Equipamiento táctico (II): nuevos tiempos, nuevas armas

Equipamiento táctico (II): nuevos tiempos, nuevas armas

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Equipamiento táctico (II): nuevos tiempos, nuevas armas
Una de las partes más llamativas del trabajo táctico radica en el empleo de las armas. Estas armas no dejan de ser una herramienta más de todo el equipamiento táctico, por lo que deben ir acorde con los objetivos de la misión.
Equipamiento táctico (II): nuevos tiempos, nuevas armas
Cecilio Andrade (20/12/2007)
Una unidad SWAT debidamente armada
Una de las partes más llamativas del trabajo táctico radica en el empleo de las armas. Estas armas no dejan de ser una herramienta más de todo el equipamiento táctico, por lo que deben ir acorde con los objetivos de la misión. En este sentido, todo el material y el equipamiento deben estar en su justa concordancia.

Hoy en día, los nuevos enemigos contra los que trabajan las policías mundiales, han obligado a estas unidades a subir muy significativamente su nivel de letalidad operativa, sin llegar a extremos excesivos. Por otro lado, la implicación de la Fuerzas Armadas en Misiones Internacionales de Mantenimiento de Paz ha provocado otra modificación mucho más sustancial en este colectivo armado. Y es que la táctica militar tradicional de operaciones en entorno urbano llevaba implícito el principio de potencia de fuego y superioridad de medios.

El tipo de acciones en las que deben actuar en la actualidad son de tipo más policial que militar tradicional, con lo que sus actuaciones deben seguir las mismas pautas de evitar daños colaterales y bajas mínimas, ya sean propias o de oponentes. Esto ha afectado a todos los Estados Mayores de los ejércitos implicados en este tipo de acciones, obligando a un replanteamiento de todo el sistema de entrenamiento, de tácticas, de logística, de Reglas Operativas de Enfrentamiento, etc. Consecuencia de ello es el acercamiento de los listones de letalidad de ambos estamentos; por un lado subiendo el policial, y por otro bajando el militar.

Un fusil M16 equipado con accesorios tácticos
Como vemos, en un principio, fueron las unidades militares las que marcaron la pauta a seguir. Tras este periodo, se produjo una etapa de divergencia y diferenciación, merced de la situación social e internacional imperante. Ante el nuevo cambio social e internacional, ahora volvemos a un nuevo acercamiento, esta vez del campo militar al policial. Remontándonos a los principios de los equipos de asalto policial, estas unidades se apoyaron en el trabajo, técnicas, tácticas y armas militares, incluyendo el uso intensivo de los calibres 7,62 y 5,56mm, ambos dotados de unas condiciones balísticas que los hacían desaconsejable en el 90% de las situaciones. Esto hizo que acabaran decántandose durante casi veinte años por armas menos “potentes", en calibres que iban desde el 9mm hasta el .40 S&W o el .45 ACP, tanto para pistolas como subfusiles.

Pero los tiempos cambian, y tanto el nuevo estatus internacional como las “nuevas" organizaciones criminales están mejor armadas y equipadas. Casos de atracadores totalmente protegidos con equipos antibalísticos completos, verdaderos trajes, contra los cuales las armas de dotación de aquel entonces poco o casi nada podían hacer, obligaron a modificar las reglas de enfrentamiento imperantes y a estudiar “nuevas" armas y municiones.

Municiones del futuro
Subfusil HK MP7 calibre 4.6x30mm
Por un lado, tenemos municiones con nula o muy poca capacidad de perforación, para misiones en plantas industriales de alto riesgo o en aviones. Tenemos municiones de materiales sintéticos, municiones prefragmentadas, municiones frangibles que se desintegran contra algo más duro que el aire, pero capaces de transmitir la suficiente energía cinética a un blanco humano. Calibres hasta entonces puramente militares, como el 5.56x45mm o el ruso 7.62x39mm, pasaron a dotar a muchas policías de Europa y Estados Unidos. En ambos casos, buscando municiones con proyectiles con el suficiente poder de penetración como para atravesar chalecos, y poder transferir una gran cantidad de energía cinética al blanco, capaz de incapacitarlo de forma inmediata.

En esa dirección se encaminaron muchas investigaciones privadas y gubernamentales, siendo dos empresas privadas europeas las que han cosechado más éxitos de venta. La primera, alemana, es la muy conocida Heckler & Koch. Ella fabrica el subfusil MP7 PDW (Personal Defence Weapon), con su nuevo cartucho de 4.6x30mm, dotado de una velocidad inicial entorno a los 725 m/s, una cadencia entorno a los 950 dpm, y cargadores de hasta 40 cartuchos.

Pistola Five-seveN de FN Herstal
La otra productora europea es la Fábrica Nacional Belga, que fabrica el subfusil PDW P-90 y la pistola Five SeveN, ambos recamarados para la misma munición de 5,7x28mm Modelo SS190. Su velocidad inicial es de 715 m/s, cargadores de 50 cartuchos para el subfusil y de 20 para la pistola, así como una cadencia teórica del subfusil de aproximadamente 900 dpm.

Ambas producciones han sido adquiridas por numerosas agencias de todo el mundo. Como podemos ver, son armas con gran potencia, capacidad y poder resolutivo. Nuevos tiempos, nuevas armas. Existen otras armas similares que también podríamos comentar, pero todas giran en torno a las características ya reseñadas. Un entrenamiento realista realizado en escenarios correctamente estudiados, siempre en referencia a casos ya acontecidos y a otros nuevos probables, determina la elección de un tipo determinado de armas y de técnicas diferentes adaptadas a éstas, pues el personal operativo encuentra la base que ha de permitir evolucionar y mantener la delantera en las probables situaciones tácticas.

Miembros del SAS británico en pleno entrenamiento
-Desarrollar técnicas nuevas para armas ya existentes.

-Desarrollar armas para situaciones especiales.

-Modificar armas ya existentes para fines concretos.

-Adaptar técnicas antiguas a situaciones nuevas.

-Detectar y solucionar problemas antes de que estos aparezcan.

Veamos ahora un pequeño estudio sobre las características de la panoplia de armas que pueden utilizarse, siempre de forma genérica y sin entrar en cuestiones de modelo y o fabricante.

Arma corta
Entrenamiento táctico con arma corta
Es “el arma" por definición de la mayoría de las entidades policiales, salvo unidades específicas. Aquí debemos hacer un inciso importante. Para la mayoría de los agentes de policía, su arma principal, y única normalmente, es la pistola. Para una unidad de asalto, militar o policial, la pistola se convierte en un arma secundaria, auxiliar del arma larga. Esta matización debe realizarse, ya que las formas de trabajo y de transporte del arma varían sustancialmente. La funda de muslo, válida para alguien que porta un pesado y voluminoso chaleco táctico, resulta excesivamente aparatosa, y hasta cierto punto incómoda, para un patrullero en su labor habitual. En el caso de una funda de costado puede ocurrir lo contrario si lo utiliza un operador táctico.

Hasta hace unos cuantos años, cuando nos referíamos a armas cortas, siempre surgía la misma discusión: ¿pistola o revólver? Actualmente, existen multitud de pistolas tan seguras y fáciles de usar y portar como un revólver, pero con las ventajas de mayor potencia de fuego y rapidez de recarga. Desde el punto de vista táctico, el arma corta debe poseer una serie de condiciones y cualidades:

-Capacidad de funcionamiento frente a condiciones adversas.

-Simplicidad de manipulación y manejo.

-Buen acabado ergonómico.

-Miras adaptadas al tipo de acción para el que se puede emplear.

-Buena precisión natural.

-Resistente a la corrosión y a los golpes fortuitos.

-Fiabilidad mecánica.

-Calibre y munición adecuados.

Este último punto ha sido igualmente discutido durante mucho tiempo, y la aparición de nuevos calibres no ha hecho más que complicar aún más la elección, pues a los tradicionales 9mm Parabellum, .38 Special, .357 Magnum y .45 ACP, se han sumado el .40 Smith and Wesson, el l0 mm Auto y el .357 Sig, por citar los más extendidos. Quizá de todos los calibres mencionados, el .38 Spl sea el menos indicado para acciones tácticas. Y en cuanto a los demás, conviene recordar que no solo es importante el diámetro del proyectil, sino también su conformación física y estructural, y por supuesto el punto de impacto.

(Continuará)
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