Equipamiento táctico: accesorios imprescindibles para profesionales

Equipamiento táctico: accesorios imprescindibles para profesionales

Accesorios
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Equipamiento táctico: accesorios imprescindibles para profesionales
Las tácticas que han llevado a cabo las diferentes unidades especiales durante estos últimos 40 años han desembocado en el desarrollo de equipos y materiales específicos para ejecutar sus tareas.
Equipamiento táctico: accesorios imprescindibles para profesionales
Cecilio Andrade (14/12/2007)
Grupo policial completamente equipado.
Las tácticas que han llevado a cabo las diferentes unidades especiales durante estos últimos 40 años han desembocado en el desarrollo de equipos y materiales específicos para ejecutar sus tareas.

Dentro de este amplio abanico podemos destacar principalmente:

-Arietes.

-Escudos, chalecos y cascos balísticos; más seguros y cómodos.

-Equipos de observación, vigilancia y detección cada vez más sofisticados. En este campo podemos hablar de sensores térmicos, sísmicos, fónicos, micrófonos direccionales, medios de grabación de audio y vídeo cada vez más perfectos, etc. Todo un mundo de tecnología.

-Municiones especiales cada vez más precisas y resolutivas en sus efectos.

-Armas no letales. Y aquí se podría hablar de un verdadero boom en los últimos años. Es quizá este apartado uno de los más interesantes, pues posibilita la detención de individuos altamente peligrosos con un mínimo de fuerza y/o daño hacia su persona y a terceros. En este campo, empresas y gobiernos compiten para ofrecer productos cada vez más específicos y seguros, llegando a ser utilizados por unidades militares en operaciones de guerra, en las cuales los riesgos de daños colaterales no eran justificables. Desde los antiguos fusiles de dardos tranquilizantes, podemos encontrarnos hoy en día armas con municiones neutralizadoras del tipo estornudógeno, tanto para escopetas del 12 como para lanzagranadas de 40mm; con aros de caucho expansivo; saquetes de bolas de goma, de pimienta, etc.

Otra opción de arma no letal son las granadas de mano, el láser aturdidor, las pistolas de sonido dirigido, los taser, los sprays incapacitantes, las espumas y redes adhesivas, o las redes disparables. Granadas lacrimógenas, de CS, CN, OC y/o combinaciones de los mismos, además de otros gases con distintos efectos desagradables e incapacitantes, etc. Además, todo ello también puede dirigirse contra vehículos, con espumas o redes autoadhesivas que los encierran y/o los bloquean; e incluso sistemas para neutralizar el sistema eléctrico del coche.

-Sistemas de comunicación, mando, control e información cada vez más rápidos y seguros.

-Vehículos más sofisticados, adaptados a cualquier acción. Desde protección blindada hasta acceso a plantas superiores o alas de aviones, pasando por unidades móviles de mando, control y comunicaciones.

Pero dejemos un poco este mundo de tecnología punta y medios sofisticados, y bajemos a la arena de lo cotidiano, en la que los medios suelen ser mucho más mundanos, y es con lo que se debe trabajar. El equipamiento individual y colectivo debe estar basado en las necesidades del servicio y nunca en los gustos personales, tendencias del mercado o factores políticos. Es por ello por lo que debiera ser imprescindible contar con un gabinete de compras compuesto por expertos tácticos y técnicos de control económico que decidan sobre la viabilidad real de utilizar un determinado material en una operación real o de entrenamiento, su control de calidad y mantenimiento, y por último la posibilidad presupuestaria.

Un aspecto muy tenido en cuenta, a nivel político principalmente, a la hora de la compra de determinados equipos, ya sean colectivos o individuales, es la imagen pública que puede darse. Normalmente, un agente con chaleco táctico sobre el “antibalas", y con un subfusil, cuando menos causa expectación entre los ciudadanos. No entraremos en discusiones sobre este hecho. Sólo una frase sobre el mismo: “más vale tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo".

Existe siempre una inclinación natural respecto a un tipo de material u otro. Si bien es cierto que si un equipo funciona y se adapta a las necesidades hay que pensárselo dos veces antes de cambiarlo por otro más novedoso, lo cierto que esto puede conducir a un exceso de conservadurismo y al estancamiento. Por desgracia, la delincuencia internacional y los terroristas suelen ser muy poco conservadores en este campo.

Haremos tres divisiones generales, a título de estudio, no de importancia, del equipamiento de trabajo: equipo colectivo, equipo individual y armas. Respecto al equipo colectivo, podemos a su vez hacer 3 subdiviones: medios de transporte, elementos de seguridad y elementos de apoyo. Teniendo en cuenta nuestra pertenencia a una unidad regular de un ejército nacional, una agencia nacional, autonómica o local, el equipamiento colectivo vendrá marcado por instancias superiores. Aun así veamos algunos puntos sobre los que si podemos influir.

1. Medios de Transporte. Normalmente los vehículos que utilicemos serán los coches patrulla, furgones adaptados o vehículos polivalentes, o en general vehículos pensados para otro tipo de compromisos. Salvo las unidades especiales de asalto, será muy raro poder contar con vehículos especiales y/o especializados, por otro lado muy caros y difíciles de amortizar salvo por estas unidades. Es por lo que adquiere gran importancia saber trabajar “con ellos", para poder sacarle el mayor partido posible y minimizar las deficiencias que posean. Es trascendente remarcar el punto “con ellos", ya que se tiende a dejar estos vehículos fuera de la instrucción, trabajando sobre todo la parcela hombre, y dejando fuera de la misma la actuación hombre-vehículo, vehículo-hombre.

El medio de transporte terrestre debe estudiarse en base al uso mayoritario que deba soportar el vehículo. Por ello, y dependiendo del tipo de trabajo que realicemos, podrá ir desde un coche de gran tamaño y cilindrada, hasta un todo terreno para zona rural, pasando por las polivalentes furgonetas de gran capacidad y puertas laterales que permiten la rápida entrada y salida del grupo de intervención. Contar con elementos de transporte aéreo o marítimo debe ser sopesado y analizado en profundidad, pues su coste es elevado y operativamente puede no ser necesario, siendo más rentable en estos casos la cooperación interagencias, y la amortización de estos medios compartiendo y colaborando en uso y gastos generales.

2. Elementos de Seguridad. El acceso a cascos, escudos y chalecos antibalísticos, por regla general están fuera de los operadores comunes, salvo situaciones muy específicas. Se trata de medios fundamentales en la salvaguarda de las vidas de los operadores, así como en la consecución de sus actuaciones con seguridad y eficacia. Un agente protegido sólo con su chaleco mejora su actuación en más de un 40 %. Ello es así por dos motivos principales, ambos psicológicos. En primer lugar, dado que su nivel personal e interno de seguridad crece, se siente más protegido. Y por otro lado, porque desde tiempos prehistóricos el ser humano se ha vestido para la guerra, con mayor o menor ceremonia, pero el hecho de equiparse ha marcado siempre un antes y un después psicológico. Al cerrar el chaleco, colocarse el casco, etc., entramos dentro de esa ceremonia psicológica interna de prepararnos para actuar. Por otra parte, existen infinidad de materiales comunes como extintores, equipos de primeros auxilios, que aún contando con la colaboración de unidades de bomberos y ambulancias de urgencias debemos tener presente siempre. Asimismo, el empleo, conocimiento y entrenamiento de las técnicas y protocolos de evacuación son fundamentales para la supervivencia de los hombres, tanto física como moralmente. Es importante recalcar la importancia de protocolos de colaboración con los bomberos locales y los servicios de ambulancias del tipo 061 (en España).

3. Elementos de Apoyo. El tener que abrirse paso a través de los variables obstáculos que nos podemos encontrar, en muchos casos imprevisibles, nos obliga a contar con determinadas herramientas y entrenarnos para saber utilizarlas en un entorno operativo.

• Explosivos.

• Arietes (improvisados o no), mazas, o cualquier otro elemento que nos permita actuar con contundencia contra una puerta, tabique u otro obstáculo cualquiera.

• Herramientas en general.

• Focos de alta intensidad para control de perímetros y/o cegamientos.

• Reservas de munición, baterías, radios, bebidas isotónicas, barritas energéticas, etc.

• Máscaras y munición de gas y/o humo.

• Sistemas de inmovilización (grilletes, cintas, presillas) para detenidos, tanto heridos o no, como para posible personal civil o incluso rehenes que encontremos.

• Medios de visión nocturna.

• Bolsas para pruebas.

• Equipos autónomos de respiración.

Pasemos ahora al apartado de equipos individuales. Aquí, es muy difícil no entrar en polémicas, ya que cada individuo puede tener su manía particular sobre qué llevar, cómo llevarlo y dónde. Aparte del equipo estándar de “uniformidad", son aconsejables una serie de elementos, los cuales normalmente no están a disposición de nuestros hombres, salvo compras personales, y otros que existiendo en dotación no son entregados por no estar contemplado en “plantilla".

De los primeros, recalcaría:

• Rodilleras y coderas semirrígidas.

• Chalecos antibalas.

• Fundas tácticas de muslo o de chaleco.

• Cargadores y portacargadores.

• Kit portaherramientas multiuso.

• Ropa térmica.

• Linternas que permitan su acople al arma y el encendido y apagado por presión.

• Bastones rígidos de defensa y spray lacrimógeno.

• Fundas tácticas de pistola.

• Guantes y pasamontañas de Nomex-Kevlar

• Guantes de látex.

• Gafas de tiro para intervención (o de protección).

• Puntería láser integrada y/o visores optrónicos.

• Municiones especiales.

• Repelente de insectos y crema solar.

• Sistemas de inmovilización (grilletes, cintas, presillas) para detenidos tanto heridos o no, como para posible personal civil o incluso rehenes que encontremos.

• Spray marcador (también IR), etiquetas, rotuladores gruesos, barras de luz química, etc.

De los segundos, resaltaría principalmente:

• Sistemas individuales de comunicación (por lo menos hasta nivel binomio).

• Medios de visión nocturna y binoculares diurnos (por lo menos hasta nivel binomio).

(Continuará)
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