del general O´Donnell y posteriormente coronel de infantería.4​ En 1854 tomó parte en la Vicalvarada.

Fue elegido diputado por Huelva en 1854 y por Córdoba en 1858. Ese mismo año fue nombrado capitán general de Valencia. Tomó parte en la guerra de África de 1859-1860 con el empleo de mariscal de campo; desempeñó el cargo de gobernador de Puerto Rico entre 1860 y 1862, y de Filipinas entre 1862 y 1865; a su regreso a España ocupó el puesto de capitán general de Cataluña durante un breve periodo en 1865.

En 1871 se le concedió el título de conde del Serrallo en reconocimiento por sus servicios, con título de Grande de España. En 1872 fue elegido senador por la provincia de Puerto Rico y en 1876 por la de Guipúzcoa; al año siguiente se le concedió el puesto de senador vitalicio.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 20:44

Excmo. Sr. D. Rafael MORENO DE GUERRA y ALONSO (Comandante de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado)


Por los hechos acaecidos el 27 de julio de 1909, se concede al Comandante de Infantería D.Rafael Moreno de Guerra y Alonso fallecido en el Barranco del Lobo. Cruz de Caballero de la Orden de San Fernando.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 20:57

Excmo. Sr. D. Ricardo FRESNEDA CALSAMIGLIA (Comandante de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado


El 27 de julio de 1909 se concede al Comandante de Infantería Ricardo Fresneda Calsamiglia, fallecido en el Barranco del Lobo. La Cruz de Caballero de la Orden de San Fernando.

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Re: HISTORIA DE MILITARES Y GUERREROS DE ESPAÑA

Mensajepor Brasilla » 25 Feb 2018 21:07

Excmo. Sr. D. Eduardo LOPEZ-NUÑO MORENO (Comandante de Infantería del Ejercito Español, Caballero Laureado)


Nació en la Nochebuena de 1863. Era granadino, hijo del comandante don José López-Nuño Agoneta y doña Eduarda Moreno Morales. A los dieciséis años ingresó en la Academia General Militar, el 28 de agosto de 1880. Salió el 9 de julio de 1884, promovido a alférez y destinado al Batallón de Cazadores de Manila n.o 20. En su hoja de servicios constaba su estatura, más bien bajo, 1,675; “traduce el francés” y “mucho” en todas las conceptuaciones militares.

Campaña de Melilla de 1909

Llevaba casi un año siendo abanderado de su Batallón cuando ascendió a teniente el 14 de noviembre de 1887, con el mismo destino. Exactamente un año más tarde celebraba su boda con una señorita santoñesa, Teresa López Mateos y Linares.

Su nuevo destino fue el Batallón de Puerto Rico n.o 19, con el que embarcó en Cádiz el 24 de noviembre de 1895, recién incorporado, y el 9 de diciembre desembarcaba en Cienfuegos. En Santi Spiritu se encuadraba el Batallón en la 3.a Media Brigada de la 2.a División del 2.° Cuerpo de Ejército. Mandaba la columna el coronel don Enrique Legrosa. Inmediatamente entra en operaciones y sus acciones de guerra son incontables.

En 1896 se distingue en los combates de La Guía y Plazaola, ganando en ellos la cruz roja del Mérito Militar. El 12 de febrero asciende a capitán. Los nombres exóticos jalonan su campaña: La Morenita y Mi Rosa, Potrero Arango, La Chirigota y Lomas del Navío. En abril está en la provincia de Pinar del Río y lucha contra los hombres de Perico Delgado en Lomas del Rubí; en mayo, con la columna del coronel Francés, en el Ingenio Manolita y Loma del Vigía, y destaca su actuación, el 30 de agosto, en Tamaulipas y San José, donde gana otra cruz roja del Mérito Militar.

En Muriel se incorpora a fin de año a las fuerzas del general Weyler, y nuevamente obtiene la cruz roja en los encuentros de Sabana Maíz, Loma del Retiro y Hoyo Colorado, el 28 de diciembre. Por dos veces está encuadrado en la Media Brigada de Pintos; en julio de 1897, con la columna del teniente coronel Grana, consigue la cuarta cruz roja del Mérito Militar, en Quemaditos Nuevos, Ramón Alto, Sibalabó y los Montes del Arriero. Más tarde, con la Brigada del coronel Tovar, combate en Sierra Guisa y gana allí la cruz de María Cristina.

En abril de 1898 regresa a la Península con cuatro meses de licencia y reside en Madrid, destinado en el Regimiento León 38. Allí le llega el ascenso a comandante por méritos de guerra contraídos el año anterior en la apertura, rehabilitación y fortificación del río Canto. El 22 de agosto del 99 se presentaba en Leganés, destinado al Batallón de Las Navas. La guerra ruso-japonesa obligaba a tomar precauciones militares, y el 26 de junio de 1904 salía el comandante López- Nuño, con el Batallón de Las Navas, rumbo a Mahón, donde en Villa San Carlos se incorpora como segundo jefe.

Su hoja de servicios hace constar que, de 1899 a 1905, el comandante López-Nuño ha sido jefe de conferencias de oficiales e inspector de academias de tropa, con resultados muy eficaces. El 22 de julio de 1909 sale con el Batallón a Málaga, y allí embarca en el “Alfonso XII” rumbo a Melilla, a donde llegan el 24, quedando acampados en sus inmediaciones. Tres días después encuentra la muerte en las lomas bajas del Gurugú, siendo segundo jefe del Batallón de Las Navas, con veintinueve años apretados de servicios, con incontables acciones de armas en Cuba y una tan sólo en África.

Recibió orden de su jefe, el Tcol. Palacios, de atacar una posición enemiga fuertemente organizada, orden que cumplió cargando sobre la misma al frente de su tropas con entusiasmo y serenidad. Muerto el Teniente Coronel, tomó el mando del Batallón y prosiguió el avance, no obstante ser herido gravemente en el pecho y a pesar de lo cual continuó alentando a sus fuerzas y avanzando con ellas en la línea de fuego hasta que murió de un segundo balazo en la frente.

Se premió su heroísmo con el ascenso póstumo a teniente coronel y más tarde con la Cruz Laureada, concedida por orden de 27 de diciembre de 1912.

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