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Un monarca de sangre roja (Nikon Monarch III 3-12X42 SF BDC)

Publicado por en en Caza
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Encontrar un visor de rececho en el que coincidieran larga distancia libre al ojo, ajuste de paralaje, torretas "manojeras", resistencia y precio económico parecía misión imposible hasta que Blackrecon y el aviso de "Monteso" pusieron en mi camino el Nikon Monarch 3-12X42 SF BDC... Un monarca sin sangre azul.

CONSIDERACIONES PREVIAS PARA SU ELECCIÓN

Monarch X, Monarch E y Monarch III pertenecen a la misma dinastía, pero los dos primeros disponen de tubo de 30 mm y de algunas versiones con retícula iluminada, mientras que el tercero está montado sobre tubo de una pulgada.

En cualquier caso todos son de aluminio aeronaútico (resistente y ligero) y presentan un buen nivel de acabado, aunque si nos ponemos puntillosos se agradecería una pequeña tapa embellecedora sobre el tornillo tope del anillo del zoom para completar un conjunto de formas en general agradables y sin sofisticaciones innecesarias.

 

Viene en un embalaje bien presentado y acompañado de una bayeta de limpieza de dimensiones generosas y unas tapas de apertura rápida que si bien no son ninguna maravilla, cumplen su función y son un "regalo" que tiene su utilidad.

 

 

El Monarch III, al igual que su hermano el Monarch E, es un visor de 8 lentes. El modelo que nos ocupa, parte de un mínimo de 3 aumentos y gracias al factor multiplicador X4, alcanza los 12 aumentos. Está pensado para disparos de media-larga distancia y está más concebido para caza que para tiro.

 

 

Estamos ante un monarca de sangre roja, pues no podemos situarlo en la gama de supervisores, pero sí en aquellos muy asequibles de calidad óptica media, con las dotaciones que son propias de los visores modernos de este nivel, tales como las lentes multicapa, el relleno con gas nitrógeno, el ocular de ajuste rápido o la larga distancia libre al ojo que fue precisamente una de las principales razones por la cual lo elegí; pues para disparar con un 300 WM tan coceador como el Santa Bárbara se imponía un relevo al viejo Tasco japonés que era el culpable de más de un chichón y más de un fallo por la prevención a la hora de disparar.

 

 

Dejando a un lado su reconocida marca en el mundo de la óptica, otros dos poderosos atractivos son las torretas de fácil agarre con fijación del 0 y dial de fracciones visibles y audibles, así como la torreta de ajuste de paralaje. Ésta última es la responsable de las siglas SF (side focus / enfoque lateral) que figura en la nomenclatura del visor.

 

 

La firma Nikon, que relacionamos inmediatamente con Japón, es una megamarca que ha tendido a diversificar su producción y no sorprende por tanto que los Monarch III estén marcados como "made in the Philippines".

A este país del sudeste asiático ha ido a parar gran parte de la producción de marcas japonesas y americanas sin que eso suponga automáticamente que estemos ante aparatos de escasa resistencia y baja calidad, aunque sí ante una moderación en precio, que fue otra de las razones de peso para adquirirlo de oferta en Blackrecon (por cierto con irreprochable servicio en atención personal, sencillez de pedido y rapidez de suministro).

 

 

En ese sentido la globalización y la búsqueda de mano de obra barata (¿acaso sus manos no tienen cinco dedos?) ha hecho que los bienes de consumo se hayan convertido en un galimatías de piezas que pueden proceder de seis lugares diferentes y estar ensambladas en un séptimo sitio.

Tenemos gran cantidad de ejemplos empezando por los automóviles, pasando por las armas o la óptica hasta llegar incluso a la alimentación y se da el caso de que hay hamburguesas que, además de venir de Hamburgo, han pasado por más naciones que el baúl de la Piquer. Si eso ocurre en un producto perecedero, qué no ocurrirá con un visor?

 

Ya sé que estos países de producción con ojos rasgados son siempre sospechosos, pero muchos prejuicios se despejan mirando. Hay aparatos habituales en nuestra vida diaria que gozan de estupendo prestigio y que se ensamblan en China, aunque lo desconozcamos (los iPhone, sin ir más lejos). 

El nexo común a todos ellos es un diseño y control de calidad radicado en países occidentales, industrializados o del primer mundo y un ensamblaje y mano de obra de país emergente pero con tecnología de penúltima y también de última generación.

En cualquier caso la garantía de tres años, habla por sí misma. Sería un suicidio económico ofrecer esa garantía sobre un producto mal hecho, si bien es cierto que no hay mejor juez que el tiempo y los disparos.

 

GENERALIDADES, PARTICULARIDADES, VIRTUDES Y DEFECTOS

A la hora de mirar a su través hay que tener en cuenta que no es visor de alta gama... Pero las sensaciones son muy buenas: 

– Está bien ejecutado, con tubo de una pieza, ocular de ajuste rápido, acabado en negro mate. El anillo de aumentos es preciso aunque no va suave, lo que evidencia unas juntas tóricas bastante ajustadas para garantizar impermeabilidad. Está relleno con nitrógeno (esto, lógicamente, no lo he comprobado, pero es lo que asegura el fabricante).

– Es bastante ligero (los visores de alta calidad óptica son más pesados entre otras cosas porque tienen más lentes).

– Su nitidez es buena y puede estar en la línea de otros filipinos de buena calidad, como el Burris Fullfield II, pero un paso por detrás de las series altas de Burris (Signature Select y Diamond) y de los tope de gama de Leupold (por mencionar dos americanos frecuentes). En cualquier caso, más que suficiente con buena resolución en toda la superficie de la imagen (incluidos los bordes) reflejada en un espacioso ocular de 35 mm de diámetro efectivo y con aberración cromática muy moderada que aparece casi exclusivamente cuando se le somete a fuertes contrastes de blanco-negro y luz-sombra.

 

 

– Es un visor de uso diurno, así que no hay que pedirle maravillas en la oscuridad, aunque lógicamente, con 3 ó 4 aumentos, que es lo que se usa en esperas nocturnas ofrece imágenes suficientemente luminosas.

– El efecto túnel es mínimo en 3x y moderado en 12X. 

– La distancia libre al ojo es muy buena incluso en máximo aumento y de hecho declara 101 y 94 mm. de "vuelo libre" en mínimo y máximo aumento respectivamente. Por si quedan dudas, el borde del ocular, que es de ajuste rápido, lleva un protector de goma.

– El rango de ampliación, bien ajustado al uso en rececho.

– La retícula BDC... aunque la hubiera preferido algo más sencilla, tipo ballistic, no está mál y habrá que probar su fidelidad a las rasantes para las que está pensada. Afortunadamente sus líneas centrales y círculos son más finos de lo que reflejan los dibujos en prospectos y páginas web.

 

 

– En 12X su salida pupilar está declarada en 3,5 mm. Sería deseable una "ventana" algo más grande, pero no está mal y lógicamente con un objetivo de 42 mm el tamaño de la pupila a 12X es el que es... Eso sí, suficiente para un uso de disparo de rececho; o sea, no precipitado.

– Las torretas son repetitivas o lo que es lo mismo: siempre mueven las mismas fracciones, de manera que en prueba sencilla, 10 clicks arriba, 10 a la derecha, 10 abajo y 10 a la izquierda, terminan llevando la retícula al punto de origen.

– Hay una cosa que objetarle: la indicación 1 click=1/4 de pulgada a 100 yardas creo que es errónea, aunque no puedo asegurarlo. Por lo que he comprobado con el colimador óptico -aunque lo tengo que confirmar- para mover 4 pulgadas necesito 12 clicks... La realidad sería por tanto que 1 click será 1/3 de pulgada a 100 yardas.

– El ajuste de paralaje es de manejo sencillo, con un mando grande y cómodo con la escala cláramente visible. Tiene el detalle de poder fijarlo para que no se mueva inopinadamente y su rango de operación va desde los 45,72 metros a infinito.

– Las torretas son una gozada. se pueden mover a mano con total facilidad. No sé si son acero sobre acero, pero desde luego son precisas en los movimientos y sus clicks perfectamente audibles. Tienen escala no sólo en la ruleta sino también en la base con lo cual puede fijarse el cero con facilidad y saber cuántos giros hemos dado a la torreta. Además de la que trae de serie, Nikon ofrece como opción otras dos torretas de fácil instalación y ajuste; una de perfil alto y otra sobredimensionada.

– Las instrucciones vienen también en castellano con una guía de uso rápido y todas las características técnicas que se puedan desear (salvo las subtensiones de la retícula y las medidas parciales del visor). Explican también el uso y ajuste de la retícula BDC. Eso sí, están redactadas como si un japonés se lo contara a un chino y ese chino, que sólo sabe hablar italiano, se lo contara a un español. Así encontramos frases como: "Coloque el blanco hecho de cartón grande. Más grande es mejor ya que nosotros debemos escoger cada disparo encendido". Jajajaja. Creo que en estas chorraditas también están esos 1.500 euros de diferencia con un visor de sangre azul.

 

 

LA RETÍCULA BDC

Capítulo aparte merece la retícula BDC.

Sus iniciales significan Bullet Drop Compensation o Compensación de Caída de Bala.

El Monarch III 3-12X42 SF (como otros de la misma familia) se ofrece con esta retícula o con la más sencilla plex de las de toda la vida.

La razón de elegirlo con torreta BDC se basa en el temor a quedarme sin MOAs de elevación. Aunque el visor declara un ajuste interno máximo entre topes de 60 MOA, las marcas de la retícula no están de más para tener la seguridad de poder hacer disparos muy largos por elevación, compensando las caídas sin tener que tocar las torretas, si así lo deseamos o incluso combinar ambos métodos de elevación del disparo.

 

 

 

El prospecto del visor indica que los hitos de la retícula nos sirven tanto para calibres de munición estándar como magnum.

Así, con calibres estándar, ajustando la cruz central para que haga blanco a 100 yardas, los puntos sucesivos corresponderían a los ceros a 200, 300, 400 y 500 yardas.

Para los calibres magnum, con la cruz ajustada a 200 yardas, los puntos sucesivos corresponderían a los ceros a 300, 400, 500 y 600 yardas.

Estamos de acuerdo que esas distancias extremas, con acierto, no están al alcance de cualquier rifle y cualquier tirador, pero al menos esta posibilidad queda abierta.

 

A nadie se le escapa tampoco que esta información es tan genérica que al aplicarla a bulto a todos los calibres estandar por un lado y magnum por otro, resulta burda; pero la ventaja de comprar un visor de marca es que podemos encontrar en Internet sus propias tablas balísticas programables y con simulador.

Esto ocurre con la torreta BDC para la que encontraremos especificaciones mucho más exactas en la web www.nikonsportoptics.com/Nikon-Products/Scopes/ y seleccionando su "Spot On" encontramos un simulador balístico con el que podemos personalizar los ceros según munición elegida y ajuste a la distancia que queramos. 

 

Pulsando después en "Generate Ballistic Reports" nos ofrece varias tablas, una de las cuales nos indica los distintos ceros en las respectivas marcas de la retícula.

Así, por ejemplo, disparando la bala Rémington Core Lokt PSP de 180 grains en el 300 WM con la cruz marcada a 218 yardas (200 metros), los "circulitos" de la retícula nos dan los sucesivos ceros a 299 (273 metros), 389 (356 metros), 470 (430 metros) y 584 yardas (534 metros).

Bajo estas líneas un ejemplo de ajuste a 100 yardas

 

 

MEDIDAS Y SUBTENSIONES

Otra de las ventajas de un visor de buena marca es que su información técnica es muy completa y gracias a esto podemos conocer detalles como las medidas parciales del visor, que pueden ser imprescindibles para saber si su montaje cuadra o no sobre nuestro rifle y monturas. 

 

 

Al no hacer una compra presencial preferí comprobar algunas medidas con la ayuda de un folleto publicitario de Nikon que me traje de la feria de caza de Madrid antes de hacer el pedido. 

No obstante, cabe recordar que una compra a distancia implica la posibilidad de hacer esta comprobación y devolverlo de forma inmediata y en perfectas condiciones con su embalaje completo si no se adapta a lo que esperábamos o a lo que necesitamos. Para salir de dudas basta "posar" el visor sobre las anillas (no instalarlo porque el tubo quedaría marcado). Así lo hice y accioné el cerrojo del rifle para ver que todo cuadraba.

 

En cuanto a las subtensiones de la retícula pueden venirnos bien para calcular dimensiones en la distancia, pero estas útiles medidas precisan una buena memoria o una buena "chuleta".

 

........... 3X ................ 12x

A....... 2,78 cm......... 0,70 cm.

B.... 63,94............. 15,99

C.... 16,68............... 4,17

D.... 22,24............... 5,56

E.... 22,24............... 5,56

F.... 50,04............. 12,51

G... 77,84............. 19,46

H. 122,32............. 30,58

I.. 166,80.............. 41,70

J... 11,12................ 2,78

 

Sobre estas líneas se muestra el esquema de subtensiones y la tabla con los centímetros que ocupa cada porción de la retícula en mínimo (3X) y máximo aumento (12X) que se supone que están medidas a 100 metros.

 

PRUEBAS CON FUEGO REAL

Las primeras pruebas las hice en compañía del compañero de foro Monteso, a algo más de 160 metros y resultaron ser solamente una primera toma de contacto, toda vez que debido al retroceso el visor se desplazó en las monturas a pesar de estar las anillas bien prietas.

 

Aproximé primero el visor con el colimador y después, ayudado por mi hijo y con la técnica de llevar la retícula al agujero, ajusté el visor con fuego real en un solo disparo.

Pero el miedo tiene buena memoria y a pesar de encontrarme detrás de un nuevo visor, la prevención hizo que los cuatro primeros disparos los hiciera con más miedo que acierto, incluso cerrando los ojos. A pesar de ello, tres disparos acabaron en el círculo central y el cuarto se perdió en dirección a las antípodas (ni siquiera sale en la foto).

 

 

Visto que el Nikon da el resultado esperado y que incluso en 12 aumentos la distancia libre al ojo es tan grande que el ocular ni siquiera llega a aproximarse a mi ceja, tomo confianza y efectúo dos series de tres disparos que a pesar del ventarrón reinante hacen dos cacahuetes, uno de los cuales parece tener dos disparos en vez de tres (supongo que por una potra unida a la precisión pues nunca me había ocurrido).

Suficiente por hoy; pero se impone un mecanizado de las anillas para evitar el desplazamiento del visor con el que a pesar de ese defecto consigo unos resultados que creo muy buenos. El gatillo al pelo y la excelente precisión de mi Santa Bárbara hacen el resto.

 

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Con el pudor que produce hablar de uno mismo me limitaré a decir que el primer recuerdo de mi vida es la lercha de caza de mi padre que apenas podía arrastrar por el pasillo de casa, con una liebre más grande que yo y algunos pájaros en los que encontraba cosas fascinantes desde el pico hasta las patas. Tengo la única certeza de pertenecer a una familia con antepasados cazadores desde que se tiene memoria de ellos. Está claro que tengo "el gen de la caza" y mi mayor orgullo es mi hijo, que también parece tenerlo y mejora mis pasos con igual gusto por la naturaleza y sus moradores. Estudié Ingeniería Técnica Forestal en la Politécnica de Madrid; pero abandoné aquello por otros intereses. A mis 45 años, para sobrevivir, ejerzo de editor autónomo y periodista con la mayor dignidad que permite esta profesión. He sido colaborador ocasional en revistas como "Caza y Pesca" o "Trofeo Pesca" y actualmente soy corresponsal de RNE y Europa Press en una pequeña ciudad del noroeste español
ARMAS.ES me ofrece ahora un espacio blog junto a unos compañeros que me superan en experiencia, lo cual es un honor, un placer y también una responsabilidad.
"La baña y el rascadero" es el único título posible para el espacio de un viejo jabalí. Un espacio en el que relajarse pero en el que un jabalí viejo deja entrever sus virtudes y sus defectos a través de sus marcas. Así, junto a los comentarios de "baña" (bien serenos o bien intrascendentes y placenteros) los habrá de "rascadero", por aquello de sacudirse algunos "parásitos" que siempre resultan molestos.
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