Tiro policial: La realidad del entrenamiento profesional en las FYCS de España

Tiro policial: La realidad del entrenamiento profesional en las FYCS de España

Policial
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Tiro policial: La realidad del entrenamiento profesional en las FYCS de España
El entrenamiento de tiro policial es un tema del que cada día se habla más en círculos profesionales. La necesidad de mejorar los sistemas de entrenamientos y la filosofía de los mismos, es algo que urge en la mayor parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España.
Tiro policial: La realidad del entrenamiento profesional en las FYCS de España
Ernesto Pérez Vera (27/08/2008)
El entrenamiento de tiro policial es un tema del que cada día se habla más en círculos profesionales. La necesidad de mejorar los sistemas de entrenamientos y la filosofía de los mismos, es algo que urge en la mayor parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España, incluso en unidades a las que se les supone una formación exquisita. Sin embargo, por más que se hable del tema, nadie termina de meter mano en el asunto a nivel oficial.

El instructor explica todo lo que se hace y por qué se hace
Desde la Asociación Española de Instructores de Tiro Policial (A.E.I.T.P.) se está luchando para que se asienten unas bases serias y eficaces. Es más, desde la AEITP ya se están asentando criterios eficaces en los cuales muchos Cuerpos de Policía Local se están basando para la correcta instrucción de sus plantillas. También se pretende desde esa asociación, unificar criterios y modernizar las técnicas y tácticas para hacer de los agentes personas más seguras y eficaces en el empleo de las armas. Y para ello, antes hay que reciclar seguramente a muchos instructores.

Pero no esto no es suficiente. Que unas cuantas plantillas de policía tengan una ordenada y correcta filosofía del entrenamiento y que otras muchas plantillas de las FYCS del país aún sigan con arcaicas instrucciones de tiro, con posiciones o técnicas de tiro imposibles de realizar en situación real de enfrentamiento y que sólo son asimilables y eficaces en la galería de tiro y a distancias que no se aproximan a las de los enfrentamientos reales, no es serio ni efectivo.

Superar antiguos mitos

Hay que desterrar los viejos miedos y mitos que rodean a la inmensa mayoría de instructores de tiro policial de España. Esos mitos y leyendas urbanas que se transmiten de promoción en promoción, de maestro a alumno, y que se vienen dando como hechos ciertos por la única razón de que “fulano de tal" así lo manifestó en un curso o en un ejercicio de tiro, cuando casi siempre el “fulano de tal" que dijo aquello no era más que otro al que habían engañado durante años. Y es que al final se constata que ninguno intentó comprobar si eso o aquello que le contaron, es cierto o es falso. En otras ocasiones, los mitos y leyendas urbanas llegan de la mano de compañeros que por el hecho de haber estado algún tiempo en una determinada unidad, y manifestar tal o cual cosa, esas manifestaciones se toman como dogmas de fe.

Un entrenamiento moderno, serio y eficaz debe desterrar la enseñanza de muchas posiciones o técnicas de tiro, las cuales no guardan las unas con las otras la más mínima similitud de asimilación, provocando que el alumno-agente tenga que aprender varios nombres de técnicas y a la vez varias formas de empuñar el arma, de colocar los pies, las manos, los codos, los hombros, etc.

Practicando sobre una silueta en la galería de tiro
Es en la galería de tiro, sin tiempo límite de ejecución del ejercicio, sin presión y sin estrés, y los alumnos no siempre consiguen adoptar la posición ordenada de modo correcto, y cuando están comprendiendo la forma de colocar el pie, la mano, el codo, la otra mano… le dicen que ahora siga tirando con la técnica “x" cuyo método es totalmente diferente. Esto no lleva más que a que cuando el tirador se vea en situación de estrés y en enfrentamiento real, haga algo distinto a todo lo que aprendió, algo natural, algo que sólo su afán de sobrevivir le indica cómo y qué hacer. Pero esto se da sólo en algunos casos, pues en la mayoría de las ocasiones seguramente no podrá reaccionar de ningún modo efectivo.

Para evitar tanta confusión de nombres, de formas de poner el codo izquierdo, codo derecho, pie derecho, pie izquierdo, etc, hay que abogar por técnicas sencillas, que se adapten a situaciones diferentes y que sean de natural adopción y de también fácil y natural transición de una a otra, según distancia del agresor, entorno, etc.

Así pues, y por ejemplo, la posición Isósceles Moderna guarda una casi total morfología y filosofía de uso con la técnica Jordan, siendo sumamente fácil pasar de una técnica a otra según la distancia del sujeto agresor, llegando incluso a permitir de modo natural el uso del arma con una sola mano, ya que ambas técnicas son simétricas. Incluso, puede llegar el caso de tener que dejar el arma en una mano y usar la débil para empujar, apartar, o lo que se presente. En este caso, el arma quedaría situada bien enfrentada a la cara del agente o centrada a la altura del pecho o abdomen del agente, con lo cual los disparos irían de modo sencillo y directo a zonas importantes del cuerpo del agresor. No olvidemos que el ser humano ataca y defiende de modo natural cuando está enfrentado, buscando situación de paralelismo. Esto es como norma general, aunque evidentemente existen situaciones en las que un ataque o defensa precisan hacer fuego en condiciones a veces impensables de imaginar en los entrenamientos.

Cómo recargar correctamente
También sobre las técnicas de recarga se han escrito y desarrollado muchas modalidades o formas de ejecutarlas, pero en mi opinión hay que ir a lo más sencillo y natural. Hay que ir a lo que en situaciones de máximo estrés pueda salir con más facilidad incluso en agentes entrenados de modo básico. Se dice siempre que durante la recarga no hay que desviar o apartar la vista y atención de la zona de riesgo, de la zona donde está el agresor. Es cierto, pues sería un contrasentido tener localizado el punto donde está el “malo" y cuando realizamos la recarga del arma, mirar el arma y olvidarnos la atención de la zona de riesgo durante unos segundos. Esos segundos pueden ser suficientes para que el “malo" cambie de posición y que cuando vayamos a dirigir otra vez nuestro arma a aquella zona, nos encontremos con que el agresor se ha marchado o ha cambiado de cobertura o situación y sea ahora él quien nos está apuntando y esté en situación de superioridad. Por ello, desaconsejo recargas a la altura del cinto, aunque algunos defiendan la teoría de que así nuestros ojos tienen más campo de visión al tener las manos fuera del la zona de nuestra cara, pero al final y por la presión del estrés, no encontraremos el brocal del cargador sin dirigir una miradita hacia abajo. En el campo de tiro sale bien sin mirar, pero cuando de verdad te están disparando o vas a tener que disparar a una persona, no sale casi nada.

El instructor intenta que el tirador se mueva mientras recarga
Por ello, es aconsejable realizar el cambio de cargador de modo que no tengamos la necesidad de desviar la atención de nuestro agresor o zona de riesgo, porque por muy rápidos y eficaces que seamos en recargas durante los entrenamientos en “seco" o en la galería, cuando estamos en enfrentamiento real, se pierde toda habilidad dactilar, nos desconcentramos y acabaremos mirando el arma y el cargador. Para evitar eso, es aconsejable hacer la recarga elevando el arma a la altura de la cara, así podemos seguir mirando la zona de riesgo mientras recargamos y vemos como con la mano débil estamos manipulando el cargador para introducirlo en el arma, de ese modo tenemos control visual de la recarga y de la zona donde está nuestra amenaza.

También me muestro contrario a la instrucción basada sólo en recorridos de tiro. Es más, creo que la mayor parte de recorridos que se “montan" en las galerías de tiro policial son contrarios a la verdadera fisiología de un enfrentamiento, siendo demasiado parecidos a recorridos de tiro deportivo. En ocasiones, uno encuentra cuerpos o unidades que tienen suficiente presupuesto como para realizar ejercicios de tiro con mucha frecuencia a lo largo del año. Es poco frecuente, pero a veces ocurre. Lo triste es que después descubres que tiran seis veces al año, 50 cartuchos por sesión, lo cual está bastante bien, pero usan técnicas y filosofías de tiro policial anticuadas, deportivas y no reales. En cualquier caso, al menos esos agentes practican y eso es mucho en un país como España, donde esta materia está muy abandonada, marginada y hasta desprestigiados quienes dentro de las FYCS defienden la formación continua y moderna en tiro táctico y policial.

Agentes entrenando en la progresión frontal al blanco
Quizás lo que más echo en falta cuando conozco y analizo los programas de entrenamiento de uno u otro cuerpo policial, es la nula atención que se presta a la teoría del tiro, de cartuchería, de balística, etc. Así pues, cuando acuden al tiro los agentes, casi siempre se limitan a obedecer las órdenes de los instructores de tiro, sin que los instructores expliquen el propósito de tal o cual ejercicio, el supuesto ante el cual usar un método u otro de tiro y sin que sepan los agentes que sus municiones son casi siempre poco eficaces. Por desgracia, en nuestro país casi todas las municiones usadas por las FYCS poseen un excesivo poder perforante, con los riesgos que comportan las sobre-penetraciones de blancos.

Tal vez, los profesores de tiro deberían concienciarse y empezar a hablar más entre ejercicio y ejercicio, analizando las materias antes expuestas y corrigiendo los errores a los tiradores y no limitarse únicamente a puntuar en base a los resultados obtenidos en la silueta. Para que pueda producirse una transformación general en la formación de tiro policial en nuestro país, hace falta primeramente que los responsables de la materia en cada uno de los cuerpos policiales estén concienciados de que la realidad del enfrentamiento armado es la que es, y que no hay parecido alguno a lo que se entrena (como norma general) en nuestras FYCS.

Cuando los responsables de tiro de los distintos cuerpo policiales estén concienciados, deberán convencer a sus jefes policiales y estos a su vez a los responsables políticos. La mayoría de las veces, me atrevo a decir con conocimiento de causa, los políticos sólo buscan imagen, y precisamente con estos temas del tiro y las armas creen los políticos que no sacan el beneficio suficiente para su imagen y/o partido, sino todo lo contrario, creen que es mala prensa el “vender" como positivo que los policías que de ellos dependen, tienen habilidad y destreza con armas de fuego. Es más, seguro que muchos políticos, si las leyes se lo permitieran, quitarían las armas a los policías y así intentarían sacar un beneficio político y de imagen pública. Mientras esto siga siendo así, la cosa no va a cambiar a mejor para los profesionales de las FYCS, de las armas y de la seguridad en general.
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