Relatos cinegéticos (IV): monterías, la esencia de la caza en España

Relatos cinegéticos (IV): monterías, la esencia de la caza en España

Caza
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Relatos cinegéticos (IV): monterías, la esencia de la caza en España
Las monterías representan el máximo exponente de la caza en España. Esta práctica cinegética, de gran tradición en nuestro país, atrae cada año a numerosos cazadores que desean disfrutar de uno de los mayores placeres de la caza.
Relatos cinegéticos (IV): monterías, la esencia de la caza en España
lusi1 23/05/2007
Para terminar con mi serie de relatos cinegéticos, no quiero dejar pasar por alto las “amadas" monterías e insistir de nuevo en que no es ninguna quimera y que existe una ley montera que te impide no tirar rasante, cortar las reses a tu vecino, abandonar los puestos, respetar a los perros, etc. Si tienes la suerte de abatir a 10 metros el jabalí y llegan los punteros a morderte la pieza, déjalos, no se la van a comer. Ellos la traían antes y con la misma intención que tú: cobrarla. Si les riñes o les pegas no reconoces su trabajo y su afición se resiente.

Es cierto que en las monterías que llamamos “caras", la formación montera es mucho más acusada. Por eso, resulta fácil observar la verdadera esencia de la Montería Española, pues sencillamente, en algunos casos lo bordan. Pero, ¿quién impide que en las denominadas “baratas", y sobre todo en las típicas “matacuelga", se hagan las cosas tan mal y que cada uno campee a sus anchas por el monte? Tengo innumerables experiencias que contar de los desatinos que he podido observar por esas sierras de Dios. Repetir, por tanto, a ciertos señores monteros que cuando uno se atreve a participar en cualquier evento de la vida cotidiana y no tiene ni idea, está haciendo el ridículo. Tengo que ser muy crítico aquí, porque nos estamos, y no solo los animales, jugando la vida.

El jabalí es el gran protagonista de las monterías
Cierto es que nadie nace enseñado, pero procuramos aprender, poner interés, ser sensatos e instruidos como para comprender que somos los causantes de nuestras adversidades. Si no reconocemos esto, ¿cómo podemos progresar? Desde luego, soy perfectamente consciente de la inexperiencia de la juventud, pero la de la madurez se tiene que comer con otra cuchara. Al prepararse y formarse, se evitará la cantidad de desagradables incidentes y accidentes que se suceden anualmente y que ponen en peligro no sólo su vida, sino la del compañero que pueda sufrir las consecuencias de la ignorancia.

Sólo hay que recordar el caso de ese nuevo rico que llega a unos grandes almacenes para adquirir un rifle, ya que la semana que viene le han invitado a una montería, y sin más le pregunta al vendedor: “¿oye, cómo se carga esto?" Señores, un rifle es un arma capaz de “abatir limpiamente" a un hombre a varios kilómetros de distancia. Se creó para esto. Podemos adquirir un sofisticado rifle por unos miles de euros y otros tantos miles en una óptica maravillosa. Sin embargo, y paradójicamente, al final la efectividad del conjunto depende de un componente que cuesta alrededor de 1 euro, la bala.

También sucede frecuentemente que las reses, al escoger mal el proyectil, se van pinchadas o necesitan varios tiros para rematarlas. Y el montero en cuestión culpa al arma de que tiene poca capacidad de parada. Mal aconsejado, el montero se va entonces a por calibres mucho más potentes y ya no tiene ese problema. Ahora, los tiros quedan a 2 o 3 metros del animal porque no controla lo más mínimo el retroceso y la precisión brilla por su ausencia.

Munición apropiada
Munición del calibre 7mm
Cualquier calibre de entre los 6mm hasta los 8mm, por ejemplo, cuyo cartucho desarrolle una velocidad inicial en boca de aproximadamente 800 m/s, tiene sobrada potencia para despachar sin contemplaciones una res de la fauna española o de cualquier otra parte del mundo. Antiguamente, se denominaban Magnums a los cartuchos y calibres que alcanzaban esta velocidad. El problema, por tanto, radica en el conocimiento que se tenga de lo que hacen los proyectiles y no de si tenemos 1.000 o más metros por segundo de velocidad en la boca del arma. Por lo general, el montero “light" suele dejarse influenciar bastante por los números de velocidades y energías elevadas sin percatarse de que depende para qué, pueden ser o no beneficiosas. Y esta mala decisión les lleva a cometer errores, sobre todo si no tienen una intensa actividad venatoria. El montero va de oídas, por lo que le dicen sus amigos, casas comerciales etc, pero no es suficiente hasta que él mismo lo experimenta y lo prueba.

Para los que se inician y han comprado un rifle y quieren ver los resultados de lo que tienen por sí mismos, yo he usado durante muchos años este sencillo pero eficaz procedimiento para analizar la balística de cualquier proyectil: Coge una caja de cartón en cualquier supermercado de las que se usan para transportar frutas, dos periódicos y 3 ó 4 guías telefónicas, junto a una diana de medio metro de diámetro que puedes dibujar tu mismo. Busca en el campo un espacio abierto preferentemente llano y en el que dispongas de un montículo, o mejor un terraplén de tierra o arena. El objetivo es impedir que las balas reboten. Si tienes telémetro, y si no con cinta, marca las distancias de acuerdo con lo que dice la caja de balas del fabricante: 100, 200, 300 metros… puedes superar esta distancia pero necesitarás una buena arma, una buena óptica, ser un buen tirador, un buen cartucho, etc. Normalmente, para rececho y montería es suficiente con los 300 metros; Llévate también varias cajas de distintos fabricantes y pesos. Dependiendo del cartucho y del calibre, entre los 100 y 200 grains es más que suficiente.

A continuación, pon el rifle a tiro sobre la diana, que puede ser sobre los 200 metros. Verás como el rifle es caprichoso con las distintas municiones. No obstante, afínalo lo más posible con los proyectiles que mejor se comporten en precisión. Una deriva de 5cm entre los disparos más separados a esta distancia se considera como buena. Una vez hecho esto, coge la caja y llénala con un tercio de tierra o arena. Sitúa un primer periódico sobre el lado interno, que hará las funciones de piel y epidermis de un animal. A continuación, coloca las 2 guías, que simulan una fuerte caja torácica. Puedes usar sólo una, pero la bala la atravesará si tiras a menos de 100 metros. El hecho de usar las dos es para recoger el proyectil y ver su expansión. Por último, marca una diana en el centro y ponla a la distancia que tienes graduado el rifle.

Ahora dispara. Ya puedes ver los efectos que causa el proyectil, su penetración, su expansión, también su deformación, partición, dureza… todos ellos son términos a considerar. Puedes sacar un montón de conclusiones para cuando tires sobre animales grandes o pequeños, cruzados o de culo, lejos o cerca, etc. Debes memorizar estos datos, o mejor aún, apuntarlos para cada tipo de proyectil. Cotéjalos con lo que dice el fabricante para ver si coincide. Repite el mismo procedimiento a las distintas distancias que tienes marcadas, ya que los proyectiles consiguen sus mejores prestaciones sobre unas distancias determinadas. Verifica esto y fija el rifle para la munición que más te interese de acuerdo con la modalidad de caza que vayas a practicar.

Como no quiero dar marcas comerciales, en monterías, la punta que revienta la primera guía telefónica pero no llega a pasar la segunda es excelente para tiros torácicos. Tiene un gran poder de parada y no tendrás problemas con el vecino para discutir por una res. Conviene, sin embargo, acercarse de vez en cuando por el matadero y comprobar los mismos efectos al descuartizar la res.

Los perros juegan un papel decisivo en las monterías
Se entenderá fácilmente como un disparo con el humilde .243 W cargado con proyectil expansivo de 100 grains centrado perfectamente y que haya penetrado y cedido toda su energía sobre el cuerpo de un jabalí de unos 60 o 70 kilos. Esto es mucho más mortífero que un potente .375 H&H con proyectil de 300 grains, inadecuado y que lo haya atravesado limpiamente, como si fuera de mantequilla. Estos calibres están diseñados para la caza de animales grandes, con pieles muy gruesas, poderosa musculatura y una fuerte osamenta, por lo que necesitamos proyectiles duros y pesados. Aparecer con un 9.3x64mm o un .375 H&H por una montería diciendo, “es que no quiero tener problemas" es un craso error y sinónimo de poder tenerlos todos. Si quieres una bala que sea gorda, usa la bala de escopeta. No te equivoques, es muy efectiva. También se suele escuchar frecuentemente que hay que disparar con lo más grande que uno pueda manejar. Pues no, hay que disparar dentro de lo legal con lo más efectivo y hay mucho donde escoger.

Como un ejemplo práctico, un conocido fabricante norteamericano carga al .270 W con la clásica bala de 130 grains. Defiendo a este extraordinario calibre y cartucho porque se escucha por ahí que es bueno para el rececho pero algo flojo para la montería. Pues bien, tiene un proyectil que parece diseñado para el tiro en cortadero. Tirando al codillo alto es absolutamente letal. La bala penetra unos cuatro dedos en el cuerpo de la res e inmediatamente explota. No, no es que sea explosiva, que es una munición prohibida, lo que hace es una expansión rapidísima. El animal cae como si hubiera recibido una descarga eléctrica de 20.000 voltios de alta tensión. Además, no tiene salida. En todo caso, está se producirá dependiendo de la corpulencia de la res o de la distancia a la que se efectúe el disparo. Por el lado contrario, aparece un círculo algo mayor de una cuarta, con la piel llena de perforaciones, similar a un disparo realizado con perdigones de escopeta. Visto en matadero, tiene interesados pulmón, corazón, arterias… Los norteamericanos la usaban poco porque decían que destrozaba la carne. No es buena, por tanto, en tiros de supositorio y de pecho. Por lo demás, resulta del todo fulminante.
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