Tiradores de elite: ¿qué tipo de psicofármacos consumen?, ¿con qué objetivos? (II)

Tiradores de elite: ¿qué tipo de psicofármacos consumen?, ¿con qué objetivos? (II)

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Tiradores de elite: ¿qué tipo de psicofármacos consumen?, ¿con qué objetivos? (II)
Continuamos con la segunda parte de este interesante artículo elaborado por el compañero Cecilio Andrade sobre los psicofármacos que pueden emplear los tiradores de elite.
Tiradores de elite: ¿qué tipo de psicofármacos consumen?, ¿con qué objetivos? (II)
Cecilio Andrade (24/10/2007)
Tirador de elite del ejército de Australia
Continuamos con la segunda parte de este interesante artículo elaborado por el compañero Cecilio Andrade sobre los psicofármacos que pueden emplear los tiradores de elite.

De acuerdo con sus acciones farmacológicas, los tranquilizantes propiamente dichos pueden clasificarse en 2 grandes grupos:

1. Neurolépticos o tranquilizantes mayores:

Se usan en psiquiatría para el tratamiento de diferentes desórdenes psicóticos asociados a estados de elevada excitación. La administración continuada de estos fármacos no produce dependencia ni tolerancia, pero puede dar lugar a la aparición de diversos síndromes neurológicos.

Estos fármacos neurolépticos comprenden: Fenotiazinas, el fármaco prototipo es la Clorpromacina; Butirofenonas; entre ellos, el más importante es el Haloperidol, y Alcaloides de la Rauwolfia, cuyo mejor ejemplo es la Reserpina.

La administración de Clorpromacina produce un estado de quietud con reducción en la actividad motora. Este efecto sedativo difiere del que inducen los barbitúricos en que no se producen déficit en la coordinación motora. Aparece en el sujeto un estado de apatía e indiferencia hacia los estímulos ambientales que le rodean.

Al igual que los barbitúricos, la Clorpromacina no es analgésico, pero sí potencia la acción de los fármacos analgésicos y aumenta los efectos anestésicos de los barbitúricos. La administración continuada de Clorpromacina, como ocurre con todos los fármacos anti-psicóticos, no produce fármaco-dependencia, pero da lugar a la aparición de síndromes neurológicos caracterizados por la necesidad de estar en continuo movimiento.

Las Butirofenonas y las Fenotiazinas tienen propiedades farmacológicas similares y producen análogos efectos comportamentales. El fármaco prototipo de este grupo es el Haloperidol. Se ha comprobado que el Haloperidol puede reducir o moderar las tendencias agresivas.

Por último, respecto a los Alcaloides de la Rauwolfia, decir que el más importante es la Reserpina. Este fármaco produce los mismos efectos comportamentales que la Clorpromacina y el Haloperidol pero tiene diferentes mecanismos de acción sobre el sistema nervioso. La administración continuada de Reserpina produce alteraciones motoras, cardiovasculares y gastrointestinales.

2. Ansiolíticos o tranquilizantes menores:

Es el grupo de substancias que más nos interesa desde el punto de vista que estamos tratando, en cuanto a su consumo por parte el tirador. Estos fármacos se aplican para el tratamiento de desórdenes nerviosos. No producen síndromes neurológicos, pero si fármaco-dependencia.

Comprenden: Propanodioles (bloqueadores Beta-Adrenérgicos), el más representativo es el Meprobamato. Un prototipo comercial sería el Propanolol (Sumial); y Benzodiacepinas; el producto más conocido es el Diazepam (Valium).

Los Propanodioles son fármacos que se emplean como tranquilizantes o relajantes musculares en los estados neuróticos. El Meprobamato produce efectos similares a los inducidos por los Barbitúricos si bien su acción farmacológica es distinta. La administración de éste fármaco produce un estado de quietud con disminución en la actividad motora pero, a diferencia de los neurolépticos, el estado sedativo que induce el Meprobamato no va acompañado de indiferencia sensorial.

Al igual que los barbitúricos, el Meprobamato disminuye el número de períodos de sueño REM (profundo), induce fármaco-dependencia y, en dosis elevadas, produce trastornos en el aprendizaje y déficit en la coordinación motora. La acción del Meprobamato sobre el sistema nervioso central se ejerce fundamentalmente sobre los reflejos espinales, de ahí su potente acción como relajante muscular. No se han observado alteraciones en el sistema nervioso autónomo después de la administración de este fármaco, aunque sí que afecta al sistema cardiovascular y respiratorio. En dosis elevadas, produce una disminución del ritmo respiratorio e hipotensión.

El Propanolol (Sumial) está indicado para los trastornos ansiosos en general, y específicamente para aquellos acompañados de temblor, por lo que entraría de lleno en los requisitos demandados por los tiradores. Al igual que otros beta-bloqueantes, puede producir dificultades respiratorias, efectos anestésicos locales, insuficiencia cardiaca, trastornos digestivos, etc. Sí se usa de forma prolongada puede producir síntomas depresivos.

El Diazepam es uno de los fármacos más usados por los sniper
Las Benzodiacepinas se han convertido en los fármacos más empleados en el tratamiento de la ansiedad. Actualmente, además del Clordiazepóxido (Librium), que fue el primer compuesto químico de este grupo que se sintetizó, se conocen varios derivados de las Benzodiacepinas: Diazepam (Valium), Oxacepam (Serax), Flurazepam (Dalmane), Clonazepam (Clonopin), Bromacepan (Lexatin) y Clorazepato (Tranxene).

Las Benzodiacepinas tienen efectos similares a los barbitúricos pero son más utilizadas en la clínica porque tienen una acción selectiva sobre el sistema nervioso y, en dosis normales, no deprimen los centros respiratorios. Las Benzodiacepinas inducen un estado de sedación con relajación muscular y, en dosis elevadas, sueño. Sus propiedades farmacológicas las convierten en fármacos especialmente indicados para el tratamiento de trastornos acompañados de ansiedad y tensión muscular, y para el tratamiento del insomnio. Las Benzodiacepinas son potentes fármacos anti-convulsivos. Inhiben las convulsiones que aparecen en la epilepsia y las producidas por electroshock. En dosis altas, inducen una fármaco-dependencia similar a la que se adquiere con la administración continuada de barbitúricos y propanodioles.

Conclusiones personales
Cada uno debe sacar sus propias conclusiones en relación con el empleo o no de psicofármacos. Como hemos podido ver a lo largo de este amplio artículo, todas estas sustancias proporcionan efectos atractivos pero, como contrapartida, presentan también sus correspondientes efectos secundarios.

Por otra parte, y esta es mi opinión personal, la utilización de estos productos por parte del tirador puede producirle un enganche psicológico que puede tener efectos más negativos que la propia ansiedad. Me refiero a la posible aparición de rituales. Por rituales me refiero a aquellas conductas cuya no realización en un momento determinado nos proporciona ansiedad.

Los fármacos que hemos visto en esta revisión están indicados para su empleo en personas con trastornos y a las que hay que aliviar, por lo que a pesar de los efectos secundarios puede ser rentable su utilización. Pero en nuestro caso, se trata de querer suplir en personas normales, y más aún, en personas seleccionadas por sus características como potenciales tiradores de elite, los frutos del esfuerzo en el adiestramiento, entrenamiento y mentalización por una pastilla mágica que nos va a convertir en infalibles si nos la tomamos media hora antes de la acción.

Pareja de tiradores de elite del Ejército británico
El efecto que puede producir en una persona de estas características una dosis de un beta-bloqueante va a ser imperceptible. Pero si por un mal consejo nuestro hombre cree que los efectos de la pastilla son importantes y confía en ella como en una especie de talismán, tomar la pastilla se convertirá en una especie de ritual. Su dependencia psicológica del ritual de la pastilla puede ser muy negativa, hasta el punto de que, si por cualquier circunstancia no puede tomarla, los efectos psicológicos del no cumplimiento del ritual pueden generarle más ansiedad que la que pretendía eliminar con la pastilla. El tirador de elite debe obtener su confianza de sus propios recursos y de su arma, no de ningún artificio exterior.

Otra cosa sería la utilización por parte del instructor, y con la debida supervisión médico-psicológica, de psicofármacos como potenciadores de los efectos de su entrenamiento en autocontrol.

Me explicaré. Supongamos que somos instructores y que estamos enseñando a nuestros alumnos una técnica de respiración muy relajante, asociada con un determinado pensamiento tipo “estoy tranquilo". Pues bien, si quisiéramos potenciar los efectos de la técnica mediante la utilización de un psicofármaco, la forma adecuada de hacerlo sería proporcionándoselo al alumno sin que él lo sepa, con tiempo suficiente para que los efectos coincidan con la realización de la técnica de respiración / relajación. De esta forma, los efectos producidos por la técnica más los efectos producidos por el fármaco se experimentarían juntos, atribuyéndolos el alumno únicamente a la técnica, con lo que su confianza enella y en su propia capacidad de autocontrol aumentarían.

Aún en estas condiciones, personalmente no soy partidario del empleo de ninguna sustancia sintética para producir efectos relajantes. En todo caso, no consumir bebidas alcohólicas y utilizar alguna infusión de plantas tranquilizantes naturales, como tila, menta o melisa, sustituyendo al café o al té que tomamos en el desayuno o tras las comidas, es el único sistema de doping que recomiendo para un tirador.
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