Tiradores de elite: ¿qué tipo de psicofármacos consumen?, ¿con qué objetivos? (I)

Tiradores de elite: ¿qué tipo de psicofármacos consumen?, ¿con qué objetivos? (I)

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Tiradores de elite: ¿qué tipo de psicofármacos consumen?, ¿con qué objetivos? (I)
El consumo por parte de los tiradores de elite de sustancias relajantes para eliminar temblores, ansiedades, y otros problemas similares es un fenómeno que se está multiplicando en los últimos años. En este artículo analizamos las sustancias más conocidas.
Tiradores de elite: ¿qué tipo de psicofármacos consumen?, ¿con qué objetivos? (I)
Cecilio Andrade (22/10/2007)
Algunos sniper consumen psicofármacos
En este extenso artículo vamos a analizar los efectos comportamentales de una serie de productos químicos que se utilizan para modificar el nivel de actividad psicofisiológica del organismo y que, a veces con conocimientos adecuados y otras veces sin ellos, son utilizados como sistemas de doping para producir efectos estimulantes o relajantes que faciliten el desarrollo de determinadas actividades.

El empleo de sustancias relajantes para la eliminación de temblores, ansiedad, etc, por parte de los tiradores presenta, desde mi punto de vista, una serie de inconvenientes. Por ello desaconsejo su utilización, pero dado que en el “mundillo" de los tiradores los comentarios sobre marcas de productos que van mejor o peor a cada uno es un hecho, creo que lo mejor es poseer un mínimo conocimiento sobre el tipo de producto que se está consumiendo. Así, por lo menos “sabremos leer el prospecto" y tendremos un criterio fundado a la hora de decidir sobre su consumo.

Por otro lado, la utilización de sustancias estimulantes para la realización de grandes esfuerzos o para la permanencia prolongada bajo duras condiciones, también presenta una larga historia de utilización polémica. En cualquier caso, todos estos productos suelen tener alguna propiedad positiva, que fue la causa por la cual comenzaron a ser utilizados. Sus efectos secundarios o nocivos (que también la mayor parte poseen) se han ido descubriendo poco a poco a base de abundante investigación. Por estas razones, algunos de ellos han sido retirados del mercado.

Sniper disparando un Barrett © Defensa USA
De todo lo dicho, se deduce que en general todos los fármacos o drogas pueden producir sobre el organismo efectos positivos y negativos de forma simultánea, y que la mayoría de los productos químicos no suelen estar completamente exentos de riesgos. Precisamente, uno de estos posibles riesgos es producir tolerancia o dependencia, bien sea física o psíquica. Se entiende por tolerancia el descenso observado en la sensibilidad del sujeto hacia una sustancia. Esto se manifiesta, conforme se repite su administración, en un necesario aumento en la dosis requerida para que se produzcan los mismos efectos que cuando se administró por primera vez.

La dependencia, por su parte, consiste en la necesidad imperiosa de continuar administrándose el producto en cuestión. Al menos, esta es su manifestación psíquica. A nivel fisiológico, la dependencia se manifiesta a través de la aparición de los conocidos síndromes de abstinencia, consistentes en un estado de malestar general, ansiedad y disfunciones variadas que se producen al suprimir bruscamente el consumo de la sustancia. Para evitarlo, el sujeto necesita volver a administrarse el fármaco tantas veces como dicho malestar vuelva a aparecer.

Los fármacos que aquí se van a describir suelen caracterizarse por una serie de efectos concretos sobre el Sistema Nervioso, traduciéndose a su vez en un conjunto de manifestaciones comportamentales de carácter estimulante o tranquilizante. La mayoría de ellos producen tolerancia, aunque casi ninguno (excepción hecha de los barbitúricos y las anfetaminas) produce dependencia, y esta no suele ser tan poderosa, a pesar de todo, como para producir dependencia y adición.

Dado el continuo aumento en el número de productos sintetizados pertenecientes a los dos grupos que aquí se van a estudiar, se seleccionará uno de ellos como prototipo más representativo de cada categoría. Los restantes fármacos sólo serán mencionados.

-Estimulantes

Los Estimulantes son llamados así porque su administración desencadena aumentos del tono cortical y arousal comportamental. En definitiva, son activadores del Sistema Nervioso. Esta estimulación nerviosa y comportamental puede ser llevada a cabo de una manera directa, actuando, por ejemplo, sobre neurotransmisores o neurohormonas implicados en funciones activadoras. En otros casos, la estimulación ocurre como consecuencia de un bloqueo en los mecanismos inhibitorios centrales.

Por razones didácticas, vamos a dividir los estimulantes en 3 grandes grupos:

Grupo I

Se les podría llamar estimulantes psicomotores o comportamentales. Ejercen su acción estimulante a través del incremento de los niveles de neurotransmisores de “activación" (Adrenalina, Dopamina). Los principales son:

-Anfetaminas (Metilfenidato, Remolina, y Cocaína)

-Antidepresivos (Tricíclicos, Inhibidores de MAO (IMAO)

Grupo II

Fármacos convulsivos o analépticos. Ejercen su acción estimulante por medio del bloqueo de los mecanismos inhibidores, principalmente del Ácido Gamma-Aminobutirico (GABA). Los principales representantes de este grupo son: Picrotoxina, Bicuculina, Estricnina, y Pentílenotetrazol.

Grupo III

Sniper en plena acción © Defensa Canada
Estos productos son estimulantes a nivel metabólico, es decir, su presencia amplifica determinadas reacciones productoras de energía. Se conocen bajo el nombre genérico de Xantinas, y se encuentran en algunas plantas y productos elaborados, siendo las principales: Cafeína (café, guaraná, cacao), Teofilina (té), y Teobromina (cacao, chocolate) .

Todos estos fármacos, denominados “estimulantes comportamentales directos", ejercen su acción a través del sistema de las Catecolaminas (adrenalina, dopamina), elevando sus niveles cerebrales. Dado que este sistema desempeña un importante papel en la vida afectiva y emocional, cuando sus niveles se incrementan se suele observar un aumento paralelo del humor y la euforia del sujeto. Comenzaron a ser utilizados en el tratamiento de enfermedades de tipo psiquiátrico, principalmente en pacientes depresivos. Más tarde, se observó que algunos de ellos (anfetaminas) producían supresión del apetito y se convirtieron en un remedio bastante utilizado contra la obesidad.

*Anfetaminas (Grupo I)

Las anfetaminas son muy estimulantes
Se consideran unos estimulantes poderosos de la secreción de Catecolaminas. De forma comportamental, inducen y prolongan el estado de alerta del sujeto, pudiéndose observar mejoras notables en la ejecución y el rendimiento. Por todos estos efectos, las anfetaminas pronto se convirtieron en el fármaco indicado en el tratamiento de pacientes narcolépticos (sueño crónico). Posteriormente, y como se ha dicho más arriba, se descubrió que en los pacientes que ingerían anfetaminas había una considerable pérdida del apetito, y fue precisamente en este tipo de tratamiento (el de la obesidad) cuando se observó que los pacientes se hacían tolerantes al fármaco, es decir, era necesario incrementar la dosis para que la anfetamina siguiese produciendo su efecto anoréctico. Igualmente, se observó que al producir euforia, aumento del humor y bienestar, se desencadenaba un ciento grado de dependencia psíquica, ya que los pacientes no deseaban terminar con el tratamiento.

No obstante, no existe comunicación alguna sobre la aparición de síntomas de abstinencia graves. En la actualidad, sin embargo, son consideradas como drogas de abuso.

*Antidepresivos (Grupo I)

Bajo este nombre genérico se incluyen dos grupos de fármacos que se utilizan en el tratamiento de la depresión. Son los Tricíclicos y los Inhibidores de la Monoamina-Oxidasa (IMAO). Ejercen su acción estimulante impidiendo la recaptación de catecolaminas, que una vez liberadas, siguen circulando en sangre. No se les considera como drogas o fármacos de abuso. Se ha comprobado que estos productos dan lugar a una gran activación del Sistema Nervioso Autonómico aunque, paradójicamente, hacen descender la presión sanguínea.

*Convulsivos (Grupo II)

Estos fármacos no actúan a nivel de la corteza cerebral, sino más bien a nivel medular y troncoencefálico. Su mecanismo de acción bloquea los receptores del neurotransmisor inhibidor GABA. Se utilizan para recuperar a personas cuyo sistema nervioso ha estado inhibido durante largo tiempo, bien por la acción de un anestésico o bien por la ingesta de tranquilizantes en dosis elevadas.

*Xantinas (Grupo III)

Tirador de elite camuflado © Defensa Canada
Se trata de una serie de alcaloides que se extraen de las hojas o semillas de ciertas plantas y que normalmente se consumen en forma de infusiones, bebidas refrescantes y otros productos (chocolate). Se consideran activadores tanto a nivel fisiológico como comportamental. A nivel orgánico, producen efectos diuréticos, aumento del tono cardíaco y broncodilatación. Existen grandes diferencias individuales en los efectos que producen en los sujetos, dependiendo en parte del grado de habituación que tenga la persona, ya que en general las Xantinas producen cierto grado de tolerancia. En cuanto a la dependencia, se han observado algunos indicios de síntomas de abstinencia al dejar de ingerirlas.

-Tranquilizantes

Los tranquilizantes son fármacos depresores del Sistema Nervioso que producen una disminución (generalizada en el caso de los barbitúricos o selectiva en el caso de los neurolépticos) en la actividad de los centros nerviosos. Se les conoce también con el nombre genérico de ansiolíticos por sus propiedades terapéuticas en el tratamiento de los trastornos psicopatológicos que presentan manifestaciones de ansiedad y excitación comportamental. Los tranquilizantes reducen la ansiedad y la tensión emocional al inducir un estado de sedación y, en algunos casos, producen sueño.

Tradicionalmente, se clasifican en 2 grandes grupos:

Grupo I

Sedantes o hipnóticos: Barbitúricos, Fenobarbital (Lumínal), Pentobarbital sódico (Nembutal), Tiopental sódico (Pentotal sódico), y Amobarbital (Amytal).

Sedantes no barbitúricos: Glutarimidas, Aldehídos halogenados (anhidrato de cloral), y Benzodiacepinas hipnóticas.

Grupo II

Tranquilizantes propiamente dichos:

Neurolépticos o tranquilizantes mayores: Fenotiazinas: (Clorpromacina), Butirofenonas (Haloperidol), y Alcaloides de la Rauwolfia (Reserpina).

Ansiolíticos o tranquilizantes menores: Propanodioles (Sumial), Benzodiacepinas, Diazepam (Valium), Flurazepam (Dalmane), y Clorodiacepóxido (Librium).

*Sedantes (Grupo I)

Los sedantes son fármacos depresores generales del Sistema Nervioso Central, a diferencia de los tranquilizantes propiamente dichos que actúan de manera selectiva sobre los centros nerviosos. Los sedantes reducen la ansiedad al inducir un estado de sedación y sueño. Los efectos comportamentales de estos fármacos son, pues, opuestos a los inducidos por los fármacos estimulantes del Sistema Nervioso.

Pareja de tiradores de elite
La administración de sedantes en dosis altas o de forma continuada en cortos intervalos de tiempo puede producir tolerancia y dependencia. La supresión en personas habituadas a tomarlos produce un síndrome de abstinencia caracterizado por vómitos, cefaleas, temblores e insomnio.

Los sedantes se clasifican en dos grupos: Barbitúricos e Hipnóticos no barbitúricos. Estos últimos tienen una estructura química similar a la de los Barbitúricos y producen semejantes efectos comportamentales. Se emplean en lugar de los Barbitúricos o alternando con ellos para evitar la dependencia a los mismos. Los fármacos más conocidos de este grupo son el Hidrato de Cloral y las Benzodiacepinas hipnóticas.

Barbitúricos
Los Barbitúricos, por su parte, son sustancias químicas que derivan del ácido barbitúrico. Se emplean fundamentalmente como sedantes nerviosos en los estados de ansiedad (Fenobarbital y Amobarbital), como anestésicos generales (Tiobarbitúricos), anticonvulsivos (Pentobarbital sódico) y para facilitar la analgesia ya que, si bien los Barbitúricos no son fármacos que alivien el dolor, sí que potencian la acción de algunos analgésicos como la aspirina o el fosfato de codeína.

Como efectos secundarios, los barbitúricos producen alteraciones en la percepción, atención y memoria, déficit en la coordinación motora y habilidad emocional. También actúan sobre la corteza cerebral, alterando los procesos mentales, aunque se administren en pequeñas dosis. Los barbitúricos se incluyen dentro del grupo de fármacos que inducen rápidamente dependencia y tolerancia.

*Tranquilizantes propiamente dichos (Grupo II)

Los tranquilizantes son un grupo de fármacos depresores selectivos del Sistema Nervioso que, administrados en dosis normales, reducen la ansiedad y los estados de hiperexcitabilidad conductual. Se han aplicado fundamentalmente en el tratamiento de las enfermedades mentales. De acuerdo con sus acciones farmacológicas, los tranquilizantes pueden clasificarse en 2 grandes grupos: Neurolépticos o tranquilizantes mayores, y Ansiolíticos o tranquilizantes menores.

(continuará)
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