Suicidio por Policía: Conclusiones del análisis de la sentencia del “suceso puerta del sol”

Suicidio por Policía: Conclusiones del análisis de la sentencia del “suceso puerta del sol”

Policial
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actuacion policial hoEl comúnmente conocido como suceso de la Puerta del Sol de Madrid no es un hecho especialmente reciente, ya que tuvo lugar el 6 de mayo de 2010, en la confluencia de la calle Arenal con la céntrica plaza madrileña. El suceso consistió

El comúnmente conocido como suceso de la Puerta del Sol de Madrid no es un hecho especialmente reciente, ya que tuvo lugar el 6 de mayo de 2010, en la confluencia de la calle Arenal con la céntrica plaza madrileña. El suceso consistió en un enfrentamiento en el que un Policía Municipal de Madrid efectuó tres disparos contra un agresor armado con un cuchillo, y a consecuencia de estos disparos un transeúnte resultó gravemente herido. La sentencia al respecto, que en este artículo pretendo comentar, tampoco es de candente actualidad, ya que se dictó el 3 de febrero de 2012. Sin embargo, cuando la sentencia cayó en mis manos por primera vez, me pareció de enorme interés para todos aquellos que prestamos servicios como Policía, y a día de hoy no solo me mantengo en esa opinión, si no que tras una lectura más detallada y analítica de la que hice en su día, llego a la conclusión de que debería ser de obligado estudio en las academias de Policía.


El análisis que pretendo llevar a cabo no tiene por finalidad principal entrar a valorar los fundamentos jurídicos de la sentencia, aunque tampoco se pueden obviar estos aspectos. La perspectiva del comentario será fundamentalmente policial, sin entrar en divagaciones y complejas reflexiones jurídicas. En su lugar abordaré dicho análisis desde el punto de vista de un Policía de calle, de sus miedos, inquietudes, sus dudas y todas sus vicisitudes.


Puntos y cuestiones para la reflexión deja y muchos esta sentencia, la cual sin embargo no ha alcanzado la repercusión que yo esperaba, de hecho, de  la sentencia en sí, apenas se ha sabido nada. Y por supuesto no se ha comentado en los medios de comunicación, limitándose el trato del caso a los habituales y esperpénticos debates en platós de televisión en los días posteriores al suceso, debates en los que los habituales pseudoexpertos en casi todo (“mundologos” como dice un buen amigo), entraban a valorar sin conocimiento ni fundamento la actuación de ese Policía, para acabar algunos de ellos concluyendo que la labor Policial, una vez más, había sido desproporcionada e imprudente. Tampoco es necesaria mucha base para esto, dar cera a la Policía es popular y suele quedar bien, así que ¿por qué documentarse? Vaya por delante que el Policía Municipal que tuvo que sufrir tan duro trance, pues ha sido finalmente absuelto, pero eso no es noticia. No obstante, si se puede leer algo serio respecto al tema acudiendo a lo firmado por el compañero D. Ernesto Pérez Vera, quien en su día ya escribió también sobre este suceso en estas mismas páginas.


Entrando ya en faena, empezaré dando algunos detalles sobre los hechos probados que figuran en la sentencia. En ellos se dice y resumo siempre ciñéndome a tales hechos probados, que S.M.B  “padece un trastorno límite de la personalidad, caracterizado por un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, con alternancia entre los extremos de idealización y devaluación, alteración de la identidad con autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable, una notable impulsividad potencialmente dañina para sí mismo, comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo, como episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad que duran horas y rara vez días, sentimientos crónicos de vacío, ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira, e ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos”.  


Esta persona había llevado a cabo con anterioridad dos intentos serios de suicidio y días antes de producirse los hechos que nos ocupan, había discutido con un familiar abandonando irreflexivamente su domicilio en el Puerto de Santa Maria, para terminar vagando por las calles de Madrid: “S.M.B pasó varios días viviendo en la calle, y tras haber agotado sus escasos recursos económicos, el día 6 de mayo de 2010 se encontraba vagando desesperanzadamente por los alrededores del centro de Madrid, albergando sentimientos de autodestrucción y angustia. En un momento dado tuvo una discusión con un transeúnte, con el que quedó en verse las caras más tarde. A raíz del incidente Santiago comenzó a entrar en un estado de irritabilidad e ira cada vez más incontrolable. Transcurrido un tiempo en el que esta persona no apareció, y bajo un estado creciente de irritación, los sentimientos de ira y frustración generada por el incidente derivaron en un impulso autoagresivo, y entonces, en un estado transitorio de ideación paranoide, concibió el plan de atacar con un cuchillo a un agente armado de la policía abocándole a una situación en que tuviera que dispararle y acabar con su vida de una vez por todas”.


Después de esto, S.M.B. adquirió un cuchillo de grandes dimensiones y tras localizar un vehículo patrulla de la Policía Municipal estacionado en la calle Arenal, advirtió a un  transeúnte allí presente de que se marchara porque “se iba a liar gorda” y la emprendió a golpes con dicho patrulla esperando con ello la llegada de los agentes. “El acusado I. S. V., policía Municipal de Madrid nº xxxx, se encontraba en ese momento de servicio junto con otros tres compañeros patrullando por la calle Arenal, a la altura de la Plaza del Celenque, cuando una mujer les avisó que una persona estaba causando daños en el vehículo policial aparcado en la Calle Arenal. Los agentes salieron corriendo en dirección al lugar de los hechos, llegando en primer lugar I. S. V. y el agente yyyy. I.S.V. se situó frente a S.M.B., que se encontraba entre el vehículo y la pared y escaparate de un inmueble, mientras que el agente yyyy se colocó frente al vehículo policial, a unos dos metros a la izquierda de I.S.V., que llevaba la defensa reglamentaria de cuero flexible en la mano, requirió a S.M.B., que se encontraba de espaldas, a una distancia de aproximadamente tres metros, para que se detuviera y le diera la documentación. Pero S.M.B. sacó del bolsillo el cuchillo y se giró, esgrimiéndolo con el brazo levantado mientras le gritaba “la voy a liar”, con el propósito de provocarle mientras avanzaba hacia I.S.V. Entonces Israel guardó la defensa y retrocediendo unos pasos para guardar la distancia sacó el arma de fuego reglamentaria, pistola semiautomática marca “Heckler & Koch”, modelo USP Compact con número de serie JJJJJ, con la finalidad de intimidar a S.M.B, y le requirió para que depusiera su actitud y soltara el cuchillo. Sin embargo, de forma imprevisible para I.S.V., S.M.B., que persistía en su idea de quitarse la vida, continuó gritando “venga, qué vas a hacer ahora, mátame, dispárame a la cabeza, a la cabeza”, mientras se aproximaba rápidamente a I.S.V. con el brazo levantado en actitud de abalanzarse sobre el mismo, por lo que I.S.V., temiendo por su integridad física, y con el fin de evitar graves daños a su persona, disparó el arma a una distancia aproximada de un metro y medio a dos metros de S.M.B., en trayectoria oblicua de derecha a izquierda, ligeramente descendente, repitiendo los disparos hasta un total de tres, al continuar S.M.B. avanzando con el brazo en alto. Dichos disparos alcanzaron a S.M.B. en un brazo, zona epigástrica e inguinal, momento en el que cayó al suelo como consecuencia de las heridas”.


“Uno de los disparos, tras rebotar en el suelo o en una pared, alcanzó en el ojo izquierdo al viandante A.C.P., de 51 años de edad, que se encontraba paseando a unos 20 metros de distancia, en la confluencia de la calle Arenal con la Puerta del Sol.” El Policía Municipal tuvo que defenderse en el juicio de las acusaciones de delito de lesiones por imprudencia grave y profesional, por las lesiones sufridas por el viandante, y de un delito de homicidio intentado por el uso del arma contra su agresor.

actuacion policial usaEl suicidio por policía es un fenómeno muy extendido en EEUU. De hecho, allí los agentes lo estudian de forma pormenorizadaLo común al estudiar las agresiones que sufrimos los Policías es encontrar en su fundamento o razón de ser una motivación que podríamos catalogar como “práctica”, es decir, el agresor acomete al Policía con una finalidad útil para él, como podría ser evitar una detención, o de otro lado, una razón basada en el odio o el rencor hacia el uniformado. En cambio, en el caso analizado el origen de la agresión es la voluntad autodestructiva de quien la emprende, llevada a su máxima expresión, pues la intención del que atenta contra el agente es forzar la situación hasta el punto de que dicho Policía tuviera que matarlo. Este hecho novedoso en nuestro país, es algo por el contrario bien conocido en Estados Unidos, es lo que allí denominan “suicide by cop”, “suicidio por Policía”.


Agente, ¡máteme!
El suicidio por Policía consiste básicamente en que una persona decidida a quitarse la vida, bien por falta de “capacidad” o por falta de medios para llevar a cabo su propia muerte, decide llamar de algún modo la atención de la Policía, y una vez en presencia de los agentes, llevar la situación hasta el extremo de obligar a estos a hacer uso de sus armas de fuego. Se ha llegado a dar el caso, recogido en video afortunadamente para los actuantes,  de que el suicida una vez personados los Policías realiza la extracción de lo que parce ser un arma corta de fuego y los encañona, resultando en ese momento impactado por los disparos reactivos de los agentes. La única arma que portaba el suicida era su teléfono móvil, pero sabía muy bien cuál iba ser la reacción de los Policías. El asunto no es banal, pues según un estudio publicado en 2009 por el “Journal of Forensic Science” un 36% de los tiroteos con implicación de Policías tienen su origen en la resuelta voluntad de suicidarse del agresor.


Como queda probado en el caso que nos ocupa, no cabe duda de que el fenómeno ha llegado a nuestro país, todavía de manera incipiente cierto, pero ya ha está aquí. Por ello, creo que no está de más hablar de él y plantearlo en foros profesionales, aunque elaborar estrategias para abordarlo reconozco que no es fácil, ya que en este caso concreto afortunadamente ha quedado irrefutablemente probada la intención suicida del agresor, pero ¿qué hubiese ocurrido en el supuesto de que el agresor hubiese fallecido sin poder ratificar su intención? ¿y si no hubieran testigos? o ¿sin conocer el historial del agresor de problemas psicológicos e intentos anteriores de suicidio? Difícil saber cuál hubiese sido la sentencia.


actuacion policialEn su actuación, el agente de policía debe atender a los principios COP: Congruencia, Oportunidad y ProporcionalidadOtro aspecto que me hace ver la utilidad de esta sentencia como material didáctico es la perspectiva y la interpretación jurisprudencial que se hace de unos principios que deben ser el credo de todo Policía, como son los principios de Congruencia, Oportunidad y Proporcionalidad, hoy generalmente denominados como principios COP:


-Oportunidad: Necesidad o no de emplear la fuerza (en cualquiera de sus grados), atendiendo a criterios como actitud, peligrosidad, violencia etc, del individuo con el que se interviene, sin descuidar factores referentes  al entorno y al momento.


-Congruencia: Una vez superado el filtro de la oportunidad, y considerado por el Policía actuante como necesario el uso de un medio de fuerza, el principio de congruencia es el que nos dice de entre los medios de fuerza a disposición del agente, cual es el que se debe utilizar, es según mi opinión el punto más delicado, por el equilibrio que debe darse entre la efectividad del medio empleado y el respeto al marco jurídico, y juegan un papel fundamental aspectos como, la correcta dotación de medios, su buen mantenimiento, el conocimiento de los recursos y modos o técnicas de utilización y el entrenamiento en dichas técnicas. Dotación-formación-entrenamiento.

-Proporcionalidad: Visto como necesario el uso de la fuerza y habiendo decidido ya que medio de los disponibles utiliza el Policía, para conseguir sus legítimos fines, el juicio de proporcionalidad entra a valorar la dosificación o “cantidad de uso”, y el modo en que se utiliza el medio seleccionado como idóneo. De nuevo gran importancia de la formación y del entrenamiento del policía.

Como Instructor de Tiro de Policías de nuevo ingreso, al tratar estos temas me resulta frecuente encontrarme con la pregunta de ¿ante una persona armada con un cuchillo podemos dispararle? Entiendo que en su mar de dudas, agitado por falsas creencias, mitos y algún que otro iluminado que pretende vender formulas mágicas, los jóvenes Policías quieran una respuesta clara y concisa, para fijarla en su mente y en base a eso establecer unos patrones de comportamiento en sus actuaciones en la calle. Desgraciadamente, no hay una respuesta definitiva, ya que cada intervención es diferente y hay que entrar a analizar de manera pormenorizada las circunstancias concretas de cada una de ellas. Por eso interesa saber cómo los juzgados interpretan los principios COP, qué factores de la actuación resultarán los fundamentales y serán principalmente tenidos en cuenta por los jueces a la hora de valorar nuestra actuación, como por ejemplo, actitud e intención del agresor, distancia, entorno, medios al alcance del Policía, y para ello es muy interesante conocer sentencias como esta. Al hilo de esto, la sentencia recoge: "Se ha alegado que el agente disponía de una defensa que pudo emplear para repeler la agresión, sin necesidad de exhibir y luego disparar el arma de fuego.

suicidio policia libroExisten libros que versan y documentan explícitamente sobre el suicidio por policíaEstimamos, sin embargo, que a partir de la descripción de la porra como un instrumento de cuero flexible, es razonable concluir que no es suficiente para defenderse de quien ataca con un cuchillo afilado, en actitud de ira incontrolada y con expresiones que exteriorizan una ausencia total de autocontrol". Como señala la STS, Penal sección 1 de 5 de Junio del 2002 (ROJ: STS 4077/2002) Este medio puede ser insuficiente para repeler de modo eficaz un ataque tan inmediato y tan grave por su peligrosidad contra la integridad física e incluso contra la vida, máxime procediendo de una persona con gran excitación nerviosa. En tales circunstancias está justificado hacer uso del arma de fuego que lleva el funcionario que se ve así ante un ataque con un cuchillo tan próximo que el disparo se produjo cuando entre los dos sólo mediaban unos dos metros.


Lo que se entra a valorar en este punto de la sentencia es la congruencia. Y el Tribunal, en su sentencia ha entendido que sí resulta congruente el uso del arma de fuego, valorando para llegar a tal conclusión las demás opciones o medios de fuerza de que disponía el Policía. En ese sentido, descarta como medio idóneo la defensa por ser “un instrumento de cuero flexible”, pero  ¿qué hubiese pasado si el Policía hubiese portado una defensa extensible (rígida y metálica)? ¿Hubiese cambiado el juicio de congruencia? Mi opinión, basada en la demostración en entrenamientos, es que no debería variar el juicio, pues sigue sin ser medio suficiente para repeler esa amenaza.


Otro aspecto que resaltaría de la sentencia es el hecho de que a mi entender, muy acertadamente, no se entra a valorar si hubiese sido más conveniente dada la circunstancia de que habían tres policías más en el lugar de los hechos, elaborar una estrategia combinada para la reducción del sujeto con un resultado menos lesivo para él, como sí se produce en otras sentencias, en las que parece darse por hecho que el Policía debe asumir lesiones y agresiones en el desarrollo de sus funciones, obviando el aspecto fisiológico, y sin tener en cuenta  que ante agresiones de tal violencia y que suponen tan gran amenaza para la integridad del policía, se produce una reacción en la que se singulariza la estrategia defensiva. Es decir, que el policía actúa y se defiende como si estuviera solo, resultando imposible elaborar estrategias colectivas.


El siguiente filtro a superar es el de la proporcionalidad de la actuación. Para ello consideraremos en primer lugar el número de impactos. A este respecto se dice en la sentencia: “I.S.V. disparara instintivamente para protegerse, apuntando hacia el cuerpo y el brazo de Santiago, realizando tres disparos porque, como cuentan los testigos, S.M.B. no solo no retrocedía o caía sino que seguía avanzando hacia I.S.V.”

un dia de furiaEn la película "Un día de furia" (1993), Michael Douglas vive un episodio similar a un suicidio por policíaSe concluye por tanto que el número de impactos fue el necesario para detener a la amenaza. En segundo lugar, se valora la ausencia de disparo intimidatorio. En este sentido, vemos que se realizan tres disparos, y los tres impactan en el agresor, sin mediar “tiro intimidatorio” previo. La sentencia incluso alaba este hecho, dando por sentado lo peligroso que resultaría un disparo al aire en este entorno (el habitual en la mayoría de las actuaciones policiales). “Así, pese a que se representó un peligro para su vida, tuvo la sangre fría de no realizar una acción sugerida por las partes y que hubiera supuesto un grave riesgo, como disparar tiros al aire en una calle relativamente estrecha”.


En tercer lugar se analiza la zona de impacto de los disparos: “Resulta plenamente trascendente la zona sobre la que se proyectó parcialmente el mismo, a la altura del epigastrio y en la zona inguinal, regiones anatómicas que contienen estructuras necesarias y precisas para la vida, provocando un cuadro que, de no haber mediado una rápida y correcta asistencia médicoquirúrgica, podría haber puesto en peligro la vida del afectado”. No obstante, y pese a haber impactado en zonas vitales, se dice en la sentencia: “Ello no es incompatible con el ánimo de defensa”. Se entiende por tanto que no hay incompatibilidad entre la autodefensa y el hecho de haber impactado en zonas vitales, en este caso concreto. Por último, se juzga la ausencia de errores al disparar: “Pese al nerviosismo que genera la súbita situación de riesgo, no falló ningún disparo, impactando los tres en el cuerpo del acusado. En otro caso se hubieran podido causar resultados aún más graves, porque la bala no se hubiera frenado en el cuerpo de S.M.B., y hubiera podido alcanzar a algún viandante a mucha mayor velocidad y, por consiguiente, con mayor potencia lesiva”.


Conclusión
punta huecaEl uso de un proyectil de punta hueca hubiera evitado el fatídico reboteLa conclusión final es que el uso del arma de fuego es en este caso un hecho completamente ajustado a derecho, por ello resulta absuelto el Policía Municipal, porque muy acertadamente se entiende que ese uso del arma fue oportuno, congruente y proporcional. Pero me surge una duda respecto a un asunto que se obvia en la sentencia.

Si el uso del arma fue totalmente ajustado a derecho, y pese a ello resultó herido un transeúnte inocente y que nada tenía que ver con los hechos, ¿dónde está el fallo? ¿debemos asumir estos “daños colaterales” sin más? Yo creo que no, pero pienso que habría que preguntarse lo siguiente: si el Policía actuó correctamente ¿Qué es lo que ha hecho que un inocente pierda un ojo? La respuesta es fácil, aunque la solución no lo sea tanto, dado el inmovilismo y la falta de interés de los estamentos involucrados. Lo que ha fallado es la munición, pues queda probado que ha existido la tan conocida como ignorada sobrepenetración. No pretendo un cambio radical, seguramente bastaría con un cambio de proyectil sin abandonar el 9mm parabellum, pero avanzar en esta línea acaba trayendo a la palestra términos tan “prohibidos” en este país como la “punta hueca”.

Sé que las comparaciones son odiosas, pero en Estados Unidos a sucesos como éste les siguen estudios y análisis que ayudan a mejorar a la policía y a adecuar sus tácticas, técnicas, medios y programas de formación. Sirva como ejemplo el “incidente de Miami” de cuyo exhaustivo análisis resultó entre otros la adopción del cartucho .40 S&W con proyectiles de punta hueca como dotación del FBI, pero claro, aquí eso no interesa, aquí lo realmente importante es lo que digan los “mundologos”.



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