Formación integral: una necesidad para las fuerzas del orden

Formación integral: una necesidad para las fuerzas del orden

Policial
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shocknife_itepol_hoLa formación integral debería ser la piedra angular sobre la que se fundamenta la preparación de todo funcionario policial y/ o militar. La formación que nos interesa en el presente artículo, es toda aquella de carácter operativo: formación táctica, defensa personal, y tiro defensivo.
Dice el refranero popular, que no hay peor ciego que quien no quiere ver…

Como cualquier profesional de la seguridad pública, una vez accedimos a nuestra plaza como funcionarios policiales, dimos el siguiente paso ingresando en la correspondiente academia a fin de realizar el curso básico que nos permitiera tomar posesión de nuestros respectivos cargos. Como a todos aquellos que nos ha impulsado una verdadera vocación policial, realizamos la formación con gran interés y ganas, empezando a ver que algunas cosas no encajaban, pequeños detalles que chirriaban en nuestro más profundo inconsciente.

Pasado el tiempo y con una mayor experiencia, todos aquellos que formamos parte del equipo I.T.E.POL. nos fuimos cuestionando mucho de la concepción formativa pasada y actual. Es por ello que nos unimos con un claro objetivo, intentando obtener respuestas y mejorar en nuestra formación, siempre con una mente abierta, poniendo a prueba todo y aunando todas nuestras experiencias y conocimiento. La FORMACIÓN debería ser la piedra angular sobre la que se fundamenta la preparación de todo funcionario policial y/ o militar. La formación que nos interesa en el presente artículo, es toda aquella de carácter operativo.

Todos aquellos que han pasado por un periodo formativo previo, en las correspondientes academias o en los respectivos centros de instrucción, las conocerán de sobra y en la mayoría de los casos no es ajeno al lector el hecho de que las mismas son materias que se imparten de manera estructurada y separada.

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Practicando la defensa ante un ataque con cuchillo
Ciñéndonos a este tipo de formación específicamente, y considerando la misma como la que quizás más influencia debe tener en el profesional, en tanto en cuanto, nos deberían ofrecer “herramientas básicas para la supervivencia” en el servicio del día a día.

Claro está que no nos encontramos, desde el punto de vista policial, en Irak o Afganistán, pero olvidar que nuestra labor no está exenta de riesgos para nuestra vida, es encomendarse a la suerte o a un ser superior.

No creo que el lector por el momento, disienta de la importancia de esta formación. Concretando aún más y teniendo en cuenta que en cada cuerpo policial y academia pudiera ser distinta la denominación de estas materias, podríamos reducirlas en tres fundamentales: Táctica, Defensa Personal y Tiro Defensivo (en la instrucción militar claro está el concepto de las mismas es distinto, pero creo que en general nos entenderán).

Táctica: Es el “por qué” de la intervención, debe preparar al alumno a valorar la intervención previa a su desarrollo, obligar a evaluar el entorno y a decidir antes del conflicto. Ofrecer herramientas de análisis suficientes para preparar la intervención, intentando minimizar, en la medida de lo posible, el riesgo. De gran importancia es en esta materia el ciclo OEDA (Observar Evaluar Decidir y Actuar.)

Defensa Personal: Son el conjunto de técnicas defensivas encaminadas al combate cuerpo a cuerpo, ya sea meramente para la dura y pura supervivencia o para resolver una detención.

Tiro Defensivo: Son el conjunto de técnicas necesarias para el uso de las armas de fuego de las que dispone el operador.

Existen muchas más técnicas que, de una u otra manera, se imparten por separado o dentro de las anteriores, pero como he mencionado antes, todo lo expuesto es una forma de entrar en materia poco a poco.

Ahora ya realizada la introducción, creando los antecedentes previos relacionados con la formación que nos interesa, debemos dar el siguiente paso en la evolución de la formación policial.

Actualmente, en pleno siglo XXI y en una sociedad globalizada, la información surca en décimas de segundo, lo que antes eran infinitos océanos que separaban continentes. La información y el intercambio de experiencias se ha multiplicado. Es ahora cuando se puede aprender y renovar conocimientos, aprendiendo de las experiencias de otros. “El hombre inteligente aprende de sus propios errores, el sabio aprende de los errores de los demás”. Arturo Adasme Vásquez.

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Entrenando con el cuchillo de descargas eléctricas Shocknife
No solo podemos hablar de experiencias y de la evolución de las distintas técnicas, sino que además, con la misma evolución de la tecnología, se han ido añadiendo nuevos medios técnicos y tecnológicos. La propia evolución en la investigación en el campo de la Neurología, la Neuro-Ciencia; el comportamiento del ser humano como animal que es y su respuesta cerebral ante un conflicto (a veces hay que retroceder para poder avanzar). Y es todo ello lo que debe ser tenido en cuenta y partiendo de esa base reunificar criterios.

Entonces, ¿por qué en la actualidad se sigue formando a los miembros de las FFCCS con medios rudimentarios y conocimientos arcaicos? No es por tanto lógico pensar en la formación como un concepto estructurado y dividido. No es lógico impartir las materias de las que estamos hablando, unas independientes de otras. Hay que empezar a reunificar criterios formativos e integrar en un todo la Formación.

¿De qué sirve una formación partida? ¿de qué me sirve aprender una técnica de tiro separada de la formación táctica y sin tener en cuenta las técnicas de combate cuerpo a cuerpo?

Debemos distinguir entre dos realidades y tiempos distintos. Una RI o Realidad Irreal; realidad propia de un entorno controlado, normalmente desarrollada sin factores estresantes y bajo un TI o Tiempo Irreal, que nos permite parar en cualquier momento o desarrollar la técnica de una manera consciente, permitiendo el uso de nuestras capacidades cognitivas o SNP (sistema Nervioso Parasimpático).

Por otra parte existe la realidad mundana, la de la calle, la que se desarrolla independientemente de lo que deseemos, la RR o Realidad Real; en un TR o Tiempo Real; tiempo lineal y continuo, que no permite marcha atrás, nuestras capacidades cognitivas se reducen al uso del SNS (Sistema Nervioso Simpático), el uso de la amígdala, preparándonos para la huida o para el enfrentamiento. Como dijo un hombre experimentado en las lides del combate “...todo el mundo tiene un plan hasta que le pegan”. Mike Tyson.

Con todo lo anterior pretendemos hacer entender al lector que la formación actual, en la mayoría de los casos, se basa en la RI en un TI, ya sea una formación en Defensa Personal: Sobre un “tatami”, con protecciones, en un entorno sin estrés, mostrando técnicas complicadas que requieren de razonamiento; o en el caso de la formación de tiro: Basada en técnicas repetitivas, en un entorno también controlado, carente de estrés, siendo normalmente el agresor una silueta colocada sobre una tablón y el estímulo un toque de silbato.

Claro está que pretender una formación bajo los parámetros de la RR y TR es harto complicado, pero al menos disponemos de herramientas para acercarnos a ellas. Como se ha mencionado anteriormente, han aparecido medios técnicos que nos facilitan, junto con nuevos estudios sobre el comportamiento humano en situaciones de enfrentamiento (estrés real), adaptar la formación lo más posible a la realidad. Entre los medios de los que se disponen en la actualidad no son ajenos a los profesionales de la seguridad nombres como REDMAN, TASER, SIMMUNITION, SHOCKNIFE, TRAINING BATON, STRESS VEST, HIGH GEAR, etcétera...

Por tanto, existen medios técnicos adecuados y conocimientos científicos suficientes de los que partir, sin contar con las múltiples experiencias recopiladas durante los últimos años que nos permiten recrear escenarios y analizar los mismos, poniéndolos a disposición de la formación.

Es necesaria una FORMACIÓN INTEGRAL que permita la inclusión de todas las materias: Táctica, Tiro, Defensa, combinando una formación teórica con unas prácticas adecuadas  basadas en las escenificaciones con parte integradora. El único límite, quizás sea el meramente pecuniario y una mentalidad más abierta, que permita su evolución. Claro que todo ello requiere de una renovación de la estructura formativa.

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Ejercicio de Transición de fuerza
Es importante tener en cuenta un concepto que une gran parte de lo dicho anteriormente. La Transición de Fuerza pasa por la adecuación de la respuesta del operador a las circunstancias en las que discurre una intervención. La realidad es dinámica, llena de matices y variaciones, donde en un momento en el que se precisa el arma de fuego, pasa en un instante a un nivel más bajo de fuerza que obliga al uso de otro medio, menos lesivo o viceversa.

Si solo nos centramos en la formación por separado, en el caso de la formación de “Tiro”, ¿en qué momento podemos introducir de manera adecuada elementos de transición? Nos debe por tanto permitir la formación integral, una respuesta dinámica, obligando a escalar o descender niveles, teniendo en cuenta que ello, es en sí mismo la propia formación de tiro.

Dado que deberíamos ser capaces de hacer uso del arma de fuego de la manera más efectiva posible; no desde la perspectiva propia del “tiro”, sino desde la propia transición, pasando de un elemento a otro. Lo mismo en el caso, de nuevo por separado de la “Defensa Personal”, ¿En qué momento introduciremos el uso práctico del arma de fuego? Simplemente no podremos, nos veremos limitados por el propio entorno y los medios utilizados. Asimismo en ambas. Deberíamos aplicar la “Táctica”, la Observación, la Evaluación, la Decisión y la Actuación, siendo la respuesta en muchas ocasiones más una decisión Táctica que Técnica.

Ya queda constatado el necesario uso de la Formación Integrado, con su parte teórica y su parte práctica, siendo el resultado de la misma la introducción en la formación de las escenificaciones.

La Escenificación: podríamos definirlo como el teatro operacional en el que se aplica la conjunción de las tácticas y técnicas aprendidas, todo desde un punto de vista evidentemente práctico, obligando al operador a tomar decisiones, bajo una situación lo más parecida a la RR. Obligando a los actuantes a sentir estrés, incitando a la emoción y al control de la misma. Siempre en un entorno lo más adecuado y parecido a la realidad, conociendo de antemano los intervinientes que una vez iniciados los acontecimientos no será decisión de ellos la finalización del ejercicio. Será la situación y la valoración de los instructores quienes decidan. Esa incertidumbre creará estrés, ayudando a crear el ambiente adecuado.

Por tanto y teniendo todo lo anterior en cuenta, es necesario tanto para el profesional, en constante evolución y aprendizaje, así como para aquellos agentes de nuevo ingreso, la integración de todos los elementos formativos en uno. Creando una base formativa real, más adaptada al servicio y respuesta que demanda la sociedad de nosotros, ofreciendo herramientas para la supervivencia.

“Trabaja como entrenas, entrena como trabajas”.

Artículo escrito por I.T.E.POL. (Instituto Táctico de Estudios Policiales) www.itepol.com


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