Asistimos al 3er curso para instructores de tiro impartido en la Academia de Policía Local de Madrid

Asistimos al 3er curso para instructores de tiro impartido en la Academia de Policía Local de Madrid

Policial
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disparando_hoAsistimos de la mano de Luis Trejo, agente de Policía Local de la Comunidad Valenciana, al tercer Curso de Instructor de Tiro Policial de la Policía Local impartido por Javier Pecci en la Academia de Policía Local de Madrid.
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Escudo instructores de tiro policial
21 de Noviembre de 2011, 10:00h de la mañana, Academia de Policía Local de la Comunidad de Madrid. El día se asomó gris, las nubes amenazaban lluvia pero se supieron contener. Quienes no nos podíamos contener éramos mi compañero y yo, que teníamos grabada en la cara una sonrisa que delataba esos nervios que llegan cuando afrontas un nuevo reto esperando estar a la altura; pero sobre, esa sonrisa era un evidente síntoma de la alegría que sentíamos porque por fin había llegado el día. Atrás quedaban ya los escritos, solicitudes y llamadas pidiendo poder tomar parte de aquello que estaba a punto de comenzar, y entre la avalancha de solicitudes que la Academia de Madrid recibe, habíamos sido los afortunados elegidos.

Estábamos allí citados para dar comienzo al Curso de Instructor de Tiro Policial de la Policía Local de la Comunidad de Madrid, impartido por D. Javier Pecci Rosendi, quien para aquellos familiarizados con este mundillo no necesita presentación, pero para los que no lo conozcan simplemente decir que, entre otros méritos, es el autor de la que para muchos, entre los que sin duda me incluyo, es la Biblia del tiro policial en España: su “Manual de tiro táctico policial y de defensa”.

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Javier Pecci impartiendo una de las clases teóricas del curso
Todos vestíamos nuestro respectivo uniforme y allí, entre la lógica mayoría de agentes de la Comunidad de Madrid, pude reconocer a otro compañero con el que ya había coincidido en otro curso avanzado de tiro que se celebró en Zaragoza de la mano de la AEITP: el compañero Tomás Carrillo de la Policía Municipal de Bilbao, lo que anticipaba el gran nivel general que los asistentes al curso iban a mostrar. Tras los saludos y presentaciones informales de rigor por fin llegó el momento. Entramos en el aula nº 1 de la Academia y fuimos tomando asiento.

Vistiendo su característica ropa táctica allí esta D. Javier esperándonos, quien procedió a presentar el curso, explicándonos cuál iba a ser el contenido del mismo, y su finalidad, que no es otra, citando sus propias palabras, que “cerrar el círculo”, círculo o fases formativas que los allí presentes Policías de Madrid habían iniciado con su periodo de formación básica de tiro y que progresivamente habían ido ampliando con los cursos de “Técnicas de tiro policial”, “Tiro Táctico Policial”, ambos de 40 horas lectivas, y el de Monitores de Tiro Policial de 60 horas lectivas, lo que unido a las 40 horas del curso de Instructor de Tiro Policial suponen un total de 180 horas de formación presencial de arma corta, viniendo a completar con el presente curso de Instructor su formación, aunque como posteriormente veremos su ciclo formativo no acaba aquí. Acompañaban a D. Javier otros instructores de sobrada experiencia y capacidad, como D. Juan Carlos Alonso, el zurdo que tira a dos manos, y D. Samuel Ríos, otro fenómeno.

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Disparando sobre la luneta de un vehículo con varios tipos de cartuchos del calibre 9x19mm
25 eran los policías madrileños que cumpliendo los requisitos de formación previa asistían a esta tercera edición del curso, habiendo sido seleccionados entre las más de 1.500 solicitudes recibidas por la Academia solo de agentes de su comunidad. Fuera de ese cupo y como invitados estábamos además del ya mencionado Tomás Carrillo de la Policía Municipal de Bilbao, Juan Antonio Ibáñez García y un servidor, Luis Trejo Delgado, de la Comunidad Valencia, siendo los tres ya instructores de tiro titulados por su respectiva Comunidad Autónoma.

También quiso saludar a los asistentes al curso, teniendo especial atención con los que acudíamos de fuera de Madrid, D. Ángel Luis Giménez Bravo, coordinador de Operativa Policial de la Academia, quien adelantó a los allí presentes que este curso no iba a poner punto y final a la formación de los instructores de la Academia de Madrid, pues dice se celebrarán anualmente unas jornadas de puesta en común de experiencias y actualización de los mismos. Y es que no debemos perder de vista que el presente curso es un curso de instructores de tiro, es decir, forma y capacita a policías para la difícil e importante labor de enseñar a otros policías a hacer uso de su arma de fuego para ser capaces de defender su vida o la de terceras personas. Por lo tanto, si considero acertadísima aquella expresión que dice: “Quien se atreve a enseñar, nunca debe dejar de aprender” (John Cotton Dana, bibliotecario y director de museo norteamericano), todavía lo es más si el que tiene la labor de enseñar lo debe hacer respecto a una materia que puede resultar vital para su alumno.

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En la mayoría de ejercicios prácticos, los agentes dispararon en la posición de tiro conocida como Isósceles Moderna
Ese primer día no se limitó a las presentaciones, sino que entramos ya en materia y como no podía ser de otro modo tratándose de un curso de tiro, lo hicimos con las normas de seguridad que deben imperar y respetarse en cualquier contacto con un arma de fuego. Como todo lo que hace y explica, D. Javier no se limitó simplemente a repetir o recitar una serie de pautas aprendidas, sino que entró a un análisis profundo de las mismas razonando cada uno de los conceptos y dando su “por qué” de las cosas, ese que falta en muchos cursos y clases.

Un curso de 2 semanas
La dinámica de la primera semana del curso consistió en alternar las clases teóricas con las prácticas en galería. Quizás alguien podría pensar que en un curso de tiro lo que el alumno desea es “pegar tiros”, pero se dan dos circunstancias: primero, que este curso era de instructor de tiro, en consecuencia los que lo superen se convertirán en instructores y por lo tanto tendrán que formar y dar respuestas a sus futuros alumnos, lo que sin duda requiere de una gran base teórica; y segundo, que cuando el que da la clase posee los conocimientos y experiencia de Javier Pecci, las horas vuelan y uno se siente privilegiado por poder estar escuchando aquello. La segunda semana del curso fue eminentemente práctica, y la mera asistencia no sería garantía de su superación pues para ello sería necesario superar un examen teórico, otro práctico y presentar un trabajo relacionado con la materia.

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El autor, Luis Trejo, posando junto a una silueta con un grupo de impactos
D. Javier introdujo muchos temas y conceptos, como por ejemplo el DRRM, siglas de “Dinamic Resistance Response Model”, cuya traducción aproximada es “modelo dinámico de respuesta a la resistencia”, que desde mis propias limitaciones y las de espacio en estas líneas, resumiré como un protocolo de utilización legítimo de la fuerza, es decir, una especie de modelo de graduación del uso de la fuerza legítima, que supera modelos anteriores como el de escalera o el de rueda, esencialmente en aspectos como su dinamismo. Es decir, el tránsito de un nivel de fuerza a otro y sobre todo en que de cara a su percepción por los ciudadanos y especialmente por los jueces, centra su atención en la actitud y en la acción llevada a cabo por el ciudadano que se resiste, es decir, que presta prioritaria atención a la acción que lleva a cabo la persona que ofrece resistencia (que puede ir de ser una resistencia simplemente pasiva a cometer una acción violenta que ponga en serio peligro la vida del policía) en lugar de en lo actuado por el policía, o el medio por éste utilizado. Al hablar de este tema lo hace con la humildad del que no necesita hurtar méritos ajenos, reconociendo que el DRRM fue introducido en España por D. Álex Esteve Calero, de la Academia CIFE (Barcelona) importado, como tantas otras cosas, de Estados Unidos, concretamente del FBI donde fue desarrollado por D. Chad Basile y D. Charles Joyner.

Coincidiendo con la mayoría de mis compañeros de curso, pienso que la parte teórica llegó a su momento cumbre cuando Pecci habló, como nadie en España lo puede hacer, sobre la fisiología del enfrentamiento armado, un tema que todavía pasan por alto muchos planes de formación de manera incomprensible, pues si cada vez conocemos mejor lo que sucede fisiológicamente cuando un cuerpo humano se enfrenta a una situación que pone en riesgo grave su vida o integridad, ¿por qué algunos se empeñan en obviarlo y enseñan técnicas y procedimientos imposibles de aplicar en estas circunstancias? ¿por qué se juzga a un policía sin tener en cuenta esos cambios fisiológicos? ¿es que un policía no es una persona? ¿no le afecta el estrés cuando le apuntan con un arma?...
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Luis Trejo junto a unos bloques de gelatina balística

Acción en la galería
Llegó la hora de conocer la galería de tiro. Eran unas instalaciones modernas y bien dotadas, con espacio suficiente, blancos móviles, capacidad de introducir vehículos… En cuanto a la técnica de tiro, a nadie a estas alturas debería sorprender que como tiro policial y defensivo que es, se apartaran por completo las técnicas asimétricas y se disparara en Isósceles moderna, en todas sus variantes y posibilidades que son muchas.

Se nos formó en técnicas de tiro en condiciones de baja luminosidad, en tiro a una mano, tiro en condición de no uniformado, es decir para condiciones de fuera de servicio o servicio de protección de personalidades o víctimas de maltrato que prestaríamos sin uniforme… pero sin duda lo que resaltaría del trabajo realizado en la galería fueron las diferentes pruebas balísticas efectuadas.

En primer lugar, comprobamos con gelatina balística el falso mito en que viven algunos profesionales en referencia al efecto de sus municiones. Muchas veces hemos oído aquello de “yo llevo proyectiles de plomo porque se deforman y no rebotan”, o “yo uso semiblindada, que tiene un efecto intermedio entre una blindada y el plomo”. Pues bien, se cayó el mito. Sin entrar en demasiados detalles por cuestiones de espacio, pero sin cerrar la puerta a compartir en un futuro nuestras experiencias al respecto en estas páginas, diré que me parece urgente abordar la problemática del proyectil seleccionado para la dotación de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

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El agente Juan Antonio Ibáñez junto a una de las siluetas usadas en el curso
Lo contrario me parece que es utilizar la técnica del avestruz, escondiendo la cabeza ante la cada vez mayor cantidad de información al respecto. Los responsables de la elección se siguen decantando por la peor o una de las peores opciones por la demostradísima sobrepenetración del proyectil blindado, mayoritariamente empleado para el servicio por las policías españolas. Por no mencionar el tabú que supone en este país hablar de las municiones realmente eficaces para el servicio policial y de las trabas que un cuerpo policial pone a otros cuerpos (en especial locales), para, imponiendo su obsoleto criterio personal y en una desacertada interpretación del reglamento de armas, impedir la adquisición de cartuchería eficaz. Pero, bueno, este es otro tema.

Añadir que este tipo de ensayos con gelatina balística se desarrollan en España en la actualidad exclusivamente en la Academia de Policía Local de Madrid. Se realizó también un estudio con doble enfoque. Se probaron los diferentes tipos de proyectiles habituales en calibre 9mm Parabellum, disparados sobre un turismo a fin de comprobar, por un lado la reacción de dichos proyectiles, y por otro determinar qué zona podría constituir un parapeto seguro ante una agresión con arma de fuego. Sin duda, algo muy interesante.

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Los agentes que asistieron al curso procedían de toda España
En definitiva, una experiencia extraordinaria y muy gratificante en lo profesional y también en lo personal. Los compañeros de Madrid nos hicieron sentir como en casa y sería injusto acabar estas líneas sin agradecerles ese trato y sin darles la enhorabuena por poder disfrutar tan de cerca de esa institución en el mundo del tiro que es D. Javier Pecci y todo su equipo, D. Juan Carlos y D. Samuel. A ellos también GRACIAS por su trato y lo mucho que nos han enseñado. Y como no gracias a D. Ángel Luis Giménez Bravo, Coordinador de Operativa Policial  y a Don Agustín Carretero Sánchez Director, Gerente de la Academia de Policía Local de la Comunidad de Madrid. Saludos también a Pedro, que cuidó de nuestras armas y a Rafa, instructor de tiro de Molina de Segura (Murcia).






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