Accidentes con armas: atascamiento de proyectiles en una Colt M1911 A-1

Accidentes con armas: atascamiento de proyectiles en una Colt M1911 A-1

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Accidentes con armas: atascamiento de proyectiles en una Colt M1911 A-1
¿Qué puede sucederle a una pistola Colt M1911 A-1 para que no funcione correctamente?, ¿cómo es posible que el arma se encasquille y los proyectiles permanezcan en el interior del cañón? Descubre qué le sucedió a esta mítica arma del calibre .45 ACP.
Accidentes con armas: atascamiento de proyectiles en una Colt M1911 A-1
instructoritb 26/03/2007
Pistola Colt M1911
Este artículo trata de un accidente producido por el atascamiento de cuatro proyectiles del calibre .45 ACP en el interior del ánima del cañón de una pistola Colt M1911 A-1. Todo comenzó cuando un señor desconocido para mi se acercó a una armería en donde me encontraba en ese momento. El señor preguntó si le podían revisar el arma porque la corredera no retrocedía en su totalidad. A su vez, mencionó que el arma le fue obsequiada con una cierta cantidad de cartuchos. Ansioso de probarla en su propiedad rural, aparentemente efectuó unos disparos hasta que dejó de ver dónde impactaban en un montículo de tierra. En ese momento, y sin saber muy bien cómo, el arma se trabó interrumpiendo su normal ciclo de funcionamiento.

Revisión técnica del arma
Se trataba de una pistola Colt M-1911 Model Government, Civilian (comercial), calibre .45 ACP, cachas de madera y pavonado brillante (algo oxidado por estar guardada mucho tiempo en una funda de cuero y envuelta escasamente engrasada en papel de periódico). Al examinar el arma, compruebo que está descargada y lo primero que hago antes de desarmarla es tratar de ver el por qué de su bloqueo a la mitad del recorrido normal de la corredera. Al querer abrirla, ahí noto que la boquilla guía del cañón hace tope sobre una deformación circular en el cañón, lo que me hace suponer que un cartucho se atascó y dilató el tubo.

Imagen exterior del cañón de la M1911
Desarmo el arma, extraigo el cañón y corroboro que efectivamente hay una deformación permanente circular en el cuerpo del tubo del cañón. Ahora, sabiendo que está obturado el tubo, trato de ver si puedo extraer el proyectil o lo que estuviese ahí dentro. Sin embargo, al medir con una baqueta desde ambos lados del cañón, las medidas me hacen ver que hay algo más que el largo de un proyectil normal calibre .45 ACP ahí dentro. Pregunto a este neófito propietario si inspeccionó el arma antes de disparar, respondiéndome que sólo se limitó a llenar el cargador y proceder a cargar y tirar.

Vista interior del cañón atascado
Los presentes en ese momento en la armería, a modo de un foro público, daban sus opiniones acerca de lo ocurrido, como que algún trozo de tela engrasada que estuviese para evitar la corrosión una vez guardada frenó el proyectil, etc. Pero si antes disparó un par de tiros con normalidad esta posibilidad se debería descartar. Mi teoría de que había más de un proyectil dentro del cañón sólo hizo que trataran mi idea de descabellada, ya que según ellos no podría haber soportado esto sin haber estallado el tubo. Ahora bien, aunque he visto casos de cañones rajados por fallos de material o cartuchos sobrecargados, seguía sosteniendo mi hipótesis por un artículo escrito por un profesional en una revista mensual argentina. Por último, le pedí al señor vainas utilizadas o cartuchos enteros, sin conseguirlos. Lamentablemente, tampoco me pudo decir marcas y leyendas para ver el tipo o conservación de los mismos.

Examen del cañón
Una vez que el cañón antiguo estaba en mi poder, pues el arma recibió uno nuevo haciendo uso de la cadeneta y el perno original (ni esta pieza ni el arma sufrieron deformaciones), me puse a intentar descubrir el misterio del interior del cañón producto del incidente.

Seccioné con mucho cuidado el tubo y a medida que lo amolaba y limaba, lo iba enfriando con agua para conservar el núcleo de los proyectiles que suponía de plomo. Ahí voy descubriendo que hay más de un proyectil atascado. De hecho, cuando completo el corte veo que hay cuatro proyectiles dentro: proyectiles estándar de 230 grains (14,5 gramos), camisa de latón y núcleo de plomo. Dejo prolijo el cañón puliéndolo, saco fotos, lo escaneo y lo llevo a la armería para que vean con sus propios ojos que no estaba loco. Lástima que el dueño del arma y afortunado de salir ileso no vio el cañón.

Causas de atascamiento
El atascamiento de proyectiles en un cañón, si de antemano no había nada obstruyendo el tubo, puede producirse por el mal estado de un cartucho o por un cañón y un arma en malas condiciones. Cartuchos con una carga propelente escasa por una mala recarga, pólvora húmeda o vieja es lo que hace perder las mínimas condiciones para un encendido correcto. Los iniciadores en mal estado por causas similares a las sufridas por la pólvora son otra de las causas.

Detalle de la deformación del cañón
Por otra parte, las malas condiciones del cañón ayudan con frecuencia a que estos accidentes se produzcan. Tal vez no fueron limpiados debidamente, viéndose erosionados por el óxido en la recámara y las estrías. En este sentido, cabe recordar que los residuos de la deflagración de la pólvora son altamente corrosivos. Esto se pude minimizar si un cañón está cromado internamente. Las pólvoras en mal estado o vencidas pueden generar bajas presiones, pero también altas presiones peligrosas para el arma y quienes la rodean.

En otras ocasiones, la explosión del tubo puede deberse a un exceso de presión, pero ¿qué causas la producen? Descartando los fallos de materiales, este fenómeno deriva de una sobrecarga de un cartucho, pólvoras inadecuadas, etc. Cuando se produce un atascamiento por un proyectil que no fue impulsado correctamente, sucede que, si se dispara otro proyectil detrás del atascado, se genera un pico de presión alto, superior a los límites preestablecidos en fábrica en lo referente a la resistencia mecánica del tubo cañón. En ese momento se rompen las paredes del tubo, algo que sucede tanto en armas cortas como largas. A veces, afortunadamente sólo el arma acusa violentamente el accidente, pero en otros casos es el tirador quien también sufre secuelas graves.

Que sucedió en el cañón de la M1911
Analizándolo detenidamente, me animo a dar el siguiente veredicto de lo que sucedió y por qué se contradice el caso con lo anteriormente explicado (pues el cañón no estalló). A mi entender, primeramente el cañón se encontraba erosionado por una mala limpieza y conservación. Si pudiera examinarlo microscópicamente, seguramente sería el ánima o su interior, una superficie porosa, oxidada y con restos de materiales propios de residuos de la combustión de la pólvora y del encamisado de los proyectiles. También los cartuchos que acompañaban al arma seguramente eran viejos y estaban en mal estado de conservación. Así las cosas, posiblemente el primer atasco se debió a un disparo débil, causado por una pólvora en mal estado.

Comparativa entre un cañón normal y uno atascado
Después del primer disparo atascado, los otros dos proyectiles se incrustaron uno detrás del otro. El arma siguió cumpliendo su siclo de expulsión, carga y acerrojado, pero el último o cuarto de los atascados, quizás con presión normal, al ser ya muy exagerado el taponamiento, hizo imposible el desplazamiento de los tres atascados por delante. Y aunque el material sufrió una exagerada sobrepresión, por un cartucho seguramente en buenas condiciones que se encontró con una obturación en su camino, el arma no reventó pero si sufrió una deformación circular permanente y no temporal, como sucedió cuando impactaron los anteriores proyectiles.

El propio desplazamiento hacia atrás de la corredera, ayudó a tolerar esta brutalidad, dejando escapar los gases por detrás de la recámara, produciéndose una apertura y extracción parcial por el tope de la boquilla guía del cañón. De todos modos, lo que alertó al tirador, fue un encasquillamiento propio de la parcialidad de apertura del arma a consecuencia de la boquilla guía que hizo tope con el abultamiento en la superficie externa del cañón.

Seguramente, de no haberse dilatado el tubo, hubiera efectuado inconscientemente un disparo más por el espacio que quedó en la parte estriada. El proyectil que está separado del resto es producto del desplazamiento por la inercia efectuada por los disparos tres y cuatro.

Si se hubiera atascado uno y el siguiente hubiese sido un disparo normal, las consecuencias hubieran sido otras. En definitiva, éste es un caso de disparos débiles que no sobrepasaron los límites para romper los materiales, pero sí para deformarlos.

Conclusión
Es necesario que siempre conservemos nuestras armas en buen estado, verificando además el estado de los cartuchos. En este sentido, muchos cartuchos de “surplus" pueden haber sido cargados con pólvoras sin protectores ni los conservantes adecuados, debido a que se los pensaba utilizar inmediatamente con fines bélicos. Así, lo barato a veces sale caro, y un arma puede romperse pero el valor de una extremidad, un ojo o una vida vale incomparablemente mucho más que cualquier objeto material.

Por otro lado, un accidente como éste deja algo positivo entre todo lo malo: comprobar la calidad de las cosas bien hechas y los buenos materiales empleados. Y es que este cañón de la pistola Colt M1911, diseñada por el genial John M. Browning, unido a la calidad de las viejas producciones Colt, evidenciaron que son un diseño y una fabricación que soportan el maltrato provocado por la negligencia de cualquier tirador.
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