Rifle Schmidt-Rubin K-31: Tan innovador y revolucionario como desconocido para el gran público

Rifle Schmidt-Rubin K-31: Tan innovador y revolucionario como desconocido para el gran público

Arma larga
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cerrojo_abierto_cargador_hoExtraño, robusto, original, muy bien concebido, poco conocido y apreciado, salvo para la élite de la competición del tiro deportivo. Así es el rifle K-31, preciso y eficiente como un reloj suizo.
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Fusil Schmidt-Rubin K-31 con un clip de carga rápida
Extraño, robusto, original, muy bien concebido, poco conocido y apreciado, salvo para la élite de la competición del tiro deportivo. Así es el rifle K-31, preciso y eficiente como un reloj suizo. He de confesar que la primera vez que lo vi en los catálogos de ventas no me gustó nada. Después, con el tiempo, quizá por los comentarios que sobre él oía o quizá por no dejarle desamparado y abandonado en el rincón del olvido, empecé a interesarme por él. Hoy me enamora. Ya tiene su parcela en mi alma partisana y de tirador. Hay otras razones por las que el arma me interesa. Su excepcional precisión, equiparable según muchos al Mauser sueco Carl Gustav M80 (sería interesante hacer una comparativa en igualdad de condiciones); su curioso sistema de cerrojo lineal en dos tiempos  (adelante/atrás) frente a los cuatro del sistema Mauser o del Enfield, por decir solo algunos ejemplos coetáneos de acciones de repetición; su precio (moderado y extraordinariamente ajustado por la relación calidad/precio -en torno a los 300 euros-); el gran número de accesorios que se le pueden poner de manera sencilla, y la gran calidad de su manufactura.

Hay una penúltima razón que me llama la atención, y es que estos fusiles suelen venir (no todos) con “regalito” bajo la cantonera de su culata. Una ansiada etiquetita con el nombre, la unidad, año y  cantón o provincia a la que pertenecían sus antiguos poseedores en el país helvético, dado que cada fusil era entregado al reservista tras su etapa en filas. Motivo este por el que en su gran mayoría están bien conservados. Podríamos decir que hay otra razón más (y van ya unas cuantas) y es que el Vaticano decidió armar en la década de 1930 a su Guardia Suiza de élite o “Papstliche Schweizergarde” con este tipo de fusiles (al menos cien unidades tuvieron este destino) y si la curia recurrió a ellos es porque no debían ser nada malos...

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Cerrojo lineal del rifle K-31
Su sistema de acerrojamiento lineal no puede pasarle desapercibido a ningún coleccionista de rifles históricos, como soy yo. Fue pionero y revolucionario en su época allá por finales del siglo XIX, cuando todavía muchos de los modelos europeos seguían inclinándose por otro tipo de acción.

La saga de los Schmidt-Rubin y su uso en el servicio (al igual que ocurriría con el fusil ruso de repetición  Mosin-Nagant,  en este rifle dos ingenieros aunaron esfuerzos: por un lado, Schmidt con su acción rectilínea de cerrojo; y por otro, Eduard Rubin, inventando cartuchos de calibre pequeño y gran velocidad) dieron lugar a varias y destacadas mejoras. En los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, uno de las progresos introducidos fue el cambio en el calibre que pasó a ser el 7,5x55mm (ya en el K-31), más poderoso y preciso que el antiguo 7,5x53,5mm.

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K-31 con el cerrojo abierto y cargador extraíble
Entre los años 1933 y 1958, la Waffenfabrik Eidgenoessische de Berna fabricó un total de 582.230 unidades del modelo Karabina K-31. Vino a reemplazar al anterior modelo de fusil (el K-11), más largo, caro e impreciso que nuestro protagonista y con un cartucho de menor potencia y balística menos agraciada. Concebido, por tanto, como fusil militar de “tiro de competición”, el K-31 fue el fusil estándar para los suizos hasta que fue sustituido por el totalmente automático STGW-57 a finales de los años cincuenta. Al comienzo de  los años treinta y hasta que entró en servicio, durante las pruebas de diseño y aceptación finales, algunas de las carabinas llamadas a estudio llegaron a efectuar hasta  ¡150.000 disparos sin fallos! El 17 de marzo de 1932 el Parlamento suizo aceptó la nueva carabina para el servicio, y la designó como Modelo 1931.

Durante sus años de producción el K-31 apenas sufrió pequeñas modificaciones. Así, en 1934 el percutor se hizo más delgado. En 1935 el cerrojo se endureció. En 1936 el depósito del cargador fue endurecido. Y en 1944, debido a la escasez de suministros, se utilizó Cromo Molibdeno en lugar de acero cromo níquel en varias de sus partes. Este experimento resultó fallido y hay quién piensa que esto responde más a una leyenda urbana que a una certeza contrastada.

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Cartuchos del calibre 7,5x55mm
En 1946, comenzando con el número de serie 868901, en vez de haya se ha utilizó nogal para su culata. La rapidez de su acción o cerrojo quedó retratada en una supuesta anécdota del Kaiser alemán Guillermo II en una visita oficial a Suiza, cuando ante las tropas de bienvenida, pasándoles revista, se dirigió al sargento mayor de la Compañía y le sermoneó con el potencial de hombres que Alemania tenía sobre Suiza (el doble). El sargento le contestó, poco más o menos, que con solo su mitad de hombres podrían detener a un ejército que les duplicara ante una posible invasión gracias a la rapidez y precisión de sus K-31. Al Kaiser se le debió borrar su sonrisa socarrona del rostro. Fueron estas las razones que me animaron a hacerme con uno de estos fusiles. Sencillez, robustez, líneas sobrias en su estética y seguridad (a pesar de los sustos que últimamente nos tienen acostumbrados los cerrojos lineales, este, señores míos, es un suizo y es extremadamente seguro).


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Detalle de la boca de fuego del K-31
Hay otra razón para su embrujo. Y es la munición. Es relativamente fácil de encontrar y a mejor precio que la de otros fusiles históricos. Su balística es comparable a la del excelente cartucho .308 Win. Y aún hay otra interesante razón más: su cañón es pseudo-flotante (no podría ser considerado flotado puesto que apoya en un determinado punto  de la caña), por lo que su precisión mejora debido a la particularidad de dejar que el cañón, libremente, vibre tras el disparo sin rozar en gran parte de su lecho o asentamiento, algo innovador en los primeros años del siglo XX al igual que llevar cargador extraíble, solo concebido en algunos de los modelos de fusiles europeos contemporáneos.

Mientras preparaba este reportaje, unos amigos y expertos en este fusil me escribieron lo siguiente: “Lo que realmente le puede interesar al lector y es algo sobre lo que no se ha escrito hasta ahora, es por qué un K-31: qué  trasmite, cómo tira, lo caprichoso que es con las cargas, el curioso  manejo de su cerrojo rectilíneo, los detalles que lo hacen único, y la precisión que muestra a pesar de su pesado calibre”.  En la misma línea, otro amigo sentenciaba: “Que yo sepa sólo un Carl Gustav puede plantarle cara, y dependería del indio que lo maneje...” Todo lo dicho es cierto, porque os aseguro que disparar con él es un privilegio, un lujo. Un disfrute y un sosegado placer. El acople de sus complementos es sencillo y preciso, sin necesidad de herir parte alguna del arma: miras, bases, túneles, diopter, tapón de boca, etc.

Deshaciendo mitos
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Con el cerrojo en esta posición, el arma queda montada y lista para disparar
- El K-31 es un fusil fiable. No es para nada inseguro, a pesar de su acción lineal.
- El desarme y armado de su cerrojo en un total de 8 piezas, incluido el extractor, no es en absoluto un proceso complejo. De hecho, una vez que se ha ensayado, resulta relativamente sencillo.
- Este fusil ha participado en diversas contiendas y ha sido probado en situaciones adversas. Muchos de sus detractores argumentarán que su fiabilidad solo está comprobada en campos de tiro, donde las situaciones hostiles (climatológicas y de suciedad, barro, agua, polvo…) no están presentes y no juegan en contra del arma. Pero como decimos, esto no es del todo cierto.

En cualquier caso, para apaciguar las voces más críticas, a continuación citaremos algunos de sus “defectillos”: excesivo recorrido del gatillo (con sus dos tiempos bien diferenciados) y una culata algo corta para fusileros de gran envergadura. Quizá también cabría dentro de este apartado su abultado peso, aunque realmente quede dentro de unos límites normales. Otra de sus curiosidades dignas de mención es la gran cantidad de marcas de troquelado que tenían las armas suizas en la mayor parte de sus partes mecanizadas en acero o madera. También tiene otro detalle muy particular. A ambos lados de la caña de madera, el surco para su perfecto agarre por la mano adelantada del tirador, no es simétrico respecto a su homólogo; uno está más adelantado que el otro. Estudia la anatomía del “abrazo” de la mano y dibuja en la madera los surcos donde más apropiados deben estar.

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Alza tipo guión del rifle K-31
Por otro lado, la secuencia de su armado (montar el arma para hacer fuego) es similar al de cualquier otro fusil contemporáneo. En primer lugar, procedemos a la apertura del cerrojo con un decidido tirón hacia atrás. Para su extracción completa basta presionar la oportuna presilla de retención del cerrojo. A continuación, alimentamos el arma mediante su cargador, bien extrayéndolo o bien por su carga superior con clips de llenado rápido de cartón encerado o clips similares a los del Mauser sueco y otros fusiles menos populares. En tercer lugar procederemos a la introducción del primer cartucho, empujando el cerrojo hasta su posición más adelantada y arrastrando, a su vez,  el cartucho hasta la recámara, dejándolo listo para hacer fuego. Por último, para aliviar el muelle percutor sin llegar a hacer fuego, bastaría con tirar ligeramente hacia atrás de la anilla del cerrojo a la vez que se aprieta el gatillo hasta el reposo completo del percutor. Para su activado, solo sería necesario volver a tirar hacia atrás de la anilla hasta su bloqueo y dejarlo listo para hacer fuego.

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Cargador repleto de cartuchos para el K-31
Suiza, un país tradicionalmente neutral, sorprende por ser uno de los escenarios donde mejores acabados y precisión tienen sus armas. Si por algo destaca es por la calidad y fiabilidad en sus trabajos. Esperemos haber contribuido con este documento dedicado a la figura del K-31 a su difusión y mayor conocimiento de este, injustamente, desconocido fusil. Para terminar, no puedo dejar pasar por alto la inestimable ayuda de los compañeros del foro SPACIO K-31, verdaderos artistas y conocedores de este fusil, que me asesoraron y ayudaron pacientemente en mis muchas dudas. A todos ellos, mi gratitud. De igual forma, un enlace extraordinario para quien desee profundizar más en este magnífico rifle es www.swissrifles.com.







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