Caza mayor

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Montería
Es la modalidad de caza mayor más popular y extendida en España. Se utiliza, sobre todo, para la caza del venado y el jabalí, aunque también se pueden abatir ciervos, gamos, muflones o lobos. Su creciente popularidad ha propiciado que el coste económico por participar en una montería alcance cantidades prohibitivas para el bolsillo de muchos cazadores. Los organizadores de las monterías asignan un puesto de monte bajo a cada cazador, quien debe permanecer a la espera en ese terreno para poder abatir una de estas preciadas piezas. El número de puestos depende de las hectáreas que posea el bosque designado para la montería, conocido entre los monteros como mancha. Por regla general, se trata de extensiones de 50 a 200 hectáreas, en las que participan entre 15 y 50 cazadores. Desde un extremo de la mancha se sueltan las rehalas que, conducidas por sus respectivos perreros, se encargan de batir toda la mancha en diversas direcciones con el objetivo de que las piezas huyan atravesando las líneas de los monteros. La ley española sólo permite la realización de dos monterías al año en cada mancha.

Rececho:
Sin duda, se trata de una de las prácticas de caza mayor que mejor combinan el deporte de la caza con el contacto con la naturaleza. El cazador, gracias a su experiencia y sus conocimientos sobre el terreno, va acercándose hacia la pieza a pie con el objetivo de poder realizar un disparo preciso a una distancia adecuada. Para localizar a su pieza, el cazador suele emplear unos prismáticos que le permiten ver sin ser visto. La mayoría de especies de caza mayor que habitan en España, exceptuando el jabalí, pueden cazarse mediante la técnica del rececho, aunque casi siempre se utiliza para el abatimiento del corzo.

Batida:
Se trata de una práctica similar a la montería, aunque la batida presenta algunas características especiales que la convierten en una disciplina especial. En primer lugar, puede realizarse con o sin perros, algo totalmente impensable en la montería. A pesar de que lo habitual sí es utilizar perros, su función puede ser sustituida por personas que gritan y asustan a las piezas para que huyan en dirección a los cazadores. En segundo lugar, el monte suele batirse siguiendo una única dirección y favoreciendo a una sola línea de cazadores. Por último, tanto el terreno de la batida como el número de cazadores son inferiores a los de las monterías. Entre las piezas que se pueden cazar en las batidas figuran los jabalís, zorros, lobos, corzos y venados.

Caza selectiva:
En primer lugar, hay que destacar que la caza selectiva no constituye una modalidad en sí misma. Sin embargo, puede realizarse adoptando alguna de las prácticas más tradicionales de la caza deportiva, como son la montería, la batida o el rececho. La caza selectiva se desarrolla con el objetivo de poder controlar la superpoblación de ciertas especies en los montes españoles. Para poder practicar este tipo de caza, el tirador deberá atenerse a unos criterios establecidos relacionados con la edad, el tamaño, el sexo o una posible enfermedad del animal.

Espera o aguardo:
Junto a la montería, esta es la práctica más extendida en España para la caza del jabalí. Los atardeceres y las noches estivales con luna llena son los momentos idóneos para practicar las esperas. En esta modalidad, el cazador debe realizar un análisis previo sobre los pasos naturales del jabalí, sus querencias, para posteriormente esperarle agazapado con el arma entre sus manos. Por este motivo, esta técnica requiere una enorme paciencia y un absoluto silencio por parte del cazador.

Caza en berrea:
Esta modalidad se utiliza exclusivamente para la caza del ciervo. Con la entrada del otoño, el ciervo comienza la búsqueda de hembras. En su particular conquista amatoria, el ciervo emite un bramido característico (berreo) que ayuda al cazador a localizar a esta preciada especie. Por este motivo, el oído, la paciencia y los prismáticos se convierten en unos elementos esenciales para esta modalidad de caza deportiva. Esta técnica puede llevarse a cabo en solitario o bien acompañado de un guarda o experto que orientará al cazador sobre los berreos de la especie.

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