Svalbard, Nucla y Kennesaw, tres poblaciones del mundo en las que poseer armas es obligatorio

Svalbard, Nucla y Kennesaw, tres poblaciones del mundo en las que poseer armas es obligatorio

Caza
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Recientemente publicábamos la noticia sobre la obligatoriedad de portar armas de fuego fuera de los núcleos habitados de Svalbard para protegerse frente a posibles ataques de osos polares en aquella isla noruega. Pues bien, después de rebuscar bastante no hemos encontrado más que otros dos lugares en el mundo en el que poseer armas de fuego sea obligatorio; se trata de las poblaciones de Nucla, en Colorado, y Kennesaw, en el estado norteamericano de en Georgia.

En ambos casos, no se trata de tener que portar el arma obligatoriamente por una cuestión de seguridad frente a la fauna peligrosa –que también pudiera ser–, sino que en Nucla es una forma de llamar la atención contra una normativa estatal sobre armas que en aquella población consideran restrictiva y opuesta a los derechos fundamentales. En Kennesaw sería poco más o menos lo mismo pero con la excusa de ser un método para reducir el número de delitos por el principio del viejo aforismo castellano “el miedo guarda la viña”.

Lo más curioso es que la reacción de Nucla no está tomada por una población blanca, racista, puritana, palurda, fanática de las armas y con “hipertrofia armamentística”, como marcaría el tópico de la Norteamérica Profunda. No es eso, o al menos lo que cuentan las crónicas llegadas desde Nucla no hacen entender tal cosa.
Antes al contrario la obligatoriedad impuesta por el consejo local (algo así como el Ayuntamiento) en mayo de 2013 no ha venido a cambiar nada, porque en Nucla todo el mundo estaba familiarizado con las armas de fuego antes aún de la entrada en vigor de la ordenanza local, sin que esto levantara escándalo alguno o fuera el origen de algún hecho trágico.

Así pues, esta singularidad local llama la atención fuera de la ciudad, pero sus habitantes lo viven con total normalidad. Se ve que en los Estados Unidos de Norteamérica, como en toda tierra de garbanzos, la vida en los pueblos discurre de forma diferente a la de las ciudades: “La policía local, que consiste en unos cuantos ayudantes del sheriff del condado de Montrose, nunca fueron enviados para ir de puerta en puerta asegurándose de que todo el mundo tiene un arma. La mayoría de las personas ya tenían una de todos modos”, comentan a la periodista estadounidense Lauren Loftus, autora de un extraordinario trabajo sobre Nucla.

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La Orden de Protección de la Familia


La clave de tal naturalidad y ausencia de conflictos puede estar en una regla de oro que recoge la ordenanza municipal: la ordenanza excluye a personas con discapacidad o patología psíquica, toda persona declarada culpable de un delito grave, aquellos que no pueden permitirse un arma y objetores de conciencia.

Todo está basado en la denominada Orden de Protección de la Familia, que requiere que cada jefe o cabeza de familia posea un arma de fuego.
Más allá de ser una excusa fabricada, la ordenanza prevé la gestión de emergencias y la seguridad general de una ciudad unos 700 habitantes que con poca fuerza en votos y “alejada de ciudades y politiquería” ha descollado por esta singular medida municipal.

Sin embargo, el alcalde Richard Craig, impulsor de la ordenanza, dice que todo comenzó, en cierto modo, como una broma y sin afán de notoriedad en absoluto: “Estaba molesto cuando los legisladores estatales comenzaron a discutir las medidas de control de armas más estrictas a principios de 2013 y a los vecinos les pareció una buena idea”.

A los 74 años, Craig todavía disfruta de la caza, una afición que comparte con la mayoría de sus vecinos: "Esta es una comunidad ganadera, integrada en la naturaleza, que practica la caza y todo el mundo ya tiene armas", dice, explicando que la ley no cambia nada, excepto tal vez un breve repunte en la atención de los medios.

Armas, educación y salud mental


En un juicio de gran claridad, Richard Craig recuerda que el origen de muchos tiroteos está en el acceso a las armas de personas con problemas de salud mental, que en USA tienen una asistencia limitadísima hasta el punto de que –aunque resulte difícil de creer– individuos atormentados por brotes psicóticos delinquen voluntariamente para ingresar en cárceles, porque son el único lugar en el que reciben tratamiento. Hablamos del singular y economicista sistema sanitario estadounidense.

Craig dice que la primera reacción del Gobierno Federal después de trágicos tiroteos es el control de armas, en lugar de la asignación de fondos de la salud mental adecuada: "Nuestro país está gastando millones de dólares en estudiar la vida sexual de la mosca tse-tsé cuando podría haberlos puesto en los servicios de salud mental", argumenta.

Al aprobar la ordenanza hubo un único voto en contra: el del edil Bill Long, quien aclara que su voto no fue porque no le gusten las armas; lo que ocurre es que en su opinión "no hay diferencia entre dos gobiernos (el estatal y el local) cuando nos dicen si debemos o no poseer armas”. Para él, ambos coartan la libertad, uno por defecto y otro por exceso.

Para Long, ser criado con armas de fuego y aprender a respetarlas como lo haría, por ejemplo, con un coche, es sólo una parte de la vida en una ciudad tan irrevocablemente ligada a la naturaleza como Nucla. De hecho, Bill Long es dueño de cinco o seis armas de fuego.

Así pues, las armas en Nucla son algo consustancial a la vida diaria y “no deben ser temidas”, según dice otro edil del pueblo.
Les Mahannah cree que si uno ha nacido entre personas que no temen a las armas pero que las respetan, “te enseñan una seguridad en el manejo a una edad muy temprana y la interiorizas".
A sus 65 años, Mahannah explica que la educación sobre las armas de fuego, incluyendo la asistencia a un club de tiro y enseñanzas sobre seguridad en la caza formó parte del plan de estudios cuando fue a la Escuela de Secundaria de Nucla y asegura que este acomodamiento y familiaridad en torno a las armas hace que la gente sea mucho menos propensa a sufrir accidentes.

En cuanto al uso delictivo de las mismas, opina que los criminales seguirán matando con armas de fuego: "Sin educación acerca de las armas, seguiremos teniendo tiroteos en las escuelas”.

Como el resto de sus compañeros en el Consejo Local, Les Mahannah cree que el control de armas es sólo una distracción de los verdaderos problemas, especialmente la salud mental y argumenta que las personas, no las armas, son las verdaderas culpables: "Usted puede poner una pistola en la mesa no hará otra cosa que ponerla ahí".

El caso Kennesaw


Sin embargo el caso de Nucla no es nuevo y venía siguiendo el modelo de una ley similar que entró en vigor en Kennesaw en 1982. Igualmente esta población –más floreciente– establece una serie de afortunadas exenciones que dejan más puertas abiertas que en Nucla.

En esa ciudad varios funcionarios atribuyen una caída de la delincuencia en la ciudad en las últimas dos décadas a una ley que obliga a los residentes a tener un arma en la casa.

El Ayuntamiento de Kennesaw aprobó por unanimidad una ley que obliga a los jefes de familia a poseer al menos un arma de fuego con munición para "proteger la seguridad, la seguridad y el bienestar general de la ciudad y sus habitantes."

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Según el concejal JO Stephenson después de la aprobación de la ordenanza, “todo el mundo se volvió loco. La gente en todo el país decía que habría tiroteos en la calle y violencia en los hogares, pero por supuesto, eso no ocurrió”.

Por su parte, el presidente de la Sociedad Histórica de Kennesaw, Robert Jones, dijo que tras la aprobación de la ley, la tasa de criminalidad se redujo un 89 por ciento en la ciudad, lo que contrasta con un modesto 10 por ciento en todo el estado de Georgia. “Este nivel se ha mantenido en el igual de bajo, con pocas variaciones, en los últimos 16 años”.

Por su parte, el mayor Leonard Church –que no estaba en el Ayuntamiento cuando se aprobó la ley– declaró en su día que “Kennesaw tiene el índice de criminalidad más bajo de cualquier ciudad de nuestro tamaño en el país y este dato es incontrovertible”.

El autor de la ordenanza, el abogado local Fred Bentley atribuye al menos parte de la disminución de la delincuencia a la ordenanza.

Es cierto sin embargo que la tasa de criminalidad no era muy alta antes de aplicarse la ordenanza pues en 1981 se situaba en 11 robos por cada 1.000 habitantes. Datos más recientes muestran 243 delitos contra la propiedad por cada 100.000 habitantes en 1998, o sea, un 0.243 por 1.000.

Comparada con otra ciudad de similares características y población en la que no existe la ordenanza de seguridad (Decatur) se aprecia una diferencia abismal. Decatur registró 4.049 delitos contra la propiedad por cada 100.000 habitantes.

También en el caso de Kennesaw la ordenanza se hizo en respuesta a una ley según la cual se prohíbe la posesión de armas dentro de los límites de la ciudad y también como después ocurriera en Nucla no se trataba de dar publicidad al pueblo, aunque igualmente ésta surgió.

Entre los exentos a la ordenanza podría caber cualquier persona pues quedan excluidos “quienes conscientemente se oponen a mantener las armas de fuego como resultado de las creencias o doctrina religiosa”. También están exentos los mendigos discapacitados físicos y mentales, y los condenados por un delito grave.

El jefe de policía de Kennesaw, Dwaine Wilson, comentó que nadie ha sido procesado bajo la ordenanza y esta al parecer no contiene capítulo sobre sanciones, así que según la secretaria municipal, Diane Coker, el castigo sería determinado por la cláusula penal general del Código Ordenanza Kennesaw... Probablemente una multa de unos 100 dólares.

La ordenanza tampoco ha retraído a nadie de vivir en Kennesaw y su población aumenta en los mismos parámetros que otras ciudades del Estado de Georgia; antes al contrario

La población de la ciudad en el 1998 era de 14.493 personas, aumentando en 8.936 habitantes registrados en el censo de 1990.

Por cierto, que si alguien considera la Ordenanza de Seguridad disparatada, cabe decir que Kennesaw no es la única ciudad con una ley inusual. Según Jeff Koon, que dirige un sitio web especializado en leyes divertidas, (Dumblaws.com) Acworth tiene una ordenanza que exige a los residentes tener un rastrillo y en la población de Marietta, es ilegal escupir desde un coche o un autobús, pero es perfectamente legal escupir desde un camión.

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