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Carta abierta de un cazador (zin acritú) a D. Andrés Perelló

Publicado por en en Caza
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A propósito de las declaraciones del eurodiputado Andrés Perelló sobre “acabar con la caza mayor en la Unión Europea” le envío esta carta abierta. {addthis off} 

 

Estimado Señor Perelló:

Le escribo afectuosamente esta carta para hacer constar mi más firme apoyo a su propuesta de acabar con la caza en Europa y para solidarizarme con la causa puntualizando de paso algunos detalles.

 

Antes de nada no puedo ocultarle la ilusión que me ha hecho encontrar una persona que habla con tanto conocimiento sobre el tema y que la clase política sintonice con una sensibilidad cada vez más pujante sobre los animales y su sufrimiento, al punto de que somos mayoría ya los que comemos poco más que lechuga y nueces.

 

Por empezar por algún sitio quizá la palabra "acabar" sea un término exagerado por la prensa manipuladora y canallesca. Quizá empleó usted otro término de corte menos expeditivo que este "acabar", más propio del hampa y del cine negro ("acaba con él de una vez, Flanaghan").

Quizá empleó mejor la palabra "abolir", que suena más a ley escrita y se suele ligar a la pena de muerte, por lo que a este caso le viene que ni pintada.

 

En fin, no le daré más vueltas a este detalle, tanto más porque lleva usted todita la razón: hay que acabar de una vez con esto de la caza. No se puede consentir ni una temporada más porque ya son muchos milenios los que llevamos aguantando esta canalla, no ya en la Unión Europea, sino como usted dice, "en TODA la Unión Europea".

Sí señor, que lo sepa el mundo entero: ha nacido el hombre que de la noche a la mañana va a poner fin a este dislate consentido durante eras y que por culpa de antecesores salvajes e inciviles ha sobrevivido sin interrupción a glaciaciones, guerras y culturas.

¡Diga usted que sí, hombre! Que finiquitar esta sed de sangre y este odio a los animales es tan sólo cuestión de voluntad política.

 

 

Me queda, empero, alguna duda que expresarle. Por ejemplo, dice usted que "matar por matar no es un deporte", pero también habla de "acabar con la caza mayor como deporte". Llámeme raro si quiere; pero yo veo ahí una incongruencia que atribuyo a estrés de los aeropuertos y la vida sin duda agitada que lleva y que le arrastra a ocuparse de temas tan trascendentales para los ciudadanos europeos como la abolición de la caza.

Eso sí, vuelvo a estar con usted en que hay que acabar con la caza "como deporte" y propongo sustituirla por la caza "como forma cultural" equiparable, por ejemplo, al encaje de bolillos. Cosas que están bien, son bonitas y no ofenden ni molestan a nadie (como decía el cabo santo en la película "Amanece que no es poco").

 

Y a propósito de la caza como deporte y del "matar por matar" que dice usted, ¿qué opinión le merecen quienes defienden la caza y la practican? Creo que no me equivoco si adivino que los considera unos bestias. Si así fuera, comulgo de nuevo con usted.

Cómo serán esas mentes enfermas, que un tal Ortega y Gasset, al parecer partidario de estos asesinatos consentidos, llegó a decir que la caza no es un deporte como tal, sino una actividad felicitaria. ¡Felicitaria! ¡Qué bruto!

No sé por qué este país está condenado a escuchar siempre a este tipo de indocumentados que llenan los “platós” de televisión y las páginas de los periódicos en vez de sacar a relucir en la prensa mentes brillantes como la suya.

También dijo aquel cateto (Ortega y Gasset) que no se caza para matar sino que se mata por haber cazado... Pero a usted y a mí esto nos parece una milonga, verdad?

 

Qué le voy a decir de su inteligente propuesta de que la caza se realice "única y exclusivamente donde se necesite un control o equilibrio de la especie".  Esta afirmación realmente me ha cautivado, pues es seguro que en casi ningún sitio son precisos los controles poblacionales y tanto ciervos como jabalíes, por ejemplo, pueden aumentar su población sin problemas para la flora ni para la fauna ni para los cultivos ni para el tráfico en las carreteras...

Antes que usted sólo a Dios nuestro Señor se le ocurrió aquello de "creced y multiplicaos"; cosa que coincide con su propuesta. Esa similitud de proyecto indica que anda usted divinamente encaminado.

 

En cualquier caso, opino también como usted que debería permitirse la caza menor por dos razones. La primera que el sufrimiento y el valor de la de una perdiz no es comparable con el de un buen venado; ¡dónde va a parar, ni parecido! De todos es sabido que las primeras son pájaros; apenas seres inconscientes de su vida; mientras que los segundos en cambio, son animales soberbios y se acercan mucho, sobre todo por su cabeza, al rol y entendimiento de gran cantidad de seres humanos.

La segunda razón para permitir la caza menor es que dado que los animales (tanto los de caza mayor como menor) siguen causando pérdidas en cultivos e infraestructuras y accidentes en las carreteras, la existencia de asociaciones de cazadores nos conviene para que sean ellos los que, como hasta ahora, sigan pagando los daños y perjuicios. Así, de paso, los castigamos como seres abyectos y compensan con su dinero su infame actividad.

No obstante este último aspecto conviene que siga sin difundirse, no vaya a ser que la sociedad encuentre en la caza una razón práctica para su existencia; tanto más porque nuestra idea sobre Bambi cambia radicalmente cuando este cándido cachorrito se estrella con nuestro coche; cambio de concepto que, confidencialmente le digo, no nos conviene en absoluto.

 

Por cierto, que he oído decir que estuvieron a punto de permitir que se cazara en los parques nacionales. ¡Qué barbaridad!

Eso sí; ahora que no nos oye nadie le voy a contar un secreto filtrado de una fuente cercana: en los parques nacionales se caza. ¡Sí, sí; Como lo oye! Pero no se lo diga a nadie, eh? Según me han comentado, lo hacen por eso que decía usted de controlar las poblaciones. Pero claro es mejor que ningún cazador lo sepa porque en tal caso van a querer hacer pagando a la administración lo que ya hacen los guardas de los parques cobrando de la administración. ¡Que el erario ingresara dinero a costa del sufrimiento de pobres animales indefensos sería lo último!

 

 

Con respecto a la afirmación de que "no se puede permitir la caza mayor indiscriminada para el capricho de unos cuantos mandatarios o cabezas coronadas con poder adquisitivo", no puedo estar más de acuerdo; sobre todo viniendo esta acusación de un tipo que dispone de tan pocos privilegios como usted, un pobre y sacrificado eurodiputado que no podría codearse con esas cabezas coronadas... Y es que siempre me gustó la crítica honesta y constructiva del pueblo llano.

 

Como usted bien dice y cualquiera sabe, a lo largo y ancho de nuestro suelo patrio no son las gentes sencillas las que cazan, sino únicamente la oligarquía.

He acudido como observador, mudo de estupor, a cantidad de cacerías y sé que en cualquier longitud y latitud están llenas de señores barrigones, antipáticos, fanfarrones y ricos que lo mismo disparan que se ocupan de conducir a los perros para resacar las piezas, que arrastran la caza que preparan el almuerzo. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen manteniendo a las clases sencillas aparte lo mismo en Asturias que en Jaén, sin dejar ni un mal euro a los ayuntamientos ni a sus vecinos. ¿Qué otra cosa se podría esperar de individuos aficionados a las armas?

 

"Si Europa no comienza a poner coto a este tipo de crueles pasatiempos, toda nuestra política de conservación del medio ambiente quedará obsoleta y en entredicho"; diga usted que sí, pues es de dominio público que toda nuestra política medioambiental ha sido, fue y será ajena a la caza y ésta no ha supuesto más que una cortapisa para el buen orden de la naturaleza.

Tanto es así que el hecho de que algunos de los biotopos mejor conservados, más libres de la degradante acción humana y con más biodiversidad sean cotos de caza es puramente casual. No debemos por tanto caer en la trampa de pensar en ello como una ley de causa y efecto, sino como una mera coincidencia que se expresa en toda su amplitud en sitios como Las Tablas de Daimiel o el Coto de Doñana.

Igualmente casual o malintencionada me parece la noticia de que el programa para la recuperación del Lince Ibérico (el felino más amenazado del planeta) esté funcionando bien en cotos de caza que han suscrito convenio con las administraciones. ¡Hay que ver cómo se falsea la realidad!

 

 

Habla usted finalmente de "vetar la importación de trofeos tales como las cabezas de grandes especies". Medida justa y necesaria donde las haya; pues para cabezas, en este país ya tenemos la suya y otras similarmente afinadas.

Y es que lo que pasa en España, pasa en África: los ricachones cazan mientras los pobres negritos no obtienen nada a cambio de que ocupen sus tierras. El ganado y la agricultura de estas pobres gentes mejor podrían medrar sin los cazadores coloniales que pasan pisoteando sus tierras y cultivos o atropellando niños en sus descomunales todoterrenos.

Aunque los datos económicos y sociales digan tozudamente lo contrario, la caza en esos territorios demuestra un desprecio a los animales de una patria que no es nuestra y se persigue con denuedo su exterminación en una política de tierra quemada que garantiza la desaparición de especies que de otra forma vivirían alegres y despreocupadas.

 

Dicen los tecnóctratas insensibles, sin duda dueños de los safaris, que los animales del África eran hace tiempo exterminados por la guerra, la caza furtiva, las enfermedades como el antrax y las acciones incontroladas de las tribus; pero que desde que un cazador extranjero está dispuesto a pagar miles de dólares por cazar, que en parte les revierten, los aborígenes cuidan la naturaleza y evitan los riesgos de enfrentarse con los animales. Aunque es un argumento bien construido y que obedecería a la lógica, es todo un disparate imposible de creer por cualquier mente mínimamente lúcida. ¿A que sí?

 

¡Ea! Señor Perelló. A seguir con la lucha hasta lograr que los animales vivan como se merecen y tengan, en vez de una muerte violenta a manos de bestias humanas, un apacible irse en gracia de Dios y rodeados de sus parejas e hijos.

Reciba un fuerte abrazo y mi ánimo para que no ceje usted en labor tan principal. {addthis off} 

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Con el pudor que produce hablar de uno mismo me limitaré a decir que el primer recuerdo de mi vida es la lercha de caza de mi padre que apenas podía arrastrar por el pasillo de casa, con una liebre más grande que yo y algunos pájaros en los que encontraba cosas fascinantes desde el pico hasta las patas. Tengo la única certeza de pertenecer a una familia con antepasados cazadores desde que se tiene memoria de ellos. Está claro que tengo "el gen de la caza" y mi mayor orgullo es mi hijo, que también parece tenerlo y mejora mis pasos con igual gusto por la naturaleza y sus moradores. Estudié Ingeniería Técnica Forestal en la Politécnica de Madrid; pero abandoné aquello por otros intereses. A mis 45 años, para sobrevivir, ejerzo de editor autónomo y periodista con la mayor dignidad que permite esta profesión. He sido colaborador ocasional en revistas como "Caza y Pesca" o "Trofeo Pesca" y actualmente soy corresponsal de RNE y Europa Press en una pequeña ciudad del noroeste español
ARMAS.ES me ofrece ahora un espacio blog junto a unos compañeros que me superan en experiencia, lo cual es un honor, un placer y también una responsabilidad.
"La baña y el rascadero" es el único título posible para el espacio de un viejo jabalí. Un espacio en el que relajarse pero en el que un jabalí viejo deja entrever sus virtudes y sus defectos a través de sus marcas. Así, junto a los comentarios de "baña" (bien serenos o bien intrascendentes y placenteros) los habrá de "rascadero", por aquello de sacudirse algunos "parásitos" que siempre resultan molestos.
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