Subfusil Ingram MAC 10: características principales y prueba de tiro (II)

Subfusil Ingram MAC 10: características principales y prueba de tiro (II)

Armas militares
5 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 (1 Voto)
 
Las Ingram MAC 10 y MAC11 se han ganado un merecido lugar en la historia y el desarrollo de las pistolas ametralladoras, convirtiéndose en uno de los clásicos de las armas de tercera generación.
Subfusil Ingram MAC 10: características principales y prueba de tiro (II)
Alejandro A. Reynoso (18/01/2008)
Edición de lujo del subfusil MAC 10
Como mencionamos en la primera parte de este artículo, el diseño de Gordon Ingram responde claramente a la tercera generación de subfusiles o pistolas ametralladoras. Entre sus características principales podemos destacar su robusta y tosca construcción con gruesa chapa estampada; su block de cierre telescópico que envuelve el cañón, su diseño compacto; la superposición de la empuñadura de pistola con el alojamiento del cargador; su alta cadencia de fuego; y cómo no, su silenciador o supresor de sonido integrado como sistema del arma. Respecto a esto último, cabe acotar que la forma más idónea de manejar y disparar una Ingram es con su respectivo silenciador colocado, toda vez que sin él se vuelve mucho más difícil de controlar y manipular.

Hay que tener en cuenta que se trata de un arma de muy corta longitud, y por lo tanto difícil de sujetar con la mano de apoyo. La alta cadencia de fuego que es capaz de alcanzar, que supera fácilmente los 1.000 disparos por minuto, complica aun más su control. Por el contrario, con el silenciador colocado, se aumenta considerablemente su longitud, resultando bastante más cómoda de empuñar y de sujetar, ya que la mano de apoyo puede asir directamente el cuerpo del voluminoso silenciador. Al mismo tiempo, la boca de fuego queda más alejada del cuerpo del tirador, disminuyendo así los riesgos de disparos accidentales.

Tampoco debemos olvidar que la acción de un silenciador libera al tirador del trauma causado por las detonaciones, facilitando la concentración en la ejecución del tiro. No obstante, debemos aclarar que la función principal de un arma como la Ingram no es precisamente ésta, sino la de proporcionar una inestimable ventaja táctica para mantener la sorpresa, especialmente en operaciones encubiertas y en acciones tipo comando como infiltraciones, asaltos, golpes de mano y emboscadas.

Estructura interna
Subfusil MAC 10 con todos sus accesorios
Las Ingram no solo son robustas, sino que también poseen un sistema de funcionamiento extremadamente sencillo y fiable. Utilizan un cierre por inercia de masas con un pesado block que se encarga de obturar la recámara. Como funcionan con este block abierto, el percutor es fijo y solidario a la cabeza del cerrojo, disminuyendo así la cantidad de piezas y la posibilidad de roturas. El resorte recuperador va dispuesto por detrás, alrededor de una guía de acero, mientras que una segunda varilla de acero se suma al trabajo de la anterior para guiar el desplazamiento del block. Ambas varillas metálicas están unidas en su parte posterior a una pieza rectangular, la que a su vez contiene un amortiguador de retroceso para el cierre. Tanto el cajón de mecanismos como el armazón están construidos con gruesa chapa de acero estampada, unida mediante toscas soldaduras. Las dos piezas se encastran simplemente una dentro de la otra, asegurando su unión con un grueso pasador lateral que va ubicado en el extremo anterior del armazón. Para desarmar el arma se comienza precisamente por sacar dicho pasador. Luego se desplaza el cierre hacia atrás, se quita la manivela del cerrojo, y todo el conjunto podrá ser separado en 3 piezas principales para su limpieza e inspección.

Ingram MAC 10 con la culata desplegada
El cañón es fijo y va anclado al cajón de mecanismos. Posee un largo de 146mm en el modelo MAC 10 y de 129mm en la MAC 11, mientras que la longitud total del arma con la culata plegada es de 298 y 222mm, respectivamente. En la última porción desnuda del cañón es visible un roscado destinado al acople del silenciador que como dijimos, caracteriza a estas armas.

Si bien podemos destacar como innegables cualidades el formato compacto y el reducido tamaño de las Ingram, no podemos decir lo mismo de su peso, especialmente si se trata de las MAC 10, las cuales superan largamente los 2,5 kilos descargadas. En este aspecto, con aproximadamente 1,5 kilos de peso, las MAC 11 se encuentran mucho mejor logradas y resultan más cómodas de transportar ocultas. De hecho, creo que para empezar a pensar en llevar una MAC 10 bajo el brazo, hace falta una amplia chaqueta y un corpulento usuario que no baje de 100 kg de peso y al menos 1,80m de estatura.

Pruebas de tiro y manejo
A pesar de su tosca apariencia, la ergonomía de las Ingram es razonablemente buena. Prácticamente, todos sus mandos pueden ser accionados indistintamente por tiradores diestros o zurdos, y ninguno de ellos se presta a confusiones o accionamientos fallidos.

Los elementos de puntería, construidos con chapa doblada y perforada, resultan suficientes para el uso táctico de estas armas, generalmente en fuego totalmente automático y a distancias cortas.

La tira de lona con su soporte metálico resulta ruidosa y de escasa utilidad, siendo este un elemento que debería haber sido mejorado en su diseño. Está destinada a brindar un apoyo delantero, pero queda demasiado cerca de la boca del cañón y no es sencillo tomarla con rapidez. Personalmente, opino que la mejor manera de empuñar una Ingram es utilizando únicamente su empuñadura de pistola con ambas manos y de ser posible con apoyo de hombro. Con el silenciador colocado, estos problemas desaparecen y la manejabilidad del arma aumenta considerablemente.

El subfusil Ingram MAC 10 con la culata plegada
La forma más segura de llevar una MAC en condición de uso inmediato es con un cargador colocado y el cierre totalmente apoyado en su posición delantera. Así, queda anulada toda posibilidad de disparo sin necesidad de emplear ningún tipo de seguro. Para abrir fuego, simplemente se ejecuta un rápido movimiento con manivela del cerrojo, al mismo tiempo que se adopta una sólida posición de tiro, dejando al tirador en las mejores condiciones para controlar y apuntar su arma. Tengamos en cuenta que disparar una Ingram en fuego automático no resulta nada sencillo, sobre todo si se pretende concentrar una ráfaga en una zona determinada sin poner en peligro a todas las personas que se encuentran dentro de su alcance efectivo. Un tirador que no haya sido convenientemente entrenado, seguramente efectuará ráfagas en forma de semicírculo y hacia arriba, aumentando considerablemente el peligro de las balas perdidas. Por lo tanto, para controlar debidamente una MAC 10 en fuego automático es imprescindible adoptar una posición de tiro sólida y estable, utilizando el apoyo de hombro que brinda su culatín retráctil, o por lo menos, su voluminoso silenciador. Claro que si lo que se pretende es desparramar proyectiles sin importar demasiado el área cubierta, entonces no habrá problema en disparar con una sola mano, como en las películas, pero desde el punto de vista de la seguridad y la disciplina de fuego, es lo menos indicado.

Con respecto al culatín retráctil, cabe decir que no es ninguna maravilla, aunque cumple discretamente con su función. La cantonera también es plegable sobre el cajón de mecanismos, lo que contribuye a reducir aun más el tamaño total del arma con el culatín retraído.

El modelo diseñado por Ingram en versión carabina
Los cargadores poseen una capacidad de 30 ó 32 disparos, dependiendo del calibre, lo que en la práctica representa una más que respetable potencia de fuego. Sin embargo, si el tirador no aprende a quitar rápido su dedo de la cola del disparador, los 32 disparos de una MAC 10 le durarán casi 2 segundos, y si se trata de una MAC 11, tanto como 1,6 segundos. Esta característica, que sin duda constituye una desventaja desde cierto punto de vista, se transforma en una cualidad desde otra óptica, especialmente cuando se trata de las circunstancias y el tipo de operaciones que hablamos anteriormente.

Comentario final
Actualmente, las Ingram han sido superadas por otros desarrollos de mejores prestaciones, sobre todo en lo que respecta a la tecnología aplicada en su fabricación. La Steyr TMP o la H&K MP-5 K, son buenos ejemplos de lo dicho, pero también debemos decir que estas armas resultan más caras de fabricar y tampoco tienen la misma simplicidad y robustez de las MAC. En este sentido, la Micro Uzi seguramente es la pistola ametralladora de fabricación actual que mejor recoge los conceptos aplicados en la Ingram, y de hecho, ha cosechado un gran éxito desde que fue lanzada al mercado.

A pesar de la relativa difusión de las Ingram, los datos existentes de su producción total arrojan cifras más bien bajas, pienso que mucho menores a las que realmente se fabricaron. Como comentábamos anteriormente, el tipo de operaciones encubiertas y los embarques clandestinos de los que tanto se habla ahora, seguramente han servido para distribuirla en el mundo sin aumentar los datos oficiales de su producción. Hasta la próxima.
Publicidad
Publicidad

Facebook Armas.es

Encuesta

¿Quién monta los accesorios de tu arma?

Suscríbete a armas.es

periodico armas suscripcion

Último Periódico Armas.es

armas periodico 69 dragunov minuatura

SALIR DEL ARMERO

Atrevete a salir del Armero