Acribillando aviones teledirigidos: Siéntete como un piloto de artillería aérea

Acribillando aviones teledirigidos: Siéntete como un piloto de artillería aérea

Tiro
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acribillando_aviones_homePonte a los mandos de una MG-42, aliméntala con una cinta de munición, fija tu vista en el punto de mira y localiza a tu enemigo. Es ligero, pequeño y muy veloz; aunque por suerte, es inofensivo. Tan sólo es un avión de plástico dirigido por radio control.
acribillando_aviones_1Ponte a los mandos de una MG-42, aliméntala con una cinta de munición, fija tu vista en el punto de mira y localiza a tu enemigo. Es ligero, pequeño y muy veloz; aunque por suerte, es inofensivo. Tan sólo es un avión de plástico dirigido por radio control, capaz de volar a más de 200 km/h y al que tenemos que intentar derribar durante los pocos segundos que se ponga a nuestro alcance. Esta es la esencia del Big Sandy Shoot, uno de los mayores espectáculos armamentísticos que se pueden presenciar hoy en día en Estados Unidos. En las áridas tierras de Arizona, los aficionados a la artillería antiaérea tienen un paraíso donde pueden quemar toda la munición que deseen para eliminar a sus enemigos voladores. La tarea no es nada sencilla, y tal y como sucede en el resto de disciplinas relacionadas con el tiro, se requiere concentración y precisión. Un reto complicado pero muy divertido. ¿Te atreverías a probarlo?



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Hay quien prefiere "cazar" aviones disparando desde el hombro
Los kamikaze japoneses fueron uno de los grandes quebraderos de cabeza de las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. A bordo de sus aviones de combate, estos pilotos suicidas estaban dispuestos a estrellarse contra un objetivo norteamericano con la intención de provocar el mayor daño posible. Los valerosos soldados de artillería, adecuadamente entrenados, eran los encargados de derribar a estos kamikaze con unas potentes ametralladoras que disparaban desde sus puestos defensivos. Ahora, en pleno siglo XXI, los aficionados a este tipo de armas automáticas intentan revivir aquellos episodios bélicos con una importante diferencia: los aviones de radio control no devuelven los disparos. Equipados con una M249 SAW, una M60, una MG34 o una MG-42, entre otras, quienes acuden a estas competiciones no dudan en consumir toda la munición que les sea posible para acribillar a los aviones teledirigidos. A pesar de la increíble cadencia de fuego de estas ametralladoras, el reto es realmente complicado. Básicamente por dos motivos: porque el objetivo es pequeño y muy veloz; y porque es necesario impactar en zonas concretas del avión para lograr un derribo certero. En concreto, el único punto débil de estos aparatos es su tanque de gasolina. Si el tirador logra colocar un disparo en este depósito, el avión aterrizará estrepitosamente. Por el contrario, si los disparos se centran en sus alas de plástico, es probable que el avión pueda seguir volando aun con ciertas dificultades. Otras zonas calientes, como el motor, el transmisor o los servos, también son susceptibles de tumbar al pequeño avión, aunque al ser piezas tan pequeñas es muy difícil impactar sobre ellas.


Arizona, tierra de fuego y plomo
acribillando_aviones_4El estado de Arizona (USA) es el escenario perfecto para la realización de estas competiciones. Los habitantes de este árido estado disponen de grandes extensiones de terreno carentes de árboles que impidan una buena visibilidad de los aviones. Además, son territorios prácticamente sin población a sus alrededores. En este sentido, y dada la potencia de los cartuchos que se disparan en estas pruebas (muchos de ellos con un alcance efectivo superior a los 3 kilómetros), para su segura ejecución se requiere un espacio debidamente habilitado. El otro factor que condiciona que estas tiradas se realicen en Arizona es que su legislación estatal permite, mediante la obtención de la correspondiente autorización especial, poseer y utilizar armas de fuego automáticas. A pesar de todo, también hay tiradores que prefieren intentar derribar los aviones con sus pistolas y fusiles (no es raro ver a algún tirador con un Mauser 98k o un M1 Garand), aunque en estos casos la complejidad para conseguirlo aumenta notablemente.


acribillando_aviones_5Aunque visto hoy en día pueda parece una novedad, el uso de aviones dirigidos por radio control se remonta a principios del siglo pasado. Con el paso de los años, los ingenieros fueron perfeccionando sus materiales y aplicando sobre sus motores las últimas tecnologías y avances en la materia. Durante todo este tiempo, nos hemos encontrado con aviones con alas de madera de chapa, otros con alas de gomaespuma moldeable, y los que actualmente se utilizan, con alas de plástico corrugado. Por sus materiales empleados, los aviones que se emplean hoy en día resultan más fáciles de reparar, además de ser menos costosos que los modelos anteriores de madera y gomaespuma. Por poner un ejemplo, uno de estos aviones de plástico corrugado puede adquirirse por un precio medio que ronda los 150 dólares (unos 120 euros). Como decimos, cuando uno de estos aviones cae derribado, en función de la parte afectada, se puede volver a poner en vuelo con cierta rapidez.

Armas utilizadas
acribillando_aviones_3De la misma forma que en los últimos años han evolucionado los aviones teledirigidos, también lo han hecho las distintas formas de derribarlos. Aún así, lo que mejor sigue funcionando es lo que mejor resultado dio en el pasado; es decir, una ametralladora potente y muchas cintas de munición. Los tiradores pueden competir con diversos tipos de ametralladoras, que suelen ir montadas sobre trípodes, vehículos descapotados o estructuras antiaéreas. A pesar de ser armas por lo general bastante antiguas, sus propietarios están dispuestos a customizarlas con los sofisticados accesorios que pueblan el mercado armamentístico actual. Así, vista la creciente demanda y el interés generado por estas armas, varios fabricantes como C-More o EOTech no han dudado a la hora de diseñar complementos como “miras de araña” o miras holográficas para equipar sobre estas potentes ametralladoras.



acribillando_aviones_6Derribar un avión “de juguete” en estas condiciones (tirando desde una posición estable, con toda la munición que desees, sin necesidad de ponerte a cubierto…) poco tiene que ver con la realidad de una contienda bélica. Sin embargo, estamos convencidos de que disparar una MG-42 en modo automático y recrear una situación en la que tienes que defender tu posición debe ser una experiencia inolvidable.

Fuentes: Reportaje “Aerial Gunnery”, publicado por Richard MacLean en la revista Shotgun News (Marzo, 2010). Fotos del Big Sandy Shoot Marzo 2010, publicadas en la web mgshooters.com



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