Función Policial: Conclusiones extraídas de los enfrentamientos armados

Función Policial: Conclusiones extraídas de los enfrentamientos armados

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Función Policial: Conclusiones extraídas de los enfrentamientos armados
Analizar con detenimiento y extraer conclusiones de los enfrentamientos armados es un requisito básico para mejorar la función policial. El análisis de estos escenarios con armas de por medio aporta mucha información a los agentes de policía.
Función Policial: Conclusiones extraídas de los enfrentamientos armados
Ernesto Pérez Vera (16/02/2009)
El agente de policía, por lo general, no está psicológicamente preparado para un enfrentamiento real, ya que la inmensa mayoría de los planes de entrenamiento no guardan relación con la realidad del enfrentamiento. Esto es algo que está ya asumido en Estados Unidos. Allí se analizan y estudian todos y cada uno de los casos en los que un agente de la ley (aquí en España denominado Agente de la Autoridad) se ve envuelto en un enfrentamiento en el que se hace uso de las armas de dotación reglamentarias. Estos análisis se realizan tanto si el agente fallece como si resulta herido o indemne, pero siempre se hace un análisis y estudio de todo lo ocurrido.

De los análisis que allí se han llevado acabo, podemos sacar paralelismos con algunos casos que en España ha estudiado la Asociación Española de Instructores de Tiro Policial (AEITP). Lo que seguramente sí coincide al 100%, son las conclusiones finales. Podríamos, en consecuencia, llegar a las siguientes conclusiones:

1º. En el enfrentamiento real, nuestro agresor dispara contra nosotros. Normalmente, lo hace antes de que nos demos cuenta de que se está produciendo un ataque o de que está apunto de iniciarse. En los entrenamientos del 90% de los cuerpos policiales de España, eso no ocurre jamás. En esos casos, es difícil sobrevivir al primer disparo pero en caso de seguir vivo, hay que iniciar cuanto antes una defensa reactiva.

2º. La inmensa mayoría de los ataques, con cualquier tipo de arma (fuego, blanca o contundente), se producen por sorpresa, provocando un shock en el agente atacado. Si el agredido queda paralizado por el shock, puede estar perdido.

3º. La reacción instintiva de defenderse debe ser súbita, bien reduciendo silueta (es natural y a veces se realiza sin que el propio atacado se de cuenta) o bien moviéndose y poniéndose a cubierto para abrir fuego de modo súbito hacia el agresor. Esto evitará que el atacante continúe su agresión con tranquilidad, y aún sin que provoquemos su puesta fuera de combate, es casi seguro que él errará en sus disparos.

4º. Ante todo hay que tener la firme voluntad de sobrevivir. Si esto es algo en lo que no estamos entrenados o es algo en lo que no hemos meditado antes, no será fácil salir airoso.

5º. La inmensa mayoría de enfrentamientos armados se producen entre los 0 y los 7 metros, y sobre todo entre los 0 y los 3 metros o incluso menos.

Mossos de Esquadra en plena intervención policial
6º. Hay que oponerse al instinto natural de huir de un enfrentamiento a las distancias referidas antes. En caso de hacerlo, podremos ser fácil blanco por la espalda. En EEUU se han dado casos de agentes que se entregaron a sus atacantes, porque quizás creyeron que no saldrían vivos del enfrentamiento. Muchos de esos agentes fueron asesinados con sus propias armas.

7º. Ante el primer signo de riesgo, el agente debería desenfundar su arma o bien empuñarla con la funda presta para el desenfunde. Esto en USA es norma, pero en España es impensable aún. No olvidemos de todos modos que lo más difícil es detectar el ataque antes de que éste se produzca. Quienes pudieron predecirlo, sobrevivieron casi siempre.

8º. El primer instinto ante un ataque es el de agacharse y/o moverse. Si esto es lo que va a pasarnos en la realidad, ¿por qué la mayoría de programas de entrenamiento va en otras direcciones?

9º. Un agente de policía debe saber que en cualquier momento de su servicio puede ser víctima de una agresión mortal. Debe saberlo y debe estar concienciado de ello y también de que ante esos hechos tendrá que defenderse de tal modo que puede provocar la muerte de otro ser humano. Esto es algo que no se inculca en nuestro país, quizás todo lo contrario, se suelen crear tabúes que llevan al miedo, falsos mitos y crean la duda en el agente.

10º. Los enfrentamientos no suelen durar más de 3 segundos, salvo casos muy concretos de asedio a delincuentes atrincherados.

11º. Casi nunca los agentes hacen más de 4 disparos, no alcanzando el blanco los primeros y sí los últimos disparos. En muy pocos casos se precisa de cambio de cargador, aún así es necesario llevar alguno/s de repuesto. Nunca sabremos qué tipo de acción hostil vamos a encontrar o si acaso vamos a perder el cargador del arma durante una carrera, saltos de muros o vallas, trepas, o forcejeos.

12º. Cuando el delincuente está bajo los efectos de drogas o alcohol, suele fallar sus disparos. Aún así, él es quien inicia la confrontación y si ésta es a muy corta distancia, puede causar baja en el agente incluso cuando sus disparos vayan bajos. El delincuente en nuestro país por lo general no está preparado en el manejo de armas (esto cada vez es menos cierto), así pues sus disparos suelen irse hacia abajo aún cuando los dirija al pecho de agente. Esto sería positivo si los disparos se producen a distancias largas pero la mayoría de las veces sabemos que se producen a muy cortas distancias, de modo que a 3 metros si el malhechor dispara al pecho del agente, sus disparos podrán ir a la zona baja del mismo, tocando órganos importantes por debajo del esternón.

Según la distancia a la que dispare el agresor y el ángulo, sí sus disparos se desvían hacia abajo, se pueden producir rebotes que podrían acabar impactando en la zona media alta del cuerpo de agente atacado. Esto es fácil de comprobar recreando la situación con suelo firme y duro y con una silueta. Seguidamente expondré algunos casos cercanos en el tiempo y en el espacio, casos reales en nuestro país.

Casos reales en España
El día 23 de marzo de 2008, un agente del CNP que patrullaba junto con otro compañero, recibió durante la madrugada un disparo a corta distancia durante la identificación de dos sospechosos en un barrio marginal de la ciudad de Benidorm. El agente herido recibió el disparo en el pecho y le provocó gravísimas heridas. Los autores de los disparos no fueron ni heridos ni detenidos, pues los agentes fueron incapaces de usar sus armas.

El 6 de abril de 2006, un agente de la GC destinado en la Comandancia de Segovia resultó gravemente herido por arma de fuego durante la realización de un control de carretera. Los autores de los disparos resultaron ser delincuentes habituales que huyeron del lugar en vehículo. Los agentes de la GC del dispositivo estático del control no fueron capaces de herir a ninguno de los atacantes, pese a estar todos los agentes en un dispositivo donde se trabaja con una especial sensibilidad y atención y dotados de armas largas.

El 10 de febrero de 2008 un agente de la PL de Granada fue herido por arma de fuego durante la identificación del conductor de un vehículo que iba a ser denunciado administrativamente por conducción negligente. El disparo alojó un proyectil del calibre .22LR cerca de la base del pene del agente.

El día 1 de marzo de 2003 un agente de PL de Marbella resulto herido grave al recibir en su cuerpo varios impactos de bala. Los hechos se produjeron cuando el agente trató de identificar a dos sujetos que conducían un vehículo sustraído. Los hechos ocurrieron en el Trapiche (barrio marbellí) y uno de los delincuentes resultó herido, aunque de menos gravedad que el agente. En cualquier caso, parece que jamás fue detenido. El delincuente portaba chaleco antibalas y se contabilizaron hasta 30 disparos en la escena del suceso. Se da la circunstancia de que el agente herido era el Instructor de Tiro de la PL de Marbella y ya ha tenido dos enfrentamientos similares.

El 1 de mayo de 2001 un hombre de unos 30 años murió en la barriada malagueña de Puerta Blanca durante un tiroteo con la Policía, en el que también resultaron heridos un agente que recibió dos disparos en las piernas y otra persona que huía con el fallecido en un vehículo tras perpetrar un atraco en el centro de Málaga. Los hechos ocurrieron sobre las 18.45h, cuando agentes de la Policía en un vehículo camuflado interceptaron a los presuntos delincuentes, quienes supuestamente acababan de cometer un atraco en el centro de la ciudad. Los perseguidos abrieron fuego contra los policías con una escopeta de cañones recortados.

El 12 de agosto de 2002 falleció un Inspector del CNP en Madrid. El agente fallecido estaba acompañado de otros 3 agentes del mismo cuerpo y trataban de identificar, para su posterior detención, a un ciudadano colombiano de 39 años que se hallaba implicado en la muerte de otro sudamericano. Todos los agentes del dispositivo eran de la Brigada Provincial de Homicidios, todos ellos resultaron heridos por los disparos que el colombiano efectuó en un portal donde los agentes le esperaban. Las heridas más graves las recibió el Inspector fallecido, que por cierto, era nacido en La Línea de la Concepción. Solo uno de los agentes del dispositivo fue capaz de hacer fuego efectivo y herir de un disparo en el abdomen al criminal colombiano.

El 29 de diciembre de 2004 dos agentes del CNP de la Unidad de Motos se adentraron en un edificio de la barriada de las Tres Mil Viviendas de la ciudad de Sevilla. En dicho edificio se trapicheaba con pequeñas dosis de droga y los agentes una vez dentro del bloque llamaron a una puerta que se hallaba abierta y donde sabían que a veces se vendían papelinas de cocaína y heroína. Los agentes iban solos, sin más apoyo, y sólo iban a realizar un servicio que para cualquier agente trabajador sería rutinario. Una vez los moradores de la vivienda advirtieron la presencia policial en la puerta de la casa, sin mediar palabras abrieron fuego con escopetas de caza, los agentes repelieron el fuego con sus armas cortas de dotación. El resultado fue que murió uno de los traficantes, 3 más resultaron heridos y ambos agentes heridos también, uno por golpes severos en la cabeza con barra de acero y el otro por disparos en las piernas.

El 28 de noviembre de 2008 en la ciudad alicantina de Petrer, se produjo un tiroteo entre los dos atracadores de una entidad bancaria y agentes de la P.L. y del C.N.P. Como resultado de la refriega, dos agentes del C.N.P. resultaron heridos por los disparos, uno de ellos recibió tres impactos, uno de ellos en la mandíbula. Los atracadores también recibieron varios impactos, uno de ellos acabó herido por dos impactos en el pecho y el otro falleció tras recibir siete impactos repartidos por distintas partes de su cuerpo, pero incluso cuando ya había recibido los tres primeros disparos, seguía esgrimiendo su arma hacia los agentes.

El 13 de febrero de 2009, un agente de la Policía Municipal de Madrid resultó herido por arma blanca en una mano y por disparo de arma de fuego en un píe. En la misma actuación, un agente del CNP recibió una cuchillada en un hombro. Las heridas de arma blanca de ambos agentes, la produjo un ciudadano de Ghana que se mostró agresivo y violento cuando era identificado; mientras que la herida de arma de fuego en el píe del PM de Madrid, la provocó un disparo del agente del CNP. Finalmente el ciudadano de Ghana fue detenido tras recibir un disparo en una pierna, aunque con el impacto en la extremidad, consiguió huir varios cientos de metros del lugar de los hechos.

En los casos reales anteriormente expuestos de forma tan sucinta, quedan reflejados supuestos varios, en los cuales podemos advertir correctas actuaciones policiales, otras quizás menos correctas, otras de las actuaciones denotan gran pericia y habilidad y otras quizás, adolecen de ella. En cualquier caso, todos los agentes, tuvieron el añadido de la mala suerte. Seguro que todos los que sobrevivieron, se preguntaron ¿Por qué a mi…por que yo…?. Muy sencillo, porque ustedes estaban trabajando y cumpliendo con una obligación que no siempre es reconocida como merece por quien corresponde, una veces por los mandos, otras por los compañeros y otras por los ciudadanos.

Ahora, saquen sus propias conclusiones.
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