Armas en la historia: Las primeras pistolas Parabellum

Armas en la historia: Las primeras pistolas Parabellum

Arma corta
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Una de las primeras armas cortas semiautomáticas de fines del siglo XIX que funcionó con eficiencia fue la conocida pistola Borchardt. George Luger se inspiró en ella para pocos años más tarde lanzar su exitosa pistola Luger Parabellum.

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Vista lateral izquierda: seguro, botón extractor del cargador, palanca de desarme

Una de las primeras armas cortas semiautomáticas de fines del siglo XIX que funcionó con eficiencia fue la conocida pistola Borchardt. Si bien mecánicamente no tenía demasiados problemas, su mayor contra era su tamaño excesivo, que la hacía difícil de portar, sobre todo por la proyección posterior donde se ubicaba el resorte recuperador de la corredera. Fue el ingeniero George Luger quien transformó a la Borchardt en un arma que sería luego legendaria, y que bautizó con el nombre de “Parabellum”, inspirado por el adagio romano que reza: “Si vis pacem para bellum” (Si quieres la paz, prepara la guerra).

La modificación más importante fue diseñar un sistema de recuperación de la corredera basada en una horqueta de acero en el armazón donde se aloja una pieza en "T", ubicada en la parte posterior de la corredera, de tal manera que se redujo notablemente la protuberancia hacia atrás. También inclinó el ángulo de su empuñadura respecto a la corredera, dándole una forma más anatómica y que facilitaba mucho la alineación de miras e incluso el disparo instintivo.

Características técnicas
El balance del arma se percibe como excelente tan pronto se la empuña, entre otras cosas porque el resorte recuperador de la corredera, como ya se dijo, no está debajo del cañón, tal como es habitual en casi todas las pistolas más modernas, a partir de los diseños de John Browning como la Colt 1911 o la HP-35,  sino que es una horqueta en el extremo trasero, lo que deja al cañón libre, de tal manera que todo el peso del arma se concentra en la mano del tirador.

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Despiece elemental: cargador con botón de carga y plaqueta lateral. Se observan los grabados en la corredera

Funciona con sistema de cañón semi-móvil y cierre móvil con bloqueo por llave acodillada. El peso varía de 800 a poco más de 900 gramos, según el largo del cañón, cuya ánima tiene 6 estrías a dextrorsum y que usualmente era de unas 4” de longitud, aunque también había versiones más largas, como las de artillería, llegando  hasta 12 pulgadas.

El calibre utilizado fue el 7.65 Parabellum, también conocido entre los anglosajones como .30 Luger. Tiene una vaina abotellada o agolletada para albergar una mayor carga de pólvora que el 7.65 Browning, o .32 ACP, de manera análoga a muchos cartuchos de arma corta de la época como el 7.65 de la pistola Mauser o incluso el de la misma Borchardt.

Esta característica le imprime una mayor velocidad al proyectil, lo que redunda también en una trayectoria más tensa y mucha mejor capacidad como perforante en el supuesto de usarse con puntas blindadas, como es obligatorio, por otro lado, para la munición de guerra. La percusión es muy suave ya que funciona mediante aguja lanzada y no con martillo, mientras que el sistema de puntería es con un alza en forma de “V”, generalmente fija pero también regulable en algunas versiones. Estos factores  favorecen marcadamente su precisión a largas distancias.

Los primeros ejemplares tenían un seguro de palanca ubicado en el lateral izquierdo del arma, y además un seguro de empuñadura, que impide disparar si no se la sostiene firmemente con la mano cerrada. Este seguro permite portarla sin riesgos con munición en recámara, de modo que podía dispararse inmediatamente sin realizar ninguna acción previa. Lamentablemente, el seguro de empuñadura fue suprimido en versiones posteriores por necesidad de reducción de costos y tiempo de fabricación ante las urgencias de las dos guerras, tal como ocurrió también en otras pistolas de la época.  Los cargadores vienen provistos de un botón que permite bajar el resorte y de esa manera se facilita la introducción de los cartuchos en el mismo. La capacidad de carga era de 8 cartuchos, más uno en recámara.

Una particularidad propia del sistema Luger, heredado también de la Borchardt, es que el bloqueo de cierre se realizaba mediante el mencionado sistema de llaves acodilladas, por el cual la corredera se desplaza hacia atrás hasta llegar a un punto donde el riel se eleva de tal manera que se articula en sistema de rótula y abre la recámara, extrayendo la vaina servida y tensando el resorte de la aguja percutora, para luego volver hacia adelante llevando un cartucho nuevo a la recámara.

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Vista de la corredera retrasada, cargadores, munición y correa de sujeción

Las condiciones mecánicas de esta pistola son excelentes, a pesar de que su sistema de corredera articulada la hace más complicada de fabricar, en comparación con las correderas más modernas, y con límites de tolerancia más estrictos, lo que redunda también en la necesidad de tener que ser acabadas casi artesanalmente, aumentando así su costo y tiempo de producción.

Igualmente, y en contra de lo que muchos creen a causa de lo antedicho, no es proclive a fallos ni interrupciones, siempre y cuando se mantenga en buenas condiciones de limpieza y lubricación, se utilice munición de buena calidad y con carga en toda su potencia, empuñándola correctamente.

En lo que respecta a mi experiencia personal, frecuentemente he usado munición “factory” de marcas como Winchester, Fiocchi o Lapua sin haber experimentado interrupciones, y ello pese a que el ejemplar es de 1906, es decir que tiene actualmente nada menos que 105 años, manteniendo también un excelente agrupamiento a 25 metros.

El despiece del arma es lo suficientemente sencillo como para poder hacerlo a campo sin necesidad de herramientas. Lo primero es mover la palanca de desarme hacia abajo, que entonces permite extraer la plaqueta del lateral izquierdo con lo que se libera la corredera moviéndola hacia adelante.

Al armarla se procede a la inversa, debiendo tener cuidado de que la pieza en “T” a posterior de la corredera encaje correctamente en la horqueta que actúa como resorte recuperador.

Historia

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Comparación de calibres: .22 LR, 7.65 Browning, 7.65 Parabellum y 7.65 Mauser

Las primeras pistolas Parabellum se fabricaron en el año 1900 en las factorías de la DWM (Deutsche Waffen und Munitionfabriken) en Berlín, y el principal y primer comprador importante fue el Ejército Suizo, que luego de algunas pruebas que pasó satisfactoriamente la adoptó como reglamentaria en 1902. Estas Luger "Suizas" llevaban por un lado el monograma del fabricante alemán, y por otro la cruz característica de la Confederación Helvética, como se ve en el ejemplar de la fotografía superior.

Poco después de ser reglamentaria en el Ejército Suizo fue estudiada con mucho interés por Alemania. Sin embargo, la Wermacht objetó y con razón el calibre utilizado por tener un bajo “stopping power” (poder de parada) para un arma que mayormente debía usarse a distancias cortas. A raíz de esta observación se decidió rectificar la vaina del  7.65 Parabellum a fin de que pudiera alojar una punta de 9 milímetros.

De esta manera nació este calibre hoy tan generalizado y seguramente el más usado en el mundo, probablemente a excepción del .22 LR para uso deportivo. Nos referimos al 9mm Parabellum, o 9 NATO, o 9x19 según la nomenclatura internacionalizada. Como el diámetro y el largo de las vainas son iguales en ambos calibres, los cargadores pueden albergar indistintamente a ambos, de modo que la conversión para usar uno u otro en la misma pistola puede hacerse sencillamente cambiando el cañón roscado del 7.65 por otro de 9mm. Muchas de estas armas fueron recamaradas de este modo para su uso militar, lo que seguramente las hizo más efectivas, aún a costa de perder notablemente su valor como objetos de colección.

En 1904, y ya en calibre 9mm, la adopta la Marina, y en 1908 finalmente la adopta el Ejército con la designación “P 08”, (Pistole 1908). A partir de entonces prestó servicio en las dos grandes Guerras Mundiales, compitiendo durante la Segunda con la Walther P-38, que tenía una concepción más moderna, entre otras cosas porque la percusión era mediante martillo externo, como la Colt, pero además funcionaba en doble acción. Durante la década de 1920 se distribuyeron algunas en Estados Unidos para uso civil, pero no tuvieron gran difusión.

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Puntas del 7.65 Parabellum: Blindada ojival, blindada troncocónica, punta hueca, semi-encamisada punta blanda y punta de plomo redonda (todas de la factoría DWM)

Se hicieron muchas variantes del modelo original, incluyendo entre otras modificaciones: cañones de mayor longitud y una ranura de anclaje para insertarle una culata, lo que las convertía en casi carabinas, adaptadas para la artillería, y cargadores redondos llamados "de caracol" o "sartén", con capacidad para 32 cartuchos que las hacían muy aptas como armas de asalto en las trincheras, en tiempos en que los subfusiles todavía no eran comunes.

Por necesidades propias de las urgencias bélicas la Parabellum fue hecha bajo licencia por otros fabricantes, como la Erfurt Gewehr Fabrik y la Spandau Gewehr Fabrik, y hasta hubo copias clandestinas, lo que redundó en una reducción de los estándares de calidad originales y desde luego, muchas de estas armas ya no tenían la fiabilidad de las primeras.

Igualmente, la Luger (como la llamaban los aliados) fue el  trofeo y objeto de deseo de muchos soldados, e incluso actualmente goza de un prestigio notable entre  coleccionistas, y hasta las personas que no son aficionadas a las armas conocen de su fama. Su precio varía mucho según el fabricante y el estado de conservación, desde algunas relativamente baratas hasta otras que llegan a valuarse cerca del millón de dólares, como la "Baby", una versión que hizo el propio Luger para su uso personal y algunos amigos, con cañón y empuñadura reducida, de la que se hicieron cuatro ejemplares. También se cotizan muy bien algunas pistolas recamaradas para el .45 ACP (11,25mm) hechas especialmente para ser probadas por el US Army que ya había adoptado ese cartucho, pero no las aceptó.

Dejó de fabricarse en grandes cantidades al fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, aunque su demanda y su leyenda se mantuvieron tan altas que fábricas como Mauser han hecho en los últimos años algunas partidas discontinuadas en acero inoxidable e impecable terminación.


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