9.3x62mm Mauser: un auténtico "all round"

9.3x62mm Mauser: un auténtico "all round"

Munición
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9,3 x 62mm Mauser: un auténtico
El 9.3x62mm siempre ha ocupado un lugar privilegiado dentro de los denominados calibres all round. Su hegemonía se prolonga desde su nacimiento, allá por el año 1905, hasta que a finales de la década de 1960 aparecieron los primeros problemas de abastecimiento.
9.3x62mm Mauser: un auténtico "all round"
R. F. (armas.es) 5/09/06
El 9.3x62mm siempre ha ocupado un lugar privilegiado dentro de los denominados calibres all round. Su hegemonía se prolonga desde su nacimiento, allá por el año 1905, hasta que a finales de la década de 1960 aparecieron los primeros problemas de abastecimiento.

Los primeros cartuchos de pólvora sin humo que se equipaban con balas sólidas supusieron una auténtica revolución entre los cazadores y agricultores del continente africano. La antigua pólvora negra se estaba quedando obsoleta y esta vetusta munición ya sólo era utilizada por quienes no podían permitirse la compra de un nuevo rifle. Al mismo tiempo, pronto se comprobó que una bala blindada podía acabar de forma más rápida y limpia con la vida de un animal peligroso, sobre todo si el tiro estaba bien colocado. La mayor velocidad y poder de penetración de estos proyectiles ayudó a la rápida difusión y popularización de esta nueva munición basada en los cartuchos militares.

Viendo su creciente demanda, los grandes fabricantes británicos y alemanes se lanzaron a la producción de este tipo de munición. Fieles a su incuestionable trayectoria, ligada a nobles y caballeros con gran poder adquisitivo, las grandes marcas británicas fabricaron rifles de buena calidad aunque demasiado caros para la mayoría de cazadores y agricultores que poblaban las distintas colonias africanas. Por el contrario, los alemanes, y en concreto Paul Mauser, centraron su producción en la creación de armas más asequibles y que ofrecieran un excelente rendimiento con estas nuevas balas blindadas. Los primeros cartuchos alemanes, basados en el diseño del calibre militar 7,92mm, se mostraron insuficientes para abatir a grandes especies como el elefante, el rinoceronte o el hipopótamo. Este hecho propició el nacimiento de uno de los calibres más populares de la caza africana: el 9.3x62mm Mauser.

El nuevo cartucho diseñado por Paul Mauser corrigió los problemas de potencia que presentaba el 7,92mm sin que se produjera un excesivo aumento en la fuerza de retroceso. Así, el 9,3 x 62 se presentó como un cartucho equilibrado, que podía equiparse tanto con balas sólidas como con puntas blandas, y que podía conseguirse a un precio bastante razonable para la época. Estas características ayudaron a que el 9,3 x 62 obtuviera un repentino y notable éxito en todo el mundo. Con balas de 286 grains el cartucho volaba a una increíble velocidad de 2350 pies/seg, una marca que demuestra la gran energía y el más que suficiente poder de parada que presentaba este célebre cartucho. Por este motivo, los cazadores y los agricultores de las colonias alemanas de aquella época podían estar seguros al saber que con un arma de este calibre podían abatir con cierta tranquilidad a un elefante, incluso en las peores circunstancias. Y es que la velocidad alcanzada por el 9,3mm era bastante alta para aquellos tiempos. En este sentido, era superior a la que registraban los cartuchos británicos del momento. Además, ofrecía una trayectoria de vuelo bastante estable para disparos de hasta 200 metros.

Bajo estas condiciones y gracias a su excelente comportamiento, la popularidad del 9,3mm se disparó de forma irrefrenable. Y Mauser se vio obligado a crear nuevas partidas de esta legendaria munición para poder abastecer la creciente demanda de todos los cazadores y agricultores de África. Así, durante los primeros años del siglo XX no quedó un rincón en todo el continente africano donde no pudiera conseguirse munición del calibre 9,3mm. Todo lo contrario de lo que sucedía con otros célebres cartuchos de la época como el .303, que sólo podía conseguirse en las colonias británicas, o el 8mm Lebel, cuya venta se reducía a las zonas africanas bajo influencia francesa.

Vainas del calibre 9,3x62 repletas de gránulos de pólvora
La única situación en la que se desaconsejaba el uso del 9,3 x 62mm era en el seguimiento a un elefante herido. En este caso, los cazadores profesionales preferían utilizar un rifle más pesado y potente (calibres .500, .505 o superiores). Sin embargo, el 9,3 Mauser demostró que también podía realizar un gran trabajo en campo abierto. Y es que dentro de la caza africana, un calibre menor como el 9,3mm con una punta blanda puede producir una herida mucho más grande que un calibre mayor y más lento. Incluso, con una velocidad cercana a los 2250 pies/seg, este cartucho alemán podía dejar en estado de shock el sistema nervioso central de un animal con mayor facilidad que un calibre más grueso.

La Segunda Guerra Mundial inició el principio del fin de la producción de rifles Mauser de calibre 9,3 x 62mm. Esto mismo sucedió con el suministro de munición tras el cierre de la División Metálica de Kynoch a mediados de la década de 1950. Además, durante el período de entreguerras se produjo un cambio en el perfil del cazador que llegaba a la sabana africana. En este sentido, el tirador europeo comenzó a ceder su puesto al cazador estadounidense, quien llegaba a África con su rifle y su munición americana. Estos cartuchos producidos por Winchester o Remington se mostraron más baratos y fáciles de conseguir que el 9,3mm, un calibre que durante los primeros años de 1970 acabó desapareciendo masivamente de la sabana africana. A pesar de esto, este cartucho sigue gozando de gran popularidad en Europa, sobre todo entre los cazadores alemanes.

Incluso hoy en día, en ciertos países africanos como Zimbabwe, se puede cazar legalmente con rifles de 9,3mm (siempre que no se sobrecarguen los proyectiles). Además, cada día aumenta el número de cazadores que está redescubriendo las virtudes de este célebre cartucho alemán. Su retroceso es bastante tolerable y su capacidad dañina puede ser adecuada para cualquier especie, siempre y cuando el cazador coloque un buen disparo. Por tanto, se trata de un calibre ideal para aquellos cazadores que se dedican habitualmente a abatir a antílopes como el eland o el kudu, y que sólo de forma ocasional pueden disparar a un elefante o a un búfalo. Con unas buenas balas, adecuadamente cargadas, el 9,3 x 62mm Mauser ofrece un rendimiento similar al del .375 H&H, con la ventaja de contar con un menor efecto de retroceso.
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